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domingo, 1 de noviembre de 2015

El tamaño y forma del empaquetado influye en la ingesta calórica

El tamaño y forma del empaquetado influye en la ingesta calórica

Hace unos años nos hicimos eco de las presentaciones del National Heart, lung and Blood Institute en las que se comparaba el aumento de las porciones de los alimentos con el paso del tiempo, su carga calórica y cuanto ejercicio físico sería necesario para compensar estas calorías suplementarias. Y es que existe la preocupación sobre que el incremento de tamaño de las porciones, raciones, unidades industriales... de los alimentos y bebidas empaquetados o no, que de forma inconsciente se han ido considerando como normales en nuestras dietas, influirían de una manera determinante sobre nuestra salud. De ahí que, para conocer el estado de esta cuestión, hemos recurrido a una revisión reciente de la  Cochrane Database Syst Rev, que estudió los efectos de diferentes tamaños, dimensiones, porciones, unidades de alimentos, alcohol o tabaco en adultos y niños. Evaluó si estas consecuencias podrían ser modificadas por el tipo de estudio, intervención y las características de los participantes.
La búsqueda se hizo en las bases de datos de  CENTRAL, MEDLINE, EMBASE, PsycINFO, y otras 8 bases de datos de literatura gris hasta  30 de enero del 2015, sobre ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que compararan dos grupos de participantes, de diseños con sujetos  en paralelo, entre sujetos, realizados en laboratorio o en escenarios de campo, y tanto entre adultos como en niños. Estudios que comparaban la exposición a diferentes tamaños, formas,  o porciones de alimento (incluido bebidas no alcohólicas), bebidas alcohólicas, y tabaco. Todos ellos según unidades listas para consumir. Para la selección de los ECA y el análisis de los datos se aplicó la metodología de la Cochrane (análisis de efectos aleatorios y por metaregresión) calculando los efectos según diferencias medias estandarizadas (DME) entre grupos según un grado de confianza del 95%.
Se incluyeron en el análisis 72 ECA publicados entre 1978 y 2013, que se evaluaron como de alto riesgo de sesgo con respecto a la selección y los resultados del consumo. El 95% de los ECA (69/72) eran de productos alimenticios procesados y el 4% (3/72) de cigarrillos. No se incluyeron estudios que incluyeran productos alcohólicos. El 49% (35/72) según los cambios en el tamaño de la porción, el 14% (10/72) según el tamaño del paquete y un 21% (15/72) según el tamaño de la vasija o forma.
Realizando el metaanálisis sobre 86 comparaciones de 58 estudios (6603 individuos) se encontró un efecto moderado entre la porción, el empaquetado y las unidades individuos con el consumo de alimentos DME 0,38 (IC 95% 0,29-0,46), existiendo una calidad moderada de la evidencia de que la exposición a mayores tamaños incrementa la cantidad de alimento consumido en niños DME 0,21 (IC 95% 0,10-0,31) y en adultos DME 0,46 (IC 95% 0,40-0,52). 
De la misma forma, el tamaño indicaría que reducciones significativas de éste (unidades de porción, paquetes...) reduciría la ingesta de energía consumida entre 144 kcal y 225 kcal  (entre un 13,5% a un 8,5% en 1689 kcal iniciales) en niños y adultos.
Concluyen que es preferible utilizar unidades de alimentos en forma de paquetes y porciones pequeñas, pues cuanto mayores son estos más cantidad de alimento se tiende a consumir. Sin embargo, no existen evidencias claras si este efecto se mantiene en los extremos del tamaño (más grande o más pequeño) de los alimentos. Es muy gráfico y clarificador ojear las presentaciones del PORTION DISTORTION del National Heart, lung and Blood Institute
No fueron capaces, a su vez de extraer conclusiones sobre el alcohol y sobre el tabaco en este sentido
.
Hollands GJ1, Shemilt I, Marteau TM, Jebb SA, Lewis HB, Wei Y, Higgins JP, Ogilvie D. Portion, package or tableware size for changing selection and consumption of food, alcohol and tobacco. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Sep 14;9:CD011045. [Epub ahead of print]


U.S. Department of Health & Human Services . National Heart, lung and Blood institute
-Las presentaciones de PORTION DISTORTION que podéis encontrar en el link
http://www.nhlbi.nih.gov/health/educational/wecan/portion/documents/PD1.pdf
http://www.nhlbi.nih.gov/health/educational/wecan/portion/documents/PD2.pdf

jueves, 31 de octubre de 2013

La enfermedad celíaca se incrementa si el gluten se introduce más allá de los 6 meses de edad.

La enfermedad celíaca se incrementa si el gluten se introduce más allá de los 6 meses de edad.

Mas sobre el tema de la celiaquía. Los límites temporales en la introducción de estos alimentos en los lactantes han sido relacionados con el mayor o menor riesgo de padecer este tipo de trastorno digestivo, sin embargo, la edad mínima del lactante a partir del cual estos riesgos son evidentes son controvertidos. Este estudio avalua el efecto de la edad en la introducción del gluten (GL) y en riesgo de enfermedad celíaca (EC), todo ello ajustado con la lactancia materna (LM) de base. 
En estudios previos la introdución de GL precozmente (antes de los 4 meses de edad) o más tarde (después de los 6 meses) se asociaba con un incremento con el riesgo de EC, al tiempo que la LM y la introducción de bajas dosis de GL se asociaban con menor riesgo de EC. 
La importancia de este estudio es que es prospectivo y se hace sobre una cohorte del  Norwegian Mother and Child Cohort Study que incluía 107.000 niños. La EC fue identificada mediante cuestionarios y el registro de pacientes de Noruega.  La introducción de GL se documentó entre los 0-6 meses de edad y la LM desde el nacimiento a los 18 meses.
Tras la exclusión de los casos con información insuficiente se documentó que 324 niños tuvieron EC de la cohorte de 81.843 controles seguidos más allá de 6 meses, y 287 niños con EC y 67,628 controles  seguidos más allá de 18 meses.
El 8% de los niños se les introdujo el GL antes de los 4 meses, el 45,3% entre los 5-6 meses  y el 46,6% tras los 6 meses de edad; mientras se continuó la LM alrededor en el 78% tras los 6 meses de edad.
La EC se diagnosticó en el  3,68 de cada 1000 niños cuando GL se introdujo entre los 5-6 meses frente a 4,15 de cada 1000 cuando se hizo más tarde, y 4,24 de cada 1000 cuando la introducción se hizo precozmente.
Después de ajustar la edad del lactante y el género, LM, y la EC materna, el hecho de retrasar la introducción del GL se asoció con mayor riesgo de EC, odds ratio ajustado (OR) 1,27 (IC 95%  1,01–1,65], P = 0,45). La LM más de 12 meses también se asoció con un riesgo incrementado, OR 1,49 (IC 95% 1,01–2.21, P = .046).
Así, la introducción del gluten tras los 6 meses se asocia con un incremento de riesgo de EC del 27% mientras que más pronto no se asoció con un incremento del riesgo de EC, lo que desmonta nuestros esquemas anteriores. A su vez la LM más allá de 12 meses en aquellos que introdujeron el gluten tras los 6 meses de edad genera un riesgo de EC del 59%, aunque sin significación estadística. Con respecto a la LM, también nuestros esquemas se desbaratan, cuando aquellos alimentados más de 12 meses tenían un riesgo de EC mayor del 49% que aquellos con  una LM menor de 6 meses. O sea, que  la LM no reduciría el riesgo de EC.
Concluyen, que existiría un riesgo aumentado de EC cuando la introducción del GL se hace más allá de los 6 meses de edad y cuando la LM se prolonga más allá de los 12 meses de edad. Ambas conclusiones chocan las ideas que se tienen hasta el momento sobre este tema. De modo, que la discusión esta garantizada.

Størdal K, White RA, Eggesbø M. Early Feeding and Risk of Celiac Disease in a Prospective Birth Cohort. Pediatrics. 2013 Oct 7. [Epub ahead of print]

jueves, 13 de junio de 2013

Se me hace bola. Cuando no comen como queremos que coman. De Julio Basulto

Se me hace bola. Cuando no comen como queremos que coman. De Julio Basulto

Se trata del segundo libro que leo de este autor. Ambos sobre el tema de los comportamientos saludables. El primero que cayó en mis manos fue de los “secretos de la gente sana”, que aunque creo no es el primero del autor, es más general, y trata con gran maestría de aquellos factores que condicionan la salud y cual debe ser nuestro comportamiento.
 Este libro, sin embargo, es más concreto, tanto en la temática (la alimentación), como  a  la población a la que va dirigido (los padres y los niños). Trata de la alimentación infantil  desde la óptica de la evidencia científica y del sentido común de los padres, huyendo de las imposiciones y de las ideas  preconcebidas.  Aborda la importancia de la lactancia materna, se posiciona en contra de la tiranía de las dietas e incorpora la evidencia que sobre este tema se ha ido publicando.
Se lee bien, es entretenido, deja un poso agradable, y lo escrito es fácilmente aplicable al comportamiento de aquellos que han de alimentar a nuestros niños.
Recomendable para padres y educadores.

Ed Debolsillo clave. Barcelona. 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

Cuidado con los vegetales de hojas verdes en la preparación de purés para los niños


Cuidado con los vegetales de hojas verdes en la preparación de purés para los niños

En mi isla existe la discusión de si beber o no beber agua del grifo o hacerlo de agua embotellada, pues la de consumo tiene algunos niveles de nitratos según los municipios. Se ha generado la psicosis de que si se bebe una agua que tiene niveles de nitratos en el límite o ligeramente superiores a los niveles permitidos, esta agua es no potable y por tanto peligrosa para la salud. 
Lo que tampoco saben, es que la principal fuente de nitratos en los alimentos que consumimos son justamente aquellos que consideramos más sanos, como son las verduras y hortalizas, y a una cierta distancia se encontraría el agua del grifo y otros alimentos no tan sanos como los alimentos procesados, embutidos (chorizos,...). 
Y es que los nitratos de forma artificial se utilizan como abonos pero también como conservantes alimentarios. 
Los nitratos de forma natural, aún en ausencia de abonos, se acumulan en las partes verdes de las plantas (lechugas, espinacas…).
Los nitratos en el agua indican una contaminación antigua pero no la hacen en principio -salvo que hayan otros parámetros alterados y los niveles no esten muy elevados- no potable pues su efecto tóxico es moderado y principalmente se debe a su conversión en nitritos por la actuación bacteriana en la boca por la saliva, o en los intestinos por los jugos gástricos. Este nitrito es el verdadero tóxico pues, por un lado, al oxidar el hierro  modifica la hemoglobina de los glóbulos rojos creando metahemoglobina que es incapaz de transportar el oxígeno a los tejidos, algo especialmente grave en los niños pequeños. Y por otro, al reaccionar con algunos aminoácidos de los alimentos en el estómago generan nitrosamidas y nitrosaminas con efectos cancerígenos para el ser humano con el tiempo.
El caso que ha motivado este post, ha sido la publicación en el Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition (JPGN) de un trabajo sobre 78 casos de metahemoglobinemia inducida por ingestión de vegetales en niños de Pamplona entre los años 1987 y 2010. Según estos, hubo una clara relación entre la ingestión de borrajas  (Borago officinalis) Odds Ratio (OR) 5,2 (IC 95% 1,1–24,6) y de acelgas silvestres (Beta vulgaris var cicla) OR 2,0 (IC 95% 0,4–8,7) en la preparación de los purés de los niños afectados. Las pruebas realizadas a los vegetales involucrados mostraron que los que tenían niveles más altos de nitratos fueron la borraja (n = 15) con niveles medios de  3968 mg/kg y las acelgas (n = 17) de  2811 mg/kg.
Por otro lado, existió una asociación con el tiempo de preparación del puré y de si se daba lactancia o no, de tal manera que si el puré se había preparado hacía 24-48 horas la OR era de 17,4, (IC 95% 3,5–86,3), que aumentaba a  24,9 (IC 95% 3,3–187,6)  si la preparación se había hecho 48 horas antes. El OR si existió lactancia materna fue de 10,4; (IC 95% 1,9–57,2).
Concluyen que al margen de cumplir unas recomendaciones en la preparación de los purés con estos vegetales (acelgas, borragas..), el tiempo de preparación del puré antes de la ingestión también influye en el riesgo de sufrir una metahemoglobinemia en niños pequeños. 
Las tres clases de vegetales de hojas anchas y con posibilidad de acumular nitratos son las lechugas, espinacas y las acelgas, a las que también se le añade la col y la remolacha en nuestro país. Las acelgas, según leemos, tienen niveles de nitratos superiores a las espinacas en España. Un consumo habitual no tiene efectos para la salud pero sí que existiría algún riesgo si su consumo fuera diario o habitual. 
En la alimentación del niño, un puré con un 20% de acelgas, leemos, supondrían alcanzar el 60% máximo permitido actualmente. Hay que tener en cuenta, además, que el resto de hortalizas, tomates...también tienen nitratos en su composición. 
O sea, cuidado...




miércoles, 24 de abril de 2013

¿Existe la intolerancia al gluten sin padecer celiaquía?


¿Existe la intolerancia al gluten sin padecer celiaquía?

Si existe una enfermedad de moda es la celiaquía.  Antes, básicamente restringida a la edad pediátrica, ahora, epidemiológicamente se ha extendido como si se tratara de una enfermedad infecciosa, incluso a los adultos. La causa no está clara pero pudiera estar relacionado con ciertos procesos industriales sobre los cereales implicados, la mayor prevalencia de los procesos de autoinmunidad, y sobre todo la mayor sensibilidad al diagnóstico en estos momentos.
La idea que todos tenemos es que se trata de una hipersensibilidad a una proteína contenida en ciertos cereales, el gluten. Una enteropatía que obliga a la retirada de los alimentos que tengan esta proteína (la gliadina), fundamentalmente el trigo,  derivados de este y también otros cereales afines (la cebada, el centeno, y se habla de algunos tipos de avena), con lo que evitar los síntomas agudos (el diagnóstico clásico) o los riesgos crónicos silentes (en la actualidad).
El hecho de que los granos de estos cereales tengan además del gluten,  azúcares, que al no adsorberse, son causa de molestias intestinales, tipo, dolor, meteorismo, diarrea…explicarían  la sintomatología en estos pacientes. Por ello, la restricción de estos alimentos mejora la sintomatología.
Sin embargo, algo que se ha  comentado en algún medio de comunicación, es que individuos sin signos bioquímicos de hipersensibilidad al gluten mejoran cuando se les retiran estos derivados de la dieta. Incluso, se ha apuntado que el colon irritable (CI) podría estar relacionado con esta entidad, pues es  una enfermedad con  una sintomatología parecida a la celiaquía (Cash et al, Gastroenterology 2011), y en los que en algunos casos podrían tener datos inmunológicos coincidentes (anticuerpos antitransglutaminasa, gliadina o antiendomisio), pero sin que hubieran criterios anatomopatológicos de celiaquía.
Y es que en este tema la frontera es cada vez es más difusas, de modo que podría existir personas sin criterios de celiaquía pero que tuviera mayor sensibilidad al gluten y que mejoraran su sintomatología cuando se evitaran estos alimentos . ¿Es eso posible?.
Señalan que existiría personas con un genotipo sugestivo de celiaquía pero si diagnostico de certeza de celiaquía mediante biopsia intestinal.  Estos tendrían genotipos del tipo HLA-DQ2 o HLA-DQ8 y tendrían una sintomatología como gases, distensión abdominal, diarrea, mal estar, fatiga, alteración de la atención…
El problema surge, sin embargo, cuando un paciente con esta sintomatología tenga una serología positiva (anticuerpos antitransglutaminasa, gliadina o antiendomisio) y las pruebas intestinales son negativas. ¿Hay que restringirle la ingesta del gluten?.
¿Existe la intolerancia al gluten sin padecer celiaquía?, ¿Puede el gluten generar una sintomatología gastrointestinal en ciertos individuos no celíacos?. Individuos con ausencia de un genotipo HLA-DQ2 y HLA-DQ8 o biopsia duodenal normal.
Comentan como existe un pequeño estudio realizado al respecto en el 2011 por Biesiekierski J R et al en Australia,  que muestra una mejoría en la sintomatología de estas personas con la retirada de los productos derivados del trigo.
Se trató de un ensayo clínico aleatorizado y a doble ciego (ECA) con placebo realizado en 34 individuos con CI de entre 29-59 años, en los que se había excluido la enfermedad celíaca y en los que sus síntomas se habían controlados con una dieta libre de gluten y a los que se les administró o una dieta con gluten o con placebo en forma de dos rebanadas de pan y un panecillo diario o una dieta libre de gluten durante 6 semanas.  Los síntomas se evaluaron utilizando una escala analógica visual y se estudiaron mediante marcadores de inflamación o lesión intestinal e inmunológicos.
Los objetivos fueron determinar si la ingesta de gluten generaba síntomas en individuos no celíacos y estudiar su mecanismos de producción.
En este estudio se determinó que el 56% tenían antígenos leucocitarios HLA-DQ2 y HLA-DQ8. Teniendo en cuenta la adherencia a la dieta y a los suplementos, de los 19 individuos (68%) del grupo de gluten, 13 tuvieron síntomas en comparación con 6 de 15 (40%) del grupo tratado con placebo (p= 0,0001). Utilizando la escala analógica visual el grupo con gluten tuvo un significativo empeoramiento de su sintomatología a la semana (p=0,047), dolor (p=0,016), distensión abdominal (p=0,031), satisfacción con la consistencia de las heces (p=0,024) y cansancio (p=0,001). Sin embargo, en este tiempo los anticuerpos antigliadina no se elevaron, ni hubo cambios significativos en los niveles fecales de lactoferrina, anticuerpos celíacos, proteína C reactiva altamente sensible o marcadores de permeabilidad intestinal.
Señalan, que tampoco hubo diferencias en los resultados según los individuos tuvieran DQ2/DQ8 o no.  Según esto, el término de “intolerancia” al gluten pudiera existir, pero sin saber exactamente cual es el mecanismo causante de esta sintomatología.

Cash BD, Rubenstein JH, Young PE, Gentry A, Nojkov B, Lee D, Andrews AH, Dobhan R, Chey WD. The prevalence of celiac disease among patients with nonconstipated irritable bowel syndrome is similar to controls. Gastroenterology. 2011 Oct;141(4):1187-93. doi: 10.1053/j.gastro.2011.06.084. Epub 2011 Jul 14.

O'Brien K. Should we all go gluten-free? The New York Times. November 25, 2012. 
 Accessed January 25, 2013.

Biesiekierski JR, Newnham ED, Irving PM, Barrett JS, Haines M, Doecke JD, Shepherd SJ, Muir JG, Gibson PR. Gluten causes gastrointestinal symptoms in subjects without celiac disease: a double-blind randomized placebo-controlled trial. Am J Gastroenterol. 2011 Mar;106(3):508-14; quiz 515. doi: 10.1038/ajg.2010.487. Epub 2011 Jan 11.

lunes, 25 de febrero de 2013

Mitos sobre la obesidad


Mitos sobre la obesidad

Se trata de un artículo que analiza las creencias que sin fundamento se difunden de la obesidad. A este respecto, afirman que las creencias deberían basarse en evidencias científicas, fiables, que haya surgido de estudios científicos de calidad (ensayos clínicos…). En este tema, habitualmente se acumulan afirmaciones en base a asociaciones estadísticas que se convierten en causalidades muchas veces intencionadas.
Dentro de los MITOS, que este documento, se apuntan afirmaciones, como:
*- Pequeños cambios en el consumo de energía producen grandes cambios en el peso corporal con el tiempo. En este caso, según  regla fija si en una dieta de 3500 kcal se incrementa el gasto energético en 100 Kcal diarias (1,6 km caminando diariamente) se deberían perder 22,7 kg a los 5 años; sin embargo, la pérdida real de peso es de alrededor de 4,5 kg. Las variaciones individuales en la gestión energética, al tiempo que los incrementos en la ingesta por la pérdida de masa corporal influyen y dan al traste con las matemáticas
*-  Poner metas realistas en la pérdida de peso es importante, porque si no se genera frustración y se pierde menos peso. No existen datos que indiquen que exista una asociación negativa entre unos objetivos ambiciosos y la pérdida de peso, aunque de plantear estos se mejorará la pérdida de peso.
*- Una importante y rápida pérdida de peso se asocia con una menor pérdida de peso a largo plazo, en comparación con aquella pérdida de peso suave y gradual. Comparando ambos tipos de dietas los estudios muestran que el resultado final suele ser parecido. Sin embargo, una pérdida de peso discreta al inicio puede influir en los éxitos sobre el peso a largo plazo (sería un tema de refuerzo positivo, en mi opinión)
*- Es importante evaluar los cambios en la dieta a los efectos de ayudar al paciente a solicitar ayuda para perder peso. Señalan que la disposición o la adherencia al tratamiento no predice la pérdida de peso. Lo achacan al hecho de que los pacientes que voluntariamente se inscriben en programas de pérdida de peso muchas veces no están dispuestos a hacer los cambios de comportamiento  necesarios para perder peso.
*-  Clases de educación física –reglada y habitual- juegan un papel importante en reducir o prevenir la obesidad infantil. Al parecer esto no ha sido demostrado (dos metaanálisis al respecto). No contradice el estudio que comentamos anteriormente sobre el ejercicio en la infancia y la prevención de la DM2, pues el nivel de actividad física puede ser efectivo para reducir la obesidad infantil.
*- La lactancia materna protege contra la obesidad infantil. Al parecer esta afirmación se ha debido a sesgos y factores confusionales en los estudios, afirman. Aunque esta práctica tiene importantes efectos saludables para los niños.
*- La actividad sexual quema entre 100 y 300 kcal en cada participante. Teniendo en cuenta la actividad y tiempo gastado. Para un varón de  70 kg que consuma 3 MET o 3,5 Kcal/minuto (210 Kcal/hora) en la primera fase de la relación. Si calculamos que la duración media se encuentra entre 6-19 minutos el gasto en la actividad sexual sería el gasto de 21 Kcal.
En cuanto a las PRESUNCIONES, o creencias que no han sido probadas o rechazadas por la evidencia científica.
*-  Hacer un desayuno regular (en vez de saltárselo) protege contra la obesidad. No ha sido probado, aunque el hábito de desayunar influiría en el peso.
*- Enseñar buenos hábitos dietéticos y de ejercicio en la infancia influyen en el peso que tendremos el resto de nuestra vida. Habitualmente seguimos genéticamente en nuestros perceptiles, aunque nuestro comportamiento puede cambiar nuestro fenotipo. No hay nada demostrado.
*- Comer mucha fruta y vegetales hace perder peso o ganar menos.  Si no existen otros cambios en la dieta no se modifica el peso.
*- El peso cíclico (dieta “yo-yo”) se asocia con un incremento en la mortalidad. No existen evidencias consistentes al respecto.
*- El picoteo (comer entre comidas) contribuye a ganar peso y a la obesidad. No existen evidencias al respecto
*- El ambiente urbano en términos de paseos, parques…influye en la incidencia y prevalencia de la obesidad. Existe asociación observacional al respecto aunque no de suficiente consistencia.

Se puede concluir que tanto los mitos como las presunciones son creencias corrientes que se trasmiten no solo en los medios de comunicación, si no entre las personas que de alguna manera quiere o están dispuestas, a perder peso; o, incluso entre expertos y personal sanitario. Conviene desmitificar a la vez que se informa.  

Casazza K, Fontaine KR, Astrup A, Birch LL, Brown AW, Bohan Brown MM, Durant N,et al. Myths, presumptions, and facts about obesity.
N Engl J Med. 2013 Jan 31;368(5):446-54. doi: 10.1056/NEJMsa1208051

viernes, 10 de agosto de 2012

Pesticidas y frutas


Las manzana siguen siendo la fruta más “sucia” en EEUU

A veces hay noticias que sorprenden pero al mismo tiempo te hacen pensar.
Al parecer en USA existe un organismo  Environmental Working Group (EWG) que desde hace 8 años se dedica a analizar las frutas y verduras que comen en EEUU y determinar la cantidad de pesticidas que estas contienen. Esto no sería noticia si no se publicasen los resultado. Sin embargo, esta web   publica una lista de las doce frutas/verduras más sucias 'Dirty Dozen'  y las quince más limpias "Clean Fifteen". Lo sorprendente es que  no hayan importantes variaciones según los años, de tal modo que las manzanas continuan encabezando la lista de las más sucias (en pesticidas) de todas.  En la actual “Dirty Dozen” de este año, encontramos por orden en cantidad de residuos de pesticidas, Dirty Dozen, 2012
1 Manzanas
2 Apio
3 Pimientos morrones
4 Duraznos
5 Fresas
6 Nectarinas (importados)
7 Uvas
8 Espinacas
9 Lechuga
10 Pepinos
11 Arándanos
12 Patatas

Por otro lado, dentro de los 15 más limpios "Clean Fifteen", se encontrarian:
Cebollas
Maíz dulce
Piña
Aguacate
Col
Guisantes dulce
Espárragos
Mangos
Berenjena
Kiwi
Melón (nacional)
Patatas dulces
Pomelo
Sandía
Setas

Para hacer las listas utilizan datos de otros organismos tal como la  USDA y de la  FDA y los productos en su mayoría habían sido lavados y/o pelados. Desconozco si estas listas son aplicables a nuestro país, pero creo que  es posible que nos de una idea aproximada.
Se puede consultar la web en  www.ewg.org/foodnews

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Lactancia materna versus biberon. Problema de leches o de sistemas de alimentación?

¿Lactancia materna versus biberon. Problema de leches o de sistemas de alimentación?
El cambio en el comportamiento de las mujeres actuales  de dar biberón en vez de lactancia maternal  a los niños lactantes ha producido consecuencias  no del todo evaluadas. Que los niños criados a pecho la ganancia ponderal sea menor (con perceptiles de crecimiento inferiores) que los criados a biberón, es algo mostrado en algunos estudios, que ha sido achacado al tipo de leche. ¿Pero, es esto así ?. ¿Qué influye más el tipo de leche o la manera de administarla?.  El estudio que traemos hoy a colación y publicado este mes en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine  intenta relacionar la ganancia ponderal con la manera de lactar y el tipo de leche  que se le da al niño. El  “Infant Feeding Practices Study II”  ha sido promovido por la “US Food and Drug Administration”, la “US Centers for Disease Control and Prevention”, la “Office of Women's Health”, la “National Institutes of Health”, y la  “Maternal and Child Health Bureau” dentro del  “US Department of Health and Human Services”, según leemos.  Se trata de un estudio longitudinal observacional realizado en EEUU sobre niños seguidos desde su nacimiento durante todo el primer año de vida en los que se relacionó una cosa con la otra. Las madres fueron reclutadas entre mayo del 2005 y junio del 2007, y de los 3000 niños iniciales,  1899 niños fueron seguidos desde el nacimiento durante el primer año, mediante cuestionarios mensuales  y  realizándoseles al menos tres medidas ponderales, principalmente a los 3, 5, 7, 12 meses. 
Estas se relacionaron con al menos 6 categorías de alimentación y con proporciones de leche administradas mediante lactancia materna o mediante biberón, ajustando el peso por variables confusoras del tipo, edad de la  madre, educación, nivel educativo, características del niño…
Comparando los lactantes alimentados mediante lactancia materna, los alimentados mediante biberón ganaron entre 71 y 89 gr más peso por mes cuando se alimentaron con leche no humana (P inferior a 0.001) o exclusivamente con  leche humana (P = 0.02), pero solo 37 gr más por mes cuando la alimentación se hizo con leche humana o no humana (P = 0.08). La ganancia ponderal estuvo inversamente relacionada con la lactancia materna pero directamente asociada con la alimentación mediante biberón en aquellos que recibían leche humana. La ganancia ponderal mensual de los niños alimentados solo con leche humana  se incrementó desde 729 gr cuando se hizo mediante biberón en pocas  tomas  a  780 gr cuando la misma se daban con más frecuencia. 
Concluyen que la ganancia ponderal en los lactantes está relacionada más que  con el tipo de leche consumida con el modo de administrarla, pues con el mismo tipo de leche materna la ganancia ponderal es distinta según la manera de administarla.  Se apunta que la forma natural de lactancia materna es una forma activa donde el lactante precisa succionar la leche mientras con el biberón la ingesta es puramente pasiva. En un caso influirían mecanismos de saciedad y de autoregulación  y en el otro la ingesta estaría mediada por la madre. Con todo, la lactancia materna debería ser la primera elección cara a la alimentación del bebe, pero en el caso que no se pudiera dar, la leche materna mediante biberón sería la segunda mejor opción antes de alimentar al bebe con una formula maternizada con biberón. En el caso de dar leche materna mediante biberón, tendría que tenerse en cuenta, que  el consumo de esta sería superior al que haría si lactara directamente del pecho de su madre.

Li R, Magadia J, Fein SB, Grummer-Strawn LM.Risk of Bottle-feeding for Rapid Weight Gain During the First Year of Life. Arch Pediatr Adolesc Med. 2012;166:431-436, 483-484.

martes, 29 de marzo de 2011

Las grasas en la dieta

Las grasas en la dieta

El tema de la calidad de las grasas ingeridas es cada vez más tenido en cuenta. Más que de la cantidad de mismas, cada vez se da más cuenta de su composición, del tipo de ácidos grasos (AG) involucrados, habida cuenta su relación con las enfermedades cardiovasculares (ECV) y el cáncer (CA). El efecto que realizarán variará dependiendo del tipo de AG implicado, de tal modo que los ácidos grasos saturados (AGS) son responsables de aumentar el colesterol que contiene las LDL-colesterol y del HDL-colesterol, dentro de los ácidos grasos insaturados (AGI), por su parte, los ácidos grasos monoinsaturados (AGM) disminuirían el colesterol que contiene las LDL-c sin afectar al HDL-c, al tiempo que los ácidos grasos poliinsaturados (AGP) estarían implicados en la reducción de ambas fracciones lipídicas. Ambos AGI en la dieta humana, suelen ser del tipo cis, sin embargo existen de forma minoritaria en la naturaleza y actualmente creadospor la industria alimentaria, aquellos en forma trans – por hidrogenación parcial de los aceites vegetales-, que se ha puesto últimamente de moda por propiedades organolépticas , dado que sus propiedades aterogénicas han acabado convirtiéndose un problema de salud pública, como se comentó en un post anterior en al red-Gedaps.

sábado, 22 de enero de 2011

¿Es segura la lactancia exclusiva hasta los seis meses del nacimiento?

¿Es segura la lactancia exclusiva hasta los seis meses del nacimiento?

¿En que se basa que las madres deban amamantar a sus hijos al menos los primeros 6 meses?. Esta pregunta se la plantean en la editorial del BMJ y de ello ya hablamos hace un año en relación a diversos documentos al respecto –ESPGHAN ...-.La realidad es que la recomendación de amamantar exclusivamente hasta los 6 meses viene desde el 2001 por la OMS, una recomendación que no se siguió en la mayoría de la Unión Europea ni en EEUU, de tal modo que más recientemente la European Food Safety Authority (EFSA) concluyó que la alimentación complementaria podía ser introducida entre el 4 y 6 mes de edad. Hay que aclarar que las recomendaciones de la OMS tienen que ver con la lactancia en la que se excluyen los alimentos complementarios sólidos o liquidos (fórmulas) excepto complementos vitamínicos o minerales. Señalan que en una revisión sistemática (RS) de Kramer & Kakuma del 2002 sobre 16 estudios (14 observacionales) se mostró la eficacia de la lactancia exclusiva 6 meses pero también las deficiencias que ello podía producir (déficit hierro, anemia...), al tiempo que otros estudios observacionales (cohorte PROBIT) se observaban una reducción clara del riesgo de gastroenteritis (odds ratio 0.61; IC 95% 0.41- 0.93). Con todo, afirma la OMS que en la comparación entre los lactantes alimentados exclusivamente con pecho frente a aquellos a los que se les introdujo alimentacion complementaria a partir de los 3-4 meses, no existieron diferencias en déficits de crecimiento, desarrollo de alergias, pero si en los niveles de hierro, como señalaban Kramer & Kakuma (diferencias de -5 gr/l IC 95% -8,46 a -1,54, en el estudio de Honduras). Como efecto beneficioso en la madre se generaba un mayor retraso en la menstruación y más rápida pérdida de peso. El manido National Health and Nutrition Examination Survey III (NHANES III), del que hablamos al respecto de la diabetes 2 en adultos, mostró que las madres que daban lactancia materna en exclusiva más de 6 meses tenían menos riesgo de neumonía y otitis media que aquellos con menor tiempo de lactancia. Un estudio alemán mostró algo parecido pero con gastroenteritis.
El problema que se plantean es si la lactancia exclusiva durante 6 meses es suficiente para asegurar el crecimiento del niño, pues los datos hasta el momento no eran concluyentes, al existir sesgos relativos a la ingesta calórica variable según las distintas madres.
En cuanto a que el riesgo de anemia y ferropenia pudiera influir a la larga en el desarrollo psicomotor y social del niño, se ha señalado que podría solventarse suplementando hierro a la embarazada, retardando la sección del cordón umbilical y suplementando con hierro a los niños de riesgo (bajo peso).
En cuanto a prevención de la alergia el nombrado estudio de Kramer & Kakuma no encontró relación, sin embargo, por el contrario existen evidencias desde que una RS del 2008 mostró un incremento en el riesgo de alergias cuando los alimentos sólidos son introducidos antes de los 3-4 meses. Si bien es cierto que aunque no existen excesivas evidencias el retraso en la introducción también puede incrementar el riesgo de alergias, como se demostró en Suecia con el aumento de los casos de celiaquía, al retrasar la introducción de gluten más allá de los 6 meses; tasas que volvieron a niveles anteriores cuando las recomendaciones volvieron al límite de los cuatro meses, dice el artículo. Análisis posteriores muestran que el riesgo de celiaquía y de anticuerpos antiislotes en niños de riesgo (sistema HLA y diabetes 1 en primer grado) aumenta si se introduce el gluten antes de los 3 meses o se retrasa más allá de los 6. Recomendando, por tanto, su introducción entre ese espacio temporal -3 y 6 meses.
A largo plazo – a los 6,5 años de seguimiento en la cohorte PROBIT- la lactancia materna exclusiva durante 6 meses (frente a 3 meses) no muestra efectos en la presión sanguínea, cognición, atopia y caries dental. Si que es cierto que eran niños más gorditos, que se achaca a un crecimiento más rápido o que justamente se les lactó mas tiempo porque ya tenían de por sí más peso. El tema no queda claro, pues los niños más gordos suele recibir alimentos sólidos más precozmente, como han demostrado otros estudios. En general el documento deja la impresión de que la falta de evidencias impide dar unas recomendaciones taxativas en este tema de tal modo que la introducción de alimentos complementaria debe plantearse cuando la leche por si sola no cubre todas la necesidades del lactante y según su grado de crecimiento, sexo, actividad...y siempre extremando el cuidado si se hace antes de los 3-4 meses por los riesgos que pueda conllevar.
Concluyen que el European Commission, the European Food Safety Authority recomienda introducir la alimentación complementaria entre los 4 y 6 meses del nacimiento y que mantener exclusivamente la lactancia materna hasta los 6 meses podría no asegurar el crecimiento y desarrollo óptimo del niño.


Mary Fewtrell, r, David C Wilson, , Ian Booth, Leonard Parsons , Alan Lucas,
Six months of exclusive breast feeding: how good is the evidence?
BMJ 2011; 342:c5955 doi: 10.1136/bmj.c5955 (Published 13 January 2011)
Cite this as: BMJ 2011; 342:c5955

domingo, 12 de julio de 2009

La alimentación del lactante: siguen las discrepancias

La alimentación del lactante: siguen las discrepancias
Recuerdo que cuando opté por mi plaza hace ahora justamente 25 años, uno de los temas que más me preocupó de mi cupo fue el de la alimentación de los niños menores de un año, dada la gran natalidad en mi municipio. Mis conocimientos de la facultad, entraban en conflicto con los libros que leía y con las opiniones de las distintas escuelas de pediatría manifestadas por los pediatras que conocía. La recomendaciones de libros como el de Courpotin et al “la alimentación del lactante” Ed Labor.Barcelona 1981, en la que recomendaba una introducción precoz y diversa de distintos nutrientes, eran radicalmente distintas a las recomentaciones de Hernadez Rodríguez “Alimentación infantil” ed CEA Madrid 1985, o las distintas ediciones del tratado del Nelson, mucho más ponderadas. Las recomendaciones de los comités del ESPGHAN venían a poner algo de claridad a este asunto, que debiendo estar claro seguía fundamentándose en las opiniones de expertos.
Las recomendaciones de la OMS, y sobre todo el documento encargado por la Comunidad Europea “ Alimentación de los lactantes y niños pequeños: Normas recomendadas por la Comunidad Europea, publicadas por la EUNUTNED en 2005-6, consensuadas no solo con las asociaciones de pediatras, sino de matronas, enfermería, lactancia, nutrición, alimentación infantil, ...y la oficina regional de la OMS (las sociedades de medicina familiar brillaron por ausencia), dejaron más claro el panorama, al poner todo su énfasis en la importancia de fomentar a todos los niveles la lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses. Estableciendo iniciativas antes del embarazo, durante este –planificación-, al nacimiento, primer día, primer mes, y hasta los 6 meses, para que todo condujera a aumentar las tasas de lactancia materna, ya de por sí muy mermadas en todos los países de la UE , tanto en el inicio como al finalizar los 6 meses de edad. Para este fin, dejaban claro que solo se debe introducir la alimentación complementaria a partir de este momento, definiendo con este propósito, que todo lo que no es leche humana es alimentación complementaria. Alimentos “transicionales” –purés, triturados o semisólidos- o “familiares” –dieta variada familiar- , introducidos en mayor medida según las distintas fases de desarrollo psicomotor del niño. Se daban consejos en cuanto a la introducción del azucar, sal, gluten –no introducirse tempranamente, antes de los 4-6 meses-, verduras, legumbres, frutas, carnes, pescados, huevos...sin dogmatizar, dejando tácitamente a al opinión del sanitario el orden –salvo excepciones claras- y ritmos de introducción de todos ellos, aunque dejando claro que la exposición temprana a ciertos alimentos podía se causa de alergias.
Sin embargo, el año pasado la ESPGHAN , se desmarcó de estas recomendaciones al considerar que los lactantes de 4 meses (entre 17-26 semanas) eran suficiente maduros para recibir alimentación complementaria (en este caso definida como alimentación distinta a la leche materna, o formula maternizada); destacaba que no existen evidencias a favor de evitar o retrasar ciertos alimentos (huevos, pescado...) con las que evitar posibles alergias, y manteniendo la recomendación, en forma de “parece prudente”, de evitar el gluten antes de los 4 meses o más allá de los 7, siendo su introducción gradual, dada las incógnitas que sigue existiendo en este tema.
Como en el famoso chiste del Roto “¿alimentarnos o intoxicarnos?” la alimentación de la infancia parece debatirse entre la eterna disyuntiva de los riesgos potenciales, entre asegurar los alimentos necesarios para un óptimo crecimiento y maduración del niño y evitar en lo posible ciertos riesgos, tal es el caso de las posibles sensibilizaciones precoces. Con todo, al parecer la evidencia es poca.

http://perlinfad.wordpress.com/2009/05/15/controversias-del-nuevo-documento-de-la-espghan-sobre-alimentacion-complementaria-y-lactancia-materna/