viernes, 17 de febrero de 2017

La microbiota y la enfermedad de Párkison

La microbiota y la enfermedad de Párkison


La microbionta es un tema que cada vez preocupa más. La influencia de la dieta, de los antibióticos sobre nuestra flora intestinal es fuente de cambios en nuestro metabolismo y del riesgo para padecer ciertas enfermedades.  La obesidad, la enfermedad intestinal inflamatoria, la diabetes tipo 2, entre otras...si embargo, no se sabe de su influencia sobre las enfermedades neurodegenerativas. ¿Existe alguna relación entre la flora intestinal y el desarrollo o la función cerebral?
La agregación de ciertas proteínas α-sinucleinas (αSyn) son la base de patología neuronal caracterizada por alteraciones motoras como las que se dan en la enfermedad de Parkinson (EP)
Con esta idea, se utilizó un modelo animal (ratones) que sobreexpresaban las proteínas  αSyn (más proclives a la sintomatología de la EP) para estudiar si la modificación de la microbiota intestinal es necesaria para producir déficits motores, activación de la microglia y patología relacionada con las proteínas  αSyn.
Los estudios se hicieron en ratones que fueron distribuidos en tres grupos, dos con microbiotas con bacterias intestinales completas (parecidas al intestino humano) y un grupo criado libre de bacterias intestinales. Los que fueron criados libres de bacterias tenían mejores puntuaciones en los test de movilidad que aquellos con una microbionta más compleja
Se vio como la utilización de antibióticos mejoraba los resultados, mientras que la recolonización microbiana activaba la fisiopatología en los animales adultos, lo que les sugirió que existía una señalización tras el nacimiento entre la flora intestinal y el cerebro que modularía la enfermedad. De tal modo que la administración oral de ciertos metabolitos microbianos a ratones libres de flora provocara la neuroinflamación y los síntomas motores.
De forma inversa la colonización de en este tipo de ratones con microbiota de pacientes con EP empeoraban la sintomatología clínica en comparación con aquellos que recibieron trasplantes de microbiota de personas sanas. 
Todo esto les lleva a sugerir que la microbiota intestinal regula las alteraciones del movimiento en ratones y que según qué tipo de microbiota humana pudiera ser un factor de riesgo de EP. Las conclusiones o las recomendaciones a nivel humano son difíciles de evaluar, pero apuntan que ciertos comportamientos que hasta el momento se han considerado tóxicos o poco saludables como el fumar, o costumbres sociales como el tomar café podrían influir en la microbiota y ésta podría ser la causa que existieran menos pacientes con EP entre los individuos que tienen estos hábitos.  También se comenta que el 75% de los pacientes con EP presentan problemas gastrointestinales años antes de a parecer los síntomas motores lo que les lleva a pensar en que pudiera haber una relación entre ambas situaciones.

Sampson TR, Debelius JW, Thron T, Janssen S, Shastri GG, Ilhan ZE, et al. Gut Microbiota Regulate Motor Deficits and Neuroinflammation in a Model of Parkinson's Disease. Cell. 2016 Dec 1;167(6):1469-1480.e12. doi: 10.1016/j.cell.2016.11.018.

Nancy A. Melville. Gut Microbiome Again Linked to Parkinson's Symptoms, Medscape December 06, 2016


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