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viernes, 5 de agosto de 2016

El “hábito no hace al moje pero ayuda”

El “hábito no hace al moje pero ayuda”

 Sobre el tema de laapariencia del médico, de la utilización de bata blanca hemos hablado en otrasocasiones. La primera impresión es importante sobre todo si no se conoce al profesional.
Ayer mismo tuvimos que asistir a un paciente que había sido atropellado delante del Centro de Salud a las 8,30 horas, salimos varios sanitarios a atenderle (médicos y enfermeras), unos vestidos de calle (acababan de llegar), otros, como yo, con bata corta de trabajo. Mi impresión fue que la mirada de los ciudadanos se fijó más en nosotros (los identificables) como sanitarios, y que por ello deberíamos hacer algo, que en el resto, aún siendo éstos sus sanitarios específicos y dando órdenes, que parecían quedar en segundo plano.
En una relación a largo plazo, la apariencia tal vez no sea importante, pero en encuentros ocasionales o en profesionales desconocidos la apariencia es importante. Existen médicos de cabecera que asisten en pantalón corto, sandalias, ropa de calle...sin que sus pacientes de toda la vida, sea por resignación o aquiescencia,  muestren su disconformidad. Los pediatras por ejemplo, en un afán de proximidad y empatía con el niño, no se ponen bata. Los niños no identifican quién puede ser su médico por su atuendo.
Sin embargo, el médico es parte de la curación. En el arte de curar la apariencia también influye. La calidad aparente, la teoría explicativa, la fama que le precede...todo contribuye. La misma medicina recetada por un médico u otro tiene diferente resultado. Administrada por una enfermera u otra ejerce una acción distinta (existen estudios al respecto).
Comentamos un estudio realizado en dermatólogos. Especialistas a los que se acude puntualmente.

lunes, 22 de julio de 2013

¿Cura la apariencia del médico?

¿Cura la apariencia del médico?

¿Confiaríamos en un doctor que nos atendiera en camiseta?, ¿o en pantalones cortos?. De la indumentaria de los médicos hablamos hace tres años en un post que tuvo alguna repercusión. Ahora al hilo de un artículo en la BBC me he vuelto a acordar de el, al tiempo que me venía a la memoria la cantidad de médicos que en esta época veraniega, al menos en atención primaria, asisten a los pacientes con pantalones cortos, chanclas…
Como comentamos, según Hipócrates, “el médico debe mantenerse limpio, vestirse correctamente y unguido por aromas agradables”, y algo así es lo que distingue al médico (traje y corbata) del resto de profesionales en ciertos países. En otros,  el aspecto externo no se cuida tanto y la indumentaria tiende a ser más funcional o en la mayoría de casos estándar (bata o pijama sanitario), pero siempre distinta del ciudadano de la calle.
Según el articulista los pacientes muchas veces se quejan de no saber quién es el doctor, pues no lleva ningún distintivo y entienden que el pertenecer a una profesión especial tiene que dar pie que la indumentaria este acorde con este rango. Tal vez esta idea esté más extendida entre la población de países donde la sanidad es fundamentalmente privada, que no en aquellos donde el médico es un profesional asalariado, cuando no un funcionario, como el nuestro.
Sin embargo, en ciertos países se prohíbe a los médicos llevar colgantes, corbatas, lazos, mangas largas, relojes de pulsera… cuando están trabajando como una medida de higiene para evitar contagios, sin embargo, como señala dicho artículo, no existen evidencias que estas medidas hayan contribuido en el descenso en la trasmisión de infecciones. Con todo, parece razonable pensar que serían medidas de higiene que, como el lavarse las manos,  contribuirían a evitar los contagios.
Por otro lado, ya vimos en el anterior post, como la calidad aparente del médico también se mide por su imagen y que esta influiría en el arte de curar. La apariencia no solo en el vestir si no en el aspecto, sea atlético, obeso, descuidado, limpio…Y es que es difícil convencer a un paciente que no fume si tu fumas, o que haga ejercicio si su apariencia es totalmente sedentaria…
En el estudio que comentamos, en el anterior post, se concluyó que para el  82% a los encuestados la apariencia externa del médico era importante pues le generaría confianza, seguridad, y contribuiría a la adherencia al tratamiento… Por ello, identificar a un profesional por su indumentaria no sería un asunto baladí. En este aspecto no entiendo excesivamente a nuestros compañeros pediatras que para (creo) evitar supuestos “traumas psicológicos” a los niños atienden a estos de calle evitando identificar al médico con aquel individuo que lleva bata blanca y fonendo.
Y es que al margen de la higiene, la coherencia externa del galeno debe estar en relación con el mensaje que se trasmite para que cumpla su objetivo. Y como señalamos, el hábito no hace al monje, pero ayuda.

Shakaib U, Rehman, MD, Nietert PJ, Dennis W, Cope DW, Kilpatrick AO, Johnson RH. What to wear today? Effect of doctor’s attire on the trust and confidence of patients.  Am J Med. 2005 Nov;118(11):1279-86



sábado, 18 de septiembre de 2010

“El hábito no hace al monje pero ayuda”

El hábito no hace al monje pero ayuda”

A veces la primera impresión es lo que cuenta. La calidad aparente del profesional aunque se minusvalore se cree que a priori debería contar para el paciente, pues le da idea de como debe ser el profesional, y si este es el adecuado para confiarle su salud. No obstante, no solo la vestimenta, o la apariencia del despacho, …es importante, si no el grado de afectividad, la comunicabilidad verbal o no verbal del galeno…serían si cabe más importantes. Es un poco en esta línea que hay un post muy interesante de Mónica Lalanda en los blogs de Mundo, que me ha hecho reflexionar. Por regla general, nos preguntamos ¿cuenta la vestimenta del médico en la elección del paciente?. ¿Sigue valiendo la norma hipocrática de que “el médico debe mantenerse limpio, vestirse correctamente, y unguido por aromas agradables…”, como introduce el artículo en el que se fundamenta este comentario.
En este artículo se nos indica que en estudios antiguos (año 1987) el 65% de los pacientes preferían a sus médicos con bata blanca en la consulta y que vistieran de una manera seria. Mas recientemente en otros estudios el paciente no le ha importado tanto la vestimenta, si llevaba corbata el varón o pantalones la mujer, o un pendiente el hombre…y en otros se han afirmado que la indumentaria del médico no tenia influencia sobre la satisfacción del paciente. El estudio que extraemos, fechado en 2005, intenta valorar si la apariencia del profesional influye de alguna manaera en la adherencia al tratamiento prescrito por el médico. Para ello, se realizó un estudio aleatorizado mediante una encuesta con fotografías con validación y pilotaje prévio, en la que mostraba distintos atuendos médicos y distintos escenarios, y aplicada a pacientes (con unos críterios físicos y psíquicos mínimos) y visitantes en los cuartos de espera de Ralph H. Johnson VA Medical Center durante 6 meses entre enero y junio de 2003.
En la encuesta se debía elegir entre cuatro tipos de atuendo y relacionarla con distintas cualidades, como confianza, seguridad, posibilidad de compartir problemas sociales, sexuales, psicológicos…
De los 400 participantes (54% blancos, 38% de color), la inmensa mayoría prefirió el estilo sanitario (bata, 76.3%), seguido del quirúrgico (10.2%), serio de trabajo (8.8%, corbata) y solo el 4.7% la ropa de calle. Que de alguna manera se relacionó con la confianza que le generaba el profesional, entendido como que compartirían con estos sus problemas sexuales, sociales, psicológicos. Se observó que la apariencia de las mujeres doctoras era más importante para los encuestados que la de los doctores varones (P <0.001). Si bien es cierto, que la menor educación de los encuestados o la mayor edad se relacionó con aquellos que prefirieron una vestimenta profesinal (sanitaria) (p <0 .025). Los afroamericanos le dieron más importancia a la apariencia que los blancos (p <.0001). Concluyen que en general (82%) a los encuestados la apariencia externa del galeno es importante. El traje profesional es pues importante para el paciente y le confiere confianza y seguridad, genera un mayor compromiso en la adherencia al tratamiento y a nuevas visitas. Estas conclusiones van en la línea de otros estudios al respecto. Osea, que sigue vigente el aforimo que “el hábito no hace al monje pero ayuda”.

Shakaib U, Rehman, MD, Nietert PJ, Dennis W, Cope DW, Kilpatrick AO, Johnson RH
What to wear today? Effect of doctor’s attire on the trust and confidence of patients
Am J Med. 2005 Nov;118(11):1279-86