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sábado, 13 de enero de 2024

La dieta sin sal y la hipertensión arterial

La dieta sin sal y la hipertensión arterial

A la sal se la ha identificado como uno de los responsables principales del incremento de las enfermedades cardiovasculares. Si que es cierto, pues es de todos conocido, que es causante de elevar la presión arterial lo que explicaría su relación con estas enfermedades.

Los médicos desde siempre hemos recomendado comer sin sal o con poca sal, evitar suplementar con sal las comidas y con ello prescindir de  los saleros en las mesas. Sin embargo, estudiar este tema no es fácil y no todos los estudios llegan a los mismos resultados.

A nivel poblacional, aunque pueda sorprender, la conexión entre el consumo de sodio (componente de la sal) y la mortalidad o los resultados en salud, suelen adoptar una curva en “J”, pues se conoce que hay una una relación entre la hiponatremia (falta de sal en la sangre) y la caquexia cardíaca, ciertas patologías y la mortalidad ... de diversos países en vías de desarrollo  debidas a la pobreza y la malnutrición. De tal modo que análisis observacionales ecológicos a nivel mundial (datos entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida de la población de 181 países, ) como el de Franz H Messerli et al (Eur Heart J . 2021) han llegado a concluir que la ingesta de sodio, como valor poblacional, se correlacionaría positivamente con la esperanza de vida o a la mortalidad por cualquier causa.

miércoles, 25 de agosto de 2021

El consumo de sodio y la mortalidad. Una aproximación poblacional.

El consumo de sodio y la  mortalidad. Una aproximación poblacional.


Un tema antiguo que todo el mundo admite es que la sal es mala para la salud. Los médicos hemos recomendado comer sin sal y sobre todo proscribir los saleros, no añadir sal suplementaria a las comidas. Sin embargo, estudiar este tema no es fácil y no todos los estudios llegan a los mismos resultados.

Y es que la relación entre el consumo de sodio (componente de la sal) y los resultados en salud suelen adoptar una curva en “J”, habida cuenta que existe una relación entre la hiponatremia (falta de sal en la sangre) y la mortalidad, la malnutrición y la caquexia cardíaca ...en diversos países en vías de desarrollo; así que poco es malo pero mucho también.
Pues al margen del consumo poblacional de sodio, los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con dietas como la DASH  (Dietary Approaches to Stop Hypertension) para el tratamiento de la hipertensión arterial (consumo de frutas, verduras y lácteos descremados...) con poca ingesta de sal, se las ha relacionado con menor morbimortalidad cardiovascular (CV).  Metaanálisis  ad hoc y estudios de cohortes   han demostrado que ingestas superiores a 4,6 gr/día se asociaría a  mayor mortalidad y riesgo cardiovascular (RCV).

Hoy comentamos un estudio quizás más osado pues intenta relacionar el consumo de sal con la esperanza de vida y la mortalidad por cualquier causa (MCC), un tema que no es fácil de abordar por la multitud de variables confusoras a nivel poblacional.
Se estudiaron los datos entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida de la población de 181 países, El consumo medio de sodio se estratificó por edad, se calculó la esperanza de vida al nacimiento y a la edad de 60 años, los fallecimiento por enfermedades no comunicables y MCC en el 2010, todo ello tras ajustarlos por factores confusores potenciales, por producto interior bruto per cápita del país y el índice de masa corporal (IMC). 

Las estimaciones de salud global fueron las proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según este análisis, con todas las salvedades de un estudio poblacional, los datos proporcionados por los 181 países encontraron una correlación positiva entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida al nacer  (β = 2,6 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,66, p inferior a  0,001), así como la esperanza de vida a la edad de 60 años (β = 0,3 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p 0,048), pero no en la mortalidad debida a enfermedades no comunicables  (β = 17 eventos/gr de ingesta diaria de sodio,  R2 = 0,43, p 0,100).
En sentido contrario la MCC tuvo una correlación inversa con la ingesta de sodio (β = -131 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p inferior a 0,001).

Un análisis de sensibilidad restrictivo a los 46 países de más altos ingresos, la ingesta de sodio se mantuvo en su correlación positiva con la esperanza de vida al nacer (β = 3,4 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,53, p inferior a  0,001) pero inversamente con la MCC (β = -168 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,50, p inferior a 0,001).
Concluyen que en base a datos observacionales la ingesta de sodio, como valor poblacional, se correlacionaría positivamente con la esperanza de vida pero en sentido inverso con la MCC a nivel mundial.

Con todo, los autores señalan que si el consumo de sodio afecta a la esperanza de vida o la mortalidad por cualquier causa (MCC) no queda claro, ni que este estudio aporte algún dato añadido. Los resultados  deben tomarse con precaución debido a los posibles factores confusores y a consideraciones ecológicas, de ahí que no puedan extraerse conclusiones a nivel individual  

En países de altos ingresos el exceso de ingesta de sodio no sería culpable en general de la reducción de la esperanza de vida o que fuera un factor de riesgo de muerte prematura.

Con todo, el problema de los estudios ecológicos es la interpretación de los resultados a nivel particular de un país, la llamada como falacia ecológica. 

Franz H Messerli, Louis Hofstetter, Lamprini Syrogiannouli, Emrush Rexhaj, George C M Siontis 1, Christian Seiler, Sripal Bangalore. Sodium intake, life expectancy, and all-cause mortality. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2103-2112. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa947. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa947

Demilade A Adedinsewo, Amy W Pollak, Rickey E Carter. Dietary sodium and mortality: how much do we really know?. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2113-2115. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa1086. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa1086


viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Siguen siendo útiles las dietas bajas en sal?

¿Siguen siendo útiles las dietas bajas en sal?

El eterno problema de recomendar o no la reducción en la ingesta de sodio en los pacientes no está del todo dilucidada. Una reciente revisión de la Cochrane (Cochrane Database of Systematic Reviews) viene a poner el dedo en la llaga al comparar las dietas bajas en sodio versus las altas en este elemento sobre la presión arterial (TA), la renina, la aldosterona, las catecolaminas y los lípidos. Se trató de una revisión sistemática sobre estudios que aleatorizaran ambas dietas. Encontrando que 167 estudios cumplían los criterios de inclusión y que según estos los efectos de la reducción de sodio en pacientes no hipertensos (normotensión) redujo la tensión arterial sistólica -TAS- en individuos de raza caucásica −1.27 mm Hg (IC 95% −1.88 a −0.66; P = 0.0001), la tensión arterial diastólica -TAD- −0.05 mm Hg (IC 95% CI −0.51 a 0.42; P = 0.85); pero en raza negra TAS −4.02 mm Hg (IC 95%, −7.37 a −0.68; P = 0.002) y la TAD −2.01 mm Hg (IC 95% −4.37 a 0.35; P = 0.09) y en individuos asiáticos la TAS −1.27 mm Hg (IC 95% −3.07 a 0.54; P = 0.17) y la TAD −1.68 mm Hg (IC 95% −3.29 a −0.06; P = 0.04). En pacientes hipertensos, por su parte, en los de raza caucásica TAS −5.48 mm Hg (IC 95% −6.53 a −4.43; P inferior a 0.00001) y la TAD −2.75 mm Hg (IC 95% −3.34, a −2.17; P inferior a 0.00001). En negros hipertensos TAS −6.44 mm Hg (IC 95% −8.85 a −4.03; P = 0.00001), y la TAD −2.40 mm Hg (IC 95% −4.68, a −0.12; P = 0.04). Y en hipertensos asiáticos, TAS −10.21 mm Hg (IC 95% −16.98 a −3.44; P = 0.003), TAD −2.60 mm Hg (IC 95% −4.03 a −1.16; P = 0.0004).
Por otro lado la restricción de sodio tiene un efecto significativo en los incrementos de la concentración de renina (P inferior a 0.00001), aldosterona (P inferior a 0.00001), noradrenalina (P inferior a 0.00001), adrenalina (P inferior a 0.0002), colesterol (P inferior a 0.001), y de los triglicéridos (P inferior a 0.0008).
En fin, queda claro que las dietas bajas en sodio son útiles para el control de la TA, tanto en los normotensos disminuyendo la TA un 1% como en los hipertensos que llega hasta un 3.5%, lo que iría a favor de su efecto preventivo en lo accidentes vasculocerebrales o en la descompensación de la insuficiencia cardíaca, sin embargo no queda claro del todo su efecto beneficioso a nivel cardiovascular, pues tienen como efecto contraproducente que aumentan las concentraciones de renina, aldosterona, adrenalina, y noradrenalina plasmática a la vez que las concentraciones de colesterol en un 2.5% y de los triglicéridos en un 7%. Lo que va a favor sobre los resultados discordantes de los distintos estudios sobre su relación con la enfermedad cardiovascular.

Niels A. Graudal, Thorbjørn Hubeck-Graudal, Gesche Jürgens .Effects of Low-Sodium Diet vs. High-Sodium Diet on Blood Pressure, Renin, Aldosterone, Catecholamines, Cholesterol, and Triglyceride (Cochrane Review). American Journal of Hypertension , (9 November 2011) doi:10.1038/ajh.2011.210

Cochrane Database of Systematic Reviews (CDSR) 2011, Issue 11, DOI: 10.1002/14651858.CD004022.pub3.