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domingo, 29 de mayo de 2022

Sirven los probióticos para prevenir la alergia infantil

Sirven los probióticos para prevenir la alergia infantil

A los probióticos se les define como a microorganismos vivos que son administrados al individuo en unas cantidades adecuadas con la que mejorar  la salud de quien lo recibe.

El auge, la moda de su prescripción en la infancia está relacionada con la conocida como la “hipótesis higienista” por la cual la falta de exposición a infecciones a estas edades en las sociedades desarrolladas  influye negativamente sobre el desarrollo del sistema inmunológico del niño pudiendo conducir a defectos del mismo con la aparición de  enfermedades dependientes de ésta al no haber estímulos externos (microbios) y si en cambio o otras sustancias de nuestro entorno inmediato contra las que reaccionamos en forma de “alergias”...

En este sentido, se ha visto como vivir en familias numerosas, en ciertos ambientes rurales, o en presencia de animales de compañía.. pudiera evitar el desarrollo de asma, rinitis alérgica, dermatitis alérgica… dejando la idea de que un exceso de higiene no es del todo saludable, sobre todo en los niños y a determinadas edades. Algo de lo que hablamos hace 5 años (Es Diari 23-12-2016).

Así comentábamos como ciertos hábitos proscritos como chuparse los dedo o comerse las uñas (Lynch SJ et al), aunque exponen al niño con cantidad de microorganismos y a enfermedades (gastrointestinales, parásitos...), pueden tener algún efecto beneficioso en este sentido.  Es la cara y el envés de la inmunidad.

Al aumentar el riesgo a enfermar por infecciones intestinales se aumenta la variedad de la flora intestinal (la microbiota, de la que ha hemos hablado en muchas ocasiones) incrementando  con ello  la inmunidad natural.  La otra cara de la moneda.  Un poco con estos mimbres ha proliferado el afán de ingerir gérmenes que aumenten nuestra inmunidad sin riesgo de infecciones lo que nos lleva  al tema de los probióticos.

Sin embargo, la suplementación de probióticos con el objetivo de modificar la microbiota y mejorar ciertas patologías en los niños pequeños como el cólico del lactante, patología muy frecuente y que desespera a los padres, no han sido hasta ahora satisfactorios (SungV et al), por ejemplo.

Sin embargo, en las enfermedades alérgicas los estudios aleatorizados y controlados en recién nacidos suplementados con un tipo de bacteria el Lactobacillus rhamnosus (LGG) han dado resultados contradictorios en la prevención de estas enfermedades, apuntando que los efectos de éstos sobre las alergias no serían suficientes pues éstas pudieran estar relacionadas, además, con el ambiente que rodea al niño (lactancia materna, por ejemplo…),  por lo que intentando influir solo en la flora intestinal no sería suficiente en este sentido.

En cuanto a efectos secundarios se admite, aún a falta de estudios, que son seguros pues no se han detectado daños en general ni en niños predispuestos (Bafeta A et al).

En este aspecto hoy hablamos de un estudio realizado hace algunos años (2017) que ahora se han actualizado y publicado los resultados. 

Es el Trial of Infant Probiotic Supplementation (TIPS) Study, un estudio realizado en Estados Unidos (EEUU) cuyo objetivo fue determinar si la administración de probióticos durante los primeros 6 meses de vida pudiera influir (reducir) la incidencia acumulada de dermatitis alérgica y asma bronquial en la infancia y en niños predispuestos.

Se trató de un ensayo clínico con suplementación de la bacteria LGG  durante los primeros 6 meses de vida en  92 lactantes  frente a unos niños controles (92) que recibieron placebo, con el  objetivo primario de determinar la incidencia de dermatitis alérgica;  y secundariamente de asma bronquial o rinitis alergica, en niños de alto riesgo de contraer estas enfermedades. 
 Los niños se siguieron hasta el 6 año y en este período de tiempo la incidencia acumulada estimada de de dermatitis fue del  30,9% en el grupo control y del 28,7% en el grupo con suplementos de  LGG, por lo que la tasa de riesgo no fue destacable. 

Al 5 año la incidencia acumulada de asma fue del 17,4% en el grupo control y del 9,7%  en la rama suplementada con LGG , siendo el riesgo tampoco significativo .

Concluyeron que en niños de alto riesgo de alergias,  la suplementación con un probiótico, el  LGG durante los primeros 6 meses de vida, no parecía influir en el desarrollo de ezcema alérgico o de asma bronquial a partir de la edad de 2 años.

Los resultados de estos días abundan más en lo mismo y tienen que ver con la incidencia de estas patologías cuando estos niños han alcanzado los 7 años de edad. Si que se demostró, sorprendentemente, como resultado colateral, que el parto por cesárea estuvo relacionado con mayor incidencia de rinitis.
De ahí, que se apunta que en el tema de las alergias en los niños la  modificación de la microbiota con probióticos no sería suficiente para su prevención, se debería hacer un abordaje más complejo, al ser la causa de éstas en buena medida multifactorial. 

Por ahora no hay nada concluyente. 

Mateu Seguí Díaz
médico de familia 

Seguí Díaz M. Sirven los probióticos para prevenir la alergia infantil Es Diari. 03-05-2022: 33. http://menorca.info/ 

Michael D. Cabana; Madison N. LeCroy; Alicia Menard-Livingston; Caryn R.R. Rodgers; Michelle McKean; Aaron B. Caughey; et al. Effect of Early Infant Probiotic Supplementation on Eczema, Asthma, and Rhinitis at 7 Years of Age. Pediatrics . 2022 Apr 14;e2021052483. doi: 10.1542/peds.2021-052483. Online ahead of print. PMID: 35419605  DOI: 10.1542/peds.2021-052483

Michael D. Cabana, Michelle McKean, Aaron B. Caughey, PhD,d Lawrence Fong,e Susan Lynch, Angela Wong, et al. Early Probiotic Supplementation for Eczema and Asthma Prevention: A Randomized Controlled Trial. Pediatrics. 2017 Sep; 140(3): e20163000.doi: 10.1542/peds.2016-3000.PMCID: PMC5574725 PMID: 28784701

SungV , Hiscock H, Tang MLK, et al. Treating infant colic with the probiotic Lactobacillus reuteri: double blind, placebo controlled randomised trial. BMJ 2014; 348 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.g2107 (Published 1 April 2014)

Bafeta A, Koh M, Riveros C, Ravaud P. Harms Reporting in Randomized Controlled Trials of Interventions Aimed at Modifying Microbiota: A Systematic Review. Ann Intern Med. 2018 Aug 21;169(4):240-247. doi: 10.7326/M18-0343. Epub 2018 Jul 17. 

Seguí Díaz M. Los malos hábitos en la infancia y las alergias en la edad adulta. Es Diari. 23-12-2016: 17. http://menorca.info/

 Grabenhenrich LB, Gough H, Reich A, Eckers N, Zepp F, Nitsche O, et al Early-life determinants of asthma from birth to age 20 years: a German birth cohort study.  J. Allergy Clin Immunol. 2014;133:979-988. 

Fall T, Lundholm C, Örtqvist AK, Fall K, Fang F, Hedhammar Å, Kämpe O, et al. Early Exposure to Dogs and Farm Animals and the Risk of Childhood Asthma. JAMA Pediatr. 2015 Nov;169(11):e153219. doi: 10.1001/jamapediatrics. 2015.3219. Epub 2015 Nov 2.

Jhun I1, Phipatanakul W2. Early exposure to dogs and farm animals reduces risk of childhood asthma. Evid Based Med. 2016 Apr;21(2):80. doi: 10.1136/ebmed-2015-110373. Epub 2016 Feb 2.

Lynch SJ, Sears MR, Hancox RJ. Thumb-Sucking, Nail-Biting, and Atopic Sensitization, Asthma, and Hay Fever. Pediatrics. 2016 Aug;138(2). pii: e20160443. doi: 10.1542/peds.2016-0443. Epub 2016 Jul 11.

Seguí Díaz M. Los malos hábitos en la infancia y las alergias en la edad adulta. Es Diari. 23-12-2016: 17. http://menorca.info/ 

sábado, 28 de enero de 2017

Los malos hábitos en la infancia y las alergias en la edad adulta


Los malos hábitos en la infancia y las alergias en la edad adulta

Cuando era pequeño recuerdo que las familias eran más numerosas, las casas más grandes y de techos más altos y por tanto no estaban acondicionadas, lo que te obligaba a ir con jersey todo el día y a buscar la mesa camilla si hacía frío. Las medidas de higiene no eran tan estrictas como ahora y los niños con frecuencia tenían mocos perpetuos; el mocoso (el que sorbía mocos) era una imagen frecuente en mi infancia (los 60-70).
Todo ha cambiado, puede decirse que han mejorado las condiciones del entorno en el que vive el niño por lo que podríamos pensar que ha mejorado la salud de nuestros infantes. Los cambios sociales han llevado a que las familias sean más pequeñas, que vivan en lugares más reducidos, cerrados con una temperatura constante y que todo sea más limpio, más aséptico. Que haya más higiene personal y mayor control de los alimentos que se consumen. Todo esto ha producido que hayan menos enfermedades infecciosas en nuestros niños.
Sin embargo, estos cambios aparentemente beneficiosos han hecho aumentar, sin que lo que queramos, las enfermedades dependientes de la propia inmunidad, sea por falta de estímulos externos (gérmenes) o por un exceso de otros del entorno (ejemplo, ácaros del polvo que proliferan en habitaciones cerradas con humedad y temperatura constante). Enfermedades alérgicas u de otro tipo, en las que el cuerpo se defiende del propio cuerpo (autoinmunidad) o de sustancias externas aparentemente inocuas (alérgenos)). Siendo actualmente el asma bronquial la principal enfermedad crónica en la infancia. 
En este sentido, de un tiempo a esta parte se ha puesto en duda que el exceso de higiene sea realmente saludable, sobre todo en los niños y a determinadas edades.
Se sabe que los niños de familias numerosas con hermanos mayores (contactos poco higiénicos) tienen menos alergias; que la convivencia con animales (gatos, perros, animales de granja) pone en contacto a los niños con alergenos que evitarían la alergia y que el exceso de limpieza (las manos) también iría en este sentido. 
En un trabajo de Fall T et al en noviembre del año pasado en JAMA Pediatr mostró como estar en contacto con perros durante el primer año de vida se asoció con un descenso del riesgo de asma en los niños en edad escolar o preescolar mayores de 3 años. Algo parecido demostraron con la exposición a los animales de granja. Sin embargo, por contrapartida encontraron un ligero incremento en el riesgo de neumonía  y otras enfermedades respiratorias en los que habían sido expuestos a perros, pero no a animales de granja. Esto sugería que la exposición a animales incrementaría el contacto con  microorganismos que en forma de infecciones respiratorias modularían el sistema autoinmune y reducirían el riesgo de asma bronquial.
Por otro lado, se cree que el aumento de contacto con ciertos gérmenes que se dan en familias numerosas  aumentaría una cierta inmunidad (linfocitos T helper TH-1) que no se produciría en familias más reducidas, que lo harían en otro sentido (TH-2) y que con ello se aumentaría el riesgo de alergias.
Por ello, aunque suene extraño, no es raro que hábitos tan detestables como chuparse el dedo o comerse las uñas, que exponen al niño con cantidad de microorganismos y enfermedades (gastrointestinales, parásitos...) puedan tener algún efecto beneficioso. Sin embargo, al margen de los gérmenes nocivos que el niño incorporaría de esta manera, incrementando el riesgo de infecciones, también se aumentarían la variedad de la flora intestinal (la microbiota) incrementando  con ello  la inmunidad natural. La otra cara de la moneda. 
En este sentido existe un estudio de Lynch SJ et al publicado en  Pediatrics el julio pasado que estudió a 1.034 niños  de Nueva Zelanda nacidos entre 1972 y 1973 que se chupaban el pulgar o se mordían las uñas, identificados al preguntar a sus padres por este hábito a las edades de 5, 7, 9 y 11 años.  Según este análisis el 31% de los niños que tenían estos hábitos a dichas edades tenían menor riesgo de presentar alergia a los 13 años (odds ratio -OR- 0,67) y a los 32 años (OR 0,61) con respecto a sus compañeros que no tenían estos comportamientos, una asociación que se mantenía teniendo en cuenta el resto de factores analizados. Si se tenían los dos hábitos se tenía menor riesgo de sensibilización que si se tenía uno solo. Este estudio sugiere que la exposición del niño a otros organismos en edades tempranas (5-11 años) reduce el riesgo de presentar enfermedades alérgicas cuando se sea mayor (a los 13 y 32 años).
Con estos datos no es fácil dar recomendaciones. Hay que ser limpios pero no pasarse. Que ponernos en contacto con ciertos gérmenes, padecer, sin asumir riesgos, ciertas enfermedades infecciosas benignas podría ser bueno para nuestro sistema inmunológico y que la convivencia con animales domésticos al menos los primeros años de nuestra vida podría tener efectos beneficiosos en la prevención de la alergia. 

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Los malos hábitos en la infancia y las alergias en la edad adulta. Es Diari. 23-12-2016: 17. http://menorca.info/ 

Grabenhenrich LB, Gough H, Reich A, Eckers N, Zepp F, Nitsche O, et al Early-life determinants of asthma from birth to age 20 years: a German birth cohort study.  J. Allergy Clin Immunol. 2014;133:979-988. 

Fall T, Lundholm C, Örtqvist AK, Fall K, Fang F, Hedhammar Å, Kämpe O, et al. Early Exposure to Dogs and Farm Animals and the Risk of Childhood Asthma. JAMA Pediatr. 2015 Nov;169(11):e153219. doi: 10.1001/jamapediatrics. 2015.3219. Epub 2015 Nov 2.

Jhun I1, Phipatanakul W2. Early exposure to dogs and farm animals reduces risk of childhood asthma. Evid Based Med. 2016 Apr;21(2):80. doi: 10.1136/ebmed-2015-110373. Epub 2016 Feb 2.

Lynch SJ, Sears MR, Hancox RJ. Thumb-Sucking, Nail-Biting, and Atopic Sensitization, Asthma, and Hay Fever. Pediatrics. 2016 Aug;138(2). pii: e20160443. doi: 10.1542/peds.2016-0443. Epub 2016 Jul 11.




viernes, 7 de octubre de 2016

¿Influye la exposición temprana a animales domésticos con el riesgo de padecer asma bronquial?

¿Influye la exposición temprana a animales domésticos con el riesgo de padecer asma bronquial?

De un tiempo a esta parte se ha vuelto a hablar del exceso de higiene como causa de procesos alérgicos. La falta de contacto con estímulos inmunológicos externos como causa de alergias contra alergenos de nuestro entorno. Esto es importante si nos referimos a que la principal enfermedad crónica en la infancia es el asma bronquial. Una enfermedad que ha tomado tintes epidémicos.
La hipótesis higiénica por la que la exposición precoz a los animales de compañía reduciría el riesgo de asma en los niños es una alternativa que se ha apuntado recientemente, aunque no existe unanimidad en los estudios.

Un estudio longitudinal ( Multicenter Allergy Study)  de Grabenhenrich et al de hace un par de años que siguió a 1.314 niños desde el nacimiento hasta la edad adulta en cinco ciudades alemanas y que estudió los predictores precoces (36 factores) en el niño que determinaran la aparición del asma bronquial más allá de los 20 años, mostró que el diagnóstico de asma bronquial fue menor en los niños vacunados según el calendario vacunal habitual (sarampión paperas...), hazard ratio (HR) de  0,66 IC 95% 0,47-0,93). Según éste a la edad de los 20 años la incidencia de asma fue mayor en aquellos con padres que padecían rinitis alérgica HR, 2,24 (IC 95% 1,67-3,02), en los niños que habían ido más pronto o más tarde a la guardería, así antes de los 18 meses, HR 1,79 (IC 95% 1,03-3,1) y después de los 3 años HR 1,64 (IC 95% 0,96-2,79),  en hijos de madres habían fumado durante el embarazo HR, 1,79 (IC 95% 1,20-2.67),  padres que tenían menores ingresos HR, 1,55 (IC 95% 1,09-2,22) o padres que padecían asma bronquial HR, 1,65 (IC 95% 1,17-2,31). Sin embargo, en este no encontraron asociación con la dieta, la lactancia materna, la presencia de hermanos mayores en el hogar, y con el tabaquismo pasivo. El efecto de la  exposición a animales en etapas precoces de la vida no quedó claro.
Con estos datos recomendaban no fumar en el embarazo, recibir las vacunaciones estipuladas precozmente y empezar en al guardería entre 1,5 y 3 años de edad.  En este estudio, la exposición a animales de compañía pareció no afectar al riesgo de asma. 

El estudio de  Fall et al (JAMA Pediatrics noviembre 2015), sin embargo, según el análisis de una cohorte sueca en base a un  registro poblacional de niños nacidos en Suecia entre enero del 2001 y diciembre del 2010 (1.011051) que se les relacionó con la exposición a perros o a animales de granja  sobre todo el primer año de vida, estudiando la historia y la medicación sobre el asma, y la historia de asma en los padres, entre enero del 2007 y septiembre del 2012, mostró unas conclusiones distintas.
Se identificaron 276.298 niños, de los que el 4,2% (11,585) tuvieron algún episodio de asma bronquial en 7º año de vida. En esta cohorte 22.629 niños habían estado expuestos a perros y 958 a animales de granja
La exposición a los perros durante el primer año de vida se asoció con un descenso del riesgo de asma en los niños en edad escolar, odds ratio (OR) 0,87 (IC 95% 0,81-0,93) y en niños mayores de 3 años de edad preescolar HR 0,90 (IC 95% 0,83-0,99), pero no en niños menores de 3 años HR 1,03 (IC 95% 1,00-1,07), y todo ello independiente de la historia familiar de asma bronquial
En cuanto a la asociación relacionada con la exposición a los animales de granja la reducción del riesgo en niños en edad escolar y preescolar fue de OR, 0,48 (IC 95% 0,31-0,76) y de HR, 0,69 (IC 95% 0,56-0,84), respectivamente. Que permaneció invariable cuando se ajustó por edad de los padres, paridad, lugar de nacimiento, número de padres con asma, ingresos de los padres, nivel educacional de estos, y país de origen.
Por contrapartida se encontró un ligero incremento en el riesgo de neumonía  HR, 1,13 (IC 95% 1,06-1,20) y otras enfermedades del tracto respiratorio HR, 1,06 (IC 95%  1,00-1,13) en los que habían sido expuestos a perros, pero no a animales de granja. 
Aunque no es un tema cerrado, este estudio apoya la hipótesis que la exposición de los niños pequeños a animales de granja o a perros durante el primer año reduce el riesgo de presentar asma a la edad de 6 años de edad
Estos hallazgos han sugerido que la exposición a animales incrementarían la exposición a microorganismos que en forma de infecciones respiratorias modularían el sistema autoinmune y reducirían el riesgo de asma bronquial. 
El estudio de Fall et al mostró como una exposición temprana a los perros o animales de granja se asociaría con un menor riesgo de padecer asma bronquial, fundamentalmente tras los 3 años de edad. La historia de asma en los padres no afectó a los resultados. Pero como contrapartida la exposición a los animales aumentó el riesgo de padecer neumonía en niños en edad preescolar.
Con todo, faltan estudios para poder hacer recomendaciones precisas.

Grabenhenrich LB, Gough H, Reich A, Eckers N, Zepp F, Nitsche O, et al Early-life determinants of asthma from birth to age 20 years: a German birth cohort study.  J. Allergy Clin Immunol. 2014;133:979-988. 

Fall T, Lundholm C, Örtqvist AK, Fall K, Fang F, Hedhammar Å, Kämpe O, et al. Early Exposure to Dogs and Farm Animals and the Risk of Childhood Asthma. JAMA Pediatr. 2015 Nov;169(11):e153219. doi: 10.1001/jamapediatrics. 2015.3219. Epub 2015 Nov 2.

Jhun I1, Phipatanakul W2. Early exposure to dogs and farm animals reduces risk of childhood asthma. Evid Based Med. 2016 Apr;21(2):80. doi: 10.1136/ebmed-2015-110373. Epub 2016 Feb 2.

Jennifer Garcia Does Early Pet Exposure Reduce the Risk of for Asthma? CME/CE  12/09/2015 ; Medscape 2015


lunes, 2 de junio de 2014

Se mantiene al naproxeno como el antiinflamatorio no esteroideo más seguro a nivel cardiovascular

Se mantiene al naproxeno como el antiinflamatorio no esteroideo más seguro a nivel cardiovascular

No hace mucho que hablamos que el naproxeno no tendría el mismo riesgo cardiovascular que otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Un macro-metanálisis publicado en Lancet el año pasado que incluía 280 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) de AINES frente a placebo con 124.513 individuos o  68.342 personas/año de seguimiento, y 474 ECA comparando AINES con otros fármacos que incluyó a 229.296 personas o 165.456 personas/año de seguimiento, mostró como
que tanto los COX2 (RR 1,37) como el diclofenaco (RR 1,41) aumentaban hasta tres veces los eventos cardiovasculares (ECV). El naproxeno, por el contrario, no los incrementa  (RR 0,9). Del mismo modo, la mortalidad cardiovascular se incrementó significativamente con los COX2 (RR 1,58) y en el diclofenaco (RR 1,65), en el ibuprofeno (RR 1,9, aunque sin significación), pero no en el naproxeno (RR 1,08). Por ello, se concluyó que el naproxeno sería el AINE con menor riesgo cardio-vascular.
A raíz de este los revisores de la  US Food and Drug Administration (FDA), de la Arthritis Advisory Committee (AAC) y de la Drug Safety and Risk Management Advisory Committee (DSARM) se hacen eco de este metaanálisis reforzando las conclusiones del FDA del 2005 en la que el riesgo cardiovascular está incrementado en los COX2 y AINE no selectivos, pero admitiendo actualmente que un AINE, el naproxeno, tendrían menos riesgo. En el 2005, fue cuando tanto la FDA, AAC como la DSARM concluyeron que los tres COX-2 aprobados (celecoxib, rofecoxib y valdecoxib) se asociaban a un mayor riesgo de ECV frente a placebo. El rofecoxib fue retirado del mercado y el valdecoxib lo hizo eventualmente. El celecoxib está todavía aprobado en el tratamiento de la artrosis y de  la artritis reumatoide, aunque la FDA espera los resultados de un ECA prospectivo el Prospective Randomized Evaluation of Celecoxib Integrated Safety vs Ibuprofen or Naproxen (PRECISION) iniciado tras el 2005 y en el que se evaluará la seguridad de estos tres fármacos: celecoxib, ibuprofeno y naproxeno. Los datos conocidos sobre la seguridad del naproxeno hacen dudar sobre la necesidad de continuar el estudio hasta el final.
Los datos del PRECISION se esperaban para el año pasado pero la falta de participantes hizo que se demorara, de tal modo que no se esperan resultados antes del 2016.
Con todo, y como ya hemos comentado en distintas ocasiones, no hay muchas diferencias entre el diclofenaco y los COX-2, y sobre todo hay que tener en cuenta que el naproxeno es el AINE con menor riesgo de ECV.

FDA Briefing Document. Joint meeting of the Arthritis Advisory Committee and Drug Safety and Risk Management Advisory Committee, February 10-11, 2014. 

Coxib and traditional NSAID Trialists' (CNT) Collaboration. Vascular and upper gastrointestinal effects of non-steroidal anti-inflammatory drugs: meta-analyses of individual participant data from randomised trials. Lancet. 2013 May 29. doi:pii: S0140-6736(13)60900-9. 10.1016/S0140-6736(13)60900-9. [Epub ahead of print]

miércoles, 14 de mayo de 2014

La supuesta alergia a la penicilina, una complicación en el ingreso hospitalario

La supuesta alergia a la penicilina, una complicación en el ingreso hospitalario

El tema de la alergia a la penicilina (PNC) es algo que preocupa. Pues, pues siendo la sospecha de alergia más frecuente, su sola mención invalida la utilización de toda una familia de antibióticos que son muy necesarios en nuestra práctica lo que complica el tratamiento. El problema, según leemos, es que el 95% de estos alérgicos no son tales y podrían tolerar este antibiótico. Si bien es cierto que el cambio en la prescripción de derivados penicilínicos inyectables a orales ha hecho disminuir la incidencia actual de estas alergias, son muchas las personas que se creen alérgicas a este antibiótico.
Un artículo en J Allergy Clin Immunol aborda esta cuestión desde la óptica del coste de “creer tener esta condición” cuando se ingresa en un hospital. Para ello se impusieron como objetivo determinar los días ingresados en un hospital, la exposición a antibióticos y las tasas de prevalencia de   Clostridium difficile,  Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA), y de Enterococcus resistente a la vancomicina (VRE) en pacientes que  relataron ser “alérgicos a la PNC” frente a los que no. 
Se trata del estudio sobre una cohorte retrospectiva emparejada de pacientes ingresados en hospitales de la aseguradora norteamericana  Kaiser Foundation en el sur de California entre el 2010-12. Se determinaron 51.582 casos (11,2% de todas las admisiones) de pacientes ingresados con el diagnóstico de “posible alergia a la PNC”. A estos se aparejaron controles (2:1) según edad, sexo...Según esto los pacientes con  “alergia a la PNC”  tuvieron 9,9%  (IC 95% 0,47-0,71) más días (0,59 días); durante los  20,1 ± 10,5 meses de seguimiento que duró el estudio, en comparación con los pacientes control.
Estos pacientes fueron tratados significativamente más con fluoroquinolonas, clindamicina, y vancomicina (P inferior a 0,0001) que los pacientes sin alergia a la PNC.
A su vez tuvieron un 23.4% (IC 95% 15,6-31,7%) más infecciones por C difficile, un 14,1% (IC 95% 7,1- 21,6%) más infecciones de MRSA, y un 30,1% (IC 95% 12,5-50,4%) más infecciones de  VRE de las esperadas en los pacientes control ingresados. El aumento en  C difficile lo achacan al incremento en la utilización de fluoroquinolonas, clindamicina, y cefalosporias de 3ª generación. El incremento de VRE al incrementar la utilización de vancomicina (se dobló), fluoroquinolonas y cefalosporinas de 3ª generación. Sin embargo, no tienen explicación sobre el incremento de MRSA.
Concluyen, que tener el antecedente no comprobado de alergia a la PNC, supone estar más tiempo en el hospital, consumir más antibióticos alternativos y presentar infecciones por gérmenes resistentes a los antibióticos habituales. 
El problema que habitualmente nos encontramos los médicos es del de cómo distinguir una alergia de otra manifestación cutánea súbita, por ejemplo un rash infeccioso en un niño, o una urticaria por otra causa. Comentan sobre que  la utilización de pruebas cutáneas (al mediar las IgE)  con derivados penicilínicos (penicillin, Pre-Pen…) en estos pacientes evitaría estas situaciones, sin embargo, por lo que sabemos y hemos comentado con algún especialista, pueden existir falsos negativos a estos que obligan a pruebas de provocación lo que complica el diagnóstico y aumenta los costes. En nuestro entorno, la falta de alergólogos, prácticamente lo hace imposible. 

Macy E, Contreras R.Health care use and serious infection prevalence associated with penicillin "allergy" in hospitalized patients: A cohort study. J Allergy Clin Immunol. 2014 Mar;133(3):790-6. doi: 10.1016/j.jaci.2013.09.021. Epub 2013 Nov