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viernes, 28 de octubre de 2022

Se confirma que los productos lácteos previenen la diabetes tipo 2

Se confirma que los productos lácteos previenen la diabetes tipo 2

Los productos lácteos andan rodeados de un cierto desprestigio en la actualidad, en mi opinión no merecido. Así se les asocia con  el efecto invernadero, al ser los rumiantes (vaca, cabra y oveja...) generadores de una importante cantidad de gas metano; que sean fuente de grasas saturadas directamente relacionadas con la arteriosclerosis, o que produzcan problemas digestivos relacionados  con la pérdida de la absorción del azucar principal de la leche, la lactosa, que se reduce con la edad y en ciertos grupos étnicos (nativos americanos, asiáticos...)…entre otros; pero la realidad es que el consumo de éstos productos por el ser humano viene desde tiempo inmemorial (se habla de neolítico, aunque se ha documentado desde al menos 8.500 años) y creo que aún hoy son fundamentales en nuestra alimentación.

Por ello aún las reticencias actuales los productos lácteos son esenciales en la alimentación humana pues al margen de ser fuente equilibrada de diversos nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono- lactosa) nos proveen de minerales (calcio, magnesio, potasio..), y de diversas  vitaminas (A, D, B12…).  En concreto la leche es fuente importante de calcio, vitaminas  y proteínas especialmente útiles y necesarias sobre todo al principio y final de la vida.  

miércoles, 19 de octubre de 2022

Los productos lácteos en el declinar cognitivo del anciano de alto riesgo

Los productos lácteos en el declinar cognitivo del anciano de alto riesgo

Siempre hemos pensado que los productos lácteos o no afectaban o eran beneficiosos a nivel cognitivo, al ser alimentos muy equilibrados en nutrientes, vitaminas y minerales (calcio).

La realidad es que a la leche y los productos lácteos se les ha relacionado con la prevención del declinar cognitivo y la demencia debida a la edad. Aspectos como los fosfolípidos contenidos en éstos alimentos,  las proteínas, los péptidos bioactivos, la α-lactoalbumina, la vitamina B12 y el cálcio ayudarían en este propósito. A su vez los probióticos de los productos lácteos fermentados son capaces de modular la microbiota e influir en la función cognitiva.En este sentido se los ha involucrado en la inhibición de las citoquinas, la reducción del estrés oxidativo y la deposición de las placas betaamiloides en el cerebro.  Sin embargo, los estudios al respecto son inconsistentes y heterogéneos.

Hoy hacemos un comentario de este trabajo por tres motivos; uno por que aborda este tema; otro, por que los resultados provienen de población española  de la cohorte del  PREDIMED-Plus y por último porque se demuestra como la población elegida influye de manera determinante en los resultados. 

lunes, 27 de enero de 2020

La leche entera reduce el peso en los niños más que la descremada

La leche entera reduce el peso en los niños más que la descremada

La moda del miedo al colesterol ha hecho que desde hace algunos años se modifique el consumo de leche entera por otro tipo de leches, descremadas, semidescremadas u otras, que yo llamo de fantasía (pues no son leches), de soja...El miedo al consumo de colesterol ha llegado a nuestros niños condicionando que estos en muchas ocasiones sean alimentados con leches descremadas u de otro tipo pensando que así les evitamos algún tipo de riesgo. La realidad es que los expertos recomiendan a los niños mayores de 2 años que ingieran una leche  con un contenido entre 0,1-2% de materia grasa -MG con la pretensión de reducir la obesidad infantil. Sin embargo, como hemos visto en otros escritos la principal causa de obesidad no es la grasa en sí misma, si no la cantidad de hidratos de carbono (HC), de azucares añadidos a los alimentos (zumos...) que consume la sociedad en general y los niños en particular.
Recientemente en American Journal of Clinical Nutrition se ha publicado un artículo  en forma de revisión sistemática con metaanálisis que financiado por la Canadian Institutes of Health Research, ha intentado dar una respuesta a este problema. Se hizo una búsqueda de todo lo publicado al respeto hasta agosto del 2019 en bases de datos médicas tipo Embase (Excerpta Medica Database), CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature), MEDLINE, Scopus, y la Cochrane Library. Se incluyeron estudios observacionales y de intervención sobre niños sanos entre 1-18 años  y que describieran el consumode grasa lactea de vaca y adiposidad de los infantes. Se utilizaron los puntos de corte del Centers for Disease Control and Prevention y de la International Obesity Task Force.
El metaanálisis se realizó mediante una metodología de efectos aletorios que evaluaba la relación entre el consumo de grasa láctea de vaca y el riesgo de sobrepeso u obesidad. La adiposidad fue determinada utilizando la puntuación del índice de masa corporal (“BMI z-score (zBMI)),  el peso según la edad, la masa grasa corporal, la masa magra corporal, la circunferencia de cintura, la razón de cintura/cadera, el porcentaje de grasa corporal, el espesor de pliegue cutáneo y la prevalencia de sobrepeso y obesidad según definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
La ingesta alimentaria se hizo en base a cuestionarios alimentarios, recuento de alimentos por diversas vías o recuerdo de la ingesta durante 24 horas.
Se identificaron 5.862 documentos de los cuales 28 cumplieron los criterios de inclusión; 20 eran estudios transversales y 8 estudios prospectivos de cohortes. No se encontraron ensayos clínicos aleatoriazdos (ECA).
Según este análisis en 18 estudios el alto consumo de grasa láctea de vaca estuvo asociado con menor adiposidad en la infancia, y 10 estudios no identificaron ningun tipo de asociación en este sentido.
El metaanálisis de 14 de los 28 estudios incluidos (20.897 pacientes) comparando el consumo de leche entera con leche descremada (diversos tipos) con medidas directas de sobrepeso u obesidad mostraron como aquellos que consumían leche entera (3,25% de MG) comparado con descremada (0,1-2%) el riesgo en forma de odds ratio (OR) de sobrepeso u obesidad fue de 0,61 (IC 95% 0,52, a 0,72; p inferior a  0,0001), si bien es cierto que la heterogeneidad de los estudios fue alta (I2 = 73,8%).
Concluyen que según los estudios observacionales se puede sugerir que la ingesta leche de vaca con alto contenido de MG estaría asociado con menor adiposidad en los niños. Una conclusión que sorprende cuando se ha estado recomendando reducir la MG de la leche con la pretensión de reducir la obesidad en los niños.
Con todo se precisan ECA claros (si es posible su realización) con los que determinar cuál leche de vaca y qué contenido de MG reduciría el riesgo de adiposidad en la infancia. La primera impresión, sin embargo, es que la leche entera se asociaría con una menor probabilidad (hasta un 39%) de sobrepeso u obesidad en los niños que la consumen frente a aquellos que utilizan la leche descremada; todo ello teniendo en cuenta los posibles factores confusores, al ser estudios observacionales, relativos a la ingesta calórica, ejercicio físico...no determinados en este análisis.
La explicación más plausible tendría que ver con la sensación de saciedad que la MG produce por un lado y el reemplazo calórico con alimentos con más HC, azucares añadidos, zumos,.. u otros alimentos con MG.
A partir de ahora probablemente habrá que cambiar las recomendaciones

Vanderhout SM, Aglipay M, Torabi N, Jüni P, da Costa BR, Birken CS, O'Connor DL, Thorpe KE, Maguire JL. Whole milk compared with reduced-fat milk and childhood overweight: a systematic review and meta-analysis. Am J Clin Nutr. 2019 Dec 18. pii: nqz276. doi: 10.1093/ajcn/nqz276. [Epub ahead of print]

Tara Haelle. Can Whole Milk Reduce Risk for Obesity in Kids?. Medscape. January 06, 2020



jueves, 18 de abril de 2019

El consumo de leche, la evolución humana y la diabetes

El consumo de leche, la evolución humana y la diabetes

Si existe un alimento que se relaciona directamente con la evolución del ser humano es la leche y sus derivados. La leche es un alimento que las hembras de los mamíferos secretan para alimentar a sus cachorros, por tanto es un alimento completo, una fuente importante de proteínas de alta calidad, de minerales (calcio, magnesio, potasio), de ácidos grasos saturados y de vitaminas (A, D, B12…), para los primeros meses del recién nacido; pero que a medida que pasa el tiempo (en el ser humano son 6 meses) precisa ser complementado o sustituido con otros alimentos. Podríamos decir que el ser humano es el único mamífero que se alimenta con leche en la edad adulta. 
Este hecho ha dado una gran argumentación a grupos de personas que están en contra de los alimentos lácteos, como si su ingesta fuera algo antinatural. A partir de ahí se traen a colación una serie de efectos adversos, la mayoría de los cuales no tienen fundamento científico. La intolerancia a la lactosa (que no alergia), por su parte, interesadamente magnificada, sería una de ellas.
La función de la leche es la de ser un alimento equilibrado los primeros meses de la vida al tiempo que proteger contra diversos microorganismos y ser capaz, entre otras funciones, de regular el metabolismo hidrocarbonatado (glucosa/insulina). Y este aspecto es interesante para lo que más adelante les comentaré.
El paso del animal humano de cazador/recolector  a  un ser sedentario es el que condicionó que hace alrededor de 11.000 años  empezara a consumir la leche de otros mamíferos (herbívoros, rumiantes). El condicionante genético del ser humano que hasta aquel entonces era del “ahorrador” (que es el que habitualmente tienen las personas obesas), es decir, aquel que acumula fácilmente energía en las épocas de abundancia (caza) y la utiliza lentamente en las épocas de hambruna (carestía), cambió. El ser humano tuvo que adaptarse a la situación sedentaria, es decir a ingestas diarias de hidratos de carbono (azúcares) en vez de aportes intermitentes. Este hecho produjo una selección de los seres humanos que hizo que los provenientes de Europa y Asia y los descendientes de éstos sean en la actualidad en los países occidentales más resistentes a padecer alteraciones metabólicas y glucémicas como la diabetes tipo 2, que otras razas que no sufrieron esta selección. Por ejemplo, los indios Pima americanos, una tribu muy estudiada en este aspecto, que en la actualidad sufren alteraciones relacionadas con esta carga genética y el sedentarismo, así tienen alta prevalencia de obesidad, de hígado graso, de diabetes (50%), síndrome metabólico, colelitiasis…
¿Pero que tienen que ver la leche con la evolución del ser humano?
Como les he adelantado la leche tiene la función (no del todo conocida) de regular el metabolismo hidrocarbonatado (glucosa/insulina) lo que es una ventaja para los humanos sedentarios. Estudios en base a grandes encuestas epidemiológicas muestran como la ingesta de productos lácteos, incluso los fermentados están asociados con menor riesgo de debutar con diabetes tipo 2. Un estudio de Fumeron F et al (Diabetes Care 2011) y según datos de la cohorte del Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) con población francesa mostró como  la ingesta de productos lácteos  se asociaba  a una menor prevalencia de lo que llamamos el síndrome metabólico (conjunto de factores de riesgo cardiovascular) y de la diabetes. En el mismo sentido se han manifestado otros estudios como el  el Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA)... 
En este aspecto, lo considerado como malo de la leche y derivados, que es su grasa saturada, no sería contraproducente con la diabetes, así el estudio de O'Connor LM et al (Diabetologia. 2014 ) sobre una población inglesa de 25.639 individuos y durante los 11 años de seguimiento, mostró como los productos lácteos con alto contenido en grasa no se relacionaban con mayor riesgo de generar diabetes incidente.
Sin embargo, la mayoría de los estudios están realizados a partir de lo que llamamos encuestas dietéticas retrospectivas de frecuencia alimentaria, un método que podría tener inexactitudes  producidas por las  listas de alimentos utilizadas (la leche es componente de muchos alimentos procesados sin que lo sepamos) y a aquellos debidos al recuerdo de lo ingerido tiempo atrás en los entrevistados.
Por ello es muy interesante un estudio publicado recientemente, y que ha motivado este artículo, que reduce este sesgo producido por las encuestas dietéticas,  que apoya sus conclusiones. Un estudio directo sobre los productos lácteos consumidos según sus concentraciones en el cuerpo humano.
Así, el estudio de Imamura F et al (PLoS Med. 2018 ) FORCE ( Fatty Acids and Outcomes Research Consortium) publicado hace un par de meses,  relaciona  la proporción de ácidos grasos circulatorios y en la grasa corporal del individuo de aquellas grasas provenientes de la leche y derivados; así del ácido pentadecanoico (ácido graso saturado en el carbono 15- 15:0), del ácido heptadecanoico (17:0), y del ácido  trans-palmitoleico (t16:1n7) y todo ello con la incidencia de la diabetes tipo 2.
Es un estudio importante, no tanto por su metodología, si no por la magnitud (63.682 individuos), la distribución del mismo, 16 poblaciones (cohortes) de 12 países y el tiempo de seguimiento, 9 años.
Según este, y corroborando los estudios anteriores hechos a partir de encuestas dietéticas, los niveles más altos de ácidos grasos 15:0, 17:0, y de t16:1n-7 se asociaron con menor incidencia de diabetes tipo 2. Así que, a mayor consumo de lácteos menor riesgo de diabetes.
Esto nos lleva a pensar que en relación con la diabetes y el metabolismo de los hidratos de carbono es mejor la leche entera que la descremada, al contrario de lo que comúnmente se cree.
Con todo ello, concluimos que la leche y derivados son alimentos muy completos y útiles para los humanos actuales y que al margen de todas sus cualidades nos permiten mejorar nuestro balance energético y prevenir la diabetes. Tal vez esta sea la explicación de la longevidad de ciertas sociedades con alto consumo de alimentos derivados de la leche.
mateu seguí díaz

Seguí Díaz M. El consumo de leche. La evolución humana y la diabetes. Es Diari MENORCA. 08-01-2019

Imamura F, Fretts A, Marklund M, Ardisson Korat AV, Yang WS, Lankinen M, ; Fatty Acids and Outcomes Research Consortium (FORCE). Fatty acid biomarkers of dairy fat consumption and incidence of type 2 diabetes: A pooled analysis of prospective cohort studies.PLoS Med. 2018 Oct 10;15(10):e1002670. doi: 10.1371/journal.pmed.1002670. eCollection 2018 Oct.

O'Connor LM, Lentjes MA, Luben RN, Khaw KT, Wareham NJ, Forouhi NG. Dietary dairy product intake and incident type 2 diabetes: a prospective study using dietary data from a 7-day food diary. Diabetologia. 2014 Feb 8. [Epub ahead of print]

Fumeron F, Lamri A, Abi Khalil C, Jaziri R, Porchay-Baldérelli I, Lantieri O, Vol S, Balkau B, Marre M; the Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Study Group. Dairy Consumption and the Incidence of Hyperglycemia and theMetabolic Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Diabetes Care. 2011 Apr;34(4):813-817.