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sábado, 19 de febrero de 2022

Los expertos frente a los especialistas en la epidemia de la COVID-19

Los expertos frente a los especialistas en la epidemia de la COVID-19

En ocasiones he hablado de los expertos y su relación con la pandemia de la COVID-19 (enfermedad por coronavirus de 2019). Lo hice al principio de ésta (Es Diari, mayo del 2020) y hace poco (Es Diari 26-11-2021); pues si algo ha salido tocado de todo este descontrol es la figura del experto. Y es que la  certezas se tambalean cuando hablamos de este virus; del que dicho sea de paso todo el mundo comenta o escribe. Lo hacen ciudadanos sin ninguna formación, opinadores de prensa y medios audiovisuales y lo hacen aquellos que denominamos como expertos. 

Los expertos al servicio de la administración sanitaria han sufrido los ataques de la población y de los mismos políticos como chivos expiatorios de las malas o equivocadas decisiones tomadas, fundamentalmente políticas. Pues en una situación de incertidumbre algo hay que hacer, y no hacer nada, el “ver y esperar” no es de recibo, como sucedió con Suecia al principio de la pandemia.

domingo, 5 de diciembre de 2021

La crisis de los expertos

La crisis de los expertos*

A veces cuando uno lee ciertos artículos se da cuenta que viene de un mundo distinto, o al menos con una valoración de la importancia de las personas mucho más relativa. Y que es que la figura del experto viene de esa concepción en la que alguien ha asumido tal cantidad de conocimientos que su opinión no admite crítica, de ahí que cualquier discrepancia cae en saco roto cuando quien la hace no es de la profesión, del área del “experto” en cuestión.

Sin embargo, en la actualidad el conocimiento cambia de manera rápida y sobre todo con la universalización mediante internet está al alcance de todo el mundo. Y lo más importante, que en la actualidad se pueden contrastar  y comprobar  las consecuencias de estas opiniones muchas veces en tiempo real. Los vemos en la economía, en la historia, en la medicina, en la ciencia en general…los cambios en casi todas las áreas son muy rápidos y la información y la difusión de los mismos también. 

Salvo, o con la excepción, de las que yo llamo como materias teológicas, o aquellas que no admiten discrepancia, solo fe, creencia ciega, como la lengua catalana en nuestras islas.

Hemos asistido en tiempo real como las opiniones de expertos epidemiólogos eran distintas según países y como la opinión de éstos se caía delante las evidencias en forma contagios, hospitalizaciones y muertes debido a un virus en buena medida imprevisible. Los anticuerpos, las vacunas, la investigación sobre medicamentos que al final no han funcionado… han mostrado como la figura del “experto” ha quedado muy tocada. Y también a algunos “expertos” avalando o justificando las decisiones de la administración sanitaria han restado prestigio a la figura de éstos delante la ciudadanía.  

Pero, también lo hemos visto en economía, en donde las “previsiones” van variando y ajustándose según los acontecimientos; o en historia,... ya conocen el affaire de los historiadores franceses y la versión edulcorada de la Francia ocupada en la 2º guerra mundial, o las distintas versiones de nuestra guerra civil según quien la escriba, o tal vez la interpretación interesada que se ha hecho sobre  nuestra lengua en la Menorca en el siglo XVIII…y es que en ciertas “ciencias” la ideología o los intereses del “experto” deforman  demasiado los hechos probados, las evidencias…

En medicina, o al menos en diabetología, que es el campo del que más domino, un experto se define socarronamente con diversas imágenes sugerentes; como la de aquel doctor, ya mayor, que viene de lejos que trae una presentación “powerpoint”  personalizada y es portador de un puntero laser… u otras  por el estilo, dando cuenta de la relatividad del concepto del “experto” en nuestro campo.

Y es que en mi área de conocimiento las evidencias tumban las opiniones de los expertos y éstos lo son siempre y cuando sean capaces de aportar evidencias novedosas que hagan cambiar las recomendaciones de las principales Guías de Práctica Clínica, que a la postre son las influyen en la práctica diaria de nuestros médicos.

Si los grandes “popes” que intervienen en los principales congresos internacionales, al menos de medicina, son considerados expertos,  no lo son  porque sean catedráticos de alguna universidad americana..., si no porque son investigadores que han aportado evidencias novedosas sobre las que basar las futuras recomendaciones médicas en sus respectivas especialidades.

Quizás la figura decimonónica del catedrático de universidad que retrató Pio Baroja en su libro “El árbol de la ciencia”, que espera que cada opinión tenga una entusiasta aprobación que refuerce narcisistamente su propia imagen,  es la que probablemente espera recibir algún “experto” después de muchos años de llevar el título de “profesor”; sin embargo, en la actualidad esto ha cambiado, y el escalafón, la edad, el ser profesor  universitario...significan mucho menos que antes.

En cualquier caso, la confianza que da un “experto” no la da un ciudadano que busca la información sobre un determinado tema y que se atreve a difundirla por medios generales, como es este diario, pero no deja de tener éste su parte de razón y con ello es importante. Y es que, concluyendo, ser un “experto” no significa tener el “don de la verdad” si no que la opinión de éste, como he intentado resumir, puede estar influida por muchos factores, entre ellos, su propia ideología.

 Mateu Seguí Díaz
médico de familia 

*Si bien es cierto que todos los artículos que introduzco en el blog son en español, en algún caso fueron escritos inicialmente en menorquín, como es el caso, y luego traducidos. Sin embargo, requerimientos de la dirección del rotativo  para adaptarme al "catalán literario" demoraron más de un mes su publicación y me autobligué a publicarlo en español en dicho medio, tal como está en el post.

Seguí Díaz M. La crisis de los expertos. Es Diari MENORCA. 26-11-2021:30. https://www.menorca.info/

jueves, 21 de mayo de 2020

Los expertos y la COVID-19

Los expertos y la COVID-19

Todos los países hasta el momento tienen sus comités asesores de expertos, sin embargo, no todos los gobiernos toman las mismas decisiones ante situaciones parecidas. Es algo chocante, y es que muchas veces interpretamos que la opinión de los expertos  es solo consultiva y no vinculante y que los gobiernos al final hacen lo que quieren, primando más los objetivos políticos cortoplacistas (contagiados o fallecidos por el COVID-19 en el momento presente) , que aquellos a más largo plazo como el nivel de inmunidad grupal (seroconversión) de la población, mantener el statu quo sanitario y aquellos aspectos económicos que permiten a la gente ganarse la vida. Pues esta epidemia, muy probablemente, casi se ha habrá resuelto espontáneamente (si se puede decir así), con toda su carga de sufrimiento, cuando ya dispongamos de vacunas (se habla de un año y medio), por lo que hay que pensar a largo plazo.
En nuestro país el descrédito de la opinión de los expertos se creó en el momento de la irrupción de esta crisis tras sucesivos estados de contención (03-2020) que se convirtieron en un estado de alarma súbito (14-03-2020) con un confinamiento de toda la población y gran cantidad de fallecidos. El gobierno se quitó responsabilidades y apeló a la opinión de los expertos.
Y es que es función de los expertos es la de advertir sobre el futuro,  de anticiparse a la realidad y de aplicar medidas,  algo que hicieron en Portugal o Grecia y no al parecer, o no de manera suficiente, los países de su entorno.
Tan bien es cierto que la iniciativa de hacer caso a los expertos es de los gobiernos, pues son estos los que toman la decisión de cuando pedir consejo y si este se debe aplicar o no; así Alemania se preparó con un Comité de Vigilancia permanente ya en enero, antes del primer caso,  y otros países como el nuestro tardó hasta el 14 de marzo, con el estado da alarma, cuando cuando la epidemia estaba  ya extendida.
La realidad es que las diferentes respuestas delante de la epidemia, se deben a que, o no se hace caso  al consejo de los expertos, o estos opinan de manera distinta en cada sitio, o la ciencia epidemiológica falla por carencia de evidencias (test diagnósticos).
El caso de Suecia frente a Noruega o Dinamarca países con población parecida en carácter,  comportamiento y distribución poblacional es patente; como una opción u otra a corto plazo están trayendo consecuencias distintas.
A corto plazo la opinión de crear una inmunidad grupal no está dando unos buenos resultados (Suecia), sin embargo, esta es una apuesta a largo plazo, sus resultados inmediatos son siempre peores que  los de un confinamiento total, y  está pensada sobre la idea  de que cuando dispongamos de una vacuna el daño ya estará  hecho.
Así, algo tendrán que ver la opinión y la aplicación de las indicaciones de los expertos cuando ayer Noruega  (17/05/2020) presentaba 4,37 muertes por 100.000 habitantes (8.244 casos diagnosticados) frente a Suecia, ambos colindantes, con 36,16 muertes por 100.000 habitantes y 30.143 casos diagnosticados (y en España el mismo día que sus fallecidos bajaban de la frontera de los 100 muertos, tenía 59,9 muertes por 100 000 habitantes y 30.143 casos). Está claro que, o no todo depende de los expertos o que estos opinan de manera distinta delante situaciones parecidas, lo que da que pensar.
La apuesta de Suecia ha sido arriesgada (solo prohibió básicamente las reuniones de más de 50 personas y las visitas a residencias de ancianos...), pero esto más que una imprudencia, ha de interpretarse como  una apuesta de resultados de salud a largo plazo. Se apeló a la responsabilidad personal evitando la intromisión del estado en la vida de las personas y se mantuvo la actividad económica.  
Y es que como hemos comentado no solo se trata de los contagios o fallecimientos que diariamente se van produciendo por el COVID-19, si no del mantenimiento del sistema económico (evitando el paro de las actividades productivas) y de atender a las necesidades sanitarias en general. En este sentido leemos que la contracción de la economía de Suecia será del 2,4% en el primer trimestre  y del 13,7% para el segundo de este año, frente al 4 y 17,3% de la zona euro, al tiempo que una caída del 9,2% de España, en este año. 
Y es que los resultados de esta crisis se medirán a medio/largo plazo. La mirada políticamente correcta y cortoplacista en este caso pudiera no ser una buena consejera. 

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Los expertos y la COVID-19.  Es Diari MENORCA. 20-05-2020: 25  https://www.menorca.info/