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sábado, 24 de abril de 2021

El síndrome de Guillain-Barré (SGB) y la COVID-19

El síndrome de Guillain-Barré (SGB) y la COVID-19

Uno de los temas a priori que más me preocupaban en relación a la vacuna contra la COVID-19, máxime al tratarse de vacunas de nuevo diseño, era el riesgo de producir alteraciones inmunológicas que condujeran a casos de síndrome de Guillain-Barré (SGB). Y es que hace unos días se ingresó un paciente en nuestro hospital bajo la sospecha de esta patología, aunque posteriormente se recalcó que no podía achacarse a la vacuna (no sé como quedó el tema).

Lo tratamos hace años a raíz de las controversias con la vacuna antigripal, que se administra de manera universal a partir de los 6 meses de edad de EEUU, en cambio aquí en grupos de riesgo y según edad. En aquel hablábamos como en metaanálisis publicado en Vaccine (Martín Arias LH et al) y analizando 39 estudios entre 1981 y 2014 mostraban un riesgo relativo entre 1,4 y 1,8 dependiendo del tipo de vacunas. Un riesgo que se respaldaba con otros metaanálisis anteriores  como el de Salmon DA et al, (2013) sobre la vacunación H1N1 del 2009, en el que la tasa de riesgo de incidencia llegó a ser de  2,35 (1,6 exceso de casos por millón de personas vacunadas). Riesgos pequeños pero que existían.  

domingo, 7 de febrero de 2021

¿Existen similitudes entre la epidemia por la COVID-19 y la gripe estacional?

¿Existen similitudes entre la epidemia por la COVID-19 y la gripe estacional?

Al principio de la epidemia por COVID-19, allá por febrero, hubo distintas manifestaciones de expertos que afirmaban que esta epidemia era parecida a una gripe estacional, pero más fuerte. Los números así lo parecían avalar, y los intereses en dicho momento sobre todo de ciertos medios de comunicación con la idea de quitar hierro al asunto y de tomar medidas poco populares, también. Tras lo ocurrido en marzo, se cambiaron las tornas, y los mismos medios que afirmaban su parecido con la gripe, cambiaron, tachando poco menos que de “negacionistas” a los que osaban comparar una enfermedad con otra.
 Pero a estas alturas, ¿pensamos que son parecidas?.

 La opinión actual de los medios, visto la evolución de los acontecimientos, es que la COVID-19 es una epidemia mucho mas grave que la gripe, solo comparable con gripes históricas como la mal llamada “gripe española” del 1918. Sin embargo, dicha gripe produjo alrededor de 40 millones de muertes en el mundo y 300.000 personas fallecidas en nuestro país, que comparándolas con las actuales (1,6 millones de muertos en el mundo a fecha del 12-12-2020) la distancia es considerable.

Con todo, vista la repercusión en contagios y fallecimientos no cabe duda que la COVID-19 no tiene nada que ver con una gripe estacional más, aún de las más intensas que hemos padecido recientemente. Pero, ¿realmente es así? 
En este sentido, se recuerdan las gripes de los años 1957 y 1968 como aquellas con tasas de fallecimientos del  0,1%, pero aún así, serían diez veces inferiores al COVID-19, que ronda el 1%.

Acaba de divulgarse un estudio poblacional (Piroth et al), publicado hace escasos días en Lancet Respir Med, que recoge los datos de Francia y que ayuda a responder a la pregunta. 

Comparan los datos poblacionales de la población francesa ingresada en los hospitales de aquel país hasta julio de este año cuando se habían llegado a los 30.000 fallecidos relacionados con la COVID-19, con la temporada de gripe de los años 2018-19 (la última gripe más grave) que causó 12.300 muertes, 8100 directamente atribuidas a esta enfermedad. 

A primera vista sorprende la cantidad de fallecimientos que es capaz de producir la gripe en un solo país y que esto no produzca una repercusión en los medios de comunicación ni en las autoridades sanitarias. Unas cifras, teniendo en cuenta que la cobertura vacunal contra la gripe en Francia fue de un  29,7% por debajo de 65 años, y del 51% por encima de esta edad en dicho período, que nos sugiere que de no realizarse las cifras de muertos por la gripe serían mucho mayores.

Para el análisis se incluyeron a todos los pacientes ingresados por la COVID-19 entre el 1 de marzo y 30 de abril del presente año, y todos los pacientes ingresados por gripe entre el 1 de diciembre del 2018 y 28 de febrero del 2019.
Los números pueden sorprender, pues ingresaron 89.530 pacientes con COVID-19 y 45.819 con gripe en Francia en dichos períodos. La media de edad de los pacientes ingresados fue parecida, de 68 años en la COVID-19 y de  71 años en la gripe. Si bien es cierto que las características de los pacientes con COVID-19 fueron algo distintas,  más obesos, o con sobrepeso, con diabetes, hipertension arterial, o colesterol, mientras que los que tuvieron gripe, presentaban más problemas cardíacos (insuficiencia) o enfermedad pulmonares crónicas…

Sin embargo, la evolución al ingreso fue distinta, más grave en la COVID-19. Pues  15.104 pacientes murieron de los 89.530 ingresados en la COVID-19 frente a 2.640 de 45.819 de la gripe, o sea 16,9% frente al 5,8% de la gripe. 

No quiero marearles con números pero queda claro que ambas patologías compartirían el mecanismo de trasmisión, la edad de ingreso (mayormente mayores de 65 años con fragilidad), un riesgo de muerte relacionado con la patología de base, y que ambas  tendrían una alta mortalidad; si bien es cierto que la COVID-19 generaria el triple de riesgo (riesgo relativo 2,9) de muerte que la gripe en aquellos los pacientes ingresados.

Si comparamos a los más jóvenes (menores de 18 años), sorprendentemente hubo menos ingresos por COVID-19 (1.227 [1,4%]) que por gripe (8.942 [19,5%]), aunque, como ya adelantamos en otros escritos, hubo una mayor proporción de niños menores de 5 años que necesitaron cuidados intensivos (UCI) por la COVID-19 (14 [2,3%] de 613) que por la gripe (65 [0,9 %] de 6973). Pero, las tasas de mortalidad en menores de 5 años fueron parecidas entre las dos enfermedades  0,5%, o 3 pacientes con COVID-19  frente al  0,2%, o 13 por gripe.
Ciertamente, muy pocos casos para extraer diferencias, si bien queda claro que los jóvenes, los niños, también acaban ingresados por gripe, y algunos pueden fallecer, parecido a la COVID-19, algo que se ignora.

En adolescentes, entre 11 y 17 años,  fallecieron 5 pacientes (1,1%) de 458 del COVID-19 y 1 (0,1%) de 804, de la gripe;  teniendo como característica que eran con más frecuencia obesos o con sobrepeso.
Concluimos que siendo mas grave la COVID-19 (con medidas para evitar la trasmisión) que la gripe (con vacunación) no existen tantas diferencias en ingresos aunque si en fallecimientos (un exceso de mortalidad de 2,8 de una respecto a la otra), algo que nos invitan reflexionar.

Una de las diferencias fundamentales entre ambas que explicarían las diferencias en la respuesta de los países occidentales ante las mismas pudiera ser el colapso de los sistemas sanitarios en un momento determinado, posible con la gripe, pero dramático, como se ha visto, con la COVID-19.
Y una última reflexión, que vistos números no es descabellado pensar que no pasará mucho tiempo que alguna gripe de las que vendrán se comporte como la COVID-19 actual, pues tienen muchas similitudes.

Mateu Seguí Díaz

médico de familia 

Seguí Díaz M. ¿Existen similitudes entre la epidemia por la COVID-19 y la gripe estacional?. Es Diari MENORCA. 28-12-2020: 25
https://www.menorca.info/

Lionel Piroth, Jonathan Cottenet, Anne-Sophie Mariet, Philippe Bonniaud, Mathieu Blot, Pascale Tubert-Bitter, Catherine Quantin.  Comparison of the characteristics, morbidity, and mortality of COVID-19 and seasonal influenza: a nationwide, population-based retrospective cohort study. Lancet Respir Med . 2020 Dec 17;S2213-2600(20)30527-0. doi: 10.1016/S2213-2600(20)30527-0. PMID: 33341155 DOI: 10.1016/S2213-2600(20)30527-0


viernes, 31 de enero de 2020

Manifestaciones clínicas de la neumonía por coronavirus 2019-nCoV

Manifestaciones clínicas de la neumonía por coronavirus 2019-nCoV

En alrededor de 10 años hemos tenido tres o cuatro amenazas de pandemias mundiales. Fue el SARS, la Gripe A, el Ébola, …y en la actualidad  es un virus, el coronavirus,  por lo general inofensivo (resfriados), que es capaz de producir un proceso respiratorio que en ciertos casos es mortal. En el momento de escribir este post (31 de enero), llevamos más de 213 muertos solo en China de alrededor de 10.000 infectados desde el 8 de diciembre, cuando se detectó el primer caso de neumonía por este virus.
Nos acordamos del SARS (“severe acute respiratory syndrome”) que se extendió por  29 países entre el 2002-3 y que en 8 meses de epidemia afectó a 8422 personas de las que fallecieron 774.
Aquel, se parece a la actual epidemia por coronavirus, en que surgió en China (noviembre del 2002)
en forma de una neumonía atípica con una mortalidad de alrededor entre un 13-18,2% dependiendo de los países. En aquella existió una población sin síntomas (portadores) y el virus inicialmente clasificado como un paramixovirus fue el final reclasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un tipo de coronavirus nuevo para el ser humano.
La diferencia de la actual epidemia es que en este corto tiempo ya llevamos más de 100 casos detectados fuera de China afectando 22 países. Este hecho ha provocado que la OMS declarara a esta epidemia como una situación de Emergencia Sanitaria Global.
En los casos que se produce la neumonía el debut es como una infección respiratoria aguda con dificultad respiratoria aguda, fallo respiratorio y diversas complicaciones graves; nos informa un artículo de Nanshan Chen et al publicado en Lancet sobre un estudio descriptivo de 99 casos de neumonía  detectados en Wuhan (China). Todos ellos con neumonía  positiva al coranovirus 2019-nCoV y asistidos en el hospital de Jinyintan Hospital, Wuhan.
Se trata, como no podía ser de otra manera, un estudio retrospectivo sobre los pacientes ingresados por esta causa entre el uno y el veinte de enero del 2020. Se descartaron otros virus como los de la gripe A (H1N1, H3N2, H7N9), la gripe B, los virus sinticial respiratorio, parainfluenza, adenovirus, y otros coronavirus como el del SARS (SARS-CoV), y el del MERS (MERS-CoV).
De los 99 pacientes con neumonía y 2019-nCoV (+) el 49% tenían una historia de haber estado expuestos al mercado de mariscos de Huanan.
La edad media de los ingresados fue de 55,5 años (DE 13,1), 67 varones y 32 mujeres:
El 51% (50) presentaban enfermedades crónicas.
Las manifestaciones clínicas fueron fiebre (83%), tos (82%), dificultad respiratoria (31%), dolores musculares (11%), confusión (9%), cefalea (8%), odinofagia (5%), rinorea (4%), dolor torácico (2%) , diarrea (2%) y nauseas y vómitos (1%) .
Según las pruebas diagnóstica el 75% tuvieron una neumonía bilateral, un 14% un moteado radiológico múltiple y opacidad en vidrio esmerilado, y un paciente (1%) tuvo neumotórax.
Un 17% de los pacientes desarrollaron un síndrome respiratorio agudo y  el 11% empeoraron en corto período de tiempo y fallecieron por fallo multiorgánico.
Estos primeros casos de neumonía por 2019-nCoV muestran que probablemente que se trate de una neumonía que puede debutar hasta en una 30% con dificultad respiratoria, que se manifiesta en la mediana edad algo más en varones, en pacientes que la mitad presentaban comorbilidades. El fallecimiento se produjo alrededor del 10% por fallo multiorgánico, parecido a otras epidemias por coranovirus.
Aunque las tasas de trasmisión son en este momento desconocidas se tiene la evidencia de que el 2019-nCoV tiene una trasmisión entre humanos. Aunque ninguno de los 99 pacientes era personal médico, 15 trabajadores tuvieron la infección por 2019-nCoV, 14 de los cuales se cree que fueron contagiados por el mismo paciente.
Se comenta que las mujeres pudieran ser menos susceptibles al contagio dado que el cromosoma X y las hormonas femeninas pudieran jugar un papel en la adaptación inmunitaria al mismo.
Que la mitad de los pacientes tuvieran enfermedades subyacentes, fueran cardiovasculares, cerebrovasculares o diabetes es parecido a otras infecciones como la del virus MERS-CoV.


Chen N, Zhou M, Dong X, Qu J, Gong F, Han Y, Qiu Y, Wang J, et al. Epidemiological and clinical characteristics of 99 cases of 2019 novel coronavirus pneumonia in Wuhan, China: a descriptive study. The Lancet.Published:January 30, 2020DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30211-7

jueves, 22 de febrero de 2018

Sobre la repercusión de la vacunación antigripal

Sobre la repercusión de la vacunación antigripal

En alguna ocasión hemos hablado de la gripe. De la controversia histórica de su aplicación a la población general y de los elementos de seguridad (riesgos), dado que en países como en EEUU sus  organismos como el  Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) y el  Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan vacunar a toda la población a partir de los 6 meses de edad.
En este país los adultos mayores de 65 años representan más de la mitad (50-70%) de los ingresos hospitalarios por gripe y de las muertes (85%) relacionadas con la gripe, de ahí que sea tan importante recomendar la vacunación en estas edades. Con todo, las tasas de vacunación aún hoy permanecen bajas.
Hoy, prácticamente acabada la epidemia de este año que al parecer ha sido especialmente virulenta en gravedad no en extensión, y en la que la vacunación no ha sido totalmente efectiva en los grupos de edad más vulnerables,  hoy traemos aquí, dos estudios, uno, una estimación de los beneficios que puede reportar la aplicación poblacional de la vacunación antigripal en un país como EEUU, y otro la efectividad de la vacuna el presente año en EEUU, cuando aún no ha acabado la epidemia de gripe.
**En el primero presentan un método para estimar el número de casos evitados de gripe, de casos atendidos  y de casos ingresados en el hospital en 6 recientes temporadas gripales. Para ello utilizan los datos de los sistemas de vigilancia epidemiológica de dicho país determinando el impacto de la vacunación. Este impacto fue definido como el número de casos prevenidos o evitados en forma de  “fracción existente entre el número de casos estimados que han sido evitados relativos al número de casos que se hubieran producidos en ausencia de la vacunación antigripal”.
Según esta estimación durante los 6 años de seguimiento el número de casos por gripe evitados por la vacunación varía desde un mínimo de 1,1 millones (IC 95%  0,6-1,7 millones) durante la temporada del 2006-7 a un máximo de 5 millones (IC 95%  2,9-8,6 millones) durante la temporada del 2010-11, al tiempo que el número de ingresos evitados por esta medida varió desde 7.700 casos (IC 95% 3.700-14.100) en la temporada del 2009-10 en el punto más bajo, a los 40.400 casos (IC 95% 20.800-73000) en el más alto de 2010-11. El punto de mayor fracción en casos evitados se dio en el período del 2010-11. Según los estratos de edad las fracciones fueron variando.
Según este estudio el impacto de los programas de vacunación en EEUU generan un beneficio importante en términos de casos evitados, visitas clínicas y hospitalizaciones. 

**En el segundo, utilizando los datos de 4.562 niños y adultos del programa americano U.S. Influenza Vaccine Effectiveness Network (U.S. Flu VE Network) y publicado en la revista Morbidity and Mortality Weekly Report , se estimó la efectividad ajustada global contra el virus gripal influenza A e influenza B en relación a casos de enfermedad respiratoria aguda atendida médicamente entre noviembre del 2017 y febrero del 2018.
Según éste, la efectividad fue del 36% (IC 95%  27–44%). Esto significa que la vacunación redujo el riesgo de presentar la gripe en un 1/3 de los vacunados. La efectividad fue mayor (59%) entre los niños entres 6 meses y 8 años, algo menos entre 19-59 años (33%) y no fue efectiva de una manera estadísticamente significativa en los estratos etarios entre 9-17 años, 50-64 años y en mayores de 65 años. 
Según esta evaluación la mayoría de las infecciones por virus influenza se debieron al virus influenza tipo A, y alrededor de un 20% al influenza tipo B.  Entre los primeros el 85% correspondió  al A(H3N2) , y un 19% al A(H1N1)pdm09. El  A(H3N2) ha producido una gripe ligeramente más grave.
De estos documentos se desprende como la efectividad de la vacuna es incuestionables pero que presenta márgenes de incertidumbre en relación a los virus circulantes que pueden hacer que su efectividad en ciertas temporadas gripales y en ciertos estratos de edad no quede del todo garantizada, como ha ocurrido en esta temporada.

Kostova D, Reed C, Finelli L, et al. Influenza illness and hospitalization averted by influenza vaccination in the United States, 2005-2011. PLoS One. 2013;8:e66312.

William Schaffner, MD; Daniel B. Jernigan, MD. Preventing Flu in Older Adults. Influenza Vaccines and Older Adults   Medscape November 01, 2017

Marcia Frellick and Janis Kelly. Flu Vaccine Just 25% Effective Against Dominant Strain This Year. Medscape. February 15, 2018

Flannery B, et al. Interim Estimates of 2017–18 Seasonal Influenza Vaccine Effectiveness — United States, February 2018.  Weekly / February 16, 2018 / 67(6);180–185

miércoles, 12 de abril de 2017

Argumentos a favor de las vacunas

Argumentos a favor de las vacunas

Estar a favor de las vacunas no sorprende a nadie pues las vacunas son el mayor avance que ha dado la ciencia médica en la prevención de las enfermedades infecciosas, pero no todo el mundo acepta este razonamiento. Existen movimientos fuera y dentro (menos) de nuestras fronteras que ponen en duda la efectividad y la seguridad de la vacunación.
Si que es cierto que el calendario vacunal, que en su día se llamaba obligatorio (por aquello que repercute en la salud comunitaria y no dependería de la opinión del paciente), ha ido modificándose y las vacunas que en su día significaban un avance importante (la vacuna de la viruela hizo desaparecer esta enfermedad en el 1977) se le han ido añadiendo vacunas más recientes  (neumococo, meningococo, VPH...) que al margen de su coste (algunas no están financiadas) suponen unas reducciones del riesgo de epidemias, complicaciones o de muerte, algo inferiores en términos cuantitativos que las clásicas (sarampión, tosferina, difteria...) lo que a alguno le ha hecho dudar de su necesidad. 
El hecho de que las vacunas que en la actualidad se recomiendan a los niños vaya aumentando sin que exista una distinción o priorización clara de su importancia (todas son importantes) hace que algunos padres o pacientes duden de las mismas. A todo esto, los medios de comunicación y sobre todo internet, que más que informar muchas veces desinforma sobre los efectos secundarios y la utilidad de las mismas, ayudan a crear un cierto escepticismo en este tema.
Uno de los temas que comentan  Matthew E et al en un reciente escrito en Medscape es el mito de que “la vacunación en la actualidad no sería necesaria” pues las enfermedades clásicas por las que se instituyó el calendario vacunal han desaparecido. La realidad, como todos sabemos, es que esporádicamente conocemos por los medios de comunicación de pequeñas epidemias de parotiditis, sarampión o casos de difteria, alguno mortal... que nos sorprenden pues pensábamos que estas enfermedades estaban ya erradicadas. Las causas se deben al contacto de personas que tienen estas enfermedades, provenientes de países en donde aún existen, con personas de zonas de nuestro país en las que el porcentaje de vacunación para dicha enfermedad es bajo o se ha realizado de forma incompleta.
La “falsa seguridad” actual que hace que pensemos que estas enfermedades han desaparecido, y por tanto la vacunación no sería necesaria,  se debe a que existen un llamado “efecto rebaño” o “inmunidad de grupo” que protege a aquellos que no han sido vacunados y que creen que no van a enfermar, pues el resto de los vacunados evita que se cree el contagio, una epidemia. 
Las evidencias a favor de las vacunas son abrumadoras, por ejemplo, de la vacuna antigripal, que hablamos en este medio (Diari Menorca.28-10-2016: 17 ) sobre un estudio de  Shakib JH et al que mostró como los niños nacidos de madres vacunadas contra la gripe tenían una reducción del riesgo de padecer esta enfermedad del 70%, al tiempo que se reducían  el 81% en las hospitalizaciones por este motivo durante los 6 primeros meses de vida.
En este sentido, y siguiendo con la vacuna antigripal, un estudio de Vamos EP et al en CMAJ reciente y realizado en Inglaterra sobre 124.503 pacientes con diabetes tipo 2 y durante 7 años, mostró como la vacunación antigripal en estos pacientes previno tener accidentes vásculo-cerebrales (“atacs de gota”), ingresos por insuficiencia cardíaca, por neumonía, por gripe e incluso por infarto de miocardio (no significativo). Algo que puede sorprender a muchos que previniendo la gripe podamos prevenir eventos cardiovasculares pero al parecer contraer la gripe puede afectar a los eventos trombóticos en personas predispuestas, como son los diabéticos tipo 2.
Sea por esto, y por otras muchas razones, que se recomiende la vacuna antigripal a partir de los 6 meses de edad a toda la población en EEUU (no así aún en Europa).

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. Argumentos a favor de las vacunas. Es Diari 25-01-2017: 20.  http://menorca.info/

Matthew E. Falagas, Georgia K. Vatheia. Five Vaccine Myths Debunked, Medscape Infectious Diseases. December 27, 2016

Shakib JH, Korgenski K, Presson AP, et al. Influenza in infants born to women vaccinated during pregnancy. Pediatrics. 2016 May 2. [Epub ahead of print]

Vamos EP, Pape UJ, Curcin V, Harris MJ, Valabhji J, Majeed A, Millett C. Effectiveness of the influenza vaccine in preventing admission to hospital and death in people with type 2 diabetes. CMAJ. 2016 Oct 4;188(14):E342-E351. Epub 2016 Jul 25.




miércoles, 11 de enero de 2017

Mitos sobre las vacunas

Mitos sobre las vacunas

Medscape ha publicado un artículo de Matthew E et al sobre los falsas creencias y miedos relacionados con las vacunas, que creo es interesante. Hago un resumen del contenido según mi punto de vista. Se recomienda leer el artículo origina, aunque está en inglés.

1,-  La vacunación en la actualidad no es necesaria.
Existe la creencia infundada que la vacunación fue necesaria para erradicar enfermedades que en la actualidad no padecemos, pero que en la actualidad no tiene sentido. Ciertamente las vacunaciones lograron erradicar enfermedades como la viruela (último caso 1977 en Somalia), y hacer desaparecer aparentemente en el mundo occidental otras históricas como la difteria, la poliomielitis,... pero que siguen siendo una realidad en otros países y una amenaza en el nuestro.
Las vacunas han permitido reducciones sustanciales en enfermedades infecciosas como el tétanos, la difteria, la tosferina, la rubeola congénita, el sarampión, las paperas y la poliomielitis, dando la sensación en nuestro entorno de que han desaparecido. Sin embargo, existen brotes periódicos de parotiditis, casos de difteria (que han salido en los medios de comunicación) o pequeñas epidemias de sarampión que refirman la necesidad de la vacunación poblacional sistemática.
La introducción desde otros países de casos de sarampión junto con una relajación de las tasas de vacunación para esta enfermedad son la causa de brotes epidémicos. Los 159 casos que se dieron en EEUU en el 2015 el 45% no estaban vacunados, y el 38% desconocían si lo estaban.
El incremento de personas que rechazan la vacunación debilita la “inmunidad de rebaño o de grupo” de la población haciéndola más susceptible al contagio y a la epidemia.  Una inmunidad grupal que protege a aquellos que no están vacunados (voluntariamente o por contraindicación médica), o lo están de manera incompleta, y reduce la probabilidad de trasmisión a otros miembros de la comunidad.

2,- La vacunación puede causar autismo
Este es un mito que se ha difundido a partir de un artículo publicado en el 1998 en Lancet por  Wakefield et al en la que se sugería que la vacunación de la triple vírica (sarampión, parotiditis y rubeola) podía provocar autismo en base a 8 casos con esta patología. Las conclusiones, señalan, tenían importantes defectos metodológicos y conflictos de interés. Tras ello hubo varias retractaciones de las conclusiones del artículo publicado en Lancet en el 2004 y en el 2010.
Con todo, la comunidad científica abordó este tema realizando diversos estudios epidemiológicos y metaanálisis (2011, 5 estudios de cohortes con 1256407 niños, y 5 estudios caso/control con 9920 niños) que estudiaran dicha asociación sin encontrar asociación entre la vacuna triple vírica y el autismo, odds ratio (OR) 0,84 (IC 95% 0,70-1,01).
También se estudiaron los dos componentes de la vacuna (timerosal y el mercurio) a los que se les había achacado de ser los causantes del autismo, sin encontrar tampoco asociación, así el OR  para desarrollar autismo del timerosal fue de  OR 1,00 (IC 95% 0,77-1,31) y para el mercurio de OR 1,00 (IC 95% 0,93-1,07). 

3,- La vacunación puede causar enfermedades autoinmunes
Este es un tema que la falta de evidencias no descartan que pudiera haber una influencia de la vacunación en la inmunidad, en la autoinmunidad. Otra cosa, es que la vacunación aumente el riesgo de enfermedades de base autoinmune que al parecer no se ha encontrado asociación al respecto.  En este aspecto, son muchos los factores que influyen en la inmunidad, que van desde la predisposición genética, los factores ambientales, a enfermedades infecciosas...que concomitantemente con las vacunas podrían tener alguna influencia.
En este momento este es un tema en continuo estudio sin que se hayan encontrado evidencias que relacionen una situación con la otra. Con todo, es un tema difícil de estudiar y faltan grandes estudios epidemiológicos al respecto. Los que existen comparando grupos vacunado frente a no vacunados no han encontrado una incidencia aumentada de enfermedades autoinmunes relacionadas con la vacunación.

4,- La vacuna de la gripe es innecesaria dado que es una enfermedad benigna
Sobre la vacuna de la gripe hemos hablado en distintas ocasiones. No es un tema fácil en general, y la vacunación generalizada, como se propone en ciertos países (EEUU) tiene sus detractores.
Si que queda claro que la gripe aún siendo una enfermedad benigna tiene su morbimortalidad sobre todo en ciertos colectivos, sean ancianos, embarazadas o niños pequeños. La gripe es causa de neumonía, encefalopatía y miocarditis en ciertos casos y es causa de muerte en algunos. La gripe descompensa enfermedades subyacentes en enfermos crónicos por lo que estaría recomendada.

5,- Las vacunas no deberían ser administradas en las embarazadas 
En general no todas las vacunas son iguales y no todas pueden administrarse en las embarazadas. Solo deben administrarse aquellas que previenen una amenaza real y aumentada en dicha situación y que son a la vez inocuas para el niño y la madre. Por regla general las vacunas con virus vivos no deberían administrarse, en cambio aquellas a base de antígenos o toxoides suelen estar recomendadas. En este sentido, son importantes en la embarazada la DTP -Tdap- (difteria, tetanos, y pertussis acelular) y la vacuna antigripal administradas entre  las 27 y 36 semanas.
Esta vacunaciones, como vimos en un post anterior, son importantes no solo para prevenir estas enfermedades en la madre si no en el recién nacido.
No se recomiendan administrar vacunas con virus vivos en general, y sobre todo frente al virus varicela-zoster y la vacunación de la triple vírica (sarampión, parotiditis y rubeola) sobre todo el primer mes del embarazo dado que pueden trasmitirse al feto.

Un texto corto e interesante que da respuesta a 5 cuestiones sobre las que se fundamenta la negativa a vacunar de muchos padres a sus hijos. Como observamos la mayoría de creencias son infundadas y han sido trasmitidas vía on line sin base científica que las sustente.
Con todo, el mundo de las vacunas está en continuo movimiento, de modo que sucesivas investigaciones puedan cambiar algunas de las afirmaciones que en dicho texto se recogen y aquí se han traducido.

Matthew E. Falagas, Georgia K. Vatheia. Five Vaccine Myths Debunked, Medscape Infectious Diseases. December 27, 2016



domingo, 6 de noviembre de 2016

Dos por el precio de uno. La vacuna antigripal en la mujer embarazada

Dos por el precio de uno. La vacuna antigripal en la mujer embarazada

Es conocido que la mujer embarazada es más susceptible de padecer la gripe y de que ésta tenga una evolución peor aumentando el riesgo de hospitalización. Una hospitalización debida a la gripe en sí misma, a las complicaciones de ésta (neumonías…) o como por las complicaciones que en el embarazo o el parto puede producir esta enfermedad. Por ello, muchos organismos internacionales (la OMS, el CDC…) recomiendan vacunar a las mujeres cuando se encuentran en esta situación.
A su vez, también es sabido que la gripe en  niños menores de 6 meses es fuente de gran morbi-mortalidad e ingresos;  y de que los lactantes tienen parte de su inmunidad natural transferida de la madre durante la gestación, de modo que según los anticuerpos que tenga ésta estará más o menos protegido en sus primeros meses de vida.
Es interesante saber, ahora que se ha iniciado la campaña de vacunación antigripal, si la vacunación de las madres gestantes puede tener algún efecto en sus recién nacidos; para ello comentamos los datos de un artículo reciente de Shakib JH et al publicado en Pediatrics en el que compararon dos poblaciones de niños menores de 6 meses que sus madres habían o no habían sido vacunadas contra la gripe.
Para ello se incluyeron a 245.386 mujeres del Intermountain Healthcare System de EEUU y a 249.387 niños menores de 6 meses. Se recabó información de los procesos respiratorios parecidos a la gripe, confirmaciones por el laboratorio y los ingresos de estos por este  motivo.
Según este estudio solo el 10% (23.383 mujeres embarazadas) se vacunaron contra la gripe, muy poco como vemos. Un porcentaje que se incrementó del 2,2% antes de la pandemia de la gripe A (H1N1) al 21% tras ésta.
Un total de 866 niños menores de 6 meses tuvieron al menos un contacto sanitario por PPG.
Haciendo los análisis correspondientes (diagnóstico de certeza de la gripe) la gripe se confirmó al 100% en 658 lactantes: 20 de madres que habían sido vacunadas y 638 de madres que no. Así el riesgo relativo (RR) de padecer el lactante una gripe confirmada habiendo sido vacunada la madre fue de  0,30, o sea que vacunar a la  madre generó una reducción del 70% de  la gripe en los niños.
En cuanto a los ingresos hospitalarios por gripe, 151 lactantes ingresaron con gripe confirmada por el laboratorio 3 de madres vacunadas y 148 de madres que no recibieron esta vacuna durante el embarazo. En dicho período ningún niño murió a consecuencia de la gripe.
Concluyen que los niños nacidos de madres vacunadas contra la gripe tienen una reducción del riesgo de padecer esta enfermedad que va del 64% en caso de no confirmarse el diagnóstico, al 70% una vez confirmada por el laboratorio. Se redujeron  el 81% en las hospitalizaciones por este motivo durante los 6 primeros meses de vida. 
Según este estudio se confirmaría que la vacunación antigripal en mujeres embazadas es una prioridad sanitaria, pues al tiempo que reducimos el riesgo en la mujer gestante lo hacemos en el recién nacido durante sus primeros 6 meses de vida.

mateu seguí díaz
médico de familia

Seguí Díaz M. La vacuna antigripal en la mujer embarazada. Diari Menorca.28-10-2016: 17  http://menorca.info/

Shakib JH, Korgenski K, Presson AP, et al. Influenza in infants born to women vaccinated during pregnancy. Pediatrics. 2016 May 2. [Epub ahead of print]

William T. Basco, Jr. Flu Vaccine During Pregnancy: Effect on Illness in the Infant. Medscape. August 25, 2016.

http://espanol.cdc.gov/enes/flu/protect/vaccine/qa_vacpregnant.htm

jueves, 25 de febrero de 2016

El controvertido asunto de la vacunación antigripal

El controvertido asunto de la vacunación antigripal

El tema de la vacunación antigripal es controvertido. Existen cada vez más personas en contra, sea por su falta de eficacia, eficiencia o incluso por los posibles efectos secundarios. Sin embargo, es una vacuna recomendada vivamente en grupos de riesgo en nuestro país e incluso de manera generalizada  desde la infancia en EEUU. ¿Qué hay de cierto en todo ello?.
La realidad es que si se tratara de una vacuna que se pone una sola vez en la vida sobre una enfermedad realmente grave otro gallo cantara. Pero no es así, se trata una vacuna anual, que previene o no (depende de la carga antigénica del virus y del previsto en la vacuna) una enfermedad en la mayoría de ocasiones benigna.
Si se tiene en cuenta que el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) y la American Academy of Pediatrics (AAP) recomiendan la vacunación anual a partir de los 6 meses de edad en individuos sin contraindicaciones no debe tratarse de una vacuna con riesgos serios para la salud.  Como contrapartida, se señala por la Cochrane Database Collaboration que  los estudios que habitualmente han  recomendado la vacunación son de baja calidad. Se comenta, por esta institución, que los estudios realizados por la industria farmacéutica son publicados en mejores revistas y citados más que aquellos estudios públicos, con independencia de su calidad, siendo estos últimos menos proclives a dar resultados favorables a la vacunación. Con todo, no se ha demostrado manipulaciones de las conclusiones. Una revisión de la  Cochrane en el 2014 señaló que la vacunación antigripal no muestra en general un efecto apreciable en los días de absentismo laboral o en los días de ingreso hospitalario.
Por tanto, habida cuenta que los beneficios de la vacunación antigripal son cuanto menos variables, ¿por qué las organizaciones de AAP, ACIP, y del US Centers for Disease Control and Prevention (CDC) apoyan la vacunación generalizada?.
En España vacuna antigripal, sin embargo, aún en las asociaciones más proclives a la vacunación en general, como la Asociación Española de Pediatría (Comité Asesor de Vacunas – 2016), la recomiendan anualmente a los pacientes mayores de 6 meses  con factores de riesgo y sus convivientes.
Sea el miedo histórico a una gran pandemia como la del 1918-19 (durante la primera guerra mundial) que mató a 50 millones de personas a nivel mundial, y que instó al estudio de una vacuna efectiva (1944) que aplicar al ejército de EEUU durante la 2ª guerra mundial. Esta mostró ser efectiva en la disminución de los episodios febriles pero escaso impacto en la reducción de las complicaciones graves. Evaluaciones años después (1947) no encontraron diferencias entre los vacunados y los no vacunados, lo que no fue óbice que fuera distribuida a la población general.
Entre tanto, la vacunación en EEUU ante una nueva pandemia en el 1957 (gripe asiática), no tan grave como la del 1918 (pero causó entre 1-2 millones de muertos) no cambió la tendencia epidémica en ese país, que se achacó a una campaña corta y realizada demasiado tarde.
En el 1960 se empezó a recomendar la vacunación anual rutinaria sobre todo en los grupos de riesgo, mayores de 65 años y pacientes con enfermedades crónicas. A partir de este punto es cuando se recomendó la vacunación rutinaria como una medida de salud pública.
Una reevaluacion de la evidencia por el CDC en el 1964  mostró que no existían cambios con la vacunación al tiempo que la epidemia de gripe del 1962-63 demostró que no fue efectiva en el control de la mortalidad, lo que hizo dudar sobre la continuidad de la vacunación. Con todo, las campañas de vacunación antigripal continuaron.
En el 1968 el CDC desarrolló un ensayo clínico a doble ciego aleatorizado (ECA) que examinó el efecto de la vacunación sobre la morbilidad y la mortalidad, no pudiendo probar la mejoría en la morbi-mortalidad por esta medida. A pesar de ello, las campañas de vacunación antigripal continuaron.
Años después, en el 1976, apareció la primera amenaza de la gripe porcina, lo que hizo que hiciera un esfuerzo para vacunar al máximo posible de individuos norteamericanos. Este riesgo no se plasmó en epidemia, pero si aumentaron los casos de síndrome de Guillain-Barré en los vacunados lo que llevó a parar la vacunación. Un análisis del CDC, un año después (1977) señaló que la medida había sido en general inefectiva y que se necesitaban más ensayos clínicos comunitarios estadísticamente efectivos al efecto.
En el 1995 la US Food and Drug Administration (FDA) reconoció la falta de ECA sobre la vacuna de la gripe y que los estudios existentes tenían defectos metodológicos graves. Un ECA en 2000 a instancias del CDC encontró que la vacunación frente al placebo no generaba beneficios económicos en general. A pesar de ello en el 2004 la APP recomendó la vacunación anual contra la gripe en niños pequeños, conviventes con estos y personal sanitario.
Un metaanálisis del 1995 (Gross PA, et al) sobre la eficacia de la vacuna antigripal en ancianos señaló que, a pesar los escasos estudios realizados, la vacunación reducía los riesgos de neumonía, hospitalización y muerte en personas mayores, si las cepas de la vacuna correspondía con la de la epidemia de gripe. Por contrapartida una revisión sistemática y metaanálisis del 2012 señaló que las recomendaciones de vacunación en personas mayores estaban hechas sin datos que sustentaran que la vacuna antigripal era eficaz y efectiva.
Por otro lado,  señalan que los estudios observacionales son defectuosos pues se ignoran los resultados clínicos a favor de la respuesta de anticuerpos del paciente. Se evalúan más los síntomas gripales que las complicaciones graves del tipo neumonía o fallecimiento….cuando estos es realmente lo que se intenta prevenir.
Un estudio reciente, en este sentido, y  que comentamos en un post anterior, estudio prospectivo caso-control observacional y multicéntrico sobre 2767 pacientes entre enero del 2010 y junio del 2012 en EEUU, publicado por Grijalva CG et al en JAMA, sobre la asociación entre la hospitalización por neumonía adquirida en la comunidad por gripe (NACG)  y la vacunación reciente contra la gripe mostró, una odds ratio de la vacunación antigripal previa de casos frente a controles sin la misma de 0,43 (IC 95% 0,28-0,68), lo que supuso una efectividad estimada de la vacuna en esta patología del 56,7%; IC 95% 31,9%-72,5%).
Por otro lado, así como las vacunaciones sistemáticas en la infancia han reducido, cuando no hecho desaparecer, las enfermedades para las que estaban diseñadas, la vacunación de la gripe no ha tenido prácticamente impacto en las epidemias periódicas que tenemos. Y es que los niveles de anticuerpos generados por la vacuna disminuyen rápidamente tras la vacunación (en menos de 6 meses), más rápido (aunque no existen excesivas evidencias) cuanto mayor es la persona vacunada. Un estudio caso-control realizado en Navarra en la temporada 2011-12 mostró como la efectividad de la vacuna se redujo sobre todo en personas mayores de 65 años.
En cuanto al riesgo más importante y que ha creado alarmas interesadas (o no) en algún comentarista sanitario, que es el del  síndrome de Guillain-Barré, que un metaanálisis reciente publicado en Vaccine (Martín Arias LH et al) sobre 39 estudios publicados entre 1981 y 2014 cuantifica un riesgo relativo entre 1,4 y 1,8 dependiendo del tipo de vacunas. Un riesgo que aún siendo pequeño, va en la linea de otros metaanálisis anteriores  como el de Salmon DA et al, (2013) sobre la vacunación H1N1 del 2009, que dieron una tasa de riesgo de incidencia del  2,35 (1,6 exceso de casos por millón de personas vacunadas),  hace que este tipo de vacuna no sea a priori del todo inocua y contraste con la recomendación de su generalización en países tan sensibles a la seguridad de los fármacos como EEUU. Así que frente a una efectividad discutida y un riesgo no descartable, la polémica continua. 

**Grohskopf LA, Sokolow LZ, Olsen SJ, Bresee JS, Broder KR, Karron RA. Prevention and control of influenza with vaccines: recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices, United States, 2015-16 influenza season. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2015;64:818-825. Acceso 12-02-2016

**Committee on Infectious Diseases. Recommendations for Prevention and Control of Influenza in Children, 2015–2016 . PEDIATRICS Volume 136, number 4, October 2015 
Acceso 12-02-2016 

** Biondi EA;  Aligne A Flu Vaccine for All: A Critical Look at the Evidence . Medscape December 21, 2015

**AEP. Calendarios de vacunación (acceso 12-02-2016).   

**CDC . acceso 12-02-2016

 **Grijalva CG, Zhu Y, Williams DJ, Self WH, Ampofo K, Pavia AT, Stockmann CR, et al. Association Between Hospitalization With Community-Acquired Laboratory-Confirmed Influenza Pneumonia and Prior Receipt of Influenza Vaccination. JAMA. 2015 Oct 13;314(14):1488-97. doi: 10.1001/jama.2015.12160.

**Jefferson T, Rivetti A, Di Pietrantonj C, Demicheli V, Ferroni E. Vaccines for preventing influenza in healthy children. Cochrane Database Syst Rev. 2012;8:CD004879. Acceso 12-02-2016

***Jefferson T, Di Pietrantonj C, Rivetti A, Bawazeer GA, Al-Ansary LA, Ferroni E. Vaccines to prevent influenza in healthy adults. Cochrane Database Syst Rev. 2014;3:CD001269. Acceso 12-02-2016.

**Gross PA, Hermogenes AW, Sacks HS, Lau J, Levandowski RA. The efficacy of influenza vaccine in elderly persons: a meta-analysis and review of the literature. Ann Intern Med. 1995;123:518-527. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7661497

**Salmon DA, Proschan M, Forshee R, Gargiullo P, Bleser W, Burwen DR, et al; H1N1 GBS Meta-Analysis Working Group. Association between Guillain-Barré syndrome and influenza A (H1N1) 2009 monovalent inactivated vaccines in the USA: a meta-analysis. Lancet. 2013 Apr 27;381(9876):1461-8. doi: 10.1016/S0140-6736(12)62189-8. Epub 2013 Mar 13.

**Martín Arias LH, Sanz R1, Sáinz M, Treceño C1, Carvajal A. Guillain-Barré syndrome and influenza vaccines: A meta-analysis. Vaccine. 2015 Jul 17;33(31):3773-8. doi: 10.1016/j.vaccine.2015.05.013. Epub 2015 May 18.



miércoles, 17 de febrero de 2016

La vacunación antigripal protege contra la neumonía por virus gripal

La vacunación antigripal protege contra la neumonía por virus gripal

La neumonía por el virus de la gripe es la principal causa de mortalidad directa (no secundaria) de esta enfermedad estacional. Conocer el comportamiento de la vacuna sobre esta grave complicación es algo importante. Traemos un estudio prospectivo y observacional, el Etiology of Pneumonia in the Community (EPIC), que evalúa la asociación entre la vacunación por el virus de la gripe (VVG) y el ingreso por neumonía adquirida en la comunidad (NAC) con confirmación serologica  por el virus de la gripe. Se realizó entre enero del 2010 y junio del 2012 en forma de estudio caso-control en cuatro lugares de USA  (8 hospitales) utilizando los datos de los pacientes durante al menos 6 meses y con serología confirmatoria de infección por virus de la gripe y los datos de la situación sobre la  VVG durante la estación en la que apareció la epidemia gripal. El diagnóstico de NAC se hizo por la sintomatología y examen radiológico. 
Se excluyeron a aquellos individuos que hubieran ingresado por otras circunstancias o que vivieran en centros de control de enfermedades crónicas o padecieran inmunosupresión grave. El análisis caso-control permitió a partir de una regresión logística calcular los odds ratios (OR) de la  VVG entre aquellos con virus de la gripe positivos (casos) y aquellos sin gripe (controles) que hubieran padecido  NAC. Se tuvo en cuenta para el análisis, la edad, sexo, raza, composición familiar, hábito tabáquico, seguro y otras variables.
La efectividad de la VVG se estimó como 1- odds ratio x 100%. La NAC por gripe se confirmó mediante la PCR (reverse-transcription polymerase chain reaction) a partir de muestras nasales u orofaríngeas.
Según el análisis de 2.767 pacientes ingresados (1.377 niños) por NAC, 162 (5,9%) portaban la gripe confirmada por laboratorio. De estos 162 casos, 28 (17%) presentaron a su vez una NAC asociada a la gripe que se aparejaron a  766 (29%) de los 2605 control tuvieron NAC no relacionada con la gripe que tenían la  VVG puesta.
Según esto el OR de la VVG previa entre los casos y controles fue de 0,43 (IC 95% 0,28-0,68); y la efectividad de la VVG en la prevención de la neumonía por gripe del  56,7% (IC 95% 31,9-72,5%).
Con todo, los datos son pocos para generalizar conclusiones.  En los niños los NAC influenza positivo el 10% estaban vacunado  y el 29% de los controles no (OR de 0,25).
Según este estudio aquellos pacientes (niños y adultos) ingresados por NAC, en los que la etiología fue confirmada por el virus de la gripe en comparación con aquellos con NAC no asociados a la gripe, tuvieron menor probabilidad de padecerla si habían recibido la  VVG.
Los resultados fueron parecidos en adultos o niños. O sea, que haber recibido a VVG se asocia con menor riesgo de ser ingresado por NAC por virus de la gripe, siendo la efectividad de la vacuna en este aspecto del 56%.

-Grijalva CG, Zhu Y, Williams DJ, et al. Association Between Hospitalization With Community-acquired Laboratory-confirmed Influenza Pneumonia and Prior Receipt of Influenza Vaccination
JAMA. 2015;314:1488-1497.

-William T. Basco. The Flu Vaccine and Risk For Pneumonia. Medscape 2015


domingo, 3 de marzo de 2013

Escasa repercusion de la vacuna antigripal en las personas mayores

Escasa repercusion de la vacuna antigripal en las personas mayores

Aún encontrándonos en época de gripes existe una cierta controversia sobre la efectividad de la vacuna antigripal y si esta debe seguir recomendándose en ciertos grupos de edad  o no. Para ello traemos a colación unos comentarios del último CDC's Morbidity and Mortality Weekly Report  2013;62;119-123, en el que informa de la efectividad de la vacuna (VE) de la gripe en el período entre 2012-13. Para ello extraen datos de 2.697 individuos (adultos y niños a partir de 6 meses) del U.S. Influenza Vaccine Effectiveness (Flu VE) Network entre el 3 de diciembre del pasado año y el 19 de enero del presente, y calculan la VE  (contra infecciones virus A y B) según edad, raza, duración de la enfermedad, etc . Se consideró vacunado un individuo cuando había recibido al menos una dosis de la vacuna estacional al menos 14 días antes de padecer o no la enfermedad.
De los 2.697 individuos seguidos en ese período, 1115 (41%) tuvieron un test positivo al  rRT-PCR del virus de la gripe.  Dentro estos individuos que tuvieron la gripe el 32% se les había inyectado la vacuna estacional en comparación con el resto de individuos sin gripe (1582), en los que  el 50% también se habían vacunado.
Según serotipos se confirmaron 546 infecciones por virus A, siendo para este  la VE ajustada del 58% en niños entre 6 meses y 17 años, 46% en adultos entre 18-49 años, 50% entre 50-64 años; sin embargo en mayores de 65 años, la VE solo fue del 9%.
En el serotipo B (366) la VE fue del 67-94-75% y del 67% en mayores de 65 años.
En este aspecto, en general,  la VE fue del 56% (IC 95% 47-63%), 47% contra el virus influenza A (H3N2) y del 67% contra aquellas debidas al virus tipo B. Si se estratifica la VE por edades los resultados no son distintos según los estratos de edad, con la excepción de la VE del virus A (H3N2) en mayores de 65 años.
Comentan que la vacunación de la gripe reduce la visitas médicas entre 50-75% en la mayoría de los individuos, pero menos en las personas mayores.
Sea como fuere, siendo muy benévolos, estos datos muestras una efectividad muy moderada de la vacuna antigripal en la prevención de la gripe y de reducción de los contactos de los pacientes con el sistema sanitario, al tiempo que señalan que estos datos no son muy distintos de los que podemos encontrar en Europa.
Las tasas no ajustadas de VE en mayores de 65 años de no más del 9% en el tipo A (H3N2), no distintas a las de Europa, supondrían, en mi opinión, un fracaso en estos estratos de edad, en los que justamente mas insistimos con la vacunación.

Morb Mortal Wkly Rep. 2013;62;119-123

jueves, 19 de agosto de 2010

Corolario a un despropósito sanitario. El fin de la gripe A

Un poco como punto y final a toda una maniobra de intoxicación, de alarma infundada adjunto carta publicada en diversos medios de nuestro amigo el Dr Juan Gervas, al que hemos aludido en otras ocasiones. Es como encabezo el post, un excelente corolario a todo un despropósito sanitario que no debería haber ocurrido.

TRIBUNA: FIN DE LA PANDEMIA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este mes el fin de la pandemia de gripe A. Ni en el propio texto de la declaración ni en ninguno de los anexos se hace un análisis de la respuesta a esa pandemia; sin más, se da por finalizado un periodo de alarma mundial que empezó en abril de 2009. Se deduce, pues, que todo lo hecho ha sido correcto. En la misma línea se han expresado el Ministerio y las Consejerías de Sanidad en España. «Volvería a hacer lo mismo», es la consigna.

Sin embargo, las autoridades mundiales y españolas tienen dos ejemplos prácticos que ponen en cuestión su estrategia. El primero es Polonia, cuya política de no vacunación se ha saldado al final con 181 muertos en una población de 39 millones de habitantes (por contraste, con una política de vacunación activa, España tuvo 271 muertos para una población de 47 millones). El segundo es el de los médicos del mundo entero, y en especial los españoles, que se opusieron con éxito a las prácticas sin fundamento científico que pretendían implantar las autoridades, y evitaron la alarma y el uso indiscriminado de antivirales y de la vacuna.

La falta de análisis de la respuesta a la crisis y el cierre en falso de un monumental error mundial sugieren que hubo malicia sanitaria. Parece que las medias verdades de las autoridades mundiales y españolas respondían a intereses difusos y variados. Y ahora pretenden la impunidad científica, política y penal...

Se equivocaron con malicia porque en julio de 2009 ya se sabía que la pandemia sólo lo era por la expansión mundial y no por su gravedad, pues la mortalidad era diez veces menor que la de gripe estacional habitual. Activaron planes de contingencia que correspondían a los de una gripe como la de 1918 (española, gran expansión, gran virulencia) y no corrigieron cuando fue evidente que la gripe A era banal. Utilizaron el principio de precaución para adoptar medidas imprudentes y decisiones excesivas y no justificadas, de alarma de la población y de empleo ingente de recursos humanos, farmacológicos, de higiene y otros. Alimentaron el terror de la población a las muertes y neumonías víricas por gripe, especialmente de las embarazadas y de los jóvenes.

Las predicciones hablaban de miles de muertos y de decenas de miles de ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Pero se sabía que en el invierno de 2009 (julio y agosto) de Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, todo ello era falso, en escala cien y a veces mil veces menor a lo predicho (18.000 muertos pronosticados en Nueva Zelanda contra 17 en la realidad).

La respuesta dio negocio a muy variados interesados, desde los medios de comunicación a los vendedores de jabón, sin olvidar el beneficio político que obtuvieron las propias autoridades luchando contra una plaga bíblica. Esta apuesta era a caballo ganador, pues no había dudas de la escasa gravedad de la pandemia.

Los daños de tal imprudencia son muchos, y entre ellos figura el descrédito de las autoridades sanitarias mundiales y españolas. La alarma creada tuvo un impacto negativo en salud, que va desde el aborto voluntario por espanto (de embarazadas temerosas de las complicaciones anunciadas) a los errores de diagnóstico con retrasos de tratamiento (por ejemplo, de meningitis etiquetadas como gripe A). A eso hay que sumar el abuso de antibióticos, con las resistencias bacterianas correspondientes, y los efectos adversos de medicamentos innecesarios y/o inútiles (antivirales y vacunas).

Otro perjuicio ha sido el despilfarro de miles de millones de euros en un momento de crisis financiera y económica mundial. Aún más grave, se ha contribuido a transformar en certeza la sospecha de que las grandes políticas, incluyendo las sanitarias, se deciden fuera de los mecanismos democráticos.

¿Qué cabe hacer ahora? ¿En qué forma podemos aprender y dar respuesta los médicos y profesionales de salud, los pacientes y los ciudadanos?

Habría que tener en cuenta que las autoridades se pueden equivocar y persistir en el error. Conviene ser críticos y hacerles llegar las críticas, y en último caso hay que ignorar sus recomendaciones y consejos. Es preciso también utilizar los medios accesibles para elaborar alternativas concretas a las propuestas irracionales de las autoridades. Para difundir esas alternativas habrá que recurrir tanto a los medios de comunicación habituales como especialmente a las redes sociales de internet.

Lo importante es no aceptar las políticas ni las informaciones que amedrentan y tratan de infundir pánico y terror. En este caso concreto se hace necesario exigir el análisis científico de la gestión de la crisis de la pandemia de la gripe A, con la publicación y divulgación de sus conclusiones.

Por último, habrá que depurar las responsabilidades políticas y, en su caso, el procesamiento penal de las autoridades que gestionaron una crisis probablemente con malicia y que no hacen nada para aprender de sus errores. Errar es humano; persistir en los errores, no analizarlos y no corregir para el futuro es inhumano. No deberíamos estar inermes ante políticos que yerran, perseveran en su fallo y pretenden que olvidemos.

En el último trimestre de 2009 y a lo largo de 2010 se ha difundido información sobre la corrupción en torno a la respuesta de la OMS a la pandemia de gripe A en diferentes revistas científicas (Science, British Medical Journal), la prensa general e incluso el Consejo de Europa. Se acusa a la OMS y a sus asesores de colusión de intereses con las industrias farmacéuticas.

Desde luego es cuando menos sorprendente que Julie Gerberding, la directora de 2002 a 2009 de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, agencia oficial de EEUU que determina el uso de vacunas y otros tratamientos en epidemias y demás) se convirtiera en enero de 2010 en la presidenta de la Sección de Vacunas de Merck (potente farmacéutica).

Mucho huele a podrido en la gestión de la pandemia de gripe A.

Juan Gérvas es médico general en Madrid del Equipo CESCA ( http://www.equipocesca.org/wp-content/uploads/2010/08/gripe-a-fin-pandemia-agosto-2010.pdf ).

sábado, 12 de junio de 2010

“No basta serlo, hay que parecerlo”

“No basta serlo, hay que parecerlo”

Para tomar grandes decisiones que afecta a muchas personas, decisiones que afecta al bolsillo de la ciudadanía, y más cuando tienen que ver con salud pública, se debe por un lado estar completamente seguro y, por otro, evitar generar desconfianzas relativas a intereses ocultos, a posibles beneficios personales de tales medidas. Y es que a priori nadie sospecha de quien tiene que tomar una medida económicamente dolorosa cuando la finalidad es loable en términos de salud.
El tema de la gripe A ha dado tantas vueltas, antes y después de las polémicas medidas, que deberían los responsables sanitarios (en este caso de la OMS, según se hace eco la prensa) haber sido exquisitamente escrupulosos con la imagen de los expertos que les asesoran. Pues la medidas tomada pueden ser interpretadas en clave de interés particular y generar una gran desconfianza, en organismos de gran prestigio internacional, como es la OMS. Una desconfianza que no pare en esta crisis sanitaria si no que acabe extendiéndose a futuras decisiones.
Al parecer varios asesores de la OMS presentaban conflictos de interés con ciertos laboratorios encargados de la fabricación de las vacuna, según se hizo eco el BMJ (BMJ 2010;340:c2912) y trasmitidos por multitud de medios sanitarios, y no sanitarios de comunicación.

viernes, 22 de enero de 2010

Una chocante denuncia a la Ministra de Sanidad

Una chocante denuncia a la Ministra de Sanidad
Puede parecer chocante que un médico intente denunciar a una ministra por la gestión de un tema sanitario. Una crisis como ha sido la de la gripe A. Y parece chocante por lo desproporcionado, un poco como David contra Goliat. Un médico de cabecera (aunque sea un experto en salud pública y otras yerbas) de un pueblo contra una ministra y sus asesores, entre los cuales hay importantes expertos en salud pública. Sin embargo, parecerá chocante pero no es descabellado por un tema fundamental, por lo que llaman los economistas el “coste de oportunidad”, o lo que se ha dejado hacer por haber comprado innecesariamente unas vacunas para una enfermedad que a todas luces ya se sabía (por el comportamiento en el hemisferio sur) iba a ser más benévola que la gripe estacional, y por el inmenso despilfarro de caudales públicos (otros lo llamarán malversación de fondos) muy necesarios y más ahora que nos encontramos en una crisis económica.
Y es que el tema tiene tantos argumentos, como bien desgrana el Dr Gérvas en su denuncia, que no nos deja indiferentes a los médicos del primer nivel. Y no nos deja indiferente por el hecho en sí, de una epidemia mediática; si no por que justamente en nuestro nivel es donde se percibe mejor el concepto de eficiencia, del coste de la actividad sanitaria, traducido en nuestras consultas en la utilización de marcas genéricas en los medicamentos, o en los días de baja en las incapacidades laborales, o en las pruebas diagnósticas...con las que de alguna manera controlar el gasto y con nuestros medios hacer sostenible este “insostenible sistema”.
Y es que la administración sanitaria por una sospecha remota, una incertidumbre infundada, un tener que hacer algo (primero adelantar la vacuna estacional cuando se sabía que un virus desplazaría al otro, y después vacunar de la gripe A, cuando ya nos encontrábamos en plena epidemia), es decir cuando no había que hacer nada; simplemente por que está políticamente está mal visto el “esperar y ver”, y los votantes no perdonan; se tomaron decisiones innecesarias a un coste económico importante, con el dinero de todos los españoles.
Y es que a partir de ahora, ¿quien convencerá a los médicos que hagan esfuerzos por disminuir el gasto sanitario cuando quienes nos administran gastan el dinero de todos a manos llenas y sin criterio?. De ahí que, aunque se piense que la denuncia es algo fuera de lugar o de un alcance muy limitado, tiene la fuerza de lo sintomático, de la “disonancia cognitiva”, que dicen los psicólogos, del chirriar de neuronas de todos aquellos que nos encontramos en las trincheras lidiando con unos recursos sanitarios limitados.
http://www.equipocesca.org/wp-content/uploads/2010/01/gripe-a-responsabilidad-enero-20101.pdf

domingo, 13 de diciembre de 2009

Adiós Gripe A, Adiós...

Adiós Gripe A, Adiós...

La idea de este post era subir una dirección de fotografías muy ocurrentes sobre la Gripe A, pero ya puestos y según lo que voy leyendo, adjunto un informe del Subcomité de Vigilancia Plan Nacional de Preparación y Respuesta frente a la pandemia de gripe del 01-12-09, en donde se recogen los principales datos epidemiológicos de esta epidemia “mediática”. Así al parecer la incidencia de la enfermedad va disminuyendo – hay quien dice que se acaba- de 243,71 casos por 100.000 habitantes (3 de diciembre) hemos pasado a casi la mitad 151,42 casos por 100.000 habitantes (10 de diciembre). Con todo, como médico de a pie, he de decir que hemos de tener en cuenta el infradiagnóstico que seguro se ha producido dada la alerta desatada y las consecuencias de diagnósticos apresurados que dan pie a consecuencias personales (alarmas en la personas) y sanitarias (establecimiento de planes desmedidos), habida cuenta que el diagnóstico de gripe a nivel clínico es siempre de sospecha. Sin embargo, no cabe duda que el infradiagnostico afecta a todos los datos por lo que las tendencias de afectados son muy elocuentes.Las muertes por esta entidad hasta la fecha han sido menores a las que se hubiera esperado observando como se comportó en países del hemisferio sur, siendo 135 casos de personas fallecidas en España a causa de la infección por el virus pandémico A (H1N1) 2009 -0,18 casos/ 1.000 personas con gripe

domingo, 20 de septiembre de 2009

Teléfono, autodiagnóstico, visita domiciliar y gripe A

Teléfono, autodiagnóstico, visita domiciliar y gripe A

“La inteligencia fracasa cuando es incapaz de ajustarse a la realidad, de comprender lo que pasa o lo que nos pasa, de solucionar los problemas afectivos o sociales o políticos; cuando se equivoca sistemáticamente , emprende metas disparatadas, o se empeña en usar medios ineficaces; cuando desaprovecha las ocasiones...” (pag 11, La inteligencia fracasada, Jose Antonio Marina)

No he podido evitar sacar esta frase de un libro que próximamente os comentaré y que viene al pelo en todo este lío mediático en que se está convirtiendo la mal llamada gripe A. Un fracaso de la inteligencia llevado a su máxima expresión al dar más importancia al miedo, a las emociones, que a la razón. El miedo y los de “la ganancia de pescadores” está perpetuando una situación kafquiana donde la realidad se olvida (aprender de situaciones pasadas) y se actua pensando en riesgos remotos (angustia).
Y es que a estas alturas, como comentó jocosamente el presidente Obama, “cuando el caballo se ha escapado, para qué cerrar el cercado” (no textual, publicado en el New York Times, hace algún tiempo), las medidas que eviten la transmisión de la enfermedad tienen una eficacia más que moderada, pues al fin y al cabo de una manera u otra la gripe A está entre nosotros y se extenderá por toda la población, presentado unas formas clínicas leves con puntuales complicaciones, como estamos viendo. Y por lo visto inferiores a la gripe estacional.
Entonces para que mantener y difundir recomendaciones y poner en marcha mecanismos con la que intentar poner “puertas al campo” cuando la epidemia esta totalmente extendida, generando inquietud y sobrecargando innecesariamente a los servicios sanitarios.
Medidas excesivas en mi opinión, que se ponen en marcha, “por si acaso”, que neurotizan si cabe más a la población. Así, se han puesto en marcha sistemas webs, correo electrónico, teléfonos- para que la población se autodiagnostique, se autofiltre o se autotrate con antivíricos –afortunamente fuera de España- ante los síntomas probables de esta enfermedad, como si de una grave pandemia se tratara. O evite acudir a los servicios sanitarios instando a que los médicos vean en sus domicilios aquellos que pudieran tener un diagnóstico de sospecha, lo que con gran probabilidad llevará al colapso del sistema.
En este aspecto, yendo a mi experiencia particular, recuerdo las epidemias de gripe de final de los años 80 principios de los 90 en mi municipio, en una época donde la mayorías de gripes de atendían en los domicilios; podían generarse perfectamente entre 20-30 avisos domiciliares diarios –para una población de alrededor de 4.000 habitantes- con una duración al menos dos meses. En las actuales circunstancias en las que los médicos de AP disponen de una hora diaria para este menester lo veo prácticamente inviable, a la par que inútil.


jueves, 10 de septiembre de 2009

Que enseñanzas sacamos de la gripe A en el hemisferio sur (2)

Que enseñanzas sacamos de la gripe A en el hemisferio sur (2)

A medida que van pasando los días las negras previsiones van clarificándose y ya se puede asegurar con un amplio margen de certeza que el virus A H1N1, es estable y que este está desplazando al virus estacional en las zonas donde este por motivos de estacionalidad (invierno) debería haber sido prevalente. Esto nos plantea el tema de la pertinencia de vacunar prematuramente contra un virus que con gran probabilidad no será el que cause la epidemia de gripe este año; y cuya prevalencia, que en un principio se cuantificó que llegaría al 30-50%, se cree no afectará a más que al 5-10% de la población . Un virus tal vez más contagioso pero menos grave, de tal modo que en Argentina que habitualmente tiene tienen entre 3.500-4.000 muertos, este año solo han contabilizado 512. Habida cuenta que los mayores de 50 años (nacidos antes del 57) tienen inmunidad adquirida en anteriores contactos, la mayor incidencia y mortalidad se está dando en personas más jóvenes. Este hecho genera una falsa inquietud, pues al afectar a personas más sanas su morbilidad/ mortalidad es menor a nivel poblacional que si incidiera en mayor proporción en personas mayores.
En cuanto a los antivíricos no sirven para la profilaxis de la enfermedad y su uso en la gripe instaurada tiene una escasa eficacia para la resolución de la enfermedad. No obstante, puede tener algún papel en la prevención de complicaciones dado que disminuye el riesgo de presentar una neumonía en un 31% , algo que no es baladí, si consideramos la alta mortalidad de estas.

Es muy interesante la intervención en este aspecto y réplicas en el blog http://blogs.publico.es/ del menorquín, el Dr Ildefonso Hernández Aguado, Director General de Salud Pública y Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad y Política Social.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Decálogo de propuestas organizativas de los centros sanitarios ante la Gripe A

Escrito difundido a partir de hoy en diversos blogs médicos.
Continuación del anterior.

Decálogo de propuestas organizativas de los centros sanitarios ante la Gripe A

Ante un previsible aumento de la actividad asistencial de los servicios sanitarios debido al incremento de casos de gripe por el virus pandémico A/H1N1, las autoridades sanitarias deben ser receptivas a las opiniones de los médicos que vamos a atender a dichas personas. Con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes y contribuir a una organización eficaz de los servicios sanitarios, hemos elaborado una serie de recomendaciones sobre diversas medidas a tomar. Alguna de ellas puede suponer una importante modificación de las estructuras actuales, pero creemos que, ante una situación de posible excepcionalidad, las medidas organizativas también deben serlo. Estas consideraciones las hacemos desde la experiencia del trabajo diario y esperamos que, para el beneficio de la sociedad en su conjunto, sean tenidas en cuenta.

Propuesta 1. De la atención a la enfermedad
La mayoría de los pacientes afectados sufrirán un cuadro leve que no requiere una atención médica específica. Se priorizará la atención telefónica como el método más accesible para valorar la necesidad de asistencia clínica de un paciente. De esta forma, se valorará la posibilidad de que sean suficientes las medidas de autocuidado y de observación activa por parte del paciente o sus cuidadores. Las autoridades sanitarias deben divulgar y recomendar las medidas de autocuidado a la población general, así como el conocimiento de los signos de alerta que puedan motivar una valoración médica. Se deberán usar con este fin todos los medios de comunicación disponibles.

Propuesta 2. Valoración del paciente que acude al Centro de Salud
Confiamos que los pacientes afectados por un cuadro clínico de síndrome gripal acudan a las consultas médicas de los Centros de Salud con normalidad, y siempre que sea posible, con cita previa. De esta manera, el flujo de personas que necesitan ser atendidas será ordenado y fluido. Si el número de casos se incrementa llamativamente en un breve espacio de tiempo y las consultas reciben una gran cantidad de personas sin cita previa o con carácter urgente, se puede organizar, junto con los profesionales de enfermería y de administración, algún sistema de clasificación (triage) que determine la necesidad de atención preferente o urgente por parte del médico. Se aconsejará al paciente con tos activa que mantenga las medidas de higiene adecuada mientras espera a ser atendido. Cada consulta deberá disponer del material necesario para mantener una adecuada higiene y ventilación.

Propuesta 3. La atención domiciliaria
La atención a domicilio implica alrededor de 30 minutos por paciente y es inviable, hacerla de forma generalizada y masiva, cuando las consultas y los médicos de familia y pediatras se encuentran al máximo de sus posibilidades. Por lo tanto, si se produjera un aumento de la demanda de este tipo de atención se deberían poner en marcha, al menos, algunas de las siguientes medidas:
- En las áreas donde no esté asumida directamente por el 061 u otro teléfono autonómico. La demanda de asistencia a domicilio urgente será explícitamente regulada en los propios centros de salud, interviniendo en esta regulación los profesionales administrativos y médicos de familia o pediatras correspondientes, bajo el objetivo común de optimizar los recursos y prestar la mejor asistencia.
- Todas las solicitudes de avisos domiciliarios serán evaluadas directamente en contacto telefónico con el enfermo o sus familiares por el médico del paciente, o en su defecto por médicos del mismo centro de salud, tomando estos profesionales la decisión de desplazarse o no al domicilio.

Propuesta 4. Justificación legal de la incapacidad temporal
El tiempo empleado en realizar las tareas que impone la actual regulación de la baja laboral a numerosos pacientes provocaría el colapso de la atención por razones burocráticas: pacientes enfermos, bajas por aislamiento… todos ellos con la necesidad de un parte de baja, confirmación, alta (6 hojas impresas en 3 días diferentes). Se propone autorizar con carácter excepcional un documento único de baja laboral rellenable por el primer médico que atienda al paciente en cualquier ámbito del Sistema Nacional de Salud (centro de salud, SAR, urgencias hospitalarias, etc.), donde se especifique el diagnóstico y el tiempo recomendado de ausencia laboral. De esta forma, se evitaría duplicar las visitas y usar un tiempo tan necesario para una tarea administrativa. El Instituto Nacional de la Seguridad Social y los Servicios de Inspección Sanitaria y las mutuas laborales deberían participar en la realización de este modelo. Los médicos que realizamos esta tarea sabemos de la importancia de una medida de este tipo para aprovechar un tiempo necesario y escaso. Otros países de nuestro entorno (Reino Unido) justifican la ausencia del trabajo por cualquier patología de menos de 7 días de duración con un modelo (Self Certification Absence Form) que rellena el propio paciente.

Propuesta 5. El tratamiento farmacológico
Sea cual sea el nivel asistencial en que el paciente sea atendido (hospital, domicilio o centro de salud) deberá recibir en la primera visita, a través de receta o directamente si fuera necesario, el tratamiento farmacológico completo para cubrir el periodo del desarrollo de la enfermedad, eliminando de esta manera las consultas redundantes innecesarias.

Propuesta 6. Ante la ausencia por enfermedad del personal sanitario
La previsible afectación de los trabajadores de los centros de salud motivará situaciones difíciles para asumir toda la carga de trabajo. De ser así, la población debe conocer que, aún siendo una situación excepcional, hay unos límites razonables a la carga de trabajo de cada profesional sanitario. Por ello, se solicitaría a los pacientes que presenten otras patologías no preferentes que asuman la necesidad de pasar a un segundo plano y retrasar su consulta. Las autoridades sanitarias han de hacer campaña pública de esta situación y apelar a la solidaridad social. Para garantizar la adecuada cobertura de los servicios sanitarios prioritarios, la Administración deberá contratar todos los profesionales que necesite, siempre que tengan la capacidad suficiente. Para evitar problemas y conseguir la necesaria agilidad para ello, tanto la Administración como los sindicatos deberán acordar las modificaciones de las condiciones de trabajo y de los procesos de selección de personal temporal que se requieran.

Propuesta 7. Centros Residenciales para Personas Mayores y otras instituciones
Los médicos que trabajen en las residencias de ancianos, de discapacitados, etc. públicas y privadas, incluso los médicos del trabajo y mutuas de accidentes de trabajo, deberán tener autonomía suficiente para realizar y ratificar con su firma cualquier actividad burocrática, incluidas las recetas, que venga determinada por la asistencia a casos de gripe A y que hasta ahora no podían realizar. Ante una situación excepcional y conociendo la carga de trabajo no clínico que generan estos aspectos, la prioridad deberá ser la atención a los pacientes y las medidas deben favorecer y no entorpecer esa labor.

Propuesta 8. La atención telefónica directa a la población en los teléfonos habilitados
El uso de la población de los teléfonos habilitados: 061, Salud Responde, Sanitat Respon, entre otros y cualquier otro que habiliten las autoridades sanitarias como centro de información y asesoramiento, es una medida positiva tendente a la realización de un triage telefónico y a la instrucción de los pacientes en el correcto autocuidado. Su labor puede ser muy importante si contribuye a la descarga de la atención directa de los pacientes que soliciten información o presenten sintomatología que no precise la asistencia clínica directa de un médico. Los teléfonos de emergencias (112) deberán reservarse para un correcto uso.

Propuesta 9. La colaboración entre el centro de salud y el hospital
Se debería establecer un sistema ágil de comunicación entre el centro de salud y el hospital para la rápida atención del paciente de alto riesgo. Si el paciente ha sido valorado en Atención Primaria debería ser considerado como preferente a su llegada al hospital, evitando otra espera hasta la clasificación (triage) hospitalaria. Para ello, la disponibilidad de comunicación electrónica (correo electrónico) serviría también de ayuda. Los pacientes dados de alta a su domicilio han de salir del hospital con su medicación y con el informe de baja laboral cumplimentado como indicábamos en la recomendación 4. Este tipo de organización funciona en otros países (Reino Unido) y sería deseable que fuera lo habitual en todo tipo de patologías.

Propuesta 10. La comunicación con el paciente
Los pacientes informados y bien atendidos se muestran por lo general comprensivos con los problemas que pueden surgir ante una situación excepcional. La comunicación con ellos debe realizarse en todos los ámbitos. La información escrita ayuda a concretar los mensajes. Se deberán realizar dípticos para la entrega personal a todos los pacientes y sus familias con aspectos de higiene, medicación, consejos de autocuidado, así como las instrucciones necesarias para un correcto uso de los servicios sanitarios.
Con una buena organización e información podremos afrontar la actividad asistencial de los próximos meses con serenidad, evitando que el daño de la enfermedad sea mayor que el de los síntomas que produzca, evitando el caos sanitario que provocaría efectos colaterales muy perjudiciales para la salud de la población.
Más información en:
http://gripeycalma.wordpress.com/
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jueves, 3 de septiembre de 2009

Gripe A: ante todo mucha calma

Durante los últimos meses los profesionales sanitarios que mantenemos blogs hemos reflejado en ellos la inquietud que vive nuestra sociedad con la denominada pandemia de gripe A. Los médicos venimos constatando en las últimas semanas una afluencia importante de pacientes a las consultas demandando información. También hemos visto cómo algunos documentos y entradas de nuestros blogs salían del circuito sanitario habitual y se difundían por Internet. Esos dos hechos nos han llevado a un grupo de profesionales sanitarios, cuyo único denominador común es escribir en blogs o bitácoras, a redactar la toma de posición que a continuación se puede leer:

¿Qué es la gripe A/H1N1? La gripe A es una enfermedad que cursa de forma leve en la gran mayoría de las personas. Está producida por el virus influenza A/H1N1 del mismo género que el virus de la gripe común. Puede producir fiebre y síntomas como dolor de cabeza y muscular, malestar general, congestión nasal, tos y a veces síntomas digestivos (nauseas, diarrea). La gripe A tiene los mismos síntomas que la de todos los años.

¿Cómo se contagia? Como la gripe común, se contagia muy fácilmente porque se transmite a través del aire por medio de pequeñas gotitas que emitimos al hablar, toser o estornudar. Cuando hablamos de "pandemia" queremos decir que hay muchas personas afectadas, en muchos países diferentes. Eso se debe a que se trata de un nuevo virus A, y es más fácil el contagio. Pero que sea muy contagiosa no quiere decir que sea más grave.

¿Cómo se diagnostica? Existe una prueba diagnóstica rápida para distinguir tipos de gripe. Pero para el diagnóstico de la gripe A tienen poca sensibilidad (aproximadamente un 35%). Eso quiere decir que de 100 personas con gripe A sólo detectaremos a unas 35 (test positivo). La mayoría (65) darán un resultado negativo para gripe A. Es decir, que aunque se tenga un test negativo, si se tienen síntomas gripales la causa puede ser la gripe A. Y lo que es más importante: las recomendaciones para cuidarse serán las mismas, independientemente del tipo de gripe. Por esta razón, no es útil hacer una prueba diagnóstica en una gripe leve o moderada.

¿Cómo puede evolucionar la gripe A? Con los datos disponibles de los miles de casos detectados en todo el mundo hasta la fecha, se puede afirmar que la inmensa mayoría de las personas pasan esta gripe con síntomas leves o moderados. Se debe mantener una especial vigilancia de la evolución de los síntomas en personas con enfermedades crónicas descompensadas, niños menores de seis meses y en pacientes de riesgo más elevado (inmunodeprimidos).

¿Cómo podemos actuar para prevenir el contagio? Las recomendaciones básicas son dos: 1. El lavado de manos frecuente (por ejemplo, lavarse las manos 10 veces al día ha demostrado disminuir a la mitad el riesgo de contagio). 2. La higiene respiratoria (toser o estornudar sobre un pañuelo de papel desechable y lavarse las manos a continuación, toser o estornudar sobre el brazo si no se dispone de pañuelo para evitar el contacto con la mano, evitar el contacto cercano o íntimo cuando los síntomas de la enfermedad son evidentes). No está claro si el uso de mascarillas evita la propagación de la epidemia. Solo se recomienda usarlas a las personas enfermas mientras están en contacto con otras personas y a sus cuidadores. Igualmente no se ha aclarado si el uso de fármacos como oseltamivir (Tamiflu®) o zanamivir (Relenza®) puede prevenir el contagio. Existen algunos estudios en instituciones cerradas y contactos familiares con beneficios muy pequeños. Teniendo en cuenta que se trata de una gripe leve y que estos fármacos tienen efectos secundarios, en general, no se recomienda su uso. La vacuna contra la gripe común no funciona para la gripe A. Aún no se ha terminado de desarrollar una vacuna para la nueva gripe con totales garantías de seguridad y efectividad. La situación actual, en relación con el número de personas afectadas y el número de muertes, no justifica una alarma social.

¿Qué hacer si aparecen síntomas? Los síntomas son los mismos que los de la gripe de todos los años. La gripe, como dice la sabiduría popular, “dura siete días con tratamiento y una semana sin él”. Deben solicitar atención médica aquellas personas que tengan molestias graves: dificultad al respirar, dolor importante en el pecho, alteraciones de la conciencia (sensación de aturdimiento o desmayo), un empeoramiento repentino o un empeoramiento pasados 7 días del inicio de los síntomas. En el caso de los niños, la edad inferior a 6 meses, la respiración acelerada o la fiebre que dura más de tres días ( 72 horas) hace recomendable evaluación médica. Pero probablemente la mayor parte de las personas tendrán síntomas leves y acudir al médico no aportará ningún beneficio. Todo lo contrario: la saturación de los centros de salud y hospitales puede dificultar una correcta atención a enfermos graves por la gripe o por otros problemas de salud. Por ello, las personas sanas que presenten un cuadro gripal sin ningún dato de complicaciones pueden realizar un autocuidado con garantías en sus domicilios con las medidas habituales: buena hidratación, buena alimentación y buena higiene. Si uno está enfermo, los cinco primeros días conviene no acudir a lugares muy llenos de gente para evitar contagiar a otras personas. Y recordar las medidas recomendadas: no “toserle” a nadie, estornudar en la manga o en un pañuelo de un solo uso y lavarse las manos varias veces al día.
Si aparecen síntomas, ¿es necesario tomar algún tratamiento? Aunque la fiebre no es peligrosa en sí misma, los antitérmicos como el paracetamol o ibuprofeno pueden ser útiles para aliviar el malestar que produce. Los medicamentos antivirales han demostrado muy poca eficacia en las infecciones por virus gripales comunes, disminuyendo menos de un día la duración de los síntomas. Respecto a esta gripe no hay estudios que demuestren su eficacia. Por estas razones, su uso deberá ser restringido a los pacientes que sufran complicaciones o aquellos con alto riesgo de sufrirlas. En un paciente sano, los riesgos por los efectos adversos del fármaco pueden superar a sus beneficios.

¿Y en el caso de embarazo? Siempre se ha sabido que el embarazo supone un pequeño incremento del riesgo para las complicaciones de la gripe (cualquier tipo de gripe). En caso de fiebre o síntomas de gripe, es recomendable consultar con un profesional sanitario. De todas formas el riesgo sigue siendo bajo y la gran mayoría de los embarazos transcurrirán de forma saludable.

Conclusión Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, crisis de asma, enfermedades psiquiátricas, fracturas de cadera, accidentes y muchas otros problemas de salud que requieren atención de los profesionales de la salud. El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes, los medios de comunicación, los profesionales sanitarios, los dirigentes políticos y los cargos con responsabilidad en planificación y gestión del Sistema Nacional de Salud son esenciales para que funcionen bien los servicios sanitarios y estos puedan dedicarse a los enfermos que lo necesiten.
Más información en
http://gripeycalma.wordpress.com/

Este blog publicará próximamente un decálogo de medidas prácticas de carácter organizativo. Los profesionales situados en el primer lugar de atención proponen esas medidas a las administraciones sanitarias ante un previsible aumento de la demanda y actividad asistencial de los servicios sanitarios por la gripe A.

Hemos colaborado inicialmente (luego vendrán, seguro, muchos más) en la elaboración de la campaña divulgativa y los documentos informativos los siguientes blogs:
Amantea: http://amantea.blogia.com/
ATensión Primaria: http://atensionprimaria.wordpress.com/
Bloc d´un Metge de Familia: http://metgedefamilia.blogspot.com/
Blog de los farmacéuticos rurales: http://www.farmaceuticosrurales.blogspot.com/
Crónicas de Mil en Uno: http://milenuno.blogspot.com/
Docencia en Plasencia: http://docenciaenplasencia.blogspot.com/
Desde mi balcon http://jjbila.blogspot.com/
El blog de saname: http://elblogdesaname.blogspot.com/
El consultorio : http://ccbaxter.wordpress.com/
El cuaderno de Epidauro: http://elcuadernodepidauro.blogspot.com/
El Gerente de Mediado: http://gerentedemediado.blogspot.com/
El Supositorio: http://vicentebaos.blogspot.com/
Equipo CESCA: http://www.equipocesca.org/
GIPI http://www.infodoctor.org/gipi/
Humana: http://medicablogs.diariomedico.com/humana/
Inquietudes en Primaria: http://medicablogs.diariomedico.com/inquietudesap/
Medicina y Melodía: http://medymel.blogspot.com/
Médico Crítico: http://medicocritico.blogspot.com/
Mi Pediatra: http://mipediatra.tk/
Miles de piedras pequeñas: http://megasalva.blogspot.com/
Mondo Medico: http://mondomedico.wordpress.com/
Museo de la Ciencia: http://museodelaciencia.blogspot.com/
Nemo Contra: http://nemocontra.blogspot.com/
Pediatra de cabecera: http://pediatradecabecera.com/
Pediatría basada en pruebas: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/
Pella de Gofio del Dr Bonis : http://pelladegofio.blogspot.com/
Pharmacoserias http://pharmacoserias.blogspot.com/
Polimedicado: http://polimedicado.blogspot.com/
Primum non nocere: http://rafabravo.wordpress.com/
Quid pro quo: http://borinot-mseguid.blogspot.com/
rqgb’s point of view: http://rqgb.wordpress.com/
Salud Comunitaria: https://saludcomunitaria.wordpress.com/
Salud con cosas: http://saludconcosas.blogspot.com/
Saludyotrascosasdecomer: http://saludyotrascosasdecomer.blogspot.com/
Saludyotrascosasdevivir: http://www.proyectonets.org/
Sinestesia Digital: http://sinestesiadigital.blogspot/