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jueves, 2 de febrero de 2023

Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer de colon

Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer de colon

Sobre los  alimentos ultraprocesados, o industriales, he escrito en diversas ocasiones pues un tema que preocupa en general y sobre el que van saliendo continuamente estudios sobre su repercusión sobre la salud. Y es que estos alimentos se  están imponiendo en  los hábitos dietéticos de la población occidental cada vez más acostumbrada a comer productos precocinados o ya preparados y menos a cocinar por ellos mismos.

Los  alimentos industriales actualmente suponen el 57% del total de calorías ingeridas por un adulto medio de EEUU (va en aumento, si repasan mis escritos anteriores). Alimentos tan variados que van desde la panadería industrial (panes, bollería, pastelería...),  las patatas fritas (chips), los aperitivos, las sopas instantáneas, los productos animales procesados (los embutidos, ahumados,…), los postres industriales, las bebidas gaseosas edulcoradas…, a los platos precocinados, las pizzas,..

miércoles, 18 de agosto de 2021

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

Alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad intestinal inflamatoria

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad que se produce  en personas genéticamente susceptibles por la activación del sistema inmune de la mucosa intestinal en respuesta a ciertas disbiosis del tracto intestinal. Comprende dos formas clínicas,  la  enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

A nivel general se ha documentado que dietas altas en alimentos procesados podrían relacionarse con el cáncer y enfermedades cardiovasculares (ECV), como hemos visto en otros post.

La idea de que los cambios de la microbiota intestinal pudieran modificar la respuesta inmune ha dado  pie a la hipótesis de que ésta pudiera tener algún papel en la patogénesis de este síndrome. La realidad es que es una patología se va aumentando en los países en general, sobre todo occidentales, y en aquellos donde esta entidad era prácticamente desconocida, lo que deja la idea de  que  algún condicionante externo está relacionado con su patogénesis.

Se sugiere que la occidentalización de la dieta  podría estar detrás de éste cambio epidemiológico. Los estudios al respecto se basan en datos retrospectivos con diseño en forma caso/control.
Los estudios prospectivos son pequeños, con potenciales factores confusores, poblaciones muy  homogéneas...de ahí que exista alguna revisión sistemática que sintetice estos estudios evaluando la dieta en el riesgo de presentar EII. Que intenten evaluar la asociación con diferente componentes de los alimentos, sean carbohidratos, grasas, proteínas, carnes, frutas, vegetales, fibra, lácteos. 

Y es que  lo cambios en la dieta, como el  incremento en la ingesta de azúcares refinados, grasas o la falta de fibra en la dieta podría ser algunos de los causantes.
Existen revisiones sistemáticas que apuntan a que la alta ingesta de fibra en forma de fruta reduce el riesgo de enfermedad de Crohn y ésta en forma de vegetales en la colitis ulcerosa.  

El tema de los alimentos procesados, además,  es más complejo pues estos tienen  elementos añadidos, aditivos artificiales en forma de edulcorantes, estabilizantes, emulsificantes, detergentes …. En este sentido, en estos dos últimos, por ejemplo, se ha sugerido que podrían afectar negativamente a la barrera intestinal.
En concreto, estudios preclínicos en modelos animales, la carboximetilcelulosa incrementa la adherencia bacteriana al epitelio intestinal pudiendo producir aumento en el crecimiento bacteriano con infiltración de las bacterias entre las vellosidades intestinales. El polisorbato, por su parte, incrementaría la translocación de ciertas bacterias como la Escherichia coli através de las células M y los parches de Peyer en personas con enfermedad de Crohn, leemos. La maltodextrina, el dióxido de titanió tambíen se suponde podrían estar implicados.

El estudio que comentamos utiliza la información de la cohorte Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE), del que hemos hablado en otras ocasiones,  para analizar la asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de presentar EII. Para ello se analizaron los datos procedentes de 116 087 individuos entre 35-70 años captados entre el 2003 y 2016  provenientes de 21 países de ingresos medios y altos  de 7 regiones mundiales (Europa, Norteamérica, Sudamérica, África, Asia del sur, medioeste, sureste de Asia, y China). De todos ellos se tenían  los datos completos de un ciclo de seguimiento y  del cuestionario alimentario FFQ (food frequency questionnaire) al inicio con un seguimiento de al menos 3 años.

Los objetivos primarios fueron el desarrollo de EII, fuera enfermedad de Crohn o de colitis ulcerosa. La asociación entre los alimentos ultra procesados y el riesgo de EII se evaluó utilizando un modelo multivariable de efectos aleatorios proporcionales Cox. Los resultados se presentaron en forma de tasa de riesgo aleatorio, hazard ratio (HR).

Durante un seguimiento medio de 9,7 años (rango intercuartil 8,9-11,2 años) se identificaron a 467 individuos que desarrollaron una EII (90 con enfermedad de Crohn y 377 con colitis ulcerosa).
Tras el ajuste por posibles factores confusores se observó que una ingesta alta de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de EII, siendo la tasa de riesgo aleatorio HR  de 1,82 (IC 95% 1,22 a 2,72) en  ≥5 consumiciones diarias y de 1,67 (IC 95% 1,18 a 2,37) entre 1-4 consumiciones diarias en comparación con una sola consumición diaria (referencia)  p 0,006 por tendencia. 

Si se analizaban distintos subgrupos de alimentos ultra procesados entre los que se incluían refrescos, alimentos dulces refinados, tentenpies (snacks) salados, carne procesada… los HR eran superiores para la EII.
Las ingestas de carne blanca, roja, productos lácteos, frutas, verduras y legumbres no se asociaron con mayor incidencia de EII.

Los resultados fueron consistentes con ambas entidades con baja heterogenidad.
Concluyen  que la alta ingesta de alimentos ultraprocesados se asocia positivamente con alto riesgo de EII. El problema a partir de ahora es identificar qué factores específicos son causantes de este mayor riesgo.


Neeraj Narula, Emily C L Wong, Mahshid Dehghan, Andrew Mente, Sumathy Rangarajan, Fernando Lanas, et al. Association of ultra-processed food intake with risk of inflammatory bowel disease: prospective cohort study. BMJ . 2021 Jul 14;374:n1554. doi: 10.1136/bmj.n1554.


domingo, 17 de enero de 2021

El colesterol remanente, las lipoproteínas ricas en triglicéridos y el PREDIMED

El colesterol remanente, las lipoproteínas ricas en triglicéridos y el PREDIMED

Hace algunos días leímos las conclusiones de un posthoc del conocido estudio español PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) de prevención de la diabetes tipo 2 (DM2) y de eventos cardiovasculares (EvCV) mediante la introducción de la dieta mediterránea (MedDiet) suplementada con grasas vegetales (frutos secos o aceite de oliva). 

Este estudio y sus posthoc han sido comentados en el blog hermano de la redGDPS y en él vimos como la MedDiet se compone de una alta ingesta de aceite de oliva, fruta, frutos secos, alimentos vegetales, legumbres, moderada ingesta de pescado, carne de ave, carne roja, vino, y productos lácteos. Y escaso consumo de carnes procesadas y azúcares refinados. 

Resumidamente, el estudio PREDIMED se trató de un estudio clínico aleatorizado (ECA) multicéntrico con  tres tipos de dietas sin restricción calórica, en individuos entre 55-80 años con alto riesgo de enfermedad cardiovascular (RCV) pero sin  enfermedad cardiovascular (ECV) demostrada. Una dieta baja en grasas (dieta control), una MedDiet con aceite de oliva virgen y una MedDiet con frutos secos, y se las relacionó con  la incidencia de la DM2, y en distintas entregas con la prevención de los eventos cardiovasculares (EvCV)… en estas personas (prevención primaria) durante un seguimiento medio de 4,8 (2,8-5,8) años.
Según éste y en un reanálisis posterior con resultados idénticos al original, se demostró como la MedDiet con aceite de oliva tuvo un hazard ratio (HR) por intención de tratar de 0,69 (IC 95%, 0,53-0,91), y un HR de 0,72 (IC 95% 0,54 -0,95) en la MedDiet con frutos secos, frente al grupo control de dieta pobre en grasas con respecto a un objetivo CV.  Concluyeron que individuos con alto RCV la incidencia de EvCV era inferior en aquellos individuos que ingirieron la  MedDiet suplementada con aceite de oliva o frutos secos en vez de una dieta baja en grasas.