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jueves, 23 de noviembre de 2023

La microbiota y la enfermedad de Parkinson

La microbiota y la enfermedad de Parkinson

Sobre la enfermedad de Parkinson hemos hablado en diversas ocasiones y últimamente sobre la  posible causa tóxico-ambiental de la misma (Es Diari. 26-04-2023: 30) habida cuenta que esta enfermedad se está manifestando cada vez con más frecuencia y en edades más jóvenes. 

Comentamos como se trata de una enfermedad neurológica degenerativa que se presenta con temblores en las extremidades superiores, lentitud en los movimientos, rigidez,  y alteraciones del equilibrio.. 

Dentro de las modificaciones de los estilos de vida que puede realizar el paciente para retrasar su evolución hablamos del ejercicio físico (Es Diari  04-02-2022:32), fuera de resistencia, de fuerza, de flexibilidad,…y que los ejercicios de resistencia producirían  más efectos neuromusculares que otros tipos ejercicios. Si bien, el  tai chi que destacaba con buenos resultados, además reducía el riesgo de caídas. Dejando claro que  realizar una actividad física de al menos 4 horas de ejercicio a la semana (durante 5 años), mejora el equilibrio, la marcha, el pensamiento,...  del paciente con enfermedad de Parkinson,  con diferencias según el tipo ejercicio físico. 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Sobre la posible causa tóxico-ambiental de la enfermedad de Parkinson

Sobre la posible causa tóxico-ambiental de la enfermedad de Parkinson

En diferentes ocasiones he hablado de los diferentes factores que podrían provocar la enfermedad de  Parkinson. Y es que al margen del envejecimiento de la población,  las causas debidas a mutaciones genéticas (en solo un 15% de los casos) o por traumatismos en la cabeza, deberían existir otros agentes ambientales no del todo conocidos.

Unos factores ambientales que probablemente son la causa de que esta entidad vaya en aumento. Así, en EEUU, comentan Dorsey, E et al en una revisión publicada en Journal of Parkinson's Disease recientemente,  se han doblado los casos diagnosticados en 30 años y que a este ritmo estiman se volverán a doblar en el 2040.

Estos autores revisan un  hecho no del todo valorado que es el de los pesticidas o los tóxicos ambientales como causantes de la enfermedad de Parkinson, y en concreto  un producto común, que apuntan podría estar relacionado con esta patología. 

domingo, 2 de octubre de 2022

¿Es bueno beber té negro?

¿Es bueno beber té negro?

Sobre las propiedades beneficiosas del café, hemos hablado en alguna ocasión (Es Diari  19-09-2017), del té algo menos, o no directamente, solo como parte de los antioxidantes en la dieta (Es Diari 7 de agosto de 2022), y tal vez por que no es un alimento tan consumido en nuestra sociedad hispana como aquel, sin embargo ambos comparten muchos elementos que los hacen muy útiles en la prevención de diversas enfermedades e incluso en la reducción de la mortalidad. La realidad, al menos en el mundo anglosajón (donde hay más estudios), es que el consumo de té estaría relacionado con el del café, que en algún estudio lo ha cuantificado de hasta un 70%. 

O sea que quien consuma café también consumiría té lo que hace que su análisis por separado no siempre es fácil.
Ambos alimentos comparten a la cafeína, aunque la cantidad es más reducida en el té que en el café,  y diferente según el tipo de té y el procesado del mismo. Hay menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg).  Sin embargo, lo importante, lo que realmente influye en la salud, es la cantidad de sustancias antioxidantes del mismo, unas sustancias que como vimos (Es Diari 7 de agosto de 2022) tendría propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y anticarcinogénicas (contra el cáncer). 

sábado, 24 de septiembre de 2022

Alcohol y cerebro

Alcohol y cerebro

El hábito de beber bebidas alcohólicas está muy arraigado en el mundo, y si bien es cierto que sus efectos sobre la salud estarían relacionados con la cantidad de éstas bebidas ingerido, cada vez más se publican estudios en los que con cantidades mínimas, una sola consumición diaria, ya se aprecian diferencias en términos de salud con aquellos individuos que no beben, que son abstemios.

En general este hábito está relacionado con enfermedades hepáticas (cirrosis), oncológicas (cáncer de mama, colon…), cardiovasculares (accidente vásculo-cerebral,…) pero también se las ha relacionado con los accidentes, de tráfico, laborales...e incluso con algunas infecciones (tuberculosis, por ejemplo).

Si que es cierto, que por el contrario, y aunque parezca una contradicción, la ingesta de una poca cantidad de alcohol diario está relacionada con presentar un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. 

En general las Guías de Práctica Clínica (GPC) que utilizan los médicos  van de recomendar evitar la ingesta de alcohol a poner un umbral a partir del cual su consumo aumenta el riesgo para la salud y que varía según el sexo, entre 10 a 52 gramos de alcohol al día en varones y de 8 a 42 gramos en mujeres, aunque es habitual hacerlo según la cantidad consumida a la semana entendiendo, recomendando éstas, que existan días que no se consuma este alimento. En este sentido se admite (para entendernos) como una unidad de alcohol  es aquella que corresponde a 10 gr de esta sustancia, lo que es la cantidad contenida en un vaso pequeño de vino (100 ml) o en  375 ml de cereza (una mediana)  o en 30 ml de licor (un chupito de whiski...).

Un estudio reciente publicado en Lancet a partir de los datos del  Global Burden of Disease Study 2020 sobre el consumo en 204 países entre 1990-2020 y analizando 22 objetivos de salud en individuos entre 15-95 años, y estimando la cantidad mínima de alcohol (CMA) que correspondería a la situación de abstemio (si esto es posible) a partir de la cual el alcohol haría daño a la salud,  , algo que por otra parte depende de la edad del individuo, el sexo, la situación geográfica.., mostraron como, si bien es cierto en términos de mortalidad  el consumo de alcohol tendría una curva en “J” (mejora con poca dosis y aumenta a medida que se consume), estos resultados variaban según el parámetro de salud estudiado.

Unos resultados, que como hemos dicho se relacionan básicamente con la edad de los individuos y dependiendo de las regiones o países estudiados. Y es que el riesgo de consumo moderado sería de 0 en individuos jóvenes (entre los 15-39 años) en cualquier lugar del mundo pero se iría incrementando con la edad a medida que aumenta el riesgo de las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y del cancer. Con todo, concluyen que la relacion entre el consumo moderado de alcohol y la salud es complicada, pues podría ser beneficioso en ciertas enfermedades como las cardiovasculares al tiempo que empeoraría otras incluso con consumos mínimos, como en el cancer.

Sin embargo los datos sobre efecto del alcohol y el cerebro, que es sobre lo que hablaremos,  sobre las llamadas enfermedades neurodegenerativas (la enfermedad de Parkinson –EP-, o la enfermedad de Alhzeimer –EA, por ejemplo), no se ha escrito mucho, lo más conocido tiene que ver con las repercusiones en grandes bebedores, algo por otra parte, de todos conocidos. Si que existen datos sobre lo que llaman  un consumo excesivo (alcohol use disorder), que definen a aquel consumo superior a  21 unidades semanales (más de dos consumiciones al día),  y que entienden ya sería neurotóxico para el cerebro, aunque los resultados de los distintos estudios no son homogéneos. 

Repasaremos algunos estudios recientes.

Un estudio realizado en Francia (Schwarzinger M et al, 2018) analizando los datos de  31,6 millones de ciudadanos encontró que el consumo moderado estaba asociado con un riesgo aumentado de demencia, incluída la EA. Y en un estudio sueco (Eriksson AK et al, 2013) en  602, 930 ciudadanos durante un seguimiento de 13 años de media también un riesgo aumentado de EP. Un estudio inglés (Weyerer S et al, 2011) durante de 30 años sugirió como un consumo entre moderado y alto de alcohol (14-21 y superior a 21 U/semana) incrementaba el riesgo de producir la atrofia de ciertas partes del cerebro (hipocampo)...
Como contrapunto, un estudio alemán como el de Weyerer S  et al (2011) se mostró en sentido contrario, pues no demostraron que el alcohol se asociara con mayor riesgo de enfermedad neurodegenerativa, fuera demencia y EA; aunque el período de seguimiento fue corto, de 3 años.

Y por último, otro estudio más reciente y durante mayor tiempo de Pengyue Zhang et al en EEUU (2007-22) a partir de datos de aseguradoras privadas y relacionando  a 129182 consumidores excesivos de alcohol frente a 129182 controles (abstemios) el consumo excesivo de alcohol  se asoció a un mayor riesgo de EA y de EP, aunque con riesgos distintos según las razas; mayor riesgo de EA en los pacientes hispanos al tiempo que solo pudieron relacionar el mayor consumo de alcohol con la EP en aquellos individuos de raza blanca.

Podemos concluir que el alcohol es un neurotóxico para el cerebro incluso en dosis bajas, que sus efectos se manifiestan a largo plazo y que no podríamos asegurar que existiera una dosis de consumo tan pequeña que en este sentido fuera inocua para este órgano. 

Así que, si queremos mantener a nuestro cerebro sano, no bebamos bebidas alcohólicas.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Alcohol y cerebro . Es Diari MENORCA. 29-08-2022:32  https://www.menorca.info/

GBD 2020 Alcohol Collaborators. Population-level risks of alcohol consumption by amount, geography, age, sex, and year: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2020. Lancet . 2022 Jul 16;400(10347):185-235. doi: 10.1016/S0140-6736(22)00847-9. PMID: 35843246 DOI: 10.1016/S0140-6736(22)00847-9

Pengyue Zhang, Howard Edenberg, John Nurnberger, Dongbing Lai, Feixiong Cheng, Yunlong Liu. Alcohol Use Disorder Is Associated with Higher Risks of Adverse Brain Outcomes. Medrxiv 2022 doi: https://doi.org/10.1101/2022.05.04.22274661

Deborah L. Ungerleider, MD. Alcohol Use Disorder and the Risk of Neurodegenerative Diseases. Medscape May 12, 2022

 Zhang R, Shen L, Miles T, et al. Association of Low to Moderate Alcohol Drinking With Cognitive Functions From Middle to Older Age Among US Adults. JAMA Netw Open. 2020;3(6):e207922.

Schwarzinger M, Pollock BG, Hasan OSM, Dufouil C, Rehm J, QalyDays Study G. Contribution of alcohol use disorders to the burden of dementia in France 2008-13: a nationwide retrospective cohort study. Lancet Public Health. 2018;3(3):e124-e132.

Eriksson AK, Lofving S, Callaghan RC, Allebeck P. Alcohol use disorders and risk of Parkinson's disease: findings from a Swedish national cohort study 1972-2008. BMC Neurol. 2013;13:190.

 Weyerer S, Schaufele M, Wiese B, et al. Current alcohol consumption and its relationship to incident dementia: results from a 3-year follow-up study among primary care attenders aged 75 years and older. Age Ageing. 2011;40(4):456-463.

miércoles, 22 de junio de 2022

El consumo de alcohol y enfermedades neurodegenerativas

El consumo de alcohol y enfermedades neurodegenerativas

Sobre el alcohol y las enfermedades neurovegetativas no se ha escrito mucho más que los datos clínicos conocidos de grandes bebedores y por todos conocidos. Sin embargo, el consumo de alcohol como parte integrante de nuestra alimentación es bastante común; así según datos de EEUU entre el 2017-19 el 40% de los ciudadanos de aquel país consumían alcohol de forma habitual y el 13% lo hace en exceso de forma puntual o crónica, y con una tendencia temporal ascendente. 

Existen datos de que el consumo excesivo (alcohol use disorder), más de 21 unidades semanales,   sería neurotóxico para el cerebro aunque los resultados de los distintos estudios no son homogéneos.

Un estudio francés sobre 31,6 millones de ciudadanos de aquel país mostró un riesgo aumentado de demencia incluída la enfermedad de Alzheimer (EA),  hazard ratio [HR] 3,34, p inferior a 0,0001. Según el Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention, and Care (2020) el consumo excesivo de alcohol (más de 21 U semanales) se consideraría un factor de riesgo de demencia. A su vez también aumenta el riesgo de enfermedad de Parkinson (EP) según un estudio sueco en 602, 930 ciudadanos durante un seguimiento de 13 años de media,  HR 1,38, p inferior a 0,0001 (9). Y un estudio inglés en un seguimiento de 30 años mostró como un consumo entre moderado y alto de alcohol (14-21 y superior a 21 U/semana) incrementa el riesgo de presentar atrofia del hipocampo (10), OR superior a 3,4 (p inferior a 0,007).

Hay que indicar que existen estudios en sentido contrario (Weyerer S  et al) o que no asociaría con ningún riesgo e incluso que se reduciría el riesgo de enfermedad neurodegenerativa, como mostró un estudio Alemán a 3 años en los que el consumo de alcohol redujo el riesgo global de demencia HR 0,71 (p 0,028) y de EA HR 0,58 (p 0,013) [11] y otros realizados en EEUU; lo que plantea una cierta inquietud a la hora de dar consejos. 

En un estudio retrospectivo reciente  (2007-20), que es el que nos ha llevado a escribir este post,  realizado en EEUU sobre datos de  OPTUM Clinformatics con datos de aseguradoras privadas y de Medicare Advantage y estudiando el consumo excesivo con la EA y la EP, mostró como relacionando  a 129 182 consumidores excesivos de alcohol frente a 129,182 controles  según edad, sexo, raza y características clínicas y tras ajustarlo por covariantes y consumo excesivo de alcohol,  éste se asoció a un mayor riesgo de EA, siendo el riesgo según hazard ratio ajustado (HR) de 1,80 (IC 95% 1,71-1,91, p inferior a 0,001 en varones y de HR 1,78 (IC 95% 1,68-1,90, p 0,001) en mujeres; y refiriéndonos al a EP el HR fue de  1,42 (IC 95% 1,32-1,52, p inferior a 0.001) en varones y de HR 1,49, (IC 95% 1,32-1,68 p 0,001) en mujeres.  

Según razas, los pacientes hispanos frente a los negros o blancos anglosajones tuvieron un mayor riesgo de EA en ambos sexos HRs ≥1,58 (Ps≤ 0,001); y solo se relacionó el mayor consumo con la EP en la raza blanca; HR 1,45 (IC 95% 1,33-1,57, p inferior a 0.001) en varones  y HR1,55 (IC 95% 1,36-1,77, p inferior a 0,001) en mujeres.

En conclusión según este estudio retrospectivo sobre población de EEUU el consumo excesivo de alcohol está relacionado con a EA y solo en la población blanca en la EP.

Pengyue Zhang, Howard Edenberg, John Nurnberger, Dongbing Lai, Feixiong Cheng, Yunlong Liu. Alcohol Use Disorder Is Associated with Higher Risks of Adverse Brain Outcomes. Medrxiv 2022
doi: https://doi.org/10.1101/2022.05.04.22274661

Deborah L. Ungerleider, MD. Alcohol Use Disorder and the Risk of Neurodegenerative Diseases. Medscape May 12, 2022

 Zhang R, Shen L, Miles T, et al. Association of Low to Moderate Alcohol Drinking With Cognitive Functions From Middle to Older Age Among US Adults. JAMA Netw Open. 2020;3(6):e207922.

Schwarzinger M, Pollock BG, Hasan OSM, Dufouil C, Rehm J, QalyDays Study G. Contribution of alcohol use disorders to the burden of dementia in France 2008-13: a nationwide retrospective cohort study. Lancet Public Health. 2018;3(3):e124-e132.

Eriksson AK, Lofving S, Callaghan RC, Allebeck P. Alcohol use disorders and risk of Parkinson's disease: findings from a Swedish national cohort study 1972-2008. BMC Neurol. 2013;13:190.

 Weyerer S, Schaufele M, Wiese B, et al. Current alcohol consumption and its relationship to incident dementia: results from a 3-year follow-up study among primary care attenders aged 75 years and older. Age Ageing. 2011;40(4):456-463.


domingo, 27 de marzo de 2022

Las estatinas reducen el riesgo de parkinsonismo

Las estatinas reducen el riesgo de parkinsonismo

Dos temas en los que habitualmente nos fijamos cuando repasamos lo publicado, son el de las estatinas y de la enfermedad de Parkinson (EP). Ambos por razones distintas me motivan a su seguimiento. Motivos distintos y la vez comunes en el sentido que  siendo las estatinas una familia farmacológica inicialmente polémica y el otro, la EP una enfermedad neurológica inicialmente desconocida, vamos observando cómo en un caso o tienen efectos beneficiosos distintos de los primariamente indicadas (estatinas) o, en el segundo, siendo una enfermedad inequívocamente del área neurológica sus relaciones con aspectos generales del cuerpo no dejan de sorprendernos. En este sentido, hemos visto como la EP se relaciona con la microbiota, con ciertos alimentos, con ejercicio físico…y en este comentario que hacemos con la ingestión de una cierta familia de hipolipemiantes, las estatinas.

Hay que decir que el estudio que comentamos, publicado hace escasos días en Neurology (2022 Mar 23) se refiere a pacientes con parkinsonismo, no propiamente EP, que sería una de sus causas. Los pacientes fueron diagnosticados de esta afección si en el control anual de los mismos se les diagnoticaba o empeoraban dos o más signos de parkinsonismo, fueran, temblor, rigidez, o marcha parkinsoniana (pasos pequeños arrastrando los pies con lentitud de movimientos, bradicinesia con dificultad de mover el cuerpo rápidamente cuando se le ordena).

Tras el fallecimiento de los pacientes se hizo la necropsia determinando si existía arteriosclerosis del circuito de Willis.
A 2841 individuos se siguió durante 6 años, teniendo  una edad media al inicio del estudio de 76,3 (desviación estándar –DE- 7,4) años y siendo el 75% mujeres. Durante este tiempo 1.432 (50%) de los participantes desarrollaron parkinsonismo.

Los 936 individuos que utilizaban estatinas (33%) al inicio tuvieron un menor riesgo de parkinsonismo tras controlar factores confusores demográficos, factores de riesgo cardiovascular (FRCV), hábito tabáquico, diabetes y otras enfermedades, siendo la tasa de riesgo aleatoria en forma de hazard ratio (HR) de 0,84 (IC 95%  0,74-0,96 p=0,008).

Entre los fallecidos en dicho período de tiempo (1044, edad media 89,2 –DE 6,7- años), la utilización previa de estatinas se asoció con una menor probabilidad de arteriosclerosis  odds ratio (OR) 0,63, (IC 95% 0,50-0,79, p inferior a 0,001).
Utilizando un análisis de mediación, fuera directo OR 0,73 (IC 95% 0,54-0,93, p 0,008) como indirecto OR 0,92 (IC 95% 0,88-0,97, p 0,002) y a través de una arteriosclerosis menos grave se relacionó a las estatinas con el parkinsonismo, dando a entender que la arteriosclerosis sería responsable de al menos el 17% de la asociación entre las estatinas y esta complicación neurológica. 

Concluyen que las estatinas reducen el riesgo de presentar parkinsonismo hasta un 16% algo que está parcialmente mediado por la menor probabilidad de presentar arteriosclerosis en el cerebro.

El papel de la arteriosclerosis en esta disfunción neurológica queda claro con este trabajo al tiempo que refuerzan el papel de las estatinas en estas edades.
Con todo, este es un tema que aún dará que hablar pues como se puede ver en este blog existen datos discordantes (Huang X et al, 2015)

Shahram Oveisgharan, Lei Yu, Lisa L Barnes, Sonal Agrawal, Julie A Schneider, David A Bennett, Aron S Buchman- Association of Statins With Cerebral Atherosclerosis and Incident Parkinsonism in Older Adults. Neurology . 2022 Mar 23;10.1212/WNL.0000000000200182. doi: 10.1212/WNL.0000000000200182.   

Huang X, Alonso A, Guo X, Umbach DM, Lichtenstein ML, Ballantyne CM, Mailman RB, Mosley TH, Chen H. Statins, plasma cholesterol, and risk of Parkinson's disease: A prospective study. Mov Disord. 2015 Jan 14. doi: 10.1002/mds.26152. [Epub ahead of print].

Xiang Gao, MD, PhD; Kelly C. Simon, ScD; Michael A. Schwarzschild, MD, PhD; Alberto Ascherio, MD, DrPH. Prospective Study of Statin Use and Risk of Parkinson Disease. Arch Neurol. 2012;69(3):380-384.


martes, 22 de marzo de 2022

El ejercicio físico en la enfermedad de Parkinson

El ejercicio físico en la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Párkinson (EP) es una enfermedad neurológica degenerativa que cursa con temblores, rigidez, lentitud en los movimientos y alteraciones del equilibrio. De la EP que hemos hablado en diversas ocasiones dejando  la idea de que es una enfermedad sobre la que podemos actuar, que podríamos al menos retrasarla y que de padecerla existirían actuaciones en el comportamiento de la persona que lo padece con la que se podrían mejorar ciertos aspectos e incluso ralentizar su evolución. 

Hoy hablamos, una vez más, del ejercicio físico, algo que se ha sugerido en diversas ocasiones tras pequeños estudios presentados a Congresos científicos; como en el  American Academy of Neurology 64th Annual Meeting que leí hace tiempo. En éste, refiriéndose a estos pacientes en los que se evaluaban la influencia de ejercicios de fuerza con pesos en la evolución de la enfermedad, mostró en 48 personas (de 59 años de  media) que éstos en comparación a otros pacientes con ejerci cios  más equilibrados (flexibilidad, fuerza…) durante una hora dos veces a la semana durante 6 meses y un seguimiento de 24  meses producía una mejoría en el test utilizado, este caso el Unified Parkinson's Disease Rating Scale   (UPDRS-III) en los dos grupos, pero más acusado en el de resistencia. La idea que quedó es que los ejercicios de resistencia generan cambios a nivel neuromuscular en mayor cuantía que otros ejercicios. 

Sin embargo, otro estudio de Li F et al, posterior, que leí hace tiempo,  evaluando ejercicios de “tai chi” en 195 pacientes aleatorizados en diversos grupos, unos practicando el tai chi, otros ejercicios de resistencia y un último grupo de estiramientos y durante 24 semanas, mostró como tai chi, obtenía mejores resultados que los otros dos grupos, reduciendo a su vez el riesgo de caídas; unos efectos que se mantuvieron hasta 3 meses de haber finalizado el estudio. 

Lo que dejan claro estos estudios es que el ejercicio físico, cualquiera de ellos, es bueno para este tipo de pacientes; faltaría saber cuál sería la repercusión a más largo plazo. Y es en este sentido que traemos aquí  el  Parkinson's Progression Markers Initiative, un estudio publicado este mes en Neurology por Kazuto Tsukita et al y que valora los efectos del ejercicio físico regular y la actividad habitual en la evolución de la EP.

Según este análisis sobre la actividad física regular de 237 pacientes seguidos (edad media 63 años, 69,2% varones) durante 5 años de media y emparejados según características, el tipo de ejercicio, sea moderado o importante en el momento del inicio y evaluados mediante un cuestionario el  Physical Activity Scale for the Elderly ajustado por edad, sexo… mostró como a éstos el ejercicio, la actividad diaria les afectaba de una manera significativa en su progresión clínica, pero solo a partir del inicio del estudio (no antes); así los niveles regulares mantenidos en el tiempo de actividad física estuvieron asociados significativamente con un  enlentecimiento en el declinar de la sintomatología neurológica. 

Los niveles de ejercicio de moderado a intenso se asociaron con una reducción en el empeoramiento de la estabilidad postural y de la marcha, al tiempo que  los niveles relacionados con la actividad en el  trabajo se asociaron con un deterioro menor en la velocidad de procesamiento mental.

Acaban concluyendo que el mantenimiento regular de unos niveles de actividad física y hábitos de ejercicio físico altos (al menos 4 horas de ejercicio a la semana durante 5 años), fuera caminar, bailar, trabajos mecánicos, actividad doméstica, jardinería,... o sea, mantenerse activos, estaría asociado de una manera importante con la mejoría del devenir clínico, fuera el mantenimiento del equilibrio, la mejoría de la marcha, del pensamiento, del cálculo..  del paciente con EP,  si bien es cierto que cada tipo de ejercicio físico tuvo un efecto distinto. 

Mateu Seguí Díaz
Médico de Familia

Seguí Díaz M. El ejercicio físico en la enfermedad de Parkinson. Es Diari MENORCA.  04-02-2022:32  https://www.menorca.info/

Kazuto Tsukita, Haruhi Sakamaki-Tsukita, Ryosuke Takahashi. Long-term Effect of Regular Physical Activity and Exercise Habits in Patients With Early Parkinson Disease. Neurology . 2022 Jan 12;10.1212/WNL.0000000000013218. doi: 10.1212/WNL.0000000000013218. Online ahead of print.

Li F, Harmer P, Fitzgerald K, Eckstrom E, Stock R, Galver J, Maddalozzo G, Batya SS. Tai chi and postural stability in patients with Parkinson's disease. N Engl J Med. 2012 Feb 9;366(6):511-9. 

Resistance Training Reduces Signs of Parkinson'

sábado, 5 de octubre de 2019

Los pimientos y el sistema nervioso central

Los pimientos y el sistema nervioso central

Hace unos años hablamos de los pimientos y la enfermedad de Parkinson (EP). Comentamos como las plantas solanáceas a las que pertenecen, como las patatas (Solanum tuberosum), el tomate (Solanum lycopersicum), la berenjena (Solanum melongena) y el tabaco (Nicotiana tabacum), tienen alcaloides como la capsaicina, la nicotina, los tropanos…
La nicotina es conocida por sus efectos perniciosos a nivel general al estar relacionada con el tabaco, pero vimos como además de encontrarse en la planta del tabaco se encuentra en pequeñas cantidades en las patatas, tomate y pimiento. La nicotina es un estimulante al tiempo que el responsable de la adicción al tabaco.
Se conoce que tiene algún efecto beneficioso pues se la ha relacionado inversamente con el riesgo de presentar EP. El estudio de Nielsen SS et al que comentamos evaluó en 490 individuos con EP frente a 644 controles el consumo de pimientos, tomates, jugo de tomate, y patatas durante la etapa adulta. El   resultando fue que la EP estuvo inversamente asociada con el consumo de solanáceas, riesgo relativo (RR) 0,81 (IC 95% 0,65–1,01) una vez por día, pero no por el consumo de otros vegetales RR 1,00 (IC 95% 0,92–1,10).
Se concluía que comer pimientos de dos a cuatro veces por semana está asociada significativamente con un 30% de reducción del riesgo de EP,  RR 0,70 (IC 95% 0,50-1,00). Siendo este efecto mayor en aquellos que nunca habían consumido tabaco o que habían fumado menos de 10 años.

Sin embargo, hoy hablamos del otro componente alcaloide de las solanáceas, de la capsaicina, la sustancia que da el sabor picante a las comidas, sirve para conservarlos, para enmascarar el sabor (alimentos mal conservados) y para aumentar la sensación de saciedad. Propiedades muy interesantes en países en vías de desarrollo. Sin embargo, es una sustancia que se utiliza a nivel tópico como analgésico, pero de la que se ha sugerido de su posible influencia en el cerebro, sobre la cognición, sobre la demencia.

Sobre la demencia hemos hablado en ocasiones señalando que aún no conociendo su causa existen factores de riesgo relacionados con la hipertensión arterial (HTA), la obesidad, el tabaquismo, la diabetes (DM), la depresión, la inactividad, y el poco nivel cultural o intelectual.
Sobre los factores alimentarios se había postulado que los pimientos picantes (mayor capsaicina), sobre todo en zonas donde se consume habitualmente (Asia) estaba inversamente relacionado con la mortalidad (MCC), la obesidad, la HTA y la demencia.
Estudios en animales el papel de la capsaicina sobre la cognición ha dado resultados poco concluyentes, sin embargo existen estudios contradictorios en humanos, yendo desde que ésta sustancia tendría efectos beneficiosos a otros que podría ser neurotóxica. Es por tanto un tema no aclarado.
Se conoce un estudio transversal realizado por Liu et al que mostró como la ingesta de capsaicina estaba asociada positivamente con la función cognitiva tanto en la edad media como en los ancianos chinos. Sin embargo, el hecho que la ingesta de chile (el pimiento evaluado) pueda influir en el peso y la presión arterial (PA), se cree que pudiera haber sesgado los resultados.

El estudio que comentamos evalúa  la asociación lineal entre la ingesta de pimiento picante (Chile) y la función cognitiva en individuos adultos utilizando datos de la encuesta  China Health and Nutrition Survey (CHNS) recogidos durante 15 años (1989-2011). Evalúan también la interacción entre su consumo, el índice de masa corporal (IMC) y la HTA en relación a la cognición, con la que evitar los sesgos del estudio de Liu et al.
Se estudiaron a 4852 individuos (2309 varones y 2543 mujeres, edad media de 63,4 ± 7,7 ) mediante test cognitivos entre el 1997 y el 2006, de todos ellos 3.302 completaron el cribado cognitivo en al menos dos encuestas. La encuesta dietética evaluó la ingesta alimentaria durante tres días durante visitas domiciliares en cada encuesta.
Según éste estudio el consumo de chile, al contrario de lo que pudiera pensarse, ajustado por factores sociodemográficos, y de estilos de vida, está inversamente relacionado con la función cognitiva en esta población; de tal modo que una dosis acumulada de 50 gr diarios tiene un coeficiente de regresión (IC 95%) en la función cognitiva de −1,13 (−1,71–0,54).
En comparación con los individuos que no consumían chile, aquellos que consumían más de 50 gr por día tuvieron un riesgo, en forma de odds ratio (OR) de 2,12 (IC 95% 1,63–2,77) para la mala memoria autoreferida y un OR de 1,56(IC 95% 1,23–1,97) para la pérdida de memoria autoreferida.
La asociación entre la ingesta de chile y la alteración cognitiva fue mayor entre aquellos con bajo IMC.
La conclusión es que la ingesta de picante en forma de chile está asociado de una manera clara con el declinar cognitivo en individuos chinos de uno u otro sexo. Algo que contradice estudios previos y explicaciones fisiopatológicas. Habrá que esperar a nuevos estudios para podernos hacer una idea clara de este alimento tan utilizado como condimento en nuestras cocinas. Con todo, la mejor recomendación es comerlo con moderación.

Shi Z, El-Obeid T, Riley M, Li M4, Page A, Liu J. High Chili Intake and Cognitive Function among 4582 Adults: An Open Cohort Study over 15 Years. Nutrients. 2019 May 27;11(5). pii: E1183. doi: 10.3390/nu11051183.

Liu CH, Bu XL, Wang J, Zhang T, Xiang Y, Shen LL, Wang QH, Deng B, Wang X, Zhu C, Yao XQ, Zhang M, Zhou HD, Wang YJ. The Associations between a Capsaicin-Rich Diet and Blood Amyloid-β Levels and Cognitive Function. J Alzheimers Dis. 2016 Apr 8;52(3):1081-8. doi: 10.3233/JAD-151079.

Nielsen SS, Franklin GM, Longstreth WT, Swanson PD, Checkoway H. Nicotine from edible Solanaceae and risk of Parkinson disease. Ann Neurol. 2013 May 9. doi: 10.1002/ana.23884. [Epub ahead of print]

jueves, 27 de septiembre de 2018

¿Aumentan los estimulantes el riesgo de Enfermedad de Parkinson en los pacientes afectos de Síndrome por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad?

¿Aumentan los estimulantes el riesgo de Enfermedad de  Parkinson en los pacientes afectos de Síndrome por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad?

Cada vez hay más datos sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), más preocupación por su futuro. Hemos hablado de su prevalencia, de su sobrediagnóstico, sobre los efectos de los fármacos utilizados para su tratamiento y hoy, traemos un artículo distinto, sobre su posible relación con la Enfermedad de Parkison (EP) en el futuro.
Y es que tanto las anfetaminas como el metilfenidato, fármacos para el tratamiento de la TDAH, son agentes dopaminérgicos.
El objetivo de este estudio es determinar la consecuencias de la TDAH y del tratamiento aplicado sobre el riesgo de enfermedades de los ganglios basales y del cerebelo, incluido la EP. Se trata de un estudio retrospectivo en base a los datos proporcionados por una base de datos poblacional la Utah Population Database entre 1996 y 2016.
En ésta se incluyeron a 31.769 pacientes con el diagnóstico de TDAH según el   ICD-9 ((International Classification of Diseases, 9th version), y 4960 en tratamiento con fármacos estimulantes y se aparearon aleatoriamente con 158.790 pacientes de la misma edad y sexo sin este diagnóstico en proporción de 5/1. 
De los pacientes estudiados se recabó información sobre la ausencia del diagnóstico previo de EP, ausencia de parkinsonismo secundario, de enfermedad de los ganglios basales, o de temblor esencial. Todos ellos habian nacido a partir del 1950 y tenían una edad  ≥20 años sin que existiera una historia de abuso de drogas o alcohol. Los resultados se midieron como el tiempo desde el diagnóstico de la enfermedad de los ganglios basales o del cerebelo, muerte o finalización del estudio.
La tasa de incidencia de EP en la cohorte del TDAH fue del 0,52% comparado con el 0,19% de aquellos de la cohorte sin TDAH, siendo la media de inicio de la enfermedad ligeramente más joven en los TDAH (43 años) que en los no TDAH (45 años).
Según éste análisis los pacientes con  TDAH tuvieron un incremento de riesgo de hasta 2,4 veces de presentar enfermedades de los ganglios basales o del cerebelo, hazard ratio (HR) 2,4 (IC 95% 2,0-3,0, p inferior a 0,0001) cuando se los comparaba con los 158.790 que no presentaban TDAH, tras controlar factores como el sexo, la edad, o ajustarlos por el tabaco o condiciones psicóticas.
En aquellos 4960 pacientes con TDAH a los que se les prescribió psicoestimulantes el riesgo de enfermedades de los ganglios basales y del cerebelo en edades entre 21 y 49 años fue especialmente pronunciado, alrededor del 8,6 veces superior (IC 95% 4,8-15,6%, p inferior a 0,001). El HR para el metilfenidato fue de 8 (IC 95% 4,2-15,1, p inferior a 0,001)
Realmente el tema de asociación/causalidad podría significar que aquellos pacientes con  TDAH con riesgo de enfermedad de los ganglios basales y del cerebelo fueran los que tuvieren una enfermedad más pronunciada y por ello medicados más que una consecuencia directa de la utilización de estos fármacos.
La realidad es que el TDAH aumentaría el riesgo de EP en aquellos con mayor severidad  y que por ello tomarían fármacos para esta dolencia, de ahí que no se conoce a ciencia cierta si la presentación más grave de este trastorno seleccionaría una población susceptible de tomar medicación, y con ello se falsearía el riesgo, quedándonos la duda de si esta medicación pudiera tener este efecto secundario a largo plazo.

Curtin K, Fleckenstein AE, Keeshin BR, Yurgelun-Todd DA, Renshaw PF, Smith KR, Hanson GR. Increased risk of diseases of the basal ganglia and cerebellum in patients with a history of attention-deficit/hyperactivity disorder. Neuropsychopharmacology. 2018 Sep 12. doi: 10.1038/s41386-018-0207-5. [Epub ahead of print]


Megan Brooks. ADHD Boosts Risk of Early-Onset Parkinson's, Other Diseases. Medscape 
September 14, 2018

viernes, 17 de febrero de 2017

La microbiota y la enfermedad de Párkison

La microbiota y la enfermedad de Párkison


La microbionta es un tema que cada vez preocupa más. La influencia de la dieta, de los antibióticos sobre nuestra flora intestinal es fuente de cambios en nuestro metabolismo y del riesgo para padecer ciertas enfermedades.  La obesidad, la enfermedad intestinal inflamatoria, la diabetes tipo 2, entre otras...si embargo, no se sabe de su influencia sobre las enfermedades neurodegenerativas. ¿Existe alguna relación entre la flora intestinal y el desarrollo o la función cerebral?
La agregación de ciertas proteínas α-sinucleinas (αSyn) son la base de patología neuronal caracterizada por alteraciones motoras como las que se dan en la enfermedad de Parkinson (EP)
Con esta idea, se utilizó un modelo animal (ratones) que sobreexpresaban las proteínas  αSyn (más proclives a la sintomatología de la EP) para estudiar si la modificación de la microbiota intestinal es necesaria para producir déficits motores, activación de la microglia y patología relacionada con las proteínas  αSyn.

lunes, 9 de marzo de 2015

Las estatinas y la Enfermedad de Parkinson

Las estatinas y la Enfermedad de Parkinson

Uno de los temas estrella de este blog son las estatinas. De estas hablamos de sus beneficios y también de sus riesgos. Hace tres años justos que comentamos su posible efecto neuroprotector al reducir el riesgo de enfermedad de Parkinson (EP) en individuos jóvenes y de sus posibles efectos beneficios a nivel cognitivo.
El estudio que comentamos de Xiang Gao et al en Arch Neurol se basó en un estudio prospectivo de cohortes en 38.192 varones del Health Professional Follow-up Study y en 90. 874 mujeres del Nurses' Health Study y un seguimiento de 12 años (1994-2006), que evaluó si la utilización de estatinas se asociaba o modificaba el riesgo de padecer la EP. En el seguimiento hubieron 644 casos (306 varones y 338 mujeres) incidentes de EP que supuso que el riesgo de EP fuera más bajo en los pacientes que utilizaban estatinas RR ajustada = 0,74; (IC 95% 0.54-1.00; P = 0,049) frente a las que no las usaban y una clara asociación preventiva en los pacientes menores de 60 años RR ajustado = 0,31 (IC 95% 0,11-0,86; P = 0,02) pero menos en los más mayores RR ajustado = 0,83 (IC 95% 0,60-1,14; P = 0,25) (P en la interacción = 0,03). Tras ajustarlo por variables confusoras concluyeron que existiría modesta reducción del riesgo de EP (26% de reducción del riesgo) que en aquellos pacientes que ingerían estatinas.
Un nuevo estudio de cohortes prospectivo de Huang X et al nos muestra resultados discordantes. En este se analizan los datos del Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) Study y se evaluan los niveles de lípidos y de la utilización de estatinas en distintas visitas (primera en 1987-89) que se relacionaron con los distintos casos de EP captados de diversas fuentes entre 1998-2008. El  ARIC study es un estudio longitudinal diseñado para evaluar factores de riesgo cardiovascular de cuatro comunidades de EEUU con más de 25 años de seguimiento. Entre 1987 y 1989 incluyó a 15.792 individuos entre 45-64 años. De ellos se extrajeron periódicamente datos sobre los estilos de vida, examen físico, medicación. En el actual análisis hubo  15.291 individuos. Se excluyeron a 156 individuos con posible EP por ingerir fármacos con potencialidad de EP, quedando 293  posibles casos de EP, de los que 95 no respondieron, 110 no fueron EP y 88 se confirmaron EP. A partir de aquí se calcularon las tasas de probabilidad (Odds ratios, OR). Según esto la utilización de estatinas antes del 1998 se asoció a un OR mayor de EP tras el 1998, OR 2,39 (IC 95% 1,11-5,13) tras ajustarlo por los niveles de colesterol y otros factores confusionales. Sin embargo, al mismo tiempo valores elevados de colesterol se asociaron con menor riesgo de EP tras ajustarlo por consumo de estatinas y otros factores confusionales. 
Un estudio distinto en casos y metodología con resultados sorprendentes con lo hasta ahora mostrado. Habrá por tanto que esperar a nuevas evidencias.
Si que es cierto que la edad de los pacientes, como mostró el estudio de Xiang Gao et al y el tipo de estatina condicionaría los resultados. Las distintas estatinas pasarían de forma desingual la barrera hematoencefalica de modo que su acción podría ser distinta. La simvastatina y la lovastatina serían las que tendrían más potencia para pasar esta membrana al contrario de estatinas más modernas como la atorvastatina.

Huang X1, Alonso A, Guo X, Umbach DM, Lichtenstein ML, Ballantyne CM, Mailman RB, Mosley TH, Chen H. Statins, plasma cholesterol, and risk of Parkinson's disease: A prospective study.
Mov Disord. 2015 Jan 14. doi: 10.1002/mds.26152. [Epub ahead of print].


Xiang Gao, MD, PhD; Kelly C. Simon, ScD; Michael A. Schwarzschild, MD, PhD; Alberto Ascherio, MD, DrPH. Prospective Study of Statin Use and Risk of Parkinson Disease. Arch Neurol. 2012;69(3):380-384.


martes, 18 de junio de 2013

Los pimientos y la enfermedad de Parkinson

Los pimientos y la enfermedad de Parkinson

Siempre hablamos de los efectos perniciosos de la nicotina y siempre lo hacemos relacionando ésta con el tabaco. Sin embargo, la nicotina puede tener algún efecto beneficioso y no encontrarse exclusivamente en este pernicioso hábito. En concreto hablamos de los pimientos. Los pimientos (Capsicum)  pertenecen a la familia de las solanáceas, igual que las patatas (Solanum tuberosum), el tomate (Solanum lycopersicum), la berenjena (Solanum melongena) y el tabaco (Nicotiana tabacum).
Dentro los alcaloides que tienen estas plantas se encuentran la capsaicina, la nicotina, los tropanos…La primera, se conoce por que da el sabor picante a las comidas y la conocemos los médicos por que se utiliza como analgésico tópico, pues en contacto con la piel y mucosas genera una sensación de calor.  La segunda, la nicotina, es muy frecuente en la planta de tabaco, pero también se encuentra en pequeñas cantidades en las patatas, tomate y pimiento, y es una sustancia estimulante para el ser humano y responsable de la dependencia del hábito tabáquico.
Dentro de los efectos de la nicotina está la de su relación inversa con el riesgo de la enfermedad de Parkison (EP), que ya se conocía por el consumo de tabaco (más de 60 estudios al respecto). En este estudio se evalua el riesgo de EP dependiente del consumo de pimientos, tomates y patatas.
Para ello se estudió a 490 individuos diagnosticados de EP recientemente durante los años 1992-2008 del Estado de Washington y se los relacionó con 644 controles con exploración neurológica normal, al tiempo que se les evaluaba mediante una encuesta autocumplimentada sobre el consumo de pimientos, tomates, jugo de tomate, y patatas durante la etapa adulta, ajustando estos datos por el consumo de otros vegetales, por la edad, la raza, el consumo de tabaco y de cafeína.
De ello resultó que EP estuvo inversamente asociada con el consumo de solanáceas, riesgo relativo (RR) 0,81 (IC 95% 0,65–1,01) una vez por día, pero no por el consumo de otros vegetales RR 1,00 (IC 95% 0,92–1,10). La potencia del la tendencia se confirmó según la concentración de la nicotina en las solanáceas consumidas (p por tendencia 0,004), de ahí que los pimientos tuvieran una mayor asociación (p por tendencia 0,005). Comer pimientos de dos a cuatro veces por semana está asociada significativamente con un 30% de reducción del riesgo de EP,  RR 0,70 (IC 95% 0,50-1,00). Del mismo modo el efecto protector de las solanáceas frente a la EP fue más evidente en aquellos individuos que nunca habían consumido tabaco o que habían fumado menos de 10 años.

Concluyen que el consumo dietético de nicotina en forma de pimientos podría reducir el riesgo de EP. Sin embargo, estos datos deben analizarse con cautela a la hora de hacer recomendaciones en este sentido.

Nielsen SS, Franklin GM, Longstreth WT, Swanson PD, Checkoway H. Nicotine from edible Solanaceae and risk of Parkinson disease. Ann Neurol. 2013 May 9. doi: 10.1002/ana.23884. [Epub ahead of print]

lunes, 4 de junio de 2012

Sobre el ejercicio físico y la enfermedad de Parkinson


Sobre el ejercicio físico y la enfermedad de Parkinson

Sobre la enfermedad de Parkinson (EP) no hemos hablado mucho. Hicimos una entrada sobre el probable efecto protector o preventivo de las estatinas en pacientes susceptibles de padecerla, pero no habíamos dicho nada sobre si el ejercicio, o ciertas clases de ejercicio físico, podían tener un efectos beneficioso para estos enfermos. A priori pudiera ser así, pues el empeoramiento de la movilidad, de la funcionalidad, de la  estabilidad es causa frecuente de caídas que podrían prevenirse con cierto tipo de ejercicios físicos. En este sentido, no hace mucho se publicó un pequeño estudio sobre los efectos del “tai chi” sobre pacientes con esta enfermedad. En este se aleatorizaron a 195 pacientes en estados de 1 a 4 de la escala de Hoehn & Yah (leve y moderado) en tres grupos, uno grupo que participaron en sesiones de  60 minutos de tai chi, otro de ejercicios de resistencia y un tercero de  estiramientos, dos veces a la semana durante 24 semanas. Los objetivos primarios se basaron en cambios  en test de estabilidad, y los secundarios en la marcha, la fuerza, el número de caídas mediante la  puntuación del Unified Parkinson's Disease Rating Scale (UPDRS-III).  Según este, el grupo de  ejercicios de tai chi tendrían mejores resultados que los grupos de resistencia o de estiramientos,  tanto en los objetivos primarios como secundarios. Así mismo, el Tai chi reduciría la incidencia de caídas en comparación con los otro grupos. Estos efectos se mantuvieron hasta 3 meses después de la intervención.
Por otro lado, según  una noticia difundida por medscape del último congreso del American Academy of Neurology 64th Annual Meeting  en  New Orleans,  el ejercicio vigoroso no solo aumenta la fuerza de este tipo de pacientes si no que reduce los signos de la enfermedad motora, según un estudio presentado, pero aún no publicado, en ese momento. Según este el entrenamiento progresivo mediante pesos reduciría la puntuación motora del  UPDRS-III hasta en 7.3 puntos . En este caso la aleatorización se hizo en 48 individuos con Parkinson (59 años de media y 7 años de duración)  en dos grupos,  entre ejercicios de resistencia frente a un programa de ejercicios más equilibrado (flexibilidad, fuerza…) una hora dos veces a la semana durante 6 meses y un seguimiento de 24 meses. A los 6 meses la puntuación el UPDRS-III disminuyó en ambos grupos pero fue más acusada en el resistencia a los 12 meses, persistiendo a los 18 y 24 meses (p inferior 0,001) con una diferencia de 7,3 puntos de mejoría.
En este caso, señalan, que los ejercicios de resistencia generan cambios en el sistema neuromuscular que no hacen otro tipo de ejercicios.
Sea como fuere la práctica de ejercicio físico de manera continuada, y de ciertos ejercicios en particular, tendrían efectos beneficiosos en la evolución de esta enfermedad.

Resistance Training Reduces Signs of Parkinson'

Li F, Harmer P, Fitzgerald K, Eckstrom E, Stock R, Galver J, Maddalozzo G, Batya SS. Tai chi and postural stability in patients with Parkinson's disease. N Engl J Med. 2012 Feb 9;366(6):511-9. 

domingo, 25 de marzo de 2012

¿Protegerían las estatinas contra la Enfermedad de Parkinson?

¿Protegerían las estatinas contra la Enfermedad de Parkinson?
A largo plazo lo que suele ser noticia en la medicación crónica son sus efectos secundarios, su efectos adversos, se habla menos de sus posibles efectos colaterales beneficiosos. En el tema de las estatinas se las ha relacionado con efectos adversos a largo plazo del tipo hiperglucemia, pero también efectos “beneficiosos” a nivel cognitivo, en prevención de ciertos tipos de cáncer etc.. y ahora según este estudio podría tener un efecto beneficioso en la prevención de la enfermedad de Parkison (EP) en individuos jóvenes. Y es que tal vez todo lo que pueda relacionarse con los niveles de lípidos esté de alguna manera relacionado.
En este caso el objetivo fue determinar si la utilización de estatinas se asociaba o modificaba el riesgo de padecer la EP. Para ello se diseño un estudio de cohortes prospectivo sobre 38 192 varones del Health Professional Follow-up Study y sobre 90 874 mujeres del Nurses' Health Study. De ambos se recogió información sobre la utilización de este tipos de fármacos desde 1994 mediante cuestionarios ad hoc, y un seguimiento de 12 años (1994-2006). Se midieron variables del tipo edad, hábito tabáquico, consumo de cafeína, hipercolesteronemia…, calculándose los riesgos relativos (RR). En los 12 años que duró el seguimiento hubieron 644 casos (306 varones y 338 mujeres) incidentes de EP. El riesgo de EP fue más bajo en los pacientes que utilizaban estatinas RR ajustada = 0.74; (IC 95% 0.54-1.00; P = .049) frente a las que no las usaban. Se observó, tras ajustar el riesgo relativo (RR) según potenciales factores confusionales tales como le hábito tabáquico, la cafeína, el ibuprofeno,…que el consumo de estatina se asociaba inversamente con el riesgo de EP (RR en general 0.62) y una clara asociación preventiva en los pacientes menores de 60 años RR ajustado = 0.31 (IC 95% 0.11-0.86; P = .02) pero menos en los más mayores RR ajustado = 0.83 (IC 95% 0.60-1.14; P = 0.25) (P en la interacción = 0.03). Concluyen que existiría modesta reducción del riesgo de EP (26% de reducción del riesgo) que en aquellos pacientes que ingerían estatinas, un cierto efecto neuroprotector, pero que se precisarían más estudios para confirmar dicho relación. Se comenta que no todas las estatinas pasarían de igual forma la barrera hematoencefalica (BHC) y que tal vez la presencia de la simvastatina y la lovastatinas (las más prescritas en los 1990 y con mayor potencia de traspasar la BHC) podrían condicionar los resultados frente a las más modernas atorvastatina… no tan potentes en este aspecto.

Xiang Gao, MD, PhD; Kelly C. Simon, ScD; Michael A. Schwarzschild, MD, PhD; Alberto Ascherio, MD, DrPH. Prospective Study of Statin Use and Risk of Parkinson Disease. Arch Neurol. 2012;69(3):380-384.