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miércoles, 11 de enero de 2017

Mitos sobre las vacunas

Mitos sobre las vacunas

Medscape ha publicado un artículo de Matthew E et al sobre los falsas creencias y miedos relacionados con las vacunas, que creo es interesante. Hago un resumen del contenido según mi punto de vista. Se recomienda leer el artículo origina, aunque está en inglés.

1,-  La vacunación en la actualidad no es necesaria.
Existe la creencia infundada que la vacunación fue necesaria para erradicar enfermedades que en la actualidad no padecemos, pero que en la actualidad no tiene sentido. Ciertamente las vacunaciones lograron erradicar enfermedades como la viruela (último caso 1977 en Somalia), y hacer desaparecer aparentemente en el mundo occidental otras históricas como la difteria, la poliomielitis,... pero que siguen siendo una realidad en otros países y una amenaza en el nuestro.
Las vacunas han permitido reducciones sustanciales en enfermedades infecciosas como el tétanos, la difteria, la tosferina, la rubeola congénita, el sarampión, las paperas y la poliomielitis, dando la sensación en nuestro entorno de que han desaparecido. Sin embargo, existen brotes periódicos de parotiditis, casos de difteria (que han salido en los medios de comunicación) o pequeñas epidemias de sarampión que refirman la necesidad de la vacunación poblacional sistemática.
La introducción desde otros países de casos de sarampión junto con una relajación de las tasas de vacunación para esta enfermedad son la causa de brotes epidémicos. Los 159 casos que se dieron en EEUU en el 2015 el 45% no estaban vacunados, y el 38% desconocían si lo estaban.
El incremento de personas que rechazan la vacunación debilita la “inmunidad de rebaño o de grupo” de la población haciéndola más susceptible al contagio y a la epidemia.  Una inmunidad grupal que protege a aquellos que no están vacunados (voluntariamente o por contraindicación médica), o lo están de manera incompleta, y reduce la probabilidad de trasmisión a otros miembros de la comunidad.

2,- La vacunación puede causar autismo
Este es un mito que se ha difundido a partir de un artículo publicado en el 1998 en Lancet por  Wakefield et al en la que se sugería que la vacunación de la triple vírica (sarampión, parotiditis y rubeola) podía provocar autismo en base a 8 casos con esta patología. Las conclusiones, señalan, tenían importantes defectos metodológicos y conflictos de interés. Tras ello hubo varias retractaciones de las conclusiones del artículo publicado en Lancet en el 2004 y en el 2010.
Con todo, la comunidad científica abordó este tema realizando diversos estudios epidemiológicos y metaanálisis (2011, 5 estudios de cohortes con 1256407 niños, y 5 estudios caso/control con 9920 niños) que estudiaran dicha asociación sin encontrar asociación entre la vacuna triple vírica y el autismo, odds ratio (OR) 0,84 (IC 95% 0,70-1,01).
También se estudiaron los dos componentes de la vacuna (timerosal y el mercurio) a los que se les había achacado de ser los causantes del autismo, sin encontrar tampoco asociación, así el OR  para desarrollar autismo del timerosal fue de  OR 1,00 (IC 95% 0,77-1,31) y para el mercurio de OR 1,00 (IC 95% 0,93-1,07). 

3,- La vacunación puede causar enfermedades autoinmunes
Este es un tema que la falta de evidencias no descartan que pudiera haber una influencia de la vacunación en la inmunidad, en la autoinmunidad. Otra cosa, es que la vacunación aumente el riesgo de enfermedades de base autoinmune que al parecer no se ha encontrado asociación al respecto.  En este aspecto, son muchos los factores que influyen en la inmunidad, que van desde la predisposición genética, los factores ambientales, a enfermedades infecciosas...que concomitantemente con las vacunas podrían tener alguna influencia.
En este momento este es un tema en continuo estudio sin que se hayan encontrado evidencias que relacionen una situación con la otra. Con todo, es un tema difícil de estudiar y faltan grandes estudios epidemiológicos al respecto. Los que existen comparando grupos vacunado frente a no vacunados no han encontrado una incidencia aumentada de enfermedades autoinmunes relacionadas con la vacunación.

4,- La vacuna de la gripe es innecesaria dado que es una enfermedad benigna
Sobre la vacuna de la gripe hemos hablado en distintas ocasiones. No es un tema fácil en general, y la vacunación generalizada, como se propone en ciertos países (EEUU) tiene sus detractores.
Si que queda claro que la gripe aún siendo una enfermedad benigna tiene su morbimortalidad sobre todo en ciertos colectivos, sean ancianos, embarazadas o niños pequeños. La gripe es causa de neumonía, encefalopatía y miocarditis en ciertos casos y es causa de muerte en algunos. La gripe descompensa enfermedades subyacentes en enfermos crónicos por lo que estaría recomendada.

5,- Las vacunas no deberían ser administradas en las embarazadas 
En general no todas las vacunas son iguales y no todas pueden administrarse en las embarazadas. Solo deben administrarse aquellas que previenen una amenaza real y aumentada en dicha situación y que son a la vez inocuas para el niño y la madre. Por regla general las vacunas con virus vivos no deberían administrarse, en cambio aquellas a base de antígenos o toxoides suelen estar recomendadas. En este sentido, son importantes en la embarazada la DTP -Tdap- (difteria, tetanos, y pertussis acelular) y la vacuna antigripal administradas entre  las 27 y 36 semanas.
Esta vacunaciones, como vimos en un post anterior, son importantes no solo para prevenir estas enfermedades en la madre si no en el recién nacido.
No se recomiendan administrar vacunas con virus vivos en general, y sobre todo frente al virus varicela-zoster y la vacunación de la triple vírica (sarampión, parotiditis y rubeola) sobre todo el primer mes del embarazo dado que pueden trasmitirse al feto.

Un texto corto e interesante que da respuesta a 5 cuestiones sobre las que se fundamenta la negativa a vacunar de muchos padres a sus hijos. Como observamos la mayoría de creencias son infundadas y han sido trasmitidas vía on line sin base científica que las sustente.
Con todo, el mundo de las vacunas está en continuo movimiento, de modo que sucesivas investigaciones puedan cambiar algunas de las afirmaciones que en dicho texto se recogen y aquí se han traducido.

Matthew E. Falagas, Georgia K. Vatheia. Five Vaccine Myths Debunked, Medscape Infectious Diseases. December 27, 2016



sábado, 16 de noviembre de 2013

Es mejor no retrasar la vacuna contra el sarampión

Es mejor  no retrasar la vacuna contra el sarampión

La edad a partir de la cual se administran las vacunas no es un asunto baladí pues su relación con ciertos efectos secundarios, como el riesgo de convulsiones existe. En el artículo que referenciamos señala como el riesgo de fiebre y de convulsiones aumenta si las dosis de vacuna del sarampión con virus vivos-atenuados se incrementan a los 7-10 días  si aplican entre los 12 y 23 meses edad.
Por regla general, la vacuna anti-sarampión es bien tolerada y en los calendarios vacunales se incluye con la vacuna triple vírica en dos dosis, una a los 15 meses (en ciertos países la ponen a los 12 meses) y la segunda a los 4-6 años de edad.
Señalan que la administración combinada de  la vacuna del sarampión, parotiditis y rubeola, junto con la vacuna antivaricela se asocia con el doble de riesgo de CF a los 7-10 días en comparación a cuando estas mismas se administran separadamente. Hasta el momento no se conocía si este fenómeno variaba según la edad de inmunización.
El objetivo fue por tanto conocer si el riesgo de fiebre y de convulsiones tras la inmunización con vacunas que contuvieran la vacuna antisarampión se modificaba con la edad de inmunización.
Para ello se evaluaron una cohorte retrospectiva de 840.348 niños entre 12-23 meses de edad que recibieron vacunas en cuya composición contenía la vacuna antisarampión entre el 2001 y el 2011. El objetivo fue evaluar la fiebre y las convulsiones durante los 42 días tras la inmunización.
En esta evaluación se observó que el riesgo de convulsiones durante los 7-10 tras la inmunización con alguna vacuna que contuviera la vacuna antisarampión era significativamente mayor entre los niños más mayores, riesgo relativo (RR) 6,5 ( IC 95% 5,3-8,1; riesgo atribuible  de  9,5 exceso de casos por cada 10 .000 dosis administradas (IC 95%  7,6-11,5) que los niños más pequeños RR 3,4 (IC 95% 3,0-3,9) riesgo atribuible de  4,0 exceso de casos por cada 10. 000 dosis administradas (IC 95% 3,4-4,6). De la misma forma el riesgo de fiebre fue significativamente mayor entre los niños mayores que entre los más pequeños. La explicación se encontraría que al demorar la vacunación a edades más mayores se generaría  una respuesta inmunológica más potente que sería la causa de dicha sintomatología. 
Según el tipo de vacuna, aquellas con sarampión, paperas, rubeola y varicela se asociaba con un 1,4 veces más riesgo de fiebre y 2 veces mayor riesgo de convulsiones comparado con aquellas que con serampión, paperas y rubeola (la clásica vacuna triple vírica) administrada con o sin la vacuna de la varicela tanto en niño pequeños como mayores.
Concluyen que las vacunas que contienen vacunas contra el sarampión se asocian con menor riesgo de convulsiones si se administran en el tiempo recomendado, o sea entre los 12-15 meses de edad. No conviene retrasarla, por tanto.

 Rowhani-Rahbar A, Fireman B, Lewis E, Nordin J, Naleway A, Jacobsen SJ, Jackson LA, Tse A, Belongia EA, Hambidge SJ, Weintraub E, Baxter R, Klein NP. Effect of Age on the Risk of Fever and Seizures Following Immunization With Measles-Containing Vaccines in Children.
JAMA Pediatr. 2013 Oct 14. doi: 10.1001/jamapediatrics.2013.2745. [Epub ahead of print]



lunes, 19 de marzo de 2012

Sigue la amenaza del sarampión

Sigue la amenaza del sarampión
El sarampión sigue siendo una amenaza, hace un año ya hablamos de ello. Y es un asunto en cierta manera preocupante pues podríamos decir que es una de las enfermedades exantemáticas que tiene un pronóstico más grave, aunque no nos lo parezca. La realidad es que este virus RNA (un paramixovirus) es extremadamente contagioso y mantiene aún hoy una mortalidad que se situa entre 1-3 cada 1000 niños infectados a nivel mundial, y una gran morbilidad pues el 40% presenta complicaciones (otitis, neumonías, diarrea, conjuntivitis graves con peligro de ceguera, trastornos neurológicos…).
La introducción de la vacunación en los años 60 redujo la enfermedad hasta mínimo históricos, y según leemos de los 36 millones casos con 1 millón de muertos en el 1997, se redujo a 164 000 muertes anuales a nivel mundial en la actualidad. En el 2000 se declaró eliminada la enfermedad en EEUU y años antes en Europa (1995 en UK). Sin embargo, como adelantamos el año pasado en el 2011 se quintuplicó la incidencia anual (con respecto a los 5 años anteriores), extendiéndose por todo el continente, y afectando, según la OMS, a 30.000 personas ese año. Este hecho no solo se ciñó a los países desarrollados pues en número de casos en Africa se incrementó de 36 000 en el 2009 a 172 824 en el 2010 en incluso en países que contaban con programas de vacunación contra el sarampión. Este hecho se achacó primariamente en Europa a una incompleta inmunidad individual, lo que hizo que a principios del verano pasado (Consejo Europeo) se instara a realizar un esfuerzo adicional en el control de los casos y en la inmunización de nuestros niños, aunque esto no ha suprimido totalmente el riesgo, como leemos estos días. En general se considera que un individuos es inmune al sarampión si:
1.- Tuvo la enfermedad de forma natural
2.- Su nacimiento se produjo anteriormente al 1957
3.- Recibió dos dosis de vacuna antisarampión (triple vírica), con un intervalo de 28 días
4.- Se detectan anticuerpos IGG específicos contra el sarampión en su suero
La inmunidad se garantiza con dos dosis de vacuna (98% de los individuos tendrían inmunidad), pero que a nivel poblacional precisa una cobertura del 95% para evitar su trasmisión. Y es que actualmente si estos dos factores no se garantizan existe otros dos que dan al traste con la prevención de la enfermedad. El primero y más importante que ya hemos señalado, es el de la alta contagiosidad de esta enfermedad y segundo un hecho diferencial frente a épocas pretéritas: la globalización. La mayor movilidad de las poblaciones sin control entre países hace que los fallos en la cobertura vacunal (pequeños clusters de niños sin vacunar) se pongan en contacto con enfermos y se produzcan brotes de sarampión (el 89% de los casos en EEUU fueron importados por inmigrantes). Estos brotes, según leemos, por ejemplo en EEUU se han dado en la mayoría de los caso en personas no vacunadas y en menor proporción en niños con dosis insuficiente de vacunación (una dosis).
Los pequeños grupos de niños sin vacunar son cada vez más frecuentes a partir de una corriente de opinión que rechaza la vacunación en general – no existe una obligatoriedad- , y la del sarampión en particular, al tratarse de una vacunación con virus vivo atenuado, habida cuenta falsas creencias (la desmentida posibilidad de autismo) y riesgos vacunales muy remotos (encefalopatía, reacciones alérgicas, trombocitopenia en 1/ 1 000 000 niños vacunados).
Actualmente la vacunación se administra a partir de los 12 meses de edad (12-15) junto con las vacunas de la parotiditis y rubeola, y se recomienda una segunda vacunación entre los 4-6 años de edad, siempre con un lapsos entre las dos de 28 días.

http://www.isciii.es/htdocs/centros/epidemiologia/boletin_red/IS-110613-WEB.pdf
http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=20119

jueves, 21 de julio de 2011

El sarampión en alza a pesar de la vacunación poblacional. ¿Qué pasa?

El sarampión en alza a pesar de la vacunación poblacional. ¿Qué pasa?

Una enfermedad infecciosa con cobertura poblacional y con altas tasas de vacunación es raro que produzca repuntes y esto lo haga en países como España en los que el nivel de vacunación son altos (adjunto mapa).
Así, en Europa se ha quintuplicado la incidencia media anual (de los 5 años anteriores) y hasta ahora se han contabilizado al menos 30.000 casos por las agencias internacionales, 21.000 en los últimos 6 meses (junio 2011). Hay que decir, que tanto por la epidemiología como por mi experiencia personal, la vacunación es efectiva pues según leemos el 85% de los casos se dieron en personas no vacunadas (algo parecido a años anteriores). Y si bien es cierto que existiría una cierta explicación por el brote surgido en Bulgaria entre el 2009-10 en el que se contabilizaron 24.000 casos y 24 muertes (y es que el sarampión mata), este ha remitido en este país y solo se han contabilizado 157 casos en lo que va de año. Con todo, lo que sorprende es que Francia (ver el mapa) acumule la mitad de los casos contabilizados en este año y que ya se hayan comunicado 5 muertes. Con todo, y según leemos este repunte en comparación con el 2010 (ver mapa) también se está dando en España, Rumanía, Suiza, Bélgica, Dinamarca, Italia y UK, y se achaca a la trasmisión entre los estados por una incompleta inmunidad individual. Todo ello, ha hecho que el Consejo Europeo –6 de junio- inste a realizar un esfuerzo adicional para controlar mejor esta enfermedad e y un esfuerzo suplementario en la inmunización de los individuos dentro las fronteras de los países miembros.
Es conocido que con dos dosis de vacuna antisarampión el 98% de los individuos presentan inmunidad contra esta enfermedad, sin embargo para garantizar una comunidad libre de enfermedad se precisa una cobertura vacunal de al menos un 95% con dos dosis de vacuna, algo que últimamente no se cumple.
En este momento y en lo que llevamos de año se contabilizan 21.000 casos de sarampión en Europa, de los cuales 12699 corresponden a Francia, 2261 a España, y 1619 a Rumanía... Según nos señalan estas fuentes desde el inicio de este año (2011) en España la extensión del sarampión afecta a 16 de las 19 regiones –comuniades- del país, contabilizándse 2261 casos hasta el 25 de Junio de este año, y afectando mayormente a Andalucía (726 casos) y a Cataluña (231).
En esta época en la que la extensión en la utilización de nuevas vacunas ha generado una campaña reactiva en contra de la vacunación en general conviene tener en cuenta que existen patologías de una cierta gravedad que no se manifiestan dado que la población tiene una inmunidad vacunal en su conjunto pero que puede aparecer cuando esta decae por un motivo u otro.

http://www.isciii.es/htdocs/centros/epidemiologia/boletin_red/IS-110613-WEB.pdf