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domingo, 4 de junio de 2017

Los analgésicos y la audición

Los analgésicos y la audición

Es conocido que el uso, y sobre todo el abuso, de los analgésicos tienen efectos contraproducentes. Los análgésicos puros, o sea no antiinflamatorios (como el ibuprofeno, el diclofenaco…), serían más seguros a nivel gastro intestinal (o sea, no tendrían tanto impacto en el estómago) pero también tendrían otros efectos preocupantes. La realidad es que no hay ningún fármaco inocuo y sobre todo si se toma continuamente.
Del paracetamol, del que ya hablaremos otro día,  les adelanto que su intoxicación (algo infrecuente) es una de las principales causas de trasplante de hígado en los países occidentales; y de los analgésicos morfínicos, unos fármacos que de no recetarse hace algunos años, se han convertido en medicación crónica en nuestro país, dan cuenta las cifras de dependencia, síndromes de abstinencia y  sobre todo como causa de muerte (que superan a las drogas ilegales) por su abuso en países como Estados Unidos.
Sin embargo, hoy hablaremos de otra cosa. De la relación de los analgésicos antiinflamatorios y del paracetamol con la audición. 
Clásicamente los médicos sabemos que dosis altas de aspirina (ac acetilsalicilico)  y de los antiinflamatorios son causa de ototoxicidad (daño en el oído). Y, por tanto, siempre hemos sabido que los antiinflamatorios deben utilizarse con precaución en las personas con problema auditivos. Sin embargo, según datos de una importante encuesta de salud de EEUU, la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), más del 50% de los adultos mayores de 60 años y dos tercios de las mujeres en estas edades, tendrían problemas de audición, sobre todo en las frecuencias altas, por lo que el abuso de estas sustancias podría empeorar esta situación o ser la causa de la misma. 
Los antiinflamatorios pueden afectar al oído al actuar sobre el flujo sanguíneo a este nivel (en la cóclea, por la inhibición de las prostaglandinas), y el paracetamol alterando la protección  del oído (cóclea) al ruido (depleción del glutatión). Por ello, sea por un mecanismo o por otro afectan a la audición.
Un estudio de hace 5 años de  Curhan SG et al publicado en  Am J Epidemiol ya mostró en 62.261 mujeres (31-48 años) del estudio Nurses' Health Study II, durante un seguimiento entre los años 1995-2009, que hubo una pérdida de audición en  10.012 mujeres que tomaron este tipo de fármacos. En principio se relacionó con el tiempo que se utilizaron y la dosis ingerida (mayor cuanto mayor es la dosis). Se vio que era más importante en el ibuprofeno y el paracetamol (los más utilizados) que en el naproxeno o ketoprofeno... e incluso que en la aspirina.
Siguiendo esta misma cuestión, y publicado el diciembre pasado en la misma revista, se hizo otro estudio con un seguimiento entre los años 1990–2012 en 55.850 mujeres con el que valorar este problema en el tiempo; más de 6 años de uso frente a menos de un año. Para ello se les pasó a las mujeres (edad media 53,9± 6,5 años) un cuestionario dos veces al año desde el 1990  sobre el consumo de antiinflamatorios, aspirina o paracetamol; y,  en el 2012 se incluyeron preguntas relativas a la pérdida de audición en el Conservation of Hearing Study (CHEARS). En dicho tiempo hubo 18.633 casos de pérdida de audición.
Según este estudio, se concluye que en mujeres a partir de la edad media de la vida el consumo crónico de antiinflamatorios y del paracetamol se asocian con pérdida de la audición; que mayor duración del consumo incrementa  el riesgo, aunque muy ligeramente, y que este efecto no se observó en la aspirina.
El tema es importante por la gran cantidad de mujeres que toman analgésicos de una manera crónica  y que gran parte de los problemas de audición que pudieran tener éstas podrían ser achacables o empeorados por el consumo crónico de analgésicos.  Algo que debemos tener en cuenta.

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Los analgésicos y la audición.  Diari Menorca. 10-04-2017: 14  http://menorca.info/

Curhan SG, Shargorodsky J, Eavey R, Curhan GC. Analgesic use and the risk of hearing loss in women. Am J Epidemiol. 2012 Sep 15;176(6):544-54. Epub 2012 Aug 29.

Brian M. Lin  Sharon G. Curhan  Molin Wang  Roland Eavey Konstantina M. Stankovic  Gary C. Curhan. Duration of Analgesic Use and Risk of Hearing Loss in Women. Am J Epidemiol (2017) 185 (1): 40-47.



miércoles, 10 de julio de 2013

¿Cuando recomendar poner tubos de timpanostomia a los niños con problemas auditivos?

¿Cuando recomendar poner tubos de timpanostomia a los niños con problemas auditivos?

La American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation (AAO-HNSF) ha realizado una guía de práctica clínica (GPC) abordando  un tema que en nuestro ámbito genera gran variabilidad en al práctica clínica y por tanto molestias (o sufrimiento) a nuestros niños.
El tema abordado ha sido el de qué evidencia existe en la implantación de los tubos de timpanostomias en los niños entre los 6 meses y los 12 años de vida que tienen otitis media (OTM) de repetición. Y es un tema importante, no solo por las molestias si no por los riesgos inherentes  a la operación habida cuenta de que se trata de la primera operación quirúrgica con anestesia general a la que se somete a nuestros infantes. Por tanto, tiene el valor de mostrar las recomendaciones según la evidencia científica de a quien se debe  intervenir y a quien se debe hacer esperar o prescribirse un tratamiento médico distinto.
La técnica consiste en introducir un tubo a través del tímpano que permita descomprimir el oído medio al tiempo que circula el aire. Se aplican generalmente en niños con otitis medias con derrame en el oído medio, infecciones recurrentes y en los casos que estas son refractarias a los antibióticos. En nuestro medio tras la demostración mediante una impedancia acústica (prueba que mide la dificultad al paso del sonido por los huesecillos del oído medio) y el timpanograma es permanentemente patológicos con el que identificar la pérdida auditiva asociada a la OTM.
Estos tubos suele caerse espontáneamente entre el año y los dos años tras su implantación.
Señalan que es frecuente que los niños puedan tener  OTM con derrame que se resuelvan espontáneamente y lo habitual es que lo hagan antes de los 3 meses de su inicio. Recomiendan, por tanto, no insertar tubos de timpanostomía si estas OTM tienen una duración menor de 3 meses.
Se recomienda hacer una evaluación auditiva antes de someter el niño a la cirugía si la OTM dura más de tres meses. Por ello, debemos ofrecer esta alternativa quirúrgica si los niños tienen una alteración de la audición bilateral con una OTM de más de 3 meses de duración que hace sospechar un derrame en el oído medio permanente. En estos casos la inserción de los tubos de timpanostomía son útiles para mejora la audición. 
También se pueden recomendar en OTM uni o bilaterales de más de 3 meses asociados a otros síntomas, como alteraciones vestibulares, problemas de aprendizaje o de comportamiento del niño, problemas auditivos subjetivos y alteraciones de la calidad de vida. En este aspecto, son de especial riesgo los niños con pérdida auditiva permanente, alteraciones de lenguaje, del desarrollo y enfermedades del tipo del espectro autista, síndrome de Down, defectos cráneo faciales o hendidura palatina.
No debe recomendarse en OTM recurrentes sin derrame demostrado en el oído medio; si bien es cierto que en ciertos casos la aplicación de los tubos en OTM con derrame permite prevenir futuras OTM al facilitar el tratamiento mediante la aplicación de gotas óticas en vez de antibióticos orales, con todos los efectos secundarios que conllevan.
Leemos, que no se deben poner excesivas precauciones en los niños que portan estos tubos a la hora de bañarse, no siendo necesario los tapones en los oídos.

Otolaryngol Head Neck Surg. 2013;149:8-16. Full text




viernes, 28 de diciembre de 2012

¿Existe riesgo de pérdida de audición con la utilización de analgésicos y antinflamatorios?


¿Existe riesgo de pérdida de audición con la utilización de analgésicos y antinflamatorios?

Algunos antinflamatorios no esteroideos (AINES) y analgésicos (ANG) en general se les ha relacionado como fármacos ototóxicos para la audición y se recomienda no utilizarlos en personas con problemas de hipoacusia.  En personas normales, según datos extraídos del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) más del 50% de los adultos mayores de 60 años de EEUU presentan una pérdida de las frecuencias altas de la audición, por lo que no es un asunto baladí.
La ototoxicidad achacada a los AINES se debe a la posibilidad de afectar a la cóclea o al nervio auditivo por la inhibición de las prostaglandinas, afectando a la ciclooxigenasa y con ello al flujo sanguíneo coclear. La ototoxicidad del paracetamol (PARA) se debe a la depleción del glutatión que está implicado en la protección coclear al ruído. Hasta este momento se conocía que una utilización regular de AINES,  de PARA, o de la aspirina (AAS) ≥2 veces por semana podía suponer una pérdida de audición en los hombres.
El estudio que comentamos evalua prospectivamente tres de los fármacos más utilizados en este sentido, como son el PARA, la AAS y el ibuprofeno (IB) en  62.261 mujeres  con edades entre 31-48 años del  Nurses' Health Study II. Como objetivos se evaluó la pérdida subjetiva de audición durante un seguimiento entre 1995-2009 en 10.012 mujeres que tomaron este tipo de fármacos.
Durante un seguimiento de 764.247 personas/año, se detectaron 10.012 casos de pérdida de audición que significó que la utilización de IB y de PARA se asociaron independientemente con un aumento del riesgo de pérdida de audición, pero, sorprendentemente en este tiempo no lo hizo la AAS.
Para el IBU, según el riesgo calculado (riesgo aleatorio COX ajustado por variables confusoras) sobre un modelo multivariante, la pérdida de audición generó un riesgo relativo (RR) 1,13 (IC 95% 1,06-1,19) con una frecuencia de utilización de 2-3 veces por semana, de 1,21 (IC 95% 1,11-1,32) en 4-5 días semanales y de 1,24  (IC 95% 1,14-1,35) cuando la frecuencia fue de ≥6  días por semana (p por tendencia inferior a 0.0001), en comparación con la utilización de menos de una vez por semana.
En el caso del PARA el RR fue de 1,11 (IC 95% 1,02,-1,19), 1,21 (IC 95% 1,07-1,37), y de  1,08 (IC 95% 0,95-1,22), respectivamente en las distintas frecuencias ( P por tendencia= 0,0007).
Otros AINES (naproxeno, ketoprofeno..) no mostraron una asociación significativa con un incremento en la pérdida de audición, señalan.
Concluyen que tanto el IBU como el PARA, pero no la AAS, a dosis de dos o más ingestas por semana, se asocia con un aumento de riesgo de pérdida de audición en mujeres, algo que por otra parte era conocido en los varones.

 Curhan SG, Shargorodsky J, Eavey R, Curhan GC. Analgesic use and the risk of hearing loss in women. Am J Epidemiol. 2012 Sep 15;176(6):544-54. Epub 2012 Aug 29.