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miércoles, 8 de mayo de 2024

Los probióticos en la depresión

Los probióticos en la depresión

En ocasiones hemos hablado de los probióticos y su relación con ciertos trastornos mentales. Y es que sabemos de la influencia de la microbiota (bacterias intestinales) en el cerebro, en la fisiopatología de ciertas enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson (Sampson TR et al, 2016) o las demencias, o humorales como la depresión, lo que augura probablemente en el futuro la creación de unos tratamientos con la utilización de ciertos probióticos. 

Y es que las bacterias intestinales modularían la respuesta genética  a nivel cerebral expresando cambios terapéuticos o patológicos que sin ellas no se hubieran manifestado.

En este sentido trajimos el caso (Es Diari 03-2017) de como la suplementación de la alimentación con una bacteria, el  lactobacillus  reuteri (L reuteri), en animales revertió la sintomatología producida por el estrés en ratones de laboratorio (Marin I A et al), dejando caer la idea de que  se abría una posibilidad de que los yogures, los probióticos, pudieran mejorar la depresión. 

miércoles, 27 de marzo de 2024

En defensa de los desayunos tempranos

En defensa de los desayunos tempranos

Los ritmos alimentarios, los conocidos como ayunos intermitentes  (ventanas de al menos 14-16 horas sin comer)  o la alimentación restringida en el tiempo (4-10 horas tras ritmos circadianos) son algo reciente de los que se lleva hablando sin que existan unas conclusiones claras. Y es algo que preocupa a la población y que se comenta recurrentemente en los medios sin que existan unas evidencias científicas que lo avalen. Y es que revisiones sistemáticas recientes (Patikorn C  et al, JAMA Netw Open. 2021) no han encontrado inicialmente diferencias entre éstas y las dietas con la restricción calórica (dieta pobre en calorías) en la pérdida de peso y en los objetivos de salud evaluados. 

Si que es cierto que faltaban estudios que evaluaran la glucemia (glucosa en sangre) tras la ingesta en estos tipos de comportamientos alimentarios, un indicador de riesgo de presentar diabetes tipo 2 (DM2), algo que al parecer se modificaría más con los ayunos intermitentes que con la dietas con restricción calórica, pues, comentan, éstos llegan a modificar el metabolismo de los lípidos y de la sensibilidad a la insulina. 

sábado, 27 de enero de 2024

Aumento del cáncer de colon en los jóvenes

Aumento del cáncer de colon en los jóvenes

 En alguna ocasión hemos hablado de cáncer colorectal (CCR) de su importancia y de su prevención. Y es que en la actualidad supone la segunda causa de muerte por cáncer en países como EEUU, el tercer cáncer más frecuente en varones (tras el de próstata y el de pulmón) y el segundo más frecuente en las mujeres tras el cáncer de mama en países occidentales,  y cada vez se presenta en edades más jóvenes. 

Que lo vuelva a traer aquí se debe justamente a esto, por la impresión que nos ha dejado el fallecimiento por CCR de la hija de un compañero médico de manera rápida y si que se pudiera poner remedio.

Y es que  según dados de EEUU el CCR se está posicionando como la principal causa de muerte por cáncer en varones menores de 50 años.

jueves, 22 de junio de 2023

Las bacterias de nuestros intestinos y la depresión

Las bacterias de nuestros intestinos y la depresión

Puede sorprender la cantidad de factores que pueden influir en el humor, y en concreto en una enfermedad tan frecuente como la depresión. A primera vista  parece que todo tendría que ver con la psicología, con las relaciones interpersonales, los conflictos intrapsíquicos,.. pero al parecer hay mucho de biológico, interno, propio de la persona (alteraciones bioquímicas, alteración de la regulación, déficits de la plasticidad neuronal…) y externo sobre lo que ingerimos, por la flora intestinal, de la que hemos hablado muchas veces, la famosa  macrobiota o microbioma. Y en este aspecto uno y otro pueden estar interrelacionados, pues las bacterias intestinales modularían la respuesta genética  a nivel cerebral, mostrando alteraciones que sin ellas no se hubieran manifestado, algo que se está estudiando en enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson (Sampson TR et al, 2016) o las demencias.

Ya vimos hace años (Es Diari 04-2017) con el estudio 'SMILES'  de Jacka FN  et al (BMC Med. 2017) como a las 12 semanas los individuos del grupo de la dieta mediterránea modificada presentaron una gran mejoría en la puntuación de la depresión con respecto al inicio del estudio y como la remisión (desaparición de la sintomatología depresiva) se produjo en el 32,3% del grupo de intervención y en el 8%  del grupo control. Demostrando que nuestra dieta influye en nuestro estado de ánimo y en la posibilidad de llegar a presentar una depresión.

jueves, 2 de febrero de 2023

Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer de colon

Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer de colon

Sobre los  alimentos ultraprocesados, o industriales, he escrito en diversas ocasiones pues un tema que preocupa en general y sobre el que van saliendo continuamente estudios sobre su repercusión sobre la salud. Y es que estos alimentos se  están imponiendo en  los hábitos dietéticos de la población occidental cada vez más acostumbrada a comer productos precocinados o ya preparados y menos a cocinar por ellos mismos.

Los  alimentos industriales actualmente suponen el 57% del total de calorías ingeridas por un adulto medio de EEUU (va en aumento, si repasan mis escritos anteriores). Alimentos tan variados que van desde la panadería industrial (panes, bollería, pastelería...),  las patatas fritas (chips), los aperitivos, las sopas instantáneas, los productos animales procesados (los embutidos, ahumados,…), los postres industriales, las bebidas gaseosas edulcoradas…, a los platos precocinados, las pizzas,..

domingo, 15 de mayo de 2022

La fibra dietética protege contra la demencia

La fibra dietética protege contra la demencia

La ingesta de fibra en la dieta ha ido cobrando cada vez más importancia. Habitualmente una importancia  circunscrita al área intestinal, desde un remedio para el estreñimiento, como un alimento involucrado en la prevención del cáncer colo-rectal (CCR) al aumentar el bolo fecal, el tránsito intestinal y con ello la dilución de posibles carcinógenos (que producen cáncer).

Grandes cohortes poblacionales, como el estudio del  European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) (Aune D et al) demostraron un descenso lineal del CCR con la ingesta de fibra, y otros en este sentido un aumento del riesgo del CCR justamente cuando la ingesta de fibra es baja.

Sin embargo, desde hace tiempo se sabe de los efectos de la fibra más allá del intestino, a nivel general del cuerpo, como el metabólico, al retrasar la absorción de ciertos principios inmediatos (hidratos de carbono -azúcares), sobre todo en aquellos pacientes con alteraciones del metabolismo (diabetes...).

En el mismo sentido, se ha visto que la fibra dietética está relacionada con la llamada microbiota intestinal (la flora bacteriana de los intestinos) que aunque parezca mentira influye también en el metabolismo, incluso en el peso corporal.
En general siempre pensamos que la microbiota está relacionada con la ingesta de determinados alimentos y sobre sobre todo los probióticos (yogures, fermentados y demás) sin embargo, se sabe que estos se relacionan fundamentalmente con la fibra que ingerimos en la dieta.

miércoles, 20 de abril de 2022

El aceite de oliva, todo son ventajas

El aceite de oliva, todo son ventajas

Se admite que el aceite de oliva es bueno para la salud por su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados;  sin embargo, siempre se le estudia enmarcado dentro de la conocida como  dieta mediterránea (MedDiet); una dieta de la cuenca del mediterráneo que a grandes rasgos se basa en consumir frutas y verduras y aceites vegetales (fundamentalmente de oliva), legumbres, productos lácteos y pescados. Algo de vino tinto y poca carne. Con todo, sabemos que  es una dieta idealizada, pues al menos en nuestra isla, los derivados de cerdo (embutidos)  y la repostería a partir de éstos a portarían un suplemento de grasas saturadas muchas veces no tenidas en cuenta.

El aceite de oliva fue uno de los componente esenciales del estudio estrella español que aportó a la MedDiet las evidencias que lo han posicionado en la situación dietética que se encuentra. El conocido como estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) que analizó a la  MedDiet suplementada con aceite de oliva virgen o con frutos secos frente a una dieta pobre en grasas, demostrando que junto al aceite de oliva o los frutos secos, la MedDiet era capaz de prevenir la diabetes tipo 2  y los eventos cardiovasculares durante los 4 años que duró el estudio.

Metaanálisis de éste y otros pequeños estudios han demostrado que la  MedDiet reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, de la diabetes y del cáncer de mama.

Hoy comentamos, sin embargo, sobre los efectos del aceite de oliva, en solitario, si es posible, a partir de dos artículos de investigación de  Marta Guasch-Ferré et al publicados en  J Am Coll Cardiol, uno en el 2020 y el otro hace escasos días.

miércoles, 13 de abril de 2022

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y la depresión

Los  ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y la depresión


Sobre los suplementos de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03) en la salud hemos hablado en diversas ocasiones dejando la idea de que en general son útiles pero no en todo tipo de patologías ni incluso en las más conocidas, como la cardiovascular (CV) o la neurológica. 

Ya comentamos como los PUFA pueden ser PUFA 03  pero también omega-6 (PUFA 06), que los primeros se encontrarían en los pescados y que dentro de éstos se utilizarían dos tipos específicos  el ácido docosahexaenoico [DHA]  y el ácido eicosapentaenoico [EPA].  El contenido de PUFA 03 en los pescados dependería de la dieta de éstos y de la temperatura del agua en la que se encuentran, más cuanto más fría es el agua (característica de los peces para adaptarse a ésta). 

Existirían también  PUFA 03 en ciertos aceites, como el de soja, linaza, canola y en semillas de chia, lino o en las nueces, sin embargo, de distinta composición, en forma de ácido alpha linoleico (ALA). En los frutos secos, semillas y aceites vegetales además de  PUFA 06 existiría el ácido linoleico y el ácido araquidonico. En este sentido la  conversión del ALA (vegetales) en EPA (productos marinos) es poco eficiente rondando entre un 5-20% (personas veganas). 

martes, 28 de diciembre de 2021

Aumenta el consumo de los alimentos ultraprocesados entre los jóvenes

Aumenta el consumo de los alimentos ultraprocesados entre los jóvenes

Seguimos con los alimentos ultraprocesados pues cada vez tienen más importancia habida cuenta la cantidad de publicaciones que al respecto producen. Evidencias sobre la salud, pero también sobre su impacto en el medio ambiente, dado que son en gran medida responsables del  incremento de los envases que  al final permanecen como residuos en la naturaleza y que estamos obligados a reciclar o destruir. 

Los cambios en nuestro comportamiento debido a una sociedad que no nos deja tiempo para comprar alimentos crudos y  cocinarlos  nos lleva a adquirir alimentos que ya están preparados, precocinados o listos para consumir. Unos alimentos que han sufrido una transformación industrial para mantener su conservación, sabor, características organolépticas y sanitarias; una transformación que cambia  la composición de los mismos a la vez que introduce sustancias ajenas para su conservación apariencia, textura, sabor…

viernes, 5 de noviembre de 2021

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03) aumentan el riesgo de fibrilación auricular

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03) aumentan el riesgo de fibrilación auricular

En ocasiones hemos hablado de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03). Habitualmente de sus beneficios pero en alguna ocasión de sus riesgos.
Comentamos hace unos meses, a partir de la  revisión de  Weinberg et al en el  Am Coll Cardiol, como los PUFA 03 se encontrarían de manera natural en los pescados,  destacándose dos como los más conocidos y con repercusión en  la salud: el ácido docosahexaenoico [DHA]  y el ácido eicosapentaenoico [EPA]). Los pescados azules o grasos como el salmón, caballa, arenque, sardinas y el atún blanco serían fuentes tanto de DHA como de EPA. También, sin embargo, los PUFA 03 se encontrarían,  pero en forma de ácido alpha linoleico (ALA),  en ciertos aceites de soja, linaza, de canola y en las semillas de chia, lino o en las nueces.

Vimos como a nivel general se acepta que los PUFA actuarían preferentemente sobre los triglicéridos (TRIG), teniendo efectos antiinflamatorios, antitrombóticos, sobre la función endotelial, y sobre la composición de la placa arteriosclerótica, por lo que a priori serían beneficiosos para  el riesgo cardiovascular (RCV).

Las recomendaciones de los organismos internacionales como la Food and Nutrition Board of the Institute of Medicine americano en la ingesta diaria de PUFA 03 serían de 1,6 gr en varones y de 1,1 gr en mujeres mayores de 19 años en forma de ácido alpha linoleico. La American Heart Association Science Advisory recomienda  al menos dos consumiciones semanales de pescado  azul con al menos 250 mg/d de DHA o la EPA.

En este sentido, las personas veganas la  conversión del ALA (PUFA 03, productos vegetales) en EPA (productos marinos) se encuentra entre un 5-20% lo que genera un hándicap nutricional que no es fácil de compensar.
Como suplementos para el  tratamiento de la hipertrigliceridemia grave (≥500 mg/dl) la U.S. Food and Drug Administration (FDA) recomiendan dosis entre 2-4 gr al día, como se ve altas.

En la revisión de  Weinberg et al y en otros post anteriores ya apuntamos que en su prescripción se debería informar al paciente de que altas dosis de PUFA 03 pudieran aumentar el riesgo de fibrilación auricular (FA) (básicamente con EPA o EPA+DHA) y de hemorragia (EPA).

El comentario de hoy tiene que ver con una revisión sistemática con metaanálisis de artículos de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con al menos 500 pacientes y al menos un año de seguimiento y metaanálisis ad hoc con PUFA 03 que recogieran en su diseño objetivos cardiovasculares (CV) y resultados sobre la FA publicados entre enero del 2012 y diciembre del 2020 extraídos de bases de datos médicas como MEDLINE y Embase.

Los resultados en forma de tasas aleatorias de riesgo (hazard ratio –HR) fueron metaanalizados mediante un sistema de efectos aleatorios ajustado Knapp-Hartung y evaluando la relación dosis-respuesta mediante un modelo de metaregresión.
De 4.049 artículos inicialmente identificados solo siete studios fueron incluídos en el metaanálisis. De éstos cinco ya se habían utilizado en metaanálisis previos de ECA CV.

De los 81.210 pacientes (edad media de 65 años, 39% mujeres) de los 7 ECA incluídos, 58.939 (72,6%) habían sido estudiados en ECA a dosis de ≤1 gramo de PUFA 03 al día y el resto 22.271 (27,4%) en ECA con dosis superiores a 1 gramo diario de PUFA 03. El seguimiento medio ponderado fue de 4,9 años.
Según el análisis la ingesta de suplementos marinos de PUFA 03 se asoció con un incremento del riesgo de FA (n=2.905; HR 1,25, IC 95% 1,07-1,46, p 0,013). 

En el análisis estratificado el HR fue mayor en ECA con dosis superiores a 1g/día HR 1,49 (IC 95% 1,04-2,15, p 0,042) en comparación con aquellos por debajo de esta dosis HR 1,12 (IC 95% 1,03-1,22, p 0,024, p por interacción inferior a 0,001).

En el análisis por metaregresión el HR de FA por cada 1 gr de incremento en PUFA 03  fue de HR 1,11 (IC 95% 1,06-1,15, p 0,001).
Concluyen que la prescripción de suplementos de PUFA 03 se asociaría con un incremento del riesgo de un 25% de presentar FA, pero mayor en aquellos con dosis superiores a 1 gr al día. 

En realidad, el análisis por dosis mostró que en cantidades inferiors a 1 gr diario el riesgo sería insignificante lo que da a entender que sería un riesgo dependiente de la cantidad de este ácido grasos.

Habida cuenta que la FA se incrementa con la edad, es más frecuente en varones, en pacientes con hipertension arterial (HTA), enfermedad coronaria, insuficiencia cardiac (IC), valvulopatías y en la diabetes (DM) hubiera sido interesante un análisis por subgrupos en el metanálisis, coo comentan, para llegar a conocer el riesgo real de la ingesta de estos suplementos alimentarios. 

Baris Gencer, Luc Djousse, Omar T. Al-Ramady, Nancy R. Cook, JoAnn E. Manson, and Christine M. Albert.  Effect of Long-Term Marine Omega-3 Fatty Acids Supplementation on the Risk of Atrial Fibrillation in Randomized Controlled Trials of Cardiovascular Outcomes: A Systematic Review and Meta-Analysis. Originally published 6 Oct 2021 https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.055654 Circulation. 2021;0

Megan Brooks. High-Dose Omega-3s Tied to Higher Risk for Atrial Fibrillation. News- Medscape Medical News. October 11, 2021

Richard L. Weinberg; Robert D. Brook; Melvyn Rubenfire; Kim A. Eagle,  Cardiovascular Impact of Nutritional Supplementation With Omega-3 Fatty Acids. JACC Focus Seminar. Am Coll Cardiol. 2021;77(5):593-608. 

Deepak L Bhatt, Matthew J Budoff, R Preston Mason. A Revolution in Omega-3 Fatty Acid Research. J Am Coll Cardiol . 2020 Nov 3;76(18):2098-2101. doi: 10.1016/j.jacc.2020.09.005.

Iolanda Lázaro, Ferran Rueda, Germán Cediel, Emilio Ortega, Cosme García-García, Aleix Sala-Vila, Antoni Bayés-Genís. Circulating Omega-3 Fatty Acids and Incident Adverse Events in Patients With Acute Myocardial Infarction. J Am Coll Cardiol . 2020 Nov 3;76(18):2089-2097. doi: 10.1016/j.jacc.2020.08.073.PMID: 33121716 DOI: 10.1016/j.jacc.2020.08.073


lunes, 30 de agosto de 2021

Los alimentos ultraprocesados influyen en la obesidad

Los alimentos ultraprocesados influyen en la obesidad

Hace cuatro años escribí sobre los “alimentos procesados” (Es Diari MENORCA. 17-05-2017: 19) con el sugestivo título de “Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?” tomado de un chiste del “Roto”, que mostraba esta complicada disyuntiva. Y es que el mundo moderno nos lleva a consumir cada vez más alimentos que ya ha sido “cocinados” de forma industrial lo que implica la adición de sustancias para su conservación, apariencia, textura y sobre todo sabor. 

Unos alimentos que no solo se refieren a los típicos alimentos precocinados (pizzas…) si no a cualquier alimento manufacturado por la industria, desde la  panadería industrial (panes, bollería, pastelería...), las patatas fritas (chips), los aperitivos, las sopas instantáneas, los productos animales procesados (los embutidos, ahumados,…), los postres industriales,  hasta las bebidas gaseosas edulcoradas…, alimentos que queramos o no, con o  sin conocimiento, consumimos con regularidad, y que comentábamos entonces, pueden alcanzar hasta el 25% de las calorías que se ingieren a diario en algún país occidental y que en los niños puede llegar hasta el  50%, leía recientemente.

miércoles, 25 de agosto de 2021

El consumo de sodio y la mortalidad. Una aproximación poblacional.

El consumo de sodio y la  mortalidad. Una aproximación poblacional.


Un tema antiguo que todo el mundo admite es que la sal es mala para la salud. Los médicos hemos recomendado comer sin sal y sobre todo proscribir los saleros, no añadir sal suplementaria a las comidas. Sin embargo, estudiar este tema no es fácil y no todos los estudios llegan a los mismos resultados.

Y es que la relación entre el consumo de sodio (componente de la sal) y los resultados en salud suelen adoptar una curva en “J”, habida cuenta que existe una relación entre la hiponatremia (falta de sal en la sangre) y la mortalidad, la malnutrición y la caquexia cardíaca ...en diversos países en vías de desarrollo; así que poco es malo pero mucho también.
Pues al margen del consumo poblacional de sodio, los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con dietas como la DASH  (Dietary Approaches to Stop Hypertension) para el tratamiento de la hipertensión arterial (consumo de frutas, verduras y lácteos descremados...) con poca ingesta de sal, se las ha relacionado con menor morbimortalidad cardiovascular (CV).  Metaanálisis  ad hoc y estudios de cohortes   han demostrado que ingestas superiores a 4,6 gr/día se asociaría a  mayor mortalidad y riesgo cardiovascular (RCV).

Hoy comentamos un estudio quizás más osado pues intenta relacionar el consumo de sal con la esperanza de vida y la mortalidad por cualquier causa (MCC), un tema que no es fácil de abordar por la multitud de variables confusoras a nivel poblacional.
Se estudiaron los datos entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida de la población de 181 países, El consumo medio de sodio se estratificó por edad, se calculó la esperanza de vida al nacimiento y a la edad de 60 años, los fallecimiento por enfermedades no comunicables y MCC en el 2010, todo ello tras ajustarlos por factores confusores potenciales, por producto interior bruto per cápita del país y el índice de masa corporal (IMC). 

Las estimaciones de salud global fueron las proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según este análisis, con todas las salvedades de un estudio poblacional, los datos proporcionados por los 181 países encontraron una correlación positiva entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida al nacer  (β = 2,6 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,66, p inferior a  0,001), así como la esperanza de vida a la edad de 60 años (β = 0,3 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p 0,048), pero no en la mortalidad debida a enfermedades no comunicables  (β = 17 eventos/gr de ingesta diaria de sodio,  R2 = 0,43, p 0,100).
En sentido contrario la MCC tuvo una correlación inversa con la ingesta de sodio (β = -131 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p inferior a 0,001).

Un análisis de sensibilidad restrictivo a los 46 países de más altos ingresos, la ingesta de sodio se mantuvo en su correlación positiva con la esperanza de vida al nacer (β = 3,4 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,53, p inferior a  0,001) pero inversamente con la MCC (β = -168 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,50, p inferior a 0,001).
Concluyen que en base a datos observacionales la ingesta de sodio, como valor poblacional, se correlacionaría positivamente con la esperanza de vida pero en sentido inverso con la MCC a nivel mundial.

Con todo, los autores señalan que si el consumo de sodio afecta a la esperanza de vida o la mortalidad por cualquier causa (MCC) no queda claro, ni que este estudio aporte algún dato añadido. Los resultados  deben tomarse con precaución debido a los posibles factores confusores y a consideraciones ecológicas, de ahí que no puedan extraerse conclusiones a nivel individual  

En países de altos ingresos el exceso de ingesta de sodio no sería culpable en general de la reducción de la esperanza de vida o que fuera un factor de riesgo de muerte prematura.

Con todo, el problema de los estudios ecológicos es la interpretación de los resultados a nivel particular de un país, la llamada como falacia ecológica. 

Franz H Messerli, Louis Hofstetter, Lamprini Syrogiannouli, Emrush Rexhaj, George C M Siontis 1, Christian Seiler, Sripal Bangalore. Sodium intake, life expectancy, and all-cause mortality. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2103-2112. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa947. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa947

Demilade A Adedinsewo, Amy W Pollak, Rickey E Carter. Dietary sodium and mortality: how much do we really know?. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2113-2115. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa1086. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa1086


miércoles, 18 de agosto de 2021

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad que se produce  en personas genéticamente susceptibles por la activación del sistema inmune de la mucosa intestinal en respuesta a ciertas disbiosis del tracto intestinal. Comprende dos formas clínicas,  la  enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

A nivel general se ha documentado que dietas altas en alimentos procesados podrían relacionarse con el cáncer y enfermedades cardiovasculares (ECV), como hemos visto en otros post.

La idea de que los cambios de la microbiota intestinal pudieran modificar la respuesta inmune ha dado  pie a la hipótesis de que ésta pudiera tener algún papel en la patogénesis de este síndrome. La realidad es que es una patología se va aumentando en los países en general, sobre todo occidentales, y en aquellos donde esta entidad era prácticamente desconocida, lo que deja la idea de  que  algún condicionante externo está relacionado con su patogénesis.

Se sugiere que la occidentalización de la dieta  podría estar detrás de éste cambio epidemiológico. Los estudios al respecto se basan en datos retrospectivos con diseño en forma caso/control.
Los estudios prospectivos son pequeños, con potenciales factores confusores, poblaciones muy  homogéneas...de ahí que exista alguna revisión sistemática que sintetice estos estudios evaluando la dieta en el riesgo de presentar EII. Que intenten evaluar la asociación con diferente componentes de los alimentos, sean carbohidratos, grasas, proteínas, carnes, frutas, vegetales, fibra, lácteos. 

Y es que  lo cambios en la dieta, como el  incremento en la ingesta de azúcares refinados, grasas o la falta de fibra en la dieta podría ser algunos de los causantes.
Existen revisiones sistemáticas que apuntan a que la alta ingesta de fibra en forma de fruta reduce el riesgo de enfermedad de Crohn y ésta en forma de vegetales en la colitis ulcerosa.  

El tema de los alimentos procesados, además,  es más complejo pues estos tienen  elementos añadidos, aditivos artificiales en forma de edulcorantes, estabilizantes, emulsificantes, detergentes …. En este sentido, en estos dos últimos, por ejemplo, se ha sugerido que podrían afectar negativamente a la barrera intestinal.
En concreto, estudios preclínicos en modelos animales, la carboximetilcelulosa incrementa la adherencia bacteriana al epitelio intestinal pudiendo producir aumento en el crecimiento bacteriano con infiltración de las bacterias entre las vellosidades intestinales. El polisorbato, por su parte, incrementaría la translocación de ciertas bacterias como la Escherichia coli através de las células M y los parches de Peyer en personas con enfermedad de Crohn, leemos. La maltodextrina, el dióxido de titanió tambíen se suponde podrían estar implicados.

El estudio que comentamos utiliza la información de la cohorte Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE), del que hemos hablado en otras ocasiones,  para analizar la asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de presentar EII. Para ello se analizaron los datos procedentes de 116 087 individuos entre 35-70 años captados entre el 2003 y 2016  provenientes de 21 países de ingresos medios y altos  de 7 regiones mundiales (Europa, Norteamérica, Sudamérica, África, Asia del sur, medioeste, sureste de Asia, y China). De todos ellos se tenían  los datos completos de un ciclo de seguimiento y  del cuestionario alimentario FFQ (food frequency questionnaire) al inicio con un seguimiento de al menos 3 años.

Los objetivos primarios fueron el desarrollo de EII, fuera enfermedad de Crohn o de colitis ulcerosa. La asociación entre los alimentos ultra procesados y el riesgo de EII se evaluó utilizando un modelo multivariable de efectos aleatorios proporcionales Cox. Los resultados se presentaron en forma de tasa de riesgo aleatorio, hazard ratio (HR).

Durante un seguimiento medio de 9,7 años (rango intercuartil 8,9-11,2 años) se identificaron a 467 individuos que desarrollaron una EII (90 con enfermedad de Crohn y 377 con colitis ulcerosa).
Tras el ajuste por posibles factores confusores se observó que una ingesta alta de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de EII, siendo la tasa de riesgo aleatorio HR  de 1,82 (IC 95% 1,22 a 2,72) en  ≥5 consumiciones diarias y de 1,67 (IC 95% 1,18 a 2,37) entre 1-4 consumiciones diarias en comparación con una sola consumición diaria (referencia)  p 0,006 por tendencia. 

Si se analizaban distintos subgrupos de alimentos ultra procesados entre los que se incluían refrescos, alimentos dulces refinados, tentenpies (snacks) salados, carne procesada… los HR eran superiores para la EII.
Las ingestas de carne blanca, roja, productos lácteos, frutas, verduras y legumbres no se asociaron con mayor incidencia de EII.

Los resultados fueron consistentes con ambas entidades con baja heterogenidad.
Concluyen  que la alta ingesta de alimentos ultraprocesados se asocia positivamente con alto riesgo de EII. El problema a partir de ahora es identificar qué factores específicos son causantes de este mayor riesgo.


Neeraj Narula, Emily C L Wong, Mahshid Dehghan, Andrew Mente, Sumathy Rangarajan, Fernando Lanas, et al. Association of ultra-processed food intake with risk of inflammatory bowel disease: prospective cohort study. BMJ . 2021 Jul 14;374:n1554. doi: 10.1136/bmj.n1554.


domingo, 30 de mayo de 2021

Sobre los suplementos de ácidos grasos poliinsaturados omega-3

Sobre los suplementos de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 

Es un tema recurrente el de las propiedades beneficiosas de los  ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03) que se va repitiendo en el tiempo. Existen estudios observacionales que apuntan su beneficio cardiovascular (CV), y aunque hemos hablado en diversas ocasiones sobre ello no está demás hacer un nuevo comentario, en este caso de una revisión de  Weinberg et al en el  Am Coll Cardiol.

Sabemos que los PUFA pueden ser PUFA 03 o omega-6 (PUFA 06)

Sabemos que dentro la  ingesta de PUFA 03, estaría en los pescados,  existiendo dos tipos específicos, el ácido docosahexaenoico [DHA]  y el ácido eicosapentaenoico [EPA]). 
También existe PUFA 03, pero en forma de ácido alpha linoleico (ALA)  en ciertos aceites, como el de soja, linaza, canola y en semillas de chia, lino o en las nueces.
En cambio, los  PUFA 06, son componentes de los frutos secos, semillas y aceites vegetales, tendría básicamente el ácido linoleico y menos el ácido araquidonico. 
El contenido de PUFA 03 depende de la dieta y del ambiente en el que viven los peces. Así cuanto más fría es el agua más contenido de PUFA 03 pues tienen para adaptarse a las bajas temperaturas. La cantidad de  DHA o de EPA depende de la dieta del pez de modo que suele ser distinto en pescados de piscifactoria o salvajes. Pescados azules o grasos como el salmón, caballa, arenque, sardinas y atún blanco serían fuentes tanto de DHA como de EPA.

domingo, 31 de enero de 2021

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en el infarto agudo de miocardio

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en el infarto agudo de miocardio

No hace mucho hablamos de una comunicación de la American Heart Association (AHA)-2020 sobre la relación entre la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03)  y el riesgo de la fibrilación auricular (FA).

Sobre las propiedades sean beneficias o no de la ingesta de PUFA 03 o ácido docosahexaenoico [DHA]  hemos hablado en diversas ocasiones y de que la mejor fuente de éstos se encontraría en los pescados, que además del DHA, y del ácido eicosapentaenoico [EPA]), tendrían  proteínas, oligoelementos (iodo…). 

Como vimos existen datos claros sobre la relación entre el consumo de PUFA 03 con la prevención de la demencia, de la enfermedad de Alzheimer (EA) y de la degeneración macular al actuar sobre la microcirculación  coroidal, pues los PUFA 03 estarían en altas concentraciones en la retina, entre otras propiedades…
Estos, según ciertos estudios observacionales los PUFA tendrían efectos antinflamatorias, antiarterioscleróticas y antitrombóticas que influirían en el riesgo cardiovascular (RCV) al tiempo que sobre los triglicéridos (TRIG). En dicho post comentamos como su acción antiarritmica no quedaba claro según el estudio VITamin D and OmegA-3 TriaL (VITAL) presentado como comunicación el noviembre pasado en la AHA-2020. 

domingo, 13 de diciembre de 2020

AHA-2020: La ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 no previene la fibrilación auricular

AHA-2020: La ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 no previene la fibrilación auricular 

Habitualmente cuando recomendamos ingerir pescado a nuestros pacientes lo hacemos pensando en el binomio  del riesgo de ingesta de mercurio por un lado y por los beneficios de la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA 03), por el otro; pues es habitual encontrar ambos elevados en ciertas especies, tal es el caso de los túnidos con lo que la recomendación en estos pescados es consumirlos moderadamente o abstenernos de ellos en el caso de las mujeres embarazadas. Escribiendo de memoria en este sentido el ratio mejor, más PUFA 03 por menos mercurio, lo tendría la caballa, pescados pequeños entre blancos y azules.

Esta disquisición es importante pues es necesario tener en nuestra dieta el pescado dado sus propiedades en proteínas, oligoelementos (iodo…) y sobre todo de PUFA 03 (ácido docosahexaenoico [DHA] y ácido eicosapentaenoico [EPA]); unos ácidos grasos poliinsaturados con propiedades alguna manera efectos beneficiosos, en estudios observacionales, sobre el riesgo cardiovascular –RCV- por sus propiedades antinflamatorias, antiarterioscleróticas y antitrombóticas; con todo, al margen de su acción cierta sobre los triglicéridos (TRIG), según el estudio REDUCE-IT, su acción sobre la enfermedad cardiovascular (ECV) no queda clara. Se había observado también como el consumo de PUFA 03 estaba inversamente relacionado con las arritmias cardíacas.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Los azúcares o el colesterol en la dieta. ¿Qué es peor?

Los azúcares o el colesterol en la dieta. ¿Qué es peor?

Desde hace muchos años, concretamente desde el 1961, se admite que  las grasas, fundamentalmente las llamadas saturadas (colesterol), son la causa de la arteriosclerosis y con ello de las enfermedades cardio y cerebrovasculares (infarto de miocardio –IAM-, accidente vásculo cerebral –“atac de gota”-…).
Las recomendaciones de reducir o evitar el colesterol a nivel general se hicieron en base a estudios observacionales de sociedades occidentales (EEUU y Norte de Europa) en las cuales la ingesta de grasas saturadas era de al menos el  20% del total de energía y que ya presentaban en ese momento una mortalidad de causa cardíaca (MCV) muy alta. Algo que no se cumplía en los países mediterráneos.
Por otro lado, se había demostrado en importantes ensayos clínicos de pacientes que habían sufrido algún evento cardiovascular (ECV) anterior  (que hubieran tenido un IAM, por ejemplo) que la reducción del colesterol evitaba nuevos eventos y reducía la mortalidad.
Ambos antecedentes han generalizado la idea de que el colesterol es malo, que hay que comer el mínimo, y la industria alimentaria se ha hecho eco de ello.
 De un tiempo a esta parte, sin embargo, existen voces que ponen en duda esta recomendación para la población general.

miércoles, 11 de julio de 2018

Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?

Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?

La contraposición entre “nutrirse o intoxicarse”, cual chiste del Roto, viene a cuento de las noticias que se van publicando sobre los efectos de los alimentos procesados, o ultraprocesados. Unos alimentos que van desde los cereales para del desayuno, la  panadería industrial (panes, pastelería...), las patatas fritas (chips), los aperitivos, las sopas instantáneas, las carnes procesadas (los embutidos, los ahumados…), las comidas industriales ultracongeladas  (pizzas…), los postres industriales,  hasta las bebidas gaseosas edulcoradas…, todos ellos alimentos que forman parte de nuestra dieta diaria. 
Unos alimentos que según una encuesta reciente suponen entre el 25-50% de las calorías ingeridas diariamente por los ciudadanos  de los países occidentales (Europa, EEUU, Canadá).
El apretado estilo de vida del ciudadano occidental no le deja tiempo, o si lo tiene se prefiere dedicarlo a otras cosas, para elegir los alimentos crudos, comprarlos y tras ello cocinarlos. Y para esto están los alimentos cocinados o procesados. A esta comodidad se le añade que los alimentos envasados tienen asegurado su sabor, su conservación y sobre todo tienen una garantía microbiológica (no se estropean), por lo que si se consumen en la fecha recomendada son de alguna manera “sanos”.
Sin embargo, en general el alimento ultraprocesado tiene mayor cantidad de grasas; y dentro de éstas, mas grasas saturadas y mas grasas trans (ambas malas); más azúcar, más sal, y menos fibra o vitaminas, entre otros. Además, los alimentos procesados contienen aditivos, que aunque permitidos por las dosis utilizadas, no dejan de ser discutibles para la salud dado su probable carciogenicidad (capaces de producir cáncer) en modelos animales, como el nitrito de sodio en la carne procesada, el óxido de titanio (pigmento blanco)... 
Sin embargo, lo que preocupa en la actualidad además de su composición en principios inmediatos y conservantes, son los contaminantes generados en su procesado y conservación. Así se conoce que los alimentos ultraprocesados pueden contener contaminantes carcinogénicos producidos en el procesado de los mismos, como la famosa acrilamida (de los tostados, asados..), las aminas heterocíclica, los hidrocarburos aromáticos policíclicos… y aquellos que se adhieren por contacto en el envasado o empaquetado (bisfenol…).
Un estudio del European Prospective Investigation in to Cancer and Nutrition (EPIC) hace 5 años publicado en el BMC Med (Rohrmann S et al,  2013) analizando la ingesta de carne y el riesgo de muerte, por enfermedades cardiovasculares y por cáncer, sobre los hábitos dietéticos de 448.568 personas (35-69 años de edad), mostró tras 12,7 años de seguimiento, que existía una asociación muy leve entre el consumo de carne y la mortalidad, pero que ésta se elevaba de manera importante cuando ésta carne era procesada. Así encontraron que el riesgo de muerte por cáncer  aumentaba hasta un 43% por el consumo de carne procesada que llegaba hasta a un 70% por causa cardiovascular si se consume más de 160 gr de carne procesada al día, en comparación con aquellos con un consumo de entre 10-19,9 gr/día. El consumo de carne de ave no se relacionó con ninguna causa de muerte. 
Según este estudio el consumo de carne en general no es malo para la salud, pero sí lo es el consumo de carne procesada pues tienen más grasas saturadas, colesterol, sal, nitritos, más aditivos (ahumado, al curado, saborizantes…).
Otro estudio más reciente publicado en el BMJ por Fiolet T et al este año evaluó si existe alguna asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el cáncer. En este caso se estudiaron a 104.980 personas mayores de 18 años (78% mujeres) de la French NutriNet-Santé entre los años 2009-17. Las encuestas se hicieron cada 6 meses recogiendo lo consumido 15 días antes.
Se intentó evaluar la asociación de estos alimentos con el riesgo de padecer cáncer de mama, de próstata y cáncer colo-rectal. Según este estudio la ingesta de alimentos ultraprocesados estuvo asociado a un aumento del riesgo de cáncer en general (2.228 casos detectados) y de cáncer de mama en particular (739 casos).
Así un incremento en un 10% en la cantidad de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta diaria incrementaría en un 10% el riesgo de padecer cáncer en general o de mama en las mujeres. No encontraron asociación con el cáncer de colon o el de próstata.
En sentido inverso, este estudio señaló que los alimentos no procesados o frescos o poco procesados como las frutas, los vegetales, los huevos, la carne, el pescado, la leche, la pasta, el arroz...tuvieron un  efecto contrario, redujeron el riesgo de cáncer. O sea eran protectores.
De estos dos estudios podemos concluir que no hay que tener miedo a la carne, sobre todo si es de ave, que hemos de consumir alimentos frescos y sobre todo cocinar más. Evitar en lo posible los alimentos ultraprocesados y sobre todo las carnes procesadas (los embutidos,..).

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?. Es Diari MENORCA. 17-05-2017: 19
http://menorca.info/


Fiolet T, Srour B, Sellem L, Kesse-Guyot E, Allès B, Méjean C, Deschasaux M, Fassier P, Latino-Martel P, Beslay M, Hercberg S, Lavalette C, Monteiro CA, Julia C1,, Touvier M Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ. 2018 Feb 14;360:k322. doi: 10.1136/bmj.k322.

Rohrmann S, Overvad K, Bueno-de-Mesquita HB, Jakobsen MU, Egeberg R, Tjønneland A, et al.
Meat consumption and mortality - results from the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition. BMC Med. 2013 Mar 7;11:63. doi: 10.1186/1741-7015-11-63.



viernes, 30 de marzo de 2018

Los alimentos procesados y el cáncer

Los alimentos procesados y el cáncer

Hace cuatro años nos hicimos eco de los datos del European Prospective Investigation in to Cancer and Nutrition (EPIC) respecto a la ingesta de carne procesada y el riesgo de cáncer.
Del análisis de la encuesta poblacional a 448.568 individuos de entre 35-69 años de edad sobre
hábitos dietéticos, tóxicos (tabaco), actividad física, índice de masa corporal (IMC)… se intentó determinar la asociación entre el consumo de carne y cualquier causa específica de mortalidad. Tras el ajuste multivariante de las 26.344 muertes acaecidas durante 12,7 años de seguimiento, de las que  5.556  fueron por enfermedad cardiovascular (ECV), 9.861 por cáncer, 1.068 por procesos respiratorios, se encontró una relación muy débil entre el consumo de carne roja  y cualquier causa de muerte (MCC), HR (hazard ratio) de 1,14 (IC 95% 1,01-1,28, 160gr frente a 10-19,9 gr de consumo al día), pero un incremento significativo cuando esta asociación se hacía con carne procesada HR 1,44 (IC 95% 1,24 -1,66, 160gr frente a 10- 19.9 gr diario). Así, señalaron que el riesgo de muerte por cáncer se eleva un 43%, que llega a un 70% por causa cardiovascular  si se consume más de 160 gr de carne procesada al día, en comparación con aquellos con un consumo de 10-19,9 gr/día. 
Como contraste el consumo de carne de aves de corral no se relacionó con ninguna causa de muerte. Señalaban que la explicación se encontraba en que las carnes procesadas tienen más ácidos grasos saturados, colesterol, mayor cantidad de sal, nitritos, más aditivos (ahumado, al curado, saborizantes…).
Y es que la tendencia de los individuos en los países occidentales es a no cocinar,  sustituir los alimentos crudos por alimentos ya procesados o ultra procesados con los que se ahorra tiempo por un lado al tiempo, al tiempo que  garantiza el sabor y las condiciones microbiológicas para su consumo. Según una encuesta realizadas en Europa, EEUU, Canadá se sugiere que el 25-50% del total de energía consumida por el individuo occidental proviene de alimentos ultraprocesados.
El alimento ultraprocesado tiene mayor cantidad de grasas, grasas saturadas, azúcar, sal, poca fibra y vitaminas, entre otros. También contienen más productos contaminantes carcinogénicos producidos en el procesado de los mismos (como acrilamida, aminas heterocíclica, hidrocarburos aromáticos policíclicos..) y por aquellos materiales que se encuentran en contacto con los alimentos debido al empaquetado (bisfenol…). Por último contienen aditivos permitidos pero de uso controvertido como el nitrito de sodio en la carne procesada y el óxido de titanio (pigmento blanco de los alimentos), dado su probable carciogenicidad en modelos animales.
El estudio que comentamos, un estudio francés publicado en el BMJ recientemente, es el primero que evalúa prospectivamente la asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la incidencia de cáncer en base a la evaluación de la ingesta alimentaria.
Se estudiaron a 104.980 individuos de al menos 18 años (media 42,8 años, 78% mujeres), sin antecedentes de cáncer conocido, del una cohorte de la French NutriNet-Santé entre los años 2009-17. Las ingestas alimentarias se recogieron utilizando una documentación repetida (cada 6 meses, según lo consumido 15 días anteriores) en base a la ingesta diaria y el registro de 3300 diferentes “items” alimentarios, que fueron clasificados según el grado de procesado según la clasificación NOVA.
Se estableció un modelo estadístico Cox de modelos aleatorios proporcionales con el que evaluar la asociación de la ingesta de alimentos ultraprocesados y el riesgo de cáncer de mama, próstata, y cáncer colorectal.
Según éste estudio la ingesta de alimentos ultraprocesados estuvo asociado con un aumento del riesgo de padecer cáncer en general (n= 2.228 casos), el hazard ratio (HR) por cada 10% de incremento del alimentos ultraprocesados en la dieta fue de 1,12 (IC 95% 1,06 -1,18); p por tendencia inferior a 0,001);  y en el cáncer de mama (n=739 casos); HR 1.11 (IC 95% 1,02 -1,22); p por tendencia  0,02). 
Estos resultados se mantuvieron estadísticamente significativos tras ajustarlos por varios marcadores de calidad de la dieta (fueran contenido lipídico, sodio, la ingesta de carbohidratos, …).
Con este estudio se concluye que un incremento del un 10% en la proporción de los alimentos ultraprocesados (panadería horneada industrial –panes procesados, pasteles,..- , patatas fritas, aperitivos, cereales para del desayuno, sopas instantáneas, carnes procesadas –embutidos-, comidas congeladas -pizzas…-, postres listos para comer, bebidas gaseosas edulcoradas…) en la dieta se asociaría con un incremento significativo superior al 10% en el riesgo de padecer cáncer en general y de cáncer de mama en particular. No se pudieron demostrar asociaciones con el cáncer colo-rectal o el de próstata.
En sentido contrario, este estudio mostró como los alimentos frescos o mínimamente procesados como las frutas, vegetales, pasta, arroz, huevos, carne, pescado o leche estuvo asociado con un reducción del riesgo de cáncer en general y de cáncer de mama.
Con todo, se necesitan más estudios para entender el efecto del procesado de los alimentos (composición alimentaria, aditivos, contacto con materiales en el empaquetado y contaminantes generados por el procesado) en dicha asociación.  Los resultados, al tratarse de un estudio observacional, deben interpretarse con cautela.
Existen factores confusores no tenidos del todo en cuenta, y que tienen que ver con el hecho de que los que consumen más alimentos ultraprocesados (más del 33%) en comparación con aquellos que ingieren muy poco (menos del 18,7%) son más fumadores (20,2% frente a 16,9%), son más sedentarios (24,7 frente a 20,9%), e ingieren, en las mujeres, más anticonceptivos orales (30,8% frente a 22,8%), lo que podría influir en los resultados.
Con todo, podemos continuar afirmando lo que el World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research señaló hace años que un 1/3 de los cánceres podrían ser eliminados si se cambiara de estilo de vida (tabaquismo, ejercicio físico..) y sobre todo los hábitos dietéticos en los países desarrollados.  

Fiolet T, Srour B, Sellem L, Kesse-Guyot E, Allès B, Méjean C, Deschasaux M, Fassier P, Latino-Martel P, Beslay M, Hercberg S, Lavalette C, Monteiro CA, Julia C1,, Touvier M Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ. 2018 Feb 14;360:k322. doi: 10.1136/bmj.k322.

Kristin Jenkins Highly Processed Foods May Raise Overall Cancer Risk. Medscape February 15, 2018

Rohrmann S, Overvad K, Bueno-de-Mesquita HB, Jakobsen MU, Egeberg R, Tjønneland A, et al.
Meat consumption and mortality - results from the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition. BMC Med. 2013 Mar 7;11:63. doi: 10.1186/1741-7015-11-63.

martes, 29 de agosto de 2017

¿Debería ser el cáncer de recto una preocupación entre nuestros jóvenes?

¿Debería ser el cáncer de recto una preocupación entre nuestros jóvenes?

El cáncer de colon y de recto (CCR) es una patología que cada vez nos preocupa más, pues supone el tercer cáncer más frecuente en varones (tras el de próstata y el de pulmón) y el segundo más frecuente en las mujeres tras el cáncer de mama. En general el CCR aumenta con la edad, y entre 50-70 años es cuando el riesgo es  mayor, de ahí que es en este intervalo de edad cuando se recomienda realizar campañas de detección precoz. Como técnica de detección precoz se utiliza la sangre oculta en heces, que si es negativa (no hay sangre) se repite a los dos años y si es positiva se recomienda practicar una colonoscopia.
Estas técnicas de detección se recomiendan desde hace un par de años en esta comunidad en ese intervalo de edad en forma de una campaña institucional (farmacias, servicio de digestivo). Si bien es cierto que en personas de riesgo se puede empezarse antes, a partir de los 40 años de edad, o 10 años antes de la edad en que el familiar del paciente tuvo un CCR.  Con todo, se recomienda individualizar el riesgo según  la edad (mayor cuanto más mayor), raza (peor en raza negra), historia familiar de CCR, historia personal de pólipos en el colon, y en presencia de enfermedades como  enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa).