jueves, 8 de enero de 2009

VIAJE CUBA A LOS 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN


VIAJE CUBA A LOS 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN

Estos días que se conmemoran los 50 años de la revolución hemos hecho un viaje de dos semanas por Cuba; un viaje largamente deseado por mi esposa, y con la intención de conocer la realidad de este polémico país. Digo polémico pues Cuba siempre suscita controversias según que ideas políticas tengas previas al viaje. Ideas, que por lo que he observado no siempre se modifican tras la visita, si cabe se reafirman en un sentido u otro.
Hemos ido de un sitio a otro en coche y hemos pernoctado en casa particulares, hoteles de diversa calificación, etc...para conocer mejor la realidad del país. Con todo, la visión que te traes no deja de ser la visión de un turista (siempre sesgada), pues la realidad que se te muestra, según se nos ha dicho, siempre está condicionada por el miedo de 50 años de chivateo (comités de defensa de la revolución) y de represión (policía), y por que, lo quieras o no, tu presencia es su tabla de salvación, al ser el turismo la primera fuente de riqueza del país.
Cuando llegas a la Habana Vieja de noche desde el aeropuerto te da la sensación que has llegado a una ciudad en guerra, al Líbano, o algo así, tal es el grado de destrucción y abandono de sus edificios. Entras en el hotel y como en cualquier país extranjero, reconoces lo que te es conocido y te sientes seguro. Con la luz del día, empiezas a darte cuenta que las sombras no siempre se corresponden con la realidad y la calidez humana de la gente hace que asimiles el entorno de una manera distinta. La explicación que se nos dio es que la priorización del limitado presupuesto cubano hace que se descuiden unos temas (restauración de fachadas, carreteras...) y se prioricen otros (educación, sanidad, vivienda tras los huracanes...) que se consideran más importantes ¿?.
Lo segundo que percibes es la cantidad de coches antiguos y de bicicletas. La explicación se encuentra, según lees, que la dictadura de Batista dejó 160.000 coches en la isla, una cantidad que en proporción por habitantes creo era muy superior a la que teníamos por aquel entonces en España, y que te hace pensar que la revolución no se dio en un país realmente subdesarrollado, aunque existieran grandes diferencias sociales (no tengo datos, pero probablemente no muy diferente a la realidad nuestra de la dictadura franquista en los años 50).
Lo tercero, la alegría de la gente, el contacto especialmente próximo del cubano. El trato amable no siempre interesado sorprende al español que visita estas tierras.
La proliferación de “cuentapropistas” amparados por el régimen (casas particulares, artistas callejeros, restaurantes...) nos permitió tener un contacto más cercano con la gente y conocer historias que de otra manera serían difíciles de obtener; así, te encuentras historias de orígenes españoles, problemas económicos, problemáticas graves de familias separadas (abuelos cuidado nietos de padres que no pueden volver a la isla),...y se te valoran los logros a nivel social de la revolución (sanidad y educación fundamentalmente). Son justamente a estos a los que por lo habitual recurre para justificar una dictadura con 50 años de historia que sigue anclada en los mismos principios que la justificaron (“socialismo o muerte”) aunque el mundo haya girado mucho y la realidad actual sea otra. El comunismo se acabó, y lo poco que queda (China...) se aguanta por aplicar la economía de mercado a su propia realidad comunista en un mundo globalizado, es decir del parasitismo del mundo capitalista. No obstante, Cuba al parecer, con pequeños cambios, sigue siendo diferente...
Una dictadura estéticamente correcta para algunos al partir de una revolución avalada o amparada por el pueblo y justificable por los éxitos conseguidos. Una dictadura donde los fines justifican los medios, algo corriente en todas las dictaduras, pero que por lo habitual no se aplican a dictaduras de derechas (Franco, Pinochet...), donde los medios siempre descalifican los fines. Unos logros, y una máximas en Cuba que se nos recuerdan constantemente mediante rótulos de grandes letras y pequeños mausoleos a los héroes de la revolución por toda la geografía cubana.
Percibes que aunque no quieras que siempre serás un turista y que cada movimiento que hagas tendrá un coste, que en principio será 25 veces superior a la de los ciudadanos que te rodean, pues tus pesos (convertibles, o CUC), tienen ese valor con respecto a la moneda que recibe el cubano de a pie. Medio o un CUC (alrededor de 0.8 euros) se convierte en tu pasaporte para superar cualquier situación: solicitar una dirección, dejar el coche, ...y un solo CUC equivale al sueldo del día en pesos cubanos. No es extraño por ello que en el Parlamento Cubano (nos vimos por televisión parte del soporífero pero instructivo “debate” de la reforma de la ley de Seguridad Social) tuviera especial preocupación en los “vagos”, aquellos que aunque pudiendo trabajar no lo hacían, que nos recordó a aquellos tiempos de la “Ley de Vagos y Maleantes” del Franquismo, y que de alguna manera esta relacionado con este desfase creado al mantener un país con dos monedas distintas y dos clases diferenciadas: el cubano pobre y el turista rico.
La historia nos indica que cuando perdimos a Cuba –1898-, perdimos a la joya de la corona, pues esta se encontraba en un nivel de desarrollo económico superior a la España de la época, no en vano allá se instaló el primer ferrocarril; y, fue primero, objeto de pretensión de compra por parte de EEUU y luego al no ser posible, la anexión por la fuerza de la misma. En 1959, cuando la revolución, según cuenta Antonio Elorza en el PAIS (31-12-08) su renta per cápita era el doble de la española. Quiero decir con ello, que cuando se habla de los logros del régimen se hace comparándolo con los países de la zona cuando la realidad de partida de Cuba era mejor que la nuestra y que la gran mayoría de los países de su entorno. Si comparamos pues los logros de Cuba, con sus circunstancias y todo, con la España del final del Franquismo, o la actual democrática, sus logros no son tan evidentes.
De viajar por Cuba se te plantea constantemente la gran disyuntiva de la América Latina, la de crear riqueza para unos pocos o la de repartir miseria para todos...del capitalismo versus el comunismo, del blanco contra el negro, dándote cuenta que la gran virtud política de aquí como de en todos sitios es conseguir una gran gama de grises, grises sociales, económicos etc...y sobre todo de mantener la libertad.
Así pues, de nuestro viaje nos llevamos la impresión de haber visitado un país precioso pero pobre; pobre, pero rico en recursos naturales y rico en capital humano, pero que en palabras de un cubano de allá que tiene un problema que ya dura 50 años.
Publicado en el Diari MENORCA. 08-01-09

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