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domingo, 2 de octubre de 2022

¿Es bueno beber té negro?

¿Es bueno beber té negro?

Sobre las propiedades beneficiosas del café, hemos hablado en alguna ocasión (Es Diari  19-09-2017), del té algo menos, o no directamente, solo como parte de los antioxidantes en la dieta (Es Diari 7 de agosto de 2022), y tal vez por que no es un alimento tan consumido en nuestra sociedad hispana como aquel, sin embargo ambos comparten muchos elementos que los hacen muy útiles en la prevención de diversas enfermedades e incluso en la reducción de la mortalidad. La realidad, al menos en el mundo anglosajón (donde hay más estudios), es que el consumo de té estaría relacionado con el del café, que en algún estudio lo ha cuantificado de hasta un 70%. 

O sea que quien consuma café también consumiría té lo que hace que su análisis por separado no siempre es fácil.
Ambos alimentos comparten a la cafeína, aunque la cantidad es más reducida en el té que en el café,  y diferente según el tipo de té y el procesado del mismo. Hay menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg).  Sin embargo, lo importante, lo que realmente influye en la salud, es la cantidad de sustancias antioxidantes del mismo, unas sustancias que como vimos (Es Diari 7 de agosto de 2022) tendría propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y anticarcinogénicas (contra el cáncer). 

domingo, 7 de agosto de 2022

Los antioxidantes y el cerebro

Los antioxidantes y el cerebro

Últimamente se publican muchos estudios relacionados con la prevención de la demencia, de la enfermedad de Alhzeimer (EA); un tema que ha pasado de no saberse a ciencia cierta cuál es su origen y que por tanto no tenía una prevención posible, a  poder actuar sobre  todo tipo de factores modificables de su evolución y de que los que hemos hablado en anteriores escritos.

Desde los estilos de vida, como dieta y ejercicio a los factores cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol, diabetes..) pasando por todas aquellas causas mentales predisponentes y sus tratamientos.

Sobre la dieta y el declive cognitivo debido a la edad, y como causa de demencia, hemos hablado en distintas ocasiones (fibra, probióticos..) y ahora lo volvemos a hacer pero desde otro aspecto, las sustancias o nutrientes antioxidantes de los alimentos.

Los antioxidantes se han puesto de moda, aunque en general, en mi opinión, existe un cierto desconocimiento al respecto. Se tratarían de sustancias que evitan o retrasan la oxidación de ciertos  componentes celulares, sean proteínas, lípidos, o ácidos nucleicos. 

La oxidación no sería más que un fenómeno natural por el que se producen radicales en cadena que son capaces de dañar las células; y por su parte, los antioxidantes son sustancias capaces de inhibir,  prevenir este proceso degenerativo. De ahí que serían sustancias reductoras, del tipo polifenoles …que los encontraríamos en el café, el té, el aceite de oliva, de semillas, el tomate, las frutas, especialmente los cítricos -naranjas-, el vino tinto, el ajo,  brócoli, berenjena, jengibre, perejil, cebolla, los cereales integrales..

De ahí que por su mecanismo de acción se ha pensado que podrían ser útiles para prevenir procesos neurodegenerativos como la demencia.

En este aspecto el tema de los antioxidantes ya se había estudiado en el riesgo de contraer cataratas por Rautiainen S et al (JAMA Ophthalmol. 2013); entendiendo que los factores que podía aumentar el riesgo de oxidación de los lípidos y proteínas del epitelio de la lente del cristalino (rayos ultravioleta, tabaco, …) aumentarían el riesgo de cataratas y el consumo de estas sustancias, por contra,  podía prevenirlo.  En éste estudio se siguieron a 30.607 mujeres suecas  (mayores de 49 años) durante  7,7 años de media y mediante encuestas se calculó la “capacidad  antioxidante de la dieta” (CAD) mostrando como el consumo de antioxidantes estaba inversamente asociado con el riesgo de presentar cataratas. 

Según este estudio, los alimentos que principalmente contribuyeron al CAD  fueron las frutas y los vegetales (44,3%), los cereales integrales (17,0%), y el café (15,1%).
Sin embargo, para prevenir los trastornos cognitivos o la demencia el tema no quedaba claro. 

Así evaluaciones ad hoc (Devore EE et al, 2013)  sobre la influencia de la CAD en general en relación con el riesgo de demencia y de accidentes vásculocerebral (AVC, “atac de gota”) en  5.395 personas mayores de 55 años de una cohorte danesa del  Rotterdam Study (empezó el 1990) no predijo el riesgo de padecer AVC o demencia. En este estudio las cantidades de antioxidantes se calcularon utilizando la Antioxidant Food Table publicada por el Institute of Nutrition Research de la Universidad de Oslo, y fueron cribadas mediante un test al efecto cada 3-4 años durante un tiempo medio de 13,8 años. Según este estudio, de todos los alimentos, los que contribuyeron con mayor poder antioxidante se encontraba el café y el té. 

Otras cohortes como la del US Nurses' Health Study, tampoco pudieron demostrar que los antioxidantes mejoraran la función cognitiva del anciano.

Hoy como contrapunto traemos un estudio de May A. Beydoun et al publicado en Neurology  hace escasos días, y el primero de este estilo que evalúa (leemos) un determinado tipo de antioxidantes (carotenoides) pero en la sangre de individuos adultos americanos de edad media (al menos 45 años) de la famosa encuesta periódica de salud americana el National health and Nutrition Examination Surveys (NHANES III) (1988-1994). 

Se estudiaron los niveles de luteína+zeaxantina por un lado y la β-criptoxantina por otro.
La luteína y la zeaxantina son unos pigmentos amarillos encontrado en la yema de huevo y  en ciertas plantas de hojas verdes, en los pimientos rojos, las coles, repollo, lechuga, espinacas, maíz, mostaza, kiwis.. Y la criptoxantina también está de forma natural en algunas frutas y verduras, y responsable del tono naranja de frutas como naranjas, papaya, mandarinas y caquis.

Tras 16-17 años de seguimiento medio de 7.283 personas de entre 45-90 años al inicio del estudio se demostró que los niveles de luteína+zeaxantina se asociaron con un menor riesgo de padecer demencia por cualquier causa en mayores de 65 años incluso ajustado por los estilos de vida pero atenuado según el estatus socioeconómico. A la vez se encontró una relación inversa con los niveles de β-criptoxantina sérica.
Según este estudio la demencia por cualquier causa, no solo la EA,  estaría inversamente asociada con los niveles de antioxidantes carotenoides  (luteína+zeaxantina y β-criptoxantina) séricos en personas mayores de 65 años. 

Así que hay que comer  verduras de hojas verdes y frutas como naranjas, papaya, mandarinas y caquis y no olvidar las yemas de huevo, que aunque tienen colesterol (en personas sanas una diaria no es contraproducente) son una buena fuente de luteína, buena para los ojos y el cerebro.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia 

PS.- existe un post en el blog "opinión sanitaria" en el que añado alguna evidencia más reciente 

Seguí Díaz M. Los antioxidantes y el cerebro. Es Diari MENORCA. 22-05-2022:32  https://www.menorca.info/

May A. Beydoun, Hind A Beydoun, Marie T. Fanelli-Kuczmarski, Jordan Weiss, Sharmin Hossain, Jose Atilio Canas,  et al. Association of Serum Antioxidant Vitamins and Carotenoids With Incident Alzheimer Disease and All-Cause Dementia Among US Adults. Neurology  May 4, 2022, DOI: https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000200289

Babak Hooshmand, Miia Kivipelto. Antioxidants and dementia: more than meets the eye.  EDITORIAL. Neurology. May 4, 2022, DOI: https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000200718

Devore EE, Feskens E, Ikram MA, Heijer TD, Vernooij M, Lijn FV, Hofman A, Niessen WJ, Breteler MM.Total antioxidant capacity of the diet and major neurologic outcomes in older adults. Neurology. 2013 Mar 5;80(10):904-910. Epub 2013 Feb 20.

Rautiainen S, Lindblad BE, Morgenstern R, Wolk A. Total Antioxidant Capacity of the Diet and Risk of Age-Related Cataract: A Population-Based Prospective Cohort of Women. JAMA Ophthalmol. 2013 Dec 26. doi: 10.1001/jamaophthalmol.2013.6241. [Epub ahead of print]

martes, 25 de enero de 2022

El té y el café protegen del accidente cerebro vascular y la demencia

El té y el café protegen del accidente cerebro vascular y la demencia

Sobre el café y el te, hemos hablado en distintas ocasiones, ambos se parecen pero existen diferencias. 

El te es fuente de polifenoles, dentro los que se encuentran los flavonoides con diferencias según sea el té verde (más epigalocatequina) o té negro (más teaflavinas y tearubiginas) que les confieren su distinto sabor y distintas cualidades antioxidantes. En este aspecto comentamos como el efecto antioxidantes se percibiría en la  oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) actuando a priori en el riesgo cardiovascular (RCV), y en la prevención de la oxidación del ADN celular (producción de glucuronosiltransferasas) en el riesgo de cáncer...entre otras acciones.
En cuanto a la cafeína, común con el café,  su cantidad, inferior a la de este alimento, depende el procesado del mismo. Menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg).

 El café, por su parte,  además de la cafeína tiene también sustancias antioxidantes (más de 1000 componentes bioactivos, desde ácidos clorogénicos, diterpernos, cafestol, kahweol…) que al igual que el té tendría propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y antineoplasicas. Esto significa que el café descafeinado, aún no teniendo cafeína, mantendría todas estas cualidades.

Como hemos visto en este blog el café ha sido asociado con la reducción de l a mortalidad por cualquier causa  (MCC), por cáncer, y la mortalidad cardiovascular (MCV),  y por sus efectos metabólicos (síndrome metabólico -SM-, diabetes -DM-..), hepáticos (esteatosis hepática, cirrosis, cáncer  hepático) y neurológicos (enfermedad de Párkinson, demencia..)…que es de lo que va este comentario.

En este aspecto, al margen de la cafeína, los polifenoles y flavonoides del té y del café podrían jugar un papel neuroprotector al actuar sobre el estres oxidativo, la inflamación, un efecto antiapoptotico y la inhibición de la agregación de las proteínas betaamiloides.

Según los estudios hasta el momento los efectos beneficiosos de café se manifestarían entre una y cuatro tazas diarias. Y por otro lado el consumo de café suele estar relacionado con el consumo de té, que en algun estudio lo ha cuantificado de hasta un 70%. O sea que quien consuma café también consumiría té (al menos en el mundo anglosajón)

Hoy hablamos del accidente vásculo cerebral (AVC) y de la demencia, dos diagnósticos que pueden estar asociados, habida cuenta que el haber padecido un AVC duplica el riesgo de padecer demencia, de tal modo que se afirma que un tercio de los casos de demencia podrían prevenirse evitando los AVC.

Comentaremos aquellos datos que asocian ambas bebidas, pues existen aquellos que demuestran que existe una asociación inversa entre el consumo de café y del té en la incidencia de AVC y de la demencia, aunque la asociación de ambos alimentos y la incidencia de demencia tras la AVC no esta estudiada. 
El objetivo, por tanto es el de investigar la asociación del café y del té en separado y combinados en el riesgo de desarrollar un AVC, una demencia o una demencia post AVC en una cohorte de base poblacional inglesa importante (UK Biobank). 

Para ello se siguieron los perceptos de la Guía de Práctica Clínica (GPC) el  STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) en este tipo de estudios.
La UK Biobank  incluyó a más de 500.000 individuos (39-74 años) del Reino Unido (UK) entre los años 2006 y 2010 y seguidos hasta el 2020 de los que se recabó información mediante entrevistas, cuestionarios, grabaciones, exploración física y análisis de sangre.

Se excluyeron aquellos pacientes que manifestaron haber padecido una AVC o demencia o tener este diagnóstico por su historia clínica. Al final se contabilizaron a 365.682 individuos que fueron introducidos en el análisis, de los que se recabó el consumo de té o café al inicio del seguimiento.

En una media de seguimiento de 11,4 años 10.053 individuos desarrollaron un AVC y  5.079 demencia. La asociación del café y del té con el AVC no fue lineal (p por no linealidad inferior a 0,01), encontrando que una ingesta de café de 2-3 tazas de café día o de 3 a 5 tazás de té o de su combinación (4-6 tazas) se asoció con un menor riesgo aleatorio (Hazard ratio -HR) de AVC y de demencia.

Cuando de comparaba con aquellos que no bebían té o café, la ingesta de 2-3 tazas de café y de 2 tazas de té diarios se asoció con un 32% menor riesgo de AVC HR 0,68 (IC 95% 0,59 a 0,79; p inferior a 0,001) y un 28% menor riesgo de demencia  HR 0,72 (IC 95% 0,59 a 0,89; p  0,002).

En este sentido la combinación del te y del café se asoció con un menor riesgo de demencia post AVC con un consumo de 3-6 tazas de café y té diarios HR 0,52 (IC 95% 0,32 a 0,83; p 0,007). 

Concluyen que la ingesta de café o te separadamente o en conjunto se asociarían con un menor riesgo de AVC y de demencia. Que la misma combinación reduciría el riesgo de demencia postAVC.

Yuan Zhang,Hongxi Yang,Shu Li,Wei-dong Li, Yaogang Wang . Consumption of coffee and tea and risk of developing stroke, dementia, and poststroke dementia: A cohort study in the UK Biobank. PLOS Med . Published online November 16, 2021. Https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1003830.

Poole R, Kennedy OJ, Roderick P, Fallowfield JA, Hayes PC2, Parkes J.  Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes. BMJ. 2017 Nov 22;359:j5024. doi: 10.1136/bmj.j5024. 

Crippa A, Discacciati A, Larsson SC, Wolk A, Orsini N. Coffee consumption and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer: a dose-response meta-analysis.Am J Epidemiol. 2014 Oct 15;180(8):763-75. doi: 10.1093/aje/kwu194. Epub 2014 Aug 24. /

Kelli Whitlock Burton.  Coffee or Tea? Drinking Both Tied to Lower Stroke, Dementia Risk. Medscape November 16, 2021

Steven Rourke. Drinking Tea: Are the Health Benefits Real?. Medscape. January 17, 2019

viernes, 28 de junio de 2019

El té. ¿Realmente tiene propiedades saludables?

El té. ¿Realmente tiene propiedades saludables?

Sobre las propiedades del café hemos hablado muchas veces. Del té no, cuando la infusión de las hojas, tallos... de la Camellia sinensis son la bebida más popular a nivel mundial. En alguna ocasión comentamos sobre sus posibles efectos secundarios si se consume en exceso.
Se cree que 2700 años antes de Cristo el té ya se bebía en China.
En la actualidad todos los té derivan de dos especies, una la C sinensis var. assamica, de origen indio, y la C sinensis var. Sinensis de China. De la variedad sinensis existen 6 tipos de té, el blanco, verde, amarillo, negro, el  oolong, y el pu'erh.
Hoy a partir de un artículo publicado en medscape haremos un comentario de los mismos.

El té blanco
Los brotes de las hojas se recogen antes de que se abran, al tiempo que se secan a bajas temperaturas. Sería el té al que se le ha sometido a menos procesado. Más natural, y por tanto tendría mas cantidad de antioxidantes.
Yin Zhen (Aguja de Plata)
Bai Mu Dan (Peonía Blanca)
Bai Mei (Ceja Blanca)

El té verde
Se procede a un cocimiento mediante vapor caliente tras su recolección y con ello se  detiene la oxidación de las hojas y el cambio de color.
El sabor sería más pronunciado que el T blanco pero menos que el T negro.
Sencha
Matcha
Longching (Dragón Bueno)

El té amarillo
Escaso. Poco conocido. Se le somete a un secado mayor que el  té verde, de modo que las hojas adquieren el color amarillo y un sabor a hierba.
Meng Ding Huang Ya
Jun Shan Yin Zhen
Huo Shan Huang Ya

El té negro
Mayor procesado (oxidación) que reduce la cantidad de flavonoides pero le da un sabor más fuerte. Existen con sabores añadidos
Darjeeling
Assam
Lapsang Souchong
Earl Grey (bergamota)

El té Oolong 
Té que se encuentra entre el té verde y el negro, tiene una oxidación intermedia. El nivel de oxidación se relaciona con la intensidad del sabor.
Baozhong
Dong ding
Ali Shant)

El té Pu'erh 
Se trata de un té fermentado tras la oxidación, de modo que es un té fuerte, de sabor terroso. Se le comprime en forma de pequeños ladrillos que se conservan muchos años enterrados o guardados antes de utilizarse para la bebida.
Tuo Cha
Ban-Zhang
Negro Pu'erh hoja suelta

Hoy comentaremos algo de sus propiedades terapéuticas a raiz de un artículo publicado hace algunos meses en medscape.
Existen múltiples estudios que estudian al té, básicamente por la cantidad de polifenoles que posee. Dentro de éstos se encuentran los flavonoides  y algunos específicos según el tipo de té, el  galato de epigalocatequina en té verde, o las teaflavinas y las tearubiginas en el té negro, ...que serían las que conferirían el sabor y el color del té a la vez que las propiedades antioxidantes del mismo. El efecto antioxidante tendría que ver con múltiples acciones entre las que se encuentran la reducción de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), ya conocidas como implicadas en el riesgo cardiovascular (RCV); su acción en prevención de la oxidación del ADN celular (producción de glucuronosiltransferasas) y la eliminación de carcinógenos, en el riesgo de cáncer; y en la flora intestinal, inhibiendo aquellos patógenos reactivos al oxígeno.
En el primer aspecto, al margen de actuar sobre las LDL-c, podrían actuar a nivel endotelial, promoviendo la vasodilatación e influyendo con ello en la arteriosclerosis. En el segundo, los efectos de los polifenoles actuarían sobre el desequilibrio redox del meliorato mitocondrial de los hepatocitos, mejorando la función de los mismos. 
En cuanto a la cafeína, al igual que el café, el té tiene esta sustancia pero su cantidad depende el procesado del mismo. Menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg), algo menos que el café para una misma cantidad.
En cuanto a los riesgos del té, el primero tiene que ver con la temperatura con la que se bebe, pues es conocido la relación entre las bebidas muy calientes y el riesgo de cáncer de esófago, sobre todo si existe consumo de alcohol.
En el té verde, la  epigalocatequina, que hemos adelantado, sería el polifenol con acciones antioxidantes e antiinflamatorias que influiría sobre el riesgo cardiovascular -RCV- (infarto de miocardio -IAM-, accidente vásculocerebral -AVC-..).  Por otro lado, existen estudios sobre los efectos de este té sobre  la enfermedad de Parkinson y por sus efectos anticarciogénicos en el cáncer de mama y de próstata. A sí mismo sobre la enfermedad renal crónica, la hiperuricemia y la enfermedad periodontal.
 En cuanto a la prevención de litiasis renal, existen estudios contrapuestos, unos que beneficia y otros que es un riesgo al aumentar los niveles de oxalato de calcio en la orina. Sin embargo, los niveles de esta sustancia en el té verde son bajos en comparación con los que genera el té negro.
En cuanto al té negro, existen estudios sobre su acción en la reducción de las LDL-c y de los triglicéridos e incremento de las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) en modelos animales (ratas) a los que se les administró polifenoles (teaflavinas y tearubiginas) de este té. A su vez influirían en los niveles de colesterol total y en la hiperglucemia.
Hay estudios que relacionan el consumo de te negro y la hiperhomocisteinemia (relacionada con la enfermedad cardiovascular) de pacientes con HTA, algo que no se demostró en el té verde o el de oolong.
Con todo, los estudios que fundamentan estas afirmaciones provienen de modelos animales o descriptivos de cohortes poblacionales por lo que sus resultados tienen una evidencia moderada.
En cuanto a la adición de leche al te negro y la posibilidad de la neutralización de las propiedades cardiovasculares y sobre la presión arterial de éste, como se ha sugerido, no queda claro, aunque si que es cierto que podrían formarse complejos con las catequinas del té, sin embargo los datos provienen de un  par de estudios pequeños.
En cuanto al cáncer de mama (CM), señalan que existe algún estudio que muestra se han tratado líneas celulares de CM con diversas concentraciones de té oolong, verde, negro ...observando que el té verde y el de oolong inducen daño y escisión del ADN interrumpiendo el crecimiento y la proliferación celular, por tanto,  sugeriría un cierto potencial quimiopreventivo del CM.
Con todo, vista la calidad de las evidencias de los posibles efectos beneficiosos del té, no queda claro si éstos se deben a los efectos antioxidantes o a los estilos de vida, más saludables o no, de sus consumidores .

Steven Rourke. Drinking Tea: Are the Health Benefits Real?. Medscape. January 17, 2019

jueves, 14 de marzo de 2013

Los antioxidantes de la dieta parecen no influir en el riesgo de enfermedad neurológica en el anciano


Los antioxidantes de la dieta parecen no influir en el riesgo de enfermedad neurológica en el anciano

Sobre las vitaminas y los antioxidantes hemos hablado en otras ocasiones. Su efectividad clínica tiene más de explicación bioquímica, de leyenda urbana, que de evidencias científicas epidemiológicas en los individuos sin carencias alimentarias. Hoy, como en otras ocasiones y en relación con el declive cognitivo debido a la edad, traemos otro más, sobre la relación de estos y el riesgo de demencia y de accidente vásculo-cerebral (AVC).
El objetivo es el de evaluar la capacidad antioxidante de la dieta mediante una determinación antioxidante  férricoreductora (FRAP)  en relación con el riesgo de demencia y de AVC, y su relación con la extructura volumétrica del cerebro de las personas ancianas. 
Para ello se estudiaron a 5.395 personas de más de 55 años  incluidas en una cohorte danesa del  Rotterdam Study. Una cohorte iniciada en el 1990 con la que estudiar los factores de riesgo de enfermedades crónica en los ancianos. De todas ellas se obtuvo información alimentaria al inicio del estudio sobre 170 alimentos específicos consumidos el  año anterior. Las cantidades de antioxidantes se calcularon utilizando la Antioxidant Food Table publicada por el Institute of Nutrition Research de la Universidad de Oslo, al cual incluye a más de 3000 alimentos de todo el mundo.
De los pacientes reclutados, 5.285 no tenían antecedentes de AVC al inicio, y 462 ni AVC ni demencia. A todos ellos se les realizó una resonancia magnética nuclear a los 5 años del inicio del estudio.
Para registrar los datos correspondientes a la dieta se utilizó un cuestionario semi-cuantitativo con el que evaluar la frecuencia alimentaria y todo ello se combinó con medidas extraídas de tablas que determinaban el FRAP. Ambas informaciones se agregaban en forma una puntuación FRAP.
Tras aplicar un modelo estadístico multivariante proporcional aleatorio Cox se estimó el riesgo de demencia y de AVC. Del mismo modo, con un modelo multivariante ajustado de regresión lineal se estimaron las diferencias medias volumétricas estructurales del cerebro en terciles determinados por la puntuación dietética del FRAP.
Tras un control cada 3-4 años mediante test de cribado de demencia y tests neuropsicológicos con evaluación neurológica y neurofisiológica si fuera necesario, y durante una media temporal de seguimiento de 13,8 años, se identificaron 600 casos de demencia y/o AVC. Ajustando ambos modelos estadísticos no se encontró asociación entre la puntuación dietética FRAP y el riesgo de demencia, siendo la “p” por tendencia de  0,3; el riesgo relativo (RR) 1,12, (IC 95% 0,91–1,38), comparando las puntuaciones del mayor frente al menor tercil del FRAP. Para el riesgo de AVC se encontró una “p” según tendencia de 0,3; un RR de 0,91, (IC 95%  0,75–1,11), comparando también dichos terciles. Las puntuaciones dietéticas del FRAP tampoco se relacionaron con los volúmenes tisulares cerebrales.
Concluyen que la capacidad antioxidante total de la dieta, medida mediante puntuaciones del FRAP,  no parece predecir el riesgo de AVC o demencia. 
 Con todo, se comenta que dentro los alimentos cribados, aquellos con mayor contribución antioxidante son el te y el café y estos en algún estudio ha mostrado efectos beneficiosos al respecto, como ya hemos mencionado en post anteriores, si bien es cierto que con dosis muy elevadas.
Las conclusiones de este estudio estarían en consonancia con los de la cohorte del US Nurses' Health Study, según señalan, pues los antioxidantes tampoco se asociaron con mejoría alguna de la función cognitiva del anciano y en el que, por otro lado, se intuía una reducción del riesgo de empeoramiento cognitivo con altas dosis de te o de café. 

Devore EE, Feskens E, Ikram MA, Heijer TD, Vernooij M, Lijn FV, Hofman A, Niessen WJ, Breteler MM.Total antioxidant capacity of the diet and major neurologic outcomes in older adults.
Neurology. 2013 Mar 5;80(10):904-910. Epub 2013 Feb 20.

jueves, 17 de febrero de 2011

El té verde, no siempre todo son ventajas

El té verde, no siempre todo son ventajas

Hace ya algunos años tuve una crisis de acúfenos que me amargaron la vida. Eran tan intensos que no me dejaban conciliar el sueño y tenía que hacerlo ayudado con el ruido de un ventilador, a la vez que no soportaba el decúbito y tenía que dormir sentado (disminuía en esa posición). En cualquier situación oía más el ruido de mis oídos que el sonido ambiente... en fín algo que observamos en nuestros enfermos pero que no lo comprendemos totalmente hasta que nos toca.
Las distintas pruebas fueron negativas (RMN...) y el especialista en ORL no encontró nada especial. Repasando mi vida me di cuenta que yo por aquel entonces era un gran consumidor (1 litro al día) de te verde chino –marca china-, por lo que suprimí la ingesta. Lo suprimí simplemente por ser un excitante y ello teóricamente podía agravar mis ruidos en los oídos.
A los pocos meses de no tomar el té verde chino, afortunadamente aunque el ruído no desapareció del todo (siempre quedó un ligero ruido a huevos fritos), este disminuyó espontáneamente, mi vida mejoró espectacularmente.
Sea como fuera siempre me quedó la idea que el té verde ingerido por aquel entonces fue la causa de mi tínitus – sea por el mismo o por un contaminante al provenir de china- y desde entonces leo todo lo que tiene que ver con los efectos secundarios del té y de los antioxidantes . Por ello se que estos, como cualquier medicamento, en dosis correctas son beneficiosos pero en grandes dosis pueden, como aquellos, ser tóxicos...
El artículo que os traigo a colación no habla de los acúfenos como efecto secundario del té, si no de los efectos secundarios sobre el hígado de ciertos extractos del te verde, y que en algunos caso hubo que retirarlos del mercado.
Como sabemos el té proviene de una planta Camellia sinensis de la familia Theaceae cuyos principios activos son antioxidantes, polifenoles (más del 20%), dentro de estos las favonas, los favonoides y los ácidos fenólicos. Dentro las favonas existen las catequinas, cuyo principio más abundante y de mayor actividad es el galato de epigalocatecol (GEGC). También el té es conocido por que es estimulante por contener metilxantinas sobre todo cafeína, y en menor proporción teobromina y teofilina...
La diferencias entre los distintos tes, té verde, el té negro y el té rojo tiene que ver con la fermentación que se les somete a estos últimos, lo que les hace perder parte de sus componentes polifenólicos.
Por todo ello al té se le supone una acción sobre los radicales libres que genera el cuerpo (propiedades antioxidantes) y se considera que por ello que tiene efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular entre otros. Dentro de los polifenoles implicados en esta acción está el GEGC, ya nombrado
Sin embargo, en el 2003 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) retiró un extracto de té seco verde por haberse denunciado cuatro casos de reacciones hepáticas, sin embargo esta retirada no afectó a otros productos a base de té verde, de los que no se ha tenido conocimiento de estos efectos. Y en alguna ocasión he leído sobre esto en casos aislados publicados en revistas médicas. Si que es cierto, que dichos casos se han dado en extractos, polvo de las hojas, extractos acuosos... lo que ha hecho que Comité de expertos de suplementos dietéticos de Estados Unidos (DSIEC) de la US Farmacopea (USP) haya puesto especial énfasis en supervisar la información sobre la seguridad de los preparados que contienen té verde.
El GEGC, ya nombrado, sería el responsable de estos casos esporádicos de hepatotoxicidad que puede en ciertos casos llegar a niveles tóxicos.
Comenta el artículo que Sistema Español de Farmacovigilancia ha recibido 67 notificaciones de reacciones adversas asociadas al te – la mía, por ejemplo, no fue comunicada, por lo que es de suponer que la mayoría no se conocen-, consistentes en efectos gastrointestinales (27%), hepatobiliares (33%) y de las del sistema nervioso (11%), en donde se encontrarían los acúfenos. Con respecto a las reacciones hepáticas han recibido 23 comunicaciones espontáneas, 16 fueron casos de hepatitis, 3 hepatitis colestásicas, y 4 transaminitis, de las que el 83% fueron reacciones graves y el 91% se recuperaron al retirar el preparado de te.
O sea, que nos debe quedar la enseñanza que el te es un placer siempre que se tome con mesura. Y, cuidado con los extractos concentrados de te verde.


Anónimo. Hepatotoxicidad de los extractos de té verde
Butlletí de Farmacovigilància de Catalunya Vol. 8, n.º 5 • octubre - diciembre 2010

http://www.gencat.cat/salut/depsalut/html/es/dir107/esbfvg52010.pdf