martes, 29 de agosto de 2017

¿Debería ser el cáncer de recto una preocupación entre nuestros jóvenes?

¿Debería ser el cáncer de recto una preocupación entre nuestros jóvenes?

El cáncer de colon y de recto (CCR) es una patología que cada vez nos preocupa más, pues supone el tercer cáncer más frecuente en varones (tras el de próstata y el de pulmón) y el segundo más frecuente en las mujeres tras el cáncer de mama. En general el CCR aumenta con la edad, y entre 50-70 años es cuando el riesgo es  mayor, de ahí que es en este intervalo de edad cuando se recomienda realizar campañas de detección precoz. Como técnica de detección precoz se utiliza la sangre oculta en heces, que si es negativa (no hay sangre) se repite a los dos años y si es positiva se recomienda practicar una colonoscopia.
Estas técnicas de detección se recomiendan desde hace un par de años en esta comunidad en ese intervalo de edad en forma de una campaña institucional (farmacias, servicio de digestivo). Si bien es cierto que en personas de riesgo se puede empezarse antes, a partir de los 40 años de edad, o 10 años antes de la edad en que el familiar del paciente tuvo un CCR.  Con todo, se recomienda individualizar el riesgo según  la edad (mayor cuanto más mayor), raza (peor en raza negra), historia familiar de CCR, historia personal de pólipos en el colon, y en presencia de enfermedades como  enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa).
Por tanto, la efectividad de estas campañas de detección precoz ha dado sus frutos en personas mayores de 50 años (que es donde se aplican estas medidas) pero no en edades inferiores a este umbral pues se ha entendido que el riesgo en estas personas era extremadamente bajo.  La detección precoz y retirada de lesiones precancerosas a partir de los 50 años ha sido la explicación de estos resultados.
Hoy traemos aquí un análisis de la American Cancer Society (Siegel RL et al, J Natl Cancer Inst. 2017) sobre el comportamiento de este cáncer por debajo de esta edad en Estados Unidos (EEUU), que podría ser extrapolable en el futuro a nuestros jóvenes. Unas edades en las que no se aplica las campañas poblacionales de detección precoz salvo que existan factores de riesgo.
Tras analizaron las tendencias en la incidencia del CCR entre el 1974 y el 2013 (490.305 casos) y se constató que  la incidencia de CCR aumentó entre un 1 y un 2,4% anual desde mediados de los años 80 en adultos entre 20 y 39 años y entre el 0,5 y el 1,3% entre los 40-54 años en los 90. El cáncer de recto fue el que aumentó más rápido y se mantuvo en el tiempo (3,2% anual entre 1974-2013 entre los 20-29 años).  El cáncer de recto se dobló en menores de 55 años en dos décadas y en la  actualidad uno de cada tres cánceres de recto en EEUU se dan en personas menores de 55 años. En sentido contrario, y gracias a las campañas de detección precoz, la incidencia de este cáncer disminuyó desde los años 80 en adultos mayores de 55 años en dicho país.
Los autores se preocupan por tanto de que el cáncer rectal haya aumentado de manera importante en los jóvenes desde al menos el 1974 y haya disminuido en personas mayores en el mismo tiempo. Señalan que las diferencias en el comportamiento del cáncer de recto no están del todo explicadas por la influencia de los factores ambientales conocidos.
Dentro de estos factores de riesgo a tener en cuenta se contraría el exceso de peso, el alto consumo de carnes procesadas, la poca ingesta de fibra en la dieta, la disminución de la actividad física, y  el aumento del consumo de alcohol o tabaco. Pero, sobre todo el incremento de peso entre nuestros jóvenes se ha apuntado como la causa más factible dado la tendencia creciente de obesidad entre éstos.
Sin embargo, al margen del peso corporal, el hecho de que esta patología se diagnostique más tarde, habida cuenta que no se busca (no existen campañas de cribado en estas edades), que los síntomas pueden demorarse en el tiempo (no se consulta), y que en dicho país muchos de los jóvenes no tienen seguro médico (algo que nos diferencia), hace que esta patología se esté convirtiendo en un problema de salud pública en la actualidad en EEUU.
Ante este panorama, tal vez sería interesante recordar a nuestros jóvenes que el cáncer en general no es una enfermedad exclusivamente de personas mayores, y que en prevención de éste en general y del cáncer de recto en particular, debieran comer mejor, hacer ejercicio físico de manera regular, controlar su peso y a evitar el tabaco y el alcohol. Acudir al médico ante cualquier sintomatología o sangrado rectal ayuda a prevenir el CCR.

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. ¿Debería ser el cáncer de recto una preocupación entre nuestros jóvenes?. Diari Menorca. 22-05-2017: 18.  http://menorca.info/


Siegel RL, Fedewa SA, Anderson WF, Miller KD, Ma J, Rosenberg PS, Jemal A. Colorectal Cancer Incidence Patterns in the United States, 1974-2013. J Natl Cancer Inst. 2017 Aug 1;109(8). doi: 10.1093/jnci/djw322.

Veronica Hackethal, MD. Dramatic Rise in Colorectal Cancer in Younger Adults. Medscape
February 28, 2017
 
Screening for Colorectal Cancer: A Guidance Statement From the American College of Physicians. Ann Intern Med. 2012;156:378-386.






martes, 15 de agosto de 2017

Los fármacos opioides y los accidentes de tráfico

Los fármacos opioides y los accidentes de tráfico

Cuando les hablé de los efectos secundarios de los analgésicos antiinflamatorios y del paracetamol sobre la audición (Es Diari 10-04-2017) comenté de pasada el tema de los analgésicos opioides o morfínicos, o sea, aquellos derivados del opio. Unos fármacos que cuando yo empecé a ejercer solo se utilizaban en situaciones extremas, como en pacientes con cánceres terminales para dolores intratables, pero que en la actualidad se encuentran como medicación crónica en muchos pacientes. Una medicación que tiene sus efectos secundarios y sus interacciones con otras medicaciones (para la ansiedad, depresión…) muchas veces desconocidos por el paciente. Unos fármacos que convirtiéndose en crónicos (los toman de por vida) en ciertos pacientes, aún así no resuelven su dolor lo que induce al riesgo sobre-medicación.
Su abuso se ha  tachado en la actualidad como una epidemia en EEUU de proporciones superiores al SIDA y en mortalidad superior a las drogas ilegales. Todos tenemos presente los fallecimientos de dos artistas cuyas muertes estuvieron relacionadas por el abuso de estas sustancias. 
El tema que me trae hoy no es este, pero ésta relacionado. Se trata de un estudio reciente de Monárrez-Espino J  et al (Age Ageing. 2016;45) sobre la relación entre la utilización de estos fármacos y los accidentes de tráfico. Por regla general el paciente, y muchas veces el médico, desconocen las consecuencias de la ingestión crónica de estas sustancias sobre la capacidad de conducción. Estos fármacos son recetados con más frecuencia en personas mayores con lo que sus efectos secundarios aumentan (desde síntomas urinarios, digestivo, oculares, de estabilidad, reacción…). Personas que en muchas ocasiones conducen. 
Una revisión sistemática de lo publicado hasta la fecha (2011) de Dassanayake T sobre la utilización de antidepresivos, ansiolíticos o opioides en la conducción, sobre 31 estudios analizados, mostró como los ansiolíticos y los antidepresivos influían en la conducción, si bien es cierto, que los estudios con respecto a los opioides eran muy escasos para poder pronunciarse. Un análisis más reciente de Monárrez-Espino J et al (2013), el mismo autor del estudio que comentamos, y sobre 9 estudios analizados hasta ese momento, mostró las dificultades de estudiar este tema dado la cantidad de confusores que se daban en los mismos pacientes, como consumo de alcohol, otros fármacos psicoactivos, … Por lo que el tema quedó pendiente.
El mismo autor ahora ha publicado un estudio realizado en Suecia diseñado específicamente para investigar si la utilización de analgésicos opioides en personas a partir de los 50 años aumentaba la probabilidad de ser la causa de  accidentes de tráfico.
Se trata de un estudio muy bien diseñado, pues es caso/control, es decir, por cada individuo (4.445) de entre 50-80 años introducidos,  todos ellos responsables de al menos un accidente de tráfico entre el 01/07/2005 y el 31/12/2009 y con al menos una persona herida, se le aparejó cuatro personas elegidas al azar (17.780) con las mismas características de sexo, edad…y con permiso de conducción válido. Esto permitió calcular el riesgo, la probabilidad de tener un accidente según el consumo de éstos fármacos. 
Según este estudio la probabilidad de tener un accidente de tráfico en un consumidor nuevo de éstos nuevos opioides fue dos veces superior a aquellos que consumían otros fármacos para el dolor.
En cuanto a los que los ingerían de una manera frecuente la probabilidad aumentaba según la cantidad consumida.
Concluyen que la utilización reciente (nueva) o crónica (frecuente) de analgésicos opioides aumenta la probabilidad de accidentes de tráfico. Señalan que aunque harían falta más datos sería aconsejable que los pacientes que utilizan este tipo de fármacos se abstuvieran de conducir. 
En el mismo sentido, y como en otros países, creo que se le debería realizar un consentimiento informado, oral o escrito de todos los inconvenientes de éstos fármacos, al paciente que los va utilizar antes de prescribirlos. 

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Los fármacos opioides y los accidentes de tráfico. Diari Menorca. 02-05-2017: 15  http://menorca.info/

Monárrez-Espino J, Laflamme L, Rausch C, Elling B, Möller J. New opioid analgesic use and the risk of injurious single-vehicle crashes in drivers aged 50-80 years: A population-based mached case-control study. Age Ageing. 2016;45(5):628-634. 

Dassanayake T, Michie P, Carter G et al. Effects of benzodiazepines, antidepressants and opioids on driving: a systematic review and meta-analysis of epidemiological and experimental evidence. Drug Saf 2011; 34: 125–56.

Monárrez-Espino J, Möller J, Berg HY et al. Analgesics and road traffic crashes in senior drivers: an epidemiological review and explorative meta-analysis on opioids. Accid Anal Prev 2013; 57: 157–64.


domingo, 13 de agosto de 2017

Mi siglo de Günter Grass

Mi siglo de Günter Grass

Una de las últimas novelas de este Premio Nobel alemán en la que de una forma inteligente hace un repaso del siglo pasado en Alemania. Un repaso en forma de momentos, detalles sin una línea argumental clara. Distintos personajes y situaciones que surgen de la nada con motivo de un hecho representativo del momento que acaba en un par de páginas. Pequeños cuentos, momentos históricos que surgen dentro de contextos cotidianos. Interesante para leer lentamente a ratos.





Günter Grass,  Mi siglo, Alfaguara, 1999 428

miércoles, 9 de agosto de 2017

Técnicas de inyección de la insulina según la evidencia científica (Forum for Injection Technique)

Técnicas de inyección de la insulina según la evidencia científica (Forum for Injection Technique)

 Publicado previamente en el blog de la redGDPS por este autor


El  Forum for Injection Technique (FIT) UK provee de unas recomendaciones según las últimas evidencias publicada en la terapia inyectable con insulina. Se trata de una iniciativa británica que surgió hace 16 años en médicos y enfermeras preocupados por este problema, en la actualidad se encuentra en diversos países alrededor del mundo. El documento en pdf es accesible en inglés.
Estas recomendaciones son importantes pues se ha demostrado que dos tercios de los pacientes con diabetes (DM) con lipohipertrofias se deben fundamentalmente a una falta de rotación o una mala rotación en los sitios de inyección. En éstos el 39,1% tendrían hipoglucemias inexplicables y en un 49,1% variaciones glucémicas sin causa aparente.  También éstos utilizan más insulina que aquellos que no tienen estas complicaciones aumentando los riesgos y los costes del tratamiento.
A su vez se ha demostrado que educar en las técnicas de inyección reduce la HbA1c hasta en un 0,5% el control metabólico del paciente, lo que no es baladí.
La información/formación en esta técnica exige que la aplicación la haga el paciente delante del profesional para que éste pueda evaluar que la técnica empleada es correcta. Es importante utilizar técnicas para reducir el miedo a la inyección y al dolor. Las plumas con agujas más cortas (4 mm) se aceptan mejor (menos dolorosas) que las agujas de jeringas que utilizan viales de insulina. La temperatura de la insulina que se está utilizando debe ser la de la habitación pues demasiado fría duele más. La inyección de insulina debe hacerse lentamente y debe apretarse el embolo o botón (pluma) hasta el final contando hasta 10, tras lo que se extrae la aguja. Agujas que deben ser nuevas en cada inyección. Es importante la rotación de las inyecciones pues la insulina no se absorbe correctamente si siempre se inyecta en el mismo sitio y es causa de lipohipertrofia (tejido que se nota, agrandado, firme y abultado).  Mover al menos 1 cm de la inyección previa pudiendo utilizar los muslos, partes posteriores de los brazos, abdomen y nalgas. Si se precisan inyectar muchas unidades podrá dividirse en dos inyecciones (menor volumen) menos dolorosas.
Una monografía actualizada, práctica e interesante. Y sobre todo accesible on line.

The Forum for Injection Technique (FIT) UK provides evidence-based best practice ...
UK Injection and Infusion Technique Recommendations. 4 DATE PUBLISHED: October 2016

Tandon N, Kalra S, Balhara YPS, Baruah MP, Chadha M, Chandalia HB, et al Forum for Injection Technique and Therapy Expert Recommendations, India: The Indian Recommendations for Best Practice in Insulin Injection Technique, 2017. Indian J Endocrinol Metab. 2017 Jul-Aug;21(4):600-617. doi: 10.4103/ijem.IJEM_97_17.