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lunes, 8 de febrero de 2016

La acupuntura y las técnicas de Alexander son útiles en el dolor cervical crónico

La acupuntura y las técnicas de Alexander son útiles en el dolor cervical crónico

El tratamiento de la cervicalgia crónica inespecífica no siempre es eficaz. Son muchas las técnicas y pocos los estudios fiables sobre sus resultados. Aquí mostramos dos técnicas, la técnica de los ejercicios de Alexander  y la acupuntura. Se evaluan en 3 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) realizados en atención primaria  de United Kingdom ambas técnicas frente al tratamiento habitual de esta patología (medicación y ejercicio físico).
Las personas incluidas en el estudio fueron pacientes de mayores de 18 años que consultaban a su médico de familia (MF) por presentaban dolor cervical de la menos 3 meses (criterio de cronicidad) y una puntuación de al menos un 28% del cuestionario del dolor asociado a incapacidad del Northwick Park Questionnaire (NPQ) y sin patología subyacente de gravedad, en los últimos dos años. 
La intervención fue o 12 sesiones de acupuntura o 20 sesiones de ejercicios de  Alexander (600 minutos en total) junto con tratamiento habitual, y todo ello frente al tratamiento habitual únicamente. 
El objetivo primario fue el determinar  NPQ a los 0, 3, 6 y 12 meses, la puntuación sobre la escala del  Chronic Pain Self-Efficacy Scale,  sobre calidad de vida y efectos adversos (objetivos secundarios).
Se seleccionaron a 1144 pacientes de 33 MF, de los que al final 517 (69% mujeres, 90% raza blanca y 72 meses de duración media del dolor) se introdujeron en el estudio. La asistencia a las intervenciones se saldó con  una media de 10 sesiones de acupuntura y de 14 de lecciones de ejercicios de Alexander. De los 517 pacientes, 150 se les añadió acupuntura, a 146 ejercicios de Alexander y 146 siguieron con su tratamiento habitual por su MF.
 Las reducciones en la puntuación de la escala  NPQ a los 12 meses frente al tratamiento habitual únicamente fue de 3,92 puntos porcentuales en la acupuntura (IC 95% 0,97 -6,87 puntos porcentuales) (P = 0,009) y de 3,79 puntos porcentuales en las lecciones Alexander  (IC 95% 0,91-6,66 puntos porcentuales) (P = 0,010). O lo que es lo mismo, la reducción de la puntuación  NPQ sobre la misma al inicio del estudio fue de 32% para la acupuntura y del 31% para las lecciones Alexander. Si bien se constató mejorías en el dolor y la incapacidad a los 3 y 6 meses, las mejorías en la puntuación a nivel mental se fueron superiores a partir de los 12 meses del tratamiento en ambos grupos de intervención.
No se documentaron efectos adversos graves en relación con ambas intervenciones.
Según esto concluyen que las sesiones de acupuntura o las técnicas basadas en las lecciones Alexander añadidos a la terapia habitual del dolor cervical producen una mejoría estadísticamente significativa a largo plazo  (a los 12 meses de iniciados las intervenciones)  en el dolor y en la incapacidad cuando se las compara con el tratamiento habitual unicamente 

MacPherson H, Tilbrook H, Richmond S, Woodman J, Ballard K, Atkin K, Bland M, Eldred J, Essex H, Hewitt C, Hopton A, Keding A, Lansdown H, Parrott S, Torgerson D, Wenham A, Watt I. Alexander Technique Lessons or Acupuncture Sessions for Persons With Chronic Neck Pain: A Randomized Trial. Ann Intern Med. 2015 Nov 3;163(9):653-62. doi: 10.7326/M15-0667.









domingo, 10 de mayo de 2015

Sobre las disecciones de la arteria cervical

Sobre las disecciones de la arteria cervical

Un tema de una cierta importancia pero con una repercusión estadística más bien escasa es el de las disecciones de la arteria cervical (DAC). Una causa remota pero posible en personas jóvenes o en edad media de la vida, por lo que no deja de ser preocupante, y más cuando se la relaciona con traumatismos, manipulaciones cervicales o ejercicios físicos.  Por ello traemos a colación una declaración de consenso publicada en Stroke a final del año pasado por las  American Heart Association/American Stroke Association y de libre acceso.  
Las DAC pueden producirse por múltiples causas que van desde accidente de circulación (latigazos cervicales), actividad física (tenis, yoga, levantamiento de pesos), quiropraxia,  hasta en accesos violentos de tos o de estornudos...y debidos a movimientos de hiperextensión o hiperrotación de la columna cervical. 
Según esta, las CAC implican a la arteria carótida interna o a la vertebral y  pueden presentarse como dolores de cabeza unilaterales súbitos, cervicalgia súbita, parálisis dependiente de los pares craneales, acúfenos pulsátiles, isquemia retiniana...Por ello el diagnóstico se establece con una historia clínica detallada, examen neurológico y pruebas complementarias (ecografía, TAC, angiografía con RMN). Su evolución es variable, desde una resolución “ad integrum” hasta dejar secuelas neurológicas graves y su tratamiento no está bien sistematizado dado la falta de evidencias científicas. Dentro de estos, los antiagregantes y los anticoagulantes se han utilizado en la prevención de los trombos locales y del embolismo secundario.
La importancia de este consenso tiene que ver con dar a conocer una patología, que aunque infrecuente, es causa de AVC en jóvenes y en adultos de mediana edad y de la que existen evidencia científicas de su asociación con la manipulación vertebral cervical.


Biller J, Sacco RL, Albuquerque FC, Demaerschalk BM, Fayad P, Long PH, Noorollah LD, Panagos PD, Schievink WI, Schwartz NE, Shuaib A, Thaler DE, Tirschwell DL; American Heart Association Stroke Council. Cervical arterial dissections and association with cervical manipulative therapy: a statement for healthcare professionals from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2014 Oct;45(10):3155-74. doi: 10.1161/STR.0000000000000016. Epub 2014 Aug 7.

jueves, 31 de julio de 2014

¿Es útil el collarín en el latigazo cervical sin complicaciones?

¿Es útil el collarín en el latigazo cervical sin complicaciones?

La cervicalgia, o más comúnmente conocida como “dolor de cuello”, es una alteración músculo-esquelética muy prevalente, habida cuenta que el 50-70% de los ciudadanos (EEUU) han tenido esta experiencia al menos una vez en sus vidas. La incidencia anual se situa alrededor del 16-18% de la población.
Los dolores de nuca son habitualmente previsibles y el 85% se deben a traumas repetidos, stress crónico y traumas agudos (latigazo cervical, por ejemplo), sin embargo al respuesta al tratamiento es muy variable. Por ejemplo, aquellos relacionados con accidentes de tráfico tienen un mal pronóstico. Así, señalan que a los 10 años del latigazo cervical, el 79% habrían mejorado, pero menos de la mitad (43%) lo habrían hecho “ad integrum”, sin dolor; y un tercio (32%) mantenían un dolor persistente, entre moderado o importante.
 La utilización de collarines como tratamiento de esta patología y con la intención de inmovilizar el cuello es un asunto en cierta manera, aún hoy, controvertido. Los collarines cervicales blandos, por ejemplo, permiten un cierto grado de movimiento y reducen el dolor en un 76% de los pacientes, señalan. Sin embargo, su beneficio sintomático solo es a corto plazo desconociéndose su efecto a largo plazo, aunque si se ha documentado efectos adversos en su utilización crónica por la atrofia muscular debida a la inmovilización que podría condicionar daños a nivel muscular, óseo, capsular y tendinoso.
Los collarines rígidos se prescriben con el objetivo de estabilizar la columna tras cirugía, fracturas o luxaciones, pudiendo ocasionar los efectos secundarios de los blandos, además de dolor, problemas en la respiración, isquemia tisular, dificultad para las curas de enfermería, riesgo de aspiración…
Por ello, la utilización de los collarines en traumatimos cervicales no está exento de controversia.
Los latigazos cervicales (LC) (whiplash) definidos como lesiones en los tejidos blandos de la columna cervical a consecuencia de una hiperflexión-hiperextensión o rotación brusca, en ausencia de fracturas, luxaciones o herniación discal, son comunes en los accidentes de tráfico y habitualmente tratados con analgésico y collarín cervical. En este punto, aunque hay trabajos que abordan la cuestión, no existen criterios o recomendaciones para saber a qué tipo de enfermos deben prescribirseles la inmovilización de la columna y a quienes no.
Un estudio del 1986 de Mealy et al, comparando inmovilización (dos semanas) frente a movilización activa en pacientes con LC a los 8 semanas, el grupo de movilización activa mejoró el dolor y la movilidad de la columna.
Otro estudio, Mckinney et al, mas a largo plazo (2 años), 247 pacientes en tres grupos; fisioterapia, consejos de movilización activa, y tratamiento conservador (collarín), a los dos años no se encontraron diferencias significativas entre el grupo de fisioterapia y el de collarín, pero sí con el de movilización precoz, con menor sintomatología a los 2 años del inicio. Otros estudios (Rosenfeld et al, Kongsted et al…), han ido en el mismo sentido, siendo la prescripción de ejercicio físico precoz superior a la inmovilización con collarín cervical.
En este sentido, la Cochrane Database (2007) aunque se hizo eco de estas evidencias no postuló unas conclusiones definitivas. De ahí que se ha postulado que utilizar un collarín blando en ausencia de lesiones evidentes no es la mejor alternativa, pues la mejoría temporal del dolor se salda con un incremento en el tiempo de recuperación (Logan et al). Lo recomendado sería analgésia y un programa de ejercicios y fisioterapia si los síntomas se mantienen.
Eso no quiere decir que la utilización del collarín sea perjudicial, pues puede ser útil dentro los primeros 10 días (no hay estudios que digan lo contrario) para reducir el dolor, más allá de este tiempo se incrementan los riesgos.
En el dolor cervical radicular (afectación raíz nerviosa por hernia, espondilosis, trauma, o tumor) con dolor, parestesias, debilidad…la utilización del collarín cervical tampoco queda clara, pues los estudios son pequeños, falta de grupo control y los resultados no son concluyentes. Su utilización podría ser útil pero siempre en combinación con otras terapias.
Si que queda clara su utilidad para estabilización de la columna cervical en subluxaciones atlantoaxiales y en fracturas vertebrales cervicales fruto de traumatismos de la columna.
En conclusión, la utilización del collarín tras tener un diagnóstico claro y durante el mínimo tiempo imprescindible para calmar el dolor. A partir de aquí, movilización precoz acompañada de analgésia.

Stefan Muzin, Zacharia Isaac, Joseph Walker,Omar El Abd, Jennifer Baima1.When should a cervical collar be used to treat neck pain?. Curr Rev Musculoskelet Med. Jun 2008; 1(2): 114–119.
Published online Dec 12, 2007. doi: 10.1007/s12178-007-9017-9

SundstrømTerje, AsbjørnsenHelge, HabibaSamer, SundeGeir Arne, and WesterKnut. Prehospital use of cervical collars in trauma patients: a critical review Journal of Neurotrauma. March 15, 2014, 31(6): 531-540. doi:10.1089/neu.2013.3094.

Verhagen AP1, Scholten-Peeters GG, van Wijngaarden S, de Bie RA, Bierma-Zeinstra SM.
Conservative treatments for whiplash. Cochrane Database Syst Rev. 2007 Apr 18;(2):CD003338.

Logan AJ1, Holt MD. Management of whiplash injuries presenting to accident and emergency departments in Wales. Emerg Med J. 2003 Jul;20(4):354-5.





sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Como actuar en el paciente con latigazo cervical y radiculalgia? ¿Intervención terapéutica, reposo o actitud expectante?

¿Como actuar en el paciente con latigazo cervical y radiculalgia?
¿Intervención terapéutica, reposo o actitud expectante?

Si existe un síndrome doloroso que nos lleva de cabeza a los médicos, seamos especialistas o no, son las cervicalgias. Los dolores del cuello, de la nuca, y sobre todo aquellos relacionados con el clásico “latigazo cervical” producidos por los accidentes de tráficos, pues tienen una evolución imprevisible. Dolores que dependiendo de los pacientes pueden estar magnificados o no, simulados o no –si existe una compensación económica, léase, accidentes de tráfico- se mantienen crónicamente y no hay manera de resolverlos en muchas ocasiones, llegandose incluso a la cirugía.
Son pocos los trabajos que aborden el problema y que lo haga de una manera científica comparando distintas técnicas al tiempo que se tiene un grupo control. En este aspecto existe un estudio de julio de este año en BMJ, que en forma de ensayo clínico aleatorizado (imposible el ciego) sobre 205 pacientes con sintomatología cervical con signos de radiculopatía de menos de un mes de evolución, compara el tratamiento de reposo con collar semirígido (el clásico minerva) durante 3-6 semanas (n=69) frente a ejercicios de fisioterapia durante 6 semanas (n=70) y todo comparado con un grupo control, el clásico, “esperar y ver”, (n=66).
Se midieron al final del período los cambios en las escalas del dolor e incapacidad cervical y radicular (escalas analógicas visuales)
La conclusión del estudio es que tanto el collarín cervical entre 3-6 semanas y los ejercicios de fisioterapia domiciliar durante 6 semanas mejoran el síndrome doloroso cervical en mayor proporcion que el clásico “esperar y ver” en el latigazo con radiculopatía cervical. Y lo que es más importante que en el grupo de “esperar y ver” no disminuyó el dolor significativamente en las 6 semanas.
En cuanto a la incapacidad hubieron cambios significativos con el uso del collar semirígido pero no en los ejercicios de fisioterapia domiciliar.
Con todas las salvedades de un estudio con una muestra limitada, falta de doble enmascaramiento, el sesgo por la atención recibida según los grupos (nada en uno y mucho en los de intervención), al parecer queda claro que el collarín semirígido se impone al menos 3 semanas en los pacientes con latigazo cervical y radiculalgia, aunque la fisioterapia no sería mala alternativa.

Kuijper B, Tans JT, Beelen A, Nollet F, de Visser M. Cervical collar or physiotherapy versus wait and see policy for recent onset cervical radiculopathy: randomised
trial. BMJ. 2009; 339:b3883.