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jueves, 13 de julio de 2017

¿Cuál es el mejor método para evitar las quemaduras solares?

¿Cuál es el mejor método para evitar las quemaduras solares?


Hace ya algunos años hablamos sobre las cremas solares y el melanoma, si éstas eran capaces de proteger o de prevenir este tipo de cáncer de piel. 
Dejamos claro que existe una relación clara entre el grado de exposición a los rayos solares y la génesis de carcinomas espinocelulares o basocelulares, de ahí que la aplicación de filtros contra rayos ultravioleta (UV) en forma de cremas, lociones... sería una medida preventiva.
Con los melanomas, el tema no quedaba tan claro, planteándose un efecto paradógico, de modo que epidemiológicamente se constata que a mayor utilización de estas cremas pudiera existir mayor incidencia de melanoma maligno. La realidad como señalamos es que la incidencia del melanoma crece (3% anual desde 1973 en EEUU) en la misma proporción que las ventas de estos productos. La explicación es que las cremas producen una falsa seguridad con el sol y exponen a la persona al riesgo de presentar más quemaduras solares, la verdadera causa del melanoma. Las cremas se utilizarían no para protegerse del sol en sí, si no para poder estar más tiempo al sol, lo que aumenta el riesgo de quemadura.
Otra de las explicaciones es que los filtros solares actuarían fundamentalmente sobre los rayos UV tipo B y poco contra los tipo A (menos del 25%), cuando son éstos últimos, que al actuar sobre el estrés oxidativo, los radicales libres y la degradación de la vitamina D en la piel, son los causantes del incremento de los melanomas malignos. Los rayos B, por su parte,  al dañar el ADN celular son los implicados en la aparición de los cánceres de piel de tipo carcinomas espinocelulares o basocelulares. En este tipo de cánceres de piel tiene más importancia la cantidad de rayos solares acumulados durante toda la vida del individuo que las quemaduras solares puntuales, que estarían más relacionadas con los melanomas malignos. Por ello, paradógicamente existen menos melanomas malignos en personas que trabajan al aire libre que aquellos que lo hacen a cubierto,  pues la exposición solar de baja intensidad reorganiza la melanina de la piel (ponerse moreno) evitando las quemaduras solares.
En dicho post se planteaba la idea dc que no debemos exponernos más tiempo al sol del que nos expondríamos sin las cremas solares UV, al tiempo que deberíamos ponernos a la sombra, y protegernos del sol con vestimenta, gorros, gafas solares...Debemos evitar la quemadura solar sobre todo en los niños y elegir cremas que protejan tanto contra los rayos UVB como los UVA.
Por otro lado, el efectos de estar a la sombra no son del todo seguros, pues  expone a los rayos indirectos del sol (por ejemplo, estar debajo de una sombrilla). Si estamos en la playa, ¿Qué es mejor ponerse una crema de protección o estar debajo de una sombrilla?. El estudio que comentamos aborda esta cuestión.
Se hizo en base a un equipo evaluador ciego y aleatorizando a  81 pacientes. Se realizó en  Lake Lewisville, Texas a 159 metros por encima del nivel del mar  entre el 13 y 15 de agosto del 2014 y en individuos según su tipo de piel (clasificación de  Fitzpatrick), un individuo tipo I, 42 dek tipo II y 38 del tipo III. Siendo asignados a dos grupos: uno que utilizaba solo una sombrilla de playa y el otro solo crema solar con una protección solar con factor 100 (sun protection factor -SPF-). Todos los participantes permanecieron en la playa (soleada) al menos 3 horas y media al medio día.
La evaluación clínica de las quemaduras solares tras la exposición se realizó entre las 22 y 24 horas tras la exposición en los 81 participantes (25 varones y 56 mujeres con edad media de 41 ±16) años. Según éste estudio el grupo de la sombrilla tuvo una mayor y significativa puntuación en las quemaduras solares en comparación con la situación inicial y una mayor puntuación global postexposición que el grupo de la crema solar (0,75 frente 0,05; p inferior a  0,001).
Así, hubo un total de 142 quemaduras de segundo grado incidentes en el grupo de la sombrilla frente a 17 en el grupo de la crema solar. Del mismo modo, 32 de los 41 participantes (78%) del grupo de la sombrilla mostraron eritema en uno o más lugares frente a solo 10 de los 40 participantes (25%) del grupo de la crema solar (p inferior a 0,001).
Ni la sombrilla ni la crema solar solas previnieron completamente las quemaduras solares.
Concluyen que ni la sombrilla sola no provee de suficiente protección contra la exposición a los rayos UV. Que la cremas con un alto SPF ofrecen mejor protección que la sombrilla, pero ninguna de las dos medidas es eficaz al 100%. De lo que se desprende que en prevención del melanoma maligno se tomar el sol con moderación y siempre hacerlo utilizando diversas medidas protectoras, evitando la aparición de quemaduras solares.

  Ou-Yang H; Jiang LI; Meyer K; Wang SQ; Farberg AS; Rigel Ds. Sun Protection by Beach Umbrella vs Sunscreen With a High Sun Protection Factor: A Randomized Clinical Trial. JAMA Dermatol.  2017; 153(3):304-308 (ISSN: 2168-6084)

Graeme M. Lipper. Sunscreen or Sun Screen? Dispelling the Myths, Assessing Alternatives. Medscape April 21, 2017

Planta MB. Sunscreen and melanoma: is our prevention message correct? J Am Board Fam Med. 2011 Nov;24(6):735-9.


martes, 29 de marzo de 2016

La baja exposición al sol es un factor de riesgo en la morbi-mortalidad de las personas

La baja exposición al sol es un factor de riesgo en la morbi-mortalidad de las personas

El problema de las tendencias tipo péndulo es pasarnos de frenada. En la actualidad existe miedo al sol por el aumento de los cánceres de piel (hemos hablado en alguna ocasión). Sin embargo, como vimos la cantidad acumulada de rayos solares durante la vida del individuo solo se relaciona con los cánceres que no son melanoma (más controlables y de mejor pronóstico), los melanomas malignos están relacionados más con el riesgo de quemaduras solares al tiempo que  tendrían menos incidencia en los individuos que trabajan al aire libre que los que lo hacen en oficina, y mejor pronóstico en aquellos que en estos. 
Otro tema es el de la vitamina D3 y sobre todo a ciertas edades, y su relación con el metabolismo en general (no solo óseo), con las caídas y las fracturas, la cognición…del que hemos hablado en otros post.
Un tema que no se ha estudiado es el de la relación entre la exposición solar y la mortalidad, pues a priori grosso modo, en mi opinión, no existen diferencias entre el norte o sur de Europa, o entre países occidentales (igual estilo de vida) en relación a las horas de luz solar. Con todo, es algo a estudiar. Según la cohote sueca del  Melanoma in Southern Sweden (MISS) las tasas de mortalidad se doblaron entre las mujeres que evitaron exponerse al sol frente a aquellas con mayor exposición. No encontraron diferencias en mortalidad por cualquier causa (MCC)  o  por melanoma maligno entre las que se exponían o evitaban los rayos solares. En relación a esta cohorte, el estudio que comentamos tuvo el objetivo de determinar si la exposición solar se relaciona con alguna causa de muerte. Para ello, determina la mortalidad cardiovascular (MCV), la muerte por cáncer (MC), mortalidad sin cáncer ni eventos cardiovasculares (MNCCV), al tiempo que evalúa la MCC.
Se evaluaron a 29.518 mujeres durante 20 años de seguimiento de la cohorte de mujeres (25-64 años) del estudio MISS, captadas entre 1990 y 1992. A las mujeres captadas se las invitó a completar un cuestionario al inicio del estudio (1990-92) relativo a factores de riesgo de melanoma maligno. El 74% de las mujeres que recibieron el cuestionario contestaron y fueron introducidas en el estudio (29.518 mujeres).Se obtuvo información al inicio del seguimiento sobre la exposición solar y sobre diferentes variables confusoras (estado civil, nivel educacional, hábito tabáquico, consumo de alcohol, número de hijos…). Según este las mujeres con hábitos de exposición al sol mayores tuvieron menor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), de diabetes, de esclerosis múltiple, de enfermedades pulmonares y de  MNCCV,  en comparación con las mujeres que evitaban. A su vez las mujeres no fumadoras que evitaban la exposición al sol tuvieron una esperanza de vida parecida a las mujeres fumadoras con alta exposición al sol. Según este análisis la falta de exposición al sol sería un factor de riesgo de muerte de magnitud parecida al hábito de fumar. En comparación con el grupo de mayor exposición al sol, la esperanza de vida de las que evitaban el sol se redujo entre 0,6-2,1 años.  Según este análisis los beneficios de la exposición al sol serían dosis específicas, aumentando con la exposición.
Concluyen que existiría una mayor esperanza de vida entre las mujeres con una exposición activa a  los rayos solares relacionada con menor MCV, y MNCCV, lo que influiría en el aumento del riesgo de cáncer de piel y de la MC. Aunque los cánceres de piel de pacientes expuestas al sol tendrían mejor pronóstico. Con ello lanzan la idea, en mi opinión equivocada, de que evitar la exposición al sol es un factor de riesgo de muerte parecido al hábito tabáquico.
Existen aspectos criticables como que el índice de rayos ultravioleta máximo en Suecia es bajo (menos de 3) un máximo de 9 meses al año, en comparación con otros países;  que el estudio se basó en un cuestionario inicial sobre el riesgo de melanoma maligno que se relacionó con variables de salud durante 20 años sin tener en cuenta que pudiera cambiar la situación de las personas estudiadas durante dicho tiempo;  y por último y más importante,  no diferenció entre personas expuestas al sol activas o pasivas, ni en ellas los estilos de vida saludables tales como el ejercicio físico. 

Lindqvist PG, Epstein E, Nielsen K, Landin-Olsson M, Ingvar C, Olsson H. Avoidance of sun exposure as a risk factor for major causes of death: a competing risk analysis of the Melanoma in Southern Sweden cohort. J Intern Med. 2016 Mar 16. doi: 10.1111/joim.12496. [Epub ahead of print]

Marcia Frellick. Avoiding Sun as Dangerous as Smoking. Medscape 2016