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lunes, 18 de diciembre de 2023

Un paso en el diagnóstico del COVID persistente

Un paso en el diagnóstico del COVID persistente

Soy un forofo de los biomarcadores, es decir de aquellas sustancias que podamos detectar en el organismo humano  y que nos sirvan a los médicos para diagnosticar o seguir en el tiempo a una determinada enfermedad. Conocer si se va mejorando o empeorando, aumentando o reduciendo el riesgo de una determinada complicación o que un determinado tratamiento funciona, o al revés, empeora la enfermedad.

Y es que son fundamentales y cuando no los tenemos, dudamos, tenemos que tirar de la clínica , de la sintomatología del paciente, de la evolución temporal  de la enfermedad, de las pruebas de imagen (si las hay), de la experiencia, del ojo clínico, de la suposición en ocasiones…pero siempre queda la duda.

A modo de ejemplos tenemos sustancias como la hemoglobina glicada (HbA1c) en el diagnóstico y control de la diabetes, el famoso colesterol en las enfermedades cardiovasculares, la prueba del INR (tiempo de protrombina) en los que pacientes en tratamiento con anticoagulantes (dicumarinicos)…

Y es que realmente el problema surge cuando la enfermedad no tiene marcadores biológicos; por ejemplo para diagnosticar la fibromialgia, pues siempre nos queda la duda  si es una manifestación psicosomática, una depresión enmascarada.. o no; o en enfermedades graves como la  ELA (esclerosis lateral amiotrófica), en las que su ausencia hasta este momento impide conocer su evolución, pronóstico o efecto de tratamientos experimentales utilizados.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Hacia una definición del COVID-19 crónico

Hacia una definición del COVID-19 crónico

En ocasiones hemos hablado del  “long COVID” o “COVID persistente” o  “COVID-19 crónico”  una entidad que como vimos no está bien definida habida cuenta la cantidad de síntomas que se incluyen y que inicialmente se la achacó a secuelas de una forma grave de la infección por coronavirus de 2019 (COVID-19), aunque en la actualidad se admite simplemente el hecho de haberla padecido e independientemente de la forma en que se manifestó; sería una forma de cronificación tras haber padecido esta infección.

Comentamos como no se sabe cual es su causa y que se han barajado teorías de acúmulos de deshechos virales, de respuestas hiperinmunes de anticuerpos hiperactivos…hasta la hipótesis sobre la producción de microcoágulos en el cuerpo con  lo que se habría una puerta al tratamiento (Es Diari 08-01-2023: 30)

Hace dos años la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló tres requisitos obligatorios:
- El haber padecido la infección por el virus  SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2)
- Que los síntomas aparecieran a los 3 meses tras la infección
- Que los síntomas no tuvieran un diagnostico alternativo y que además persistieran al menos dos meses. Entonces la lista de síntomas incluidos, que llegaba a los 200,  era importante e iba desde la astenia, la dificultad respiratoria, la alteración de la atención,  la turbación mental, el dolor abdominal, palpitaciones, ansiedad, …muchos de ellos inespecíficos pero que afectaban  a la vida diaria.

martes, 10 de enero de 2023

¿Cuál es la causa del COVID persistente?

¿Cuál es la causa del COVID persistente?

El “long COVID” o “COVID persistente” o  “COVID-19 crónico” es una dolencia, ahora vuelta a poner de moda tras conocer las cifras de mortalidad de este año que finaliza,  que se crea a partir de padecer la infección por coronavirus de 2019 (COVID-19); una secuela que aparece, o una forma de cronificación tras haber padecido esta infección.

Se habló de que son síntomas que se establecen a partir de padecer una forma grave del COVID-19, aunque en la actualidad se admite cualquier forma de esta infección y a cualquier edad.

Sin embargo se trata de una entidad clínica difícil de definir y que en octubre del 2021 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la describía como:

- Una historia o probable historia de infección por el virus  SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2)

- Que tuviera una sintomatología que se manifestara a los 3 meses tras la infección

- Y que dicha sintomatología no pudiera explicarse con un diagnostico alternativo y que persistiera al menos dos meses.

Los síntomas incluidos son muchos e inespecíficos entre los que se incluye la astenia, la dificultad respiratoria, la alteración de la atención,  la turbación mental, el dolor abdominal, palpitaciones, ansiedad, …hasta 200 síntomas diferentes que afectan a la vida diaria.

Por lo que se ve es una entidad clínica difícil de acotar pero que puede afectar o puede haber afectado al 10-20%  de los infectados por este virus, a más de 17 millones de personas en Europa, según la OMS en los primeros años de la pandemia (2020-21). Con todo, en mi opinión  puede llegar a ser un cajón de sastre de muchas otras patologías concomitantes o psicosomáticas relacionadas con el estrés producido por la enfermedad y  partir de su repercusión mediática.

Así un estudio francés de hace un año (Matta et al, JAMA Intern Med 11-2021) sobre 200.000 individuos (18-69 años) y teniendo en cuenta la sensación autoreferenciada de haber padecido la COVID-19, los test serológicos confirmatorios y  la sintomatología clínica persistente como astenia, dificultad respiratoria, falta de atención.. en la población general durante la pandemia, la infección autoinformada (la creencia de padecer esta infección) se asoció positivamente con síntomas físicos persistentes, con tasas aleatorias de riesgo variables según la sintomatología;  pero cuando la serología fue positiva al virus COVID-19, estuvo fuertemente asociada con la anosmia (falta de olfato) persistente, síntomas inequívocos de esta enfermedad.  

Según esta cohorte francesa la persistencia de síntomas físicos tras la infección por la COVID-19 se asoció más con el convencimiento de estar infectado por el virus COVID-19 que con el hecho cierto de haber padecido esta infección demostrado por serología; algo que da que pensar.

Así  que, según este estudio, como en el manicomio de Sevilla “No están todos los que son ni son todos los que están”  dentro el diagnóstico del “Long COVID”.

Con todo, el “long COVID” está admitido como una patología e incluso como vimos (Es Diari 23-11-2022:37) se le ha achacado parte de la culpa del exceso de mortalidad que hemos padecido este año, de ahí que sea importante conocer cuál es la causa de la misma, conocer cuál es la explicación a estos síntomas. 

Se han argüido teorías sobre acúmulos de deshechos virales, respuestas hiperinmunes de anticuerpos hiperactivos…pero nada claro hasta el momento.

Y de esto va este escrito, de la demostración en el laboratorio de la hipótesis de que la producción de microcoágulos en el cuerpo podría ser la causa de esta entidad. 
La relación de la infección COVID con la coagulación, con la formación de coágulos a partir de la inflamación sistémica que produce este virus está bien documentada al producir esta infección eventos cardiovasculares,  accidentes vásculocerebrales (AVC), fallos renales.. pero no que la sintomatología posterior, al cabo de 3 meses, se debiera a éstos, era algo que no se había demostrado.

Estos días leemos (Sibonney, WebMD Health News. 12-2022) como en muestras analizadas de pacientes de diversas partes del mundo (Reino Unido, Alemania, Sud África…) por el hospital de Mount Sinai (Nueva York) de pacientes con COVID persistente, se ha encontrado microcoágulos en éstas que sugerirían su relación con los síntomas del long COVID.

El daño de la pared de los vasos sanguíneos tras la inflamación por el virus de la COVID-19 al alterar las proteínas (red de fibrina) de la pared y el aumento en la agregación plaquetaria que provoca son capaces de inducir la producción de coágulos a nivel de pequeños vasos, a nivel capilar, que bloqueen éstos, señalan; impidiendo con ello la entrada de oxígeno a los tejidos irrigados, generando síntomas respiratorios, mentales, generales (astenia)…

El problema es que al ser tan pequeños serían indetectables con las pruebas habituales y que el tratamiento habitual de éstos a estos niveles (anticoagulantes) no serían del todo efectivos. Los datos que en este momento se anuncian tienen que ver con imágenes a partir de microscopía electrónica de muestras de tejidos.

Se comenta que la asociación con la persistencia en el tiempo del antígeno S (spike) del virus SARS-CoV-2  más allá de los 12 meses de la infección podría estar detrás de estos microcoágulos, pero aún faltan datos. Esta explicación, sin embargo, nos supondría una complicación pues aún encontrando un medicamento que pudiera eliminar estos coágulos estos podrían volver a formarse. 

En este sentido existen varias líneas de investigación en marcha, pero, comentan que los primeros resultados de un estudio con anticoagulantes junto con antiagregantes (Pretorius& Kell et al)  muestran que mejoran esta sintomatología. Esperar y ver.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. ¿Cuál es la causa del COVID persistente?. Es Diari MENORCA. 08-01-2023: 30. http://menorca.info/

Joane Matta; Emmanuel Wiernik; Olivier Robineau; et al Fabrice Carrat, MD; Mathilde Touvier; Gianluca Severi; et al; for the Santé, Pratiques, Relations et Inégalités Sociales en Population Générale Pendant la Crise COVID-19–Sérologie (SAPRIS-SERO) Study Group. Association of Self-reported COVID-19 Infection and SARS-CoV-2 Serology Test Results With Persistent Physical Symptoms Among French Adults During the COVID-19 Pandemic. JAMA Intern Med. Published online November 8, 2021. doi:10.1001/jamainternmed.2021.6454

https://www.webmd.com/covid/news/20221207/microclots-may-explain-long-covid-symptoms

https://www.who.int/teams/health-care-readiness/post-covid-19-condition

sábado, 27 de noviembre de 2021

¿Existe realmente el “long COVID”

¿Existe realmente el “long COVID” 

La infección por el virus SARS-CoV-2 o COVID-19 tiene diferentes formas clínicas como hemos visto en este blog que van desde la asintomática, la leve, a la forma grave con insuficiencia respiratoria y/o fallo multiorgánico que puede conducir a la muerte. Tras las formas graves pueden persistir síntomas que conforman el conocido como COVID-19 crónico o “long COVID o long-haul COVID” una entidad clínica dificil de definir  pero en octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió una definición de consenso con unos límites poco claros; así un paciente afecto de “long COVID”, sería aquel con 

- Una historia o probable historia de infección por el virus  SARS-CoV-2
- Que tuviera una sintomatología que persistiera al menos 3 meses tras la infección
- Entre estos síntomas con una duración de al menos 2 meses 
- Y que dicha sintomatología no pudiera explicarse con un diagnostico alternativo

La lista de síntomas es larga e incluye astenia, dificultad respiratoria, alteración de la atención,  turbación mental, dolor abdominal, palpitaciones, ansiedad, nuevas alergias…unos síntomas suficientemente vagos para poderse achacar a otras causas físicas concomitantes o psicosomáticas relacionadas con el estrés producido por la enfermedad y todo pánico mediático que ha generado.