¿Es sano beber zumo de frutas?
Los zumos de frutas no son más que la forma líquida de las frutas, de modo que si aquellas aportan vitaminas, minerales y azucares,.. estas mantendrán estas cualidades una vez licuadas, aunque no todas.
La realidad es que la moda de beber zumos de frutas no es propia de nuestra dieta mediterránea en la que se ingieren las frutas enteras, si no del otro lado del atlántico, en donde al parecer, se inició tras una campaña mediática en una época de excedentes de estos alimentos, y se ha mantenido y fomentado como un hábito supuestamente sano.
La trasformación de la fruta entera en zumo cambia su composición básicamente en la fibra aportada y en la cantidad de azúcares (si son añadidos por la industria, como los zumos concentrados). Tanto una cosa como otra hace que la cantidad, calidad y la velocidad de absorción de los azucares tengan consecuencias para el cuerpo humano; unas consecuencias parecidas o idénticas, según el estudio que veremos, a los refrescos (naranjadas, colas…) que en la actualidad se beben con profusión. El cambio de los hábitos en la bebida en nuestros hijos, de agua de grifo a bebidas azucaradas, ha tenido, y tiene, sus consecuencias en el peso y en alteraciones metabólicas hasta ahora desconocidas en edades tempranas como la diabetes tipo 2.
El azúcar añadido a los refrescos (y menos en los zumos) suelen ser en forma de sacarosa, el azúcar corriente (50% de glucosa y 50% de fructosa) o de jarabe de fructosa (45% glucosa, 55% de fructosa) que son absorbidos por los intestinos en forma de glucosa o fructosa, aumentado rápidamente la glucosa (el azúcar) en la sangre. Una sobrecarga de azúcar de esta manera tiene sus consecuencias a la larga si se consume en exceso.
El consumo de bebidas azucaradas, sean refrescos o zumos, ha ido aumentando de manera progresiva en los países occidentales, de modo que el consumo per cápita diario en EEUU aumentó de 64,4 a 141,7 kcal entre 1970 y 2006, llegando en ciertos países (Méjico) a constituir más del 12% del las calorías ingeridas; y en algunos países llegando a ser la forma principal de ingestión de hidratos de carbono de absorción rápida (azúcares).
Algunos metaánalisis (estudios de otros estudios publicados) como el de Malik VS et al ya mostraron como la mayor ingesta de bebidas azucaradas frente a la menor, aumentaba el riesgo hasta en un 20% de presentar, lo que los médicos llamamos, síndrome metabólico (un complejo de factores de riesgo cardiovascular) y en un 26% de la diabetes tipo 2.
Su influencia en mortalidad ya la demostró una importante encuesta de salud norteamericana, el National Health and Nutrition Examination (NHANES) en la que Yang et al demostraron un aumento de la mortalidad cardiovascular (infarto de miocardio,…) entre los ciudadanos de EEUU que más azúcar añadido a su dieta consumían.
Lo que no sabíamos es si existían diferencia entre los zumos y los refrescos (dado que la composición en azúcar es parecida) en relación a la mortalidad de la población.
En este aspecto se ha publicado hace escasos meses las conclusiones del estudio Reasons for Geographic and Racial Differences in Stroke (REGARDS), los resultados de una importante cohorte poblacional americana de 13.440 personas mayores de 45 años seguidas durante 6 años a los que se les pasaron encuestas alimentarias con las que evaluar el porcentaje y el peso del azúcar ingerido de esta forma según el total de energía por alimentos consumidos diariamente y su relación con la mortalidad por cualquier causa o por causa cardíaca (infarto de miocardio..).
En los En 6 años de seguimiento medio hubieron 1000 muertes y 168 fallecimientos por enfermedad coronaria.
En esta población el consumo medio de bebidas azucaradas fue de un 8,4% del total de energía siendo la mitad en forma de zumos y la otra mitad de refrescos. Lo importante fue mostrar como los que tomaban más bebidas azucaradas frente a los que menos tuvieron mayor riesgo de muerte en general y por enfermedad coronaria en particular, no distinguiéndose si la ingesta de bebidas azucaradas fue en forma de zumos o de refrescos. Con ello dejan claro que los zumos no son mejores que los refrescos, que ambos influyen en nuestra esperanza de vida; y que aunque la procedencia del azúcar sea distinta, el tipo y cantidad que se ingiere al final es el mismo y con ello sus consecuencias.
Debemos volver a beber agua, agua del grifo, y sobre todo comer la fruta entera.
Mateu Seguí Díaz
Médico de Familia
Seguí Díaz M. ¿Es sano beber zumo de frutas?. . Es Diari MENORCA. 10-09-2019:17
https://www.menorca.info/
Collin LJ, Judd S, Safford M, Vaccarino V, Welsh JA. Association of Sugary Beverage Consumption With Mortality Risk in US Adults: A Secondary Analysis of Data From the REGARDS Study. JAMA Netw Open. 2019 May 3;2(5):e193121. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2019.3121.
Mazidi M, Katsiki N, Mikhailidis DP, Sattar N, Banach M. Lower carbohydrate diets and all-cause and cause-specific mortality: a population-based cohort study and pooling of prospective studies. Eur Heart J. 2019 Apr 19. pii: ehz174. DOI: 10.1093/eurheartj/ehz174
Seidelmann SB, Claggett B, Cheng S, Henglin M, Shah A, Steffen LM, Folsom AR, Rimm EB, Willett WC, Solomon SD. Dietary carbohydrate intake and mortality: a prospective cohort study and meta-analysis. Lancet Public Health. 2018 Sep;3(9):e419-e428. doi: 10.1016/S2468-2667(18)30135-X. Epub 2018 Aug 17.
Malik VS, Popkin BM, Bray GA, Després JP, Willett WC, Hu FB. Sugar-sweetened beverages and risk of metabolic syndrome and type 2 diabetes: a meta-analysis. Diabetes Care. 2010 Nov;33(11):2477-83. doi: 10.2337/dc10-1079. Epub 2010 Aug 6.
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miércoles, 20 de noviembre de 2019
martes, 13 de junio de 2017
Relación entre la industria de refrescos y las organizaciones sanitarias
La “diabetobesidad” es una epidemia en el mundo occidental. La obesidad está en alza y al margen de la morbilidad acompañante, es junto con el hábito tabáquico, la mayor causa prevenible de años de ajustados por calidad de vida. En el 2012, el 35% de los americanos eran obesos y el 69% presentaban sobrepeso u obesidad.
Una de las causas principales de la obesidad en EEUU es el consumo de refrescos, de bebidas azucaradas. Se estima que el consumo de estas bebidas es la causa de un 1/5 de la ganancia ponderal en los americanos entre los años 1977 y 2007. En sentido contrario, el descenso en su consumo es una importante medida de salud pública.
Las organizaciones sanitarias, que son las mismas que proponen la reducción del consumo de estos alimentos, reciben donaciones de compañías que fabrican estos productos, lo que en cierta manera provoca un conflicto de intereses que puede influir en los mensajes que dan estas organizaciones.
El porqué estas compañías financian estas organizaciones sanitarias es complejo, pero puede tener que ver con la asociación de la marca con la salud y la influencia a nivel mediático de estas marcas en las actitudes de los consumidores que valoran la salud por encima de otros motivos. Estos temas han sido perfectamente estudiados con el tabaco y el alcohol, por ejemplo, pero no con las compañías que fabrican los refrescos (soda companies, SC).
El estudio que comentamos, publicado el año pasado, hace un análisis sistemático la relación y financiación (sponsorship) de las organizaciones sanitarias en Estados Unidos (EEUU) durante los cinco años comprendidos entre el 2011 y 2015. A su vez estudian los esfuerzos de éstas en influir en las legislaciones aprobadas para prevenir la obesidad con la idea puesta en que los fondos invertidos sean congruentes con la misión de las organizaciones financiadas.
Se hizo una búsqueda sistemática con la que identificar las SC que financiaban las organizaciones sanitarias que trabajaban en EEUU entre 2011 y 2015. Identificando dos de las más importantes y conocidas. A partir de su identificación se hizo una búsqueda con las marcas de las compañías relacionándolas con términos relacionados con la salud etc..., de un modo semejante al que se hizo con estudios parecidos en relación con el alcohol y el tabaco.
Según éste estudio 96 organizaciones sanitarias nacionales estadounidenses aceptaron dinero de dichas compañías, de una o de ambas. De éstas, 12 aceptaron de ambas compañías. Si bien es cierto que una de ellas solo financió un 14%, mientras la otra llegó al 99%.
La realidad, es que como se mostró con el alcohol y el tabaco, estas donaciones filantrópicas por parte de las compañías de refrescos tienen un efecto negativo sobre los mensajes que las organizaciones sanitarias difunden, mejorando la imagen (más saludable) de las marcas que dichas industrias promocionan, todo ello como un efecto calculado de herramientas de marketing. Este efecto es especialmente importante en la infancia en donde el aumento de la obesidad infantil y la creación de hábitos saludables es más importante. En este sentido, las academias americanas, Academy of Nutrition and Dietetics, la American Academy of Pediatrics, la American Academy of Family Physicians, y la American College of Cardiology, no han renovado sus contratos con dichas compañías desde final del 2015, señalan. Algo que podría emularse por nuestras sociedades científicas (incluso las de pediatría) que aún reciben financiación e incluso promocionan productos dietéticos no del todo saludables.
Aaron DG, Siegel MB. Sponsorship of National Health Organizations by Two Major Soda Companies. Am J Prev Med. 2017 Jan;52(1):20-30. doi: 10.1016/j.amepre.2016.08.010. Epub 2016 Oct 10.
Coca-Cola’s secret influence on medical and science journalists. BMJ 2017; 357 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.j1638 (Published 05 April 2017)
jueves, 7 de junio de 2012
El consumo de refrescos con azucar están asociados con mayor riesgo de enfermedad coronaria
El consumo de refrescos con azucar están asociados con mayor riesgo de enfermedad coronaria
En el blog hermano de la redGDPS hemos hablado alguna vez de la influencia de los refrescos azucarados como causa de problemas metabólicos relacionados con la obesidad y el metabolismo hidrocarbonatado. El artículo que traemos hoy y publicado en Circulation trata de su posible relación con la enfermedad cardiovascular (ECV) y sus biomarcadores intermedios, pues a pesar de todo el papel de las bebidas azucaradas en este tema no queda del todo claro. El estudio que traemos a colación es un análisis prospectivo de una cohorte de 42 883 varones del Health Professionals Follow-Up Study que intentó determinar la asociación entre la ingesta acumulada de bebidas azucaradas con la incidencia de infarto agudo de miocardio fatal y no fatal (IAM) mediante un sistema de modelos aleatorios. Fueron seguidos desde 1986 cada dos años hasta el 2008, en estos se les pasó un cuestionario acerca de la dieta y hábitos de salud a la vez que se les practicó un análisis de sangre.
En este seguimiento hubieron 3683 casos de IAM en 22 años, de tal modo que los individuos que se encontraban en el cuartil de mayor ingesta de bebidas azucaradas tuvo un 20% de mayor riesgo de IAM que aquellos del cuartil inferior, o sea, existió un riesgo relativo (RR) del 1.20 (IC 95% 1.09-1.33; P por tendencia inferior a 0.01) tras ajustar por edad, hábito tabáquico, actividad física, alcohol, utilización de complejos multivitamínicos, historia familiar, energía consumida, calidad de la dieta, índice de masa corporal previo a la intervención dietética... Por el contrario la ingesta de bebidas con edulcorantes artificiales no se asoció con mayor riesgo de IAM RR =1.02; (IC 95%, 0.93-1.12; P por tendencia =0.28). Al mismo tiempo los refrescos azucarados pero no aquellas con edulcorantes se asoció con un incremento en las concentraciones plasmáticas de triglicéridos, proteína C reactiva , interleukina -6 y factores de necrosis tumoral tipo 1 y 2, al tiempo que disminuían las concentraciones de lipoproteínas de alta densidad (HDL-c), lipoproteína A y la leptina (P inferior 0.02). Concluyen que la ingesta de bebidas azucaradas, pero no aquellas con edulcorantes artificiales están significativamente asociadas, con modificaciones adversas de algunos marcadores bioquímicos de riesgo cardiovascular y un riesgo aumentado de enfermedades coronarias. Si bien es cierto que estas conclusiones solo podrían hacerse a los varones un estudio anterior (2009) con una cohorte del Nurses' Health Study llegan a parecidos resultados, afirman.
de Koning L, Malik VS, Kellogg MD, Rimm EB, Willett WC, Hu FB. Sweetened beverage consumption, incident coronary heart disease, and biomarkers of risk in men. Circulation. 2012 Apr 10;125(14):1735-41, S1. Epub 2012 Mar 12.
En el blog hermano de la redGDPS hemos hablado alguna vez de la influencia de los refrescos azucarados como causa de problemas metabólicos relacionados con la obesidad y el metabolismo hidrocarbonatado. El artículo que traemos hoy y publicado en Circulation trata de su posible relación con la enfermedad cardiovascular (ECV) y sus biomarcadores intermedios, pues a pesar de todo el papel de las bebidas azucaradas en este tema no queda del todo claro. El estudio que traemos a colación es un análisis prospectivo de una cohorte de 42 883 varones del Health Professionals Follow-Up Study que intentó determinar la asociación entre la ingesta acumulada de bebidas azucaradas con la incidencia de infarto agudo de miocardio fatal y no fatal (IAM) mediante un sistema de modelos aleatorios. Fueron seguidos desde 1986 cada dos años hasta el 2008, en estos se les pasó un cuestionario acerca de la dieta y hábitos de salud a la vez que se les practicó un análisis de sangre.
En este seguimiento hubieron 3683 casos de IAM en 22 años, de tal modo que los individuos que se encontraban en el cuartil de mayor ingesta de bebidas azucaradas tuvo un 20% de mayor riesgo de IAM que aquellos del cuartil inferior, o sea, existió un riesgo relativo (RR) del 1.20 (IC 95% 1.09-1.33; P por tendencia inferior a 0.01) tras ajustar por edad, hábito tabáquico, actividad física, alcohol, utilización de complejos multivitamínicos, historia familiar, energía consumida, calidad de la dieta, índice de masa corporal previo a la intervención dietética... Por el contrario la ingesta de bebidas con edulcorantes artificiales no se asoció con mayor riesgo de IAM RR =1.02; (IC 95%, 0.93-1.12; P por tendencia =0.28). Al mismo tiempo los refrescos azucarados pero no aquellas con edulcorantes se asoció con un incremento en las concentraciones plasmáticas de triglicéridos, proteína C reactiva , interleukina -6 y factores de necrosis tumoral tipo 1 y 2, al tiempo que disminuían las concentraciones de lipoproteínas de alta densidad (HDL-c), lipoproteína A y la leptina (P inferior 0.02). Concluyen que la ingesta de bebidas azucaradas, pero no aquellas con edulcorantes artificiales están significativamente asociadas, con modificaciones adversas de algunos marcadores bioquímicos de riesgo cardiovascular y un riesgo aumentado de enfermedades coronarias. Si bien es cierto que estas conclusiones solo podrían hacerse a los varones un estudio anterior (2009) con una cohorte del Nurses' Health Study llegan a parecidos resultados, afirman.
de Koning L, Malik VS, Kellogg MD, Rimm EB, Willett WC, Hu FB. Sweetened beverage consumption, incident coronary heart disease, and biomarkers of risk in men. Circulation. 2012 Apr 10;125(14):1735-41, S1. Epub 2012 Mar 12.
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