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lunes, 5 de agosto de 2024

Las médicas mejoran los resultados de salud en EEUU

 Las médicas mejoran los resultados de salud en EEUU 

La profesión médica proviene históricamente del sexo masculino; sin embargo, hace  50 años o más que fue cambiando en nuestro país, pero no en otros (EEUU) de funcionamiento más liberal, y en la actualidad el porcentaje de mujeres es mayor  que el de hombres. Podríamos decir que no existe paridad entre los médicos; pero es que la paridad diríamos, no se consigue más que a través de  la manipulación de los deseos y de la capacidad del ser humano en la elección de un determinado empleo o trabajo. Y en esto las mujeres en nuestro país han hecho su voluntad.

En este caso, provenimos de una profesión liberal que fomentaba que el  ser médico fuera  un estilo de vida a en  la actualidad que el ser médico es un empleo, un trabajo, en nuestro caso público/estatal,  pasando de ser enteramente de hombres a ser cada vez más de mujeres. Esto, y ciertas características específicas de la mujer, seguro  que de alguna manera ha generado cambios en los resultados de salud.

Así hace algunos años (Es Diari 28-3-2022), en el  2017, salió publicado en una revista americana un artículo de  Tsugawa Y et al (JAMA Intern Med. 2017) que comparaba la mortalidad y las tasas de readmisión de pacientes en un hospital  relacionándolas con el sexo de los médicos que les atendieron. Se trataba de pacientes  mayores de 65 años ingresados y atendidos por médicos especialistas en medicina interna entre enero del 2011 y diciembre del 2014, del sistema de  Medicare en EEUU. Lógicamente en el análisis se tuvo en cuenta las diferencias debidas a la gravedad de las enfermedades de los pacientes.

viernes, 20 de enero de 2023

Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo

Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo

Toda la polémica que se ha generado a raíz de proponer a las mujeres que optan a una interrupción voluntaria del embarazo en la Comunidad Autónoma de Castilla y León a escuchar el latido fetal y a ver al embrión/feto mediante ecografía de alta resolución, para así tener más elementos con los que tomar su trascendental decisión; y con ello, lógicamente convencerlas   que el producto de su concepción es un ser vivo, un ser humano, me ha hecho recordar mi propia crisis personal en este sentido.

Y es que tiene algo de semejante, pues el hecho de tener un conocimiento directo del embrión/feto humano puede hacerte cambiar de opinión. 

En mi caso particular se trató del estudio de una materia a partir del libro de Embriología Clínica (K L More) recomendado en su día por uno de los mejores profesores que he tenido nunca en la carrera de medicina, el  catedrático de embriología y anatomía del Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina de la UAB, el Dr Josep Maria Domènech (fallecido hace 3 años).
En mi caso personal, pasé de una situación de indiferencia sobre lo que pudiera hacer la mujer con el producto de su concepción a considerar a éste un ser humano, no viable (un concepto variable y dependiente de la ciencia y que cada vez se acorta más) en dicho momento, pero un ser humano al fin que necesita protección. 

Pues, tal como relata dicha obra a partir del período fetal (al final de la 7º semana, que es cuando la mujer se plantea la IVE)  se produce un fase de de crecimiento y maduración de los tejidos; es decir el feto  ya tiene una forma humana (algo más cabezudo, esto es mio)  y sus tejidos se encuentra ya diferenciados. Es decir es un niño pequeñito, en miniatura, pero un niño que precisa del útero materno para vivir. 

Y es esto, probablemente, lo que la madre que solicita el IVE verá con sus ojos con la ecografía de alta resolución. De ahí la polémica. Pues ella misma, como yo lo hice en mis primeros cursos de medicina, se convencerá de que lo que lleva dentro es un ser humano que vive, que siente; y puede que a partir de esta experiencia rechace el procedimiento del IVE.

Y es que entiendo que para  poder ejercer su derecho legal a decidir sobre la vida del no nacido precisa tener el máximo de información.
¿Cuál es el miedo que tienen los políticos, me pregunto? 

¿Qué la mujer no interrumpa su embarazo al tener conocimiento de lo que realmente va a hacer y lo que ello significa?
Tal vez no sepan, remitiéndonos  a dicha obra que ““al final de la duodécima semana un golpe sobre los labios hace que el feto responda con el reflejo de succión y si se le golpea los párpados hay una respuesta refleja” (capitulo 6. Período fetal).

No salgo de mi asombro.

Mateo Seguí Díaz
médico de familia

*Continua la discusión en el blog hermano "Opinión sanitaria"

Seguí Díaz M. Sobre la polémica de los políticos y la interrupción voluntaria del embarazo. Es Diari 20-01-2023: 20


jueves, 29 de diciembre de 2022

La menopausia afecta a la actividad laboral de la mujer

La menopausia afecta a la actividad laboral de la mujer 

Hay una situación fisiológica en la mujer que ha pasado de generar una gran expectación hace años a ahora de la que poco se habla, pero que está ahí y hay personas que la sufren. Y digo de una gran expectación pues existía un tratamiento ad hoc (hormonas) y con ello, o gracias a ello, se generaba la idea de que se podía revertir situación, evitar la sintomatología y todas aquellas complicaciones relacionadas con la falta de estrógenos en la mujer.  

Hablo de la menopausia, un cambio en el ciclo vital de  la mujer,  una crisis  fisio-psicológica en la mujer con una sintomatología variable según la persona. Quiero decir con esto que no todas las mujeres lo sienten o  viven de la misma manera, pero, según leo, el 80% lo padecen.
Los síntomas psicológicos (exacerbación de la ansiedad, depresión), no son constantes pero también están relacionados con los cambios hormonales.

En mi opinión la publicación de ciertos estudios que destacaban los efectos adversos (cardiovasculares y del cáncer) de la terapia  hormonal sustitutiva en estas edades hace ya veinte años   (2002, el Women's Health Initiative - WHI - y el The Million Women Study..) produjo un antes y un después en el interés de la clase médica en el manejo de esta entidad y en las mujeres en la búsqueda de este tipo de tratamiento (muy efectivo, por otra parte), quedando, es mi impresión, en la actualidad  la mujer un tanto desamparada por falta de tratamientos efectivos, y dejándola, salvo casos de gran sintomatología en las que se trata con estas hormonas, a vivir esta situación como algo normal, que aunque molesto, que hay que pasar.  

sábado, 14 de mayo de 2022

La irrupción de la mujer en medicina*

La irrupción de la mujer en medicina*

Ahora que  hace pocos días que se celebró el día internacional de la mujer (8 de marzo) se me pasó por la cabeza comentar como está la situación de la mujer en mi profesión, la de medicina. Y es que si bien se afirma, se escribe en general, que sigue existiendo una gran brecha laboral entre el hombre y  la mujer en todos los sentidos (retributivos, ocupacionales según roles, de desempleo, ...), esto es cierto a nivel poblacional pero no, o en todos los aspectos, ni en todos los colectivos. En el colectivo médico se da el hecho, paradójico o no, que con las mismas oportunidades y por méritos propios la mujer supera en muchos aspectos al hombre. 

Recuerdo hace algunos pocos años que estuve por un sobrino en un acto  de homenaje a los recién licenciados (o de grado) de ingeniería de telecomunicaciones en Madrid, y escuché como el rector se lamentaba de que el porcentaje de mujeres en dicha carrera fuera cayendo, de memoria creo que habló de un 20% de las  ingenieras eran mujeres. Este dato me quedó en la cabeza, pues la idea que tenía de mi carrera, la de medicina, era justamente al revés. Actualmente es una carrera, que aún siendo de difícil acceso (o precisamente por ello), es de mujeres.

domingo, 16 de enero de 2022

No hay duda, la vacuna contra el papiloma virus protege contra el cáncer de cervix

No hay duda, la vacuna contra el papiloma virus protege contra el cáncer de cervix 

Hace tres años escribí en el MENORCA (23-08-2018:16) sobre los esperanzadores resultados de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH),  introducido en el calendario vacunal infantil hace ahora algo más de una década, a raiz de una revisión de la evidencia médica realizado por la Cochrane Review. 

Como sabemos el virus  VPH es el agente principal del cáncer de cérvix uterino (CCU) en la mujer, sin embago el tiempo entre la infección y la detección del CCU median muchos años de modo que hasta ahora no se ha sabido a ciencia cierta cúal el alcance de los efectos beneficiosos de la vacuna. El objeto principal de la vacunación es la de crear anticuerpos con los que impedir o bloquear la progresión de la infección natural y con ello prevenir el CCU. 

La  Cochrane Review mostró en el 2018 como la vacunación de nuestras niñas fue  útil para prevenir los cambios premalignos en el CCU de mujeres adolescentes y en aquellas vacunadas entre los 15-26 años de edad, pero en dicho momento no se tenían datos sobre el resultado principal que era la prevención del cáncer de cérvix uterino. 

Desde entonces se han publicado muchos artículos con resultados parciales que apuntan de que la vacunación prevendría dicho cáncer; hoy traemos uno muy reciente (Milena Falcaro et al, Lancet, noviembre 2021), de proyección poblacional de Inglaterra, por tanto con más fundamento.

La vacunación con la vacuna contral el VPH  bivalente (Cervarix) se implantó en Inglaterra en el 2008 en niñas en edades entre 12-13 años al tiempo que se establecía un programa de repesca en chicas entre 14-19 años (2008-10). 
El objetivo de estudio ha sido analizar en la actualidad el efecto de esta inmunización en la incidencia de CCU (fuera in situ o intraepitelial -CIN 3). Para ello se estimó el riesgo relativo (RR) de padecer esta patología comparando tres cohortes (grupos de chicas) vacunadas con otro anterior a la vacunación. Los datos sobre el registro del cáncer se extrajeron en enero del 2021 sobre diagnósticos desde 2006 al 2019 en mujeres entre 20-64 años de edad residentes en Inglaterra.

Según este estudio la reducción de las tasas de CCU fueron distintas según la edad en la que se vacunó a las niñas, así fue del 34%  entre los 16-18 años, del 62% entre 14-16 años, del 87% entre 12-13 años comparado con la cohorte de las niñas no vacunadas. Que en reducción del riesgo relativo del CIN3 correspondió al 39% en aquellas vacunadas con la edad del 16-18 años, del 75% entre 14-16 años y del 97% entre 12-13 años.

En números absolutos a junio del 2019 se destacaron 448 casos menos de los esperados de CCU y 17.235 casos esperados de CIN3, lo que una muy buena noticia.
Se puede concluir que la vacunación contra el  VPH en Inglaterra es capaz de reducir las tasas de CCU en un 87% y del 97% en lesiones precancerosas de cérvix uterino en las niñas vacunadas entre los 12-13 años, y algo menos por encima de esta edad. Así que esta vacuna es muy efectiva.

Mateu Seguí Díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. La vacuna contra el papiloma virus protege contra el cáncer de cervix . Es Diari MENORCA. 01-12-2021:35  https://www.menorca.info/

Milena Falcaro, Alejandra Castañon, Busani Ndlela, Marta Checchi, Kate Soldan, Jamie Lopez-Bernal, et al. The effects of the national HPV vaccination programme in England, UK, on cervical cancer and grade 3 cervical intraepithelial neoplasia incidence: a register-based observational study   Lancet.   Published: November 03, 2021DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)02178-4

Seguí Díaz M. Buenos resultados con la vacuna contra el cáncer de cérvix en la mujer. Es Diari MENORCA. 23-08-2018:16  https://www.menorca.info/

Arbyn M, Xu L, Simoens C, Martin-Hirsch PPL. HPV vaccination to prevent cancer and pre-cancerous changes of the cervix. Cochrane 9 May 2018

*Seguí Díaz M. A vueltas con la vacuna del papiloma. MENORCA el 17-02-09


 

sábado, 3 de agosto de 2019

El exceso de ingesta de compuestos polivitamínicos B puede aumentar el riesgo de fractura de cadera

El exceso de ingesta de compuestos polivitamínicos B puede aumentar el riesgo de fractura de cadera

Sobre los déficits de las vitaminas y su repercusión en la salud hemos hablado en ocasiones; sobre el exceso de su consumo, como en la vitamina D, o en compuestos multivitamínicos también; con ello sabemos que tanto el exceso como el defecto de vitaminas tiene consecuencias para la salud, y que no por tomar más vitaminas estaremos más sanos, si no muchas veces lo contrario.
En EEUU según señala la encuesta de salud National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) el 50% de los adultos toman algún tipo de suplemento vitamínico. Más frecuente en los  blancos no hispánicos que en otras razas
Hoy hablamos de las vitaminas del grupo B, en concreto de la vitamima B12 y de la vitamina B6, dos vitaminas que muchas veces de ingieren juntas al estar incluidas en compuestos multivitamínicos. El hecho que sean hidrosolubles a priori nos da la sensación de que no es posible su intoxicación, sin embargo según muestra este estudio pueden tener alguna repercusión.
Estudios anteriores han mostrado como en pacientes tratados con altas dosis de vitamina B6 se aumentó el riesgo de fractura de cadera, siendo mayor este riesgo cuando la vitamina B6 estuvo combinada con la vitamina B12.
El objetivo del estudio que comentamos va en esta idea,  tiene que ver con si altas dosis de vitamina B12 y vitamina B6 ingeridas a partir de suplementos multivitamínicos estarían asociados con mayor riesgo de fractura de cadera en mujeres postmenopáusicas de la cohorte del Nurses’ Health Study (NHS) y estudiar si la combinación de ambas vitaminas aumenta aún más el riesgo.
El NHS fue iniciado en el 1976 en 121.701 enfermeras de entre 30-55 años de EEUU, y seguidas bienalmente en base a cuestionarios. Al final, para este estudio se analizaron a 75.864 mujeres postmenopáusicas que fueron seguidas desde junio del 1984 a mayo del 2014 (92% de seguimiento). 
Los riesgos relativos (RR) se calcularon según un método estadístico de regresión proporcional aleatoria con ingestas medias acumuladas de ambas vitaminas, todo ello ajustándolo por potenciales variables confusoras.
En el seguimiento se produjeron 2.304 fracturas de cadera en las 75.864 mujeres analizadas.
La media de edad entre las que tuvieron las mismas fue de 75,8 (46,7-93,0) años y el índice de masa corporal medio de 24,6 (4,6) kg/m².
Las ingestas acumuladas medias de (rango intercuartil)  de la vitamina B6 fuerpm de  3,6 (4,8) mg/d y de vitamina B12 12,1 (11,7) μg/d. Según esto se encontró un RR de 1,29 (IC 95% 1,04-1,59) en ingestas de vitamina B6  de 35 frente a 2 mg/dl, y de RR 1,25 (IC 95% 0,98-1,58) en ingesta de vitamina B12   ≥30 frente a  inferiores a 5 μg/d de incremento de riesgo de fractura de cadera.
A su vez el riesgo aumentó en mujeres que ingerían ambas vitaminas combinadas (vitamina B6 ≥35 mg/d y vitamina B12 ≥20 μg/d), aumentando hasta un 50% el riesgo de fractura de cadera con un RR de 1,47 (IC 95% 1,15-1,89) frente aquellas que ingerían cantidades inferiores de vitaminas (vitamina B6 inferior a 2 mg/d y vitamina B12 inferior a 10 μg/d).
Concluyen que la alta ingesta de vitamina B6 y B12 combinadas está asociada con un aumento del riesgo de fractura de cadera. O sea que ojo no nos pasemos recomendando la vit B12 en nuestros pacientes con diabetes si no es necesario.

Meyer HE, Willett WC, Fung TT, Holvik K, Feskanich D. Association of High Intakes of Vitamins B6 and B12 From Food and Supplements With Risk of Hip Fracture Among Postmenopausal Women in the Nurses' Health Study. JAMA Netw Open. 2019 May 3;2(5):e193591. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2019.3591.

Troy Brown, RN. High Vitamin B6, B12. Increase Hip Fracture Risk. Medscape May 17, 2019


sábado, 6 de julio de 2019

La actividad diaria también protege a nivel cardiovascular

La actividad diaria también protege a nivel cardiovascular


En diversas ocasiones hemos hablado de la relación entre la actividad física (AF) y la morbimortalidad cardiovascular (CV). Su relación viene de lejos desde que en el 1953 J N Morris et al observaron como la angina de pecho era más frecuente entre los conductores de autobús que entre los trabajadores de otras profesiones. El estado sedente según diversos metaanálisis como el  de Rezende LF et al  en los países occidentales, o el de  (Ekelund U et al) ya más reciente (2016) es causa de mortalidad por cualquier causa (MCC). Según este último (16 estudios y 1.005.791 individuos) comparando con el grupo que habitualmente estaba sentado menos de 4 horas al día con una AF  (más de 35,5 MET por hora y semana*) las tasas de MCC fueron entre un 12-59% mayores entre los grupos de menor actividad. Sin embargo, no aumentó la MCC en aquellos sentados más de 8 horas al día si su AF fue mayor de 35,5 MET por hora y semana de actividad y en sentido contrario, aquellos sentados menos de 4 horas al día pero con menor AF  (menos de 2,5 MET por hora y semana) aumentaron su MCC (HR 1,27).
Según este estudio la AF compensaría le riesgo de permanecer sentado. Sin embargo, estos metaanálisis están hechos a partir de encuesta autoadministradas a la personas analizadas lo que no permite valorar con suficiente precisión la AF ligera (1,5-3 MET) o la actividad habitual. 
De ahí que es interesante analizar estudios realizados de manera prospectiva que midan la AF mediante un acelerómetro y con ello analizar la AF ligera.
El estudio Objectively Measured Physical Activity and Cardiovascular Health (OPACH)  que comentamos evalúa de manera prospectiva la AF ligera (las actividades diarias) sobre el riesgo de mortalidad cardiovascular (MCV) y coronaria en diversas cohortes de mujeres mayores entre marzo del 2012 y abril del 2014, según la AF fuera moderada o intensa y su asociación con el riesgo de ECV y coronaria. 
El OPACH es un estudio con el complementar el clasico  Women’s Health Initiative (WHI), un estudio clásico  en mujeres postmenopáusicas y enfermedad crónica. En el  OPACH se estudiaron a  5861 mujeres (edad media de 78,5 años) captadas entre el 2012-2014 durante más de 4,91 años. Se utilizaron acelerómetros 24 horas al día durante 7 días con los que medir la AF ligera. Estos datos se analizaron mediante un modelo de regresión aleatorio proporcional y se estimaron las tasas de riesgo (hazard ratio -HR) según eventos cardiovasculares (EvCV) y coronaria según AF ligera clasificada en cuartiles y ajustada según los posibles factores confusores.
La AF ligera se analizó como una variable continua con o sin un ajuste de la AF moderada o intensa que hiciera el individuo (deporte,…).
Según ésto.
En el tiempo estudiado se detectaron 143 EvCv y 570 eventos coronarios.
Los HR de eventos coronarios entre el más alto (más de 5,6 horas diarias) y más bajo cuartil (menos de 3,9 horas diarias) de AF ligera fue de 0,42 (IC 95% 0,25-0,70; con una p por tendencia inferior  a 0,001) y tras ajustarlo por diferentes variables confusoras (tabaquismo, alcohol,  comorbilidad…) de 0,58 (IC 95% 0,34-0,99; p por tendencia inferior a 0,004). En cuanto a los  EvCV el HR entre el más alto y más bajo cuartil de AF ligera fue de  0,63 (IC 95% 0,49-0,81; p por tendencia inferior a 0,001) y de 0,78 (IC 95% 0,60-1,00; p por tendencia igual a 0,004).
Así se concluye que en mujeres postmenopáusicas el más alto cuartil de AF ligera  se asoció con un 42% menor riesgo de IAM o de muerte coronaria y un 22% menor riesgo de EvCV comparados con el menor cuartil de AF ligera. Unas reducciones de riesgo que persisten tras ajustar los valores según condiciones sociodemográficas, comportamientos y estado de salud, así como con la AF moderada o intensa.
Estos datos fundamentan que la AF de nuestra actividad diaria tiene un importante papel en la prevención de la enfermedad coronaria y de la ECV de la mujer mayor. Esto quiere decir que actividades menores, como jardineria, limpieza,… del hogar, tendrían una traducción en el riesgo de presentar ECV. Y es que aún que no lo parezca dedicamos entre 0,6 a 10,3 horas diarias a estos quehaceres, según este estudio.

LaCroix AZ, Bellettiere J1,, Rillamas-Sun E, Di C, Evenson KR, Lewis CE, Buchner DM, Stefanick ML, Lee IM, Rosenberg DE, LaMonte MJ; Women’s Health Initiative (WHI). Association of Light Physical Activity Measured by Accelerometry and Incidence of Coronary Heart Disease and Cardiovascular Disease in Older Women. JAMA Netw Open. 2019 Mar 1;2(3):e190419. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2019.0419.

Norra MacReady. Light Activity Lowers Cardiovascular Risk in Older Women. Medscape March 19, 2019

Ekelund U, Steene-Johannessen J, Brown WJ, Fagerland MW, Owen N, Powell KE, Bauman A, Lee IM; Lancet Physical Activity Series 2 Executive Committe; Lancet Sedentary Behaviour Working Group.Does physical activity attenuate, or even eliminate, the detrimental association of sitting time with mortality? A harmonised meta-analysis of data from more than 1 million men and women. Lancet. 2016 Jul 27. pii: S0140-6736(16)30370-1. doi: 10.1016/S0140-6736(16)30370-1. [Epub ahead of print]

Rezende LF, Sá TH, Mielke GI, Viscondi JY, Rey-López JP, Garcia LM. All-Cause Mortality Attributable to Sitting Time: Analysis of 54 Countries Worldwide. Am J Prev Med. 2016 Aug;51(2):253-63. doi: 10.1016/j.amepre.2016.01.022. Epub 2016 Mar 23.

martes, 20 de noviembre de 2018

Existen una relación inversa entre el peso y el cáncer de mama en mujeres jóvenes

Existen una relación inversa entre el peso y el cáncer de mama en mujeres jóvenes

En general la obesidad aumenta el riesgo de cáncer y el ejercicio físico lo reduce. Así un estudio de Moore SC et al sugirió como el ejercicio físico practicado en el tiempo libre y durante una media de 11 años era capaz de reducir el riesgo de cáncer entre el 10 y el 42%  (segun el tipo). Se apuntaría que el ejercicio físico actuaría sobre las hormonas (menor concentración de insulina, de estrógenos..), aumento de la sensibilidad a la insulina a nivel periférico, y con la reducción de la inflamación sistémica, entre otras. 
La obesidad, por el contrario, aumentaría todas estas causas, por lo que a priori aumentaría el riesgo de padecer cáncer.
Un post hoc del famoso Women's Health Initiative (WHI) y publicado en PLoS Medicine relacionando el sobrepeso y la obesidad en las mujeres, su duración y el riesgo acumulado de cáncer mostró como en las 73.913 mujeres (50-79 años) analizadas y  sin antecedentes de cáncer, el 60% de éstas que tuvieron un cáncer tenían obesidad o sobrepeso. Según éste análisis a mayor la duración del sobrepeso u obesidad mayor es el riesgo de cáncer. Concretamente a los 10 años en mujeres postmenopáusicas en esta situación ponderal el cáncer de mama (CM) aumentó un 5% , el de útero un 17% y el de riñón un 16%
Así, las variaciones en las tasas de cáncer en general, y de mama en particular, se las relacionan con el ejercicio físico, los cambios en la alimentación, los hábitos tóxicos (alcohol, tabaco), los contaminantes, las radiaciones ionizantes, el tiempo de lactancia e incluso con el retraso de la maternidad.
Sin embargo, el tema no queda tan claro, pues el incremento de la adiposidad en la infancia y antes de la menopausia estaría inversamente relacionado con el CM diagnosticado en el premenopausia, no así tras la menopausia. Del mismo modo, el incremento de la adiposidad tras la menopausia se asociaría directamente con un riesgo aumentado de CM.
El problema es que el CM es más infrecuente antes que después de la menopausia lo que limita el estudio de la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de CM antes de ésta.
Este post comenta precisamente este aspecto, la asociación del IMC y el CM en la premenopausia utilizando una base poblacional del Premenopausal Breast Cancer Collaborative Group formada a partir de 19 estudios de cohortes de EEUU (9), Europa (7), Asia (2), y Australia (1) que incluyeron a 758.592 mujeres (edad media de 40,6 años) y 13.082 casos incidentes de CM, entre ellos 10.836 invasivos y  2.138 carcinomas in situ.
A partir de esta cohorte se estimó la tasa de riesgo en forma de hazard ratio (HR) asociado al IMC  entre los 18 y 54 años, según la edad, la edad en el diagnóstico del CM, y las características del CM, explorando si estas asociaciones se modificaban con otros factores de riesgo de CM. Para ello se utilizó un sistema de análisis de regresión proporcional Cox.
En 9,3 años de seguimiento medio (rango intercuartil 4,9-13,5 años) se detectaron 13.083 casos de CM y se demostró una asociación inversa y lineal entre el IMC y el riesgo de CM, que fue más potente entre los 18-24 años, HR en 5 kg/m2 de diferencia en el IMC  de 0;77 (IC 95%  0,73-0,80), que en IMC entre las edades de 45 a 54 años, HR en 5 kg/m2 de diferencia de  0,88; (IC 95% 0,86-0,91). Asociaciones que se observaron incluso entre mujeres sin sobrepeso.
Hubo hasta 4,2 veces menor riesgo de desarrollo de CM  entre la mayor y menor categoría de IMC ≥ 35,0 frente a  menos de 17,0 en edades entre 18-24 años, HR, 0,24 (IC 95% 0,14-0,40).
Las asociaciones del IMC con el CM en cada grupo fueron mas fuertes entre aquellas con receptor estrogénico o progestogénico positivo que en aquellas con estos receptores negativo.
Este estudio sugiere que un incremento de la adiposidad  en mujeres jóvenes se asociaría con una reducción del riesgo de CM en la premenopausia, mayor reducción de riesgo se observó con IMC en el inicio de la adultez. En estas edades un incremento de 5 unidades del IMC (alrededor de 10 kg en un peso medio) generaría una reducción en el riesgo relativo de CM de un 23%.
A su vez esta asociación no se modificó al aplicar en el análisis los diversos factores de riesgo de CM con la excepción de la nulipariad y la utilización de anticonceptivos orales. A su vez en la edad entre 25-54 años la asociación del IMC y el CM no se asoció de manera consistente con el hecho de presentar receptores hormonales negativos
Sin embargo, otros estudios muestran que la obesidad es un factor de riesgo de CM en mujeres mayores o más allá de la menopausia.
Todo ello nos hace pensar que en la génesis del CM de las mujeres jóvenes intervienen factores no del todo conocidos.

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Premenopausal Breast Cancer Collaborative Group, Schoemaker MJ, Nichols HB, Wright LB, Brook MN, Jones ME, O'Brien KM, et al. Association of Body Mass Index and Age With Subsequent Breast Cancer Risk in Premenopausal Women. JAMA Oncol. 2018 Jun 21:e181771. doi: 10.1001/jamaoncol.2018.1771. [Epub ahead of print]

Arnold M, Jiang L, Stefanick ML, Johnson KC, Lane DS, LeBlanc ES, Prentice R, Rohan TE, Snively BM, Vitolins M, Zaslavsky O, Soerjomataram I, Anton-Culver H.Duration of Adulthood Overweight, Obesity, and Cancer Risk in the Women's Health Initiative: A Longitudinal Study from the United States. PLoS Med. 2016 Aug 16;13(8):e1002081. doi: 10.1371/journal.pmed.1002081. eCollection 2016.

Seguí Díaz M. ¿Puede la obesidad aumentar el riesgo de cáncer en las mujeres en la menopausia?. Diari Menorca. 23-02-2017: 17.  http://menorca.info/ 

jueves, 19 de julio de 2018

La influencia de la dieta en la edad de aparición de la menopausia

La influencia de la dieta en la edad de aparición de la menopausia

La edad de la menopausia, o el punto temporal en el que la mujer pierde la menstruación, se encuentra alrededor de los 50 años (51 años de media en el Reino Unido) y está regulado por causas básicamente genéticas pero también ambientales.
Es un período hormonal de la mujer, al final de su vida reproductiva, en la que tiene un descenso importante de las concentraciones de  los estrógenos y un incremento de la progesterona. Cambios hormonales que influyen en muchos aspectos de la fisiopatología de la mujer, no solo en el reproductivo.
Los estudios epidemiológicos muestran una asociación entre la precocidad de la menopausia natural y la disminución de la densidad mineral ósea, la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares,  la existencia de depresión...hasta con el riesgo de muerte prematura. Por el contrario, la menopausia tardía se la ha llegado a asociar con mayor riesgo de cáncer de mama, de ovario y de útero.
Al margen de los determinantes genéticos en la edad de la menopausia, existen factores   sociodemográficos, ambientales y del comportamiento que al influir en la fisiología hormonal de la mujer harían variar la edad de la finalización de la menstruación.

viernes, 21 de abril de 2017

¿Puede la obesidad aumentar el riesgo de cáncer en las mujeres en la menopausia?

¿Puede la obesidad aumentar el riesgo de cáncer en las mujeres en la menopausia?

Sobre el ejercicio físico hemos hablado en alguna ocasión. Sobre el sobrepeso y la obesidad no, aunque una cosa, el sedentarismo, puede ser la causa de la otra y ser dos factores difíciles de desligar. Estos han salido a relucir estos días a la hora de explicar la disparidad de datos entre los casos de cáncer que se esperaban y los que realmente se han producido estos últimos años en España. Lógicamente no son los únicos, pues la alimentación, los hábitos tóxicos (alcohol, tabaco), los contaminantes, las radiaciones ionizantes... también tendrían su influencia.
La influencia de la obesidad en la esperanza de vida ha sido estudiada, siendo sus conclusiones matizadas según el grado de ésta. No es lo mismo un sobrepeso o una obesidad leve que una gran obesidad. Para valorar esto los sanitarios calculamos el llamamos el índice de masa corporal (peso en kg dividido por la altura en metros al cuadrado), y hablamos de obesidad cuando es superior a 30.
Una revisión sistemática de estudios sobre este tema (Flegal KM et al) hace 4 años sobre 97 estudios y  2.88 millones de personas de todo el mundo con más de 270.000 defunciones, mostró como, en relación a los individuos con peso normal, aquellos con sobrepeso o con obesidad en grado 1(IMC 30-35, o sea leve) el riesgo de muerte por cualquier causa no varió, no así sin embargo, en obesidades en niveles superiores, que aumentó sensiblemente.
En cuanto al tema que encabeza este artículo, ya comentamos como existe una relación inversa entre el  ejercicio practicado y el cáncer (Es Diari 18-09-2016). Como el estudio de  Moore SC et al comprobó como la actividad física realizada en el tiempo libre durante una media de 11 años reducía el riesgo de padecer diversos tipos de cánceres, entre el 10 y el 42%  según el cáncer. Las explicaciones de esto no son fáciles pero se las relacionan con las hormonas (se reduce la insulina, los estrógenos..), la sensibilidad a la insulina (aumenta con el ejercicio, reduciendo los niveles de ésta en el organismo), y con la inflamación sistémica (se reduce con el ejercicio), entre otras. Es en este sentido que la obesidad compartiría gran parte de estas causas (las incrementaría) y que por tanto podría a priori estar relacionada con mayor riesgo de padecer cáncer. 
Estas causas son las responsables, por otra parte, de que la obesidad aumente el riesgo de diabetes tipo 2, de la hipertensión arterial y con ello de los accidentes vásculo-cerebrales (atac de gota), y de enfermedades cardiovasculares. Su relación con el cáncer no está tan estudiada y sobre todo en las mujeres.
Un estudio reciente publicado en PLoS Medicine el agosto pasado y realizado en mujeres y utilizando los datos de un importante estudio poblacional el Women's Health Initiative (WHI) intentó determinar los efectos del sobrepeso y la obesidad en mujeres adultas, su duración y el riesgo acumulado de cáncer.
El estudio se hizo en 73.913 mujeres (50-79 años) sin antecedentes de cáncer al inicio del estudio a las que se les calculó su IMC en tres ocasiones durante un seguimiento medio de 12,6 años, en los que se diagnosticaron 6.301 cánceres.  El 60% de las mujeres tenían obesidad o sobrepeso.
Según este estudio cuanto mayor es la duración del sobrepeso o la obesidad mayor es el riesgo de cáncer relacionado con esta situación.
El cáncer de mama aumentó un 5% , el de útero un 17% y el de riñón un 16% en mujeres posmenopáusicas por cada 10 años de sobrepeso u obesidad.
Al tiempo que según el nivel de obesidad, cuanto más importante fuera ésta más riesgo, yendo del  8 al 37%.
Este estudio muestra como existe una relación entre la duración temporal del sobrepeso y la obesidad y el riesgo  de padecer cáncer en las mujeres tras la menopausia (7% por cada 10 años), y sobre todo en el de endometrio (útero).
Por ello, controlar el peso y aumentar el ejercicio físico en las mujeres en estas edades serían dos actitudes que se reforzarían y complementarían a la hora de prevenir el cáncer.

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. ¿Puede la obesidad aumentar el riesgo de cáncer en las mujeres en la menopausia?. Diari Menorca. 23-02-2017: 17.   http://menorca.info/

Arnold M, Jiang L, Stefanick ML, Johnson KC, Lane DS, LeBlanc ES, Prentice R, Rohan TE, Snively BM, Vitolins M, Zaslavsky O, Soerjomataram I, Anton-Culver H.
Duration of Adulthood Overweight, Obesity, and Cancer Risk in the Women's Health Initiative: A Longitudinal Study from the United States. PLoS Med. 2016 Aug 16;13(8):e1002081. doi: 10.1371/journal.pmed.1002081. eCollection 2016.

HNS Choices. Women's cancer risk may increase the longer they're obese. Published August 17, 2016. 

Roxanne Nelson. Laurie Barclay. Can Prolonged Obesity Increase the Risk for Cancer? . Medscape

 Casazza K, Fontaine KR, Astrup A, Birch LL, Brown AW, Bohan Brown MM, Durant N,et al. Myths, presumptions, and facts about obesity. N Engl J Med. 2013 Jan 31;368(5):446-54. doi: 10.1056/NEJMsa1208051

Flegal KM, Kit BK, Orpana H, Graubard BI.  Association of all-cause mortality with overweight and obesity using standard body mass index categories: a systematic review and meta-analysis.
JAMA. 2013 Jan 2;309(1):71-82. doi: 10.1001/jama.2012.113905.

-Moore SC, Lee IM, Weiderpass E, Campbell PT, Sampson JN, Kitahara CM, et al. Association of Leisure-Time Physical Activity With Risk of 26 Types of Cancer in 1.44 Million Adults. JAMA Intern Med. 2016 Jun 1;176(6):816-25. doi: 10.1001/jamainternmed.2016.1548.




sábado, 25 de marzo de 2017

¿Son capaces las mujeres médicas de conseguir mejores resultados clínicos?

¿Son capaces las mujeres médicas de conseguir mejores resultados clínicos?

La feminización de nuestra profesión cambiando muchas cosas en relación con los pacientes. La medicina una profesión clásicamente liberal, paternalista y de hombres, se ha transmutando en una medicina más horizontal, pública, asalariada y feminizada. Todo ello tiene sus luces y sombras, pero en mi opinión es más empática, accesible y humana. ¿Han tenido que ver en algo de esto las mujeres?. Pues no lo sé. Y, en cuanto a los resultados tangibles. ¿Lo hacen mejor o peor?
No hay muchos trabajos que comparen el quehacer diario de ambos géneros. Hoy traemos aquí un estudio que investiga los resultado en salud, según sean los médicos varones o mujeres. Así se estudió  la mortalidad y las tasas de readmisión hospitalaria de los pacientes atendidos por médicos mujeres u hombres.
Para ello se analizó una muestra aleatorizada del 20% de los asegurados mayores de 65 años ingresados por alguna condición clínica y tratados por médicos especialistas en medicina interna entre enero del 2011 y diciembre del 2014, de Medicare en EEUU. Se trataba de de pacientes asegurados en la que la retribuciones de los médicos se hacía por pago por desempeño (fee-for-service). Esto es importante pues el tipo de sistema retributivo (salario, capitación o pago por acto) condiciona los resultados.
Se examinó la asociación entre el sexo de los médicos y la mortalidad de los pacientes a los 30 días así como las tasas de readmisión hospitalaria ajustados por las características de los galenos, fueran varones o mujeres, en general y dentro el mismo hospital. En todo ello se tuvo en cuenta las diferencias debidas a la gravedad de las enfermedades de los pacientes.
Se utilizaron 1.583.028 hospitalizaciones en el análisis de la mortalidad a los 30 días. La edad media del paciente fue de 80,2± 8,5 años, 621.412 varones y 961.616 mujeres.
Los pacientes tratados por  mujeres médicas tuvieron una mortalidad inferior a los 30 días, así, mostraron una mortalidad ajustada de 11,07  frente a  11,49%  en los varones; la diferencia ajustada de riesgo fue de -0,43% (IC 95% -0,57 a -0,28%; P inferior a 0,001) y en riesgos absolutos, un número necesario a tratar (NTT) de 1 defunción cada 233. Y menores tasas de readmisión hospitalaria a los 30 días; así las tasas de readmisión ajustadas fueron 15,02  frente a  15,57%  de los varones; siendo la diferencia ajustada de riesgo de -055% (IC 95%  -0,71 a -0,39%; P inferior a 0.001), que en riesgos absolutos fue un NNT de 1 readmisión por cada  182, todo ello tras ajustarlo por factores confusores.  
Estas diferencias se mantuvieron en las 8 condiciones médicas analizadas según la gravedad de las situaciones clínicas. Sin embargo, fueron significativas las diferencias en mortalidad en el tratamiento de las sepsis, neumonía, insuficiencia renal aguda y arritmias. Y no significativas en
insuficiencia cardíaca congestiva, infección urinaria, y sangrado gastrointestinal.
Concluyen que en ancianos hospitalizados la atención recibida por las mujeres médicos internistas genera menor mortalidad (4% menos) y menos readmisiones hospitalarias que aquella generada por sus compañeros hombres.
Con todo, las  mujeres de este estudio eran más jóvenes (média de 42,8 frente a 47,8 de los varones)  y trataron menos pacientes hospitalizados al año, (131 frente a 180,5), dos factores (formación, y carga laboral) que pudieran influir en la  mejor o peor capacitación profesional de los médicos. Sin embargo, posiblemente la mejor capacidad comunicacional o empática, o un distinto manejo de las situaciones clínicas de las mujeres médicos sea alguna de  las explicaciones  de estos mejores resultados en los pacientes ancianos.
Estos resultados, tiran por el suelo los argumentos en contra de las mujeres por las que conciliar la vida familiar y laboral podría influir en su rendimiento laboral y por ende en los resultados.


Tsugawa Y, Jena AB, Figueroa JF, Orav EJ, Blumenthal DM, Jha AK.  Comparison of Hospital Mortality and Readmission Rates for Medicare Patients Treated by Male vs Female Physicians.
JAMA Intern Med. 2017 Feb 1;177(2):206-213. doi: 10.1001/jamainternmed.2016.7875.

Diana Phillips. Female vs Male Physicians: Better Outcomes?. Medscape.December 19, 2016


domingo, 5 de marzo de 2017

La campañas de cribado mamográfico sobrediagnostican el cáncer de mama

La campañas  de cribado mamográfico sobrediagnostican el cáncer de mama

Hace varios años nos hicimos eco de una editorial de PC Gøtzsche en el  CMAJ, en el que mantenía la opinión  de que era ya  hora de suspender las campañas de cribado del cáncer de mama mediante mamografías. Se analizaban las recomendaciones de la Canadian Task Force on Preventive Health Care al respecto en mujeres entre 40-75 años y las recomendaciones de US Preventive Services Task Force en el 2009. 
Apuntamos en el comentario de que  del cribado mediante mamografía, al margen de los falsos positivos y ulteriores pruebas diagnósticas y quirúrgicas innecesarias,  no disminuía la incidencia de tumores de mama en estado avanzados (mayores de 20 mm), algo importante pues este tamaño esta en relación con el riesgo de metástasis; y por otro, existían evidencias de que no se reducía la mortalidad por esta causa en términos poblacionales, frente a la detección oportunística de las mismas mujeres con la autopalpación y la mamografía en cada caso prescrita por el médico.
Señalamos que la inefectividad del cribado – medido en términos de disminución de la mortalidad según algún estudio - se achaca al aumento de la conciencia de las mujeres que acuden más precozmente a su médico cuando notan un bulto en el pecho,  y por otro lado, que la utilización de fármacos como el tamoxifeno y/o la quimioterapia han podido modificar la mortalidad por esta causa.
Con todo, aún hoy, la Agency for Healthcare Research and Quality, dependiente del Department of Health and Human Services de EEUU mantiene que el cribado mamográfico reduce el riesgo de muerte por CM entre un 25-31% en edades entre 40-69. En el mismo país, la U.S. Preventive Services Task Force (2009) advirtió empezar el cribado mamográfico  a partir del 50 años bianualmente, mientras la American Cancer Society mamografías anuales a partir de los 45 y la American College of Radiology mamografías anuales empezando a los 40 años. Por lo que vemos el tema es controvertido. 
En sentido contrario, sabemos por documentos del  Nordic Cochrane Centre (2008) que la posibilidad de sobrediagnóstico por CM  por el cribado mediante mamografía  que puede llegar al 50% sometiendo a la mujer a una  la cascada diagnóstico/terapeutica. Señalan que por cada 2.000 mujeres sometidas a la mamografía durante diez años, una se beneficiará de éstas, que evitará morirse por CM. Sin embargo, en el mismo tiempo a diez mujeres se les diagnosticará equivocadamente de CM y serán tratadas por ello innecesariamente.  De la misma manera, alrededor de 200 mujeres sanas serán alarmadas innecesariamente por bultos en el pecho (falsos positivos).
Recientemente ha sido publicado un estudio de cohortes en Annals of Internal Medicine que incide en el mismo problema. El segundo firmante es el Peter C. Gøtzsche que hemos comentado al principio, y coautor del documento de Nordic Cochrane Centre (2008) señalado. Un estudio que ha tenido un cierto eco mediático en la prensa general. Lo descubrimos a partir de un artículo en la CNN.
En este se evalúa la asociación entre el cribado mamográfico bienal  y el tamaño en el que se diagnostica el tumor, estimando el sobrediagnóstico (detección de tumores que no hubieran llegado a tener relevancia clínica) en una cohorte de mujeres danesas de entre 35 y 84 años entre los años 1980 y 2010.
La intervención poblacional consistió en ofrecer una mamografía poblacional a todas las mujeres entre 50 y 69 años cada dos años empezando en diferentes regiones de Dinamarca y en distintas fechas.
Valoraron las tendencias entre la incidencia de tumores avanzados (mayores de 20 mm) y no avanzados (inferior a 20 mm) en mujeres sometidas al cribado poblacional y a aquellas que no.
Para determinar el sobrediagnóstico del tumor se utilizaron dos enfoques:
1.- Se compararon las incidencias de tumores avanzados y no avanzados en mujeres entre 50-84 años en las áreas sanitarias que habían ofrecido el cribado mediante mamografía frente a las que no.
 2.- Comparar la incidencia de tumores no avanzados entre las mujeres en edades entre 35-49, 50-69 y 70-84 años en áreas sanitarias con cribado frente a las que no.
Según este análisis el cribado poblacional no se asoció con una menor incidencia de tumores avanzados. La incidencia de tumores no avanzados se incrementó en las áreas que se ofreció el cribado poblacional frente a los períodos previos a la puesta en marcha de esta medida. Así el ratio de la tasa de incidencia (RTI) entre ambas situaciones fue de 1,49 (IC 95% 1,43-1,54).
Según el primer enfoque se encontraron 271 CM invasivos y 179 CM carcinomas in situ ductales (CISD) que fueron sobrediagnosticados en el 2010, así las tasas de sobrediagnóstico fueron del 24,4% (incluyendo los CISD) y de 14,7% (excluyendo los CISD). Y, según el segundo enfoque, cuando se calcularon las diferencias regionales en mujeres más jóvenes sin cribado frente a las introducidas en el cribado se encontraron que 711 CM invasivos y 180 casos de CISD  sobrediagnoticados en el 2010. Tasas de sobrediagnósticos del 48,3% (incluyendo los CISD) y del 38,6% (excluyendo los CISD).
Concluyen, con todas las limitaciones de las variaciones regionales de cobertura del programa y del diagnóstico de CM, que el cribado mediante mamografía del CM no está asociado con una reducción en la incidencia de CM avanzados.
Y que por otro lado, 1 de cada 3 tumores invasivos y casos de CISD diagnosticados en mujeres mediante el cribado poblacional representarían un sobrediagnóstico (incremento de la incidencia del 48,3%) y serían tratadas innecesariamente. Y es que no todos los tumores diagnosticados tienen el mismo riesgo de llegar a ser un CM extendido. Unos regresan espontáneamente mientras tanto otros se extienden rápidamente, sin saber diferenciar unos de otros. Con todo, no todos los estudios son unánimes y aún admitiéndose un sobre-diagnóstico el % es netamente inferior en otros trabajos, comentan.

Jørgensen KJ, Gøtzsche PC, Kalager M1, Zahl PH. Breast Cancer Screening in Denmark: A Cohort Study of Tumor Size and Overdiagnosis. Ann Intern Med. 2017 Jan 10. doi: 10.7326/M16-0270. [Epub ahead of print]

Liz Szabo. Third of breast cancer patients treated unnecessarily, study says. The downsides of mammography. CNN. Kaiser Health News. Updated 1312 GMT (2112 HKT) January 10, 2017

Peter C. Gøtzsche.Time to stop mammography screening?. CMAJ 2011 Nov. 21. [Epub ahead of print]. 

http://annals.org/aim/article/745237/screening-breast-cancer-u-s-preventive-services-task-force-recommendation

http://www.bmj.com/content/suppl/2009/02/17/338.jan27_2.b86.DC1/gotp602920.www.pdf

lunes, 27 de febrero de 2017

Advertencias sobre los anticonceptivos antiacné

Advertencias sobre los anticonceptivos antiacné

No todos los anticonceptivos orales son iguales. Lo hemos hablado en distintas ocasiones; sin embargo, en una revisión anterior que comentamos se daba a entender que el posible riesgo tromboembolico venoso (TEV) de los estrógenos (etinilestradiol) se contrarestaba con los progestágenos clásicos (levonorgestrel), más androgénicos, mientras que los nuevos estrógenos (17-beta estradiol y el valerato deestradiol)  tendrían menores o mínimos efectos procoagulantes que los antiguos, aunque los progéstágenos modernos menos androgénicos tuvieran más riesgo. Al parecer una cosa podría compensar la otra.
Sin embargo, existen otras clases de ACO que por sus propiedades antiandrogénicas han sido utilizados para el tratamiento del acné, pero que hasta no hace mucho se prescribían como ACO de utilización normal dado que están incluidos en la financiación pública, como la ciproterona (progestágeno) con  el etinilestradiol (Diane 35). Sin embargo, en el 2013 la European Medicines Agency  (EMA) refiriéndose este  producto, hizo la recomendación de utilizar los ACO antiacné solo si otros productos han fallado, hacerlo con precaución  y durante un tiempo prudencial, habida cuenta su riesgo aumentado de TEV.
En este sentido la EMA se ha referido recientemente a los productos que contienen la combinación de dienogest 2 mg y el etinilestradiol 0,03 mg para el tratamiento del acné bajo las mismas recomendaciones. Solo prescribirlo si el resto de tratamientos (tópicos, antibióticos, ...) no funcionan y en mujeres con acné moderado que precisa una anticoncepción hormonal.  Se recomienda evaluar a la mujer tras 3 o 6 meses de su prescripción y periódicamente valorando la necesidad de su continuación.

EMA -Dienogest/ethinylestradiol-containing medicinal products indicated in acne

http://www.ema.europa.eu/docs/en_GB/document_library/Referrals_document/Dienogest_Ethinylestradiol_31/WC500220228.pdf

Robert Lowes. Oral Contraceptive Okay for Acne as Last Resort, Says EMA.January 27, 2017

jueves, 23 de febrero de 2017

Guía para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica de la AACE

Guía para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica de la AACE


La osteoporosis es un factor de riesgo de fractura, sobre todo en las mujeres postmenopáusicas.
Hoy traemos aquí la última Guía de Práctica Clínica  (GPC) sobre el particular de la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE). Una GPC, basada en la evidencia que aborda aspectos como el diagnóstico, la evaluación de la misma, tratamiento, sea por endocrionólogos como por médicos de familia.
Las evidencias fueron obtenidas a partir de MEDLINE, siendo las recomendaciones clasificadas con las letras entre la A y la D según la metodología adoptada por la AACE en el 2004. Se incluyó también algunos aspectos relativos a la costeefectividad y al riesgo-beneficio de las actuaciones, ausencias en la evidencia, recomendaciones alternativas y consenso de expertos. Como es habitual en las GPC de esta asociación, recoge toda la evidencia pero adolece de hacer una verdadera valoración de la coste-efectividad de la misma, algo que hay que tener en cuenta.
La GPC se estructura en 12 preguntas, que van desde la evaluación del riesgo de fractura, cuando diagnosticar la osteoporosis, mediciones de la densidad ósea, hasta la medicación entre otras.
Entienden que se ha de valorar en toda mujer posmenopáusica mayor de 50 años su riesgo de osteoporosis (B), además de con una historia clínica detallada y examen físico con la herramienta propuesta por la OMS el índice de  Fracture Risk Assessment Tool (FRAX®) (B). 
A su vez consideran aplicar un test para determinar la densidad mineral ósea (DMO) según el perfil de riesgo de fractura (B), para éste se recomienda las mediciones en cadera y columna lumbar provenientes del “dual-energy X-ray absorptiometry” (DXA) (B).
La osteoporosis puede ser diagnosticada si existen fracturas por inestabilidad en ausencia de otras alteraciones óseas metabólicas (B) o si se detecta un T-score de −2,5 o inferior en la columna lumbar (anteroposterior), cuello femoral, o cadera, siempre en ausencia de fracturas prevalentes (B).

martes, 15 de noviembre de 2016

¿Deben utilizarse los mismos criterios de cribado del cáncer de cérvix en la mujer vacunada contra el virus del papiloma humano?

¿Deben utilizarse los mismos criterios de cribado del cáncer de cérvix en la mujer vacunada contra el virus del papiloma humano?

La efectividad de las vacunas se valora tras el paso del tiempo y esto es un problema, pues no se puede esperar que el número de casos, la epidemia infecciosa, o el cáncer este caso suceda para que se aplique a nivel poblacional. Algo de esto ha sucedido con la actual vacuna contra en neumococo, la del reciente meningococo B y en este momento con la del virus del papiloma humano (HPV).
¿Tenemos datos sobre la prevención del cáncer de cérvix (CC) en las niñas que se vacunaron contra el HPV a la edad de los 12 años?
La verdad es que sobre ello nos posicionamos cuando el Ministerio introdujo la vacuna del HPV en el calendario vacuna español. El tiempo va pasando y siguen sin haber datos de campo pero si modelos matemáticos simulados que apuntarían que estas mujeres tal vez precisaran realizarles menos citologías,...  Las estrategias en prevención primaria del CC incluyen la citología, la determinación del HPV, la combinación de la citología y la HPV, la edad de inicio, el cambio a nuevas pruebas, así como el intervalo entre las pruebas de cribado.
En realidad, las actuales Guías de Práctica Clínica (GPC) no diferencian las actuaciones preventivas si la mujer ha recibido la vacuna HPV o no, de manera que es interesante plantear la cuestión. 
El modelo matemático  que comentamos y publicado el octubre pasado en el Journal of the National Cancer Institute   intenta proyectar los beneficios en salud, coste y daños asociados a las estrategias de cribado en  mujeres que han recibido la vacunación con HPV sea con vacunas bivalentes (HPV-2), cuatrivalentes (HPV-4) o novovalentes (HPV-9) en la prevención del CC.
El análisis de costeefectividad se realizó con la pretensión de identificar las estrategias de cribado que fuera mejor evaluadas según los umbrales económicos de 50.000 $ o 200.000 $ por años de vida ajustados por calidad ganados (QALY).
Según esto las mujeres que fueron vacunadas totalmente con HPV-2 o HPV-4  la mejor estrategia sería practicar una citología o test de HPV sola cada 5 años empezando en la edad de 25 -30 años con un ratio de coste-efectividad desde 34 680 $ a 138 560 $ por QALY ganado.
Un cribado anterior a estas edades o con más frecuencia no sería coste-efectivo o se asociaría a ratios de coste-efectividad excesivamente altos.
Por otro lado, las mujeres vacunadas con la vacuna HPV-9, solo un test inicial de HPV sería eficiente reduciendo la frecuencia por ejemplo cada 10 años empezando a partir de los 35 años (40. 210 $ por QALY) o a partir de los 30 años (127 010 $ por QALY). La menor eficacia con la vacuna HPV-9 sería empezando entre los 25-30 años con una frecuencia de cada 10 años.
Según este análisis simulado las recomendaciones de las actuales GPC de EEUU serían ineficientes.
Concluyen, que aplicando un modelo matemático de análisis simulado de la vacunación con VPH de primera generación (HPV16, HPV18) deberían modificarse las edades de inicio de cribado del CC (25-30 años), pudiéndose retrasar y reducir la frecuencia de su aplicación (5 años), o 10 años en aquellas que recibieron la más actual HPV-9,  introduciendo pruebas de determinación del HPV en mujeres ya vacunadas. Todo ello disminuiría los efectos adversos (sobrediagnostico y tratamiento de lesiones precancerosas) y los costes de aplicar las recomendaciones de las GPC actuales. Con todo, cabe recordar que la vacunación contra el HPV solo previene el CC en un 85,3% (HPV-9) aproximadamente por lo que las citologías rutinarias son necesarias. Por otro lado, la vacunación en mujeres mayores ésta no actua sobre las lesiones preexistentes en el cuello uterino y la reducción del riesgo de CC con la vacuna HPV es inferior a la aplicada en niñas a los 12 años. 

Kim JJ, Burger EA, Sy S, Campos NG. Optimal Cervical Cancer Screening in Women Vaccinated Against Human Papillomavirus. J Natl Cancer Inst. 2016 Oct 18;109(2). pii: djw216. Print 2017 Feb.

Kristin Jenkins. Less Cervical Cancer Screening in HPV-Vaccinated Population? Medscape October 24, 2016

domingo, 17 de abril de 2016

Sobre la vida sexual “normal”

Sobre la vida sexual “normal”

Traigo aquí un pequeño reportaje sobre un tema del que se habla mucho pero, por lo que se ve se sabe poco, o lo que se sabe no es completamente cierto. Y es el tema de lo que entendemos por una “vida sexual normal”. Viene a colación al desconocimiento que tenemos incluso  entre los médicos cuando en una sesión clínica dos doctoras manifestaron extrañadas que algunos pacientes les habían manifestado que ellos “no tenían ni habían tenido nunca ningún deseo sexual”. ¿Es eso posible?. ¿Es normal o patológico?. Pero, ¿qué es patológico en el comportamiento sexual?
La realidad es que el efecto péndulo a nivel social nos ha hecho venir de una época asexuada por la religión, las costumbres sociales y el sistema político, al menos en España, a una época, en mi opinión, de hipersexualización de la sociedad y en donde tener relaciones sexuales frecuentes es poco menos que rasgo de normalidad y la falta de ellas una rareza o un signo de enfermedad. No tener un deseo sexual (distinto a no tener relaciones) es signo de anormalidad, de enfermedad, (la realidad es que existe medicación al respecto, como comentamos),  sin embargo según esta fuente, aunque es un tema poco estudiado, afectaría entre el 0,4% al 3% de los hombres y mujeres (existe incluso un cierto movimiento reivindicativo al respecto), cuando la homosexualidad,  iría del 1 al 15% según las fuentes (también depende como se haga la pregunta), algo inferior a lo que habitualmente pensamos.
El animal humano es un mamífero extraño pues no tiene épocas de celo y la hembra humana siempre está, o debería estar receptiva independientemente de su edad. ¿Es eso cierto?.
La realidad es que de un punto de vista zoológico como nos señaló Desmond Morris en su clásico libro “el mono desnudo” los humanos no somos tan diferentes al resto de primates, pero que antropológicamente habríamos evolucionado a rasgos distintivos que asegurarían una infancia larga que permitiera un desarrollo cerebral extraútero correcto con el que alcanzar el volumen de nuestro cerebro adecuado y el grado de inteligencia que poseemos (existen diferentes post en este blog de libros de Arsuaga et al, al respecto), y esto influye en ciertos comportamientos fisiológicos y de comportamiento a largo plazo (la menopausia en las mujeres, la “teoría de la abuela”…).
Como nos señala este reportaje con diversas fuentes acreditadas el “comportamiento normal” no es tan “normal” como nos creemos. La homosexualidad no pasaría de la prevalencia de una enfermedad crónica tipo diabetes mellitus,  la utilización de prostitutas según estas fuentes  sería de un  2% (aunque recientemente este % en una encuesta española lo elevaba hasta el nivel  ¼ de los varones en una Comunidad Autónoma, algo que ponemos en duda) y las relaciones con un desconocido no pasarían de un  9%; siendo lo habitual relaciones sexuales dentro de un contexto a largo plazo (una pareja) que sería del  53%. Todo ello teniendo en cuenta los “sesgos” que este tipo de encuestas tienen (vergüenzas, tabús..).
Por otro lado, la frecuencia de las relaciones sexuales, según el Global Sex Survey de EEUU (50.000 encuentados) iría del 40% entre 1-3 veces a la semana, a un 18% que no tiene relaciones en todo el año, algo que concordaría con las ideas que al respecto tenemos. Menos relaciones en las lesbianas y más en los homosexuales varones. Pero en ancianos (media de 70 años), algo que pudiera sorprender, el 50% tendrían sexo dos veces al mes, y un 11% una vez a la semana.
En mi opinión los medios de comunicación magnifican, deforman y estandarizan el comportamiento sexual humano dando la sensación de “normal” lo que no sería más que una variación porcentualmente pequeña y dejando la idea  de que lo que para algunos (o muchos)  podría sentirse como una liberación con la edad (reducción de los niveles de testosterona y con ello del deseo) sería una enfermedad a la que rápidamente se intentaría poner remedio, algo que vemos en la consulta. Hecho que aprovecha la industria para proveernos de diversas medicaciones contra la falta de deseo sexual, la impotencia, y la testosterona últimamente…
En fin, un tema complicado, un “rio revuelto” esto de la sexualidad humana que es “ganancia de pescadores” para algunos.

**David Robson. What si a "normal" sex life?. BBC.- 17 February 2016

**Desmond Morris. The Naked Ape.




jueves, 7 de abril de 2016

El ibuprofeno como tratamiento de las cistitis

El ibuprofeno como tratamiento de las cistitis

Las infecciones urinarias del tracto inferior se suelen tratar con antibióticos, son la primera indicación en la mayoría de Guías de Práctica Clínica. Por esta razón, se señala que hasta un 25% de las prescripciones de antibióticos son por esta indicación. Sin embargo, una cierta proporción de las infecciones urinarias bajas (ITU) son autolimitadas con lo que haría innecesaria su prescripción. El exceso de antibioticos incrementa los costes económicos y el aumento de las resistencias bacterianas (ej  E Coli), lo que no es un tema baladí. Existen estudios que comparan los antibióticos frente a placebo en ITU mostrando que se retrasaba la resolución de los síntomas pero no complicaciones graves. Un pequeño estudio (escasa potencia) del mismo grupo del estudio que comentamos, comparó el tratamiento sintomático (ibuprofeno) frente a un antibiótico (ciprofloxacino) en mujeres con cistitis mostrando como el ibuprofeno no fue inferior al ciprofloxacino en la resolución de los síntomas. Con un conocimiento informado las mujeres podrían optar por tomar los antibióticos como segunda intención.
El estudio que comentamos va en esta línea, la de evaluar si se podrían reducir las prescripciones de antibióticos en mujeres con tratamiento sintomático con ibuprofeno, reservando los antibióticos ante el empeoramiento o la recurrencia de los síntomas y todo ello sin aumento de la sintomatología, las recurrencias y las complicaciones debidas a la intervención.
Para ello se captaron a 484 mujeres entre 18-65 años de 42 consultas de atención primaria con sintomatología típica de ITU y sin factores de riesgo, que fueron aleatorizadas a recibir  una dosis única de fosfomicina de 3 gr (n= 246, al final 243 analizadas) o ibuprofeno 400 mg/8 horas (n= 248, 241 analizadas) durante 3 días (se administraron placebos para simular las mismas presentaciones). En ambos grupos se prescribieron antibióticos si fue necesario por la persistencia de la sintomatología, empeoramiento o la recurrencia de la sintomatología.  El objetivo primario fue evaluar el número de los tratamientos con antibióticos prescritos entre los días 0-28 debidos a la ITU u otras condiciones y la carga sintomática entre los días 0-7, en ambos grupos. La sintomatología evaluada fue la disuria, la frecuencia o urgencia miccional y el dolor abdominal bajo. Según este análisis alrededor de dos tercios (66,5%) de las pacientes con ITU tratadas sintomáticamente con ibuprofeno solucionaron su problema sin tomar ningún antibiótico.  El grupo de 243 mujeres que tomaron fosfomicina recibieron 283 prescripciones de antibióticos (34 por nuevas ITU y 6 por otras razones), mientras las 241 con ibuprofeno solo 94 prescripciones antibióticas, de las cuales 81 se debieron a recurrencias o empeoramiento de sus ITU. Sin embargo, si bien el grupo del ibuprofeno tomó mucho menos antibióticos que el grupo de la fosfomicina, tuvo más sintomatología y en algún caso (5) se produjo como complicación la  pielonefritis.
La conclusión es que las ITU también pueden curarse espontáneamente y que el tratamiento sintomático sería válido en mujeres con ITU sin complicaciones y siempre bajo el consentimiento informado de éstas (ventajas e inconvenientes de no tomar antibióticos) y que ante algún cambio en la evolución se debería realizar la prescripción antibiótica. En cualquier caso se rechazó la hipótesis de no inferioridad del tratamiento sintomático en la ITU de manera que no se debe prescribir a nivel general al ibuprofeno como tratamiento de las ITU, aunque con conocimiento informado puede proponerse en mujeres con sintomatología leve e ITU y sin factores de riesgo. Es algo a tener en cuenta.

Gágyor I1, Bleidorn J2, Kochen MM3, Schmiemann G4, Wegscheider K5, Hummers-Pradier E6.
 Ibuprofen versus fosfomycin for uncomplicated urinary tract infection in women: randomised controlled trial. BMJ. 2015 Dec 23;351:h6544. doi: 10.1136/bmj.h6544.

 Bleidorn J, Gágyor I, Kochen MM, Wegscheider K, Hummers-Pradier E. Symptomatic treatment (ibuprofen) or antibiotics (ciprofloxacin) for uncomplicated urinary tract infection?--results of a
randomized controlled pilot trial. BMC Med 2010;8: 30.doi:10.1186/1741-7015-8-30 20504298

Reuters Staff. Symptomatic UTI Treatment Allows Some to Skip Antibiotics. Medscape
January 07, 2016

martes, 29 de marzo de 2016

La baja exposición al sol es un factor de riesgo en la morbi-mortalidad de las personas

La baja exposición al sol es un factor de riesgo en la morbi-mortalidad de las personas

El problema de las tendencias tipo péndulo es pasarnos de frenada. En la actualidad existe miedo al sol por el aumento de los cánceres de piel (hemos hablado en alguna ocasión). Sin embargo, como vimos la cantidad acumulada de rayos solares durante la vida del individuo solo se relaciona con los cánceres que no son melanoma (más controlables y de mejor pronóstico), los melanomas malignos están relacionados más con el riesgo de quemaduras solares al tiempo que  tendrían menos incidencia en los individuos que trabajan al aire libre que los que lo hacen en oficina, y mejor pronóstico en aquellos que en estos. 
Otro tema es el de la vitamina D3 y sobre todo a ciertas edades, y su relación con el metabolismo en general (no solo óseo), con las caídas y las fracturas, la cognición…del que hemos hablado en otros post.
Un tema que no se ha estudiado es el de la relación entre la exposición solar y la mortalidad, pues a priori grosso modo, en mi opinión, no existen diferencias entre el norte o sur de Europa, o entre países occidentales (igual estilo de vida) en relación a las horas de luz solar. Con todo, es algo a estudiar. Según la cohote sueca del  Melanoma in Southern Sweden (MISS) las tasas de mortalidad se doblaron entre las mujeres que evitaron exponerse al sol frente a aquellas con mayor exposición. No encontraron diferencias en mortalidad por cualquier causa (MCC)  o  por melanoma maligno entre las que se exponían o evitaban los rayos solares. En relación a esta cohorte, el estudio que comentamos tuvo el objetivo de determinar si la exposición solar se relaciona con alguna causa de muerte. Para ello, determina la mortalidad cardiovascular (MCV), la muerte por cáncer (MC), mortalidad sin cáncer ni eventos cardiovasculares (MNCCV), al tiempo que evalúa la MCC.
Se evaluaron a 29.518 mujeres durante 20 años de seguimiento de la cohorte de mujeres (25-64 años) del estudio MISS, captadas entre 1990 y 1992. A las mujeres captadas se las invitó a completar un cuestionario al inicio del estudio (1990-92) relativo a factores de riesgo de melanoma maligno. El 74% de las mujeres que recibieron el cuestionario contestaron y fueron introducidas en el estudio (29.518 mujeres).Se obtuvo información al inicio del seguimiento sobre la exposición solar y sobre diferentes variables confusoras (estado civil, nivel educacional, hábito tabáquico, consumo de alcohol, número de hijos…). Según este las mujeres con hábitos de exposición al sol mayores tuvieron menor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), de diabetes, de esclerosis múltiple, de enfermedades pulmonares y de  MNCCV,  en comparación con las mujeres que evitaban. A su vez las mujeres no fumadoras que evitaban la exposición al sol tuvieron una esperanza de vida parecida a las mujeres fumadoras con alta exposición al sol. Según este análisis la falta de exposición al sol sería un factor de riesgo de muerte de magnitud parecida al hábito de fumar. En comparación con el grupo de mayor exposición al sol, la esperanza de vida de las que evitaban el sol se redujo entre 0,6-2,1 años.  Según este análisis los beneficios de la exposición al sol serían dosis específicas, aumentando con la exposición.
Concluyen que existiría una mayor esperanza de vida entre las mujeres con una exposición activa a  los rayos solares relacionada con menor MCV, y MNCCV, lo que influiría en el aumento del riesgo de cáncer de piel y de la MC. Aunque los cánceres de piel de pacientes expuestas al sol tendrían mejor pronóstico. Con ello lanzan la idea, en mi opinión equivocada, de que evitar la exposición al sol es un factor de riesgo de muerte parecido al hábito tabáquico.
Existen aspectos criticables como que el índice de rayos ultravioleta máximo en Suecia es bajo (menos de 3) un máximo de 9 meses al año, en comparación con otros países;  que el estudio se basó en un cuestionario inicial sobre el riesgo de melanoma maligno que se relacionó con variables de salud durante 20 años sin tener en cuenta que pudiera cambiar la situación de las personas estudiadas durante dicho tiempo;  y por último y más importante,  no diferenció entre personas expuestas al sol activas o pasivas, ni en ellas los estilos de vida saludables tales como el ejercicio físico. 

Lindqvist PG, Epstein E, Nielsen K, Landin-Olsson M, Ingvar C, Olsson H. Avoidance of sun exposure as a risk factor for major causes of death: a competing risk analysis of the Melanoma in Southern Sweden cohort. J Intern Med. 2016 Mar 16. doi: 10.1111/joim.12496. [Epub ahead of print]

Marcia Frellick. Avoiding Sun as Dangerous as Smoking. Medscape 2016




martes, 15 de diciembre de 2015

¿Viven más las personas más felices?. ¿La felicidad mejora la supervivencia?

¿Viven más las personas más felices?. ¿La felicidad mejora la supervivencia?

El tema de la felicidad es un tema complicado pues su definición varía según los autores y acotar lo que es una sensación subjetiva de bienestar es complicado. Estar más sano físicamente no siempre significa ser más feliz, del mismo modo que  los países con menos esperanza de vida no siempre son los más infelices. La actitud de afrontamiento de las situaciones, la resignación, el profesar una religión, la personalidad, la sociedad consumista…son aspectos que influyen en la felicidad y también en la mortalidad, por ello la relación entre una y otra no es fácil.
Sin embargo, si pensamos que la mala salud es causa de infelicidad, esta podría estar relacionada con la mortalidad. De hecho existen estudios en este sentido, la infelicidad no sería más que una variable relacionada con la mala salud. De tal modo que la gente infeliz tendría una salud peor y por tanto se moriría antes. ¿Es así?
Se utilizó la encuesta poblacional en mujeres del  Million Women Study de United Kingdom (UK), iniciada en el 1996 y en 2001 y seguida electrónicamente según la mortalidad por cualquier causa (MCC)...Tres años tras la inclusión de las mujeres en esta cohorte se les pasó un cuestionario en el que se solicitaba contestar a preguntas relacionadas con la autoconciencia de salud, felicidad, stress, sentimientos de control, y la sensación de sentirse relajada.
Se valoró la mortalidad antes de enero del 2012 por cualquier causa (MCC), por enfermedad isquémica del corazón, cáncer, en mujeres que no habían padecido enfermedades cardíacas, accidente vásculocerebral (AVC), enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o cáncer en el momento de responder al cuestionario. Se aplicó un modelo de regresión COX ajustando las respuestas a diversos factores de estilos de vida, se calcularon las tasas de mortalidad comparándolas con las respuestas de las mujeres que mostraron ser infelices (sentir felicidad a veces, raramente, o nunca) con aquellas que eran felices la mayor parte del tiempo.
De 719.671 mujeres (edad media 59 años, rango 55-63), el 39% (282.619) contestaron sentirse felices la mayor parte del tiempo, el 44% (315.874) generalmente eran felices, y un 17% (121.178) se declararon infelices.  Durante un seguimiento de 10 años el 4% (31.531) de las mujeres murieron. La autopercepción de mala salud en el cuestionario inicial estuvo fuertemente asociado con la sensación de ser infeliz. Si bien es cierto que tras ajustar la autopercepción de salud con el tratamiento de la hipertensión arterial, la diabetes, el asma, la artritis, la depresión o la ansiedad y otros factores relacionados con los estilos de vida (entre los que se incluyeron el hábito tabáquico, la abstinencia, el índice de masa corporal..), la infelicidad no se asoció con la MCC, pues el riesgo relativo ajustado (RR) entre felicidad e infelicidad fue del 0,98 (IC 95% 0,94–1,01), por enfermedad isquémica del corazón RR 0,97 (IC 95% 0,87–1,10), y por cáncer RR 0,98 (IC 95% 0,93–1,02). Sin embargo, los resultados no fueron distintos en la sensación de stress o la falta de control.
Según este estudio, prospectivo, poblacional en mujeres, la mala sensación de salud podría causar infelicidad. Si bien es cierto que tras ajustar por variables confusoras, la sensación de felicidad subjetiva al parecer no se relacionan con la mortalidad.
Con todas las reservas de determinar la felicidad por una encuesta al inicio del estudio y relacionarla con la mortalidad durante 10 años, no deja de ser un dato sorprendente.

Bette Liu et al, FRS for the Million Women Study Collaborators. Does happiness itself directly affect mortality? The prospective UK Million Women Study. Lancet. Published Online: 09 December 2015. 



jueves, 24 de septiembre de 2015

En iguales condiciones no existen diferencias entre los médicos de familia y los obstetras en la atención del parto no complicado

En iguales condiciones no existen diferencias entre los médicos de familia y los obstetras en la atención del parto no complicado

Los estudios comparativos entre médicos generalistas (de familia) y aquellos especialistas sobre actuaciones sanitarias frecuentes no arrojan diferencias apreciables. Se ha visto en los estudios comparativos entre pediatras y médicos de familia y entre estos y los obstetras en nuestro medio (parto en casa).
El estudio que hoy comentamos estudia esta afirmación sobre las diferencias entre los resultados obstétricos entre médicos de familia y obstetras en medio hospitalario mediante un estudio ecométrico ajustando a posibles factores confusores
Se trata de un estudio sobre una cohorte retrospectiva de todos los partos hospitalarios realizados por médicos de familia y obstetras del Canadá (excepto Quebec) de más de 20 semanas y con un peso del feto superior a 500 gr,  entre abril del 2006 y marzo del 2009. Los objetivos primarios determinaron los riesgos relativos (RR) de muerte perinatal hospitalaria  y un objetivo compuesto por mortalidad maternal y morbilidad grave, todo ello evaluado por un análisis de regresión múltivariante.
En este período se detectaron 3.600 muertes perinatales y 14.394 casos de morbilidad maternal entre 799.823 niños y 793.053 madres de 390 hospitales. Según esto el RR de mortalidad perinatal entre MF y obstetras fue de  0,98 (IC 95% 0,85–1,14) y de morbilidad maternal del 0,81 (IC 95% 0,70–0,94). El RR según el método estadístico utilizado varió a  0,97 (IC 95% 0,58–1,64) para muerte perinatal  y a 1,13 (IC 95% 0,65–1,95)  para morbilidad maternal.