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miércoles, 16 de noviembre de 2011

La inquietante actividad de extender un certificado de defunción

La inquietante actividad de extender un certificado de defunción

Si existe una circunstancia de la que el médico no puede inhibirse pero paradójicamente no tiene que ver con su práctica clínica ni con su relación con la empresa sanitaria y es la asistencia al fallecido. En el momento de la muerte el sujeto deja de convertirse en un asegurado, en un paciente, a ser un cadáver, siendo lo que antes era una atención sanitaria a ser una actividad judicial. Una actividad de la que siempre tenemos dudas pues el diagnóstico del fallecimiento siempre es de presunción – a ciencia cierta nadie lo sabe, salvo que se haga la autopsia y todo y así un porcentaje elevado no son concluyentes- aunque el certificado nos hace – o medio obliga- a extender un diagnóstico certero.
Adjunto que un decálogo que me llegó, al parecer del Colegio de Médicos de Cáceres, que clarifica un poco el tema

DECALOGO DE LA CERTIFICACION DE DEFUNCIÓN

1. CERTIFICAR la defunción es dar fe de que se ha producido la muerte de una persona que corresponde al médico de cabecera, al que ha tratado la última enfermedad o al que reconoce el cadáver. Ningún médico, en función del momento en que actúe, puede exonerarse de este deber y derivarla a otro facultativo por cuestiones meramente administrativas.

2. El certificado de defunción es un documento oficial que tiene como destino el REGISTRO CIVIL para inscribir dicha defunción.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Malas noticias para la humanidad


Malas noticias para la humanidad

Del 7 al 18 de diciembre en Copenhague, en la cumbre de las Naciones Unidas, se tendrá que refrendar un acuerdo en la línea del Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. Sin embargo, la noticia que nos llega hoy desde Singapur de que tanto EEUU como China (los principales contaminantes del planeta, pues ellos dos solos son responsables del 40% de CO2 emitido a la atmósfera) no llegaran a ningún acuerdo vinculante para reducir las emisiones de CO2, rompe todas las esperanzas que teníamos depositadas en ella.
En fin, como pensábamos el fenómeno Obama es un globo que poco a poco va desinflándose en contacto con la realidad. Mientras la economía se base en los combustibles fósiles, la demanda a nivel mundial aumente –mayor población y economías emergentes- y existan reservas de estos -cada día se encuentran nuevos yacimientos- el problema es difícil que se resuelva. Solo nos salvaría, como se desprende del libro de Toharia, que ya comenté en su día, que el petróleo se acabe o que su escasez haga que los precios aumenten a niveles que hagan preciso buscar obligatoriamente energías limpias. Es triste, pero al final todo se mueve por el principio de la necesidad inmediata.
Que la concentración de CO2 va aumentando (de 280 ppm a 384 ppm en este último siglo) es una realidad indirecta del fenómeno, pues gran parte de lo emitido queda absorbido por los mares y los bosques, pero que tiene y tendrá un impacto en la salud humana, por el aumento de la temperatura global de planeta (0.8 C hasta el momento), y esto no nos debe dejar indiferentes.
Es interesante la lectura del monográfico de la Vanguardia sobre “Cambio Climático, el reto de la humanidad” editado expresamente para el que será el fiasco de la Cumbre de Copenhague. Con diversos autores se abordan las causas, consecuencias y posibles alternativas o soluciones.