viernes, 28 de julio de 2017

Los yogures y la depresión

Los yogures y la depresión

No hace mucho hablamos de la influencia de la dieta mediterránea (Es Diari, 13-03-2017) en el estado mental. Trajimos aquí un estudio (BMC Med. 2017) sobre pacientes con depresión tratados con un tipo u otro de dieta y los resultados. Jacka FN  et al concluían sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea en el humor en pacientes con depresión.
Y es que en la causa de la depresión pueden existir desde alteraciones bioquímicas (deficiencias de monaaminas) a orgánicas (alteración de la regulación, déficits de la plasticidad neuronal…). Estas alteraciones pueden estar moduladas por la composición de la flora intestinal  (lo que llamamos la microbiota) algo que aunque propio de la persona puede estar compartido con el entorno social o familiar donde se vive.
La microbiota cada vez tiene más importancia y se la ha relacionado con enfermedades tan diversas como la diabetes tipo 2, la obesidad, enfermedades intestinales, alergias, o la enfermedad de Parkinson (Sampson TR  et al, en modelos animales), por ejemplo; pues las bacterias intestinales modularían la respuesta genética que tiene el individuo a nivel cerebral, mostrando alteraciones que de otra forma no hubieran sido manifestadas.
La microbiota sería un regulador clave del cerebro, señalan, y con ello del comportamiento, de ahí la influencia de la dieta en modelos animales sobre la depresión o el Parkinson; al tiempo que es un modulador del metabolismo, pues tiene influencia en la obesidad o en la diabetes, y a nivel inmunológico en diversas enfermedades inflamatorias intestinales o, como vimos en un artículo anterior (Es Diari 23-12-2016), sobre las alergias de los niños, por la influencia de la higiene en edades tempranas, contacto con animales o abuso de antibióticos…
En ratones se ha demostrado como la composición de la microbiota se la relaciona con alteraciones neuroquímicas que se pueden estar asociadas con alteraciones de la ansiedad y la depresión.
Y al revés, el estrés crónico alteraría la composición de la microbiota reduciendo la cantidad de lactobacillus e inhibiendo ciertas vía metabólicas (de la quinurenina)  afectando negativamente al cerebro cuando se éste se encuentra alterado.
En experimentación la suplementación de lactobacillus  reuteri (L reuteri) en ratones estresados mejora la homeostasis, corrige los comportamientos inducidos por el estrés y revierte la sintomatología de la depresión en éstos. Un estudio reciente de Marin I A et al publicado en Scientific Reports  mostró como  los niveles de lactobacilus se correlacionarían directamente con el comportamiento de éstos animales.
Los lactobacillus, como todos sabemos, son unas bacterias que se encuentra en los yogures (vivos) y que muchas de ellas son comunes a los humanos y a los roedores. Al parecer la suplementación con éstas atenuaría los desequilibrios del metabolismo de la quinurenina, que también ha sido relacionada con la depresión en los humanos.
¿Podría un suplementación de alimentos probióticos (yogures) mejorar nuestro humor, e incluso curar la depresión? Es pronto para saberlo, pero los investigadores de este estudio así lo creen. 
Existen estudios preclínicos con  Bifidobacterium longum en humanos que también han demostrado estos efectos mostrados en los ratones.
Sea como fuere, de ser cierto, sería una terapéutica sin efectos secundarios, que mejoraría nuestra salud física (son conocidos los efectos beneficiosos de los alimentos probióticos) como mental. Habrá que esperar, pero entre tanto no está de más que comamos yogures.

mateu seguí díaz
medico de familia

Seguí Díaz M.Los Yogures y la depresión. Diari Menorca.22-03-2017: 18  http://menorca.info/

Marin IA, Goertz JE, Ren T, Rich SS, Onengut-Gumuscu S, Farber E, Wu M, Overall CC, Kipnis J, Gaultier A. Microbiota alteration is associated with the development of stress-induced despair behavior. Sci Rep. 2017 Mar 7;7:43859. doi: 10.1038/srep43859.

Nancy A. Melville. Probiotic in Yogurt May Improve Depressive Symptoms. Medscape Medical News.Psychiatry. March 15, 2017



jueves, 20 de julio de 2017

La reasignación de sexo en la infancia, de la ideología de género al posible daño generado al niño

La reasignación de sexo en la infancia, de la ideología de género al posible daño generado al niño

Recientemente se puede leer en la prensa noticias sobre la necesidad del reconocimiento de la transexualidad infantil por ciertos colectivos de padres que instan a la administración sanitaria a su atención. La transexualidad en los menores choca con el derecho de los niños y el deber de los padres y de la sociedad de velar por la salud física y mental actual y futura de éstos. La aplicación de tratamientos irreversibles antes de la pubertad es visto como un derecho por algunos padres, y, o por el contrario, como una grave mutilación o un maltrato al que se somete al niño por alguna sociedad científica.
En este aspecto traemos aquí un documento de  la  American College of Pediatricians (ACP) publicado inicialmente en mayo del año pasado pero actualizado en mayo del 2017 en el que se hizo una declaración  urgiendo a los profesionales sanitarios, educadores y legisladores a rechazar políticas que permitan aceptar como normal los cambios médicos o quirúrgicos relacionados con la identidad sexual (reasignación de ésta) en los niños.
Para ello hace una serie de consideraciones en las que señalan que genéticamente la sexualidad biológica es binaria (XX, XY)  y como producto de la concepción se determina en varón o hembra, con el propósito biológico de la reproducción y la perpetuación de la especie humana. Los estados intersexuales, la feminización testicular o la hiperplasia adrenal congénita, son formas patológicas de la norma sexual binaria pero no constituyen un tercer sexo, más bien son alteraciones médicas.
Que nadie nace con un género definido solo con un sexo biológico. El género es la conciencia de sentirse varón o mujer, y sería por tanto un concepto sociológico o psicológico no un objetivo biológico en sí mismo. Esta conciencia se desarrolla con el tiempo y puede ser modificada según las percepciones, relaciones y experiencias del niño.
Señalan que la creencia de que uno pertenecen al sexo que no tiene en estas edades se encuentra en la mente no en el cuerpo, y esto se denomina psiquiátricamente como “Disforia de Género (DG)” o anteriormente denominada “Trastorno de Identidad de Género”, una alteración mental recogida en la última edición del “Diagnostic and Statistical Manual of the American Psychiatric Association (DSM-V)”, señalan.
Apuntan que la pubertad no es una enfermedad y que bloquearla con hormonas puede ser peligrosa.
Según esta declaración, y remitiéndose al  DSM-V, más del 98% de los chicos con confusión de género y el 88% de las chicas en esta situación, aceptan su sexo biológico  tras pasar de manera natural su pubertad. Los chicos/as con DG prepuberal a los que se les produce un bloqueo puberal antes de los 11 años de edad necesitaran hormonas sexuales cruzadas más allá de la adolescencia. Estas hormonas (tetosterona y estrógenos) están asociadas con riesgos para la salud que van desde las enfermedades cardiovasculares al cáncer. Por último, señalan que las tasas de suicidios son hasta 20 veces más altas entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas o han presentado una cirugía de reasignación de sexo. 
Por todo ello, la ACP manifiesta en este documento que hacer creer a los niños que los tratamientos quirúrgicos o hormonales para la reasignación del sexo contrario es algo normal o saludable debería ser considerado como un abuso al que se somete a los niños/as.
No cabe duda que se trata un contrapunto del todo necesario a las noticias y reinvindicaciones que vamos leyendo y sobre el cual alguna sociedad científica española ya se ha pronunciado de una manera podríamos decir más ecléptica. Con todo, un  tema complicado por la falta de evidencias y las implicaciones futuras en el menor. Adjunto algunas direcciones

Se puede leer íntegramente el original de esta declaración en la dirección que se adjunta.

Gender Ideology Harms Children
http://www.acpeds.org/the-college-speaks/position-%20statements/gender-ideology-harms-children

Documento de posicionamiento: Disforia de Género en la infancia y la adolescencia. Grupo de Identidad y Diferenciación Sexual de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (GIDSEEN)
http://www.endocrinologiapediatrica.org/revistas/P1-E15/P1-E15-S590-A275.pdf

Ferragut Soler A. La transexualidad infantil quiere dejar de ser tabú. La Vanguardia. 17/07/2017 

Consellería de Salud de la Junta de Andalucía. Atención sanitaria a personas transexuales en la infancia y adolescencia Proceso Asistencial Integrado

CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE.Junta de Andalucía. Dirección General de Participación y Equidad. PROTOCOLO DE ACTUACIÓN SOBRE IDENTIDAD DE GÉNERO EN EL SISTEMA EDUCATIVO ANDALUZ



jueves, 13 de julio de 2017

¿Cuál es el mejor método para evitar las quemaduras solares?

¿Cuál es el mejor método para evitar las quemaduras solares?


Hace ya algunos años hablamos sobre las cremas solares y el melanoma, si éstas eran capaces de proteger o de prevenir este tipo de cáncer de piel. 
Dejamos claro que existe una relación clara entre el grado de exposición a los rayos solares y la génesis de carcinomas espinocelulares o basocelulares, de ahí que la aplicación de filtros contra rayos ultravioleta (UV) en forma de cremas, lociones... sería una medida preventiva.
Con los melanomas, el tema no quedaba tan claro, planteándose un efecto paradógico, de modo que epidemiológicamente se constata que a mayor utilización de estas cremas pudiera existir mayor incidencia de melanoma maligno. La realidad como señalamos es que la incidencia del melanoma crece (3% anual desde 1973 en EEUU) en la misma proporción que las ventas de estos productos. La explicación es que las cremas producen una falsa seguridad con el sol y exponen a la persona al riesgo de presentar más quemaduras solares, la verdadera causa del melanoma. Las cremas se utilizarían no para protegerse del sol en sí, si no para poder estar más tiempo al sol, lo que aumenta el riesgo de quemadura.
Otra de las explicaciones es que los filtros solares actuarían fundamentalmente sobre los rayos UV tipo B y poco contra los tipo A (menos del 25%), cuando son éstos últimos, que al actuar sobre el estrés oxidativo, los radicales libres y la degradación de la vitamina D en la piel, son los causantes del incremento de los melanomas malignos. Los rayos B, por su parte,  al dañar el ADN celular son los implicados en la aparición de los cánceres de piel de tipo carcinomas espinocelulares o basocelulares. En este tipo de cánceres de piel tiene más importancia la cantidad de rayos solares acumulados durante toda la vida del individuo que las quemaduras solares puntuales, que estarían más relacionadas con los melanomas malignos. Por ello, paradógicamente existen menos melanomas malignos en personas que trabajan al aire libre que aquellos que lo hacen a cubierto,  pues la exposición solar de baja intensidad reorganiza la melanina de la piel (ponerse moreno) evitando las quemaduras solares.
En dicho post se planteaba la idea dc que no debemos exponernos más tiempo al sol del que nos expondríamos sin las cremas solares UV, al tiempo que deberíamos ponernos a la sombra, y protegernos del sol con vestimenta, gorros, gafas solares...Debemos evitar la quemadura solar sobre todo en los niños y elegir cremas que protejan tanto contra los rayos UVB como los UVA.
Por otro lado, el efectos de estar a la sombra no son del todo seguros, pues  expone a los rayos indirectos del sol (por ejemplo, estar debajo de una sombrilla). Si estamos en la playa, ¿Qué es mejor ponerse una crema de protección o estar debajo de una sombrilla?. El estudio que comentamos aborda esta cuestión.
Se hizo en base a un equipo evaluador ciego y aleatorizando a  81 pacientes. Se realizó en  Lake Lewisville, Texas a 159 metros por encima del nivel del mar  entre el 13 y 15 de agosto del 2014 y en individuos según su tipo de piel (clasificación de  Fitzpatrick), un individuo tipo I, 42 dek tipo II y 38 del tipo III. Siendo asignados a dos grupos: uno que utilizaba solo una sombrilla de playa y el otro solo crema solar con una protección solar con factor 100 (sun protection factor -SPF-). Todos los participantes permanecieron en la playa (soleada) al menos 3 horas y media al medio día.
La evaluación clínica de las quemaduras solares tras la exposición se realizó entre las 22 y 24 horas tras la exposición en los 81 participantes (25 varones y 56 mujeres con edad media de 41 ±16) años. Según éste estudio el grupo de la sombrilla tuvo una mayor y significativa puntuación en las quemaduras solares en comparación con la situación inicial y una mayor puntuación global postexposición que el grupo de la crema solar (0,75 frente 0,05; p inferior a  0,001).
Así, hubo un total de 142 quemaduras de segundo grado incidentes en el grupo de la sombrilla frente a 17 en el grupo de la crema solar. Del mismo modo, 32 de los 41 participantes (78%) del grupo de la sombrilla mostraron eritema en uno o más lugares frente a solo 10 de los 40 participantes (25%) del grupo de la crema solar (p inferior a 0,001).
Ni la sombrilla ni la crema solar solas previnieron completamente las quemaduras solares.
Concluyen que ni la sombrilla sola no provee de suficiente protección contra la exposición a los rayos UV. Que la cremas con un alto SPF ofrecen mejor protección que la sombrilla, pero ninguna de las dos medidas es eficaz al 100%. De lo que se desprende que en prevención del melanoma maligno se tomar el sol con moderación y siempre hacerlo utilizando diversas medidas protectoras, evitando la aparición de quemaduras solares.

  Ou-Yang H; Jiang LI; Meyer K; Wang SQ; Farberg AS; Rigel Ds. Sun Protection by Beach Umbrella vs Sunscreen With a High Sun Protection Factor: A Randomized Clinical Trial. JAMA Dermatol.  2017; 153(3):304-308 (ISSN: 2168-6084)

Graeme M. Lipper. Sunscreen or Sun Screen? Dispelling the Myths, Assessing Alternatives. Medscape April 21, 2017

Planta MB. Sunscreen and melanoma: is our prevention message correct? J Am Board Fam Med. 2011 Nov;24(6):735-9.


miércoles, 12 de julio de 2017

La piel, de Curzio Malaparte

La piel, de Curzio Malaparte

Un libro distinto, escrito de la experiencia personal con la suficiente ironía, socarronería para saber sacar lo más serio de la manera más cínica o mordaz.  Sonríes a la vez que te aflige la realidad, que aún siendo ficción, describe este autor provocador.

“Una mañana cruzamos el río y ocupamos Florencia. Emergiendo de las cloacas, de las bodegas, de los graneros, de los armarios, debajo de las camas, de las grietas de los muros, donde vivían “clandestinamente” desde hacía un mes, salieron como ratas los héroes de última hora, los tiranos de mañana; aquellas heroicas ratas de la libertad que, un día, tenían que invadir toda Europa para edificar sobre las ruinas de la opresión extrajera el reino de la opresión nacional. (pag 399)

Un libro distinto, aunque recomendable y de fácil lectura.

EL PAIS Clásicos del siglo XX. 2003. Madrid

domingo, 9 de julio de 2017

El riesgo de hemorragia de los antiagregantes en personas mayores

El riesgo de hemorragia de los antiagregantes en personas mayores

Los antiagregantes plaquetarios, y concretamente la aspirina (ácido acetilsalicilico), están recomendados en prevención secundaria en los pacientes que han sufrido un evento cardio (ECV) o cerebrovascular (AVC); sin embargo, los estudios sobre los que se basan las recomendaciones están realizados en personas menores de 75 años.
Sus efectos beneficiosos se eclipsan a partir de esta edad por los efectos adversos en forma de hemorragias del tracto gastrointestinal superior (HDA) que son causa de morbimortalidad. La prescripción a la vez de inhibidores de la bomba de protones (IBP) reduciría este riesgo entre un 70-90%, señalan. Sin embargo, no se recomienda de una manera general utilizarlos y por tanto su prescripción es baja en estas situaciones. ¿Cuál es la situación en el mundo real de este problema?
Para ello nos hemos hecho eco de un estudio prospectivo sobre una cohorte de base poblacional (Oxford Vascular Study) entre el 2002 y el 2012, con un seguimiento hasta el 2013, en pacientes que habían sufrido o un accidente isquémico transitorio (AIT), o un AVC, o un infarto agudo de miocardio (IAM) y que habían sido tratados con fármacos antiagregantes (principalmente aspirina) y con o sin IBP.
En éste se determinó el resultado, la gravedad (incapacidad o muerte) del sangrado que requiriera atención médica durante un período de seguimiento de 10 años. Se terminó el número de pacientes necesarios a tratar (NNT) con la que prevenir un  HDA utilizando a la vez IBP.
Se siguieron a 3.166 pacientes, de los cuales 1582 (50%) eran mayores de 75 años,  alrededor del 30% recibían algún tipo de fármaco protector gástrico, fuera IBP o anti H2. En dicho tiempo,
hubo 405 primeras hemorragias incidentes, de las cuales 218 fueron gastrointestinales (GI), 45 intracraneales, y 142 de otro tipo en 13.509 pacientes/año de seguimiento. De ellos 314 (78%) ingresaron en el hospital. El riesgo anual medio de hemorragia fue 3,36%, y en el de hemorragia mortal de 1,46%.En general el riesgo de hemorragia leve no se relacionó con la edad, pero sí la hemorragia grave que fue incrementándose con ésta y siendo el hazard ratio (HR) 3,10 (IC 95% 2,27-4,24; p inferior a 0,0001) a partir de los 75 años y  particularmente las hemorragias mortales donde el HR fue de  5,53 (IC 95% 2,65-11,54; p inferior a 0,0001).En este sentido las HDA se incrementaron hasta el HR 4,13 (IC 95% 2,60-6,57; p inferior a 0,0001) a la edad de 85 años, especialmente aquellas mortales o incapacitantes HR 10,26 (IC 95% 4,37-24,13; p inferior a 0,0001). 
A partir de la edad de 75 años las HDA por los antiagregantes produjeron tanta o más incapacitad, o produjeron tanta mortalidad como los AVC recurrentes (62% frente a 47%), o los AVC hemorrágicos con un riesgo absoluto de 9,15 (IC 95% 6,67-12,24) por 1000 pacientes/año. 
En otro sentido, el NNT de utilizar los IBP de manera rutinaria para prevenir la incapacidad o la muerte debida a una HDA durante 5 años fue de 80 en menores de 65 años, de 75 entre 65-74 años y de 23 entre 75-84 años y de solo 21  individuos  a partir de los 85 años de edad.
Según éste estudio, parece que el riesgo de hemorragia debido a la ingesta de antiagregantes aumenta con la edad; que este riesgo aumenta incluso por encima del riesgo de  AVC, y  que los pacientes mayores que toman rutinariamente antiagregantes deberían utilizar IBP con el que reducir el riesgo de hemorragia GI (pero no cerebral), dado que el NTT para prevenirlas es muy bajo.
Con todo, los efectos de los IBP a estas edades en la absorción de la vitamina B12 y el posible riesgo de alteraciones cognitivas harían que debiéramos sopesar el riesgo/beneficio de la utilización de los antiagregantes y de los IBP en la prevención de los eventos cardio y cerebrovasculares.

Li L, Geraghty OC, Mehta Z, Rothwell PM; Oxford Vascular Study. Age-specific risks, severity, time course, and outcome of bleeding on long-term antiplatelet treatment after vascular events: a population-based cohort study. Lancet. 2017 Jun 13. pii: S0140-6736(17)30770-5. doi: 10.1016/S0140-6736(17)30770-5. [Epub ahead of print]


Sue Hughes Aspirin Bleeding Risk in Over 75s Higher Than Thought. Medscape June 14, 2017