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lunes, 16 de octubre de 2023

La vitamina D y el riesgo cardiovascular

La vitamina D y el riesgo cardiovascular

En alguna ocasión hemos hablado de la vitamina D; una vitamina que por su acción o acciones, pues tiene gran cantidad de funciones, podríamos considerarla una hormona; una hormona que la creamos en nuestro propio cuerpo  a partir de un derivado del colesterol y de los rayos ultravioleta provenientes del sol. 

Es de todos conocido que actúa  básicamente  en el metabolismo de  los huesos fijando calcio, por lo que es necesaria para evitar la descalcificación de los huesos debido a la edad, a la inmovilidad etc.. es importante, por tanto,  en la prevención de las fracturas; aunque solo en caso de déficit  (US Preventive Services Task Force).  E influye en las fracturas, además,  por que  no solo actúa sobre los huesos si no sobre el tono muscular evitando con ello  las caídas en las personas mayores. Por lo que ciertas Guías de Práctica Clínica  de Osteoporosis, como la del Canadá, recomiendan suplementar con vitamina D entre 800–2000 IU (unidades) a los ancianos alto riesgo.

lunes, 11 de julio de 2022

La vitamina D y la inmunidad

La vitamina D y la inmunidad

La vitamina D se ha puesto de moda. De no determinarse rutinariamente en los pacientes, al darse por supuesto que al vivir en el área mediterránea y con ello disfrutar de una alta insolación los niveles son siempre correctos, a hacerlo de manera sistemática y percatarnos los médicos de la gran cantidad de personas que se encuentran en franjas de deficiencia de esta vitamina. Yo diría que hormona. 

Y digo hormona, pues la sintetizamos nosotros mismos a partir de los rayos ultravioleta del sol  y un derivado del colesterol, y  actúa no solo en los huesos fijando calcio o sobre los músculos influyendo en el tono muscular,  si no  en áreas tan diversas como el metabolismo (reacciones del cuerpo) que tiene que ver con la glucosa, con enfermedades como la diabetes tipo 2 al actuar sobre algunos receptores del páncreas e influir en la secreción de insulina entre otros... 

Pero también en áreas tan lejanas de sus acciones principales como son la inmunidad, con la protección de enfermedades infecciosas; así las concentraciones de vitamina D se las ha relacionado con la mayor o menor propensión a padecer diversas infecciones respiratorias. Algo que se ha comprobado en nuestra actual, y espero que pasada, epidemia del SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2).  Un tema que ha sido controvertido estos dos años, con múltiples estudios y conclusiones,  pero de los que al final ha quedado la sensación, se ha admitido, que los individuos con niveles bajos de vitamina D  sufrieron un mayor riesgo de infección y de gravedad de la COVID-19 (coronavirus disease 2019) (Edward B et al 2021).

 Y es que al parecer la vitamina D se  comportaría como un inmunomodulador, un regulador  del sistema inmunitario al estimular gran cantidad de mediadores del sistema respiratorio, al tiempo que actuaría directamente sobre la inmunidad (linfocitos T…) y en la respuesta inflamatoria… No quiero aburrirles.

Hoy comentamos otra propiedad que se ha demostrado en un subestudio de un gran ensayo clínico  publicado hace escasos días en el BMJ por Hahn J et al; el VITamin D and OmegA-3 TriaL (VITAL) un estudio realizado en  25.871  personas mayores de 50 años y durante más de 5 años de seguimiento en EEUU  y en  dos ramas (una de vitamina D y otra con los famosos ácidos grasos poliinsaturados omega-3 -PUFA 03-, frente lógicamente, a grupos placebo), todo ello inicialmente para el estudio en la prevención del las enfermedades cardiovasculares y del cáncer,  pero del que están saliendo diversos subestudios con objetivos distintos, como es el que hablamos ahora.

De éste  nos referimos básicamente a la vitamina D y a un tipo de enfermedades que tal vez no les suenen pero son importantes y frecuentes, son las llamadas enfermedades autoinmunes, o aquellas que se producen cuando el cuerpo reacciona contra sí mismo; y que pueden ir desde enfermedades de la piel (psoriasis), de las articulaciones (artritis), del tiroides, de los intestinos, a nivel general...Se trataría de reacciones inflamatorias contra ciertos tejidos del propio cuerpo. Unas enfermedades que son mucho más comunes de lo que nos pensamos y en general no siempre tienen un tratamiento curativo. 

El estudiar ambas sustancias juntas en dicho estudio (la vitamina D  y la PUFA 03) tendría su justificación en que pudieran ingerirse conjuntamente de forma natural, como mostró un estudio Danés (Pedersen M et al, 2005) que demostró como la ingesta de más de 30 gr de pescado graso al día era capaz de reducir hasta en un 49% el riesgo de padecer artritis reumatoide.

Esta nueva entrega del  VITAL concluye que al suplementar con vitamina D (2000 unidades al día) a pacientes mayores de 50 años durante al menos 5 años (con o sin suplemento de los PUFA 03) se reducen las enfermedades autoinmunes al menos un 22%. Sin embargo, si se consideraban en el análisis solo los últimos 3 años aumentaba esta reducción hasta el 39%. Específicamente la artritis reumatoides se redujo hasta en un 40% frente al grupo placebo.

Con todo, apuntan que habrá que ver si estas diferencias se mantienen o aumentan con el paso del tiempo.
Se detectó que esta acciones están relacionadas con el peso corporal al tratarse la vitamina D, de vitaminas que se acumulan en la grasa, de modo que serían más efectivas en personas delgadas que en obesas.

La explicación del porqué la vitamina D produciría este efecto beneficioso lo achacan, como hemos adelantado al principio, en que los metabolitos de esta vitamina actuarían, por un lado sobre determinados genes  que regulan la inflamación y la respuesta inmunitaria y por otro sobre las células implicadas en la respuesta inmunitaria al tener receptores para esta vitamina (linfocitos T y B…).

Podemos concluir, por tanto, que la suplementación con vitamina D  la dieta de nuestros pacientes más mayores además de mejorar la resistencia de sus huesos, del tono de sus músculos, de su metabolismo..  es capaz de reducir el riesgo de infecciones y sobre todo de aquellas respuestas inmunológicas anómalas de nuestro cuerpo que son causa de enfermedad.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia 

Seguí Díaz M. La vitamina D y la inmunidad. Es Diari. 09-05-2022: 31. 
http://menorca.info/ 

Hahn J, Cook NR, Alexander EK, Friedman S, y cols. Vitamin D and marine omega 3 fatty acid supplementation and incident autoimmune disease: VITAL randomized controlled trial. BMJ. 26 Ene 2022;376:e066452. doi: 10.1136/bmj-2021-066452. PMID: 35082139. Fuente

Vitamin D and marine omega 3 fatty acid supplementation and incident autoimmune disease: VITAL randomized controlled trial  BMJ 2022; 376 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2021-066452   (Published 26 January 2022)

Pedersen M, Stripp C, Klarlund M, Olsen SF, Tjønneland AM, Frisch M. Diet and risk of rheumatoid arthritis in a prospective cohort. J Rheumatol 2005;32:1249-52.pmid:15996059

Olivia I. Okereke; Chirag M. Vyas; David Mischoulon; et alGrace Chang; Nancy R. Cook, Sc; Alison Weinberg; et al. Effect of Long-term Supplementation With Marine Omega-3 Fatty Acids vs Placebo on Risk of Depression or Clinically Relevant Depressive Symptoms and on Change in Mood Scores. A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326(23):2385-2394. doi:10.1001/jama.2021.21187

Edward B. Jude; Stephanie F. Ling; Rebecca Allcock; Beverly X. Y. Yeap; Joseph M. Pappachan.Vitamin D Deficiency Is Associated With Higher Hospitalization Risk From COVID-19. A Retrospective Case-Control Study. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(11):e4708-e4715. 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Sobre los niveles de vitamina D y la testosterona en los hombres

Sobre los niveles de vitamina D y la testosterona en los hombres

Sobre la vitamina D hemos hablado en ocasiones, sobre su déficit, las consecuencias de su sobredosificación y las distintas acciones de la misma, y no solo referidas al área osteomuscular. Así ha sido relacionada con la diabetes mellitus (DM), alteraciones cognitivas, inmunológicas, y oncológicas.
Hoy hablamos de un tema distinto, y que puede sorprender, el de la deficiencia de la vitamina D y el descenso en los niveles de la testosterona en varones, pues se había observado en diversos estudios que los niveles más bajos de vitamina D (25(OH)D) se asociaban con niveles más bajos de testosterona incrementando con ello el riesgo de hipogonadismo. Un estudio mostró como suplementar con esta vitamina a pacientes con sobrepeso incrementaba los niveles de testosterona; pero  en sentido contrario, en individuos con concentraciones de testosterona normales la suplementación con vitamina D no incrementó los niveles de ésta. Todo ello dejaba una duda en el aire sobre cuál es el papel de la vitamina D en la concentración de la testosterona en los varones.

Para ello se hizo un estudio que en vez de ser observacional se utilizó una metodología de aleatorización mendeliana de la población. En este tipo de estudios se utiliza una instrumentación derivada de las variantes genéticas de la población según datos no experimentales a partir de los cuales se hace una inferencia sobre los efectos de una exposición sobre los resultados. De tal modo que  si los individuos con niveles de   25(OH)D más bajos presentan niveles de testosterona más bajos, las variante genéticas asociadas con  25(OH)D más bajas tendrían a su vez niveles de testosterona inferiores. Esta distribución poblacional  evita en el análisis los problemas que generan los estudios epidemiológicos debidos a los factores confusores y a la causalidad inversa.
Se trata por tanto del análisis de una gran cohorte poblacional china (4.254 varones) del  Survey on Prevalence in East China for Metabolic Diseases and Risk Factors (SPECT-China) study, de 23 lugares de China, entre los años 2014-16, utilizando el sistema de  aleatorización mendeliana de la población según el cual la población con bajos niveles de  25(OH)D tendría bajos niveles de andrógenos, y para ello se estableció una puntuación según el riesgo genético (4 polimorfismos relacionados con un solo nucleótido fuertemente asociados con los niveles  de vitamina D (VD_GRS)) según la susceptibilidad genética.
Según este análisis los niveles más bajos de  25(OH)D se asociaron con los más bajos niveles de testosterona según un ajuste multivariable β, 0,40 (IC 95% 0,23 a 0,58).
Por cada desviación estandar (DE) de incremento en la puntuación de  VD_GRS se asoció con un aumento en los niveles de 25(OH)D β −1,64 (IC 95% −2,04 a −1,24) y de la testosterona total circulante β−0,19 (IC 95% −0,37 a −0,02).
Utilizando por tanto la  VD_GRS como una variable instrumental en la aleatorización mendeliana de la población el coeficiente de regresión determinado por el incremento en la DE  de  25(OH)D determinado genéticamente sobre la tetosterona total fue de 0,12 (IC 95% 0,02-0,22).
Concluyen que existen evidencias con una explicación biológica posible de los efectos de la  25(OH)D sobre los niveles de la testosterona utilizando un análisis por aleatorización mendeliana.
Así demostraron que en población china en la que genéticamente tienen los niveles de  25(OH)D más bajos éstos se relacionaría con niveles de testosterona también bajos, existiendo la posibilidad de suplementar con vitamina D con la que incrementar éstos. 
 Con todo, señalan que se precisan más ensayos clínicos aleatorizados para afirmar que la suplementación con vitamina D influye en los niveles de testosterona de los varones. 
Es importante señalar que la  VD_GRS no estuvo correlacionado con factores confusores relacionados con el índice de masa corporal (IMC), tabaquismo, la diabetes, o con la hipertension arterial (HTA).  Que la población estudiada fuera de raza china limitaría los resultados a otras razas.

Chen C, Zhai H, Cheng J, Weng P, Chen Y, Li Q, Wang C, Xia F, Wang N, Lu Y. Causal Link Between Vitamin D and Total Testosterone in Men: A Mendelian Randomization Analysis. J Clin Endocrinol Metab. 2019 Aug 1;104(8):3148-3156. doi: 10.1210/jc.2018-01874.

https://www.medscape.com/viewarticle/916868



sábado, 3 de agosto de 2019

El exceso de ingesta de compuestos polivitamínicos B puede aumentar el riesgo de fractura de cadera

El exceso de ingesta de compuestos polivitamínicos B puede aumentar el riesgo de fractura de cadera

Sobre los déficits de las vitaminas y su repercusión en la salud hemos hablado en ocasiones; sobre el exceso de su consumo, como en la vitamina D, o en compuestos multivitamínicos también; con ello sabemos que tanto el exceso como el defecto de vitaminas tiene consecuencias para la salud, y que no por tomar más vitaminas estaremos más sanos, si no muchas veces lo contrario.
En EEUU según señala la encuesta de salud National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) el 50% de los adultos toman algún tipo de suplemento vitamínico. Más frecuente en los  blancos no hispánicos que en otras razas
Hoy hablamos de las vitaminas del grupo B, en concreto de la vitamima B12 y de la vitamina B6, dos vitaminas que muchas veces de ingieren juntas al estar incluidas en compuestos multivitamínicos. El hecho que sean hidrosolubles a priori nos da la sensación de que no es posible su intoxicación, sin embargo según muestra este estudio pueden tener alguna repercusión.
Estudios anteriores han mostrado como en pacientes tratados con altas dosis de vitamina B6 se aumentó el riesgo de fractura de cadera, siendo mayor este riesgo cuando la vitamina B6 estuvo combinada con la vitamina B12.
El objetivo del estudio que comentamos va en esta idea,  tiene que ver con si altas dosis de vitamina B12 y vitamina B6 ingeridas a partir de suplementos multivitamínicos estarían asociados con mayor riesgo de fractura de cadera en mujeres postmenopáusicas de la cohorte del Nurses’ Health Study (NHS) y estudiar si la combinación de ambas vitaminas aumenta aún más el riesgo.
El NHS fue iniciado en el 1976 en 121.701 enfermeras de entre 30-55 años de EEUU, y seguidas bienalmente en base a cuestionarios. Al final, para este estudio se analizaron a 75.864 mujeres postmenopáusicas que fueron seguidas desde junio del 1984 a mayo del 2014 (92% de seguimiento). 
Los riesgos relativos (RR) se calcularon según un método estadístico de regresión proporcional aleatoria con ingestas medias acumuladas de ambas vitaminas, todo ello ajustándolo por potenciales variables confusoras.
En el seguimiento se produjeron 2.304 fracturas de cadera en las 75.864 mujeres analizadas.
La media de edad entre las que tuvieron las mismas fue de 75,8 (46,7-93,0) años y el índice de masa corporal medio de 24,6 (4,6) kg/m².
Las ingestas acumuladas medias de (rango intercuartil)  de la vitamina B6 fuerpm de  3,6 (4,8) mg/d y de vitamina B12 12,1 (11,7) μg/d. Según esto se encontró un RR de 1,29 (IC 95% 1,04-1,59) en ingestas de vitamina B6  de 35 frente a 2 mg/dl, y de RR 1,25 (IC 95% 0,98-1,58) en ingesta de vitamina B12   ≥30 frente a  inferiores a 5 μg/d de incremento de riesgo de fractura de cadera.
A su vez el riesgo aumentó en mujeres que ingerían ambas vitaminas combinadas (vitamina B6 ≥35 mg/d y vitamina B12 ≥20 μg/d), aumentando hasta un 50% el riesgo de fractura de cadera con un RR de 1,47 (IC 95% 1,15-1,89) frente aquellas que ingerían cantidades inferiores de vitaminas (vitamina B6 inferior a 2 mg/d y vitamina B12 inferior a 10 μg/d).
Concluyen que la alta ingesta de vitamina B6 y B12 combinadas está asociada con un aumento del riesgo de fractura de cadera. O sea que ojo no nos pasemos recomendando la vit B12 en nuestros pacientes con diabetes si no es necesario.

Meyer HE, Willett WC, Fung TT, Holvik K, Feskanich D. Association of High Intakes of Vitamins B6 and B12 From Food and Supplements With Risk of Hip Fracture Among Postmenopausal Women in the Nurses' Health Study. JAMA Netw Open. 2019 May 3;2(5):e193591. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2019.3591.

Troy Brown, RN. High Vitamin B6, B12. Increase Hip Fracture Risk. Medscape May 17, 2019


jueves, 21 de marzo de 2019

¡Cuidado con la vitamina D!

¡Cuidado con la vitamina D!

Desde hace unos años la detección de la vitamina D se ha puesto de moda. Años ha era una vitamina a la que se le achacaban propiedades hipercalcemiantes y con una única indicación, la osteomalacia o el raquitismo en niños, y poca cosa más; existían entonces otros fármacos (la calcitonina, actualmente en desuso) para el tratamiento de la osteoporosis.
Sin embargo, con nuevos criterios el péndulo prescriptor ha hecho que en este momento la determinación de esta vitamina se haya generalizado y que su “déficit” se convierta en una epidemia y no solo en pacientes ancianos.
Como hemos visto en otros pots, se habla de “deficiencia” cuando los niveles sericos 25-hydroxivitamina D se encuentran por debajo de 10 ng/ ml [25 nmol/l ], una situación clínica en la que se podría encontrar  síntomas como debilidad muscular, dolor músculo esquelético, fragilidad  e incluso fracturas óseas.  Y el rango de“insuficiencia” cuando los niveles se encuentran entre 10-30 ng/ml (25 -75nmol/l), una situación asintomática bastante corriente. Sin embargo, este nivel, se señala podría estar relacionados con alteraciones de la mineralización ósea e incluso con  fracturas. A su vez se le ha relacionado con la diabetes (DM), las enfermedades cardiovasculares (ECV), con problemas inmunológicos, con el incremento de caídas en ancianos institucionalizados…

Las causas que producen unos niveles bajos de 25(OH)D (inferiores a 10 ng/ml) estarían relacionadas con una dieta pobre en esta vitamina, falta de insolación, mala absorción intestinal debida a enfermedades inflamatorias intestinales, a la celiaquía, a la cirugía gástrica, bariárica, a las  enfermedad biliares, al sobrecrecimiento bacteriano intestinal, a la utilización de fármacos antiepilépticos (fenitoína, fenobarbital...), y al consumo de  crónico de corticosteroides.
La intoxicación por vitamina D3, por otro lado, es infrecuente y se produce por un consumo erróneo, manifestándose su clínica cuando las dosis exceden 10.000 IU por día, con síntomas debidos a la  hipercalcemia aguda cuando los niveles de 25(OH)D superan los 150 ng/ml.
Hoy hablamos justamente de esto, de una alerta de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre casos graves de hipercalcemia  detectados debidos a sobre dosificación de vitamina D. Estos casos se han dado tanto en pacientes pediátricos como adultos. Para evitar estos casos recomiendan seleccionar cuidadosamente la presentación, dosis y frecuencia  de la vitamina D que se prescribe. Explicar los síntomas derivados de la sobredosificación por esta vitamina.
Habitualmente los casos de sobredosificación se han dado en preparados con colecalciferol en niños y de calcifediol en pacientes adultos.

Informan que en pediatría el colecalciferol está comercializado en gotas orales para administración diaria: Deltius® y Thorens® 10.000UI/ml (1 gota contiene200 UI); Vitamina D3 Kern Pharma 2.000 UI/ml (3 gotas ó 0,1 ml contienen 200UI).
Y en ampollas bebibles para administración cada 6-8 semanas según la edad del niño, Videsil® 25.0000 UI solución oral. Comentan que las soluciones orales de Deltius® y Thorens®  en frascos unidosis de 2,5 ml, de 25.000 UI no están indicadas para niños; “sólo están indicadas para adultos debido a su altaconcentración”.
Los casos de hipercalcemia en adultos se han registrado asociados a la sobredosificación de calcifediol (en forma de  Hidroferol®), en utilización diaria de presentaciones que deben pautarse una vez al mes. Así las presentaciones de calcifediol para adultos (Hidroferol®) son en Hidroferol® gotas orales de administración diaria 6000 UI/ml (25 gotas) (240 UI/gota), o Hidroferol® 0,266 mg cápsulas y solución oral para administración mensual,  16.000 UI por cápsula ó ampolla bebible. También existe una presentación única en forma de Hidroferol® choque 3 mgsolución oral: 180.000 UI por ampolla bebible.

Al parecer no comentan intoxicaciones hasta el momento con el colecalciferol en forma de Deltius®   25.000 UI/ 2,5 ml solución oral.
Así la AEMPS “recuerda a los profesionales sanitarios que se debe seleccionar la presentación del medicamento adecuado para cada situación. Asegurarse de que en la receta aparecen anotados con claridad tanto la presentación, como la dosis por toma y la frecuencia de administración. Y sobre todo confirmar que se está administrando correctamente el producto en las visitas médicas sucesivas”.




sábado, 13 de agosto de 2016

¿Reducen los suplementos de calcio y vitamina D el cáncer?

¿Reducen los suplementos de calcio y vitamina D el cáncer?

Los efectos de la vitamina D son aún hoy controvertidos.
Hemos visto como la exposición al sol reduce la mortalidad. Como la radiación solar influyen en los niveles de vitamina D. Como la exposición al sol influye en la mortalidad por cáncer, sean  de mama, recto, ovario, próstata. Hay quien ha relacionado la vitamina D3 (25(OH)D) con el cáncer de colon y con otros cánceres… Como la vitamina D se la relaciona con el metabolismo glucémico y no solo óseo o muscular.
Así, existe un estudio prospectivo de Weinstein SJ et al que estudió el papel de la vitamina D en el cáncer de pulmón (CP), utilizando los valores de 25(OH)D circulante en un estudio caso-control anidado en varones fumadores, el “Alpha-Tocopherol, Beta-Carotene Cancer Prevention Study of Finnish male smokers”. Este se hizo sobre 500 casos de CP seleccionados aleatoriamente a partir de  muestras de sanguíneas y 500 controles aparejados según edad fecha de las muestras, que se relacionaron en forma de quintiles de concentraciones de 25(OH)D teniendo en cuenta los valores estacionales. Según éste no se encontró que los valores de  25(OH)D se asociaran con el CP, siendo el odds ratio (OR) de 1,08 (IC 95% 0,67-1,75) y de  0,83 (IC 95% 0,53-1,31) según el punto estacional.  Aunque entre noviembre y abril se encontró una asociación inversa 0,77 (IC 95% 0,41-1,45, p-tendencia = 0,05) y 0,65 (IC 95% 0,37-1,14, p-tendencia = 0,07). Y una reducción del 11% en el riesgo por cada 10 nmol/l de incremento de la 25(OH)D en los meses más oscuros (realizado en Finlandia), OR = 0,89 (IC 95% 0,81-0,98, p = 0,02). Según este estudio en varones fumadores las concentraciones de 25(OH)D no estarían asociadas al CP a nivel global pero existiría una asociación inversa en los meses de invierno (o más oscuros).
En  otro estudio de Lappe JM et al del 2007  se analizó la eficacia de la suplementación de calcio solo o calcio con vitamina D en la reducción de la incidencia de todo tipo de cánceres.
Se trató de un estudio prospectivo de base poblacional a 4 años, a doble ciego aleatorizado con placebo, cuyo primer objetivo fue la incidencia de fractura y el secundario la incidencia de cáncer.
Los individuos introducidos fueron 1179 mujeres mayores de 55 años postmenopáusicas residentes en la comunidad rural de Nebraska (EEUU), que fueron aleatorizadas a recibir 1400-1500 mg de suplementos de calcio diario únicamente o calcio más 1100 IU de vitamina D3 o placebo.
En el tiempo de seguimiento y analizado por intención de tratar, la incidencia de cáncer fue más baja en las mujeres con calcio+vitamina D que las que ingirieron placebo (p inferior a 0,03). Utilizando una metodología estadística  por regresión logística el riesgo relativo ajustado (RR) de la incidencia de cáncer entre aquellas suplementadas con calcio+vitamina D, y las del grupo con únicamente calcio fue de 0,402 (p = 0,01) y de 0,532 (p = 0,06) respectivamente. Cuando el análisis se hizo tras los primeros 12 meses el RR del grupo de calcio+vitamina D cayó a 0,232 (IC 95% 0,009-0,6, p = 0,005) pero no cambió significativamente en el grupo del calcio solo.
Según el análisis logístico de regresión múltiple ambos tratamientos y las concentraciones de la vitamina D3 fueron predictores independientes del riesgo por cáncer. Según este estudio la suplementacion de calcio y de vitamina D reduce el riesgo de incidencia de cáncer en mujeres postmenopáusicas. 
En este sentido, una revisión con metaanálisis publicada en  el 2013 de Sperati F sobre la suplementación de vitamina D y cáncer de mama (CM) comparó ésta con el no tratamiento o el placebo sobre estudios identificados por MEDLINE (R), EMBASE y CENTRAL hasta abril del 2012. Solo pudo identificar dos estudios que cumplieran los criterios de inclusión. En las  5.372 mujeres postmenopáusicas incluidas no se encontró que la dosis de la vitamina D ni el sistema de administración afectaran al riesgo de CM, el risk ratio (RR) 1,11 (IC 95% 0,74-1,68), si bien es cierto que altas dosis junto o con la administración de calcio mostraron un RR de  0,58, 95% (IC 0,23-1,47 ) y de  0,93 (IC 95% 0,54-1,60) respectivamente. En éste concluyen, con las escasas evidencias encontradas, que la utilización de la vitamina D no se asocia con la reducción del riesgo de CM en mujeres postmenopáusicas. 
Un reciente estudio publicado el pasado Abril en PLOS ONE, por McDonnell SL et al se propuso investigar si altas concentraciones de  25(OH)D se asociaban con menor riesgo de diversos cánceres. Intentaron investigar si las conclusiones aportadas por los trabajos de Lappe JM et al  entre otros podían replicarse, y evaluar las concentraciones del  25(OH)D con el cáncer en mujeres mayores de 55 años postmenopáusicas. Para ello se utilizaron dos cohortes, la  Lappe JM et al (n: 1.169), una cohorte a partir de un ensayo clínico aleatorizado  con una concentración media de  25(OH)D de  30 ng/ml; y la de  Grassroots Health cohort (n= 1.135), una cohorte prospectiva con una concentracion media de 25(OH)D de 48 ng/ml.
La incidencia del cáncer (todos los cánceres invasivos excluyendo el de piel)  durante una media de 3,9 años se comparó con las concentraciones de  25(OH)D. Se aplicaron curvas de supervivencia  Kaplan-Meier y métodos estadísticos de regresión múltiple Cox...
La incidencia ajustada por edad del cáncer de esta cohorte combinada (n= 2.304) fue de 840 casos por 100.000 personas/año (1.020 per 100.000 y año en la cohorte de  Lappe  y de 722 por 100.000 personas/año en la cohorte de GrassrootsHealth). Según ésta la incidencia de cáncer fue más baja cuanto más altas concentraciones de 25(OH)D existían. Si las mujeres tenían una concentración de  25(OH)D ≥ 40 ng/ml  se reducía el riesgo relativo de cáncer en un 67% frente a aquellas con concentraciones inferiores a 20 ng/ml, HR = 0,33 (IC 95% 0,12–0,90).
Concluyen que concentraciones plasmáticas iguales o superiores a 40 ng/ml  25(OH)D  se asociarían con reducciones importantes y significativas del riesgo de diversos tipos de cáncer invasivos en las mujeres postmenopáusicas. 
La ventaja de este análisis es que está hecho sobre cohortes prospectivas, una de ellas en forma de ensayo clínico aleatorizado, y no son producto de estudios observacionales al respecto. Como limitación, se apunta que ambas cohortes no tienen a priori el mismo riesgo de cáncer ni la misma distribución en las concentraciones de la 25(OH)D, y que el número de cánceres (58, la mayoría CM) es pequeño. El tiempo estudiado también es pequeño para extraer conclusiones en el tema del cáncer donde el tiempo de latencia es largo.
Un tema interesante del que aún faltan evidencias.

-Weinstein SJ, Yu K, Horst RL, Parisi D, Virtamo J, Albanes D. Serum 25-hydroxyvitamin D and risk of lung cancer in male smokers: a nested case-control study. PLoS One. 2011;6(6):e20796. doi: 10.1371/journal.pone.0020796. Epub 2011 Jun 10.

-Lappe JM, Travers-Gustafson D, Davies KM, Recker RR, Heaney RP. Vitamin D and calcium supplementation reduces cancer risk: results of a randomized trial. Am J Clin Nutr. 2007 Jun;85(6):1586-91.

-Sperati F, Vici P, Maugeri-Saccà M, Stranges S, Santesso N, Mariani L, Giordano A, Sergi D, Pizzuti L, Di Lauro L, Montella M, Crispo A, Mottolese M, Barba M. Vitamin D supplementation and breast cancer prevention: a systematic review and meta-analysis of randomized clinical trials.
PLoS One. 2013 Jul 22;8(7):e69269. doi: 10.1371/journal.pone.0069269. Print 2013.

-McDonnell SL, Baggerly C, French CB, Baggerly LL, Garland CF, Gorham ED, Lappe JM, Heaney RP.  Serum 25-Hydroxyvitamin D Concentrations ≥40 ng/ml Are Associated with >65% Lower Cancer Risk: Pooled Analysis of Randomized Trial and Prospective Cohort Study. PLoS One. 2016 Apr 6;11(4):e0152441. doi: 10.1371/journal.pone.0152441. ECollection 2016.

viernes, 1 de abril de 2016

Dosis de 24.000 UI mensuales, o 800 UI diarias, de vitamina D3 serían las recomendadas en pacientes ancianos con riesgo de caídas

Dosis de 24.000 UI mensuales, o 800 UI diarias, de vitamina D3 serían las recomendadas en pacientes ancianos con riesgo de caídas

Sobre la vitamina D3 (25(OH)D) hemos hablado en distintas ocasiones en este blog y en el de la redGDPS en relación al metabolismo glucémico, sin que existan unas conclusiones claras sobre su efectividad. Los déficits de esta vitamina, o niveles por debajo de 20 ng/ml, se les ha asociado a mayor riesgo de fracturas y caídas en ancianos, con alteraciones metabólicas como la diabetes mellitus (DM), con riesgos arterioscleróticos, neoplásicos, e inmunológicos como la esclerosis múltiple,... e incluso cognitivos en personas mayores, sin que de todo ello las evidencias sean totalmente concluyentes. A su vez, a esta confusión, se le añade el determinar cuáles son las dosis mínimas diarias, o cual son las dosis que hay que recomendar a la población, pues en los estudios las dosis utilizadas se encuentran entre 400-1000 IU, existiendo por tanto pocas evidencias por encima o por debajo de estas cantidades. Algún estudio con dosis masivas de 500.000 IU anuales durante 3 años mostró un incremento de caídas y fracturas en comparación con el grupo placebo, lo que ha llevado a dudar sobre cuál es la dosis más efectiva.
Por otro lado, no se trata de una vitamina inocua, por la que los excesos de ésta se eliminen del cuerpo sin generar problemas. La realidad es que la intoxicación por vitamina D3, aunque raros (dosis que exceden 10.000 IU por día), se manifiesta por hipercalcemia aguda, que corresponderían a unos niveles en suero de 150 ng/ml de 25(OH)D. Niveles séricos superiores a 60 ng/ml se han asociado con un riesgo aumentado de cáncer de páncreas, calcificaciones vasculares y muerte.

domingo, 26 de octubre de 2014

Las concentraciones de vitamina D y el riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer

Las concentraciones de vitamina D y el riesgo de demencia y enfermedad de  Alzheimer

Una de las asociaciones que normalmente no se estudia es la de las concentraciones de vitamina D (VD) con la enfermedad de Alzheimer (EA). Hemos comentado la relación  entre las concentraciones de vitamina B12 (sobre todo en pacientes con diabetes tipo 2 que toman metformina) y las demencias o EA, pues tendrían una base explicativa, pero no con la VD, la que está más relacionada con el metabolismo osteomuscular que con el neurológico. 
El objetivo de este estudio publicado en agosto en Neurology es el de establecer si concentraciones bajas de VD se asocian con un incremento de los casos incidentes de EA.
Para ello 1.658 ancianos con asistencia ambulatoria y sin signos o síntomas de demencia, enfermedad cardiovascular (ECV) o accidente vásculo cerebral (AVC) participaron en el estudio cardiovascular estadounidense (US population–based Cardiovascular Health Study) entre los años 1992-3 y 1999. La determinación de las concentraciones de 1-25 hidroxicolecalciferon (25OH)D) fueron hechas entre el 1992-3 y en el 2008. Se les evaluó la cognición anualmente durante 6 años. Los casos incidentes de demencia por cualquier causa o  EA fueron evaluados durante el seguimiento utilizando los criterios del “National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke/Alzheimer's Disease and Related Disorders Association” .
Durante un seguimiento medio de 5,6 años, 171 personas desarrollaron algún tipo de demencia, entre los que 102 fueron EA. Según un modelo aleatorio proporcional Cox los hazard ratios (HR) de cualquier caso incidente de demencia con deficiencia severa de vitamina D3 ((25(OH)D inferior a 25 nmol/l) fue de 2,25 (IC 95% 1,23–4,13) y en los deficientes (entre 25 y 50 nmol/l) fue 1,53 (IC 95% 1,06–2,21) en comparación con aquellos paciente con niveles normales (concentraciones iguales o mayores a 50 nmol/l).
Según esto, tras ajustar las variables confusoras en un modelo multivariante se mostró como el riesgo de demencia o concretamente de EA, se incrementaba significativamente (122%) cuando la deficiencia de VD era severa. Niveles de VD superiores a  50 nmol/l serían los deseables para prevenir la demencia.
La explicación señalan se encontraría que la VD actuaría en zonas del cerebro relacionadas con la memoria, tales como el hipocampo y el girus dentado. La forma activa de la VD regula la expresión de factores de crecimiento nervioso a la vez que reducen la citotoxicidad inducida por el amiloide y la apoptosis en las neuronas primarias a nivel cortical, señalan.
Una razón más para prescribir VD a las personas mayores.

Littlejohns TJ1, Henley WE1, Lang IA1, Annweiler C1, Beauchet O1, Chaves PH1, Fried L1, Kestenbaum BR1, Kuller LH1, Langa KM1, Lopez OL1, Kos K1, Soni M1, Llewellyn DJ2.  Vitamin D and the risk of dementia and Alzheimer disease. Neurology. 2014 Sep 2;83(10):920-8. doi: 10.1212/WNL.0000000000000755. Epub 2014 Aug 6.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Comer frutas o verduras al día mejora la mortalidad

Comer frutas o verduras al día mejora la mortalidad

Un artículo de hace casi un año, pero que he creído interesante traerlo a colación. Se trata del tema del consumo de fruta y su relación con la mortalidad. Habitualmente se recomienda consumir entre 400-500 gr de frutas o vegetales diariamente para prevenir las enfermedades crónicas. Por regla general se considera que aquellos que comen una dieta con alto contenido en vegetales tiene entre un 10-25% menos riesgo de cualquier causa mortalidad que aquellas o no las consumen o lo hacen en cantidad escasa. Dentro las causas de muerte relacionadas con este consumo,  las enfermedades cardiovasculares o el cáncer han sido las más estudiadas; más, sin embargo, las primeras que las segundas. Se ha cuantificado, en este aspecto, en algún trabajo, que si se consume más de 400 gr de vegetales al día se gana en un año la esperanza de vida en relación al cáncer
El estudio que comentamos evalua la asociación del consumo de estos nutrientes con la mortalidad por cualquier causa dentro de la cohorte del European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition (EPIC), estimando el período de tiempo en que este riesgo se retrasaba entre aquellos individuos con alto consumo de frutas y vegetales y aquellos que no. También se estudió la mortalidad según el tipo de preparación de los mismos (crudo, hervido...), habida cuenta que la cocción puede afectar a la disponibilidad de ciertos nutrientes.
Este estudio analiza los datos provenientes de 451.151 individuos de 10 países europeos (también de España, captados del Banco de Sangre, señalan)  entre el 1992 y el 2000 y seguidos hasta el 2010. Se calcularon los hazard ratios (HR) comparando el riesgo de muerte según cuartiles de consumo de frutas y verduras, estimando con ello el período de tiempo en que se retrasa el riesgo de muerte entre los que consumen alta cantidad de estos nutrientes, y estimando la proporción de muertes que podrían ser prevenidas si los participantes cambiaran sus hábitos y consumieran la cantidad de un cuartil más de fruta o vegetales.
La encuesta dietética reflejó el comportamiento nutricional de los individuos los 12 meses anteriores  según el tipo de dieta habitual de cada país, en algunos países se realizó un cuestionario prospectivo de 7 días (UK, Suecia).
Según esto, el consumo de frutas y vegetales estuvo inversamente asociado con cualquier causa de mortalidad. Así entre el cuartil mayor y el menor, el  HR fue de 0,90 (IC 95% 0.86-0,94), con una tasa de adelanto de 1,12 años  (IC 95% 0.70-1,54) y con una proporción del  2,95% prevenible.
La asociación, tal como comentamos, es más importante en la mortalidad relacionada con las enfermedades cardiovasculares, de modo que entre ambos cuartiles la HR fue del  0,85 (IC 95%  0,77-0,93).
Estos beneficios no se observaron en aquellos participantes con un alto consumo de alcohol, un índice de masa corporal alto o en fumadores.
Según la manipulación de los vegetales la asociación fue más fuerte con el consumo de los alimentos crudos que aquellos cocidos, algo por otra parte previsible.
Concluyen, que existe una evidencia clara que el consumo de vegetales y frutas se asocia o un menor riesgo de muerte.

Leenders M1, Sluijs I, Ros MM, Boshuizen HC, Siersema PD, Ferrari P, Weikert C, Tjønneland A, et al. Fruit and vegetable consumption and mortality: European prospective investigation into cancer and nutrition. Am J Epidemiol. 2013 Aug 15;178(4):590-602. doi: 10.1093/aje/kwt006. Epub 2013 Apr 18.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Sirve de algo suplementar con vitamina D para prevenir la osteoporosis?

¿Sirve de algo suplementar con vitamina D para prevenir la osteoporosis?

Sobre suplementar con calcio a nuestros pacientes hemos hablado en alguna ocasión. Sin embargo, normalmente cuando se utiliza el calcio se añade vitamina D. La pregunta es si suplementar con vitamina D sirve para algo, o sin embargo, es una rutina sin base científica. Existen algunos metaanálisis que contestan que no previene las fracturas, sin embargo, los investigadores se lamentan que estos estudios tienen una potencia escasa, muchas veces las dosis evaluadas son insuficientes o están dirigidos a una población equivocada. Sin embargo, aún estas evidencias la mitad de los adultos mayores de 50 años en algunos países occidentales ingieren estos suplementos.
La prueba del algodón sobre si esta suplementación es útil es la de si estos suplementos afectan a la mineralización ósea. 
Para ello se buscó de bases de datos médicas de Science, Embase, y de la librería Cochrane Database hasta julio del 2012, ensayos clínicos aletorizados (ECA) que evaluaran los efectos de la vitamina D (fuera D3, o D2, pero no sus metabolitos) sobre la densidad mineral ósea. Se incluyeron ECA con diferentes dosis de vitamina D y adultos con una edad media superior a 20 años sin enfermedades metabólicas óseas. El objetivo primario fue el % de cambio en la densidad mineral ósea desde la situación basal.
Se encontraron 3.930 citas que tras criterios de inclusión quedaron en 23 ECA (4.082 individuos, 92% mujeres de 59 años edad  media) con una duración media de 23,5 meses.  En 19 de los ECA se hicieron en personas de raza blanca, en 8 estudios (n=1791) las concentraciones de la vitamina D3 fueron inferiores a 50 nmol/l y en 10 ECA (n=2294) las dosis de vitamina D fueron inferiores a 800 IU /d. De los ECA evaluados 6 mostraron beneficios significativos, dos de empeoramiento, y el resto sin ninguna significación.
El resultado del metaanálisis fue que existió un pequeño beneficio en el cuello femoral (diferencia ponderal media de 0,8%, IC 95% 0,2-1,4) con una heterogenidad entre los estudios de I2=67%, (p inferior a 0,00027). Pero no se observó ningún beneficio en otros sitios, incluidos en la cadera en su totalidad. 
No se aconseja prescribir profilácticamente la vitamina D en la prevención de la osteoporosis en individuos de la comunidad sin factores de riesgo de deficiencia en esta vitamina. 

Reid IR, Bolland MJ, Grey A. Effects of vitamin D supplements on bone mineral density: a systematic review and meta-analysis. Lancet. 2013 Oct 10. pii: S0140-6736(13)61647-5. doi: 10.1016/S0140-6736(13)61647-5. [Epub ahead of print]



lunes, 30 de septiembre de 2013

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

El tema de las frutas y la diabetes tipo 2 (DM2) es un asunto controvertido. De un lado son fuente de vitaminas, oligoelementos, antioxidantes y fibra, pero del otro son alimentos con un gran contenido en hidratos de carbono (HC) de absorción rápida, lo que de alguna manera influye en el control metabólico y en la insulinorresistencia. Su relación con la aparición de la DM2 no queda clara pues existen diferencias relativas al tipo de fruta consumida. Incluso de estudios recientes parece desprenderse que su consumo podría retrasar o prevenir la DM2. En este aspecto, el contenido de antioxidantes, fibra...de la fruta podrían modificar su influencia. Por otro lado, el índice glucémico, según el contenido de HC de las frutas y que afectaría a la carga glucémica, sería distinto según las frutas.
El objetivo de este estudio era la de examinar la asociación entre el consumo individual de fruta y el riesgo de debutar con DM2 utilizando los datos de tres estudios sobre cohortes prospectivas realizadas en individuos adultos (sanitarios) de EEUU. A su vez, estimaron el efecto de cambiar el contenido de fruta por el de zumo de fruta con el riesgo de DM2, y la influencia del índice glucémico de las diferentes frutas y el riesgo de DM2.
En éste participaron 66.105 mujeres del Nurses’ Health Study (1984-2008), 85.104 mujeres del  Nurses’ Health Study II (1991-2009) y 36.172 varones del Health Professionals Follow-up Study (1986-2008). Se excluyeron los individuos diabéticos (tipo 1, 2 o antecedente de diabetes gestacional), o aquellos con enfermedades crónica (cardiovasculares, cáncer...) al inicio del seguimiento.
Los participantes de los tres estudios completaron cuestionarios ad hoc enviados por vía postal que incluían aspectos dietéticos cada dos años. A su vez, se evaluó la información antropométrica (peso, altura), de estilos de vida (ejercicio físico, tabaco, vitaminas..), y de enfermedades crónicas.  Los casos incidentes de  DM2 se notificaron directamente por los mismos participantes que se confirmaron por  diversos cuestionarios y pruebas.
 De las  3.464.641 personas /año seguidas, 12.198 desarrollaron una DM2 en el tiempo estudiado.
 Tras ajustar las variables según un modelo estadístico multivariante, según los factores personales y de riesgo nutricional de debutar como DM2, la tasa de riesgo (pooled hazard ratio, HR) de presentar DM2 por cada tres ingestas de frutas entera semanales fue de  0,98 (IC 95%  0,96-0,99). Si se ajusta este riesgo según tipo de frutas consumidas, los HR de debutar como DM2 tras tres consumos de fruta entera semanal fueron de 0,74 (IC 95% 0,66 -0,83) para los arándanos, de 0,88 (IC 95% 0,83-0,93) para uva y uvas pasas, de 0,89 (IC 95% 0,79 -1,01) para ciruela pasa, de 0,93 (IC 95% 0,90-0,96) para manzanas y peras, de 0,95 (IC 95% 0,91 -0,98) para  bananas, de 0,95 (IC 95% 0,91-0,99) para  pomelo, de 0,97 (0,92 to 1,02) para melocotón, ciruela, y albaricoque, de 0,99 (IC 95% 0,95-1,03) para naranjas, de 1,03 (IC 95% 0,96-1,10) para fresas, y de 1,10 (IC 95% 1,02 -1,18) para melón.
Sin embargo, el  HR de la misma fruta pero en consumo de zumo fue de 1,08 (IC 95% 1,05-1,11).
El riesgo de debutar como DM2 varió significativamente según el tipo de fruta consumida (p inferior 0,001 en todas las cohortes).
Lo que si sorprende es que exista una relación inversa según el índice glucémico, por el que las frutas con mayor índice glucémico se relacionaron con menor riesgo de DM2 HR 0,93 (IC 95% 0,91–0,96), mientras que aquellas con un índice glucémico moderado tuvieron un riesgo ligeramente superior  HR 0,94 (IC 95%  0,90 – 0,97).
Concluyen que, aún las limitaciones debidas a errores en la estimación del consumo de fruta y la escasa diversidad étnica de la población estudiada,  el consumo de ciertas frutas tales como ciruelas pasas, arándanos, uva, y uvas pasas en esta cohortes prospectivas se asoció con menor riesgo de presentar una DM2, al tiempo que el gran consumo de melón o de zumo de fruta se asoció con un incremento del riesgo de DM2. 
Con todo, existe una gran heterogeneidad según el consumo individual de fruta y el riesgo de DM2, señalan.
El artículo está en abierto y se puede acceder en su integridad

Muraki I, Imamura F, Manson JE, Hu FB, Willett WC, van Dam RM, Sun Q. Fruit consumption and risk of type 2 diabetes: results from three prospective longitudinal cohort studies. BMJ. 2013 Aug 28;347:f5001. doi: 10.1136/bmj.f5001.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La mortalidad cardiovascular y la ingesta de suplementos de calcio

La mortalidad cardiovascular y la ingesta de suplementos de calcio

Presentamos dos estudios. Uno, que, como el de Xiao Q et al en JAMA, hace escaso días,  han producido un cierto revuelo. Y, últimamente otro, el Michaëlsson K et al en el mismo sentido, pero en mujeres. Y es que del mismo modo que como hemos visto, los suplementos vitamínicos tienen poca, ninguna, o incluso desfavorable, repercusión en la mortalidad cardiovascular, faltaba por conocer si el calcio que damos de manera profiláctica a nuestros pacientes mayores para prevenir la osteoporosis, pudiera tener alguna repercusión a nivel cardiovascular.
El estudio de Xiao Q et al en JAMA tuvo el objetivo de investigar si la ingesta de suplementos de calcio se asociaba con mayor incremento de mortalidad cardiovascular, sea cardíaca o cerebrovascular. Este se realizó en diversos lugares EEUU, y se incluyeron a 388.229 varones y mujeres entre 50-71 años de la cohorte del National Institutes of Health-AARP Diet and Health Study, que se siguieron durante 12 años. En los varones, los suplementos de calcio se asociaron con un riesgo relativo (RR) de 1,20 (IC 95%, 1,05-1,36) de mortalidad cardiovascular, más específico en enfermedad cardíaca RR, 1,19 (1,03-1,37),  que en cerebro-vascular RR, 1,14 (0,81-1,61). En mujeres, sin embargo no se asoció a mayor muerte cardiovascular RR, 1,06 (0,96-1,18), por enfermedad cardíaca RR 1,05 (0,93-1,18), o cerebrovascular RR 1,08 (0,87-1,33). Es decir Xiao Q et al mostraron como altas ingestas de suplementos de calcio se asocian con un incremento en la mortalidad cardiovascular en los varones pero no en las mujeres.
Como contrapunto, o en el mismo sentido, según se mire, el objetivo del estudio de Michaëlsson K et al, fue, investigar la asociación estadística entre la ingesta de calcio durante largo tiempo (suplementos de calcio), y cualquier causa de muerte por enfermedad cardiovascular, pero en este caso en mujeres.
Se trató de un estudio sobre una cohorte prospectiva establecida entre el  1987-90 sobre 61.433 mujeres nacidas entre el 1914 y el 1948 del Swedish mammography cohort y seguidas durante un tiempo medio de 19 años.  En estas, se evaluó la ingesta de calcio al inicio (1997) en 38.984 mujeres mediante un cuestionario dietético. La ingesta de calcio fue la suma entre el calcio de la dieta y el calcio ingerido mediante suplementos.
Los objetivos primarios fueron registrar de la causa de muerte (n=11.944), las causas específicas cardiovasculares  (n=3.862), las generadas por cardiopatía isquémica (CI) (n=1.932), y las debidas a accidente vásculo-cerebral (AVC) (n=1100). Con ello, se encontró que el riesgo de mortalidad con la ingesta de calcio no fue lineal, mostrándose los mayores riesgos en las ingestas de calcio mayores (≥1400 mg/día), de tal modo que comprando estas, con dosis de 600-1000mg/d, el  hazard ratio de mortalidad por cualquier causa  (HR) fue de 1,40, (IC 95% 1,17 -1,67), por enfermedad cardiovascular HR 1,49 (1,09 -2,02), por isquemia miocardica, HR  2,14 (1.48 -3,09); pero no en AVC, HR 0,73 (0,33-1,65).
La utilización de comprimidos de calcio (500 mg) únicamente, no se asoció con mayor mortalidad media por cualquier causa o por alguna causa específica; pero si, si  esta se asociaba con una alta ingesta de calcio en la dieta llegando  a los  1400 mg/d; en este caso el HR alcanzó el 2,57 (1,19 -5,55).
Por ello, concluyen que altas ingestas de calcio diario en mujeres se asocian con altas tasas de muerte por cualquier causa y por causa cardiovascular, pero no por AVC.
Este complementaría el trabajo Xiao Q et al que muestra como altas ingestas de suplementos de calcio se asocian con un incremento en la mortalidad cardiovascular en los varones, pero, en ese caso, no en las mujeres. Sea como fuere, cuidado con las altas dosis de calcio suplementario, pues “más no siempre es mejor”, como se ve.

Michaëlsson K, Melhus H, Warensjö Lemming E, Wolk A, Byberg L.Long term calcium intake and rates of all cause and cardiovascular mortality: community based prospective longitudinal cohort study. BMJ. 2013 Feb 12;346:f228. doi: 10.1136/bmj.f228.


Xiao Q, Murphy RA, Houston DK, Harris TB, Chow WH, Park Y. Dietary and Supplemental Calcium Intake and Cardiovascular Disease Mortality: The National Institutes of Health-AARP Diet and Health Study. JAMA Intern Med. 2013 Feb 4:1-8. doi: 10.1001/jamainternmed.2013.3283. [Epub ahead of print],

martes, 1 de noviembre de 2011

La ingesta de complejos multivitamínicos en personas mayores no mejoran la mortalidad

La ingesta de complejos multivitamínicos en personas mayores no mejoran la mortalidad

Este es un estudio donde se demuestra que no siempre “más es mejor” en términos de salud. Ya vimos como el té, un alimento con gran cantidad de antioxidantes puede ser tóxico si se toma en exceso o si se toma concentrado, y ahora hacemos lo mismo con los suplementos vitamínicos. ¿Aumenta nuestra esperanza de vida el hecho de consumir asiduamente complementos vitamínicos?. En este aspecto, Mursu J el mes pasado en Arch Intern Med publicaron un estudio de investigación en que relacionaban la utilización de suplementos vitamínicos y minerales con la mortalidad total en 38.772 mujeres mayores (entre 55 -69 años, edad media de 61.6, en 1986) pertenecientes al estudio de Iowa Women's Health Study. Se registraron –autoencuesta- los suplementos vitamínicos entre 1986 y 2004, registrándose a final del 2008, 15.594 defunciones (40.2%). A partir de aquí, en base a un modelo multivariante se calcularon los hazard ratios (HR) entre la ingestión de estos suplementos y la mortalidad total en comparación con la no utilización. Así hubo un HR en la utilización de complejos multivitamínicos de 1.06; IC 95% CI, 1.02-1.10; con un incremento del riesgo absoluto (RA) de, 2.4%; un HR en la vitamina B6 del 1.10; 1.01-1.21; con un RA de 4.1%; un HR en el consumo de ácido fólico de 1.15; 1.00-1.32; con un incremento del RA de 5.9%; un HR en el consumo de hierro del 1.10; 1.03-1.17; con un incremento del RA del 3.9%; un HR en el magnesio del 1.08; 1.01-1.15; con un incremento del RA del 3.6%, …
Sin embargo, como era de suponer, el consumo de calcio tuvo una relación inversa con la mortalidad, de manera que su HR fue de 0.91; IC 95% , 0.88-0.94; y una reducción del RA del, 3.8%.
Concluyen que en mujeres mayores la utilización habitual de complejos vitamínicos puede asociarse con un aumento de la mortalidad en general (con un incremento del riesgo absoluto del 2.4%), esta asociación es mayor en aquellos suplementos que poseen hierro, magnesio, vitamina B6, pues su incremento de RA estaría entre el 3-6%. La ingesta de suplementos con cobre, por su parte, incrementarían aún más el RA llegando al 18.0%. Por el contrario, la ingesta de calcio sería un factor protector, con una reducción del RA del 3.8%.
El corolario de este estudio estaría en que la ingestión de complejos vitamínicos no suplanta la ingestión de frutas y verduras en la dieta y que puede ser peligroso.

Mursu J, Robien K, Harnack LJ, Park K, Jacobs DR Jr. Dietary Supplements and Mortality Rate in Older Women: The Iowa Women's Health Study. Arch Intern Med. 2011 Oct 10;171(18):1625-33.

jueves, 17 de febrero de 2011

El té verde, no siempre todo son ventajas

El té verde, no siempre todo son ventajas

Hace ya algunos años tuve una crisis de acúfenos que me amargaron la vida. Eran tan intensos que no me dejaban conciliar el sueño y tenía que hacerlo ayudado con el ruido de un ventilador, a la vez que no soportaba el decúbito y tenía que dormir sentado (disminuía en esa posición). En cualquier situación oía más el ruido de mis oídos que el sonido ambiente... en fín algo que observamos en nuestros enfermos pero que no lo comprendemos totalmente hasta que nos toca.
Las distintas pruebas fueron negativas (RMN...) y el especialista en ORL no encontró nada especial. Repasando mi vida me di cuenta que yo por aquel entonces era un gran consumidor (1 litro al día) de te verde chino –marca china-, por lo que suprimí la ingesta. Lo suprimí simplemente por ser un excitante y ello teóricamente podía agravar mis ruidos en los oídos.
A los pocos meses de no tomar el té verde chino, afortunadamente aunque el ruído no desapareció del todo (siempre quedó un ligero ruido a huevos fritos), este disminuyó espontáneamente, mi vida mejoró espectacularmente.
Sea como fuera siempre me quedó la idea que el té verde ingerido por aquel entonces fue la causa de mi tínitus – sea por el mismo o por un contaminante al provenir de china- y desde entonces leo todo lo que tiene que ver con los efectos secundarios del té y de los antioxidantes . Por ello se que estos, como cualquier medicamento, en dosis correctas son beneficiosos pero en grandes dosis pueden, como aquellos, ser tóxicos...
El artículo que os traigo a colación no habla de los acúfenos como efecto secundario del té, si no de los efectos secundarios sobre el hígado de ciertos extractos del te verde, y que en algunos caso hubo que retirarlos del mercado.
Como sabemos el té proviene de una planta Camellia sinensis de la familia Theaceae cuyos principios activos son antioxidantes, polifenoles (más del 20%), dentro de estos las favonas, los favonoides y los ácidos fenólicos. Dentro las favonas existen las catequinas, cuyo principio más abundante y de mayor actividad es el galato de epigalocatecol (GEGC). También el té es conocido por que es estimulante por contener metilxantinas sobre todo cafeína, y en menor proporción teobromina y teofilina...
La diferencias entre los distintos tes, té verde, el té negro y el té rojo tiene que ver con la fermentación que se les somete a estos últimos, lo que les hace perder parte de sus componentes polifenólicos.
Por todo ello al té se le supone una acción sobre los radicales libres que genera el cuerpo (propiedades antioxidantes) y se considera que por ello que tiene efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular entre otros. Dentro de los polifenoles implicados en esta acción está el GEGC, ya nombrado
Sin embargo, en el 2003 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) retiró un extracto de té seco verde por haberse denunciado cuatro casos de reacciones hepáticas, sin embargo esta retirada no afectó a otros productos a base de té verde, de los que no se ha tenido conocimiento de estos efectos. Y en alguna ocasión he leído sobre esto en casos aislados publicados en revistas médicas. Si que es cierto, que dichos casos se han dado en extractos, polvo de las hojas, extractos acuosos... lo que ha hecho que Comité de expertos de suplementos dietéticos de Estados Unidos (DSIEC) de la US Farmacopea (USP) haya puesto especial énfasis en supervisar la información sobre la seguridad de los preparados que contienen té verde.
El GEGC, ya nombrado, sería el responsable de estos casos esporádicos de hepatotoxicidad que puede en ciertos casos llegar a niveles tóxicos.
Comenta el artículo que Sistema Español de Farmacovigilancia ha recibido 67 notificaciones de reacciones adversas asociadas al te – la mía, por ejemplo, no fue comunicada, por lo que es de suponer que la mayoría no se conocen-, consistentes en efectos gastrointestinales (27%), hepatobiliares (33%) y de las del sistema nervioso (11%), en donde se encontrarían los acúfenos. Con respecto a las reacciones hepáticas han recibido 23 comunicaciones espontáneas, 16 fueron casos de hepatitis, 3 hepatitis colestásicas, y 4 transaminitis, de las que el 83% fueron reacciones graves y el 91% se recuperaron al retirar el preparado de te.
O sea, que nos debe quedar la enseñanza que el te es un placer siempre que se tome con mesura. Y, cuidado con los extractos concentrados de te verde.


Anónimo. Hepatotoxicidad de los extractos de té verde
Butlletí de Farmacovigilància de Catalunya Vol. 8, n.º 5 • octubre - diciembre 2010

http://www.gencat.cat/salut/depsalut/html/es/dir107/esbfvg52010.pdf