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lunes, 5 de abril de 2010

La detección precoz de la enfermedad renal crónica en el diabético

La detección precoz de la enfermedad renal crónica en el diabético

Sabemos que la enfermedad renal crónica es consustancial a la evolución de la diabetes tipo 2. Que es una complicación íntimamente relacionada con el grado de control metabólico de diabético. Sin embargo, lo que muchas veces desconocemos es el momento preciso cuando el riñón empieza a padecer y cuando nuestras actuaciones deberían optimizarse. Así, se entiende como enfermedad renal “oculta” cuando con creatininas en rango normal nos encontramos filtrados glomerulares < 60 ml/min/1.73m2, una situación relativamente frecuente, pues se habla de prevalencias del 25.9% en mayores de 60 años, 37.3% de los hipertensos y el 31.3% de los diabéticos.
Para diagnosticar esta fase precoz se debe observar una reducción de la función renal o excreción de albúmina en orina al menos durante 3 meses. Tanto una característica como la otra definirían a este estado. De ahí que sea indispensable para todo médico de familia utilizar de una manera rutinaria las ecuaciones de Modification of Diet in Renal Disease (MDRD) o de Corkcroft-Gault para calcular la función renal.
Un poco en este sentido, y al margen de las grandes limitaciones del estudio, Medicina Clínica de la primera semana de marzo, publica un pequeño, pero grande por el número de pacientes involucrados, estudio sobre el particular. Un estudio de prevalencia de esta entidad en una población de pacientes diabéticos 2, pues la detección de esta patología, como se hacen eco, no solo afecta a la esfera renal si no que es predictiva de la enfermedad cardiovascular del diabético.
Por tanto, se trata de un estudio observacional y transversal y retrospectivo sobre pacientes diabéticos captados a través de su historia clínica electrónica (HCE) de la Región Sanitaria de Gerona), durante todo el año 2007, y estimando la función renal mediante la MDRD. De los 3197 pacientes con DM2, el 16.6% presentó una IRC según la MDRD donde el 60.3% era IRC oculta. Sin embargo, solo el 6.6% presentaba una IRC con creatinina elevada, lo que da cuenta del posible infradiagnóstico de esta enfermedad. Con todo, si bien se percatan que los resultados son inferiores a otras series, las limitaciones no invalidarían las conclusiones. El ser un estudio retrospectivo en base a la HCE afectaría a la captación de pacientes y de variables y daría pie a sesgos. Por último definir la IRC oculta con un sola determinación y sin repetirla a los 3 meses crearía un error sistemático que también podría haber influido en los resultados. Aún así, es un estudio que nos debe hacer reflexionar sobre el alcance de una patología que en buena medida tenemos olvidada.

Antonio Rodríguez-Poncelas, Antonio Rodríguez-Poncelas, Miquel Quesada Sabate, Gabriel Coll De Tuero, Gabriel Coll De Tuero, Jacint Caula Ros, Esther Gelada-Batlle, Manuel Ángel Gómez-Marcos, Josep Garre-Olmo, Luis García-Ortiz, Carme Comalada Daniel, Rafel Ramos Blanes. Prevalencia de insuficiencia renal oculta y variables asociadas en una población de pacientes con diabetes tipo 2. Med Clin (Barc). 2010;134:239-45.

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