Mostrando entradas con la etiqueta mamografia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mamografia. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de marzo de 2017

La campañas de cribado mamográfico sobrediagnostican el cáncer de mama

La campañas  de cribado mamográfico sobrediagnostican el cáncer de mama

Hace varios años nos hicimos eco de una editorial de PC Gøtzsche en el  CMAJ, en el que mantenía la opinión  de que era ya  hora de suspender las campañas de cribado del cáncer de mama mediante mamografías. Se analizaban las recomendaciones de la Canadian Task Force on Preventive Health Care al respecto en mujeres entre 40-75 años y las recomendaciones de US Preventive Services Task Force en el 2009. 
Apuntamos en el comentario de que  del cribado mediante mamografía, al margen de los falsos positivos y ulteriores pruebas diagnósticas y quirúrgicas innecesarias,  no disminuía la incidencia de tumores de mama en estado avanzados (mayores de 20 mm), algo importante pues este tamaño esta en relación con el riesgo de metástasis; y por otro, existían evidencias de que no se reducía la mortalidad por esta causa en términos poblacionales, frente a la detección oportunística de las mismas mujeres con la autopalpación y la mamografía en cada caso prescrita por el médico.
Señalamos que la inefectividad del cribado – medido en términos de disminución de la mortalidad según algún estudio - se achaca al aumento de la conciencia de las mujeres que acuden más precozmente a su médico cuando notan un bulto en el pecho,  y por otro lado, que la utilización de fármacos como el tamoxifeno y/o la quimioterapia han podido modificar la mortalidad por esta causa.
Con todo, aún hoy, la Agency for Healthcare Research and Quality, dependiente del Department of Health and Human Services de EEUU mantiene que el cribado mamográfico reduce el riesgo de muerte por CM entre un 25-31% en edades entre 40-69. En el mismo país, la U.S. Preventive Services Task Force (2009) advirtió empezar el cribado mamográfico  a partir del 50 años bianualmente, mientras la American Cancer Society mamografías anuales a partir de los 45 y la American College of Radiology mamografías anuales empezando a los 40 años. Por lo que vemos el tema es controvertido. 
En sentido contrario, sabemos por documentos del  Nordic Cochrane Centre (2008) que la posibilidad de sobrediagnóstico por CM  por el cribado mediante mamografía  que puede llegar al 50% sometiendo a la mujer a una  la cascada diagnóstico/terapeutica. Señalan que por cada 2.000 mujeres sometidas a la mamografía durante diez años, una se beneficiará de éstas, que evitará morirse por CM. Sin embargo, en el mismo tiempo a diez mujeres se les diagnosticará equivocadamente de CM y serán tratadas por ello innecesariamente.  De la misma manera, alrededor de 200 mujeres sanas serán alarmadas innecesariamente por bultos en el pecho (falsos positivos).
Recientemente ha sido publicado un estudio de cohortes en Annals of Internal Medicine que incide en el mismo problema. El segundo firmante es el Peter C. Gøtzsche que hemos comentado al principio, y coautor del documento de Nordic Cochrane Centre (2008) señalado. Un estudio que ha tenido un cierto eco mediático en la prensa general. Lo descubrimos a partir de un artículo en la CNN.
En este se evalúa la asociación entre el cribado mamográfico bienal  y el tamaño en el que se diagnostica el tumor, estimando el sobrediagnóstico (detección de tumores que no hubieran llegado a tener relevancia clínica) en una cohorte de mujeres danesas de entre 35 y 84 años entre los años 1980 y 2010.
La intervención poblacional consistió en ofrecer una mamografía poblacional a todas las mujeres entre 50 y 69 años cada dos años empezando en diferentes regiones de Dinamarca y en distintas fechas.
Valoraron las tendencias entre la incidencia de tumores avanzados (mayores de 20 mm) y no avanzados (inferior a 20 mm) en mujeres sometidas al cribado poblacional y a aquellas que no.
Para determinar el sobrediagnóstico del tumor se utilizaron dos enfoques:
1.- Se compararon las incidencias de tumores avanzados y no avanzados en mujeres entre 50-84 años en las áreas sanitarias que habían ofrecido el cribado mediante mamografía frente a las que no.
 2.- Comparar la incidencia de tumores no avanzados entre las mujeres en edades entre 35-49, 50-69 y 70-84 años en áreas sanitarias con cribado frente a las que no.
Según este análisis el cribado poblacional no se asoció con una menor incidencia de tumores avanzados. La incidencia de tumores no avanzados se incrementó en las áreas que se ofreció el cribado poblacional frente a los períodos previos a la puesta en marcha de esta medida. Así el ratio de la tasa de incidencia (RTI) entre ambas situaciones fue de 1,49 (IC 95% 1,43-1,54).
Según el primer enfoque se encontraron 271 CM invasivos y 179 CM carcinomas in situ ductales (CISD) que fueron sobrediagnosticados en el 2010, así las tasas de sobrediagnóstico fueron del 24,4% (incluyendo los CISD) y de 14,7% (excluyendo los CISD). Y, según el segundo enfoque, cuando se calcularon las diferencias regionales en mujeres más jóvenes sin cribado frente a las introducidas en el cribado se encontraron que 711 CM invasivos y 180 casos de CISD  sobrediagnoticados en el 2010. Tasas de sobrediagnósticos del 48,3% (incluyendo los CISD) y del 38,6% (excluyendo los CISD).
Concluyen, con todas las limitaciones de las variaciones regionales de cobertura del programa y del diagnóstico de CM, que el cribado mediante mamografía del CM no está asociado con una reducción en la incidencia de CM avanzados.
Y que por otro lado, 1 de cada 3 tumores invasivos y casos de CISD diagnosticados en mujeres mediante el cribado poblacional representarían un sobrediagnóstico (incremento de la incidencia del 48,3%) y serían tratadas innecesariamente. Y es que no todos los tumores diagnosticados tienen el mismo riesgo de llegar a ser un CM extendido. Unos regresan espontáneamente mientras tanto otros se extienden rápidamente, sin saber diferenciar unos de otros. Con todo, no todos los estudios son unánimes y aún admitiéndose un sobre-diagnóstico el % es netamente inferior en otros trabajos, comentan.

Jørgensen KJ, Gøtzsche PC, Kalager M1, Zahl PH. Breast Cancer Screening in Denmark: A Cohort Study of Tumor Size and Overdiagnosis. Ann Intern Med. 2017 Jan 10. doi: 10.7326/M16-0270. [Epub ahead of print]

Liz Szabo. Third of breast cancer patients treated unnecessarily, study says. The downsides of mammography. CNN. Kaiser Health News. Updated 1312 GMT (2112 HKT) January 10, 2017

Peter C. Gøtzsche.Time to stop mammography screening?. CMAJ 2011 Nov. 21. [Epub ahead of print]. 

http://annals.org/aim/article/745237/screening-breast-cancer-u-s-preventive-services-task-force-recommendation

http://www.bmj.com/content/suppl/2009/02/17/338.jan27_2.b86.DC1/gotp602920.www.pdf

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El cáncer de mama in situ. ¿Cuál es su pronóstico?

El cáncer de mama in situ. ¿Cuál es su pronóstico?

El cáncer de mama (CM) in situ, o carcinoma ductal in situ (DCIS), o estadio 0 del CM, representa el 20-25% de los CM detectados por mamografía. Antes de la introducción de las campañas poblacionales de cribado con mamografía  este % no pasaba del 3%. La detección por esta en estadios más y más precoces no se ha acompañado, al contrario de otros cánceres, con una mejoría clara de la mortalidad por CM (de ahí que se pongan en cuestión las campañas poblacionales de mamografías), pues la evolución de estas lesiones no se conoce con exactitud, yendo desde la remisión espontánea a la evolución fatal. Es decir, no se conocen bien las características biológicas del  DCIS (entre ellos por ejemplo, los receptores estrogénicos presentes, el HER2-, el tamaño -mayor de 5 cm-, la presencia de comedonecrosis..), que permitan discriminar que tipo de CM se desarrollará en el futuro.
El 5% de los DCIS se diagnostican en mujeres antes de los 40 años, algunos se dan como un segundo CM, y son relativamente pocas las mujeres las que fallecen hoy en día por un CM iniciado en este estadio (menos del 3%, en comparación con el 5% de fallecimientos por otras causas, según el estudio que comentaremos). El aumento de las mamografía ha hecho que su diagnostico aumentara sin que se sepa aún hoy cuales son los factores que predicen su evolución y la mortalidad por este tras el diagnóstico, y con ello cuál es su tratamiento más idóneo. 
 Si que se conoce que hay mujeres que fallecen por  DCIS tras el diagnóstico tras una recurrencia en CM invasivo, sin embargo también existen aquellas que fallecen sin habérseles diagnosticado esta situación.
No queda claro aún hoy si la mortalidad por CM en el estadio DCIS es por una recurrencia en un CM invasivo o porque existen casos de  DCIS con un potencial maligno elevado desde sus inicios.
De ahí que no quedan claro qué medidas serían más eficaces (cirugía o radioterapia) para evitar las recurrencias de esta patología y reducir la mortalidad.
El propósito de este amplio estudio es estimar la mortalidad por CM tras el diagnóstico de  DCIS e identificar los factores de riesgo de muerte por esta patología, valorar su relación con un segundo CM primario o invasivo y las características de aquellas mujeres que finalmente fallecen por CM.
O sea, el objetivo es estimar a los 10 y 20 años de seguimiento la mortalidad por CM tras un diagnóstico de  DCIS y establecer si existe influencia de la edad en el diagnóstico, la raza, y el tratamiento recibido en las tasas de mortalidad por esta patología.
Se trata de un estudio observacional sobre mujeres que recibieron el diagnóstico de  DCIS entre los años 1988 – 2011 a partir de los 18 bases de datos de la encuesta del Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER).  Se extrajeron el año del diagnóstico, la etnicidad, la anatomía patológica, las fechas del segundo CM primario, y la causa del fallecimiento. La supervivencia se calculó a partir de
108.196 mujeres incluidas. El riesgo de muerte por CM se comparó con mujeres de la población general, calculando sus hazard ratio (HR) de muerte por DCIS. La mortalidad se calculó a los 10 y 20 años del diagnóstico.
Según este la edad media en el diagnóstico del  DCIS  de las 108.196 mujeres introducidas en el estudio, fue de 53,8 (15-69) años (sorprende que existieran adolescentes con esta patología) y el tiempo medio de seguimiento de esta situación fue de 7,5 (0-23,9) años.
A los 20 años según la curva de supervivencia Kaplan-Meier  la mortalidad específica por CM fue del 3,3% (IC 95% 3,0%-3,6%), mayor en aquellas mujeres que recibieron el diagnóstico antes de los 35 años de edad en comparación con aquellas más mayores 7,8% frente al 3,2%; HR, 2,58 (IC 95% 1,85-3,60 ; p inferior a 0,001);  y de las mujeres de raza negra frente a las de raza blanca pero no hispánicas 7,0% frente al  3,0%; HR, 2,55 (IC 95% 2,17-3,01; p inferior a 0,001).
El riesgo de morir por CM se incrementó tras la experiencia de haber padecido un CM invasivo en la misma mama, HR, 18.1 (IC 95%  14,0-23,6; p inferior a 0,001).
Un total de 517 mujeres fallecieron por CM tras el diagnóstico de DCIS, en un seguimiento medio de 7,5 (0-23,9) años, sin haber tenido ninguna experiencia de CM invasivo antes del fallecimiento.
Entre los pacientes que recibieron como tratamiento una tumorectomia, la radioterapia se asoció con una reducción del riesgo de recurrencia en la misma mama a los 10 años del 2,5% frente al 4,9%; HR ajustado, 0,47 (IC 95% 0,42-0,53; p inferior a 0,001), pero no influyó en la mortalidad específica por esta patología a los 10 años, 0,8% frente al  0,9%; HR, 0,86 (IC 95% 0,67-1,10; p = 0,22).
Concluyen, que aunque el riesgo de muerte por CM tras el diagnóstico de DCIS es bajo (3,3% a los 20 años), en el riesgo de fallecimiento  influiría la edad (mayor riesgo antes de los 35-40 años) y la raza (peor raza negra). Que el riesgo de fallecimiento aumenta significativamente si existe una recurrencia invasiva en la misma mama del CM, y que en el tratamiento la radioterapia aunque reduce el riesgo de recurrencia, no influye en la mortalidad por esta patología a los 10 años.
Queda mucho por hacer en el campo de la predicción del riesgo de los  DCIS, y sobre todo sobre  el estudio de las característica biológicas de alto riesgo (tamaño del tumor, grado,  receptores hormonales negativos, HER2 positivos, juventud, raza negra..), en las que el tratamiento debería ser más agresivo, aunque solo incluirían al 20% de las mujeres con esta patología.

Laura Esserman,; Christina Yau,  Rethinking the Standard for Ductal Carcinoma In Situ Treatment FREE ONLINE FIRST. JAMA Oncol. Published online August 20, 2015. doi:10.1001/jamaoncol.2015.2607 Text Size: A A 


miércoles, 25 de junio de 2014

Comer carnes rojas en la juventud incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopausicas

Comer carnes rojas en la juventud incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopausicas

Sobre las carnes rojas en general y de las carnes rojas y procesadas hemos hablado en otras ocasiones. Las carnes rojas han sido relacionadas con problemas cardiovasculares, al vehiculizar grasas saturadas y con diversos cánceres como de próstata, de colon y del que hablamos ahora, con el de mama (CM), según un artículo publicado este mes en el BMJ..
En general, la alta ingesta de proteínas podría afectar al riesgo del CM al estimular factores de crecimiento insulínicos (insulin-like growth factor 1) que podrían relacionarse con el crecimiento de ciertos tumores de mama. Sin embargo, la diferente fuente de proteínas podría producir diferencias en el riesgo de CM.
Hay que adelantar que los estudios de cohortes, los metaanálisis de cohortes, sean prospectivas o retrospectivas hasta el momento no han encontrado ninguna asociación entre la carne roja y la incidencia de CM. Sin embargo, la ingesta de carne roja en la adultez precoz se asoció con mayor riesgo de CM en mujeres de la cohorte del Nurses’ Health Study II. Así se ha sugerido que la exposición a la carne roja entre la menarquia y el primer embarazo podría estar alguna relación con el CM. De algo parecido hablamos con respecto al hábito tabáquico en mujeres jóvenes, sobre ingestas altas de alcohol, o la exposición radiológica (mamografías) precoz en mamas jóvenes, que las haría más susceptibles a la degeneración neoplásica en la perimenopausia.
El estudio que comentamos, realizado en EEUU, es el mayor de todos ellos hechos hasta la fecha con tres veces más número de casos de CM, e investiga la asociación entre carne roja procesada y no procesada, antes de la menopausia y el riesgo de CM en mujeres pre y postmenopausicas
Incluye a 88.803 mujeres premenopausicas del  Nurses’ Health Study II, ya comentado, que completaron un cuestionario en el 1991. Cuando empezó el estudio (1989) estas mujeres tenían entre 24 y 43 años de edad. La información alimentaria se recabó los años  1991, 1995, 2003, y  2007 mediante cuestionarios sobre 130 alimentos ingeridos el año anterior.
Como resultados se midieron durante este tiempo los casos incidentes de CM invasivo confirmado por documento de anatomía patológica.
Se documentaron 2830 casos de CM durante 20 años de seguimiento, 1511 en mujeres premenopausicas,  918 en postmenopausicas y  401 casos sin poderlo determinar fielmente.
La mayor ingesta de carne roja se asoció con un riesgo aumentado de CM, riesgo relativo (RR) 1,22 (IC 95%,  1,06 a 1,40; P por tendencia =0,01, entre el mayor y menor quintil de ingesta). Sin embargo, la mayor ingesta de carne de aves, pescado, huevos, legumbres y frutos secos no se relacionó con el CM.
Según el estado menopáusico la mayor ingesta de carne de aves se asoció con menor riesgo de CM en mujeres menopáusicas RR 0,73, (IC 95% 0,58 a 0,91; P por tendencia =0,02, entre el mayor y menor quintil de ingesta), pero no en las premenopausicas, RR 0,93 (IC 95% 0,78 a 1,11; P por tendencia =0,60, del mayor a menor quintil de ingesta).
En este análisis se mostró que cambiando diferentes proteínas (una ingesta diaria) cambiaba el riesgo de CM. Así, cambiando una ingesta de carne roja por legumbres se asociaba a un 15% menor riesgo de CM en todas las mujeres y un 19% menos en mujeres premenopausicas. Y de la misma forma, sustituyendo una ingesta diaria por carne de ave de corral (pollo…) se asociaba con un 17% menor riesgo de CM en general y un 24% menor riesgo de CM en mujeres postmenopausicas. Y sustituyéndolas por un combinado de legumbres, frutos secos, aves de corral, pescado, se alcanzó un 14% menor riesgo de CM en general y en mujeres premenopausicas.
Concluyen, que la ingesta diaria de carne roja en mujeres adultas jóvenes sería un riesgo de CM, al tiempo que cambios en esta ingesta por otras fuentes de proteínas reducirían este riesgo. Hay que decir que las conclusiones de este estudio no van en consonancia con otros estudios al respecto hasta  el momento, aunque este, al parecer sería el más completo.
La explicación de estos datos se encontraría en que las sustancias producidas por las carnes al cocinarlas a altas temperatura generarían aminas heterocíclicas,… que junto con los residuos hormonales que podrían tener las carnes de reses que han sido estimuladas hormonalmente en su crecimiento, podrían influir en la degeneración neoplásica de la mama a lo largo del tiempo. 
Con todo hay que decir que la  mejor prevención del CM es hacer una vida sana en la juventud evitando tóxicos (alcohol, fumar..), evitando mamografías innecesarias y haciendo una dieta equilibrada con poca ingesta de carne roja y sobre todo procesada (embutidos, hamburguesas…)

Farvid MS, Cho E, Chen WY, Eliassen AH, Willett WC. Dietary protein sources in early adulthood and breast cancer incidence: prospective cohort study. BMJ. 2014 Jun 10;348:g3437. doi: 10.1136/bmj.g3437.


jueves, 13 de febrero de 2014

La mamografía anual no reduce la mortalidad por cáncer de mama más que la utilización del examen físico

La mamografía anual no reduce la mortalidad por cáncer de mama más que la utilización del examen físico


El tema del cribado poblacional del cáncer de mama (CPCM) no ha tocado fondo y siguen publicándose datos poblacionales a favor y en contra sobre la disminución de la mortalidad, la supervivencia, los falsos positivos y los riesgos de su implentación. De todo estos hemos hablado en este blog muchas veces.
El último estudio que ha tenido una cierta repercusión en la prensa general se refiere a los datos provenientes de la comparación en entre la incidencia y mortalidad por CM en mujeres entre 40-59 años que participaron, o no, en un CPCM (con mamografía anual durante 5 años) y durante un período de seguimiento 25 años. Se trata de la tercera entrega  del Canadian National Breast Screening Study, los anteriores fueron a los 11, 16 años, y ahora a los 25 años del inicio.
Se trató, por tanto, de un ensayo poblacional prospectivo de seguimiento aleatorizado  utilizando los datos que se generaron en 15 centros de CPCM de 6 provincias Canadienses entre 1980-85 (Nova Scotia, Quebec, Ontario, Manitoba, Alberta, y British Columbia), los registros de cáncer, y las bases de datos vitales de estas zonas.
En total se incluyeron a 89.835 mujeres (40-59 años) que se aleatorizaron a CPCM con 5 cribados mamográficos (anual) o como controles (sin mamografías pero con examen manual anual).
Según esto, durante los 5 años de cribado se diagnosticaron 666 CM invasivos en el grupo de la mamografía (n = 44.925 mujeres)  y 524 en los controles (n=44.910 mujeres). De estos, 180 mujeres del grupo de mamografía y 171 del grupo control murieron por CM durante los 25 años de seguimiento. Globalmente el hazard ratio (HR) de muerte por CM diagnosticado durante el período de estudio y asociado a la mamografía fue de 1,05 (IC 95% 0,85-1,30), no habiendo diferencia entre los estratos de edad de las mujeres entre 40-49 o entre 50-59 años.
Durante todo el período estudiado hubieron 3.250 mujeres diagnosticadas de CM en el grupo de la mamografia y 3133 en el grupo control, de las que 500 del grupo de mamografía murió y 505 lo hizo en el grupo control. Esto significó que la mortalidad acumulada por CM fue similar entre ambos grupos, HR 0,99 (IC 0,88-1,12). Destacan que en el período de cribado hubo un exceso de 142 CM en el grupo de la mamografía que en el grupo control, que tras 15 años de seguimiento se  tradujo en un exceso residual de 106 CM (22% de diferencia) en el brazo de la mamografía que fueron atribuido al sobrediagnóstico. Un sobrediagnóstico que sugiere que las mujeres sometidas al cribado mediante mamografía tendrían mayor riesgo de desarrollar CM que las del grupo control o que se detectaron cánceres histológicos sin repercusión ulterior. Ambas posibilidades, en mi opinión  preocupantes.
Tras el período de cribado, sin embargo, la incidencia fue idéntica, 5,8% en el grupo de la mamografía, y del 5,9% en el del grupo control (p= 0,8). Y es que, como señalan, de los 666 cánceres diagnosticados por mamografias 212 (32%) solo se detectaron por esta prueba pues su tamaño medio era de 0,7 cm, mucho más pequeños que los detectados por palpación (entre 1,9-2,1 cm). La repercusión de este hecho al final del seguimiento fue que la supervivencia de los CM detectados mediante la mamografía fue superior a los del brazo control (70,6 frente a  62,8%). 
Concluyen, que la utilización de mamografía anual en mujeres entre 40-59 años no reduce la mortalidad por CM más allá que la examinación física o los cuidados habituales cuando se dispone libremente del tratamiento del CM (como en España), existiendo un 22% (106/484) de CM invasivos achacados al sobrediagnóstico, lo que representó un CM sobrediagnosticado por cada 424 mujeres que se somenten a CPCM con mamografía anual. Sin embargo, también señalan que los resultados de este estudio no son generalizables a todos los países pues como hemos visto la detección precoz puede ser beneficiosa en ciertos países al tiempo que el valor de la mamografía debería ser reevaluado.
Hay que señalar que existió un cierto sesgo de selección en las mujeres que previamente tenían un bulto en la mama que pasaron al grupo de cribado, que el cribado se hizo anualmente, no como aquí cada dos años, y solo duró 5 años, y que el cribado de comparó frente a la exploración mamaria anual. En fin condiciones no habituales en nuestra práctica.

Miller AB, Wall C, Baines CJ, Sun P, To T, Narod SA. Twenty five year follow-up for breast cancer incidence and mortality of the Canadian National Breast Screening Study: randomised screening trial. BMJ. 2014 Feb 11;348:g366. doi: 10.1136/bmj.g366.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Beneficios y daños del cribado del cáncer de mama. Un contrapunto necesario


Beneficios y daños del cribado del cáncer de mama. Un contrapunto necesario

Una nueva revisión de la bibliografía en relación al espinoso asunto de los riesgos y beneficios de someterse a un programa de cribado mamográfico del cáncer de mama (CM). En este caso por un grupo independiente -Independent UK Panel on Breast Cancer Screenin-  a instancias del  Cancer Research UK and the Department of Health de UK,  y publicado este mes pasado en Lancet. En general, según las evidencias encontradas (metanálisis de 13 años de seguimiento) se encuentran reducciones del 20% en la mortalidad por CM, sin embargo apuntan  incertidumbres relativas, por un lado, al intervalo de confianza del 95% de los estudios, de modo  que estos porcentajes puede ir del 11 al 27%; por otro, a problemas con el diagnóstico de la causa de la muerte; y por último, a las influencias de los resultados de cribados poblacionales antiguos con respecto a los más recientes. En estos, se juntan ensayos clínicos (ECA) realizados hace 20-30 años, con estudios observacionales actuales, que, según señalan, dan resultados más beneficiosos al cribado del CM mediante la mamografía. Estos estudios pueden ser ecológicos (comparan áreas), que, al parecer, no pueden sustraerse de las influencias de otros factores en la mortalidad (asistenciales, tratamientos más modernos...), a aquellos tipo caso-control o estudios basados en la incidencia de la mortalidad. Con todo, estiman que para UK el 20% de reducción de la mortalidad sería una cifra razonable. ¿Es este valor suficiente para mantener las actuales campañas mamográficas?
Según muestran, en términos absolutos, los estudios van de una muerte por CM evitada cada 2000 mujeres como nos mostró la Cochrane Database Syst Rev. 2011, y que hemos comentado varias veces, a una muerte evitada cada 100 mujeres, o sea de hasta 20 veces la diferencia en muerte evitada. Las variaciones puede encontrarse, entre otras, con la edad de las mujeres sometidas a cribado (a mayor edad genera mayor mortalidad), y como vimos en el post anterior, con el tiempo de seguimiento de las mismas.
Si se aplica una reducción del 20% de la mortalidad en mujeres entre 55-79 años, señalan, en los primeros 5 años no existirían beneficios, pero la reducción de la mortalidad continuaría hasta 10 años de finalizado el cribado poblacional. De modo que por cada 235 mujeres cribadas (hablan de mujeres “invitadas al cribado”, y esto es una fuente de sesgos, según se comentaba en el anterior documento) una muerte por CM será prevenida, correspondientemente 180 mujeres necesitarían ser cribadas para prevenir una muerte por esta causa. Como se ve, de una mujer cada 2000 de documento de la Cochrane Database Syst Rev  se pasa a un redondo una mujer cada 250, en este documento.
El otro asunto es el del sobrediagnóstico, o el de los falsos positivos, con todas las consecuencias en pruebas innecesarias y sufrimiento que ello acarrea a las mujeres. Según apuntan, en UK no existen datos serios para contestar esta pregunta, que tienen que ver no tanto con el numerador como con el denominador que suele variar según las fuentes.  En este caso acuerdan utilizar en el denominador, tanto el número de CM, tanto los invasivos como los in situ (CMIS), diagnoticados tras empezar el cribado y durante la vida de la mujer, como el número de CM diagnosticados durante el período de cribado. Según estos, la frecuencia de sobrediagnóstico seria del 11% de la proporción de CM detectados desde  una perspectiva poblacional y del 19% de CM detectados durante el tiempo de cribado. Con todo, señalan que es imposible distinguir en el cribado si este detectará un CM o si este generará un falso positivo, de manera que tampoco se sabe si el CMIS en su evolución sería parte del sobrediagnóstico o se asociaría a un CM invasivo. En un caso, la mujer sana se convertiría innecesariamente en una paciente de CM, con todo el sufrimiento que ello acarrea, en cambio, en el otro, de ser un CM invasivo hubiera sido tratado más precozmente con lo que el pronóstico mejoraría sustancialmente. Según los firmantes de este documento los beneficios de la detección precoz superarían los inconvenientes del sobrediagnóstico.
Se trata de un contrapunto interesante a todo lo publicado, que al tiempo que expone unas conclusiones, fundamenta estas dando un repaso de la evidencia, intentando, en mi opinión, clarificar las discrepancias en este sentido.

Independent UK Panel on Breast Cancer Screening. The benefits and harms of breast cancer screening: an independent review. Lancet. 2012 Oct 29. pii: S0140-6736(12)61611-0. doi: 10.1016/S0140-6736(12)61611-0. [Epub ahead of print]


jueves, 25 de octubre de 2012

Datos contradictorios sobre los posibles beneficios y daños de las campañas poblacionales mediante mamografía


Datos contradictorios sobre los posibles beneficios y daños de las campañas poblacionales mediante mamografía

Para ser objetivo a nivel científico no hay que desechar los artículos que no siguen nuestras ideas u opiniones.  En el tema de la mamografía en prevención secundaria ya he mostrado mi opinión en diversos escritos, y en posts en este blog, dejando la idea de que la mamografía genera más inconvenientes que beneficios a la mujer sana que se somete a esta prueba de cribado del cáncer de mama.
Ahora que se ha celebrado el día Contra el Cáncer de Mama. (19 de octubre), y en la que la  Asociación Española Contra el Cáncer se movilizó para sensibilizar a las mujeres sobre esta patología, en donde el diagnóstico precoz es la piedra angular de la campaña; conviene recordar que las   recomendaciones de la Canadian Task Force on Preventive Health Care  advierte contra el cribaje rutinario mediante mamografía en mujeres entre 40-49 años y que la  US Preventive Services Task Force en el 2009 recomendó el cribado en mujeres entre 50-69 años cada dos o tres años, aunque para estas recomendaciones se basara en  débiles evidencias científicas; y que su traducción en la reducción de  la mortalidad por cáncer de mama (CM), señalen, que sea cada vez más pequeñas, a expensas de aumentar el número de falsos positivos,  y con ello el sobre-diagnóstico y el sobre-tratamiento. En este sentido, en una revisión de la Cochrane Database Syst Rev se mostró que aunque el cribado del CM mediante mamografía reduce la mortalidad, este genera un 30% de sobre-diagnóstico o un incremento del riesgo absoluto (RA) del 0,5%.
De la misma manera, el estudio que comentamos publicado en el Journal of Medical Screening a instancias del European Screening Network (EUROSCREEN) Working Group y el European Network for Indicators on Cancer (EUNICE), realizó una revisión de los principales estudios publicados en Europa intentando comparar los beneficios, y daños en forma de sobre-diagnóstico (falsos positivos). Tras analizar los datos provenientes de 12 millones de mujeres, de 26 programas de cribado, de 18 países, entre 2001 y 2007, encuentran que la reducción de la mortalidad por CM  en estudios de incidencia de mortalidad  fue del 25%, y del 31% en estudios de casos y controles, y el sobre-diagnóstico fue del 1 al 10% de la incidencia esperada en ausencia de cribado. En este sentido, el sobre-diagnóstico combinado estimado y ajustado por tiempo y tendencias fue, según esta revisión sistemática, del 6,5%. También a los 10 años el cribado bineal acumuló un riesgo de resultados falsos positivos con evaluaciones ulteriores no invasivas  del 17% de las cuales un 3% generaron intervenciones invasivas, apuntan.
Según esta revisión sistemática por cada 1000 mujeres cribadas bienalmente desde los 50 hasta los 69 años, y seguidas hasta los 79 años, se salvaron 9 vidas y se generaron 4 casos de sobre-diagnóstico. Así mismo, 170 mujeres fueron requeridas a reliazarse al menos una prueba no invasiva con un resultado negativo, y 30 tuvieron un seguimiento con pruebas invasivas, siendo el   resultado negativo. Sin embargo, en un reciente estudio Noruego del 2010 (N Engl J Med. 2010:363: 1203-1210) por cada 1000 mujeres cribadas, se salvó una vida si bien entre 5-15 mujeres fueron sobrediagnosticadas y tratadas innecesariamente. En esta revisión, al contrario de la Cochrane Database Syst Rev, la probabilidad de salvar vidas con la mamografía en campañas de cribado poblacional es mayor que el posible sobre-diagnóstico; en total, dos vidas salvadas por un caso de sobre-diagnóstico, señalan. Como contrapunto Peter Gøtzsche, del Nordic Cochrane Centre, del que hablamos en otras ocasiones, señala que la posibilidad de que una mujer sometida a mamografías sea sobre-diagnosticada es hasta 10 veces más alto que la posibilidad de salvar su vida. ¿Cómo pueden existir datos tan dispares?
Señalan, que la explicación se encontraría en  que los datos aportados son de solo las mujeres a las que se les hizo la mamografía, no de todas a las que se les invitó  a hacérsela pero que al final no se la hicieron (sesgo poblacional), un porcentaje que puede llegar al 70% de mujeres según ciertos países, señalan. Otra razón, es el tiempo de seguimiento de la mujer que puede llegar a los 30 años, y de 20 si el cribado se hizo entre los 50-69 años.
En fin, un contrapunto a lo escrito hasta el momento.

Guidelines. Recommendations on screening for breast cancer in average-risk women aged 40–74 years. The Canadian Task Force on Preventive Health Care

Clinical Guidelines.Screening for Breast Cancer: U.S. Preventive Services Task Force Recommendation Statement

Gøtzsche PC, Nielsen M. Screening for breast cancer with mammography. Cochrane Database Syst Rev. 2011 Jan 19;(1):CD001877.

Eugenio Pacido. Summary of the evidence of breast cancer service screening outcomes in Europe and first estimate of the benefit and harm balance sheet. J Med Screen. 2012;19(Suppl 1):5-13.


Peter C. Gøtzsche.Time to stop mammography screening?. CMAJ 2011 Nov. 21. [Epub ahead of print]. 

Gøtzsche PC, Hartling OJ, Nielsen M, Brodersen J, Jørgensen KJ.  Breast screening: the facts--or maybe not. BMJ. 2009 Jan 27;338:b86. doi: 10.1136/bmj.b86.