lunes, 30 de agosto de 2021

Los alimentos ultraprocesados influyen en la obesidad

Los alimentos ultraprocesados influyen en la obesidad

Hace cuatro años escribí sobre los “alimentos procesados” (Es Diari MENORCA. 17-05-2017: 19) con el sugestivo título de “Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?” tomado de un chiste del “Roto”, que mostraba esta complicada disyuntiva. Y es que el mundo moderno nos lleva a consumir cada vez más alimentos que ya ha sido “cocinados” de forma industrial lo que implica la adición de sustancias para su conservación, apariencia, textura y sobre todo sabor. 

Unos alimentos que no solo se refieren a los típicos alimentos precocinados (pizzas…) si no a cualquier alimento manufacturado por la industria, desde la  panadería industrial (panes, bollería, pastelería...), las patatas fritas (chips), los aperitivos, las sopas instantáneas, los productos animales procesados (los embutidos, ahumados,…), los postres industriales,  hasta las bebidas gaseosas edulcoradas…, alimentos que queramos o no, con o  sin conocimiento, consumimos con regularidad, y que comentábamos entonces, pueden alcanzar hasta el 25% de las calorías que se ingieren a diario en algún país occidental y que en los niños puede llegar hasta el  50%, leía recientemente.

Unos alimentos que de esta manera garantizan unas cualidades organolépticas y sanitarias a quien lo consume pero que para ello necesita tener en su composición más grasas y de distinta composición; sean más saturadas (las malas), o las conocidas como  grasas trans (productos producidos por la transformación de aceites líquidos en grasas sólidas),  también más sal, azúcar, aditivos (saborizantes, espesantes, colorantes…), y más calorías. Además pueden contener contaminantes carcinogénicos (que producen cáncer) debidos al mismo proceso industrial, como la  acrilamida (la de los tostados...), las aminas heterocíclica, los hidrocarburos aromáticos policíclicos… 

Apuntamos como a raíz de un estudio de  Rohrmann S et al en el 2013  en 448.568 personas (35-69 años de edad) durante 12,7 años de seguimiento  el consumo de carne procesada  aumentaba la mortalidad en general, la cardiovascular hasta un 70% y por cáncer hasta un 43%. Aspecto este último que sería corroborado ese  mismo año por Fiolet T et en Francia en 104.980 personas del  French NutriNet-Santé entre los años 2009-17. Según lo calculado en éstos un incremento en un 10% en el consumo de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta diaria podría aumentar hasta en un 10% el riesgo de padecer cáncer en general o el de mama en las mujeres. 

Viéndolo de otro modo, el consumo de alimentos no industriales o frescos como frutas, vegetales, huevos, leche, pescado, arroz…produciría, por el contrario, un efecto protector sobre el cáncer.

Hoy hablaremos sucintamente de los alimentos ultraprocesados y su relación con el sobrepeso y la obesidad a raíz de la publicación de un estudio realizado sobre población española, en una submuestra de la conocida cohorte española del PREDIMED-Plus (población para el estudio de la dieta mediterránea y los frutos secos). 

En este análisis Konieczna J et al han intentado evaluar de forma directa la relación entre el consumo de estos productos y el grado de adiposidad (distribución de la grasa en el cuerpo) en 1.485 personas de entre 55-75 años con sobrepeso u obesidad y alteraciones metabólicas (el conocido como síndrome metabólico). Para ello se utilizó una encuesta de frecuencia alimentaria de sobre 143 ítems aplicada  al inicio del estudio, a los 6 y 12 meses  al tiempo que  medían la “adiposidad” (en este caso, conjunto de la grasa regional, visceral, masa grasa total,…) en tres momentos por un método objetivo, la conocida como absorciometría dual de rayos X  (DXA) y no como es habitual según medidas antropométricas (es decir. medir el peso, el perímetro de cintura…). 

Esta investigación se ha hecho en el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de les Illes Baleares (IdISBa) y  fue publicada en la revista electrónica Clinical Nutrition. 

Según este estudio por cada 10% de incremento en el consumo de alimentos ultraprocesados existía un aumento determinado de grasa, fuera total, visceral y cambios en la proporción de la grasa androide/ginecoide (mas grasa periférica) en el cuerpo.

Con ello demuestran de una manera clara como el aumento de consumo de alimentos ultraprocesados se asociarían con un acúmulo de grasa total relacionada con la edad y en ciertas partes del cuerpo. 

Viéndolo de otra manera, el aumento de peso por el consumo de estos alimentos no estaría tanto en las calorías ingeridas aportadas o por la proporción en principios inmediatos (grasas, proteínas, hidratos de carbono) de los mismos,  sino por los cambios producidos en éstos en el proceso industrial al que son sometidos y la influencia de los mismos en el cuerpo humano.

Las causas no son conocidas pero se apuntan a cambios en la flora intestinal (la microbiota), y sobre todo  cambios en el consumo de otros alimentos al influir los alimentos procesados en la saciedad…lo que los convertiría en una causa de obesidad.

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Los alimentos ultraprocesados influyen en la obesidad. Es Diari MENORCA. 08-06-2021:32  https://www.menorca.info/

Seguí Díaz M. Alimentos ultraprocesados, ¿“nutrirse o intoxicarse”?. Es Diari MENORCA. 17-05-2017: 19. http://menorca.info/

Konieczna J, Morey M, Abete I, Bes-Rastrollo M, y cols. Contribution of ultra-processed foods in visceral fat deposition and other adiposity indicators: Prospective analysis nested in the PREDIMED-Plus trial. Clin Nutr. 28 Ene 2021;S0261-5614(21)00029-7. doi: 10.1016/j.clnu.2021.01.019. PMID: 33610419. 

Hall KD, Ayuketah A, Brychta R, Cai H, y cols. Ultra-Processed Diets Cause Excess Calorie Intake and Weight Gain: An Inpatient Randomized Controlled Trial of Ad Libitum Food Intake. Cell Metab. 2 Jul 2019;30(1):67-77.e3. doi: 10.1016/j.cmet.2019.05.008. PMID: 31105044.

Fiolet T, Srour B, Sellem L, Kesse-Guyot E, Allès B, Méjean C, Deschasaux M, Fassier P, Latino-Martel P, Beslay M, Hercberg S, Lavalette C, Monteiro CA, Julia C, Touvier M Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ. 2018 Feb 14;360:k322. doi: 10.1136/bmj.k322.


miércoles, 25 de agosto de 2021

El consumo de sodio y la mortalidad. Una aproximación poblacional.

El consumo de sodio y la  mortalidad. Una aproximación poblacional.


Un tema antiguo que todo el mundo admite es que la sal es mala para la salud. Los médicos hemos recomendado comer sin sal y sobre todo proscribir los saleros, no añadir sal suplementaria a las comidas. Sin embargo, estudiar este tema no es fácil y no todos los estudios llegan a los mismos resultados.

Y es que la relación entre el consumo de sodio (componente de la sal) y los resultados en salud suelen adoptar una curva en “J”, habida cuenta que existe una relación entre la hiponatremia (falta de sal en la sangre) y la mortalidad, la malnutrición y la caquexia cardíaca ...en diversos países en vías de desarrollo; así que poco es malo pero mucho también.
Pues al margen del consumo poblacional de sodio, los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con dietas como la DASH  (Dietary Approaches to Stop Hypertension) para el tratamiento de la hipertensión arterial (consumo de frutas, verduras y lácteos descremados...) con poca ingesta de sal, se las ha relacionado con menor morbimortalidad cardiovascular (CV).  Metaanálisis  ad hoc y estudios de cohortes   han demostrado que ingestas superiores a 4,6 gr/día se asociaría a  mayor mortalidad y riesgo cardiovascular (RCV).

Hoy comentamos un estudio quizás más osado pues intenta relacionar el consumo de sal con la esperanza de vida y la mortalidad por cualquier causa (MCC), un tema que no es fácil de abordar por la multitud de variables confusoras a nivel poblacional.
Se estudiaron los datos entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida de la población de 181 países, El consumo medio de sodio se estratificó por edad, se calculó la esperanza de vida al nacimiento y a la edad de 60 años, los fallecimiento por enfermedades no comunicables y MCC en el 2010, todo ello tras ajustarlos por factores confusores potenciales, por producto interior bruto per cápita del país y el índice de masa corporal (IMC). 

Las estimaciones de salud global fueron las proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según este análisis, con todas las salvedades de un estudio poblacional, los datos proporcionados por los 181 países encontraron una correlación positiva entre la ingesta de sodio y la esperanza de vida al nacer  (β = 2,6 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,66, p inferior a  0,001), así como la esperanza de vida a la edad de 60 años (β = 0,3 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p 0,048), pero no en la mortalidad debida a enfermedades no comunicables  (β = 17 eventos/gr de ingesta diaria de sodio,  R2 = 0,43, p 0,100).
En sentido contrario la MCC tuvo una correlación inversa con la ingesta de sodio (β = -131 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,60, p inferior a 0,001).

Un análisis de sensibilidad restrictivo a los 46 países de más altos ingresos, la ingesta de sodio se mantuvo en su correlación positiva con la esperanza de vida al nacer (β = 3,4 años/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,53, p inferior a  0,001) pero inversamente con la MCC (β = -168 eventos/gr de ingesta diaria de sodio, R2 = 0,50, p inferior a 0,001).
Concluyen que en base a datos observacionales la ingesta de sodio, como valor poblacional, se correlacionaría positivamente con la esperanza de vida pero en sentido inverso con la MCC a nivel mundial.

Con todo, los autores señalan que si el consumo de sodio afecta a la esperanza de vida o la mortalidad por cualquier causa (MCC) no queda claro, ni que este estudio aporte algún dato añadido. Los resultados  deben tomarse con precaución debido a los posibles factores confusores y a consideraciones ecológicas, de ahí que no puedan extraerse conclusiones a nivel individual  

En países de altos ingresos el exceso de ingesta de sodio no sería culpable en general de la reducción de la esperanza de vida o que fuera un factor de riesgo de muerte prematura.

Con todo, el problema de los estudios ecológicos es la interpretación de los resultados a nivel particular de un país, la llamada como falacia ecológica. 

Franz H Messerli, Louis Hofstetter, Lamprini Syrogiannouli, Emrush Rexhaj, George C M Siontis 1, Christian Seiler, Sripal Bangalore. Sodium intake, life expectancy, and all-cause mortality. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2103-2112. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa947. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa947

Demilade A Adedinsewo, Amy W Pollak, Rickey E Carter. Dietary sodium and mortality: how much do we really know?. Eur Heart J . 2021 Jun 1;42(21):2113-2115. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa1086. DOI: 10.1093/eurheartj/ehaa1086


lunes, 23 de agosto de 2021

Sa llengua de Menorca, de Joan Pons Torres



Nota previa para los no isleños:

Quien no sea menorquín y lea el título de este libro lo primero que le vendrá a la cabeza es que se trata de los delirios de un iluminado. ¿Como una isla tan pequeña puede reinvindicar tener un idioma propio a estas alturas?
Ciertamente, desde mi punto de vista el título debiera ser más amplio, como “la lengua de las Baleares”; sin embargo, Menorca en el siglo XVIII, durante la dominación británica (1713, Tratado de Utrec) poseyó su lengua propia formalizada, con diccionario, gramática…a partir de lo que se hablaba y ellos entendían (así lo recogen los documentos) era un dialecto  de la lengua lemosina (lengua de Oc, provenzal, romance...), de tal modo que nuestra isla de no haberse devuelto con el Tratado de Amiens (1802, no como Gibraltar) a España pudiera probablemente ser un país independiente con lengua propia en la actualidad, algo parecido a lo que pasó con  la isla de Malta (1814, Tratado de París).
El comentario del libro inicialmente escrito en español para este blog y luego ampliado para publicarse en es Diari Menorca y rehecho en Balear (variante menorquina), como ya suponía levantó alguna ampolla que dio pie (así lo esperaban) a un editorial del Director en el que se reafirmaba en el catalán como la lengua de Menorca, lo que  tranquilizó (algún correo que me llegó) a alguno de estos inquietos replicantes. 
Por último, las críticas vertidas tiene que ver con lo de siempre; la descalificación personal, se tacha a los que plantean esta posibilidad de incultos, de demagogos, de antisistema, de ir con mala idea, de opinar sobre lo que no se tiene formación,.. un médico, un historiador...”hablando de lengua”.. (se olvidan que el Sr Pompeu Fabra, artífice del secesionismo lingüista catalán, era ingeniero),…y sobre todo de escribir más en español que en nuestra lengua; lo que por mi parte les doy la razón, pues somos muchos los que pensamos que  un idioma es más un vehículo de comunicación que una herramienta reivindicativa de un pueblo. ¿Hubiera este blog pasado de las 4 millones de consultas habiendo sido escrito íntegramente en balear? No creo. 
Sin embargo, tal vez no lo sepan, pues es costumbre u obligación, no lo se (salvo que se haya pactado previamente con el director en colaboradores habituales), en nuestro Diario local, modificar los escritos del menorquín original que reciben en la redacción al catalán estándar, lo que desmotiva el uso de nuestra lengua escrita en este medio (experiencia personal).
 

Sa llengua de Menorca, de Joan Pons Torres 

Nunca había habido tantos chicos jóvenes concienciados con este tema; y que contrasta con que cada vez hayan menos jóvenes que utilicen nuestra lengua como primera a nivel coloquial, lo que da cuenta, señala, que perciben esta imposición como algo externo no propio.
De haberse escrito este libro antes podría haber evitado la pérdida irreparable de muchas palabras, expresiones, giros propios…y sobre todo la contaminación del menorquín por otras catalanas que en sustitución de aquellas son consideradas de más “correctas”.
Sin embargo, tengo más edad. Hice mis primeros pasos en el menorquín al iniciar la carrera de medicina (1975) con el clásico libro de Francesc de Borja Moll “la lengua de las baleares enseñada a las personas de habla castellana” (editorial moll 1973, 2º edición) en la que ya en el prólogo el autor señalaba que:  “…//…aquí se habla  mallorquín pero no catalán. Este principio no es sino un prejuicio, fruto de la ignorancia fomentada durante años por la exclusión sistemática de las lenguas regionales en la enseñanza”. Lo que hizo que muchos, yo incluido, pensáramos que de no admitir esta afirmación, éramos todos unos incultos. 
Sin embargo, con el tiempo hemos leído, buscado y llegado a la conclusión que gran parte del fundamento del catalán en Baleares tiene poco de histórico, algo de lingüístico, mucho de político y sobre todo de interés ideológico.
Y es en este punto es donde el libro de Joan Pons Torres se hace imprescindible. Desgrana todos los condicionantes históricos, políticos y lingüísticos que nos han llevado a donde nos encontramos. Y es que aunque llega tarde, existe algo de arreglo, aún admitiendo el autor implícitamente a la gramática catalana como común a la balear.
Como comenta Joan Torres: 
“es menorquí pertany an es diasistema lingüistic occitanoromànic. Un conjunt de varietats lingüistiques germanes amb un origen comú, es romanç o llengua d´oc, com l´anomenaven el Rei En Jaume I, Ramon Llull o Ausiàs March, més modernament denominada llengua llemosina pets intel.lectuals balears, valencians, occitans i catalans, i ara denominada llengua catalana a Balears pes polítics” (pag 75)
Y es que este arreglo casi no hubiera sido necesario de cumplirse escrupulosamente la Ley de Normalización Lingüística (1986), respetando y enseñando  las modalidades lingüisticas de cada isla; o, como en Valencia,  modificando el Estatuto y enseñando el Balear en vez del Catalán en las escuelas; pero a estas alturas, como comenta el autor no queda más remedio que  “sa reforma de s´Estatut, amb sa creació d´una Acadèmia Balear encarregada de normativilitzar sa nostra llengua, i de posar punt i final an aquets debat etern, si es que realment volem salvaguardar es nostro patrimoni lingüistic” (pag 93)
Se trata de un texto que lee bien, capítulos cortos, bien fundamentado y que aborda aún sin un hilo conductor claro,  todas las cuestiones sobre los que tenemos dudas al respecto.
Imprescindible lectura para entender a donde hemos llegado (va por la 2º edición)

mateu seguí Díaz
Es Castell 

PS.- existe un capítulo exclusivo para la defensa del nombre de nuestra ciudad, Mahó (cap 12, pag 95),  en el se aportan pruebas de que el nombre de Mahó era anterior a la conquista británica de la isla.

mateu seguí Díaz
Es Castell 


Seguí Díaz M. Sa llengua de Menorca, de Joan Pons Torres . Es Diari MENORCA. 30-07-2021:  https://www.menorca.info/

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad que se produce  en personas genéticamente susceptibles por la activación del sistema inmune de la mucosa intestinal en respuesta a ciertas disbiosis del tracto intestinal. Comprende dos formas clínicas,  la  enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

A nivel general se ha documentado que dietas altas en alimentos procesados podrían relacionarse con el cáncer y enfermedades cardiovasculares (ECV), como hemos visto en otros post.

La idea de que los cambios de la microbiota intestinal pudieran modificar la respuesta inmune ha dado  pie a la hipótesis de que ésta pudiera tener algún papel en la patogénesis de este síndrome. La realidad es que es una patología se va aumentando en los países en general, sobre todo occidentales, y en aquellos donde esta entidad era prácticamente desconocida, lo que deja la idea de  que  algún condicionante externo está relacionado con su patogénesis.

Se sugiere que la occidentalización de la dieta  podría estar detrás de éste cambio epidemiológico. Los estudios al respecto se basan en datos retrospectivos con diseño en forma caso/control.
Los estudios prospectivos son pequeños, con potenciales factores confusores, poblaciones muy  homogéneas...de ahí que exista alguna revisión sistemática que sintetice estos estudios evaluando la dieta en el riesgo de presentar EII. Que intenten evaluar la asociación con diferente componentes de los alimentos, sean carbohidratos, grasas, proteínas, carnes, frutas, vegetales, fibra, lácteos. 

Y es que  lo cambios en la dieta, como el  incremento en la ingesta de azúcares refinados, grasas o la falta de fibra en la dieta podría ser algunos de los causantes.
Existen revisiones sistemáticas que apuntan a que la alta ingesta de fibra en forma de fruta reduce el riesgo de enfermedad de Crohn y ésta en forma de vegetales en la colitis ulcerosa.  

El tema de los alimentos procesados, además,  es más complejo pues estos tienen  elementos añadidos, aditivos artificiales en forma de edulcorantes, estabilizantes, emulsificantes, detergentes …. En este sentido, en estos dos últimos, por ejemplo, se ha sugerido que podrían afectar negativamente a la barrera intestinal.
En concreto, estudios preclínicos en modelos animales, la carboximetilcelulosa incrementa la adherencia bacteriana al epitelio intestinal pudiendo producir aumento en el crecimiento bacteriano con infiltración de las bacterias entre las vellosidades intestinales. El polisorbato, por su parte, incrementaría la translocación de ciertas bacterias como la Escherichia coli através de las células M y los parches de Peyer en personas con enfermedad de Crohn, leemos. La maltodextrina, el dióxido de titanió tambíen se suponde podrían estar implicados.

El estudio que comentamos utiliza la información de la cohorte Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE), del que hemos hablado en otras ocasiones,  para analizar la asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de presentar EII. Para ello se analizaron los datos procedentes de 116 087 individuos entre 35-70 años captados entre el 2003 y 2016  provenientes de 21 países de ingresos medios y altos  de 7 regiones mundiales (Europa, Norteamérica, Sudamérica, África, Asia del sur, medioeste, sureste de Asia, y China). De todos ellos se tenían  los datos completos de un ciclo de seguimiento y  del cuestionario alimentario FFQ (food frequency questionnaire) al inicio con un seguimiento de al menos 3 años.

Los objetivos primarios fueron el desarrollo de EII, fuera enfermedad de Crohn o de colitis ulcerosa. La asociación entre los alimentos ultra procesados y el riesgo de EII se evaluó utilizando un modelo multivariable de efectos aleatorios proporcionales Cox. Los resultados se presentaron en forma de tasa de riesgo aleatorio, hazard ratio (HR).

Durante un seguimiento medio de 9,7 años (rango intercuartil 8,9-11,2 años) se identificaron a 467 individuos que desarrollaron una EII (90 con enfermedad de Crohn y 377 con colitis ulcerosa).
Tras el ajuste por posibles factores confusores se observó que una ingesta alta de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de EII, siendo la tasa de riesgo aleatorio HR  de 1,82 (IC 95% 1,22 a 2,72) en  ≥5 consumiciones diarias y de 1,67 (IC 95% 1,18 a 2,37) entre 1-4 consumiciones diarias en comparación con una sola consumición diaria (referencia)  p 0,006 por tendencia. 

Si se analizaban distintos subgrupos de alimentos ultra procesados entre los que se incluían refrescos, alimentos dulces refinados, tentenpies (snacks) salados, carne procesada… los HR eran superiores para la EII.
Las ingestas de carne blanca, roja, productos lácteos, frutas, verduras y legumbres no se asociaron con mayor incidencia de EII.

Los resultados fueron consistentes con ambas entidades con baja heterogenidad.
Concluyen  que la alta ingesta de alimentos ultraprocesados se asocia positivamente con alto riesgo de EII. El problema a partir de ahora es identificar qué factores específicos son causantes de este mayor riesgo.


Neeraj Narula, Emily C L Wong, Mahshid Dehghan, Andrew Mente, Sumathy Rangarajan, Fernando Lanas, et al. Association of ultra-processed food intake with risk of inflammatory bowel disease: prospective cohort study. BMJ . 2021 Jul 14;374:n1554. doi: 10.1136/bmj.n1554.


jueves, 12 de agosto de 2021

De la efectividad de las vacunas al mantenimiento de los controles sanitarios

De la efectividad de las vacunas al mantenimiento de los controles sanitarios

Uno de los hechos que me ha sorprendido es que los resultados aportados en los estudios previos a la comercialización de las vacunas (hechos lógicamente con controles, o sea en condiciones ideales) se confirmen en la vida real. Lo hemos comentado en otros artículos refiriéndonos por ejemplo a Israel (Es Diari  02/2021) y lo estamos viendo en las propias cifras que nos dan nuestra administración sanitaria, como la cantidad de contagios tiene poco que ver con los ingresos en la UCI o en los fallecimientos. Cifras parecidas al inicio de la pandemia colapsaron el sistema sanitario, en la actualidad no.

Y me ha sorprendido sobre todo en aquellas vacunas donde pudiera haber diferencias entre los ensayos clínicos y la vida real al tener que transportarse ultracongeladas y tener todo un procedimiento para su aplicación, pero al parecer los datos son buenos. Leyendo un artículo recientemente publicado de  Tenforde et al en el Morb Mortal Wkly Rep  refiriéndose al sistema de vigilancia epidemiológica de EEUU y al comportamiento justamente de estas vacunas la Pfizer-BioNTech y de  Moderna en la población más vulnerable, o aquellos mayores de 65 años, los resultados coinciden con lo aportados en los estudios pivotales aportados para su aprobación, o sea que mantienen su efectividad.

Se trató éste de un análisis de las dos vacunas comercializadas  mediante la técnica del ARN mensajero que fueron aplicadas en personas ≥65 años de EEUU y que habían recibido al menos una primera dosis de vacunas de ambas marcas en 24 hospitales de 14 estados de EEUU en las que se evaluó el ingreso hospitalario por la COVID-19. Según éste la efectividad de la vacuna Pfizer-BioNTech o de Moderna  en dicho objetivo  en mayores de 65 años se estimó en el 94% en la vacunación completa y del 64%  en la parcial (una dosis). 

Unas cifras que se han demostrado en otras vacunas (AstraZeneca alrededor del 80%, por ejemplo), y que nos llevan a pensar como el escenario con la vacunación ha cambiado sustancialmente de cuando el número de contagios y de muertes iban de la mano. Y es en esta situación cuando existen países como Inglaterra que han apostado por liberalizar las medidas interiores (mascarillas en interiores, aforos, reuniones…) aunque no del todo exteriores (controles en las fronteras) al alcanzar coberturas vacunales prácticamente totales en estas franjas de edad (algo parecido a nuestro país), el haber comprobado que las vacunas funcionan con la variante delta,  y que con ello podía aumentar la inmunidad grupal por las dos vías (la vacunal y por el contagio en los más jóvenes) y evitar que esta epidemia se junte con la de la gripe y otros virus respiratorios en otoño/invierno.

Una apuesta valiente de  Boris Johnson que ya intentó, apelando a la responsabilidad individual de los ingleses (ya hablamos de ello en Es Diari 04/2020 ) en su autoprotección al inicio de la epidemia, pero en un escenario totalmente distinto y con resultados que ya conocemos. Y se ha planteado en un momento en el que los contagios por dicha variante han crecido de manera imparable en dicho país, de 3000  a finales de mayo a 50.000 en julio, pero que no se han traducido en un aumento no asumible de los ingresos o de las muertes por este motivo. De 2000 muertes diarias en enero a 30-40 diarias en la actualidad. Y todo ello sin colapso del sistema sanitario.

Y es que las vacunas funcionan de verdad.

Y es que si pensamos que la mayoría de los ingresos en la UCI se producen personas mayores no vacunadas y que la edad sería parecida o superior a la esperanza de vida (uno de los razonamientos que se utilizan), o sea se considerarían como mortalidad de desplazamiento, o aquella que se  pudiera producir por otra causa en corto espacio de tiempo, el razonamiento no es descabellado, aunque la apuesta inglesa se haya criticado como prematura.

Lo otro es pensar si se debe mantener la actual situación ille témpore en previsión de los posibles contagios y  de las complicaciones generadas por aquellos que en su libre albedrio decidieron no vacunarse y asumir riesgos. Pero esto ya es un asunto político.

 mateu seguí díaz

médico de familia

Seguí Díaz M.De la efectividad de las vacunas al mantenimiento de los controles sanitarios. Es Diari MENORCA. 04-08-2021:33  https://www.menorca.info/ 

Mark W Tenforde, Samantha M Olson, Wesley H Self, H Keipp Talbot, Christopher J Lindsell, Jay S Steingrub, et al, IVY Network; HAIVEN Investigators. Effectiveness of Pfizer-BioNTech and Moderna Vaccines Against COVID-19 Among Hospitalized Adults Aged ≥65 Years - United States, January-March 2021. MMWR Morb Mortal Wkly Rep . 2021 May 7;70(18):674-679. doi: 10.15585/mmwr.mm7018e1. DOI: 10.15585/mmwr.mm7018e1


viernes, 6 de agosto de 2021

Sobre los nuevos fármacos para la enfermedad de Alzheimer

Sobre los nuevos fármacos para la enfermedad de  Alzheimer

Sobre la demencia y en concreto la enfermedad de Alzheimer (EA) hemos hablado en multitud de ocasiones. Hemos comentado como los fármacos utilizado en la actualidad para el manejo de este enfermedad intentando alterar su evolución, como  los inhibidores de la colinesterasa, pudieran generar más riesgos de efectos secundarios que beneficios cognitivos reales; aún así comentamos como el diagnóstico de esta enfermedad lleva aparejado invariablemente la prescripción de alguna de estas sustancias por los especialistas que los atienden. 

La EA se caracteriza por la acumulación de placas β-amiloides y ovillos neurofibrilares en el cerebro que son las causante del declinar cognitivo y de la demencia ulterior. 

 Los inhibidores de la colinesterasa utilizados en la actualidad como el único tratamiento posible y basado en la corrección  del déficit bioquímico, sean  el donepezilo, la galantamina o la rivastigmina,  (Sheffrin M et al) al parecer generan una mayor pérdida de peso que los controles con otro tipo de medicación al año de seguimiento, hazard ratio (HR) 1,23 (IC 95%  1,07–1,41). Una situación física que se  relacionaría con alteración de la funcionalidad y la mortalidad, entre otras  morbilidades, comenta dicho metaanálisis. 

En algún post anterior comentábamos como la  American Geriatrics Society's (AGS) en su afán de “elegir sabiamente”  ("Choosing Wisely®") recomendaba: “No prescribir inhibidores de la colinesterasa para el tratamiento de la demencia sin una evaluación periódica de sus posibles  beneficios cognitivos y de sus efectos gastrointestinales. De modo que si los objetivos  no se alcanzan después de un tiempo razonable de 12 semanas, debería considerarse su interrupción.” 

La realidad es que es difícil en nuestro tiempo manejar una enfermedad crónica fatal sin que no se le dé un tratamiento que altere su progresión, de modo que aún que exista evidencia estadística con una traducción mínima a nivel clínico se prescriben invariablemente.

Con todo, según criterios de coste (fármacos caros)/ eficacia (mejora de su cognición)/efectos adversos, no debieran prescribirse sin más criterio que el diagnóstico y sin hacer controles posteriores. 

En este aspecto comentamos unos nuevos fármacos con resultados esperanzadores cuya aparición no ha dejado de tener alguna polémica en este sentido. 

Se trata de los anticuerpos monoclonales humanos  IgG1 anti-Aβ monoclonal específicos  contra los oligomeros y fibrillas β-amiloides implicados en la génesis de la EA. En este sentido a final del año pasado (noviembre 2020) el comité de la  US Food and Drug Administration (FDA) revisió la seguridad y eficacia del  aducanumab.  En este sentido los dos estudios aleatorizados (ECA) ENGAGE y el  EMERGE en fase 3 con alta y bajas dosis de este fármaco frente a placebo finalizaron precozmente al no alcanzarse en un análisis intermedio los objetivos planteados, si bien es cierto que a dosis altas (1.638 pacientes) se alcanzó los objetivos primarios con significación estadística (22% de reducción frente a placebo, p 0,01).  Con todo, según la FDA se precisarían al menos dos ECA que demostraran la eficacia para aprobar su uso, aunque desde el 1997 es posible hacerlo con uno solo, de modo que el 7 de junio fue aprobado por vía de urgencias por este organismo para el tratamiento de la AE.

Otro fármaco de la familia el donanemab en fase 2º estudiado en personas con EA sintomáticas con  depósitos de amiloide por tomografia de emisión de positrones en 257  pacientes, 131 con  donanemab y 126 con placebo mostraron una diferencia en la escala Integrated Alzheimer’s Disease Rating Scale ( iADRS) de  3,20 (IC 95%  0,12 -6,27; p 0,04) a las 76 semanas, sin resultados en los  objetivos secundarios fuera  Clinical Dementia Rating Scale–Sum of Boxes (CDR-SB), la subescala de the 13-item del  Alzheimer’s Disease Assessment Scale (ADAS-Cog13), el  Alzheimer’s Disease Cooperative Study–Instrumental Activities of Daily Living Inventory (ADCS-iADL), y el famoso  Mini–Mental State Examination (MMSE), como cambios en la carga de amiloide o tau en el PET, que fueron pocos, 85,06 centiloides,  0,01 mayor con el donanemab que con el placebo.

Según éste el donanemab mejoraría la puntuación en la cognición y la capacidad de realizar actividades de la vida diaria mejor que el placebo a las 76 semanas según el test aplicado, otros objetivos no se cumplieron.

La polémica, como toda la terapia del EA, tiene que ver con la aprobación de fármacos, como el caso del aducanumab con resultados significativos (reducción de la placa amiloide) pero de escasa o moderada relevancia clínica, así como su coste (elevado). En este sentido, el  donanemab mostró unos modestos beneficios en el declinar cognitivo y la capacidad de desarrollar actividades diarias.

Con todo, los nuevos fármacos demuestran que estamos lejos de  la cura del EA, que lo descubierto, si bien podría mejorar algunos aspectos, no mejora el pronóstico, unos cambios sin embargo a precios prohibitivos  (56.000 $ al año en el aducanumab).

G Caleb Alexander, Scott Emerson, Aaron S Kesselheim. Evaluation of Aducanumab for Alzheimer Disease: Scientific Evidence and Regulatory Review Involving Efficacy, Safety, and Futility. JAMA . 2021 May 4;325(17):1717-1718. doi: 10.1001/jama.2021.3854. DOI: 10.1001/jama.2021.3854

Mark A Mintun , Albert C Lo , Cynthia Duggan Evans , Alette M Wessels , Paul A Ardayfio, Scott W Andersen , et al Donanemab in Early Alzheimer's Disease. N Engl J Med . 2021 May 6;384(18):1691-1704. doi: 10.1056/NEJMoa2100708. Epub 2021 Mar 13.7 DOI: 10.1056/NEJMoa2100708

William H. Hung. Alzheimer's Disease Treatment on the Horizon or False Dawn? Medscape. July 14, 2021

jueves, 5 de agosto de 2021

Opiniones de un payaso, de Heinrich Boll

 Opiniones de un payaso, de Heinrich Boll

Se trata de una de las obras más famosas del escritor alemán, premio Nobel  en el 1972, Heinrich Böll.

Como el título sugiere se trata de las opiniones, aunque para mi son más impresiones  de una persona atormentada por su situación social, religiosa y sobre todo particular.
Un individuo (escrito en primera persona) desencantado con la vida con profundas contradicciones vitales; hasta en su misma profesión, el hecho de trabajar de payaso al tiempo que su estado anímico raya la desazón.
Críticas a sus vivencias, con quienes convivió y sobre todo el papel de la sociedad y de la religión católica en su entorno.
 Un libro agridulce que precisa un cierto estado de ánimo para leerlo. Con todo, tanto su estilo como el argumento no cansan aunque no enganchan.

EL PAIS. Clásicos del Siglo XX. Madrid. 2002

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