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sábado, 4 de mayo de 2024

Limitar el zumo de frutas a los niños

Limitar el zumo de frutas a los niños

Hemos comentado en ocasiones que el consumo excesivo bebidas azucaradas (refrescos)  en el mundo occidental y en general está relacionado con el aumento del peso corporal, de las enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, aquellas relacionadas con el ácido úrico, con las enfermedades cardiovasculares y también aunque parezca extraño, con el cáncer; algo que tiene que ver en buena medida con la ingesta de fructosa. Este nutriente  es uno de los dos componentes del “azúcar”, un disacárido compuesto de una molécula de glucosa y una de fructosa. Así se ha llegado a afirmar que el azúcar añadido (sea en forma de jarabe de fructosa…) a los refrescos está íntimamente asociado con el aumento de la prevalencia de diabetes tipo 2  de modo que por cada incremento de 150 kcal de azúcar por persona y día (un refresco diario)  se aumenta la prevalencia de la diabetes 2 en al menos un  1,1%. 

Análisis a nivel mundial (Singh GM et al, Circulation. 2015) estimaron que 184.000 muertes por año son atribuibles al consumo de bebidas edulcoradas, de las que  133.000 son debidas a la diabetes tipo 2, 45.000 a las enfermedades cardiovasculares y  6.450 al cáncer. 

Sin embargo, en estos estudios no se distinguen entre que las bebidas con fructosa sean artificiales (refrescos) o naturales (zumos),   entendiendo que estos últimos, por el hecho de ser “naturales”, serían más sanos, pero realmente ¿es así?.

miércoles, 30 de agosto de 2023

martes, 16 de mayo de 2023

¿Son útiles y seguros los edulcorantes artificiales?

¿Son útiles y seguros los edulcorantes artificiales?

En ocasiones hemos enfatizado la idea de que los hidratos de carbono (azucares en la dieta) y en concreto aquellos de absorción rápida (el azúcar, la miel..) son peores, aunque suene raro, que las grasas para nuestra salud cardiovascular, por lo que serían los principios inmediatos a reducir de forma importante en nuestra dieta. Y en esto hay mucha evidencia.  Y es que su consumo excesivo se le ha relacionado con el incremento del peso corporal, aunque sorprendentemente, tengan menos calorías que las grasas.  Pero también con las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y con la diabetes tipo 2…  y sorprendentemente en esta última independientemente del peso corporal.  Así por cada incremento de 150 kilocalorías de consumo de azúcar por persona y día (un refresco diario, una cocacola..)  se aumentaba, según un estudio a nivel poblacional,  la prevalencia de DM2 en un  1,1% (Singh GM et al, 2015).

De ello se desprende que hemos de consumir el mínimo de azucar posible.

Sin embargo al ser humano le gusta el sabor dulce, de ahí que para paliar estos riesgos se pusieran de moda los edulcorantes artificiales; unas sustancias que sin ser azúcar (sucrosa) propiamente dicho tienen sabor dulce, endulzan los alimentos.  Serían considerados en la actualidad como aditivos alimentarios y los hay de muchas clases, desde derivados sintéticos, azúcares naturales modificados, a productos químicos diversos (aspartamo, sacarina, estevia, extracto de luo han guo, sucralosa, advantamo..). 

miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿Es sano beber zumo de frutas?

¿Es sano beber zumo de frutas?

Los zumos de frutas no son más que la forma líquida de las frutas, de modo que si aquellas aportan vitaminas, minerales y azucares,.. estas mantendrán estas cualidades una vez licuadas, aunque no todas.
La realidad es que la moda de beber zumos de frutas no es propia de nuestra dieta mediterránea en la que se ingieren las frutas enteras, si no del otro lado del atlántico, en donde al parecer, se inició  tras una campaña mediática en una época de excedentes de estos alimentos, y se ha mantenido y fomentado como un hábito supuestamente sano.
La trasformación de la fruta entera en zumo cambia su composición básicamente en la fibra aportada y en la cantidad de azúcares (si son añadidos por la industria, como los zumos concentrados). Tanto una cosa como otra hace que la cantidad, calidad y la velocidad de absorción de los azucares tengan consecuencias para el cuerpo humano; unas consecuencias parecidas o idénticas, según el estudio que veremos, a los refrescos (naranjadas, colas…) que en la actualidad se beben con profusión. El cambio de los hábitos en la bebida en nuestros hijos, de agua de grifo a bebidas azucaradas, ha tenido, y tiene, sus consecuencias en el peso y en alteraciones metabólicas hasta ahora desconocidas en edades tempranas como la diabetes tipo 2. 
El azúcar añadido a los refrescos (y menos en los zumos) suelen ser en forma de sacarosa, el azúcar corriente (50% de glucosa y 50% de fructosa) o de jarabe de fructosa (45% glucosa, 55% de fructosa) que son absorbidos por los intestinos en forma de glucosa o fructosa, aumentado rápidamente la glucosa (el azúcar) en la sangre. Una sobrecarga de azúcar de esta manera tiene sus consecuencias a la larga si se consume en exceso.
El consumo de bebidas azucaradas, sean refrescos o zumos, ha ido aumentando de manera progresiva en los países occidentales, de modo que  el consumo per cápita diario en EEUU aumentó de 64,4 a 141,7 kcal  entre 1970 y 2006, llegando en ciertos países (Méjico) a constituir más del 12% del las calorías ingeridas; y en algunos países llegando a ser la forma principal de ingestión de hidratos de carbono de absorción rápida (azúcares).
Algunos metaánalisis (estudios de otros estudios publicados) como el de  Malik VS  et al ya mostraron como la mayor ingesta de bebidas azucaradas frente a la menor, aumentaba el riesgo hasta en un 20% de presentar, lo que los médicos llamamos, síndrome metabólico (un complejo de factores de riesgo cardiovascular) y en un 26% de  la diabetes tipo 2.
Su influencia en mortalidad ya la demostró una importante encuesta de salud norteamericana, el  National Health and Nutrition Examination (NHANES)  en la que Yang et al demostraron un aumento de la mortalidad cardiovascular (infarto de miocardio,…)  entre los ciudadanos de EEUU que más azúcar añadido a su dieta consumían. 
Lo que no sabíamos es si existían diferencia entre los zumos y los refrescos (dado que la composición en azúcar es parecida) en relación a la mortalidad de la población.  
En este aspecto se ha publicado hace escasos meses las conclusiones del estudio Reasons for Geographic and Racial Differences in Stroke (REGARDS), los resultados de una importante cohorte poblacional americana de 13.440 personas mayores de 45 años seguidas durante 6 años a los que se les pasaron encuestas alimentarias con las que evaluar el porcentaje y el peso del azúcar ingerido de esta forma según el total de energía por alimentos consumidos diariamente y su relación con la mortalidad por cualquier causa o por causa cardíaca (infarto de miocardio..).
En los En 6 años de seguimiento medio hubieron 1000 muertes y 168 fallecimientos por enfermedad coronaria.
En esta población el consumo medio de bebidas azucaradas fue de un 8,4% del total de energía siendo la mitad en forma de zumos y la otra mitad de refrescos. Lo importante fue mostrar como los que tomaban más bebidas azucaradas  frente a los que menos tuvieron mayor riesgo de muerte en general y  por enfermedad coronaria en particular, no distinguiéndose si la ingesta de bebidas azucaradas fue en forma de  zumos o de refrescos. Con ello dejan claro que los zumos no son mejores que los refrescos, que ambos influyen en nuestra esperanza de vida;  y que aunque la procedencia del azúcar sea distinta, el tipo y cantidad que se ingiere al final es el mismo y con ello sus consecuencias.
Debemos volver a beber agua, agua del grifo, y sobre todo comer la fruta entera.


Mateu Seguí Díaz
Médico de Familia

Seguí Díaz M. ¿Es sano beber zumo de frutas?. . Es Diari MENORCA. 10-09-2019:17
https://www.menorca.info/

Collin LJ, Judd S, Safford M, Vaccarino V, Welsh JA.  Association of Sugary Beverage Consumption With Mortality Risk in US Adults: A Secondary Analysis of Data From the REGARDS Study. JAMA Netw Open. 2019 May 3;2(5):e193121. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2019.3121.

Mazidi M, Katsiki N, Mikhailidis DP, Sattar N, Banach M. Lower carbohydrate diets and all-cause and cause-specific mortality: a population-based cohort study and pooling of prospective studies. Eur Heart J. 2019 Apr 19. pii: ehz174. DOI: 10.1093/eurheartj/ehz174

Seidelmann SB, Claggett B, Cheng S, Henglin M, Shah A, Steffen LM, Folsom AR, Rimm EB, Willett WC, Solomon SD. Dietary carbohydrate intake and mortality: a prospective cohort study and meta-analysis. Lancet Public Health. 2018 Sep;3(9):e419-e428. doi: 10.1016/S2468-2667(18)30135-X. Epub 2018 Aug 17.

Malik VS, Popkin BM, Bray GA, Després JP, Willett WC, Hu FB.  Sugar-sweetened beverages and risk of metabolic syndrome and type 2 diabetes: a meta-analysis. Diabetes Care. 2010 Nov;33(11):2477-83. doi: 10.2337/dc10-1079. Epub 2010 Aug 6.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Los azúcares o el colesterol en la dieta. ¿Qué es peor?

Los azúcares o el colesterol en la dieta. ¿Qué es peor?

Desde hace muchos años, concretamente desde el 1961, se admite que  las grasas, fundamentalmente las llamadas saturadas (colesterol), son la causa de la arteriosclerosis y con ello de las enfermedades cardio y cerebrovasculares (infarto de miocardio –IAM-, accidente vásculo cerebral –“atac de gota”-…).
Las recomendaciones de reducir o evitar el colesterol a nivel general se hicieron en base a estudios observacionales de sociedades occidentales (EEUU y Norte de Europa) en las cuales la ingesta de grasas saturadas era de al menos el  20% del total de energía y que ya presentaban en ese momento una mortalidad de causa cardíaca (MCV) muy alta. Algo que no se cumplía en los países mediterráneos.
Por otro lado, se había demostrado en importantes ensayos clínicos de pacientes que habían sufrido algún evento cardiovascular (ECV) anterior  (que hubieran tenido un IAM, por ejemplo) que la reducción del colesterol evitaba nuevos eventos y reducía la mortalidad.
Ambos antecedentes han generalizado la idea de que el colesterol es malo, que hay que comer el mínimo, y la industria alimentaria se ha hecho eco de ello.
 De un tiempo a esta parte, sin embargo, existen voces que ponen en duda esta recomendación para la población general.

miércoles, 31 de julio de 2013

La ingesta de carbohidratos refinados influye en el comportamiento alimentario

La ingesta de carbohidratos refinados influye en el comportamiento alimentario

Cada vez se habla más de la calidad de la dieta que de las calorías  consumidas. Las dietas hipoglucídicas o hiperproteicas, frente a las dietas equilibradas serían el paradigma de este hecho al mostrar parecidos resultados a largo plazo pero diferencias sustanciales al inicio de las mismas.
Comentamos en este post el hecho de que la composición de la dieta puede influir en el comportamiento del individuo frente a la ingesta.
En este caso se examina el efecto del índice glucémico (IG) de los alimentos sobre la actividad cerebral en el período postprandial tras el intervalo entre dos comidas.
Se trata de un ensayo clínico aleatorizado (ECA) y ciego de diseño transversal sobre una pequeña muestra de 12 individuos varones con sobrepeso u obesidad de entre 18-35 años a los que se les dio a ingerir  alimentos con alto (84%) o bajo IG (37%) manteniendo las calorías, los macronutrientes, la apariencia de los alimentos, el sabor, el olor y la textura en dos ocasiones, sin conocer por tanto cual correspondía a cada grupo.
El objetivo primario fue la medición del flujo sanguíneo cerebral en estado basal de actividad cerebral,  utilizando un sistema sofisticado de resonancia magnética funcional y  a las 4 horas tras la ingesta. La hipótesis inicial fue que la actividad cerebral debería aumentar en ciertas zonas cerebrales relacionadas con el comportamiento alimentario, la recompensa y el deseo (craving),  tras la ingesta de dietas con alto IG.
Según ésto, el incremento en la concentración glucémica venosa fue entre 2-4 veces mayor a las 4 horas de la ingesta de alimentos con  mayor IG  que con menor IG (p= 0,0001), seguido de una caída de la concentración de glucosa a las 4 horas tras la ingesta (5,30 ± 0,16 frente a 4,70 ± 0,14 p= 0,005).  Al tiempo que se elevaba la sensación de hambre (p= 0,04) en ese momento y que se correspondía con un aumento de la actividad cerebral (8,2% de diferencia relativa en el flujo sanguíneo cerebral) en áreas específicas cerebrales derechas (p = 0,0006) (núcleo acumbeus) y que se extendían a otras áreas como el núcleo estriado y el área olfatoria.
Concluyen que con una dieta isocalórica la ingesta de alimentos con alto IG frente a bajo IG, disminuye las concentraciones plasmáticas de glucosa entre las comidas, incrementándose la sensación de hambre asociada a la estimulación de ciertas zonas cerebrales asociadas con el deseo y la recompensa en el período postprandial que influía en el comportamiento frente a la siguiente comida.
Lo que apoyaría la idea de que la ingesta de  carbohidratos refinados independientemente de las calorías consumidas pueden tener influencia con la adicción a los alimentos en ciertas personas susceptibles (obesos, individuos con sobrepeso).
Con todo se trata de un estudio muy modesto que sugiere una línea de investigación muy esperanzadora.

Lennerz BS, Alsop DC, Holsen LM, Stern E, Rojas R, Ebbeling CB, Goldstein JM, Ludwig DS.
Effects of dietary glycemic index on brain regions related to reward and craving in men.
Am J Clin Nutr. 2013 Jun 26. [Epub ahead of print]


jueves, 7 de junio de 2012

El consumo de refrescos con azucar están asociados con mayor riesgo de enfermedad coronaria

El consumo de refrescos con azucar están asociados con mayor riesgo de enfermedad coronaria

En el blog hermano de la redGDPS hemos hablado alguna vez de la influencia de los refrescos azucarados como causa de problemas metabólicos relacionados con la obesidad y el metabolismo hidrocarbonatado.  El artículo que traemos hoy y publicado en Circulation  trata de su posible relación con la enfermedad cardiovascular (ECV) y sus biomarcadores intermedios,  pues a pesar de todo el papel de las bebidas azucaradas en este tema no queda del todo claro. El estudio que traemos a colación es un análisis prospectivo de una cohorte de 42 883 varones del Health Professionals Follow-Up Study que intentó determinar la asociación entre la ingesta acumulada de bebidas azucaradas  con la incidencia de infarto agudo de miocardio fatal y no fatal (IAM) mediante un sistema de modelos aleatorios. Fueron seguidos desde 1986 cada dos años hasta el 2008, en estos se les pasó un cuestionario acerca de la dieta y  hábitos  de salud a la vez que se les practicó un análisis de sangre.
En este seguimiento hubieron 3683 casos de IAM en 22 años, de tal modo que los individuos que se encontraban en el cuartil de mayor ingesta de bebidas azucaradas  tuvo un 20% de mayor riesgo de IAM que aquellos del cuartil inferior, o sea, existió un riesgo relativo (RR) del 1.20 (IC 95%  1.09-1.33; P por tendencia inferior a  0.01) tras ajustar por edad, hábito tabáquico, actividad física, alcohol, utilización de complejos multivitamínicos, historia familiar,  energía consumida, calidad de la dieta, índice de masa corporal previo a la intervención dietética...  Por el contrario la ingesta de bebidas con edulcorantes artificiales no se asoció con mayor riesgo de IAM  RR =1.02; (IC 95%, 0.93-1.12; P por tendencia =0.28).  Al mismo tiempo los refrescos azucarados pero no aquellas con edulcorantes se asoció con un incremento en las concentraciones plasmáticas de triglicéridos, proteína C reactiva , interleukina -6 y factores de necrosis tumoral tipo 1 y 2, al tiempo que disminuían las concentraciones de lipoproteínas de alta densidad (HDL-c), lipoproteína A y la leptina (P inferior 0.02). Concluyen que la ingesta de bebidas azucaradas, pero no aquellas con edulcorantes artificiales están significativamente asociadas, con modificaciones adversas  de algunos marcadores bioquímicos de riesgo cardiovascular  y un riesgo aumentado de enfermedades coronarias.  Si bien es cierto que estas conclusiones solo podrían hacerse a los varones un estudio anterior (2009) con una cohorte del Nurses' Health Study llegan a parecidos resultados, afirman.

  de Koning L, Malik VS, Kellogg MD, Rimm EB, Willett WC, Hu FB. Sweetened beverage consumption, incident coronary heart disease, and biomarkers of risk in men. Circulation. 2012 Apr 10;125(14):1735-41, S1. Epub 2012 Mar 12.