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lunes, 29 de mayo de 2023

¿El chocolate amargo es saludable?

¿El chocolate amargo es saludable?

Sobre el chocolate, creo, no hemos hablado nunca, cuando es un alimento ampliamente consumido y es fuente de azúcar y cacao. O sea, no es solo un derivado de las semillas del cacao, si no que se le añaden distintos componentes (azúcar, leche, frutos secos, especias como vainilla y canela …) que son los que lo diferencian en su sabor, textura...

En sí, sería saludable pues existen metaanálisis que demuestran como este alimento tendría propiedades para reducir el riesgo cardiovascular (Buitrago-Lopez A et al, 2011) de quien lo consume y otros que lo relacionan con la prevención de  los accidentes vasculocerebrales (atac de gota en menorquín) (Larsson SC et al, 2012). Así en este último, tras  10,2 años de seguimiento de 37.103 varones (45-79 años) suecos del la cohorte del Cohort of Swedish Men (desde 1997), en los que se evaluó  el consumo de chocolate al inicio, utilizando un cuestionario autocumplimentado sobre estilos de vida y de dieta (96 alimentos y bebidas), se demostró como el mayor consumo de chocolate (consumo medio de 62,9 gr semanales) frente al menor consumo (consumo medio de 0 gr semanales, o no consumo) estaba relacionado con un 17% menor riesgo de esta enfermedad neurológica. Y como en metaanálisis sobre esta patología  se ha demostrado que aumentan el beneficio hasta el 19% en la prevención de la misma.

Con todo, no todo son ventajas pues si por un lado el cacao es una fuente de antioxidantes, el azúcar añadido, como hemos visto en otros comentarios, es fuente de diversas patologías (Es Diari 20-07-2018). 

domingo, 2 de octubre de 2022

¿Es bueno beber té negro?

¿Es bueno beber té negro?

Sobre las propiedades beneficiosas del café, hemos hablado en alguna ocasión (Es Diari  19-09-2017), del té algo menos, o no directamente, solo como parte de los antioxidantes en la dieta (Es Diari 7 de agosto de 2022), y tal vez por que no es un alimento tan consumido en nuestra sociedad hispana como aquel, sin embargo ambos comparten muchos elementos que los hacen muy útiles en la prevención de diversas enfermedades e incluso en la reducción de la mortalidad. La realidad, al menos en el mundo anglosajón (donde hay más estudios), es que el consumo de té estaría relacionado con el del café, que en algún estudio lo ha cuantificado de hasta un 70%. 

O sea que quien consuma café también consumiría té lo que hace que su análisis por separado no siempre es fácil.
Ambos alimentos comparten a la cafeína, aunque la cantidad es más reducida en el té que en el café,  y diferente según el tipo de té y el procesado del mismo. Hay menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg).  Sin embargo, lo importante, lo que realmente influye en la salud, es la cantidad de sustancias antioxidantes del mismo, unas sustancias que como vimos (Es Diari 7 de agosto de 2022) tendría propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y anticarcinogénicas (contra el cáncer). 

domingo, 7 de agosto de 2022

Los antioxidantes y el cerebro

Los antioxidantes y el cerebro

Últimamente se publican muchos estudios relacionados con la prevención de la demencia, de la enfermedad de Alhzeimer (EA); un tema que ha pasado de no saberse a ciencia cierta cuál es su origen y que por tanto no tenía una prevención posible, a  poder actuar sobre  todo tipo de factores modificables de su evolución y de que los que hemos hablado en anteriores escritos.

Desde los estilos de vida, como dieta y ejercicio a los factores cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol, diabetes..) pasando por todas aquellas causas mentales predisponentes y sus tratamientos.

Sobre la dieta y el declive cognitivo debido a la edad, y como causa de demencia, hemos hablado en distintas ocasiones (fibra, probióticos..) y ahora lo volvemos a hacer pero desde otro aspecto, las sustancias o nutrientes antioxidantes de los alimentos.

Los antioxidantes se han puesto de moda, aunque en general, en mi opinión, existe un cierto desconocimiento al respecto. Se tratarían de sustancias que evitan o retrasan la oxidación de ciertos  componentes celulares, sean proteínas, lípidos, o ácidos nucleicos. 

La oxidación no sería más que un fenómeno natural por el que se producen radicales en cadena que son capaces de dañar las células; y por su parte, los antioxidantes son sustancias capaces de inhibir,  prevenir este proceso degenerativo. De ahí que serían sustancias reductoras, del tipo polifenoles …que los encontraríamos en el café, el té, el aceite de oliva, de semillas, el tomate, las frutas, especialmente los cítricos -naranjas-, el vino tinto, el ajo,  brócoli, berenjena, jengibre, perejil, cebolla, los cereales integrales..

De ahí que por su mecanismo de acción se ha pensado que podrían ser útiles para prevenir procesos neurodegenerativos como la demencia.

En este aspecto el tema de los antioxidantes ya se había estudiado en el riesgo de contraer cataratas por Rautiainen S et al (JAMA Ophthalmol. 2013); entendiendo que los factores que podía aumentar el riesgo de oxidación de los lípidos y proteínas del epitelio de la lente del cristalino (rayos ultravioleta, tabaco, …) aumentarían el riesgo de cataratas y el consumo de estas sustancias, por contra,  podía prevenirlo.  En éste estudio se siguieron a 30.607 mujeres suecas  (mayores de 49 años) durante  7,7 años de media y mediante encuestas se calculó la “capacidad  antioxidante de la dieta” (CAD) mostrando como el consumo de antioxidantes estaba inversamente asociado con el riesgo de presentar cataratas. 

Según este estudio, los alimentos que principalmente contribuyeron al CAD  fueron las frutas y los vegetales (44,3%), los cereales integrales (17,0%), y el café (15,1%).
Sin embargo, para prevenir los trastornos cognitivos o la demencia el tema no quedaba claro. 

Así evaluaciones ad hoc (Devore EE et al, 2013)  sobre la influencia de la CAD en general en relación con el riesgo de demencia y de accidentes vásculocerebral (AVC, “atac de gota”) en  5.395 personas mayores de 55 años de una cohorte danesa del  Rotterdam Study (empezó el 1990) no predijo el riesgo de padecer AVC o demencia. En este estudio las cantidades de antioxidantes se calcularon utilizando la Antioxidant Food Table publicada por el Institute of Nutrition Research de la Universidad de Oslo, y fueron cribadas mediante un test al efecto cada 3-4 años durante un tiempo medio de 13,8 años. Según este estudio, de todos los alimentos, los que contribuyeron con mayor poder antioxidante se encontraba el café y el té. 

Otras cohortes como la del US Nurses' Health Study, tampoco pudieron demostrar que los antioxidantes mejoraran la función cognitiva del anciano.

Hoy como contrapunto traemos un estudio de May A. Beydoun et al publicado en Neurology  hace escasos días, y el primero de este estilo que evalúa (leemos) un determinado tipo de antioxidantes (carotenoides) pero en la sangre de individuos adultos americanos de edad media (al menos 45 años) de la famosa encuesta periódica de salud americana el National health and Nutrition Examination Surveys (NHANES III) (1988-1994). 

Se estudiaron los niveles de luteína+zeaxantina por un lado y la β-criptoxantina por otro.
La luteína y la zeaxantina son unos pigmentos amarillos encontrado en la yema de huevo y  en ciertas plantas de hojas verdes, en los pimientos rojos, las coles, repollo, lechuga, espinacas, maíz, mostaza, kiwis.. Y la criptoxantina también está de forma natural en algunas frutas y verduras, y responsable del tono naranja de frutas como naranjas, papaya, mandarinas y caquis.

Tras 16-17 años de seguimiento medio de 7.283 personas de entre 45-90 años al inicio del estudio se demostró que los niveles de luteína+zeaxantina se asociaron con un menor riesgo de padecer demencia por cualquier causa en mayores de 65 años incluso ajustado por los estilos de vida pero atenuado según el estatus socioeconómico. A la vez se encontró una relación inversa con los niveles de β-criptoxantina sérica.
Según este estudio la demencia por cualquier causa, no solo la EA,  estaría inversamente asociada con los niveles de antioxidantes carotenoides  (luteína+zeaxantina y β-criptoxantina) séricos en personas mayores de 65 años. 

Así que hay que comer  verduras de hojas verdes y frutas como naranjas, papaya, mandarinas y caquis y no olvidar las yemas de huevo, que aunque tienen colesterol (en personas sanas una diaria no es contraproducente) son una buena fuente de luteína, buena para los ojos y el cerebro.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia 

PS.- existe un post en el blog "opinión sanitaria" en el que añado alguna evidencia más reciente 

Seguí Díaz M. Los antioxidantes y el cerebro. Es Diari MENORCA. 22-05-2022:32  https://www.menorca.info/

May A. Beydoun, Hind A Beydoun, Marie T. Fanelli-Kuczmarski, Jordan Weiss, Sharmin Hossain, Jose Atilio Canas,  et al. Association of Serum Antioxidant Vitamins and Carotenoids With Incident Alzheimer Disease and All-Cause Dementia Among US Adults. Neurology  May 4, 2022, DOI: https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000200289

Babak Hooshmand, Miia Kivipelto. Antioxidants and dementia: more than meets the eye.  EDITORIAL. Neurology. May 4, 2022, DOI: https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000200718

Devore EE, Feskens E, Ikram MA, Heijer TD, Vernooij M, Lijn FV, Hofman A, Niessen WJ, Breteler MM.Total antioxidant capacity of the diet and major neurologic outcomes in older adults. Neurology. 2013 Mar 5;80(10):904-910. Epub 2013 Feb 20.

Rautiainen S, Lindblad BE, Morgenstern R, Wolk A. Total Antioxidant Capacity of the Diet and Risk of Age-Related Cataract: A Population-Based Prospective Cohort of Women. JAMA Ophthalmol. 2013 Dec 26. doi: 10.1001/jamaophthalmol.2013.6241. [Epub ahead of print]

martes, 25 de enero de 2022

El té y el café protegen del accidente cerebro vascular y la demencia

El té y el café protegen del accidente cerebro vascular y la demencia

Sobre el café y el te, hemos hablado en distintas ocasiones, ambos se parecen pero existen diferencias. 

El te es fuente de polifenoles, dentro los que se encuentran los flavonoides con diferencias según sea el té verde (más epigalocatequina) o té negro (más teaflavinas y tearubiginas) que les confieren su distinto sabor y distintas cualidades antioxidantes. En este aspecto comentamos como el efecto antioxidantes se percibiría en la  oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) actuando a priori en el riesgo cardiovascular (RCV), y en la prevención de la oxidación del ADN celular (producción de glucuronosiltransferasas) en el riesgo de cáncer...entre otras acciones.
En cuanto a la cafeína, común con el café,  su cantidad, inferior a la de este alimento, depende el procesado del mismo. Menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg).

 El café, por su parte,  además de la cafeína tiene también sustancias antioxidantes (más de 1000 componentes bioactivos, desde ácidos clorogénicos, diterpernos, cafestol, kahweol…) que al igual que el té tendría propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y antineoplasicas. Esto significa que el café descafeinado, aún no teniendo cafeína, mantendría todas estas cualidades.

Como hemos visto en este blog el café ha sido asociado con la reducción de l a mortalidad por cualquier causa  (MCC), por cáncer, y la mortalidad cardiovascular (MCV),  y por sus efectos metabólicos (síndrome metabólico -SM-, diabetes -DM-..), hepáticos (esteatosis hepática, cirrosis, cáncer  hepático) y neurológicos (enfermedad de Párkinson, demencia..)…que es de lo que va este comentario.

En este aspecto, al margen de la cafeína, los polifenoles y flavonoides del té y del café podrían jugar un papel neuroprotector al actuar sobre el estres oxidativo, la inflamación, un efecto antiapoptotico y la inhibición de la agregación de las proteínas betaamiloides.

Según los estudios hasta el momento los efectos beneficiosos de café se manifestarían entre una y cuatro tazas diarias. Y por otro lado el consumo de café suele estar relacionado con el consumo de té, que en algun estudio lo ha cuantificado de hasta un 70%. O sea que quien consuma café también consumiría té (al menos en el mundo anglosajón)

Hoy hablamos del accidente vásculo cerebral (AVC) y de la demencia, dos diagnósticos que pueden estar asociados, habida cuenta que el haber padecido un AVC duplica el riesgo de padecer demencia, de tal modo que se afirma que un tercio de los casos de demencia podrían prevenirse evitando los AVC.

Comentaremos aquellos datos que asocian ambas bebidas, pues existen aquellos que demuestran que existe una asociación inversa entre el consumo de café y del té en la incidencia de AVC y de la demencia, aunque la asociación de ambos alimentos y la incidencia de demencia tras la AVC no esta estudiada. 
El objetivo, por tanto es el de investigar la asociación del café y del té en separado y combinados en el riesgo de desarrollar un AVC, una demencia o una demencia post AVC en una cohorte de base poblacional inglesa importante (UK Biobank). 

Para ello se siguieron los perceptos de la Guía de Práctica Clínica (GPC) el  STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) en este tipo de estudios.
La UK Biobank  incluyó a más de 500.000 individuos (39-74 años) del Reino Unido (UK) entre los años 2006 y 2010 y seguidos hasta el 2020 de los que se recabó información mediante entrevistas, cuestionarios, grabaciones, exploración física y análisis de sangre.

Se excluyeron aquellos pacientes que manifestaron haber padecido una AVC o demencia o tener este diagnóstico por su historia clínica. Al final se contabilizaron a 365.682 individuos que fueron introducidos en el análisis, de los que se recabó el consumo de té o café al inicio del seguimiento.

En una media de seguimiento de 11,4 años 10.053 individuos desarrollaron un AVC y  5.079 demencia. La asociación del café y del té con el AVC no fue lineal (p por no linealidad inferior a 0,01), encontrando que una ingesta de café de 2-3 tazas de café día o de 3 a 5 tazás de té o de su combinación (4-6 tazas) se asoció con un menor riesgo aleatorio (Hazard ratio -HR) de AVC y de demencia.

Cuando de comparaba con aquellos que no bebían té o café, la ingesta de 2-3 tazas de café y de 2 tazas de té diarios se asoció con un 32% menor riesgo de AVC HR 0,68 (IC 95% 0,59 a 0,79; p inferior a 0,001) y un 28% menor riesgo de demencia  HR 0,72 (IC 95% 0,59 a 0,89; p  0,002).

En este sentido la combinación del te y del café se asoció con un menor riesgo de demencia post AVC con un consumo de 3-6 tazas de café y té diarios HR 0,52 (IC 95% 0,32 a 0,83; p 0,007). 

Concluyen que la ingesta de café o te separadamente o en conjunto se asociarían con un menor riesgo de AVC y de demencia. Que la misma combinación reduciría el riesgo de demencia postAVC.

Yuan Zhang,Hongxi Yang,Shu Li,Wei-dong Li, Yaogang Wang . Consumption of coffee and tea and risk of developing stroke, dementia, and poststroke dementia: A cohort study in the UK Biobank. PLOS Med . Published online November 16, 2021. Https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1003830.

Poole R, Kennedy OJ, Roderick P, Fallowfield JA, Hayes PC2, Parkes J.  Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes. BMJ. 2017 Nov 22;359:j5024. doi: 10.1136/bmj.j5024. 

Crippa A, Discacciati A, Larsson SC, Wolk A, Orsini N. Coffee consumption and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer: a dose-response meta-analysis.Am J Epidemiol. 2014 Oct 15;180(8):763-75. doi: 10.1093/aje/kwu194. Epub 2014 Aug 24. /

Kelli Whitlock Burton.  Coffee or Tea? Drinking Both Tied to Lower Stroke, Dementia Risk. Medscape November 16, 2021

Steven Rourke. Drinking Tea: Are the Health Benefits Real?. Medscape. January 17, 2019

viernes, 28 de junio de 2019

El té. ¿Realmente tiene propiedades saludables?

El té. ¿Realmente tiene propiedades saludables?

Sobre las propiedades del café hemos hablado muchas veces. Del té no, cuando la infusión de las hojas, tallos... de la Camellia sinensis son la bebida más popular a nivel mundial. En alguna ocasión comentamos sobre sus posibles efectos secundarios si se consume en exceso.
Se cree que 2700 años antes de Cristo el té ya se bebía en China.
En la actualidad todos los té derivan de dos especies, una la C sinensis var. assamica, de origen indio, y la C sinensis var. Sinensis de China. De la variedad sinensis existen 6 tipos de té, el blanco, verde, amarillo, negro, el  oolong, y el pu'erh.
Hoy a partir de un artículo publicado en medscape haremos un comentario de los mismos.

El té blanco
Los brotes de las hojas se recogen antes de que se abran, al tiempo que se secan a bajas temperaturas. Sería el té al que se le ha sometido a menos procesado. Más natural, y por tanto tendría mas cantidad de antioxidantes.
Yin Zhen (Aguja de Plata)
Bai Mu Dan (Peonía Blanca)
Bai Mei (Ceja Blanca)

El té verde
Se procede a un cocimiento mediante vapor caliente tras su recolección y con ello se  detiene la oxidación de las hojas y el cambio de color.
El sabor sería más pronunciado que el T blanco pero menos que el T negro.
Sencha
Matcha
Longching (Dragón Bueno)

El té amarillo
Escaso. Poco conocido. Se le somete a un secado mayor que el  té verde, de modo que las hojas adquieren el color amarillo y un sabor a hierba.
Meng Ding Huang Ya
Jun Shan Yin Zhen
Huo Shan Huang Ya

El té negro
Mayor procesado (oxidación) que reduce la cantidad de flavonoides pero le da un sabor más fuerte. Existen con sabores añadidos
Darjeeling
Assam
Lapsang Souchong
Earl Grey (bergamota)

El té Oolong 
Té que se encuentra entre el té verde y el negro, tiene una oxidación intermedia. El nivel de oxidación se relaciona con la intensidad del sabor.
Baozhong
Dong ding
Ali Shant)

El té Pu'erh 
Se trata de un té fermentado tras la oxidación, de modo que es un té fuerte, de sabor terroso. Se le comprime en forma de pequeños ladrillos que se conservan muchos años enterrados o guardados antes de utilizarse para la bebida.
Tuo Cha
Ban-Zhang
Negro Pu'erh hoja suelta

Hoy comentaremos algo de sus propiedades terapéuticas a raiz de un artículo publicado hace algunos meses en medscape.
Existen múltiples estudios que estudian al té, básicamente por la cantidad de polifenoles que posee. Dentro de éstos se encuentran los flavonoides  y algunos específicos según el tipo de té, el  galato de epigalocatequina en té verde, o las teaflavinas y las tearubiginas en el té negro, ...que serían las que conferirían el sabor y el color del té a la vez que las propiedades antioxidantes del mismo. El efecto antioxidante tendría que ver con múltiples acciones entre las que se encuentran la reducción de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), ya conocidas como implicadas en el riesgo cardiovascular (RCV); su acción en prevención de la oxidación del ADN celular (producción de glucuronosiltransferasas) y la eliminación de carcinógenos, en el riesgo de cáncer; y en la flora intestinal, inhibiendo aquellos patógenos reactivos al oxígeno.
En el primer aspecto, al margen de actuar sobre las LDL-c, podrían actuar a nivel endotelial, promoviendo la vasodilatación e influyendo con ello en la arteriosclerosis. En el segundo, los efectos de los polifenoles actuarían sobre el desequilibrio redox del meliorato mitocondrial de los hepatocitos, mejorando la función de los mismos. 
En cuanto a la cafeína, al igual que el café, el té tiene esta sustancia pero su cantidad depende el procesado del mismo. Menos en el té amarillo y blanco y más en el té negro (60-90 mg), algo menos que el café para una misma cantidad.
En cuanto a los riesgos del té, el primero tiene que ver con la temperatura con la que se bebe, pues es conocido la relación entre las bebidas muy calientes y el riesgo de cáncer de esófago, sobre todo si existe consumo de alcohol.
En el té verde, la  epigalocatequina, que hemos adelantado, sería el polifenol con acciones antioxidantes e antiinflamatorias que influiría sobre el riesgo cardiovascular -RCV- (infarto de miocardio -IAM-, accidente vásculocerebral -AVC-..).  Por otro lado, existen estudios sobre los efectos de este té sobre  la enfermedad de Parkinson y por sus efectos anticarciogénicos en el cáncer de mama y de próstata. A sí mismo sobre la enfermedad renal crónica, la hiperuricemia y la enfermedad periodontal.
 En cuanto a la prevención de litiasis renal, existen estudios contrapuestos, unos que beneficia y otros que es un riesgo al aumentar los niveles de oxalato de calcio en la orina. Sin embargo, los niveles de esta sustancia en el té verde son bajos en comparación con los que genera el té negro.
En cuanto al té negro, existen estudios sobre su acción en la reducción de las LDL-c y de los triglicéridos e incremento de las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) en modelos animales (ratas) a los que se les administró polifenoles (teaflavinas y tearubiginas) de este té. A su vez influirían en los niveles de colesterol total y en la hiperglucemia.
Hay estudios que relacionan el consumo de te negro y la hiperhomocisteinemia (relacionada con la enfermedad cardiovascular) de pacientes con HTA, algo que no se demostró en el té verde o el de oolong.
Con todo, los estudios que fundamentan estas afirmaciones provienen de modelos animales o descriptivos de cohortes poblacionales por lo que sus resultados tienen una evidencia moderada.
En cuanto a la adición de leche al te negro y la posibilidad de la neutralización de las propiedades cardiovasculares y sobre la presión arterial de éste, como se ha sugerido, no queda claro, aunque si que es cierto que podrían formarse complejos con las catequinas del té, sin embargo los datos provienen de un  par de estudios pequeños.
En cuanto al cáncer de mama (CM), señalan que existe algún estudio que muestra se han tratado líneas celulares de CM con diversas concentraciones de té oolong, verde, negro ...observando que el té verde y el de oolong inducen daño y escisión del ADN interrumpiendo el crecimiento y la proliferación celular, por tanto,  sugeriría un cierto potencial quimiopreventivo del CM.
Con todo, vista la calidad de las evidencias de los posibles efectos beneficiosos del té, no queda claro si éstos se deben a los efectos antioxidantes o a los estilos de vida, más saludables o no, de sus consumidores .

Steven Rourke. Drinking Tea: Are the Health Benefits Real?. Medscape. January 17, 2019

lunes, 5 de febrero de 2018

El consumo de café sigue siendo beneficioso para la salud en general

El consumo de café sigue siendo beneficioso para la salud en general

Del café solemos hablar de vez en cuando. Lo hicimos por el metaanálisis de Crippa et al en el que agrupando todos los estudios entre 1966 y 2013, en  997.464 individuos en los que hubo  121.915 fallecimientos, encontró una asociación potente entre el consumo de café (4 tazas al día) y la mortalidad por cualquier causa (MCC) (16%) y cardíaca (MCV) (21%) (p inferior a 0,001), y todo ello dosis dependiente. Sobre el tema existen mucha evidencia que no quita que nos hagamos eco de las evidencias que como es el caso del metaanálisis de Poole R et al se van publicando.
Sabemos que el café además de la cafeína tiene sustancias antioxidantes (más de 1000 componentes bioactivos, desde ácidos clorogénicos, diterpernos, cafestol, kahweol...) con propiedades antiinflamatorias, antifibróticas, y antineoplasicas que serían las responsables de estos resultados beneficiosos. Con todo, el procesado del café y la microbiota de cada individuo determina la biodisponibilidad de los metabolitos dependiendo de la persona que lo consume.
 La cafeína en sí no sería el principal factor del café en sus acciones beneficiosas, de modo que el café descafeinado mantiene en buena medida las mismas. El café ha sido asociado con efectos a nivel de la MCC, por cáncer, MCV, efectos metabólicos (síndrome metabólico, diabetes..), neurológicos (párkinson, demencia..), hepáticos (esteatosis hepática, cirrosis, cáncer  hepático), así como con el embarazo.
Los efectos beneficiosos se encontrarían entre una y cuatro tazas al día.
Traemos aquí un nuevo metaanálisis sobre estudios observacionales, transversales y de intervención  sobre los efectos de café sobre los resultados en salud. Para ello se hizo una búsqueda en bases de datos médicas como PubMed, Embase, CINAHL, Cochrane Database of Systematic Reviews, sobre estudios que determinaran la asociación entre el consumo de café y los resultados en salud de individuos adultos de cualquier país y escenario. Se identificaron 201 metaanálisis de estudios observacionales y 17 metaanálisis de intervención.
Según éste análisis el consumo de café estuvo asociado con mayor frecuencia con efectos beneficiosos que con inconvenientes o daños según la exposición fuera alta frente a baja, frente a  la no ingesta, o a la ingesta de una taza de café extra al día.
Se demostró una asociación no lineal entre el consumo de café y los diversos resultados de salud, siendo la reducción del riesgo relativo (RR) de ingerir 3-4 tazas de café al día frente a no hacerlo de 0,83 (IC 95% 0,83 -0,88) para la MCC, un RR 0,81 (IC 95% 0,72-0,90) para MCV, y RR de 0,85 (IC 95% 0,80-0,90) en enfermedad cardiovascular (ECV).
Un consumo alto de café frente a otro inferior se asoció con un 18% menor riesgo de cáncer incidente, RR  0,82 (IC 95% 0,74-0,89), y menor riesgo de ciertos cánceres específicos (como hemos visto en otros post), enfermedades neurológicas y hepáticas.
Sin embargo, en cuanto a sus efectos adversos, ajustando según el tabaquismo, fueron escasos, salvo en la mujer gestante.  En ésta un alto frente a un bajo consumo de café se asoció con un bajo peso al nacer, odds ratio (OD) 1,31 (IC 95% 1,03-1,67), parto prematuro y pérdida de la concepción. A su vez también se encontró un aumento del riesgo de fractura en las mujeres (no en los varones).
Concluyen que el consumo de café es seguro e incluso saludable en los niveles de ingesta habituales (3-4 tazas diarias), al asociarse con varios tipos de efectos beneficiosos. Sin embargo, en principio no sería recomendable en la gestación y aumenta el riesgo de fractura en las mujeres.
Para consolidar estos resultados harían falta más ensayos clinicos aleatorizados al respecto.

Poole R, Kennedy OJ, Roderick P, Fallowfield JA, Hayes PC2, Parkes J.  Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes.
BMJ. 2017 Nov 22;359:j5024. doi: 10.1136/bmj.j5024.

Crippa A, Discacciati A, Larsson SC, Wolk A, Orsini N. Coffee consumption and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer: a dose-response meta-analysis.Am J Epidemiol. 2014 Oct 15;180(8):763-75. doi: 10.1093/aje/kwu194. Epub 2014 Aug 24. 


miércoles, 6 de diciembre de 2017

El consumo de café disminuye la mortalidad

El consumo de café disminuye la mortalidad

Nota previa. Ante la publicación del  metaanálisis de Poole R et al en BMJ el mes pasado, y que comentaré próximamente, he creído interesante introducir antes este escrito publicado en el Diari Menorca.

Al café clásicamente se le ha visto como una sustancia dañina para la salud, como pudiera ser el tabaco o el alcohol. Sea por que se consumen muchas veces juntos (el famoso “café, copa y puro”) o por la falta de estudios, que se dejara al café como algo malo para la salud, pero sin saber muy bien el por qué. La realidad es que desde hace algunos años sabemos que el café no solo no es dañino para la salud sino que tiene propiedades beneficiosas.
Las propiedades del café no solo se deben a la cafeína si no a ciertas sustancias bioactivas (antioxidantes) con  propiedades antiinflamatorias que, entre otras cualidades, aumentarían la sensibilización a la insulina. Por ello, existen estudios que asocian su consumo con  la prevención de la diabetes tipo 2, de  enfermedades hepáticas, de enfermedades cardiovasculares, o en ciertos tipos de cáncer.
La cafeína (componente del café y del té), en concreto, es consumida por el 80% de la población adulta mundial sea en una forma u otra.  La dosis media consumida (de uno a tres cafés) suele ir de 100 a 300 mg de cafeína por día, dependiendo de la situación geográfica, edad y forma de consumo.
Estos días se está celebrando el último encuentro de la  European Association for the Study of Diabetes (EASD) en Lisboa y una de las comunicaciones abstract 841 (Leitão et al) aborda este tema en las mujeres con diabetes tipo 2.
Se trata de los resultados de una encuesta de salud, la norteamericana  National Health Nutrition Examination Survey (NHANES),  que entre el 1999 y 2010 estudió la asociación entre los niveles de cafeína con la mortalidad de 3000 varones y mujeres con diabetes tipo 2. En los 11 años de seguimiento 618 personas murieron, y observaron que las  mujeres que consumían más de 100 mg al día (un café) tenían 51% menos probabilidad de morir que aquellas que no lo consumían. Más de dos tazas al día (200 mg/d) reducía el riesgo de muerte hasta un 66%. Al parecer la protección fue dosis dependiente de la cafeína; pero en cambio este efecto, en este estudio,  no se demostró en los varones con diabetes.
Sí que es cierto, sin embargo, que la influencia del café en la mortalidad, no es un hallazgo nuevo, pues diversos metaanálisis (estudios que analizan todos los estudios publicados hasta la fecha), han avalado estas propiedades. Por ejemplo uno que agrupaba todos los estudios entre 1966 y 2013 (Crippa A et al) sobre  997.464 individuos  y  121.915 defunciones, mostró una fuerte asociación entre el consumo de café (4 tazas al día) y la mortalidad por cualquier causa (16%) y cardíaca (21%) (p < 0,001), también dosis dependiente. 
En otro (Liu J et al, 2013) también mostró como  la ingesta de café estaría inversamente relacionada con cualquier causa de muerte y con la mortalidad cardiovascular.
Los efectos beneficiosos irían de una a cuatro tazas de café al día. Superior a esta dosis diaria podría tener otros efectos no beneficiosos en personas predispuestas.
En fin, parece que el café no tiene efectos cardiovasculares nocivos y en ciertos casos puede ser incluso beneficioso;  pero, hay que tener en cuenta que en exceso el café puede tener efectos no previstos en otras áreas que influyan en la salud. 

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. El consumo de café disminuye la mortalidad. Es Diari MENORCA. 19-09-2017: 15
http://menorca.info/

Crippa A, Discacciati A, Larsson SC, Wolk A, Orsini N. Coffee consumption and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer: a dose-response meta-analysis.Am J Epidemiol. 2014 Oct 15;180(8):763-75. doi: 10.1093/aje/kwu194. Epub 2014 Aug 24. 

Liu J, Sui X, Lavie CJ, et al. Association of coffee consumption with all-cause and cardiovascular disease mortality. Mayo Clin Proc 2013; DOI:10.1016/j.mayocp.2013.06.020.

 Malerba S, Turati F, Galeone C, Pelucchi C, Verga F, La Vecchia C, Tavani A. A meta-analysis of prospective studies of coffee consumption and mortality for all causes, cancers and cardiovascular diseases. Eur J Epidemiol. 2013 Aug 11. [Epub ahead of print]


Poole R, Kennedy OJ, Roderick P, Fallowfield JA, Hayes PC, Parkes J.  Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes.BMJ. 2017 Nov 22;359:j5024. doi: 10.1136/bmj.j5024.


lunes, 11 de julio de 2016

El café también es capaz de prevenir el cáncer de colon

El café también es capaz de prevenir el cáncer de colon

Hace escasos días hablamos del café como alimento capaz de prevenir la cirrosis, así según el metanálisis de Kennedy OJ et al el riesgo relativo  (RR) de cirrosis por incremento diario en dos tazas de café fue del 0,56 (IC 95% 0,44-0,68, I 2 83,3%). Pero, ya sabíamos que al ser efectivo sobre la insulinoresistencia era capaz de actuar sobre el hígado graso, y la diabetes tipo 2 (DM2). 
Los componentes bioactivos del café, sean compuestos fenólicos (ácido caféico), diterpenos (cafestol, kahweol), melanoidinas, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), y la cafeína, actuarían sobre la fisiología del colon, pero al ser  antioxidantes actuarían en el estres oxidativo, la inflamación y el cáncer. A su vez los efectos antimutagénicos, de reducción de la secreción de ácidos biliares, de mejoría de la movilidad intestinal y los cambios en la microbiota intestinal estarían relacionados también con sus efectos a nivel intestinal.

martes, 14 de junio de 2016

¿Previene el café la cirrosis?

¿Previene el café la cirrosis?

Sobre el café hemos hablado varias veces. Sobre sus efectos beneficiosos lo hemos hecho en este blog y en el de la redGDPS, en relación al síndrome metabólico y a la diabetes tipo 2. Hace algunos años abordamos el tema de la esteatosis hepatica no alcoholica (EHNA), o el llamado hígado graso, como la  causa más frecuente de elevación de las encimas hepáticas en nuestro entorno. Una afectación hepática que al ser una manifestación de la insulinoresistencia y por tanto relacionada con los estilos de vida, cada vez es más abundante.
El café previene la DM2 al actuar sobre la insulinoresistencia pues contiene compuestos fenólicos, diterpenos, melanoidinas, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y cafeína. El café descafeinado tiene también propiedades preventivas, pues aún no teniendo cafeína, los diterpenos (cafestol, kahweol), y los compuestos fenólicos (ácido caféico), que al ser antioxidantes tendrían acciones, al igual que el café normal, contra el estres oxidativo, la inflamación y el cáncer.
Los factores de riesgo de la cirrosis son tradicionalmente el consumo de alcohol y la hepatitis vírica cronificada. Sin embargo, de un tiempo a esta parte el incremento de la obesidad, del síndrome metabólico y de la DM2 ha hecho aparecer a la  EHNA como factor preponderante de la cirrosis. 
El problema del  EHNA es que puede derivar en fibrosis hepática, cirrosis e incluso en carcinoma hepatocelular. Se ha apuntado que la magnitud de la cirrosis producida por la  EHNA  sería parecida a  la de la hepatitis C. Si bien es cierto que el 21% de estos pacientes pueden tener regresión de la fibrosis y un 38% progresará a ella dentro los 5,3 años siguientes, según leemos.
Estudios observacionales en humanos y de experimentación con animales sugieren que el consumo de café reduce la frecuencia de las alteraciones bioquímicas hepáticas, la fibrosis y la cirrosis.  Incluso en pacientes con hepatitis C el consumo de café disminuye los niveles de la enzimas hepáticas. 
La revisión sistemática con metaanálisis que traemos aquí intenta evaluar la relación que existen entre el consumo de café y la cirrosis. Se buscaron estudios publicados hasta julio del 2015, calculando los odds ratios (OR), riesgos relativos (RR) o los hazard ratios (HR) de la presencia de cirrosis estratificado según el consumo de café. Se calculó el RR de cirrosis por cada incremento en dos tazas de café diario  en cada estudio y a nivel global. Se analizaron según el tipo de estudio, tipo de cirrosis y mortalidad, del mismo modo que se evaluó el riesgo de sesgos, y la calidad de la evidencia de los efectos del café sobre la cirrosis.
Se identificaron 5 estudios de cohortes y 4 estudios caso-control que incluyeron a 1990 casos y 432.133 participantes. Se observó en la mayoría de los estudios y a nivel global, la  dosis-respuesta del café a la cirrosis.
Según esto, la RR de cirrosis por incremento diario en dos tazas de café fue del 0,56 (IC 95% 0,44-0,68, I 2 83,3%), o sea prevenía la cirrosis. El RR global en estudios de cohortes en el incremento en dos tazas de café fue de 0,58 (IC 95% 0,41–0,76; I 2 91,1%) y en estudios caso-control de  0,52 (IC 95% 0,40–0,63; I 2 0,0%). El RR global de cirrosis alcohólica en un incremento diario de 2 tazas fue de 0,62 (IC 95% 0,51–0,73; I 2 0%) y de muerte por cirrosis  0,55 (IC 95% 0,35–0,74; I 2 90.3%).
Concluyen, que el incremento diario en  2 tazas de café puede reducir sustancialmente el riesgo de cirrosis

Kennedy OJ1, Roderick P1, Buchanan R1, Fallowfield JA2, Hayes PC2, Parkes J1.
Systematic review with meta-analysis: coffee consumption and the risk of cirrhosis. Aliment Pharmacol Ther. 2016 Mar;43(5):562-74. doi: 10.1111/apt.13523. Epub 2016 Jan 25.

Birerdinc A, Stepanova M, Pawloski L, Younossi ZM. Caffeine is protective in patients with non-alcoholic fatty liver disease .Aliment Pharmacol Ther. 2012 Jan;35(1):76-82. doi: 10.1111/j.1365-2036.2011.04916.x. Epub 2011 Nov 7.




lunes, 14 de septiembre de 2015

El consumo de café en individuos jóvenes con factores de riesgo cardiovascular podría no estar aconsejado

El consumo de café en individuos jóvenes con factores de riesgo cardiovascular podría no estar aconsejado

En este blog hemos hablado de las bondades del consumo de café. El café es bueno a nivel metabólico y cognitivo e incluso, dado sus propiedades antioxidantes tendría propiedades preventivas de la diabetes e incluso del cáncer. Sin embargo, no todo está tan claro. Pudieran existir diferentes comportamientos con respecto a la ingesta por la persona que lo consume y según la cantidad o concentración de cafeína del mismo. Pues como hemos adelantado en otros post los efectos beneficiosos de café no se deben a la cafeína en sí si no a otras sustancias que contienen este alimento, de tal modo que el café descafeinado tendría también propiedades beneficiosas.
El estudio que comentamos (Mos L et al) (Hypertension and Ambulatory Recording Venetia Study, estudio HARVEST), proveniente de una comunicación del último congreso de la European Society of Cardiology, y al que hemos accedido a partir de medscape, sobre el análisis del 1.201 individuos (73% varones) jóvenes (18-45 años) sin tratamiento farmacológico en el nivel 1 de hipertensión arterial (HTA) (140–159/90–99 mm Hg) seguidos prospectivamente hasta el desarrollo de HTA y medido el consumo de café. De estos 767 pacientes (63,8%) fueron bebedores moderados, 119 pacientes (9.9%) grandes bebedores, y 316 pacientes (26.3%) no tomaban café.
Durante un seguimiento medio de 12,5 años se detectaron 60 eventos cardiovasculares (ECV), principalmente ataques cardíacos (80%), también ICTUS, insuficiencia renal y enfermedad arterial periférica.
Comparando los bebedores con aquellos que no tomaban café, los que eran grandes bebedores (más de cuatro cafés expresos al día) tuvieron un riesgo aumentado de desarrollar HTA con necesidad de tratamiento farmacológico hazard ratio (HR) 1,5 (IC 95% 1,1–1,9; P=0,004). Y mayor riesgo de desarrollo de prediabetes, HR 2,0 (IC 95% 1,3–3,1; P=0,0017).
En cuanto a los ECV, estos aumentaron con la ingesta y también se dieron en los consumidores moderados aunque no llegaron a la significación estadística, HR 3,0 (IC 95% 1,1–8,3   p 0,040)
A grandes rasgos este estudio apunta que los consumidores moderados y grandes bebedores tendrían hasta 3 o 4 veces mayor probabilidad de tener un ECV. A su vez el consumo de café al contrario de lo hasta este momento conocido podría aumentar el riesgo de HTA y de prediabetes.
Con todas las reservas de ser un estudio contracorriente y observacional (no un ensayo clínico) si que cabe señalar que en individuos jóvenes con factores de riesgo cardiovascular el consumo moderado o alto de café expreso (80 mg de cafeína) podría tener efectos cardiovasculares contraproducentes.
Señalan que teniendo en cuenta que existen dos fenotipos relacionados con el metabolismo de la cafeína vía el citocromo P450 1A2 (CYP1A2), los metabolizadores lentos y rápidos de cafeína, los efectos a largo plazo podrían ser distintos. Se apuntó que entre los grandes bebedores solo los individuos metabolizadores lentos de la cafeína tuvieron un riesgo aumentado de prediabetes, HR 2,78 (IC 95% 1,32–5,88,  p = 0,0076). A nivel corriente, leemos que aquellos (con todas las reservas) que se quejan que un café tras la comida no les deja dormir serían metabolizadores lentos.


Mos L, Vriz O, Martina S, et al. Long-term cardiovascular and metabolic effects of coffee consumption in young hypertensive subjects: Results from the HARVEST study. European Society of Cardiology 2015 Congress; August 29, 2015; London, UK. Abstract 899.

Marlene Busko. Coffee Tied to MI Risk in Younger Adults With Mild Hypertension. September 08, 2015


jueves, 13 de noviembre de 2014

El consumo de café disminuye la mortalidad por cualquier causa y cardiovascular

El consumo de café disminuye la mortalidad por cualquier causa y cardiovascular

Sobre el café hemos hablado muchas veces, y siempre sobre sus cualidades. Sobre este alimento se ha analizado casi todo. Ahora hablamos de su consumo en relación con la mortalidad. Las propiedades beneficiosas del café se han achacado a ciertos factores bioactivos que además de tener propiedades antiinflamatorias aumentarían la sensibilización a la insulina. De ahí que hayan estudios que la asocien con la prevención de enfermedades hepáticas, la diabetes tipo 2 (de ella hablamos en el blog de la redGDPS, hoy mismo), la enfermedad cardíaca, o ciertos tipos de cáncer. Algunos metaanálisis (hace un año ya traimos a colación uno al respecto), han mostrado una asociación entre el consumo de café y la mortalidad, aunque la asociación fue débil, y controvertida con la mortalidad por cáncer y a nivel cardiovascular cardiovascular. De ahí que esta revisión sistemática determine la asociación entre el consumo de café y la mortalidad por cualquier causa (MCC), cardiovascular (MCV) y por cáncer (MC).
Se hizo una búsqueda por la base de datos de PubMed  entre enero 1966 y diciembre del 2013 sobre estudios prospectivos en consumo de café  y mortalidad. Se aplicó una metodología en metaanálisis según la guía Meta-Analysis of Observational Studies in Epidemiology (MOOSE). Según esto de cada estudio se calculó la media y mediana de consumo de café y los intervalos correspondientes a cada riesgo relativo (RR).
De 227 artículos inicialmente encontrados, solo 21 cumplieron con los criterios de inclusión, 18 estudiaron MCC, 16 MCV y 9 MC. En total  997.464 participantes y  121.915 defunciones. Según esto hubo una fuerte asociación entre el consumo de café y la MCV (p inferior 0,001), encontrándose la mayor reducción de mortalidad en 4 tazas diarias para MCC (16%, IC 95% 13-18), tres tazas diarias para MCV (21% IC 95% 16-26). Sin embargo, no se encontró asociación entre el consumo de café y la MC.
Concluyen por tanto que el consumo de café tiene una relación inversa con la MCC y la MCV, pero no con el cáncer. 

Crippa A, Discacciati A, Larsson SC, Wolk A, Orsini N. Coffee consumption and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer: a dose-response meta-analysis.Am J Epidemiol. 2014 Oct 15;180(8):763-75. doi: 10.1093/aje/kwu194. Epub 2014 Aug 24. 




lunes, 13 de enero de 2014

Los antioxidantes de la dieta disminuyen el riesgo de cataratas

Los antioxidantes de la dieta disminuyen el riesgo de cataratas

Cada vez toman más importancia aquellos factores que se relacionan con la aparición de las cataratas. Muchas veces se habla de retraso, más que de prevención de esta patología visual, pues irremediablemente si se llega a una cierta edad esta patología, como corresponde al envejecimiento del ser humano, irremediablemente aparece. Sin embargo, se han apuntado diversos factores que podrían dañar las proteínas y los lípidos del epitelio de la lente del cristalino. Factores que incrementan la oxidación del mismo, como los rayos UV, el tabaquismo, la obesidad abdominal, y factores medicamentosos (como los corticoides, hormonas, o últimamente, a gran distancia, las estatinas, de las que hablamos), que incrementarían la producción de productos reactivos al oxígeno y con ello el riesgo de cataratas.  De ahí que,  a priori, los antioxidantes podrían tener algún papel. Los alimentos que conocemos que tienen alto contenido en antioxidantes son el café, el té, las naranjas, los cereales integrales y el vino tinto.
Para estudiar este capítulo de la dietética se habla de la “capacidad  antioxidante de la dieta” (CAD), un concepto que mediría esta función en los alimentos que se ingieren y su relación con distintos efectos que producen, en este caso, con las cataratas relacionadas con la edad.
El objetivo de este estudio que comentamos sería investigar a la CAD en una cohorte prospectiva (Swedish Mammography Cohort) de 30.607 mujeres suecas reclutada en la edad media de la vida (mayores de 49 años) y con un seguimiento medio de 7,7 años, sobre la incidencia de cataratas en esta población.
Para ello, se les pasó un cuestionario dietético del que se calculó el CAD, según las bases de datos de alimentos y la capacidad de absorción de los radicales libres de oxígeno de los mismos, y se recabó, a su vez, la información sobre la edad de aparición de las cataratas según los registros poblacionales del área sanitaria.
De estos, se constataron 4.309 casos incidentes de cataratas relacionada con la edad durante los 7,7 años de seguimiento (234 371 personas/año), que mostró, según quintiles de consumo de CAD, que el mayor quintil de CAD (745 casos de cataratas) frente al de menor (953 casos de cataratas) un RR (risc ratio) de 0,87 (IC 95%, 0,79-0,96; P por tendencia = 0,03). Según esto, los alimentos que principalmente contribuyeron al CAD en este estudio fueron las frutas y los vegetales (44,3%), cereales integrales (17,0%), y el café (15,1%).
Este investigación sugiere que la CAD de la dieta en las mujeres está inversamente asociada con el riesgo de presentar cataratas relacionadas con la edad; existiría, por tanto, un 13%  menor riesgo de desarrollar cataratas en aquellas con gran consumo de antioxidantes en comparación con las que menos; o dicho de otro modo, que la ingesta de CAD retrasaría o prevendría la aparición de este tipo de cataratas en aquellos que consumen más estos alimentos.
La importancia de este estudio es que aborda el tema de una manera global, no solo, como hasta ahora, sobre el efecto de ciertos antioxidantes suplementados a la dieta (vitamina C, vitamina E, carotenoides...) . Como señaló la Cochrane en una revisión reciente, estos suplementos vitamínicos no habían mostrado unos resultados concluyentes.

Rautiainen S1, Lindblad BE2, Morgenstern R3, Wolk A1. Total Antioxidant Capacity of the Diet and Risk of Age-Related Cataract: A Population-Based Prospective Cohort of Women. JAMA Ophthalmol. 2013 Dec 26. doi: 10.1001/jamaophthalmol.2013.6241. [Epub ahead of print]

miércoles, 23 de octubre de 2013

El consumo de café no aumenta el riesgo de fibrilación auricular

El consumo de café no aumenta el riesgo de fibrilación auricular

De la cafeína hemos hablado en varias ocasiones. Su acción estimulante en general podría interpretarse en que a priori supondría un riesgo de arritmias en el corazón. Sin embargo, este hecho no se ha demostrado de forma concluyente. Traemos aquí una revisión sistemática del tema en forma de metaanálisis de estudios observacionales que estudia justamente si el consumo de cafeína puede aumentar el riesgo de presentar una fibrilación auricular (FA), una de las arritmias más frecuentes. De las bases de datos médicas  PubMed, CENTRAL, ISI Web of Knowledge y LILACS, se extrajeron las referencias de los estudios que relacionaran ambas variables hasta diciembre del 2012. Se excluyeron aquellos en que la exposición a la cafeína fue corta (menos de 6 meses) y aquellos que evaluaban la exposición a la cafeína en pacientes con FA.
Tras ello se realizó un metaanálisis en el que se evaluó el riesgo en forma de odds ratio (OR) y la heterogeneidad de los estudios introducidos en el análisis.
Al final se evaluaron 7 estudios observacionales (6 cohortes, y un estudio caso-control) que correspondieron a 115.993 individuos. En el análisis primario se evaluó la exposición a la cafeína con el no consumo o con el quintil de más bajo consumo.
Según esto la exposición a la cafeína (café, té, chocolate, y refrescos cafeínados) no se asoció a mayor riesgo de presentar FA, OR 0,92 (IC 95% 0,82 -1,04). Seleccionando aquellos estudios de alta calidad se encontró que el consumo de cafeína, sorprendentemente prevenía la FA, al haber una reducción de un 13% en la OR , con baja heterogeneidad de los estudios OR 0,87 (IC 95% 0,80 – 0,94; I2=39%). Si se relacionaba el bajo consumo de cafeína la OR fue de 0,85 (IC 95% 0,78 -0,92, I2=0%), sin excesivas diferencias entre las dosis.
Concluyen que el consumo de café no se asocia con un incremento en el riesgo de FA. Bajas dosis de café pueden incluso proteger de esta arritmia.


Caldeira D, Martins C, Alves LB, Pereira H, Ferreira JJ, Costa J. Caffeine does not increase the risk of atrial fibrillation: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Heart. 2013 Oct;99(19):1383-9. doi: 10.1136/heartjnl-2013-303950.

lunes, 19 de agosto de 2013

¿Influye el consumo de café en la mortalidad?

¿Influye el consumo de café en la mortalidad?

Sobre las propiedades del café hemos hablado en otras ocasiones.
El café es bueno en el hígado graso, para prevenir la diabetes, puede proteger contra la insuficiencia cardíaca y el accidente vásculo-cerebral etc. Sin embargo, el tema de su influencia en la mortalidad es controvertido.
Hoy publicamos este post con el que contrastar resultados, de estudios de alguna manera contradictorios.
El primero, es un metaanálisis de estudios prospectivos observacionales que relacionan el consumo de café y  la mortalidad por cualquier causa, por cáncer y por enfermedad cardiovascular (ECV) hasta enero de este año e identificados a partir de PubMed y de Embase. El objeto del mismo fue el de que alcanzar suficiente potencia estadística para poder contestar esta cuestión.
Según este metaanálisis el riesgo relativo (RR) de comparar alto consumo con poco consumo (menos de una taza diaria) arrojaría un RR de  0,88 (IC 95 %, 0,84-0,93) en mortalidad por cualquier causa (23 estudios), y de RR 0,87 (IC 95 % 0,82-0,93) tras ajustar por consumo de tabaco (19 estudios).
En mortalidad por ECV el RR fue de 0,89 (IC 95 % 0,77-1,02, en 17 estudios tras ajustar por tabaquismo).
En mortalidad por enfermedad coronaria o isquémica del corazón el RR fue de 0,95 (IC 95 % 0,78-1,15, 12 estudias tras ajustar por tabaquismo). Por accidente vásculo cerebral, por su parte, fue de  0,95 (IC 95 %  0,70-1,29, 6 estudios). Y por último una RR de  1,03 (IC 95 % 0,97-1,10, 10 estudios) en mortalidad por cáncer. Según este metaanálisis la ingesta de café estaría inversamente relacionada con cualquier causa de muerte y con gran seguridad con la mortalidad cardiovascular. 
Sin embargo, recientemente nos hemos enterado de un estudio que con los mismos objetivos llega a resultados distintos. Este utiliza los datos proporcionados al inicio por 43.727 individuos del  Aerobics Center Longitudinal Study, mediante una encuesta, datos antropométricos, tensión arterial, ECG, analítica…entre febrero del 1971 y diciembre del 2002. En los 17 años de seguimiento, lo que correspondió a 699.632 personas/año de seguimiento, se produjeron 2.512 muertes (804 -32%- por ECV). El análisis multivariante mostró que la ingesta de café estaba asociado con cualquier causa de mortalidad en varones. De tal modo que más de 28 tazas de café por semana aumentaban la mortalidad por cualquier causa, hazard ratio (HR) 1,2 (IC 95% 1,04-1,40). Tras estratificarlo por edad, los individuos menores de 55 años que consumieron más de 28 tazas semanales tuvieron mayor riesgo, más significativo en varones (56%).
No se encontró relación con la mortalidad por ECV. 
Hay que tener en cuenta que la mortalidad por cualquier causa incluyen los suicidios, accidentes, infecciones, cánceres…
Recomiendan que por precaución en individuos jóvenes el consumo de café sea inferior a 4 tazas diarias
En fin, parece que el café no tiene efectos cardiovasculares nocivos, en ciertos casos puede ser incluso beneficioso, pero en exceso el café puede tener efectos no previstos en otras áreas que influyan en la mortalidad .


Liu J, Sui X, Lavie CJ, et al. Association of coffee consumption with all-cause and cardiovascular disease mortality. Mayo Clin Proc 2013; DOI:10.1016/j.mayocp.2013.06.020. 

 
Malerba S, Turati F, Galeone C, Pelucchi C, Verga F, La Vecchia C, Tavani A. A meta-analysis of prospective studies of coffee consumption and mortality for all causes, cancers and cardiovascular diseases. Eur J Epidemiol. 2013 Aug 11. [Epub ahead of print]


jueves, 14 de marzo de 2013

Los antioxidantes de la dieta parecen no influir en el riesgo de enfermedad neurológica en el anciano


Los antioxidantes de la dieta parecen no influir en el riesgo de enfermedad neurológica en el anciano

Sobre las vitaminas y los antioxidantes hemos hablado en otras ocasiones. Su efectividad clínica tiene más de explicación bioquímica, de leyenda urbana, que de evidencias científicas epidemiológicas en los individuos sin carencias alimentarias. Hoy, como en otras ocasiones y en relación con el declive cognitivo debido a la edad, traemos otro más, sobre la relación de estos y el riesgo de demencia y de accidente vásculo-cerebral (AVC).
El objetivo es el de evaluar la capacidad antioxidante de la dieta mediante una determinación antioxidante  férricoreductora (FRAP)  en relación con el riesgo de demencia y de AVC, y su relación con la extructura volumétrica del cerebro de las personas ancianas. 
Para ello se estudiaron a 5.395 personas de más de 55 años  incluidas en una cohorte danesa del  Rotterdam Study. Una cohorte iniciada en el 1990 con la que estudiar los factores de riesgo de enfermedades crónica en los ancianos. De todas ellas se obtuvo información alimentaria al inicio del estudio sobre 170 alimentos específicos consumidos el  año anterior. Las cantidades de antioxidantes se calcularon utilizando la Antioxidant Food Table publicada por el Institute of Nutrition Research de la Universidad de Oslo, al cual incluye a más de 3000 alimentos de todo el mundo.
De los pacientes reclutados, 5.285 no tenían antecedentes de AVC al inicio, y 462 ni AVC ni demencia. A todos ellos se les realizó una resonancia magnética nuclear a los 5 años del inicio del estudio.
Para registrar los datos correspondientes a la dieta se utilizó un cuestionario semi-cuantitativo con el que evaluar la frecuencia alimentaria y todo ello se combinó con medidas extraídas de tablas que determinaban el FRAP. Ambas informaciones se agregaban en forma una puntuación FRAP.
Tras aplicar un modelo estadístico multivariante proporcional aleatorio Cox se estimó el riesgo de demencia y de AVC. Del mismo modo, con un modelo multivariante ajustado de regresión lineal se estimaron las diferencias medias volumétricas estructurales del cerebro en terciles determinados por la puntuación dietética del FRAP.
Tras un control cada 3-4 años mediante test de cribado de demencia y tests neuropsicológicos con evaluación neurológica y neurofisiológica si fuera necesario, y durante una media temporal de seguimiento de 13,8 años, se identificaron 600 casos de demencia y/o AVC. Ajustando ambos modelos estadísticos no se encontró asociación entre la puntuación dietética FRAP y el riesgo de demencia, siendo la “p” por tendencia de  0,3; el riesgo relativo (RR) 1,12, (IC 95% 0,91–1,38), comparando las puntuaciones del mayor frente al menor tercil del FRAP. Para el riesgo de AVC se encontró una “p” según tendencia de 0,3; un RR de 0,91, (IC 95%  0,75–1,11), comparando también dichos terciles. Las puntuaciones dietéticas del FRAP tampoco se relacionaron con los volúmenes tisulares cerebrales.
Concluyen que la capacidad antioxidante total de la dieta, medida mediante puntuaciones del FRAP,  no parece predecir el riesgo de AVC o demencia. 
 Con todo, se comenta que dentro los alimentos cribados, aquellos con mayor contribución antioxidante son el te y el café y estos en algún estudio ha mostrado efectos beneficiosos al respecto, como ya hemos mencionado en post anteriores, si bien es cierto que con dosis muy elevadas.
Las conclusiones de este estudio estarían en consonancia con los de la cohorte del US Nurses' Health Study, según señalan, pues los antioxidantes tampoco se asociaron con mejoría alguna de la función cognitiva del anciano y en el que, por otro lado, se intuía una reducción del riesgo de empeoramiento cognitivo con altas dosis de te o de café. 

Devore EE, Feskens E, Ikram MA, Heijer TD, Vernooij M, Lijn FV, Hofman A, Niessen WJ, Breteler MM.Total antioxidant capacity of the diet and major neurologic outcomes in older adults.
Neurology. 2013 Mar 5;80(10):904-910. Epub 2013 Feb 20.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El consumo de chocolate disminuye el riesgo de accidente vásculo cerebral


El consumo de chocolate disminuye el riesgo de accidente vásculo cerebral

En otras ocasiones hemos hablado del café, incluso del chocolate comentamos en el blog hermano de la redGDPS un metaanálisis en que se señalaban sus propiedades de disminuir el riesgo cardiovascular. Ahora traemos aquí, una revisión sistemática en forma de metaánalisis de estudios prospectivos de hace algunos meses, en el que relaciona la asociación del consumo de chocolate y el riesgo de accidente vásculo-cerebral (AVC) en los varones. Se trata de un estudio publicado el agosto pasado en Neurology cuyo objetivo fuer estudiar la asociación entre el consumo de chocolate y el riesgo de AVC al tiempo que hacían un metaánalisis de la evidencia disponible hasta el momento sobre estudios prospectivos que relacionaran ambas variables.
Para ello se siguieron prospectivamente a 37.103 varones (45-79 años) suecos del la cohorte del Cohort of Swedish Men, desde 1997, evaluando el consumo de chocolate al inicio, utilizando un cuestionario sobre estilos de vida y de dieta (96 alimentos y bebidas) autocumplimentado.
Los casos incidentes de AVC fueron captados del Swedish Hospital Discharge Registry. Por otro lado, el metaánalisis fue realizado a partir de la identificación de estudios a partir de PubMed y de EMBASE  hasta enero del 2012 y los resultados fueron generados a partir de un modelo estadístico de efectos aleatorios.
Tras  10,2 años de seguimiento se identificaron 1.995 casos incidentes de AVC, 1.511 infartos cerebrales, 321 AVC hemorrágicos y 163 AVC sin catalogar. Hay que decir que aquellos individuos que comían más chocolate eran más jóvenes, menos fumadores, ligeramente más delgados, consumían más alcohol, carne roja, frutas, vegetales y menos pescado.
El riesgo relativo (RR) de AVC, tras ajustarlo por las distintas variables confusoras (edad, peso, hábito tabáquico, hipertensión, fibrilación auricular…), comparando el mayor consumo de chocolate en cuartiles (consumo medio de 62,9 gr semanales) frente al menor consumo (consumo medio de 0 gr semanales, o no consumo) fue de 0,83 (IC 95%, 0,70–0,99), algo que no varió en los distintos subtipos de AVC. Las tasas de incidencia de AVC fueron de 85 por 100.000 personas/año del menor consumo, frente a 73 por 100.000 personas/año en aquellas de mayor consumo de chocolate.
Todo ello mostró que existía una asociación (no causalidad) entre el mayor consumo de chocolate y el menor riesgo de padecer un AVC en varones.
Sin embargo, el riesgo de AVC fue incluso menor en los individuos sin hipertensión arterial, RR 0,76 (IC 95% 0,62 – 0,93), y por el contrario, en aquellos que padecían este factor de riesgo, el chocolate perdía esta cualidad protectora, RR, 1,04 (IC 95% 0,77 – 1,41; p para la interacción de 0,04).
El metanálisis de 5 estudios captados sin distinción de sexos, con 4.260 AVC incidentes, mostró de la misma manera que el estudio, un RR de AVC de mayor frente a menor consumo de chocolate, de 0.81 ( IC 95%,  0,73–0,90),  sin que hubiera heterogeneidad entre los estudios (p = 0,47).
Con ello se concluye que el consumo de chocolate en varones está inversamente relacionado con el riesgo de AVC, un 17% menos riesgo de AVC entre los que consumen chocolate frente a los que no. El metaánalisis ad hoc, aumenta este beneficio hasta el 19% de prevención del riesgo de AVC tanto sean varones como mujeres.

Larsson SC, Virtamo J, Wolk A.  Chocolate consumption and risk of stroke: a prospective cohort of men and meta-analysis. Neurology. 2012 Sep 18;79(12):1223-9. doi: 10.1212/WNL.0b013e31826aacfa. Epub 2012 Aug 29

Buitrago-Lopez A, Sanderson J, Johnson L, et al. Chocolate consumption and cardiometabolic disorders: systematic review and meta-analysis. BMJ 2011; DOI:10.1136/bmj.d4488.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sobre el efecto lacrimógeno de la cafeína


Sobre el efecto lacrimógeno de la cafeína

Sobre la cafeína hemos hablado en otras ocasiones y por acciones diversas. A nivel cardiovascular, en la prevención de la diabetes, de la demencia…La acción que he traído a colación es distinta y creo que personalmente la he experimentado. Se trata de su posible acción lacrimógena, o generadora de lágrimas en aquellos que sufren o pueden sufrir de ojo seco, de igual modo que ocurre cuando estimula otras secreciones exocrinas, tales como la saliva o las secreciones gastrointestinales.
El ojo seco, o la queratoconjuntivitis seca, se debe a una deficiente producción lacrimal que se manifiesta como una sensación rasposa, arenosa, de quemazón en el ojo, y la producción de una mucosidad viscosa que va interfiere en la visión.  Es una entidad muy prevalente en individuos a partir de una cierta edad, y en mi opinión,  es cada vez más frecuente por la utilización de los ordenadores,  y con  ello la fijación de la mirada sin mantener la correspondiente lubrificación/hidratación de la conjuntiva ocular por la falta del parpadeo.
Sea como fuere, este estudio  japonés que comentamos se plantea examinar el efecto de la cafeína en el volumen lacrimal generado por el ojo, al tiempo que investiga si estos cambios se mantienen o incrementan con ciertas variaciones genéticas del metabolismo de la cafeína, tal es el caso de ciertos polimorfismos como el ADORA2A  y el  CYP1A2.
Se trata de un estudio aleatorio a doble ciego, sobre 78 individuos (41 varones, 37 mujeres, con una edad media de 33.6 años, sin tener ojo seco, alergias…que influyeran en la secreción lacrimal)
a los que se les  administraron cápsulas de placebo (dextrosa) o cafeína a dosis de 5-7 mg/kg (para 70 kg, 350 mgr -3 cafés de una tacada-). A los 45 minutos de la ingesta de la cápsula se midió la altura del menisco del fluido lacrimal ocular  (ALO). A todos ellos se les extrajo una muestra sanguínea con las que determinar el genotipo.
Con este estudio se encontró que el volumen lacrimal se incrementa tras la ingesta de cafeína. El incremento neto de la ALO fue de 0.08 mm (IC 95%, 0.05-0.10), un 30% mayor en los individuos que consumieron cafeína que aquellos que consumieron un placebo (P inferior a 0.0001). Según el genotipo ADORA2A  se encontraron diferencia significativas en la ALO según los individuos eran homo o heterocigotos, diferencia de 0.06 mm (P = 0.039).
Se trata de un estudio sencillo (escasos participantes),  pero a mi entender, completo (significación estadística), con el que se concluye que la ingesta de cafeína incrementa el volumen lacrimal en general y en los polimorfismos ADORA2A y  CYP1A2.

Arita R, Yanagi Y, Honda N, Maeda S, Maeda K, Kuchiba A, Yamaguchi T, Yanagihara Y, Suzuki H, Amano S.  Caffeine increases tear volume depending on polymorphisms within the adenosine A2a receptor gene and cytochrome P450 1A2. Ophthalmology. 2012 May;119(5):972-8. Epub 2012 Feb 14.


miércoles, 11 de julio de 2012

¿Protege el café contra la demencia?


¿Protege el café contra la demencia?

Como ya hemos visto, el café al ser un alimento compuesto por compuestos fenólicos, diterpenos, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y cafeína, es capaz de influir en la insulinoresistencia y por ello se la ha relacionado con la prevención de la diabetes 2 (DM2) y el hígado graso, como vimos en un post anterior.
La cafeína por su parte  es una xantina (1,3,7- trimetilxantina) que se trasforma en teofilina, teobromina y paraxantina, que serían las reponsables de su poder estimulante.
El café descafeinado, sin embargo, al mantener los diterpenos (cafestol, kahweol), y los compuestos fenólicos (ácido caféico), seguiría manteniendo sus propiedades antioxidantes.
El estudio que comentamos tiene que ver con los niveles de cafeína y la progresión de la demencia (DEM), pues en estudios observacionales se ha observado como el café  (cafeína) podría proteger contra la enfermedad de Alzheimer (EA). Por ello, se trata de un estudio de caso-control con dos cohortes de 124 personas de entre 65-88 años , del  Florida Alzheimer's Disease Research Center,  evaluadas  mediante test cognitivos  y muestra sanguíneas, con la que analizar la cafeína (proveniente del consumo de café)  y diferentes biomarcadores, anualmente y durante un período entre 2-4 años de seguimiento. Ello permitió que anualmente se pudieran   determinar los cambios predictivos entre los niveles de cafeína y biomarcadores y el estado cognitivo del sujeto.  En el seguimiento se pudo separar a los participantes en 5 grupos, 1- los individuos normales al inicio, 2- normales al inicio que se convirtieron en deterioro cognitivo leve (DCL), 3,- los que DCL al inicio y se mantuvieron así, 4,- los que inicialmente fueron DCL y viraron a DEM y 5,- los que inicialmente ya tenían DEM
Los resultados fueron que los niveles de cafeína fueron más bajos (-51%) en los sujetos que con  deterioro cognitivo leve (DCL) que más tarde progresaron a DEM, que aquellos que se mantuvieron en una  DCL estable.  De la misma forma, ninguno de los DCL que progresó a  DEM, sus niveles de cafeína iniciales superaba los niveles de 1200 ng/dl, mientras la mitad de los que mantuvieron su DCL estable tuvieron niveles de cafeína que superaron estos niveles. De tal modo que niveles superiores de  1200 ng/dl en sujetos con DCL les protegieron de convertirse en DEM durante los 2-4 años que duró el estudio.  Con todo, hay que tener en cuenta que la mitad de los pacientes con un DCL estable con niveles de cafeína menores de 1200 ng/ml no progresaron a DEM, lo que indica que existen otros factores que influyen en el nivel cognitivo, tal es el caso de la actividad físca, los factores de riesgo cardiovascular, la ingesta de antioxidantes (frutas, vegetales..)..
En cuanto a los biomarcadores, las 11 citoquinas analizadas, tres de ellas (GCSF, IL-10, y la  IL-6) disminuyeron cuando el DCL viró a DEM, pero no cuando la DCL se mantuvo estable con alto niveles de cafeína en plasma.
Con todas las salvedades posibles del tamaño del estudio, de la población estudiada  y del tiempo evaluado, este estudio parece sugerir que el consumo habitual de café reduciría el riesgo de DEM, o retrasaría la aparición de esta,  en individuos con alteraciones cognitivas mínimas (DCL).
Por último señalar que para alcanzar el umbral de 1200 ng/ml se necesitan tomar al menos entre 3-6 tazas diarias de café, o 500 mg de cafeína (alrededor de 100 mg/taza). Señalan que estudios previos al respecto con menos cantidad 1-2 tazas (100-200 mg de cafeína) no eran suficiente para modificar la progresión a demencia.

Cao C, Loewenstein DA, Lin X, Zhang C, Wang L, Duara R, Wu Y, Giannini A, Bai G, Cai J, Greig M, Schofield E, Ashok R, Small B, Potter H, Arendash GW. High Blood Caffeine Levels in MCI Linked to Lack of Progression to Dementia. J Alzheimers Dis. 2012 Jan 1;30(3):559-72.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Es bueno el café para prevenir el hígado graso?

¿Es bueno el café para prevenir el hígado graso?

La esteatosis hepatica no alcoholica (EHNA), o hígado graso, es actualmente la causa más frecuente de elevación de las encimas hepáticas en el mundo occidental. Una enfermedad cada vez más frecuente, habida cuenta que es una manifestación de la insulinoresistencia que se genera en individuos con alteraciones metabólicas secundarias a cambios en los estilos de vida (obesidad, sedentarismo..). Según el National Health and Nutrition Examination Surveys (NHANES), que comentamos más adelante, muestra que en el escenario de EEUU (2007-8) la prevalencia de obesidad es de un 32.2% entre varones y un 35.5% entre mujeres y que las previsiones según estos datos harán que en el 2025 el 45-50% de la población estadounidense sea obesa, lo que conducirá que 25 millones de ciudadanos de EEUU puedan padecer EHNA, pues el riesgo es que el 25-30% de la población padezca EHNA y que un porcentaje de estos, hasta el 10-15% pueda llegar a padecer cirrosis, lo que no es un tema baladí.
Como vimos en un post en la redGPDS, el café tiene efectos preventivos de la DM2 al actuar sobre la insulinoresistencia lo que a priori lo haría válido en la prevención del hígado graso. Se trata de un alimento que contiene compuestos fenólicos, diterpenos, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y cafeína, al tiempo que otras sustancias volátiles que son las que dan su olor (melanoidinas). La cafeína es la sustancia más conocida. Esta es una xantina (1,3,7- trimetilxantina) que al descomponerse en teofilina, teobromina y paraxantina, serían las responsables de sus propiedades estimulantes. Con todo, al conocerse que el café descafeinado tiene también propiedades preventivas, se sabe que al margen de la cafeína, los diterpenos (cafestol, kahweol), y los compuestos fenólicos (ácido caféico), que al ser antioxidantes, tendrían también efectos saludables.
Aprovenchándonos una vez más de la encuesta del National Health and Nutrition Examination Surveys (NHANES) estadounidenes se han podido sacar datos sobre los factores nutricionales (62 componentes) implicados en esta enfermedad hepática. En concreto según los datos proporcionados en sucesivas encuestas sobre el comportamiento alimentario entre los años 2001–2008, y en base una metodología basada en regresión múltiple con las que poder aportar datos que identifiquen los predictores nutricionales de la EHNA, evitando factores confusionales y que valoren, a su vez, la hipótesis sugerida por varios estudios previos, que el consumo de café podría prevenir la EHNA (menor elevación de las transaminasas hepáticas), como de alguna manera mejora al enfermedad hepática crónica (disminuye la fibrosis hepática) en incluso la avanzada, el café podría tener un efecto preventivo en la EHNA.
De los 41 658 individuos del NHANES 2001-8, 18 550 fueron introducidos en el estudio, y de estos 1782 cumplieron con la definición de EHNA, al tiempo que el resto, 16 768 fueron utilizados como controles. Primariamente los que presentaron EHNA fueron hispanos, con altas tasas de insulinoresistencia, hipercolesteronemia y obesidad.
De los 62 nutrientes identificados en el modelo univariante, el 38% estuvieron significativamente relacionados con el EHNA (p inferior a 0.05) y de estos la cafeína destacó como la más importante (p inferior a 0.001). En el análisis multivariante, teniendo en cuenta aspectos demográficos (edad, sexo, raza), clínicos y nutricionales, 24 (38%) fueron factores que se diferenciaron entre el EHNA y el grupo control. Nutrientes que fueron desde, proteínas totales, fibra, acidos grasos poli o monoinsaturados, colesterol, vitaminas, sodio, selenio… Como predictores de EHNA se encontró el hecho de ser de raza áfricana/americana (OR 0.5), ser anciano varón (OR 1.3), tener obesidad (IMC ≥30) (OR 2), consumo de cafeína (OR 0.9) y consumo de agua (OR 1). De los nutrientes, la ingesta de cafeína fue un factor independiente que se relacionó con un menor riesgo de EHNA, sugiriendo este hecho que tuviera una acción protectora.