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martes, 17 de enero de 2023

La infiltración con corticoides en la artrosis de rodilla

La infiltración con corticoides en la artrosis de rodilla

Una articulación clásica para la infiltración con corticoides es la rodilla. Hoy traemos otras comunicaciones de la Radiological Society of North America (RSNA) 2022 Annual Meeting de final del año pasado que viene a poner los puntos sobre las “ies” de esta cada vez más popular técnica terapéutica en Atención Primaria. Y es que en nuestro nivel cada vez más se cumple aquello de que “quien tiene un martillo todos los problemas les parecen clavos” con el riesgo que dada la escasa casuística de nuestro nivel en pacientes tributarios en la que aplicar estas técnicas generemos más daño que beneficio.

Ya comentamos hace años un trabajo de  Coombes BK et al estudiando la infiltración con corticosteroides en el codo del tenista (epicondilitis), una patología típica para esta técnica, y en este trabajo la inyección de corticosteroides no superaba al placebo. Las infiltraciones con corticoides en pacientes con epicondilitis unilateral frente a inyecciones de placebo no mejoró o incluso empeoró los resultados clínicos al año, pues un 77%  tuvo mayor riesgo  de volver a tener una epicondilitis al año, frente a los que recibieron placebo. 

Algo parecido con la la infiltración en el síndrome del túnel carpiano que comentamos en el blog hermano “Opinión sanitaria” a partir de una comunicación del RSNA 2022 en el que los pacientes de los tres grupos estudiados (con corticoides o sin ellos) a las 4  semanas mostraron una reducción del dolor. Sin embargo, a partir de las 12 semanas y hasta los 6 meses de seguimiento en aquellos con infiltración ecoguiada con corticosteroides recurrieron en sus síntomas según las escalas de BCTQ y EVA y no los que se les había aplicado la técnica de hidrodisección guiada por ultrasonidos.

En este caso traemos aquí otras comunicaciones del RSNA 2022 en la que muestran como la infiltración con corticosteroides puede empeorar la progresión de la artrosis de rodilla, algo, por otra parte conocido hasta el momento según datos extraídos de imágenes radiográficas o por resonancia magnetica nuclear (RMN). En sentido contrario la infiltración con ácido hialurónico (AH) podría preservar la estructura del cartílago, apuntan. En ambos casos las evidencias provienen de estudios de cohortes observacionales, transversales y no aleatorizados, muchos de ellos en base a grandes bases de datos como los aportados del estudio longitudinal, observacional y multicéntrico americano, el Osteoarthritis Initiative (OAI) realizado sobre 4.796 individuos en edades comprendidas entre los 45-79 años afectos de osteoartrosis de rodilla entre febrero del 2004 y mayo del 2006.

El OAI recabó información sobre la evaluación clínica, RX, resonancia magnética nuclear (RMN) y muestras biológicas de los pacientes. De esta se realizaron los dos estudios que comentamos.

**Dentro de las comunicaciones el  estudio de Bharadwaj et al mostró como las inyecciones de AH parecen reducir la progresión de la artrosis de rodilla a nivel óseo confrontando los datos de  8 pacientes que recibieron infiltraciones de corticosteroides, 12 una infiltración de AH y 40  controles sin ningún tipo de tratamiento. Estos aparejados según sistema de “propensity-score” por edad, sexo, índice de masa corporal (IMC) y diversos índices como el grado de ”Kellgren-Lawrence (KL)”, los índices del “Western Ontario y McMaster Universities Osteoarthritis Index (WOMAC)”, y la escala del  Physical Activity Scale for the Elderly (PASE).

Se evaluaron semicuantitamente las imágenes de las RMN obtenidas al inicio del estudio, dos años antes de la infiltración y dos años tras la inyección utilizando la puntuación suministrada por el sistema “whole-organ MRI score (WORMS)” para los meniscos, lesiones de la médula ósea, cartílago, derrame articular y ligamentos.

A los dos años se encontró una asociación significativa ente las inyecciones intraarticulares de corticoides en la progresión de la puntuación del WORMS en la rodilla en general, menisco lateral y cartílagos. En sentido contrario no hubo relación entre las inyecciones de AH y la progresión posterior en la WORMS.
En general no hubo relación significativa entre el tipo de sustancia inyectada y la progresión del dolor según la WOMAC. O sea que clínicamente no se modificó la principal molestia de la artrosis de rodilla.

**Otra comunicación, esta vez de Azad Darbandi et al del Chicago Medical School of Rosalind Franklin University of Medicine and Science sobre 210 rodillas con imágenes sugerentes de artrosis de rodilla al inicio  y a los 48 meses y en las que se les infiltró con corticoides, 59 con AH y 6.827 rodillas que sirvieron como controles. También se hicieron 50 parejas según el sistema de “propensity-score” según IMC, sexo, edad, comorbilidades, imágenes al inicio… Se analizó el grado de artrosis de rodilla, el estrechamiento del espacio articular, esclerosis, formación de osteofitos… 

A los cuatro años el índice Kellgren-Lawrence (KL) con el que evaluar los cambios producidos fue de 2,79 en el grupo de la infiltración por corticosteroides, de 2,11 en el grupo del AH y de 2,37 en los controles, lo que fue más que elocuente.

En cuanto a las diferencias en el estrechamiento del espacio articular fue de 1,56 en el grupo del corticoide, de 1,11 en el grupo del AH y de 1,18 en los controles, mostrando diferencias significativas entre el grupo de la infiltración con corticosteroides y AH o controles, lo que sugeriría que los corticosteroides intraarticulares acelerarían la progresión de la artrosis de rodilla, al contrario que el AH.
Por ello se apunta a no utilizar las infiltraciones de corticoides en la artrosis de rodilla más que en casos muy evolucionados con dolor intratable y pendientes de recambio articular.

Como limitaciones en ambos estudios se apunta el no conocer el grado de actividad de los pacientes antes y después de las infiltraciones, pues aquellos con corticoides pudieran aumentar ésta incrementando con ello los efectos adversos sobre las articulaciones. 

Radiological Society of North America (RSNA) 2022 Annual Meeting.

Lorraine L. Janeczko. Corticosteroid Injections May Worsen Knee OA Progression, News - Medscape Medical News - Conference News - RSNA 2022. December 19, 2022

 Coombes BK, Bisset L, Brooks P, Khan A, Vicenzino B. Effect of corticosteroid injection, physiotherapy, or both on clinical outcomes in patients with unilateral lateral epicondylalgia: a randomized controlled trial. JAMA. 2013 Feb 6;309(5):461-9. doi: 10.1001/jama.2013.129.

Seguí Díaz M, El valor de la hidrodisección en las infiltraciones. Blog Opinión sanitaria

 

martes, 12 de febrero de 2013

La infiltracion con corticosteroides en el codo del tenista es menos efectiva que el placebo


La infiltracion con corticosteroides en el codo del tenista es menos efectiva que el placebo

Una de las prácticas que dan más resultados aparentes en le codo del tenista (epicondilitis) en la inyección local de corticosteroides; sin embargo, como la mayoría de prácticas que implican inyectar algún fármaco las evidencias suelen ser controvertidas.
El estudio que comentamos intenta investigar la efectividad de la infiltración de corticosteroides sola, frente a la fisioterapia, o a ambos métodos terapéuticos a la vez en pacientes con epicondilitis unilateral.
Se diseño un ensayo clínico aleatorizado, controlado, ciego en la inyección y placebo,  en 16 centros de atención primaria y un Centro de Investigación Universitario en Brisbane (Australia). Se reclutaron a 165 pacientes de más de 18 años con epicondilitis de no más de 6 semanas de duración que fueron captados para el estudio entre julio del 2008 y mayo del 2010, y seguidos durante un año, hasta mayo del 2011. Los pacientes se distribuyeron, en aquellos que recibieron una infiltración de corticosteroides (n=43), o inyección placebo (n=41), en infiltración de corticosteroides  con fisioterapia (n=41) durante dos meses, o en inyección placebo con fisioterapia (n=41) dos meses. En estos, durante el período de seguimiento, se valoraron la recuperación completa (definida como la recuperación o una mejoría importante a las 4-8 semanas, pero no más tarde) o la recurrencia al año de la infiltración, y todo ello utilizando la escala “6-point Likert scale” y  analizado los resultados por intención de tratar (p inferior a 0,01). Como objetivos secundarios, se evaluó la recuperación completa o la gran mejoría entre las 4 y 26 semanas utilizando la escala validada de  “Patient-Rated Tennis Elbow Evaluation”, y un cuestionario de calidad de vida el “EuroQol quality of life questionnaire”.
Se observó, que al contrario de lo que se cree, la infiltración mediante corticosteroides tiene menos respuesta en términos de recuperación completa o mejoría importante al año que la inyección de placebo (83 vs 96%, respectivamente; o un riesgo relativo (RR), 0,86, IC 99%, 0,75-0,99; P = 0,01).
Comparando la fisioterapia frente a la no fisioterapia no se encontraron diferencias al año en recuperación completa o en mejoría importante (91 vs 88%, respectivamente; RR, 1,04 IC 99% , 0,90-1,19; P = 0,56) o en recurrencia al año (29 vs 38%; RR, 1,31 IC 99% 0,73-2,35; p = 0,25).
Patrones similares se encontraron a las 26 semanas en recuperación completa o mejoría importante tras la infiltración con corticosteroides frente a inyección de placebo (55 vs 85%, respectivamente; RR, 0,79 IC 99%, 0,62-0,99; P < 0,001) no habiendo diferencias tampoco entre la fisioterapia y la no fisioterapia (71% vs 69%, respectivamente; RR, 1,22 IC 99%  0,97-1,53; p = 0,84).
A las cuatro semanas tampoco hubieron diferencias entre el grupo de corticosteroides mas fisioterapia y el grupo con corticoides solo (68 vs 71%, respectivamente; RR, 0,95 IC 99% 0,65-1,38; p = 0,57). Sin embargo, en ese tiempo sí que hubo una clara diferencia entre la infiltración de corticosteroides y la fisioterapia (p=0,01), pues aquellos que recibieron la infiltración de placebo mas la fisioterapia alcanzaron una recuperación completa o una mejoría importante frente a  aquellos que no recibieron fisioterapia (39 vs 10%, respectivamente; RR, 4,00 IC 99% 1,07-15,00; p = 0,004).
Por lo que concluyen que la utilización de las infiltraciones con corticoides en pacientes con epicondilitis unilateral frente a inyecciones de placebo empeora los resultados clínicos al año (mayores recurrencias). En este aspecto la infiltración con corticoides supone un 14% de probabilidad de no conseguir nada y un 77% de volver a tener una epicondilitis al año, frente a los que recibieron placebo. Lo que da que pensar. El valor añadido de la fisioterapia durante 8 semanas es mínimo y solo valorable por el menor uso de analgésicos y menor incapacidad. 

Coombes BK, Bisset L, Brooks P, Khan A, Vicenzino B. Effect of corticosteroid injection, physiotherapy, or both on clinical outcomes in patients with unilateral lateral epicondylalgia: a randomized controlled trial. JAMA. 2013 Feb 6;309(5):461-9. doi: 10.1001/jama.2013.129.