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viernes, 20 de enero de 2023

Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo

Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo

Toda la polémica que se ha generado a raíz de proponer a las mujeres que optan a una interrupción voluntaria del embarazo en la Comunidad Autónoma de Castilla y León a escuchar el latido fetal y a ver al embrión/feto mediante ecografía de alta resolución, para así tener más elementos con los que tomar su trascendental decisión; y con ello, lógicamente convencerlas   que el producto de su concepción es un ser vivo, un ser humano, me ha hecho recordar mi propia crisis personal en este sentido.

Y es que tiene algo de semejante, pues el hecho de tener un conocimiento directo del embrión/feto humano puede hacerte cambiar de opinión. 

En mi caso particular se trató del estudio de una materia a partir del libro de Embriología Clínica (K L More) recomendado en su día por uno de los mejores profesores que he tenido nunca en la carrera de medicina, el  catedrático de embriología y anatomía del Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina de la UAB, el Dr Josep Maria Domènech (fallecido hace 3 años).
En mi caso personal, pasé de una situación de indiferencia sobre lo que pudiera hacer la mujer con el producto de su concepción a considerar a éste un ser humano, no viable (un concepto variable y dependiente de la ciencia y que cada vez se acorta más) en dicho momento, pero un ser humano al fin que necesita protección. 

Pues, tal como relata dicha obra a partir del período fetal (al final de la 7º semana, que es cuando la mujer se plantea la IVE)  se produce un fase de de crecimiento y maduración de los tejidos; es decir el feto  ya tiene una forma humana (algo más cabezudo, esto es mio)  y sus tejidos se encuentra ya diferenciados. Es decir es un niño pequeñito, en miniatura, pero un niño que precisa del útero materno para vivir. 

Y es esto, probablemente, lo que la madre que solicita el IVE verá con sus ojos con la ecografía de alta resolución. De ahí la polémica. Pues ella misma, como yo lo hice en mis primeros cursos de medicina, se convencerá de que lo que lleva dentro es un ser humano que vive, que siente; y puede que a partir de esta experiencia rechace el procedimiento del IVE.

Y es que entiendo que para  poder ejercer su derecho legal a decidir sobre la vida del no nacido precisa tener el máximo de información.
¿Cuál es el miedo que tienen los políticos, me pregunto? 

¿Qué la mujer no interrumpa su embarazo al tener conocimiento de lo que realmente va a hacer y lo que ello significa?
Tal vez no sepan, remitiéndonos  a dicha obra que ““al final de la duodécima semana un golpe sobre los labios hace que el feto responda con el reflejo de succión y si se le golpea los párpados hay una respuesta refleja” (capitulo 6. Período fetal).

No salgo de mi asombro.

Mateo Seguí Díaz
médico de familia

*Continua la discusión en el blog hermano "Opinión sanitaria"

Seguí Díaz M. Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo. Es Diari 20-01-2023: 20


martes, 19 de abril de 2011

¿Puede existir un consenso sobre el aborto?

¿Puede existir un consenso sobre el aborto?

 La respuesta es que a priori no. Las posturas son irreconciliables, pues se enfrentan por un lado las posiciones de los que están a favor del aborto, para los que el aborto es un derecho de la mujer, la que puede disponer como quiera de su propio cuerpo y por tanto el no nacido no tiene derecho alguno. Y para las que el aborto no es más que un anticonceptivo más con el que evitar embarazos no deseados. Y por otro los que están en contra del aborto que consideran al embrión como una persona y por tanto el aborto sería equiparable a un asesinato, y por esto, el derecho a vivir del nasciturus estaría por encima de la voluntad de la madre a tenerlo o no. Entre un extremo y otro existen las posturas que recogió la Ley Orgánica 9/1985 sobre la despenalización del aborto en ciertos supuestos, por la que en ciertas situaciones sería ético que prevaleciera la autonomía de la madre a decidir sobre la vida del no nacido. Sea como fuere, es un tema complicado y un artículo especial en Medicina Clínica firmado por Joan Torres Pons, de la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona intenta consensuar posturas en lo único consensuable “los límites de la interrupción avanzada del embarazo” pues en los otros temas, como de a partir de que momento el embrión/ feto puede ser considerado un ser humano,.. no se discute y no se puede llegar a un acuerdo.

lunes, 8 de marzo de 2010

La ley del aborto

La ley del aborto Algunos blogs han reflejado este acontencimiento pero muchos otros no lo han considerado como un asunto importante y ni siguiera lo ha mencionado. Sea, porque ya lleva mucho tiempo y ya se han hecho suficientes discusiones en listas o blogs, o porque no se le de la importancia que tiene, cuando la realidad es que es algo importante que divide a la opinión de la sociedad española en dos, y está pasando sin la repercusion mediática que creo personalmente debería tener. Un tema que es y será siempre polémico porque enfrenta dos prioridades, la del derecho de la mujer a decidir y la de la vida del no nacido. Mi opinión ya la conocen.

miércoles, 20 de mayo de 2009

El feto de 13 semanas y la ministra

Como se lee en el libro de Embriología Clínica (K L More), el “desarrollo en el período fetal se dedica principalmente al crecimiento y maduración de los tejidos y órganos que empezaron a desarrollarse en el embrión”, siendo el ritmo de crecimiento fetal notable, sobre todo entre la duodécima y la decimosexta semana...” , la forma de los genitales externos ya evidente al final de la novena semana, es madura en la duodécima. En el mismo capítulo se muestra que justamente en esta etapa el feto (que no embrión) reacciona a los estímulos, y “al final de la duodécima semana un golpe sobre los labios hace que el feto responda con el reflejo de succión y si se le golpea los párpados hay una respuesta refleja” (capitulo 6. Período fetal). En fin, que habría que decirle a la ministra que una cosa es ser un ser humano y otra distinta es ser viable. El concepto de aborto tiene que ver con esto último, con la viabilidad, es decir, con el hecho de poder vivir autónomamente sin estar en el seno materno. Un tema que por otro lado es puramente científico, pues sabemos de la viabilidad de fetos con edades cada vez mas precoces y menores pesos. Independientemente de ideologías y creencias a partir del período fetal (al final de la 7º semana) ya podríamos hablar de que un feto es un ser humano, pues por definición este período es de crecimiento y maduración, de modo que ya tiene una forma completamente humana y sus tejidos se encuentra ya diferenciados. Para seguir el tema en este blog: http://borinot-mseguid.blogspot.com/2009/05/una-ley-demasiado-ambiciosa.html


jueves, 9 de abril de 2009

La ley del Aborto

La ley del Aborto El tema del aborto es un tema que levanta siempre ampollas. Levanta ampollas porque afecta a las convicciones más intimas, que no siempre tienen por que ser religiosas –no es mi caso. Y es fuente de conflicto interior porque de la consideración o no del no nacido como ser humano se afecta la libertad personal de la mujer a decidir lo que quiere hacer con su cuerpo. Por tanto, la definición sobre lo que es el producto de la concepción es un asunto importante, pues afecta a lo que se puede hacer o no con el. Quiero decir con ello, que si bien a nivel personal e inconsciente todos estamos de acuerdo en que lo que lleva dentro la mujer es un ser humano, y la prueba es la importancia que le da la mujer al hecho de abortar, traducido en los posibles trastornos psicológicos que se producen en aquellas que han tomado esta decisión -admitidos tanto por pro como antiabortistas-, a nivel personal y consciente se buscan afanosamente razones que nos convenzan que el embrión/feto no es más que un acúmulo de células de las que podemos disponer a nuestro antojo, y poder hacer uso de “nuestro propio cuerpo”. Personalmente mi crisis particular la pasé haciendo la carrera de medicina y la superé, teniendo claro lo que pensaba durante la gestación de mi primer hijo. Pasé de ser un convencido del aborto como una opción de la mujer a considerar al feto (acabado el período embriológico, 7 semanas) exactamente igual que un niño recién nacido, aún cuando siempre he admitido la interrupción del embarazo según las circunstancias de la madre, y siempre como el mal menor indispensable. En cuanto, a mi posición antes de estas 7 semanas, ha sido ambivalente, aunque siempre he sabido que se trataba de un ser humano en potencia. El tratado de embriología clínica de Keith Moore, en este sentido, me abrió los ojos. * Que se hable de un tema superado, es tener una visión muy corta de la realidad que nos envuelve. Sería un tema superado si tal vez se hubiera hecho un referéndum y este se hubiera ganado por mayoría, y aún así habría personas que considerarían que abortar es matar a un ser humano. Personalmente no creo que sea un tema que pueda superarse nunca pues afecta a la misma esencia de nuestro ser, todos al fin y al cabo fuimos un conjunto de células, un embrión, un feto, un niño... Otra cosa distinta, es la realidad de su prohibición, la condena penal por su realización, o la condición de ser hijo no deseado o nacido en un ambiente de miseria, de familias desestructuras etc...Creo que como en todo se puede encontrar un nivel intermedio, en el que se defienda al niño y que no sea una carga para la madre; llegar a despenalizar esta práctica en ciertas situaciones –algo como lo actual-, tomándolo como un mal menor, delante una realidad de difícil manejo. “La ley actual, avalada por el Tribunal Constitucional en 1985, permite la interrupción del embarazo en tres supuestos: violación (hasta las 12 semanas); malformaciones fetales (hasta las 22 semanas) y grave peligro para la vida o la salud física y psíquica de la madre”. Es sabido que esta última condición ha supuesto un coladero al que se han acogido el 97% de las 112.000 mujeres que abortaron en 2007, y esta condición sin plazo ha permitido abortos de fetos que pudieran ser considerados como viables, que ha dado pie a algún que otro escándalo mediático al respecto. La regulación que se propone, no es más que eso, legalizar el coladero, dejando a la voluntad de la mujer si quiere o no continuar con su embarazo hasta las 14 semanas sin que tenga que ser necesario ningún informe ni visto bueno de ningún médico, pero regula el aborto más allá de estas semanas. Visto así, sería mejor que lo actual, aunque tiene el inconveniente de cosificar al embrión/feto, de dejar claro que el producto de la concepción queda a la única voluntad de la mujer gestante. Y no solo eso, si no que se da una vuelta de tuerca más, y se permite el mismo en adolescentes menores de edad a partir de los 16 años sin que intervenga la opinión de los padres. La realidad actual es que en España, en 2007, hubo 4.400 nacimientos y 6.273 interrupciones voluntarias del embarazo en menores de 18 años, o sea al menos hubieron 10.700 gestaciones en muchachas realmente jóvenes, que podemos presuponer no deseaban quedarse embarazadas. Si la tasa de embarazos en adolescentes ha pasado en 10 años de (10 a 17 años), de 3,07 por mil (1997) a 6,3 por mil (2007), o sea duplicándose, y la educación/información en aspectos sexuales es cada vez mayor, ¿qué hacer, cuando las relaciones sexuales son cada vez más frecuentes y se dan en adolescentes cada vez más jóvenes? Tal vez la campaña de aumentar el acceso a la píldora del día siguiente, o a los preservativos, regular el aborto en ciertos casos, y sobre todo tutelar y amparar a aquellos embarazos no deseados para que el niño nacido no sea una carga para la adolescente o pueda ser acogido o adoptado por familias que así lo quieran, pudieran paliar de alguna manera el problema.

* Seguí Díaz M. Incongruencias con el “no nacido”. Jano 1998 (54):1202