miércoles, 25 de febrero de 2015

Los fármacos con propiedades anticolinérgicas pueden producir demencia en las personas mayores

Los fármacos con propiedades anticolinérgicas pueden producir demencia en las personas mayores

La relación entre los efectos anticolinérgicos de diversas medicaciones que se prescriben a personas  ancianas y el deterioro cognitivo ya lo hemos hablado en algún que otro post. Existen datos que apuntan que el 20% de estos pacientes consumen algún tipo de fármaco de estas características, y que son muchos los que consumen más de uno. El efecto acumulativo incrementa estas alteraciones cognitivas.
La retirada de estos fármacos suele relacionarse con la mejoría cognitiva, sin embargo, no se conoce, por el contrario, si estos pueden precipitar o aumentar el riesgo de demencia (DEM). El objetivo el estudio que comentamos tiene que ver con la idea de que un uso acumulativo de este tipo de sustancias puede aumentar el riesgo de DEM. Para ello se utilizaron los datos del  Adult Changes in Thought study, una cohorte de base poblacional prospectiva de  Seattle (Washington, EEUU). Se incluyeron a 3.434 individuos de más de 65 años sin síntomas de DEM al inicio del estudio, entre 1994-96  y 2000-3. A partir del 2004 se añadieron participantes según las defunciones ocurridas. El seguimiento se hizo cada dos años, y se analizaron los datos hasta 30 de septiembre del 2012.
Los datos provenientes del consumo de fármacos anticolinérgicos se hizo definiendo las dosis diarias estandarizadas (DDE) de estos fármacos durante los últimos 10 años, según un registro electrónico de dispensación farmacéutica. Se evitaron, sin embargo, los datos provenientes de los últimos 12 meses. Para definir la incidencia de DEM y de la enfermedad de  Alzheimer (EA) se hizo utilizando los criterios clínicos habituales.
Los anticolinérgicos más utilizados fueron los antidepresivos tricíclicos, los antihistamínicos de primera generación y los antimuscarínicos utilizados para la vejiga urinaria:
Durante un seguimiento de 7,3 años, 797 individuos (23,2%) presentaron DEM, de los cuales 637 (79,9%) fueron EA. Se observó una relación entre la dosis respuesta con la DE y la EA por 10 años de seguimiento (prueba por tendencia,  p  inferior a 0,001).
Las tasas aleatorias ajustadas (adjusted hazard ratios, HR) por la utilización acumulativa de anticolinérgicos frente a la no utilización fue de 0,92 (IC 95% 0,74-1.16) para una DDE entre 1 a 90; de 1,19 (IC 95%  0,94-1,51) entre  91 a 365; de 1,23 (IC 95% 0,94-1,62) entre 366 a 1095; y de 1,54 (IC 95% 1,21-1,96) cuando la DDE fue mayor de 1095. Resultados parecidos se encontraron con la EA.
Según este análisis la utilización acumulativa de anticolinérgicos en pacientes ancianos se asocia con un aumento del riesgo de DE y de EA.
La recomendación que se extrae de este estudio es que debemos estar alerta con este tipo de fármacos cuando los utilicemos para tratar las incontinencias urinarias, la vejigas hiperactivas, las depresiones, los procesos obstructivos pulmonares crónicos, los dolores neuropáticos, o las alergias de nuestros pacientes más mayores.
Se acompaña de una editorial muy interesante realizada por autores de estudios sobre el tema.

Gray SL1, Anderson ML2, Dublin S3, Hanlon JT4, Hubbard R5, Walker R2, Yu O2, Crane PK6, Larson EB7. vCumulative Use of Strong Anticholinergics and Incident Dementia: A Prospective Cohort Study. JAMA Intern Med. 2015 Jan 26. doi: 10.1001/jamainternmed.2014.7663. [Epub ahead of print] 

Noll L. Campbell, PharmD1,2,3,4; Malaz A. Boustani, MD, MPH4,5,6 Adverse Cognitive Effects of Medications. Turning Attention to Reversibility ONLINE FIRST

lunes, 23 de febrero de 2015

El Dr Oliver Sacks

El Dr Oliver Sacks

Estos días ha tenido un cierto revuelo mediático la carta del Dr Oliver Sacks en el New York Times, un neurólogo y escritor estadounidense de 81 años, famoso por libros como “Despertares”, “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, “Un antropólogo en Marte”, “Migraña”, “Con una sola pierna”,  “Alucinaciones”...
Una carta de despedida con el título "My Own Life" (mi propia vida) en la que da cuenta de su final manteniendo al mismo tiempo todas sus vivencias e inquietudes …Un cáncer terminal le ha llevado, emulando a David Hume (abril del 1776), a escribir esta carta de despedida. Un escrito parejo en el título como en el  contenido autobiográfico con el del eminente filósofo, en la que con gran fortaleza y lucidez (se siente intensamente vivo) relata cómo empezó la enfermedad (melanoma ocular) y como le ha correspondido pertenecer al  2% de los que con mala suerte dicho proceso tras su extirpación, se ha extendido.   Una carta de despedida de una persona vital, que ha amado y ha sido amado, como dice. No cabe duda que seguirá viviendo en sus libros.
Existe una traducción en el PAIS.


sábado, 21 de febrero de 2015

La función cognitiva y el concepto de fragilidad. ¿Existe alguna relación?

La función cognitiva y el  concepto de fragilidad. ¿Existe alguna relación?

Sobre la función cognitiva en los ancianos ya hemos hablado en un post anterior. Sobre el concepto de fragilidad o de prefragilidad en estos pacientes también. 
La fragilidad en el anciano se caracteriza por una situación de falta de capacidad física para adaptarse a las situaciones externas estresantes y que suponen un riesgo de incapacidad (postración en cama o silla de ruedas), de hospitalización, institucionalización o muerte. El concepto es variable pero son conocidas las consecuencias pero no bien los precursores de esta situación de inestabilidad. El estudio que comentamos intenta relacionar el deterioro cognitivo (DC), con la fragilidad. Si este concepto se asociaría con DC o con alteraciones más profundas de la función cognitiva (demencia). La pregunta que se hacen es si la fragilidad podría ser considerado un factor de riesgo modificable de DC o demencia, y al revés, máxime cuando ambas condiciones comparten factores de riesgo del tipo depresión, enfermedad cardiovascular (ECV)....
Estudios previos incluyendo a ancianos frágiles y no frágiles en programas intensivos de ejercicio físico de al menos 12 semanas ha mostrado como en ambos grupos se incrementa la capacidad cognitiva, condición física y calidad de vida, lo que ha apuntado que este tipo de intervenciones pueden retrasar o revertir ambas condiciones. 
En este sentido, el estudio que comentamos examina la asociación entre la fragilidad y la función cognitiva en una importante muestra representativa de adultos de más de 50 años de la población de Irlanda. Un estudio transversal y prospectivo según los datos provenientes de  The Irish Longitudinal Study on Ageing (TILDA). Los participantes (4.649) fueron evaluados en su domicilio o en el centro sanitario por enfermeras. Se descartaron aquellos con Parkison o DC grave según el  Mini-Mental State Examination (MMSE) (puntuación inferior a 18) o que tomaran antidepresivos. 
En la evaluación se utilizaron diversas herramientas, del tipo MMSE, Montreal Cognitive Assessment, Color Trails Test, Cambridge Mental Disorders of the Elderly Examination memory and executive function subtests,... y para la fragilidad se evaluó la debilidad, la lentitud de movimientos, el agotamiento, la baja actividad física, y la pérdida de peso.
En esta población se encontró que la función cognitiva en todos los dominios excepto en la autopercepción de la memoria y la velocidad de procesamiento eran peores en los pacientes prefrágiles y frágiles que en aquellos más robustos (p inferior a 0,05). A su vez mayor la debilidad y  la menor  velocidad de marcha estuvieron más relacionados con peor cognición, mientras que la baja actividad y la pérdida de peso no estuvieron asociados con ningún dominio cognitivo. 
El agotamiento, por su parte, se asoció con la cognicion global (B = −0,18 ± 0,06) y tuvo algunos vínculos con las que evaluar la memoria por autopercepción.
Concluyen, que la función cognitiva empeora según diferentes dominios en los pacientes prefrágiles y frágiles de 50 o más años frente a los individuos más robustos, aunque las diferencias absolutas son pequeñas tras ajustarlas por los factores confusionales. La función cognitiva se va afectada por la fragilidad, que la situación fenotípica de fragilidad y la función cognitiva podrían tener una relación de interdependencia, pero faltarían estudios más potentes para fortalecer estos resultados.
La crítica, en mi opinión, es la frontera etaria de los 50 años (aunque la media estuviera en 60), que podría modificar los parámetros al no ser propiamente este umbral el de la  ancianidad.


Robertson DA1, Savva GM, Coen RF, Kenny RA. Cognitive function in the prefrailty and frailty syndrome. J Am Geriatr Soc. 2014 Nov;62(11):2118-24. doi: 10.1111/jgs.13111. Epub 2014 Nov 4.



jueves, 19 de febrero de 2015

El jilguero de Donna Tartt

El jilguero de Donna Tartt


Se trata de un libro que me pasó un compañero a quien tengo por un gran lector. O sea, su fama le precedía. Más tarde leí que había sido un libro premiado el año pasado, escrito por una escritora famosa, pero que hacía tiempo que no publicaba nada, por lo que era una obra deseada.
Mi opinión: un buen argumento si tuviera menos de la mitad de la extensión de este dilatado libro. Bien escrita, pero traducida, lo que le resta fuerza frente a autores españoles, y con un argumento muy  actual pero retorcido una y mil veces hasta llegar  a las mil páginas, lo que hace que muchas veces estés tentado a dejarlo. Personalmente lo acabé por obligación.
Al margen de las críticas laudatorias que he leído y que seguro que son tales, salvo que se sea un gran lector y con mucho tiempo, mejor leer otra obra más interesante.
Largo, tedioso y con escasa capacidad de enganche.

Editorial: LUMEN-2014


lunes, 16 de febrero de 2015

¿Qué cantidad de ejercicio en la carrera disminuye la mortalidad por cualquier causa?

¿Qué cantidad de ejercicio en la carrera disminuye la mortalidad por cualquier causa?

En mi blog, hay temas estrella, o temas que suelo seguir cuando algún cambio interesante se produce. Uno de ellos es el ejercicio físico. Se sabe que existe una mejoría en la mortalidad cardiovascular (MCV) o por cualquier causa (MCC) que llega hasta un 30% en aquellos individuos que practican ejercicio físico rutinario frente a aquellos que son inactivos, una mejoría que hasta ahora se ha sugerido que es lineal,  cuanto más mejor, pero como hemos visto en post anteriores ejercicios intensos extenuantes pueden generar riesgos en forma de arritmias etc. ¿Cuál es la medida en el ejercicio practicado que de máximo beneficio con menores riesgos?. Pues no se sabe con seguridad.
El estudio que comentamos, una parte del Copenhagen City Heart Study, evalúa la asociación entre la práctica de la carrera (jogging) a lo largo del tiempo y la MCC, según el ritmo, la cantidad y frecuencia del mismo. Para ello se siguieron prospectivamente 1.098 corredores sanos y 3.950 personas no corredoras sanas desde el 2001,  en los que el 9% tenían más de 50 años. En estos grupos hubieron  28 defunciones entre los corredores y 128 entre los individuos sedentarios. 
Los corredores ligeros fueron aquellos con un ritmo suave o medio (aproximadamente 5 millas por hora) tres o menos veces por semana, con un tiempo total menor a 2,5 horas semanales. Los corredores moderados se definieron a aquellos con un ritmo suave o medio, tres o menos veces por semana pero más de 2,5 horas semanales, o un ritmo  más rápido de más de tres veces por semana, o menos de 4 horas por semana. Los corredores vigorosos (extenuante) como aquellos con una carrera rápida (más de 7 millas por hora), más de 3 veces por semana y al menos 4 horas en total semanal. Se hizo un análisis de regresión proporcional aleatoria  mediante Cox según edad, escala de tiempo subyacente...
Según esto comparando los corredores con aquellos individuos sanos sedentarios  practicar de 1 a 2,4 horas de jogging por semana se asociaba con una menor MCC, hazard ratio (HR) 0,29 (IC 95% 0,11 a 0,80), o sea un 71%  menor riesgo de muerte que aquellos que no lo practicaban. Si practicaban menos de una hora por semana tenían un 53% menor riesgo de MCC que los sedentarios, algo que se perdía cuando se corrían entre 2,5-4 horas o más semanales.
Según el ritmo de los corredores la menor HR de MCC se encontró en los corredores ligeros HR 0,22 (IC 95% 0,10 a 0,47),  seguido por los corredores  moderados HR 0,66 (IC 95% 0,32  a 1,38) y por último por los vigorosos HR 1,97 (IC 95% 0,48 a 8,14).
Según este análisis existiría una asociación en “U”, o sea no lineal, entre la MCC y la cantidad, ritmo y frecuencia de la carrera practicada. Los corredores suaves o moderados tendrían menor MCC que los sedentarios no corredores, mientras que los corredores vigorosos (extremos) tendrían unas tasas de MCC no estadísticamente diferentes a los de grupo sedentario. 
O sea una buena noticia para los que tienen problemas con practicar ejercicio físico, pues no siempre correr más es mejor, que menos y a buen paso, sin agobiarse también es beneficioso para la salud. Correr más y hasta la extenuación no mejora la esperanza de vida, al parecer.
Faltarían más estudios que apoyaran estos datos.


Schnohr P1, O'Keefe JH2, Marott JL3, Lange P4, Jensen GB5. Dose of jogging and long-term mortality: the copenhagen city heart study. J Am Coll Cardiol. 2015 Feb 10;65(5):411-9. doi: 10.1016/j.jacc.2014.11.023.

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Es bueno el ejercicio físico en el embarazo?

¿Es bueno el ejercicio físico en el embarazo?

Hasta la actualidad se ha convertido a la gestación en una enfermedad y a la mujer gestante en una persona de riesgo. En este marco el ejercicio físico se ha desaconsejado o se ha aconseja con restricciones, extrapolando la creencia que se utiliza en el tratamiento de las amenazas de aborto de que el ejercicio aumenta el riesgo de aborto y el reposo lo previene. No obstante, el problema al que nos enfrentamos es que la sociedad en general y las mujeres en particular, y que recoge Woodman S et al en  Women's Health, es que las mujeres cada vez son más sedentarias y presentan sobrepeso u obesidad, situaciones nada saludables que aumentan el riesgo de problemas relacionados con 1º.- la resistencia a la insulina, tal es la diabetes gestacional (DG) con riesgo de presentar fetos macrosomicos y de complicaciones perinatales, y 2º problemas relacionados con el mayor riesgo de  preeclampsia. Estos riesgos condicionan que todas aquellas modificaciones de los estilos de vida que puedan  reducir el peso corporal serán bien recibidas, y dentro de estas el ejercicio físico es fuente de multitud de beneficios. En este aspecto la  American College of Obstetrics and Gynecology recomienda al menos 30 minutos de actividad física moderada al menos tres veces por semana a las embarzadas.
Existe un estudio reciente de  Barakat R et al en el que examina los efectos del ejercicio físico regular de moderada intensidad (3 sesiones por semana) sobre la incidencia de DG, el peso del recién nacido, riesgo de macrosomía , edad gestacional, riesgo de cesárea y peso ganado en la gestación en la embarazada.  Para ello se aleatorizaron a 510 embarazadas, o a realizar ejercicio físico o a un cuidado habitual (255 gestantes en cada grupo). El programa de ejercicio consistió en ejercicios de resistencia de moderada intensidad y ejercicios aerobicos tres veces por semana, 50-55 minutos por sesión.
Según este estudio la intervención sobre el ejercicio físico no redujo el riesgo de DG con un odds ratio  (OR)  0,84 (IC 95% 0,50 -1,40) según los criterios de la OMS y del IADPSG , aunque sí el riesgo de  complicaciones relacionadas con la DG, como la  macrosomía (OR 1,76, IC 95% 0,04 -78,90, frente a 4,22, IC 95% 1,35 -13,19 en el grupo control), o el parto por cesárea (OR 1,30, IC 95% 0,44- 3,84 frente a  1,99, IC 95% 0,98-4,06 en el grupo control).
Por contra, la edad gestacional fue similar a ambos grupos al tiempo que la ganancia ponderal fue un 12% inferior en el grupo del ejercicio físico independientemente que fueran catalogadas de DG o no. Según este estudio el ejercicio de moderada intensidad y regular a partir del 2-3 trimestre de la gestación puede reducir el riesgo de efectos adversos relacionados con la DG.
Por otro, un estudio de Juhl M et al estudió si el ejercicio físico durante el embarazo podía afectar al crecimiento del feto. Para ello recogió los datos de 79.692 embarazos de la base de datos del Danish National Birth Cohort  entre el 1996 y 2002. Se determinaron los pesos de los recién nacidos, longitud, índice ponderal, circunferencia abdominal y cefálica, el peso de la placenta  y se calcularon los hazard ratios (HR) de ser grandes o pequeños según la edad gestacional de recién nacido.  Según esto los bebes fueron ligeramente más pequeños en las mujeres que practicaban ejercicio físico en comparación con aquellas que no lo hacían pero fueron diferencias muy pequeñas y sin significación estadística. El ejercicio físico generó una ligera disminución del riesgo de tener un niño pequeño para su edad gestacional HR 0,87 (IC 95% 0,83-0,92) y grande para su edad gestacional HR 0,93 (IC 95% 0,89-0,98). Con todo ello concluyeron que el crecimiento fetal no se afectan significativamente con el ejercicio físico de la madre, solo pequeñas diferencias se encontraron en la disminución  del riesgo de ser grande o pequeño para la edad gestacional 
Dentro de los efectos beneficiosos del ejercicio físico se encontraría el hecho de que mejoran el humor, la conciliación del sueño, el tono muscular, la flexibilidad, y la actitud y capacidad para llevar el parto a buen término. 
El problema que subyace es saber qué tipo de ejercicios son seguros para el feto, En  general recomiendan caminar, practicar un  jogging suave, natación y yoga.  Se deben evitar aquellos ejercicios que generen algún riesgo de presentar traumas, caídas y golpes, del tipo equitación, esquiar, alpinismo, de competición (deportes). Las inmersiones con botellas no se recomiendan por el riesgo teórico de la enfermedad descompresiva en el feto que genere una embolia gaseosa. De la misma forma practicar ejercicio a partir de cierta altitud no está recomendado (el límite de seguridad lo ponen en 6000 pies aprox 1800 metros) aunque existen escasas evidencias al respecto. Se recomienda practicar ejercicio evitando las temperaturas extremas y la humedad, hidratándose y  portando una ropa adecuada
Mantener la posición supina no se recomienda durante mucho tiempo a partir del primer trimetre de la gestación debido a que el útero puede causa obstrucción del flujo venoso e hipotensión ortostática, aunque también las evidencias son escasas.
Las contra indicaciones del ejercicio físico en la embarazada se encontraría en aquellas situaciones que existen incompetencia del cérvix, mujeres que son portadoras de un cerclaje, la placenta previa después de las 26 semanas de gestación, la rotura de  prematura de membranas, el sangrado en el 2-3 trimestre y la historia de parto prematuro.
En la lactancia el ejercicio físico tampoco afectaría a la producción láctea.  Su D et al en una cohorte de madres lactantes (587) tras el parto (lactancia integral o parcial o complementaria) y midiendo los niveles de ejercicio físico realizados, en Perth, (Australia) durante un año, no encontraron diferencias en el peso y longitud media de los lactantes lo que sugería que el ejercicio físico no afectaba al crecimiento de los lactantes más allá de las 52 semanas tras el nacimiento. Los niveles de ejercicio físico de la madre no se asociaron con cambios en la lactancia materna a los 6 y 12 meses, tanto en la lactancia integral como en la parcial.
Queda claro, por tanto, que las mujeres embarazadas sin contraindicaciones deben practicar ejercicio físico moderado y regular pues  es bueno para la madre como para el niño

1,-Woodman S, Reina-Fernandez J,Goldberg J  Exercising in Pregnancy: What Advice Should be Given to Patients? Women's Health. 2014;10(6):547-548. 


2,-Barakat R, Pelaez M, Lopez C, Lucia A, Ruiz JR. Exercise during pregnancy and gestational diabetes-related adverse effects: a randomised controlled trial. Br. J. Sports Med. 47(10), 630–636 (2013). 

3,- Juhl M1, Olsen J, Andersen PK, Nøhr EA, Andersen AM. Physical exercise during pregnancy and fetal growth measures: a study within the Danish National Birth Cohort. Am J Obstet Gynecol. 2010 Jan;202(1):63.e1-8. doi: 10.1016/j.ajog.2009.07.033. Epub 2009 Oct 3.


4,- Su D, Zhao Y, Binns C, Scott J, Oddy W. Breastfeeding mothers can exercise: results of a cohort study. Public Health Nutr. 10(10), 1089–1093 (2007).


jueves, 5 de febrero de 2015

Más sobre el condroitin sulfato en el tratamiento de la artrosis

Más sobre el condroitin sulfato en el tratamiento de la artrosis

Los estudios de no inferioridad consolidan las moléculas. No basta con mostrar una mejoría clínica o radiológica significativa si esta tiene una repercusión clínica escasa y si su coste es elevado. Por ello desde el momento que una molécula se compara con otra y demuestra que son equipotentes  queda de alguna manera demostrado la eficacia del fármaco.
Hoy hablamos, como en otras ocasiones, de los  SYSADOA (Symptomatic Slow Acting Drugs for OsteoArtritis), fármacos polémicos pues su acción es a largo plazo, y cuyos beneficios son tan modestos que se ponen en duda.
El estudio que comentamos publicado en Annals of the Rheumatic Diseases hace escasos días
compara la eficacia de condroitin sulfato junto con el hidroclorido de glucosamina (CS+GH), una combinación comercializada en nuestro país frente a un antiinflamatorio no esteroideo COX-2 (celecoxib) en pacientes con artrosis de rodilla con dolor importante. 
Se trata de un ensayo clínico aleatorizado doble ciego, el Multicentre Osteoarthritis interVEntion trial with SYSADOA (MOVES), multicéntrico (diversos países) que evaluó el tratamiento de  CS+GH frente a celecoxib en 606 pacientes que se encontraban en los grados 2-3 de la escala  Kellgren-Lawrence de artrosis de rodilla, con dolor de moderado a importante (puntuación de
≥301; 0-500 del  indice Western Ontario-McMaster -WOMAC-).
Se les aleatorizó a recibir 400 mg CS + 500 mg GH tres veces al día o  200 mg de celecoxib diariamente durante 6 meses. El objetivo primario fue el descenso del dolor según la escala de  WOMAC a los 6 meses. Y como objetivos secundarios la funcionalidad según la misma escala, entumecimiento, rigidez (escala analógica visual), medicación de rescate... evaluados  según los criterios del  Outcome Measures in Rheumatology Clinical Trials and Osteoarthritis Research Society International (OMERACT-OARSI) y del  EuroQoL-5D a los 6 meses.
Según esto, los cambios medios ajustados en el dolor según  WOMAC fue de -185,7 (IC 95% -200,3 a -171,1) (50,1% de descenso) con la asociación del CS+GH y de  -186,8 (IC 95% -201,7 a -171,9) (50,2% de descenso) con el celecoxib, así pues el margen de no inferioridad fue de -40: -1,11 (IC 95% -22,0 a 19,8; p=0,92). A los 6 meses, el 79.7%  de la asociación del  CS+GH y el 79,2% del grupo de celecoxib cumplieron los criterios del OMERACT-OARSI. De la misma forma, ambos grupos redujeron más del 50% la presencia de inflamación y de derrame articular. No hubo diferencias en los objetivos secundarios y los efectos adversos fueron parecidos entre ambos grupos (51% frente a 50,5%). Los efectos adversos graves fueron de un 2,3% en CS+GH y del 3.3% con el  celecoxib.
La asociación de  CS+GH utilizó más medicación de rescate el primer mes del inicio del estudio pero esta fue disminuyendo y fue similar  al final del estudio.
Concluyen que la asociación de  CS+GH tiene una eficacia comparable al celecoxib en pacientes  con artrosis de rodilla con dolor moderado/grave en la reducción del dolor, rigidez, limitaciones funcionales, inflamación y derrame articular y con un buen perfil de seguridad tras 6 meses de tratamiento. Este estudio apoyaría las conclusiones de un anterior en el mismo sentido publicado en el 2008, el Glucosamine/Chondroitin Arthritis Intervention Trial (GAIT), aunque en aquel no fue eficaz frente al dolor.
En este aspecto, acaba de publicarse  una revisión de la  Cochrane Collaboration que se hace eco de las contradicciones de estos preparados, en concreto del condroitin y hace una revisión con el objetivo puesto en los beneficio y daños de esta sustancia en comparación con el placebo u otra medicación oral, sean AINE, analgésico, opioides, glucosamina u otros de herboristería.
Para ello se hizo una búsqueda en 7 bases de datos hasta noviembre del 2013 incluyendo a Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL), Ovid,  MEDLINE, CINAHL, EMBASE, Science Citation Index (Web of Science) and Current Controlled Trials. Buscaron a su vez en las web de la US Food and Drug Administration (FDA) y de la European Medicines Agency (EMEA) los efectos adversos en la  mismas.
Los criterios de inclusión fueron ensayos clínico aleatorizados o quasi-aleatorizados (ECA) con una duración mas allá de 2 semanas en adultos con artrosis en alguna articulación que compararan el condroitin con placebo o fármacos activos, suplementos de herbosistería o glucosamina. 
Se incluyeron a 43 ECA (4.962 pacientes con condroitín, y 4.148 pacientes con placebo u otras sustancias). La mayoría de estudios fueron sobre la rodilla, algunos sobre la cadera o la mano, con una duración entre un mes y 3 años. Según esto los participantes con condroitin mejoraron sus puntuaciones del dolor en estudios de menos de 6 meses frente a placebo con diferencias absolutas de un 10% o menos, NNT= 5 (IC 95% 3 -8; n = 8 ECA), aunque con un  nivel de evidencia bajo, alta heterogeneidad y alto riesgo de sesgos. Más allá de los 6 meses el riesgo absoluto (RA) fue del 9% , también con bajo nivel de evidencia. Según el  WOMAC MCII Pain subscale hubo una reducción   del dolor de rodilla del 20% con una diferencia de RA del 6% (n = 2 ECA, 1253 individuos, alto nivel de evidencia y bajo nivel de sesgos).
Concluyen que los ECA sobre esta sustancia aunque son de mala calidad  sugieren que el condroitín (solo o en combinación con glucosamina) es mejor que el placebo en la mejoría del dolor en pacientes con artrosis y en ECA de corta duración. Aunque clínicamente significativos los beneficios fueron de un nivel bajo a moderado en la resolución del dolor. Se precisan más estudios de alta calidad con la que explorar la pertinencia de esta sustancia en el tratamiento de la artrosis.
El estudio que hemos comentado sería una prueba en este sentido.
Sea como fuere, faltarían más estudios al respecto para afirmar con rotundidad la no inferioridad con los AINES, pero es una buena noticia.


Hochberg MC1, Martel-Pelletier J2, Monfort J3, Möller I4, Castillo JR5, Arden N6, et al on behalf of the MOVES Investigation Group.Combined chondroitin sulfate and glucosamine for painful knee osteoarthritis: a multicentre, randomised, double-blind, non-inferiority trial versus celecoxib. Ann Rheum Dis. 2015 Jan 14. pii: annrheumdis-2014-206792. doi: 10.1136/annrheumdis-2014-206792. [Epub ahead of print]

Sawitzke AD, Shi H, Finco MF, Dunlop DD, Harris CL, Singer NG, et al. Clinical efficacy and safety of glucosamine, chondroitin sulphate, their combination, celecoxib or placebo taken to treat osteoarthritis of the knee: 2-year results from GAIT. Ann Rheum Dis. 2010 Aug;69(8):1459-64. doi: 10.1136/ard.2009.120469. Epub 2010 Jun 4.

Singh JA1, Noorbaloochi S, MacDonald R, Maxwell LJ. Chondroitin for osteoarthritis. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Jan 28;1:CD005614. doi: 10.1002/14651858.CD005614.pub2.



lunes, 2 de febrero de 2015

La dificultad de encontrar evidencias con las que prevenir o tratar las deformidades del raquis en los niños

La dificultad de encontrar evidencias con las que prevenir o tratar las deformidades del raquis en los niños

Las escoliosis idiopáticas no quirúrgicas (EINQ), deformidad de las tres dimensiones del raquis, son un asunto que nos trae de cabeza. Se descubren sin previo aviso (los cribados anuales tienen escasa rentabilidad) pues habitualmente no dan sintomatología y su tratamiento no quirúrgico es más bien decepcionante. Cuando las descubrimos nos queda una sensación de no haber hecho lo suficiente y de impotencia cara su resolución no quirúrgica. Si bien es cierto que su progresión se producen a medida que crece el niño /adolescente no suele ser asintomática  hasta que la curvatura alcanzada llega a un nivel crítico. 
Una Revisión sistemática de la evidencia  reciente en  EINQ en adolescentes, sobre 469 citaciones, y 31 artículos evaluados, sobre terapias manuales, mediante ortesis (corsés), diferentes combinaciones de intervenciones, y sobre actividad física, concluyeron que las evidencias son insuficientes hacerse una opinión clara sobre si estas terapias eran efectivas en la EINQ.
Los corsés (“Braces”), se han utilizado desde tiempo inmemorial para parar la progresión de la curvatura de la columna. Unos tratamientos que siendo molestos para el  niño generan además una cierta estigmatización en el período infantil. ¿Existe evidencias sobre su necesidad? .
En una revisión de la  Cochrane Central Register of Controlled Trials evalua la eficacia de estos dispositivos ortésicos en adolescentes con  EINQ (hasta julio del 2008) sobre ensayos clínicos aleatorizados (ECA) comparando la ortesis con el no tratamiento, otro tratamiento, cirugía y diferentes tipos de aparatos ortopédicos. Sin embargo, de todo lo publicado, solo se incluyen dos estudios (lo que da cuenta de la falta de evidencia). Ambos estudios de baja calidad. Uno evalua a una cohorte prospectiva de 286 niñas; en éstas, las que llevaban un corse aplicado para corregir la progresión de la curva escoliótica tuvieron unas tasas de éxito del 74% (IC 95% 52- 84%) frente al 34% (IC 95%16-49%) del grupo de observación o el 33% (IC 95% 12- 60%) de la estimulación eléctrica.  El otro, un ensayo clínico (ECA) de 43 niñas que comparaba un corsé rígido frente a uno elástico (SpineCor) en la contención de la progresión de la curva escoliótica (medido el ángulo por grados cobb), no encontró diferencias significativas en la percepción subjetiva entre los grupos a la hora de las dificultades diarias de llevar el corsé. Concluyen que existe poca evidencia y de mala calidad a favor de utilizar los corsés, de tal manera que su recomendación es complicada. 
Un estudio multicéntrico posterior (2013) sobre pacientes con indicaciones de corsé según su edad,  inmadurez ósea, y grado de escoliosis, se distribuyeron en una cohorte aleatorizada y otra según preferencias. Así, de 242 pacientes, 116 se aleatorizaron a llevar un corsé o a esperar y ver, y 126 eligieron entre llevar el corsé o el compás de espera. El grupo del corsé se le instruyó a llevar el mismo al menos 18 horas por día. Los objetivos primarios fueron el grado de progresión de la curva de 50º o más (fallo del tratamiento) o llegar a la madurez esquelética sin que existiera una progresión de la curva que llegara a este umbral (éxito del tratamiento). Este estudio se paró precozmente debido a la eficacia del corsé, según éste el éxito del tratamiento  fue del 72% para el corsé comparado con el 48% de éxitos tras la observación, la odds ratio ajustada de éxito fue del 1,93 (IC 95%, 1,08-3,46). Habiendo una asociación significativa entre las horas de llevar el corsé y las tasa de éxitos (p inferior 0,001). Este estudio va en la línea del primero de la  Cochrane, destacando eficacias del 74% aproximadamente frente a 40-50% de no hacer nada, lo que da que pensar.
Por otro lado, un consejo que solemos dar para tratar y prevenir las deformidades de la espalda en niños y adolescentes es que practiquen natación. La natación, un ejercicio en ingravidez con movimientos alternativo de diferentes grupos musculares de los distintos miembros es, a priori, un ejercicio muy completo. Hasta aquí parece que no hay discusión. Sin embargo, como todo, hay que probarlo, hay que estudiarlo. En este caso se trata de un estudio publicado  Journal of Pediatrics recientemente; un estudio trasnversal que compara la prevalencia de deformidades y de dolor de espalda en nadadores adolescentes y controles. Así se evaluaron a 112 nadadores adolescentes (62 chicas) frente a 217 (106 varones) estudiantes (controles) de la misma edad (media 12,5 años) en Italia.  La evaluación se hizo mediante un escoliometro de Bunnell midiendo los ángulos del raquis y el dolor mediante una encuesta. Los puntos de corte fueron los determinados por la literatura científica.
Según este se encontró que la natación  estaría asociado con  un aumento de  las asimetrías, odds ratio (OR) 1,86 (IC 95%  1,08-3,20), del riesgo de hipercifosis  OR 2.26 (IC 95% 1,35-3,77) y de hiperlordosis OR 2,24 (IC 95% 1,06-4,73) e incrementa el dolor lumbar en mujeres en 2,1 veces (IC 95% 1,08-4,06). Sin embargo, cabe destacar que pudiera existir un sesgo de selección en el estudio al  haberse podido selecionar a niños que practicaban natación justamente por presentar problemas en su espalda.  Al margen de esto, señalan que la natación es fuente de salud pero no sería el ejercicio más adecuado para el tratamiento de la escoliosis u otras deformidades espinales, como se ha ido recomendando hasta el momento. Según estos la natación estaría asociado a una asimetria de raquis casis dos veces superior que los controles y de riesgo de hipercifosis y de hiperlordosis, fueran niños o niñas. En cuanto al dolor, los nadadores presentaron lumbalgia con dos veces mayor frecuencia que los controles,
Con todo, faltarían más estudios para poder sentar  las conclusiones del estudio, pero es un dato que habría que tener en cuenta.

Płaszewski M, Bettany-Saltikov J. Non-surgical interventions for adolescents with idiopathic scoliosis: an overview of systematic reviews. PLoS One. 2014 Oct 29;9(10):e110254. doi: 10.1371/journal.pone.0110254. eCollection 2014.

Negrini S, Minozzi S, Bettany-Saltikov J, Zaina F, Chockalingam N, Grivas TB, Kotwicki T, Maruyama T, Romano M, Vasiliadis ES. Braces for idiopathic scoliosis in adolescents. Cochrane Database Syst Rev. 2010 Jan 20;(1):CD006850. doi: 10.1002/14651858.CD006850.pub2.

Weinstein SL1, Dolan LA, Wright JG, Dobbs MB. Effects of bracing in adolescents with idiopathic scoliosis. N Engl J Med. 2013 Oct 17;369(16):1512-21. doi: 0.1056/NEJMoa1307337. Epub 2013 Sep 19.

Zaina F, Donzelli S, Lusini M, Minnella S, Negrini S.  Swimming and Spinal Deformities: A Cross-Sectional Study. The Journal of Pediatrics January 2015  Volume 166, Issue 1, p1-214.

Recomendaciones PrevInfad / PAPPS-  CRIBADO DE LA ESCOLIOSIS IDIOPÁTICA DEL ADOLESCENTE




domingo, 1 de febrero de 2015

En un rincón del Alma, de Antonia J Corrales

En un rincón del Alma, de Antonia J Corrales

Un libro de argumento sencillo, bien escrito y que se lee de un tirón. Intimista, de gran sensibilidad te adentra dentro la psicología de los personajes hasta el final, que, sorprende por lo inesperado. Lo mejor su escritura, la capacidad de adentrarte dentro los personajes y su extensión corta, alrededor de 200 paginas. Para pasar un rato agradable leyendo.

Editorial: Aladena