Medidas para el control de la epidemia por el virus SARS-CoV-2
En realidad la medida más efectiva en la reducción de la mortalidad en la actual pandemia de la COVID-19 (coronavirus disease 2019), que no de los contagios, ha sido la vacunación aunque no confieren una protección del 100% y su relación con la inmunidad grupal (herd immunity) es variable dada su limitada duración, que no son vacunas esterilizantes y que está relacionada con la aparición de nuevas variantes.
Con todo, antes de llegar a esta situación los países, sobre todo cuando las tasas de vacunación han sido bajas, han aplicado distintas medidas de prevención para evitar su extensión y limitar el riesgo de hospitalización y fallecimiento.
Medidas como los confinamientos (lockdown), la distancia social, la utilización de mascarillas o el lavado de manos se han utilizado para evitar su contagio y reducir la curva de la pandemia por este virus.
Los confinamientos universales utilizado en Australia, Nueva Zelanda, Singapur o China dicen ayudaron a reducir la mortalidad, sin embargo son medidas no sostenibles pues afectan a la economía, a la libertad personal, al funcionamiento de las personas...lo que obliga a utilizar medidas individuales de protección que al tiempo que evitan la trasmisión permitan la vida social y se proteja a la vez a las personas de alto riesgo.

