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miércoles, 26 de febrero de 2014

Comer frutas o verduras al día mejora la mortalidad

Comer frutas o verduras al día mejora la mortalidad

Un artículo de hace casi un año, pero que he creído interesante traerlo a colación. Se trata del tema del consumo de fruta y su relación con la mortalidad. Habitualmente se recomienda consumir entre 400-500 gr de frutas o vegetales diariamente para prevenir las enfermedades crónicas. Por regla general se considera que aquellos que comen una dieta con alto contenido en vegetales tiene entre un 10-25% menos riesgo de cualquier causa mortalidad que aquellas o no las consumen o lo hacen en cantidad escasa. Dentro las causas de muerte relacionadas con este consumo,  las enfermedades cardiovasculares o el cáncer han sido las más estudiadas; más, sin embargo, las primeras que las segundas. Se ha cuantificado, en este aspecto, en algún trabajo, que si se consume más de 400 gr de vegetales al día se gana en un año la esperanza de vida en relación al cáncer
El estudio que comentamos evalua la asociación del consumo de estos nutrientes con la mortalidad por cualquier causa dentro de la cohorte del European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition (EPIC), estimando el período de tiempo en que este riesgo se retrasaba entre aquellos individuos con alto consumo de frutas y vegetales y aquellos que no. También se estudió la mortalidad según el tipo de preparación de los mismos (crudo, hervido...), habida cuenta que la cocción puede afectar a la disponibilidad de ciertos nutrientes.
Este estudio analiza los datos provenientes de 451.151 individuos de 10 países europeos (también de España, captados del Banco de Sangre, señalan)  entre el 1992 y el 2000 y seguidos hasta el 2010. Se calcularon los hazard ratios (HR) comparando el riesgo de muerte según cuartiles de consumo de frutas y verduras, estimando con ello el período de tiempo en que se retrasa el riesgo de muerte entre los que consumen alta cantidad de estos nutrientes, y estimando la proporción de muertes que podrían ser prevenidas si los participantes cambiaran sus hábitos y consumieran la cantidad de un cuartil más de fruta o vegetales.
La encuesta dietética reflejó el comportamiento nutricional de los individuos los 12 meses anteriores  según el tipo de dieta habitual de cada país, en algunos países se realizó un cuestionario prospectivo de 7 días (UK, Suecia).
Según esto, el consumo de frutas y vegetales estuvo inversamente asociado con cualquier causa de mortalidad. Así entre el cuartil mayor y el menor, el  HR fue de 0,90 (IC 95% 0.86-0,94), con una tasa de adelanto de 1,12 años  (IC 95% 0.70-1,54) y con una proporción del  2,95% prevenible.
La asociación, tal como comentamos, es más importante en la mortalidad relacionada con las enfermedades cardiovasculares, de modo que entre ambos cuartiles la HR fue del  0,85 (IC 95%  0,77-0,93).
Estos beneficios no se observaron en aquellos participantes con un alto consumo de alcohol, un índice de masa corporal alto o en fumadores.
Según la manipulación de los vegetales la asociación fue más fuerte con el consumo de los alimentos crudos que aquellos cocidos, algo por otra parte previsible.
Concluyen, que existe una evidencia clara que el consumo de vegetales y frutas se asocia o un menor riesgo de muerte.

Leenders M1, Sluijs I, Ros MM, Boshuizen HC, Siersema PD, Ferrari P, Weikert C, Tjønneland A, et al. Fruit and vegetable consumption and mortality: European prospective investigation into cancer and nutrition. Am J Epidemiol. 2013 Aug 15;178(4):590-602. doi: 10.1093/aje/kwt006. Epub 2013 Apr 18.


lunes, 13 de enero de 2014

Los antioxidantes de la dieta disminuyen el riesgo de cataratas

Los antioxidantes de la dieta disminuyen el riesgo de cataratas

Cada vez toman más importancia aquellos factores que se relacionan con la aparición de las cataratas. Muchas veces se habla de retraso, más que de prevención de esta patología visual, pues irremediablemente si se llega a una cierta edad esta patología, como corresponde al envejecimiento del ser humano, irremediablemente aparece. Sin embargo, se han apuntado diversos factores que podrían dañar las proteínas y los lípidos del epitelio de la lente del cristalino. Factores que incrementan la oxidación del mismo, como los rayos UV, el tabaquismo, la obesidad abdominal, y factores medicamentosos (como los corticoides, hormonas, o últimamente, a gran distancia, las estatinas, de las que hablamos), que incrementarían la producción de productos reactivos al oxígeno y con ello el riesgo de cataratas.  De ahí que,  a priori, los antioxidantes podrían tener algún papel. Los alimentos que conocemos que tienen alto contenido en antioxidantes son el café, el té, las naranjas, los cereales integrales y el vino tinto.
Para estudiar este capítulo de la dietética se habla de la “capacidad  antioxidante de la dieta” (CAD), un concepto que mediría esta función en los alimentos que se ingieren y su relación con distintos efectos que producen, en este caso, con las cataratas relacionadas con la edad.
El objetivo de este estudio que comentamos sería investigar a la CAD en una cohorte prospectiva (Swedish Mammography Cohort) de 30.607 mujeres suecas reclutada en la edad media de la vida (mayores de 49 años) y con un seguimiento medio de 7,7 años, sobre la incidencia de cataratas en esta población.
Para ello, se les pasó un cuestionario dietético del que se calculó el CAD, según las bases de datos de alimentos y la capacidad de absorción de los radicales libres de oxígeno de los mismos, y se recabó, a su vez, la información sobre la edad de aparición de las cataratas según los registros poblacionales del área sanitaria.
De estos, se constataron 4.309 casos incidentes de cataratas relacionada con la edad durante los 7,7 años de seguimiento (234 371 personas/año), que mostró, según quintiles de consumo de CAD, que el mayor quintil de CAD (745 casos de cataratas) frente al de menor (953 casos de cataratas) un RR (risc ratio) de 0,87 (IC 95%, 0,79-0,96; P por tendencia = 0,03). Según esto, los alimentos que principalmente contribuyeron al CAD en este estudio fueron las frutas y los vegetales (44,3%), cereales integrales (17,0%), y el café (15,1%).
Este investigación sugiere que la CAD de la dieta en las mujeres está inversamente asociada con el riesgo de presentar cataratas relacionadas con la edad; existiría, por tanto, un 13%  menor riesgo de desarrollar cataratas en aquellas con gran consumo de antioxidantes en comparación con las que menos; o dicho de otro modo, que la ingesta de CAD retrasaría o prevendría la aparición de este tipo de cataratas en aquellos que consumen más estos alimentos.
La importancia de este estudio es que aborda el tema de una manera global, no solo, como hasta ahora, sobre el efecto de ciertos antioxidantes suplementados a la dieta (vitamina C, vitamina E, carotenoides...) . Como señaló la Cochrane en una revisión reciente, estos suplementos vitamínicos no habían mostrado unos resultados concluyentes.

Rautiainen S1, Lindblad BE2, Morgenstern R3, Wolk A1. Total Antioxidant Capacity of the Diet and Risk of Age-Related Cataract: A Population-Based Prospective Cohort of Women. JAMA Ophthalmol. 2013 Dec 26. doi: 10.1001/jamaophthalmol.2013.6241. [Epub ahead of print]

lunes, 30 de septiembre de 2013

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

El tema de las frutas y la diabetes tipo 2 (DM2) es un asunto controvertido. De un lado son fuente de vitaminas, oligoelementos, antioxidantes y fibra, pero del otro son alimentos con un gran contenido en hidratos de carbono (HC) de absorción rápida, lo que de alguna manera influye en el control metabólico y en la insulinorresistencia. Su relación con la aparición de la DM2 no queda clara pues existen diferencias relativas al tipo de fruta consumida. Incluso de estudios recientes parece desprenderse que su consumo podría retrasar o prevenir la DM2. En este aspecto, el contenido de antioxidantes, fibra...de la fruta podrían modificar su influencia. Por otro lado, el índice glucémico, según el contenido de HC de las frutas y que afectaría a la carga glucémica, sería distinto según las frutas.
El objetivo de este estudio era la de examinar la asociación entre el consumo individual de fruta y el riesgo de debutar con DM2 utilizando los datos de tres estudios sobre cohortes prospectivas realizadas en individuos adultos (sanitarios) de EEUU. A su vez, estimaron el efecto de cambiar el contenido de fruta por el de zumo de fruta con el riesgo de DM2, y la influencia del índice glucémico de las diferentes frutas y el riesgo de DM2.
En éste participaron 66.105 mujeres del Nurses’ Health Study (1984-2008), 85.104 mujeres del  Nurses’ Health Study II (1991-2009) y 36.172 varones del Health Professionals Follow-up Study (1986-2008). Se excluyeron los individuos diabéticos (tipo 1, 2 o antecedente de diabetes gestacional), o aquellos con enfermedades crónica (cardiovasculares, cáncer...) al inicio del seguimiento.
Los participantes de los tres estudios completaron cuestionarios ad hoc enviados por vía postal que incluían aspectos dietéticos cada dos años. A su vez, se evaluó la información antropométrica (peso, altura), de estilos de vida (ejercicio físico, tabaco, vitaminas..), y de enfermedades crónicas.  Los casos incidentes de  DM2 se notificaron directamente por los mismos participantes que se confirmaron por  diversos cuestionarios y pruebas.
 De las  3.464.641 personas /año seguidas, 12.198 desarrollaron una DM2 en el tiempo estudiado.
 Tras ajustar las variables según un modelo estadístico multivariante, según los factores personales y de riesgo nutricional de debutar como DM2, la tasa de riesgo (pooled hazard ratio, HR) de presentar DM2 por cada tres ingestas de frutas entera semanales fue de  0,98 (IC 95%  0,96-0,99). Si se ajusta este riesgo según tipo de frutas consumidas, los HR de debutar como DM2 tras tres consumos de fruta entera semanal fueron de 0,74 (IC 95% 0,66 -0,83) para los arándanos, de 0,88 (IC 95% 0,83-0,93) para uva y uvas pasas, de 0,89 (IC 95% 0,79 -1,01) para ciruela pasa, de 0,93 (IC 95% 0,90-0,96) para manzanas y peras, de 0,95 (IC 95% 0,91 -0,98) para  bananas, de 0,95 (IC 95% 0,91-0,99) para  pomelo, de 0,97 (0,92 to 1,02) para melocotón, ciruela, y albaricoque, de 0,99 (IC 95% 0,95-1,03) para naranjas, de 1,03 (IC 95% 0,96-1,10) para fresas, y de 1,10 (IC 95% 1,02 -1,18) para melón.
Sin embargo, el  HR de la misma fruta pero en consumo de zumo fue de 1,08 (IC 95% 1,05-1,11).
El riesgo de debutar como DM2 varió significativamente según el tipo de fruta consumida (p inferior 0,001 en todas las cohortes).
Lo que si sorprende es que exista una relación inversa según el índice glucémico, por el que las frutas con mayor índice glucémico se relacionaron con menor riesgo de DM2 HR 0,93 (IC 95% 0,91–0,96), mientras que aquellas con un índice glucémico moderado tuvieron un riesgo ligeramente superior  HR 0,94 (IC 95%  0,90 – 0,97).
Concluyen que, aún las limitaciones debidas a errores en la estimación del consumo de fruta y la escasa diversidad étnica de la población estudiada,  el consumo de ciertas frutas tales como ciruelas pasas, arándanos, uva, y uvas pasas en esta cohortes prospectivas se asoció con menor riesgo de presentar una DM2, al tiempo que el gran consumo de melón o de zumo de fruta se asoció con un incremento del riesgo de DM2. 
Con todo, existe una gran heterogeneidad según el consumo individual de fruta y el riesgo de DM2, señalan.
El artículo está en abierto y se puede acceder en su integridad

Muraki I, Imamura F, Manson JE, Hu FB, Willett WC, van Dam RM, Sun Q. Fruit consumption and risk of type 2 diabetes: results from three prospective longitudinal cohort studies. BMJ. 2013 Aug 28;347:f5001. doi: 10.1136/bmj.f5001.