viernes, 30 de abril de 2021

¿Hace cuarenta años la COVID-19 hubiera sido posible?

¿Hace cuarenta años la COVID-19 hubiera sido posible?

Hace escasos días China protestó sobre las dudas que quedaban en el aire en el informe de la OMS (30-03-2021) sobre el origen del virus de la COVID-19.

Hace un mes me convidaron a dar una tertulia en el Ateneu de Mahón (03-03-2021) vía webinar en el que expuse las diferencias sustanciales, tanto sociales, políticas, demográficas… entre el momento actual y hace 40 años, cuando empecé a ejercer como médico de cabecera en Es Castell, y que creo hubieran o impedido o reducido la repercusión de esta epidemia en dicha época si se hubiera producido. Esta tertulia con algunos cambios, la trasmití a los médicos del CS de Verge del Toro, semanas después.

Y es que estoy convencido que si este virus se hubiera producido hace 200 años no se hubiera notado. 

Si se hubiera generado hace 40 años en el mismo sitio (Wuhan), tal vez hubiera quedado confinado en China (por situación política del país), o, de diseminarse lo hubiera hecho a un ritmo mucho menor y con una repercusión clínica y mediática muy inferior a la actual. Los cambios demográficos (hemos casi duplicado la población mundial), en comunicaciones (nos movemos infinitamente más) y de residencia (densidad poblacional) hubiera amortiguado a buen seguro la velocidad de contagio; y en el caso de haber hecho caso a las advertencias de la OMS, de la ONU…se pudiera podido quedar confinado en China. 

La mañana del día de la conferencia, el locutor de radio que la anunciaba me hizo una pregunta, a la que contesté algo así: “se trata de una epidemia diseñada, si se puede decir así, para nuestra época, para la momento que nos ha tocado vivir”, y el presentador se quedo algo cortado, a lo que tuve que explicarme.

Me explico. Las epidemias víricas que se trasmiten por vía aérea por lo general  se producen en individuos susceptibles, sin inmunidad y por tanto, o afectan a toda la población o si existe un recuerdo inmunológico (contacto previo, la gripe por ejemplo) a la población joven. Así, la gran repercusión de la gripe del 1918 por ejemplo, se produjo entre los 15 y 45 años de edad; o hace 10 años se supo que los nacidos antes del 1957 tenían menos riesgo de la gripe A … por ejemplo. 

Las epidemias que vivíamos en los 80 (sea, sarampión –última en mi municipio en aquella época y con gran repercusión-, la varicela, la parotiditis…), y que atendíamos los médicos de cabecera, afectaban a niños y a adolescentes, y mucho menos adultos y ancianos. Y es que si lo pensamos, una gripe que se diera en la actualidad con la mortalidad de la COVID-19, sería mucho más dramática al producir fallecimientos  en colectivos muchos más jóvenes. 

Pues como vamos viendo la repercusión de la epidemia de la COVID-19 es edad dependiente, así más del 95% de los fallecimientos en Israel tenían más de 60 años;  y sobre todo afecta a individuos con riesgo cardiovascular aumentado (hipertensión, diabetes, obesidad…) o con enfermedades cardiovasculares previas, al expresarse en estos individuos unos receptores (ACE2) específicos que utiliza el virus para entrar en las células y que no se  manifiestan, o en menor cuantía, en los niños. Es decir, es una epidemia de nuestra época. Se ha calculado, leía el otro día, como vacunando a los grupos de riesgo (a partir de los 50 años, así se ha calculado en el Reino Unido) se reduciría más del 99% de los fallecimientos.

Con ello quiero decir que cuanto más vivimos (la esperanza de vida hace 40 años era aproximadamente de 10 años menos) adquirimos más riesgo de contraer y de fallecer por esta enfermedad, no solo por la edad en sí,  si no si no por ser más susceptibles a la misma, por lo que he explicado. Los datos de África apuntan en este sentido, población joven (edad media 25 años) y dispersa.

Otro aspecto que índice en nuestra sociedad, es el cambio de la estructura socio-familiar (50% de las parejas se separan y tienen escasos hijos)  que obliga a recluir a nuestras personas más mayores en  instituciones; geriátricos, que hace 40 años no existían. Verdaderas ratoneras para la COVID-19 que supusieron hasta el 70% de las muertes en nuestro país al inicio de la pandemia y hasta hace algunos meses cerca del 50%; esta diferencia ha sido fundamental en esta epidemia, al menos en nuestro país, y es un dato a tener en cuenta en futuro.

Otro aspecto fundamental es el colapso del sistema sanitario por el exceso de pacientes en momentos puntuales que alteran el funcionamiento de los mismos incrementando lo que ya comentamos en otros escritos como exceso de fallecimientos; muertes debidas a la COVID-19 además de aquellas debidas a lo que se dejó de hacer en el resto de enfermos.   Y es que el sistema sanitario y sobre todo hospitalario en la actualidad se ha convertido tanto en una solución como en un problema, habida cuenta le es imposible adaptarse a esta situación nueva para  la que no existe una cura específica y a la vez que es causa ( básicamente al inicio de la epidemia) de nuevos contagios. 

Si pensamos que el paciente de antaño era más médico dependiente (longitudinalidad), y en la actualidad, sea por la  tecnología, los progresos sanitarios, más dependiente del sistema sanitario, es algo que nos explica que acuda a éste  ante cualquier situación de salud y que exija los máximos cuidados.
Hace 40 años no existían los Cuidados Intensivos (UCI) en nuestra isla, muchas patologías con pronósticos, entonces infaustos y sin tratamiento efectivo, eran atendidos en sus domicilios, y muchos de ellos fallecían en los mismos, como algo natural. Actualmente, se ha visto con la COVID-19, la inmensa  mayoría de los procesos relacionado con éste y muchos de ellos independientemente del pronóstico, acaban ingresado, incluso en la UCI, lo que colapsa el hospital afectando a la atención a otros enfermos.

Y es que aún hoy no existe cura para la COVID-19 grave, depende del enfermo, los fármacos pueden acortar en ciertos casos la estancia hospitalaria y poco más; y los ventiladores mecánicos en el caso de insuficiencia respiratoria, como en esta patología, tienen una repercusión diríamos que “variable”, lo que condiciona que a pesar de la tecnología, se  alarguen las estancias hospitalarias aún pronósticos negativos y ello ayude a bloquear el sistema. Una diferencia con respecto a hace 40 años pues muchos de estos pacientes (mayores con grandes patologías) no hubieran llegado al hospital y hubieran pasado sus últimos días confinados en un ambiente familiar, y no aislados llenos de tubos en una UCI.

Y  por último, los medios de comunicación, al contrario que hace 40 años, que tal vez hubieran sido más cautos en el tratamiento informativo, han tenido una importante responsabilidad en lo que siente la población, pues han sido capaces de generar desde una  sensibilización necesaria y protectora a crear el pánico entre la ciudadanía. Se han magnificado los números absolutos sin compararlos con los parejos pero de otras enfermedades en el mismo tiempo y se han ocultado los relativos, generando alarmas innecesarias. Ha sido paradigmático el tratamiento  de la mortalidad en niños, en jóvenes por COVID-19 y su parejo lo mismo por la gripe estacional; o la mortalidad por otras causas en períodos de tiempo parecidos.

Queda claro que se trata de una epidemia de nuestro tiempo, con un virus a  medida de nuestros logros y con una repercusión en vidas humanas  directa e indirectamente producto de  la sociedad que nos ha tocado vivir. 

 Mateu Seguí Díaz
médico de familia


Seguí Díaz. ¿Hace cuarenta años la COVID-19 hubiera sido posible?. Es Diari MENORCA 09-04-2021: 29 https://www.menorca.info/


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