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martes, 10 de enero de 2023

¿Cuál es la causa del COVID persistente?

¿Cuál es la causa del COVID persistente?

El “long COVID” o “COVID persistente” o  “COVID-19 crónico” es una dolencia, ahora vuelta a poner de moda tras conocer las cifras de mortalidad de este año que finaliza,  que se crea a partir de padecer la infección por coronavirus de 2019 (COVID-19); una secuela que aparece, o una forma de cronificación tras haber padecido esta infección.

Se habló de que son síntomas que se establecen a partir de padecer una forma grave del COVID-19, aunque en la actualidad se admite cualquier forma de esta infección y a cualquier edad.

Sin embargo se trata de una entidad clínica difícil de definir y que en octubre del 2021 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la describía como:

- Una historia o probable historia de infección por el virus  SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2)

- Que tuviera una sintomatología que se manifestara a los 3 meses tras la infección

- Y que dicha sintomatología no pudiera explicarse con un diagnostico alternativo y que persistiera al menos dos meses.

Los síntomas incluidos son muchos e inespecíficos entre los que se incluye la astenia, la dificultad respiratoria, la alteración de la atención,  la turbación mental, el dolor abdominal, palpitaciones, ansiedad, …hasta 200 síntomas diferentes que afectan a la vida diaria.

Por lo que se ve es una entidad clínica difícil de acotar pero que puede afectar o puede haber afectado al 10-20%  de los infectados por este virus, a más de 17 millones de personas en Europa, según la OMS en los primeros años de la pandemia (2020-21). Con todo, en mi opinión  puede llegar a ser un cajón de sastre de muchas otras patologías concomitantes o psicosomáticas relacionadas con el estrés producido por la enfermedad y  partir de su repercusión mediática.

Así un estudio francés de hace un año (Matta et al, JAMA Intern Med 11-2021) sobre 200.000 individuos (18-69 años) y teniendo en cuenta la sensación autoreferenciada de haber padecido la COVID-19, los test serológicos confirmatorios y  la sintomatología clínica persistente como astenia, dificultad respiratoria, falta de atención.. en la población general durante la pandemia, la infección autoinformada (la creencia de padecer esta infección) se asoció positivamente con síntomas físicos persistentes, con tasas aleatorias de riesgo variables según la sintomatología;  pero cuando la serología fue positiva al virus COVID-19, estuvo fuertemente asociada con la anosmia (falta de olfato) persistente, síntomas inequívocos de esta enfermedad.  

Según esta cohorte francesa la persistencia de síntomas físicos tras la infección por la COVID-19 se asoció más con el convencimiento de estar infectado por el virus COVID-19 que con el hecho cierto de haber padecido esta infección demostrado por serología; algo que da que pensar.

Así  que, según este estudio, como en el manicomio de Sevilla “No están todos los que son ni son todos los que están”  dentro el diagnóstico del “Long COVID”.

Con todo, el “long COVID” está admitido como una patología e incluso como vimos (Es Diari 23-11-2022:37) se le ha achacado parte de la culpa del exceso de mortalidad que hemos padecido este año, de ahí que sea importante conocer cuál es la causa de la misma, conocer cuál es la explicación a estos síntomas. 

Se han argüido teorías sobre acúmulos de deshechos virales, respuestas hiperinmunes de anticuerpos hiperactivos…pero nada claro hasta el momento.

Y de esto va este escrito, de la demostración en el laboratorio de la hipótesis de que la producción de microcoágulos en el cuerpo podría ser la causa de esta entidad. 
La relación de la infección COVID con la coagulación, con la formación de coágulos a partir de la inflamación sistémica que produce este virus está bien documentada al producir esta infección eventos cardiovasculares,  accidentes vásculocerebrales (AVC), fallos renales.. pero no que la sintomatología posterior, al cabo de 3 meses, se debiera a éstos, era algo que no se había demostrado.

Estos días leemos (Sibonney, WebMD Health News. 12-2022) como en muestras analizadas de pacientes de diversas partes del mundo (Reino Unido, Alemania, Sud África…) por el hospital de Mount Sinai (Nueva York) de pacientes con COVID persistente, se ha encontrado microcoágulos en éstas que sugerirían su relación con los síntomas del long COVID.

El daño de la pared de los vasos sanguíneos tras la inflamación por el virus de la COVID-19 al alterar las proteínas (red de fibrina) de la pared y el aumento en la agregación plaquetaria que provoca son capaces de inducir la producción de coágulos a nivel de pequeños vasos, a nivel capilar, que bloqueen éstos, señalan; impidiendo con ello la entrada de oxígeno a los tejidos irrigados, generando síntomas respiratorios, mentales, generales (astenia)…

El problema es que al ser tan pequeños serían indetectables con las pruebas habituales y que el tratamiento habitual de éstos a estos niveles (anticoagulantes) no serían del todo efectivos. Los datos que en este momento se anuncian tienen que ver con imágenes a partir de microscopía electrónica de muestras de tejidos.

Se comenta que la asociación con la persistencia en el tiempo del antígeno S (spike) del virus SARS-CoV-2  más allá de los 12 meses de la infección podría estar detrás de estos microcoágulos, pero aún faltan datos. Esta explicación, sin embargo, nos supondría una complicación pues aún encontrando un medicamento que pudiera eliminar estos coágulos estos podrían volver a formarse. 

En este sentido existen varias líneas de investigación en marcha, pero, comentan que los primeros resultados de un estudio con anticoagulantes junto con antiagregantes (Pretorius& Kell et al)  muestran que mejoran esta sintomatología. Esperar y ver.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. ¿Cuál es la causa del COVID persistente?. Es Diari MENORCA. 08-01-2023: 30. http://menorca.info/

Joane Matta; Emmanuel Wiernik; Olivier Robineau; et al Fabrice Carrat, MD; Mathilde Touvier; Gianluca Severi; et al; for the Santé, Pratiques, Relations et Inégalités Sociales en Population Générale Pendant la Crise COVID-19–Sérologie (SAPRIS-SERO) Study Group. Association of Self-reported COVID-19 Infection and SARS-CoV-2 Serology Test Results With Persistent Physical Symptoms Among French Adults During the COVID-19 Pandemic. JAMA Intern Med. Published online November 8, 2021. doi:10.1001/jamainternmed.2021.6454

https://www.webmd.com/covid/news/20221207/microclots-may-explain-long-covid-symptoms

https://www.who.int/teams/health-care-readiness/post-covid-19-condition

domingo, 8 de mayo de 2022

Medidas para el control de la epidemia por el virus SARS-CoV-2

Medidas para el control de la epidemia por el virus SARS-CoV-2  

En realidad la medida más efectiva en la reducción de la mortalidad en la actual pandemia de la COVID-19 (coronavirus disease 2019), que no de los contagios, ha sido la vacunación aunque no confieren una protección del 100% y su relación con la inmunidad grupal (herd immunity) es variable dada su limitada duración, que no son vacunas esterilizantes y que está relacionada con la aparición de nuevas variantes. 

Con todo, antes de llegar a  esta situación los países, sobre todo cuando las tasas de vacunación han sido bajas, han aplicado distintas medidas de prevención para evitar su extensión y limitar el riesgo de hospitalización y fallecimiento.

Medidas como los confinamientos (lockdown), la distancia social, la utilización de mascarillas o el lavado de manos se han utilizado para evitar su contagio y reducir la curva de la pandemia por este virus.
Los confinamientos universales utilizado en Australia, Nueva Zelanda, Singapur o China dicen ayudaron a reducir la mortalidad, sin embargo son medidas no sostenibles pues afectan a la economía, a la libertad personal, al funcionamiento de las personas...lo que obliga a utilizar medidas individuales de protección que al tiempo que evitan la trasmisión permitan la vida social y se proteja a la vez  a las personas de alto riesgo. 

miércoles, 6 de abril de 2022

China prueba su propia medicina

China prueba su propia medicina

Hace justo un año publiqué en este medio (Es Diari 19-03-2021)  un artículo sobre China, dando a entender que si de alguna manera era responsable  de la diseminación del virus SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome) al inicio de la pandemia salía, sin embargo, en aquel momento reforzado por dicha crisis. 

Reforzada pues había sabido controlar la diseminación de la  COVID-19 (coronavirus disease 2019) dentro sus fronteras aún sin vacunar completamente a la población, no había parado su economía que seguía creciendo por encima de los países más desarrollados, había sintetizado y comercializado diversas vacunas contra este virus y había sido capaz de hacer un control de la población a través de la tecnología informática (teléfonos inteligentes) al modo de “Gran Hermano” de George Orwell en “1984”, que al parecer (si nos creemos los números) fue eficaz para evitar la diseminación de la epidemia. 

lunes, 7 de marzo de 2022

La mayor calidad de los anticuerpos de los infectados por la COVID-19

La mayor calidad de los anticuerpos de los infectados por la COVID-19

Hace pocos días me sorprendió observar como quien, creo, fue mi primer paciente diagnosticado de COVID-19 (con insuficiencia respiratoria e ingreso hospitalario) hace ahora 2 años, aún tenía anticuerpos neutralizantes en ausencia de la vacuna (que no se puso). La sorpresa vino por que lo publicado hasta ahora no permitía augurar tanto tiempo de respuesta humoral contra el virus SARS-CoV-2  (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2); es posible, como me comentó un compañero, que tal vez éste paciente se hubiera puesto en contacto nuevamente con otros virus SARS-CoV-2  y reforzado con ellos su inmunidad; pero, con todo, es un dato a tener en cuenta.

Y es que aún el tiempo transcurrido existe una cierta incertidumbre en la prensa médica sobre cuanto dura la respuesta inmunitaria tras la infección por del SARS-CoV-2, pues algunos pocos estudios van de dar una inmunidad mayor a éstos que a los vacunados aunque la mayoría  que la vacunación produce una inmunidad superior y más duradera que  la alcanzada con la infección natural.

sábado, 19 de febrero de 2022

Los expertos frente a los especialistas en la epidemia de la COVID-19

Los expertos frente a los especialistas en la epidemia de la COVID-19

En ocasiones he hablado de los expertos y su relación con la pandemia de la COVID-19 (enfermedad por coronavirus de 2019). Lo hice al principio de ésta (Es Diari, mayo del 2020) y hace poco (Es Diari 26-11-2021); pues si algo ha salido tocado de todo este descontrol es la figura del experto. Y es que la  certezas se tambalean cuando hablamos de este virus; del que dicho sea de paso todo el mundo comenta o escribe. Lo hacen ciudadanos sin ninguna formación, opinadores de prensa y medios audiovisuales y lo hacen aquellos que denominamos como expertos. 

Los expertos al servicio de la administración sanitaria han sufrido los ataques de la población y de los mismos políticos como chivos expiatorios de las malas o equivocadas decisiones tomadas, fundamentalmente políticas. Pues en una situación de incertidumbre algo hay que hacer, y no hacer nada, el “ver y esperar” no es de recibo, como sucedió con Suecia al principio de la pandemia.

sábado, 12 de febrero de 2022

Sirvió de algo el confinamiento en la primera ola de la COVID-19

Sirvió de algo el confinamiento en la primera ola de la COVID-19

Pronto hará dos años del mayor confinamiento que ha sufrido la sociedad española en su historia reciente o no. Un confinamiento instaurado de prisa y corriendo y con  una duración y características de “estado de sitio” como nunca se había visto en nuestro país. 

Las razones básicamente, en mi opinión estuvieron en que existia la sensación que de la epidemia se nos había escapado de las manos tras semanas de ningunearla. Se sobreactuó estableciendo una “cuarentena medieval”  y aún que se ha argüido que fue totalmente necesaria, evitando según la admnistración muchas muertes (postverdad),  la realidad es que hubieron muchas voces críticas (Juan Erviti…) y yo mismo que apuntaron que esta misma medida contribuyó por ende a extender la epidemia (vuelta de estudiantes de grandes ciudades, reclusión forzada de contagiados con aquellos que no...)  y a aumentar el número de muertes, básicamente en personas mayores (geriátricos).

La realidad es que la curva epidémica de nuevos casos y de muertes por la COVID-19 no se modificó, no se aplanó...siguiendo su evolución natural. El total fueron 47.123 fallecidos, o un 45% de exceso de mortalidad hasta junio del 2020.

jueves, 20 de enero de 2022

La duración de la efectividad de las vacunas de ARN mensajero

La duración de la efectividad de las vacunas de ARN mensajero 

En ocasiones hemos hablado sobre la duración de las vacunas contra la COVID-19. Hace algun tiempo, antes de recomendarse la 3 dosis,  comentamos los resultados de un estudio de  Mehul S. Suthar en  BioRxiv sobre la vacuna según la técnica del ARN mensajero más sobresaliente en EEUU  la de Pfizer-BioNTech, una vacuna con una eficacia en estudios precomercialización a los dos meses tras la segunda dosis del 95%.

Según dicho estudio  la respuesta inmunitaria y celular al virus en la cepa  de diferentes cepas, fueran Beta , Delta , Gamma , y la más reciente la Mu  a las 3 semanas de la vacunación y a los 6 meses, se demostró una reducción de hasta 7 veces los títulos de anticuerpos contra estas variantes,  encontrándose éstos indetectables a los 6 meses, básicamente en las variantes Delta, Beta, y Mu.

martes, 11 de enero de 2022

¿Ha llegado el momento de asumir a la COVID-19 como una gripe estacional?

¿Ha llegado el momento de asumir a la COVID-19 como una gripe estacional?


Existe una sensación de hartazgo tras 2 años de haberse iniciado esta pandemia que nos lleva a buscar afanosamente el final de la misma. La población esta cansada, los médicos también, el mal funcionamiento del sistema sanitario  y la morbimortalidad creciente por otras causas secundarias a haber dejado de cuidar a nuestros enfermos agudos y crónicos, nos invitan a buscar un fin ahora que la presión sobre los hospitales, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y la mortalidad ha disminuido.

Sin embargo, ¿podemos acabar con la excepcionalidad de un día para otro y tratar a la COVID-19 (Coronavirus diseases 2019) como cualquier enfermedad vírica epidemica y estacional?. Pues la verdad, aún no lo se.

¿Hay que dejar de testar a la población?. Tampoco.
Personalmente creo que es prematuro.
La variante Ómicron aún no lleva dos meses entre nosotros y no sabemos su evolución.

lunes, 20 de diciembre de 2021

El Ómicron y las vacunas por RNA mensajero

El Ómicron y las vacunas por RNA mensajero 

La semana pasada hablamos de la variante Omicrón  (B.1.1.529), una variante aislada hace un mes en Botswana, que se está extendiendo de manera exponencial gracias a su alta transmisibilidad, habida cuenta los cambios que se han producido en éste en el lugar en el que el virus se acopla a las células humanas. 

Los dos interrogantes aún no dilucidados es si las vacunas serán efectivas como en el resto de variantes y si la infección producida por éste será más o menos grave que las variantes anteriores.

En este sentido, una cuestión queda clara que la vacunación no impide su transmisión comunitaria con lo que solo queda esperar que las vacunas sean efectivas en reducir la gravedad de la infección provocada por dicho virus. Los datos que se disponen es que (según el Morbidity and Mortality Weekly Report ) los afectados padecen síntomas menores como tos, congestión, fatiga, y menos frecuentemente náusea, vómitos, sensación de falta de aire, diarrea y perdida del gusto y del olfato. El problema es que aún teniendo una sintomatología leve, comentan,  su alta transmisibilidad pudiera colapsar los sistemas sanitarios, algo que empezamos a ver estos días.

jueves, 16 de diciembre de 2021

España, de los países desarrollados con más años de vida perdidos debidos a la COVID-19

España, de los países desarrollados con más años de vida perdidos debidos a la COVID-19

Hace algún tiempo comentamos como la epidemia de la COVID-19 no ha generado la misma repercusión en fallecimientos según los países.

Comentamos un análisis de  Islam et al publicado en el BMJ hace algunos meses (Es Diari 04-06-2021) en el que evaluaba el exceso de fallecimientos en los 29 países de más altos ingresos por edad y sexo. En este se resaltaba que en el 2020 los cinco países de más altos ingresos con mayor número absoluto de fallecimientos fueron EEUU (458.000), Italia (89.100), Inglaterra/Gales (85.400), España (84.100), y Polonia (60.100). Y que en el número de fallecimientos por 100.000 habitantes (tasas crudas) fuimos el tercero por detrás de Lituania y Polonia.

El exceso de muertes (muertes observadas menos las esperadas), que es la mejor medida para conocer el impacto de la epidemia,  se calculó en este caso según la diferencia entre el número de fallecimientos por cualquier causa durante la pandemia y  aquellos fallecimientos esperados según los datos históricos recogidos en los últimos años. Los datos en dicho análisis provenían la base de datos del “Human Mortality Database”  de los 29 países miembros de la Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD)  entre 2016-19 y los del 2020.

jueves, 9 de diciembre de 2021

La variante Omicron

La variante Omicron

Me cuesta escribir cuando todo lo publicado proviene de la prensa general, de comentarios de los expertos o de reacciones de las administraciones sanitarias a una determinada amenaza. Y es que en este tema del coronavirus no paramos de sustos, habida cuenta que cualquier cambio es vivido como una amenaza de proporciones bíblicas. No es la primera vez  que se sobreactua delante un cambio en el virus sin tener todos los datos. 

En este caso no nos sorprendieron las quejas del Ministro de Sanidad de Sudáfrica por lo que el consideraba un castigo hacia su país la reacción de bloqueo de múltiples países al transito de los viajeros procedentes del mismo, al haber secuenciado, identificado y comunicado a la comunidad internacional la existencia de una nueva variante de coronavirus. Como tampoco lo fue que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sorprendentemente apelara a evitar cierres de fronteras por una hipotética amenaza de la que se tenían aún pocos datos y con ello se castigara al país que diligentemente aislo y comunicó el hallazgo a la comunidad internacional de un virus que tal vez ya llevaba algún tiempo circulando en dicho continente o entre nosotros. Y es que, aún no hace un mes que se comunicó la existencia de esta variante y todo son conjeturas, sobre su transmisibilidad, gravedad y comportamiento frente a las vacunas actuales

sábado, 27 de noviembre de 2021

¿Existe realmente el “long COVID”

¿Existe realmente el “long COVID” 

La infección por el virus SARS-CoV-2 o COVID-19 tiene diferentes formas clínicas como hemos visto en este blog que van desde la asintomática, la leve, a la forma grave con insuficiencia respiratoria y/o fallo multiorgánico que puede conducir a la muerte. Tras las formas graves pueden persistir síntomas que conforman el conocido como COVID-19 crónico o “long COVID o long-haul COVID” una entidad clínica dificil de definir  pero en octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió una definición de consenso con unos límites poco claros; así un paciente afecto de “long COVID”, sería aquel con 

- Una historia o probable historia de infección por el virus  SARS-CoV-2
- Que tuviera una sintomatología que persistiera al menos 3 meses tras la infección
- Entre estos síntomas con una duración de al menos 2 meses 
- Y que dicha sintomatología no pudiera explicarse con un diagnostico alternativo

La lista de síntomas es larga e incluye astenia, dificultad respiratoria, alteración de la atención,  turbación mental, dolor abdominal, palpitaciones, ansiedad, nuevas alergias…unos síntomas suficientemente vagos para poderse achacar a otras causas físicas concomitantes o psicosomáticas relacionadas con el estrés producido por la enfermedad y todo pánico mediático que ha generado.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Efectividad de las vacunas frente a la variante delta

Efectividad de  las vacunas frente a la variante delta 

Un tema que preocupa es el de la efectividad de la vacuna contra la variante delta del virus ( B.1.617.2) del severe acute respiratory syndrome coronavirus 2 (SARS-CoV-2). En este sentido, los números de defunciones de los estudios,  leemos, no suelen ser suficientes para estimar la efectividad de la vacuna frente a esta variante; de ahí que sea interesante esta carta clínica publicada hace escasos días que ayuda a poner algo luz a esta cuestión.

Se trata de los análisis de la plataforma de vigilancia epidemiológica de Escocia, la  “Scotland-wide surveillance platform (Early Pandemic Evaluation and Enhanced Surveillance of COVID-19 [EAVE II])”que incluye datos sobre la vacunación, la secuencia de los virus aislados, las pruebas ad hoc provenientes de atención primaria (AP) y del hospital, así como la mortalidad de los 5,4 millones de personas (99% de la población de Escocia). 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

La necesidad de una tercera dosis en la vacuna Pfizer-BioNTech

La necesidad de una tercera dosis en la vacuna Pfizer-BioNTech 

Si hay un tema que nos preocupa es el de la duración de las vacunas contra el virus de la COVID-19. Si podemos estar tranquilos o por el contrario hemos de pensar que debemos ponernos una nueva dosis de recuerdo. Sorprendentemente no hay muchos estudios publicados y los que hay o son en la vida real (con todos los sesgos) o son ensayos clínicos con pocos pacientes.

Como siempre hablamos de vacunas comercializadas en EEUU, y básicamente de aquellas fabricadas mediante la técnica del ARN mensajero, la de Pfizer-BioNTech o la de Moderna, ambas con una eficacia importante a los dos meses tras la segunda dosis, un 95 y 94,1% respectivamente.  

A partir de aquí surgen las dudas sobre la duración de la protección de las mismas, sea por que ha surgido nuevas variantes del virus, sea por que los anticuerpos neutralizantes generados van declinando o porque éstos no son efectivos con las nuevas cepas virales.

En algún escrito anterior (Es Diari 25-09-2021) ya informamos como existian datos sobre la durabilidad de la vacuna Moderna pero, no, o incompletos, sobre la de  Pfizer-BioNTech, que parecía ser algo inferior.

El estudio que comentamos publicado hace pocos días en  bioRxiv preprint por Mehul S et al  es un análisis de un seguimiento sobre la respuesta inmune de 56 voluntarios que recibieron las dos dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech.  

Se analizó la respuesta inmunitaria y celular al virus en la cepa  Wu y a las otras variantes a los 6 meses (210 días) tras la segunda dosis.

viernes, 29 de octubre de 2021

Las miocarditis y las vacunas contra la COVID-19

Las miocarditis y las vacunas contra la COVID-19

Se ha hablado de las miocarditis como una complicación de algunas vacunas contra el virus de la SARS-CoV-2, pero sobre todo, tal como señaló el Disease Control and Prevention (CDC) americano, en aquellas basadas en la tecnología del ARN mensajero (Pfizer/BioNTech y  Moderna), aunque con una incidencia muy baja de  4,8 casos por millón de personas vacunadas. Aún así, es una  preocupación que en mi caso los pacientes me han trasmitido en diversas ocasiones. 

Como es habitual este riesgo de efecto adverso se ha magnificado voluntaria o involuntariamente por los medios de comunicación como si este efecto secundario fuera comparable a padecer la infección por virus de marras. Y como cualquier efecto secundario, fuera leve, moderado o grave, frecuente o infrecuente a priori su riesgo siempre es inferior a padecer la enfermedad; ¿pero, con todo cual es realmente el riesgo?, ¿supone éste una amenaza para la salud de quién lo padece?. A priori, no, según el CDC.

Son varios los estudios que han investigado a las miocarditis (inflamación del músculo del corazón) y a las  pericarditis (de la membrana que lo cubre) tras la vacunación contra  la COVID-19.

domingo, 17 de octubre de 2021

Se agudizan las diferencias en efectividad de las vacunas

Se agudizan las diferencias en efectividad de las vacunas

Sobre el distinto comportamiento de las vacunas contra la COVID-19 hemos hablado en diversas ocasiones. En estos escritos dimos cuenta de cómo siendo todas efectivas en la prevención de la hospitalización, o sea de una evolución grave, se van constatando diferencias en la vida real.

En muchos casos, nuestra fuente de información suele ser el boletín del servicio de vigilancia epidemiológica americano (Morb Mortal Wkly Rep). De éste  supimos como  la efectividad de las vacunas Pfizer-BioNTech y de  Moderna en la población  mayor de 65 años se estimaba en el 94% en la vacunación completa y del 64%  en la parcial (una dosis), según señalaba Tenforde et al ( Es Diari 04-08-2021).

Un artículo posterior (Puranik et al) vimos (Es Diari  30-08-2021) como se confirmaba que ambas vacunas tenían mucha efectividad en general en la prevención de la hospitalización, así  Moderna un 91,6% y Pfizer/BioNTech un 85%; algo que coincidía con lo publicado hasta el momento; pero que  la efectividad frente a la prevención de la infección iba cayendo en ambas vacunas, 76% en la primera y del 42% en Pfizer/BioNTec. En este momento, aunque ambas eran efectivas para lo importante (no ingresar en el  hospital) ya nos percibimos de algunas diferencias.

viernes, 1 de octubre de 2021

¿La reinfección por el virus SARS-CoV-2 es posible?

¿La reinfección por el virus SARS-CoV-2 es posible?

Con la crisis de las nuevas variedades del virus SARS-CoV-2   se está estableciendo unos cambios epidemiológicos que sorprenden si los comparamos con el comportamiento de otros virus. Por ejemplo, que tras la vacunación se pueda trasmitir la enfermedad; y que pueda enfermar, eso sí evitando el ingreso hospitalario y con ello una evolución grave que nos lleve a los cuidados intensivos (UCI). O, que es de lo que va este post de que tras padecer la enfermedad puedas volver al padecerla, lo que nos llena de inquietud.

Desde septiembre del año pasado se han documentado casos aislados de reinfecciones posibles o sospechosas por dicho virus en pacientes que se había recuperado un proceso infeccioso por la SARS-CoV-2 anterior. Sin embargo, el tema no era fácil pues se debía confirmar que realmente ha sido una nueva infección, no una recurrencia de la misma (nueva positividad del PCR -polymerase chain reaction), o una persistencia del virus en el organismo; de ahí que para apoyar el diagnóstico de nueva infección se precisen pruebas de secuenciación genética que compare el virus inicial con el que supuestamente ha generado la reinfección, algo complicado, y más teniendo en cuenta que se tiene que asegurar la desaparición del virus del primer episodio y que haya pasado suficiente tiempo para que el cuerpo haya generado una respuesta inmunitaria; pues de no ser así  es difícil excluir fluctuaciones de la diseminación del virus o falsos negativos cuando la carga viral es baja.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Variantes del virus de la COVID-19 y la efectividad de las vacunas

Variantes del virus de la COVID-19  y la efectividad de las vacunas


No hace mucho comentamos un artículo de Tenforde et al en el Morb Mortal Wkly Rep correspondiente a mayo pasado refiriéndose al sistema de vigilancia epidemiológica de EEUU en seguimiento de las dos vacunas comercializadas según la técnica del ARN mensajero, la Pfizer-BioNTech y la de  Moderna en la población mayor de 65 años. En este se resaltaba, con agradable sorpresa por mi parte, que los resultados de efectividad eran coincidentes con los de los  estudios pivotales aportados por los laboratorios para su aprobación. Según ésta evaluación  la efectividad de la vacuna Pfizer-BioNTech y de Moderna  en dicha franja de edad se estimó en el 94% en la vacunación completa y del 64% en la parcial (una dosis). 

Sin embargo, el tiempo pasa rápido, el virus se mueve, las evidencias cambian, con ellas nuestras opiniones.

Hoy comentamos un artículo aún no publicado (“preprint”, 8 de agosto) pero accesible por internet ( Puranik et al) y que aporta nuevos datos en relación al comportamiento de estas vacunas delante las nuevas variantes del virus en una parte del Sistema de Salud estadounidense, en este caso el correspondiente a la “Mayo Clinic”  entre enero y julio de este año, un período en que se producían cambios en la trasmisión de las variantes Alpha y Delta en dicho país.

jueves, 12 de agosto de 2021

De la efectividad de las vacunas al mantenimiento de los controles sanitarios

De la efectividad de las vacunas al mantenimiento de los controles sanitarios

Uno de los hechos que me ha sorprendido es que los resultados aportados en los estudios previos a la comercialización de las vacunas (hechos lógicamente con controles, o sea en condiciones ideales) se confirmen en la vida real. Lo hemos comentado en otros artículos refiriéndonos por ejemplo a Israel (Es Diari  02/2021) y lo estamos viendo en las propias cifras que nos dan nuestra administración sanitaria, como la cantidad de contagios tiene poco que ver con los ingresos en la UCI o en los fallecimientos. Cifras parecidas al inicio de la pandemia colapsaron el sistema sanitario, en la actualidad no.

Y me ha sorprendido sobre todo en aquellas vacunas donde pudiera haber diferencias entre los ensayos clínicos y la vida real al tener que transportarse ultracongeladas y tener todo un procedimiento para su aplicación, pero al parecer los datos son buenos. Leyendo un artículo recientemente publicado de  Tenforde et al en el Morb Mortal Wkly Rep  refiriéndose al sistema de vigilancia epidemiológica de EEUU y al comportamiento justamente de estas vacunas la Pfizer-BioNTech y de  Moderna en la población más vulnerable, o aquellos mayores de 65 años, los resultados coinciden con lo aportados en los estudios pivotales aportados para su aprobación, o sea que mantienen su efectividad.