Más sobre los anticonceptivos hormonales y el riesgo de tromboembolismo venoso
Siguen los datos entre los anticonceptivos orales (ACO) y el riesgo de tromboembolismo (TEV) según el tipo de progestágeno que contengan. En este caso a partir de dos estudios caso-control anidados realizados a partir de la base de datos de la “Clinical Practice Research Datalink” (618 consultas médicas de atención primaria) y la “QResearch” (722 consultas) de UK. Se incluyeron mujeres entre 15-49 años con un primer diagnostico de TEV en los años 2001-13, que fueron emparejadas con cinco controles según edad, consulta médica, y año. De estos se extrajeron los Odds ratios (OR) de la incidencia de TEV y utilización de ACO en los años previos , todo ello ajustado por hábito tabáquico, consumo de alcohol, grupo étnico, índice de masa corporal (IMC), comorbilidades y otros fármacos anticonceptivos.
Según esto se identificaron 5062 casos de TEV de la base de datos de la CPRD y 5500 de la QResearch, tras el análisis, la exposición a ACO se asoció con un incremento del riesgo de TEV, OR 2,97 (IC 95% 2,78-3,17) en comparación con la no exposición los años previos. Según el tipo de progestágeno, la exposición a desogestrel el OR 4,28 (3,66-5,01), gestodene OR 3,64 (3,00 -4,43), drospirenona OR 4,12 (3,43-4,96), y la ciproterona OR 4,27 (3,57-5,11) fueron significativamente más altos que el riesgo producido por los gestágenos de segunda generación (o sea los clásicos) como el levonorgestrel OR 2,38 (2,18-2,59), la noretisterona OR 2,56 (2,15 -3,06), y el norgestimate OR 2,53 (2,17-2,96). El número de casos extra añadidos de TEV por 10.000 mujeres y año fue más bajo con el levonorgestrel 6 (5-7) norgestimato 6 (5 - 8), y más alto con el desogestrel 14 (11-17) y la ciproterona 14 (11 -17).
Según, este y abundando lo ya comentado en otros post sobre los ACO, el riesgo de TEV asociado a la utilización de ACO es más alto con los nuevos gestágenos (a excepción del norgestimato) que los de segunda generación.
Vinogradova Y, Coupland C, Hippisley-Cox J. Use of combined oral contraceptives and risk of venous thromboembolism: nested case-control studies using the QResearch and CPRD databases. BMJ. 2015 May 26;350:h2135. doi: 10.1136/bmj.h2135.
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domingo, 31 de mayo de 2015
jueves, 16 de octubre de 2014
Los antiinflamatorios no esteroideos aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso
Los antiinflamatorios no esteroideos aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso
Sobre los antiinflamatorios no esteroidesos (AINES) hemos hablado muchas veces. Sobre su riesgo cardiovascular y las diferencias entre estos. El estudio que mostramos, el primer metaanálisis que aborda este tema, intenta evaluar la asociación entre los AINES y el tromboembolismo venoso (TEV).
Se trata de una revisión sistemática en forma de metaanálisis de estudios clínicos observacionales que mostraran riesgos relativos (RR), odds ratios (OR), o ratios de incidencia estandarizada de TEV entre los usuarios de AINES y los que no (controles).
De 597 estudios publicados se seleccionaron 6 estudios (1 cohorte - n= 19.293-, y 5 estudios caso-control – casos 21.186 y 110.824 controles) entre 2007-13 que cumplieron los criterios de inclusión, y que representaron 21.401 eventos de TEV. Según éstos, el RR de TEV en los que utilizaron AINES fue del 1,80 (IC 95% 1,28-2,52) y en los que utilizaron AINE COX-2 el RR subió a 1,99 (IC 95%,1,44 – 2,75)
Concluyen, teniendo en cuenta la gran heterogeneidad de los estudios y los claros sesgos de publicación, existiría un incremento estadístico significativo del riesgo de TEV con la utilización de AINES; prácticamente el doble de riesgo de padecer un TEV, incluyendo trombo-embolismo venoso profundo, embolismo pulmonar, y mayor riesgo con los COX -2... lo que no es baladí.
El mecanismo de los COX-2, señalan, podría encontrarse en que estos inhiben la síntesis de prostaciclinas, inhibidores de la activación plaquetaria, al tiempo que estimulan al tromboexano, un facilitador de la agregación plaquetaria, todo ello podría ser causa del incremento de la coagulación.
Ungprasert P, Srivali N, Wijarnpreecha K, Charoenpong P, Knight EL. Non-steroidal anti-inflammatory drugs and risk of venous thromboembolism: a systematic review and meta-analysis.
Rheumatology (Oxford). 2014 Sep 24. pii: keu408. [Epub ahead of print]
http://rheumatology.oxfordjournals.org/content/early/2014/09/22/rheumatology.keu408.abstract
Sobre los antiinflamatorios no esteroidesos (AINES) hemos hablado muchas veces. Sobre su riesgo cardiovascular y las diferencias entre estos. El estudio que mostramos, el primer metaanálisis que aborda este tema, intenta evaluar la asociación entre los AINES y el tromboembolismo venoso (TEV).
Se trata de una revisión sistemática en forma de metaanálisis de estudios clínicos observacionales que mostraran riesgos relativos (RR), odds ratios (OR), o ratios de incidencia estandarizada de TEV entre los usuarios de AINES y los que no (controles).
De 597 estudios publicados se seleccionaron 6 estudios (1 cohorte - n= 19.293-, y 5 estudios caso-control – casos 21.186 y 110.824 controles) entre 2007-13 que cumplieron los criterios de inclusión, y que representaron 21.401 eventos de TEV. Según éstos, el RR de TEV en los que utilizaron AINES fue del 1,80 (IC 95% 1,28-2,52) y en los que utilizaron AINE COX-2 el RR subió a 1,99 (IC 95%,1,44 – 2,75)
Concluyen, teniendo en cuenta la gran heterogeneidad de los estudios y los claros sesgos de publicación, existiría un incremento estadístico significativo del riesgo de TEV con la utilización de AINES; prácticamente el doble de riesgo de padecer un TEV, incluyendo trombo-embolismo venoso profundo, embolismo pulmonar, y mayor riesgo con los COX -2... lo que no es baladí.
El mecanismo de los COX-2, señalan, podría encontrarse en que estos inhiben la síntesis de prostaciclinas, inhibidores de la activación plaquetaria, al tiempo que estimulan al tromboexano, un facilitador de la agregación plaquetaria, todo ello podría ser causa del incremento de la coagulación.
Ungprasert P, Srivali N, Wijarnpreecha K, Charoenpong P, Knight EL. Non-steroidal anti-inflammatory drugs and risk of venous thromboembolism: a systematic review and meta-analysis.
Rheumatology (Oxford). 2014 Sep 24. pii: keu408. [Epub ahead of print]
http://rheumatology.oxfordjournals.org/content/early/2014/09/22/rheumatology.keu408.abstract
domingo, 22 de julio de 2012
Los parches y los anillos intravaginales tiene mayor riesgo de tromboembolismo venoso que el resto de anticonceptivos utilizados
Los parches y los anillos intravaginales tiene mayor riesgo de tromboembolismo venoso que el resto de anticonceptivos utilizados
Un tema recurrente en el uso de los contraceptivos hormonales (ACH) es el riesgo de tromboembolismo venoso (TEV) y su complicación más terrible, el tromboembolismo pulmonar, entre las usuarias. En este aspecto es una consulta frecuente entre las mujeres el querer cambiar de ACH a otros con menos hormonas y por ello menos riesgos y efectos secundarios. Los parches transdermicos y los anillos intravaginales por su mecanismo les induce a creer que tienen menos riesgos que el resto de ACH. Y como veremos no es así.
Traemos a colación un estudio publicado en el British Medical Journal que evalua este riesgo entre usuarias frente a no usuarias de AC, en una cohorte de mujeres mediante cuatro registros de base poblacional históricos, en Dinamarca. De ellos fueron seguidas 1 626 158 mujeres entre 15-49 años sin antecedentes de TEV previo, o cáncer entre 2001 y 2010. Los objetivos principales fueron la incidencia y riesgo relativo (RR) de TEV en usuarias de AC transdermico (ACT), anillo intravaginal (AIV) o implante subcutaneo (ISC), frente a no usuarias de AC orales (ACO). De la misma forma se valoraron los ratios de TEV entre usuarias de ACH no orales frente al ACO de referencia con levonorgestrel + 30-40 µg de estrógenos. Los diagnósticos de TEV se confirmaron al menos 4 semanas tras el diagnóstico y de la terapia anticoagulante.
Se observaron 9 429 128 mujeres/año por los años de observación, computándose 5 287 TEV, de las cuales 3 434 fueron confirmados. En las mujeres no usuarias de AC la incidencia de TEV fue de 2,1 por cada 10,000 mujeres/año. Comparadas con estas, las usuarias de ACH después de ajustarlas por edad, educación.... el RR de TEV confirmada fue de 7,9 (IC 95% 3.5 -17.7) en ACT, y de 6,5 (IC 95% 4,7 -8,9) en los AIV, lo que correspondió a una incidencia de TEV por cada 10,000 mujeres expuestas de 9,7 en ACT y de 7,8 en AIV.
Los ISC tuvieron un RR de 1,4 (IC 95% 0,6 -3,4), y no hubo riesgo en las mujeres con dispositivos intrauterinos de levonorgestrel (DIU) RR 0,6 (IC 95% 0,4 -0,8).
Comprando las usuarias de ACO con levonorgestrel el RR ajustado de TEV de los ACT fue de 2,3 (IC 95% 1,0 -5,2) y de 1,9 (IC 95% 1,3 -2,7) en el AIV.
Concluyen que, al contrario, de lo que parece a primera vista, las usuarias de ACH en forma de ACT o AIV tiene 7,9 y 6,5 veces respectivamente mayor riesgo de TEV que aquellas que no utilizan ACH de la misma edad. Las tasas de episodios de TEV sería de 9,7 en ACT y de 7,8 en AIV por 10,000 mujeres expuestas/año, frente al 2,1 por cada 10,000 mujeres/año de las que no son usuarias de ACH.
Al contrario de lo que pudiera parecer los ISC tuvieron un RR de 1,4 (IC 95% 0,6 -3,4), parecido a los ACO, y no hubo riesgo en las mujeres con DIU+ levonorgestrel, RR 0,6 (IC 95% 0,4 -0,8).
Lidegaard O, Nielsen LH, Skovlund CW, Løkkegaard E. Venous thrombosis in users of non-oral hormonal contraception: follow-up study, Denmark 2001-10. BMJ. 2012 May 10;344:e2990. doi: 10.1136/bmj.e2990.
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