¿Son útiles los probióticos en el cólico del lactante?
Sobre el cólico del lactante, hemos hablado en ciertas ocasiones. Una entidad sin causa clara y por tanto con diversos tipos de tratamientos no del todo efectivos. Sin embargo es benigna con resolución espontánea pasado el tiempo.
Se conoce como accesos de llanto súbito e incontrolable en lactantes menores de tres meses de edad sin causa aparente, durante tres horas diarias y 3 días seguidos y durante al menos 3 semanas (la regla del 3, propuesta en el 1954 por Wessel). El acotamiento del síndrome es por tanto difícil, pues el “lloro” por si solo es algo inespecifico para catalogar una patología. Sin embargo, las características del lloro “despertar llorando”, “lloro delante una molestia de aparición súbita”... podrían ser predictoras de esta patología.
Para la etilogía de este síndrome se han barajado diversas explicaciones que van desde alteraciones de la movilidad intestinal (“el cólico”), el reflujo gastrointestinal, la intolerancia alimentaria (láctea), el aumento de gas (meteorismo intestinal) a las alteraciones de la flora intestinal (la microbiota), con reducción de los lactobacilos y aumento de los coliformes. Si bien es cierto que el comportamiento de los padres también al parecer es predictor del “cólico del lactante”, pues depende de la edad de la madre, es más frecuente en los primogénitos, se relaciona con la ansiedad de los padres, el hábito tabáquico de la madre,...
La idea de que es debido a los gases dio pie a la prescripción de fármacos como la simeticona, en cuanto al alteraciones de la movilidad a anticolinérgicos, infusiones de manzanilla (Matricaria chamomilla), de hinojo (Foeniculum vulgare), de Melissa officinalis, o de menta (Mentha piperita),...La posibilidad de una intolerancia alimentaria a leches sin lactosa, fórmulas con hidrolizados (parcial o totalmente) de la leche....Hasta dietas hipoalérgicas específicas para las madres lactantes...
La administración de probióticos surge de la idea de que la causa del cólico se debe a una modificación de la microbiota del lactante. Estudios hasta el momento no han dado los resultados esperados. Como señalamos en el 2014 un estudio de SungV et al (al parecer el primer firmante del metaanálisis que comentamos) con lactobacilo reuteri DSM17938 no llegó a modificar la sintomatología del cólico del lactante. Las revisiones sistemáticas al respecto tampoco habían dado sus frutos debido a la escasez de ensayos clínicos aleatorizados (ECA). En tres estudios en niños de madres lactantes la suplementación con este probiótico fue efectivo, no así en uno que alternaban la lactancia materna con una fórmula láctea para lactantes.
Algunos metaanálisis que se han realizado al respecto han mostrado que éste lactobacilo podría ser efectivo en lactantes alimentados con lactancia materna. Hoy traemos aquí otro metaanálisis reciente, que determino si el lactobacilo reuteri DSM17938 era efectivo para reducir los llantos y el estado de agitación de los lactantes con cólicos del lactante cuando se comparan con el placebo a los 21 días tras la aleatorización; y si estos efectos se modificaban según el tipo de alimentación, la exposición a inhibidores de la bomba de protones (IBP), fórmulas hipoalérgica, y en los niños de madres a las que se les eliminaron los productos lácteos de la dieta (en lactancia materna).
Los ECA se identificaron a partir de las bases de datos médicas de PubMed, Medline, Embase, el Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature, la Database of Abstracts of Reviews of Effects, and Cochrane, y los e-abstracts de los ECA en este momento registrados y no finalizados.
Se trataban de ECA publicados hasta junio del 2017 realizados con el probiótico lactobacilo reuteri DSM17938 frente a placebo, administrado oralmente en lactantes con cólico del lactante y los que se determinaban como objetivos el llanto y la duración del malestar (agitación..) del lactante a los 21 días de tratamiento.
Se identificaron y analizaron cuatro ECA con 345 lactantes con cólico del lactante, de ellos 174 recibieron el probiótico y 171 placebo. Todos los del grupo de intervención recibieron el mismo probiótico manufacturado por la misma compañía (BioGaia) y con la misma dosis, 5 gotas vía oral diariamente. En el grupo control un placebo de las mismas características (maltodextrina en suspensión de aceite).
El grupo de intervención con el probiótico tuvo un tiempo menor de llanto y de disconfort que el del grupo placebo, siendo la diferencia en minutos en el día 21 de -25,4 (IC 95% -47,3 a -3,5). Siendo la probabilidad de éxito del tratamiento el doble en los niños del grupo probiótico que los del placebo en cualquier momento, así la tasa de incidencia ajustada en el día 21 fue de 1,7 (1,4-2,2). Sin embargo, si bien los efectos de la intervención fueron importantes en los lactantes alimentados con lactancia materna, siendo el número necesario para tratar (NNT) en el día 21 para conseguir el éxito de 2,6 (IC 95% 2.0-3.6), no así en los en los alimentados con lactancia artificial que fue insignificante.
El diseño de los ECA y el tamaño de la muestra de los lactantes de este metaanálisis da pie a afirmar que la administración del lactobacilo reuteri DSM17938 sería efectivo en los lactantes con cólico alimentados con lactancia materna. En aquellos alimentados con fórmula se necesitan más estudios.
Como limitaciones señalar que los distintos estudios tuvieron distintos métodos para definir el cólico del lactante y en la medición de los resultados. El malestar o agitación (“fussing”) se definió
en dos estudios como un estado de transición caracterizada por actividad motora no rítmica y vocalizaciones intermitentes, los otros dos no.
Uno de los estudios (australiano) incluyó lactantes o con medicación antireflujo, fórmulas hipoalérgicas, probióticas o prebióticas; en cambio en otro los criterios de inclusión fueron más estrictos, lo que da pie a una cierta heterogeneidad.
Es interesante recalcar las diferencias entre los lactantes alimentados a pecho frente a los de fórmula, que incidirían en que los primeros tendrían una microbiota distinta (bifidobacteria) frente los de fórmula en los que la microbiotas seria más variada. O, que las madres de los niños alimentados a pecho tienen unas características distintas en la relación con el niño que los alimentados con formula (sesgo de selección).
Sung V, D'Amico F, Cabana MD, et al. Lactobacillus reuteri to Treat Infant Colic: A Meta-analysis. Pediatrics. 2018 Jan;141(1). pii: peds.2017-1811. doi: 10.1542/peds.2017-1811.
SungV , Hiscock H, Tang MLK, et al. Treating infant colic with the probiotic Lactobacillus reuteri: double blind, placebo controlled randomised trial. BMJ 2014; 348 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.g2107 (Published 1 April 2014)
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miércoles, 14 de febrero de 2018
jueves, 10 de abril de 2014
El cólico del lactante, entre la funcionalidad y la inefectividad de los tratamientos
El cólico del lactante, entre la funcionalidad y la inefectividad de los tratamientos
El cólico del lactante es una entidad que lleva de cabeza a los padres primerizos y a los médicos que atienen niños. Y digo que lleva de cabeza, pues su misma funcionalidad hace que no haya terapias claras y efectivas que tranquilicen a unos tanto como a otros. Se trata, en general, de accesos de llanto súbito e incontrolable en lactantes menores de tres meses de edad. El problema inicial que se plantea con esta entidad es su misma definición, basada fundamentalmente en algo tan inespecífico como el tiempo que el niño se pasa llorando. Clásicamente se le ha definido como el llanto en un lactante de menos de tres meses, de al menos 3 horas diarias en al menos 3 días seguidos y durante al menos 3 semanas (la regla del 3 propuesta en el 1954). Sin embargo, esta definición choca con el comportamiento de los padres que no están dispuestos que su niño llore durante tanto tiempo sin hacer nada, lo que complica el diagnóstico. Otras definiciones se refieren no tanto al llanto del niño como a la reacción de los padres delante esta situación. Así existirían expresiones de los padres serían altamente predictoras de esta alteración, como “despertarse llorando”, “dolor o molestia de aparición súbita”...
Las hipótesis de este trastorno van desde alteraciones de la movilidad abdominal, alteraciones de la flora microbiana (disminución de lactobacilos e incremento de coliformes), la producción de gas en el tracto gastrointestinal... Hasta el comportamiento de los padres, la ansiedad, la interacción entre los padres y el lactante ...de ahí que, se ha encontrado una asociación entre el hábito tabáquico de la madre, la edad de la misma, el hecho de ser el primogénito,...pero, pero no sorprendentemente con el método de alimentación del lactante.
Los tratamientos han ido desde dar fármacos contra el meteorismo, por aquello de la teoría de tener “gases”, tal es el caso de la simeticona, pero estudios han mostrado que no es mejor que el placebo.
La teoría de las alteraciones de la motilidad se han abordado con anticolinérgicos (antiespasmódicos) del tipo de la diciclomina (dicicloverina) y el bromuro de cimetropio (un derivado de la belladona) que reducen la actividad muscular lisa, y que aunque han mostrado alguna eficacia su uso debe evitarse sobre todo en lactantes menores de 6 meses (que es cuando es más prevalente este trastorno) dado sus efectos secundarios, tales como distres respiratorio, convulsiones, o distensión abdominal.
Como soluciones más naturales se han propuesto remedios de herboristeria, como infusiones de manzanilla (Matricaria chamomilla), hinojo (Foeniculum vulgare), la Melissa officinalis, y la menta (Mentha piperita), aunque señalan que son de eficacia limitada, y también tienen efectos secundarios del tipo adormecimiento, constipación intestinal, pérdida de apetito.
Otro de los remedios clásicos son las soluciones de sucrosa (sacarosa, en español, compuesto de 50% de glucosa y 50% de fructosa), pero tiene escasa evidencia y efectos sobre la alimentación del niño y aumento de gases en niños menores de 6 meses.
La teoría de la intolerancia o la alergia alimentaria como causa de problemas digestivos a esta temprana edad, han hecho que se propongan diferentes soluciones alimentarias, que van desde suplementos con lactasas (gotas, leches) o reducir la lactosa de la leche.
O, en el caso supuesto de la intolerancia a la proteínas de la leche de vaca, su modificación dietética con la que mejorar la sintomatología, sea o no la causa del cólico del lactante. En este aspecto, las fórmulas hipo-alérgicas, en forma de hidrolizados de leche entera, por la que se trocean las proteínas para su mejor digestión, pudiendo existir fórmulas parcialmente hidrolizadas o completamente hidrolizadas.
La fórmulas altas en fibras, habitualmente con polisacáridos de soja, también se han probado pero sin excesivo éxito con respecto a las fórmulas habituales.
Las fórmulas a base de soja no se recomiendan en el tratamiento del cólico del lactante dado los altos niveles de fitoestrógenos y por poder ser causa de alergia en el lactante.
Las dieta hipoalégicas para madres lactantes, evitando productos derivados de la leche de vaca, huevos, frutos secos, harinas de trigo, pescado... pueden ser útiles en algunas madres, pero sus resultados son también limitados.
Otros métodos como masajes o quiroterapraxia se han utilizado con resultados diversos, que dan como resultado una falta de estudios de buena calidad que permita extraer conclusiones fiables para su recomendación.
La recomendación tradicional de envolver a los lactantes, común en el norte de Europa, y que vuelve a resurgir en otros países, puede mejorar el llanto del lactante, pero el sistema tradicional de envolver al niño con las piernas juntas y estiradas aumenta el riesgo de displasia de cadera. Así mismo, se ha señalado que podría ser causa de muerte súbita del lactante si se le mantiene en posición prona y ser causa de problemas por sobrecalentamiento. De ahí que no se recomiende para el tratamiento del cólico del lactante.
Estudios recientes de pequeño alcance sugieren distintas modificaciones de la flora microbiana en los lactantes con cólicos del lactante con respecto a aquello que no presentaban estos síntomas, que han dado como resultado la recomendación de administrar probióticos en este tipo de niños
Algunos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) niños alimentados con lactancia materna o fórmula, ha mostrado que los probióticos eran efectivos para controlar el llanto en este tipo de niños. Otros más recientes, como uno publicado en BMJ en 170 lactantes el lactobacilo reuteri DSM 17938 no mejoró la sintomatología del cólico del lactante.
Revisiones sistemáticas realizadas sobre los probióticos y el cólico del lactante muestran la necesidad de ahondar más en este estudio pues los datos hasta el momento son insuficientes y generados por ECA con metodología diversa. En este momento se están realizando al menos 5 ECA al respecto.
El nudo gordiano de la falta de evidencias sobre el manejo de esta entidad se encuentran en la falta de consenso en cuanto a la definición basada fundamentalmente en el llanto del niño, que dan como consecuencia diferente prevalencias y resultados de las diferentes terapias aplicadas.
Con todo, no hay que olvidar los signos de alarma en niños con llanto frecuente que harán pensar en otra patología más grave, tales como, irritabilidad, taquicardia, palidez, manchas en la piel, petequias, equimosis, cianosis, aleteo nasal, hipotonía, meningismo, fontanela tensa y percepetiles de crecimiento extremos con peso inferiores al 4 perceptil por edad, disminución de los mismos, o un diámetro de cabeza superior al 95 perceptil o incremento progresivo de este. O aquellos síntomas como: vómitos biliosos o en proyectil, sangre en las heces, fiebres, letargia, rechazo del alimento, o factores de riesgo de sepsis.
Sobre todo que los árboles de la inespecificidad de la sintomatología no nos dejen ver el bosque de lo realmente grave.
Jordi Cuñé, Jonathan Santas. Infant Colic: Is a Solution at Hand?
http://www.medscape.com/viewarticle/822073_1
Drug and Therapeutics Bulletin. Management of infantile colic. BMJ. 2013;347:f4102.
http://www.bmj.com/content/347/bmj.f4102?view=long&pmid=23843563
http://www.hemosleido.es/2014/04/02/un-ensayo-clinico-no-encuentra-beneficios-de-los-probioticos-en-el-colico-del-lactante/
SungV , Hiscock H, Tang MLK, et al. Treating infant colic with the probiotic Lactobacillus reuteri: double blind, placebo controlled randomised trial. BMJ 2014; 348 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.g2107 (Published 1 April 2014)
El cólico del lactante es una entidad que lleva de cabeza a los padres primerizos y a los médicos que atienen niños. Y digo que lleva de cabeza, pues su misma funcionalidad hace que no haya terapias claras y efectivas que tranquilicen a unos tanto como a otros. Se trata, en general, de accesos de llanto súbito e incontrolable en lactantes menores de tres meses de edad. El problema inicial que se plantea con esta entidad es su misma definición, basada fundamentalmente en algo tan inespecífico como el tiempo que el niño se pasa llorando. Clásicamente se le ha definido como el llanto en un lactante de menos de tres meses, de al menos 3 horas diarias en al menos 3 días seguidos y durante al menos 3 semanas (la regla del 3 propuesta en el 1954). Sin embargo, esta definición choca con el comportamiento de los padres que no están dispuestos que su niño llore durante tanto tiempo sin hacer nada, lo que complica el diagnóstico. Otras definiciones se refieren no tanto al llanto del niño como a la reacción de los padres delante esta situación. Así existirían expresiones de los padres serían altamente predictoras de esta alteración, como “despertarse llorando”, “dolor o molestia de aparición súbita”...
Las hipótesis de este trastorno van desde alteraciones de la movilidad abdominal, alteraciones de la flora microbiana (disminución de lactobacilos e incremento de coliformes), la producción de gas en el tracto gastrointestinal... Hasta el comportamiento de los padres, la ansiedad, la interacción entre los padres y el lactante ...de ahí que, se ha encontrado una asociación entre el hábito tabáquico de la madre, la edad de la misma, el hecho de ser el primogénito,...pero, pero no sorprendentemente con el método de alimentación del lactante.
Los tratamientos han ido desde dar fármacos contra el meteorismo, por aquello de la teoría de tener “gases”, tal es el caso de la simeticona, pero estudios han mostrado que no es mejor que el placebo.
La teoría de las alteraciones de la motilidad se han abordado con anticolinérgicos (antiespasmódicos) del tipo de la diciclomina (dicicloverina) y el bromuro de cimetropio (un derivado de la belladona) que reducen la actividad muscular lisa, y que aunque han mostrado alguna eficacia su uso debe evitarse sobre todo en lactantes menores de 6 meses (que es cuando es más prevalente este trastorno) dado sus efectos secundarios, tales como distres respiratorio, convulsiones, o distensión abdominal.
Como soluciones más naturales se han propuesto remedios de herboristeria, como infusiones de manzanilla (Matricaria chamomilla), hinojo (Foeniculum vulgare), la Melissa officinalis, y la menta (Mentha piperita), aunque señalan que son de eficacia limitada, y también tienen efectos secundarios del tipo adormecimiento, constipación intestinal, pérdida de apetito.
Otro de los remedios clásicos son las soluciones de sucrosa (sacarosa, en español, compuesto de 50% de glucosa y 50% de fructosa), pero tiene escasa evidencia y efectos sobre la alimentación del niño y aumento de gases en niños menores de 6 meses.
La teoría de la intolerancia o la alergia alimentaria como causa de problemas digestivos a esta temprana edad, han hecho que se propongan diferentes soluciones alimentarias, que van desde suplementos con lactasas (gotas, leches) o reducir la lactosa de la leche.
O, en el caso supuesto de la intolerancia a la proteínas de la leche de vaca, su modificación dietética con la que mejorar la sintomatología, sea o no la causa del cólico del lactante. En este aspecto, las fórmulas hipo-alérgicas, en forma de hidrolizados de leche entera, por la que se trocean las proteínas para su mejor digestión, pudiendo existir fórmulas parcialmente hidrolizadas o completamente hidrolizadas.
La fórmulas altas en fibras, habitualmente con polisacáridos de soja, también se han probado pero sin excesivo éxito con respecto a las fórmulas habituales.
Las fórmulas a base de soja no se recomiendan en el tratamiento del cólico del lactante dado los altos niveles de fitoestrógenos y por poder ser causa de alergia en el lactante.
Las dieta hipoalégicas para madres lactantes, evitando productos derivados de la leche de vaca, huevos, frutos secos, harinas de trigo, pescado... pueden ser útiles en algunas madres, pero sus resultados son también limitados.
Otros métodos como masajes o quiroterapraxia se han utilizado con resultados diversos, que dan como resultado una falta de estudios de buena calidad que permita extraer conclusiones fiables para su recomendación.
La recomendación tradicional de envolver a los lactantes, común en el norte de Europa, y que vuelve a resurgir en otros países, puede mejorar el llanto del lactante, pero el sistema tradicional de envolver al niño con las piernas juntas y estiradas aumenta el riesgo de displasia de cadera. Así mismo, se ha señalado que podría ser causa de muerte súbita del lactante si se le mantiene en posición prona y ser causa de problemas por sobrecalentamiento. De ahí que no se recomiende para el tratamiento del cólico del lactante.
Estudios recientes de pequeño alcance sugieren distintas modificaciones de la flora microbiana en los lactantes con cólicos del lactante con respecto a aquello que no presentaban estos síntomas, que han dado como resultado la recomendación de administrar probióticos en este tipo de niños
Algunos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) niños alimentados con lactancia materna o fórmula, ha mostrado que los probióticos eran efectivos para controlar el llanto en este tipo de niños. Otros más recientes, como uno publicado en BMJ en 170 lactantes el lactobacilo reuteri DSM 17938 no mejoró la sintomatología del cólico del lactante.
Revisiones sistemáticas realizadas sobre los probióticos y el cólico del lactante muestran la necesidad de ahondar más en este estudio pues los datos hasta el momento son insuficientes y generados por ECA con metodología diversa. En este momento se están realizando al menos 5 ECA al respecto.
El nudo gordiano de la falta de evidencias sobre el manejo de esta entidad se encuentran en la falta de consenso en cuanto a la definición basada fundamentalmente en el llanto del niño, que dan como consecuencia diferente prevalencias y resultados de las diferentes terapias aplicadas.
Con todo, no hay que olvidar los signos de alarma en niños con llanto frecuente que harán pensar en otra patología más grave, tales como, irritabilidad, taquicardia, palidez, manchas en la piel, petequias, equimosis, cianosis, aleteo nasal, hipotonía, meningismo, fontanela tensa y percepetiles de crecimiento extremos con peso inferiores al 4 perceptil por edad, disminución de los mismos, o un diámetro de cabeza superior al 95 perceptil o incremento progresivo de este. O aquellos síntomas como: vómitos biliosos o en proyectil, sangre en las heces, fiebres, letargia, rechazo del alimento, o factores de riesgo de sepsis.
Sobre todo que los árboles de la inespecificidad de la sintomatología no nos dejen ver el bosque de lo realmente grave.
Jordi Cuñé, Jonathan Santas. Infant Colic: Is a Solution at Hand?
http://www.medscape.com/viewarticle/822073_1
Drug and Therapeutics Bulletin. Management of infantile colic. BMJ. 2013;347:f4102.
http://www.bmj.com/content/347/bmj.f4102?view=long&pmid=23843563
http://www.hemosleido.es/2014/04/02/un-ensayo-clinico-no-encuentra-beneficios-de-los-probioticos-en-el-colico-del-lactante/
SungV , Hiscock H, Tang MLK, et al. Treating infant colic with the probiotic Lactobacillus reuteri: double blind, placebo controlled randomised trial. BMJ 2014; 348 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.g2107 (Published 1 April 2014)
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