Limitar el zumo de frutas a los niños
Hemos comentado en ocasiones que el consumo excesivo bebidas azucaradas (refrescos) en el mundo occidental y en general está relacionado con el aumento del peso corporal, de las enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, aquellas relacionadas con el ácido úrico, con las enfermedades cardiovasculares y también aunque parezca extraño, con el cáncer; algo que tiene que ver en buena medida con la ingesta de fructosa. Este nutriente es uno de los dos componentes del “azúcar”, un disacárido compuesto de una molécula de glucosa y una de fructosa. Así se ha llegado a afirmar que el azúcar añadido (sea en forma de jarabe de fructosa…) a los refrescos está íntimamente asociado con el aumento de la prevalencia de diabetes tipo 2 de modo que por cada incremento de 150 kcal de azúcar por persona y día (un refresco diario) se aumenta la prevalencia de la diabetes 2 en al menos un 1,1%.
Sin embargo, en estos estudios no se distinguen entre que las bebidas con fructosa sean artificiales (refrescos) o naturales (zumos), entendiendo que estos últimos, por el hecho de ser “naturales”, serían más sanos, pero realmente ¿es así?.






























