lunes, 30 de septiembre de 2013

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

Consumo de fruta y riesgo de diabetes tipo 2

El tema de las frutas y la diabetes tipo 2 (DM2) es un asunto controvertido. De un lado son fuente de vitaminas, oligoelementos, antioxidantes y fibra, pero del otro son alimentos con un gran contenido en hidratos de carbono (HC) de absorción rápida, lo que de alguna manera influye en el control metabólico y en la insulinorresistencia. Su relación con la aparición de la DM2 no queda clara pues existen diferencias relativas al tipo de fruta consumida. Incluso de estudios recientes parece desprenderse que su consumo podría retrasar o prevenir la DM2. En este aspecto, el contenido de antioxidantes, fibra...de la fruta podrían modificar su influencia. Por otro lado, el índice glucémico, según el contenido de HC de las frutas y que afectaría a la carga glucémica, sería distinto según las frutas.
El objetivo de este estudio era la de examinar la asociación entre el consumo individual de fruta y el riesgo de debutar con DM2 utilizando los datos de tres estudios sobre cohortes prospectivas realizadas en individuos adultos (sanitarios) de EEUU. A su vez, estimaron el efecto de cambiar el contenido de fruta por el de zumo de fruta con el riesgo de DM2, y la influencia del índice glucémico de las diferentes frutas y el riesgo de DM2.
En éste participaron 66.105 mujeres del Nurses’ Health Study (1984-2008), 85.104 mujeres del  Nurses’ Health Study II (1991-2009) y 36.172 varones del Health Professionals Follow-up Study (1986-2008). Se excluyeron los individuos diabéticos (tipo 1, 2 o antecedente de diabetes gestacional), o aquellos con enfermedades crónica (cardiovasculares, cáncer...) al inicio del seguimiento.
Los participantes de los tres estudios completaron cuestionarios ad hoc enviados por vía postal que incluían aspectos dietéticos cada dos años. A su vez, se evaluó la información antropométrica (peso, altura), de estilos de vida (ejercicio físico, tabaco, vitaminas..), y de enfermedades crónicas.  Los casos incidentes de  DM2 se notificaron directamente por los mismos participantes que se confirmaron por  diversos cuestionarios y pruebas.
 De las  3.464.641 personas /año seguidas, 12.198 desarrollaron una DM2 en el tiempo estudiado.
 Tras ajustar las variables según un modelo estadístico multivariante, según los factores personales y de riesgo nutricional de debutar como DM2, la tasa de riesgo (pooled hazard ratio, HR) de presentar DM2 por cada tres ingestas de frutas entera semanales fue de  0,98 (IC 95%  0,96-0,99). Si se ajusta este riesgo según tipo de frutas consumidas, los HR de debutar como DM2 tras tres consumos de fruta entera semanal fueron de 0,74 (IC 95% 0,66 -0,83) para los arándanos, de 0,88 (IC 95% 0,83-0,93) para uva y uvas pasas, de 0,89 (IC 95% 0,79 -1,01) para ciruela pasa, de 0,93 (IC 95% 0,90-0,96) para manzanas y peras, de 0,95 (IC 95% 0,91 -0,98) para  bananas, de 0,95 (IC 95% 0,91-0,99) para  pomelo, de 0,97 (0,92 to 1,02) para melocotón, ciruela, y albaricoque, de 0,99 (IC 95% 0,95-1,03) para naranjas, de 1,03 (IC 95% 0,96-1,10) para fresas, y de 1,10 (IC 95% 1,02 -1,18) para melón.
Sin embargo, el  HR de la misma fruta pero en consumo de zumo fue de 1,08 (IC 95% 1,05-1,11).
El riesgo de debutar como DM2 varió significativamente según el tipo de fruta consumida (p inferior 0,001 en todas las cohortes).
Lo que si sorprende es que exista una relación inversa según el índice glucémico, por el que las frutas con mayor índice glucémico se relacionaron con menor riesgo de DM2 HR 0,93 (IC 95% 0,91–0,96), mientras que aquellas con un índice glucémico moderado tuvieron un riesgo ligeramente superior  HR 0,94 (IC 95%  0,90 – 0,97).
Concluyen que, aún las limitaciones debidas a errores en la estimación del consumo de fruta y la escasa diversidad étnica de la población estudiada,  el consumo de ciertas frutas tales como ciruelas pasas, arándanos, uva, y uvas pasas en esta cohortes prospectivas se asoció con menor riesgo de presentar una DM2, al tiempo que el gran consumo de melón o de zumo de fruta se asoció con un incremento del riesgo de DM2. 
Con todo, existe una gran heterogeneidad según el consumo individual de fruta y el riesgo de DM2, señalan.
El artículo está en abierto y se puede acceder en su integridad

Muraki I, Imamura F, Manson JE, Hu FB, Willett WC, van Dam RM, Sun Q. Fruit consumption and risk of type 2 diabetes: results from three prospective longitudinal cohort studies. BMJ. 2013 Aug 28;347:f5001. doi: 10.1136/bmj.f5001.

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Siente de la misma manera la depresión el hombre que la mujer?

¿Siente de la misma manera la depresión el hombre que la mujer?

El comentario de este post va en relación a la creencia de que existen diferencias en la prevalencia de depresión según el sexo. Señalan que el 16% de la población americana tendría criterios de depresión mayor, al tiempo que las mujeres son diagnosticadas con mayor frecuencia que los hombres, siendo dos veces más frecuente en estas que en aquellos. 
Sin embargo, lo que se apunta es que la sintomatología puede ser distinta y que por tanto existirían diferencias debidas únicamente a la definición del malestar psíquico.  En este aspecto, síntomas como tristeza, llanto...serían síntomas que el hombre podría no admitir al médico al ir en contra su propia imagen, al tiempo que podrían existir otros síntomas más acordes con el psiquismo del varón.
El estudio que comentamos explora esta esfera. De si existen disparidades entre las tasas de depresión según se utilicen unos u otros síntomas de depresión.
Para ello utilizaron la encuesta del  National Comorbidity Survey Replication (NCS-R) una encuesta representativa de la salud mental de la población americana adulta que hablan inglés.
Se incluyó a 3.310 mujeres y a 2.382 varones con una edad media de 45,2 años.
Según esta se evaluó los síntomas de depresión según dos tipos de escalas de evaluación en la que se incluían síntomas alternativos de esta patología. La primera, la  Male Symptoms Scale (MSS), incluiría síntomas de depresión alternativos para evaluar al varón, incluyendo irritabilidad, ataques de ira, agresión, alteraciones del sueño, abuso de drogas, comportamientos de riesgo, estrés, pérdida de interés en actividades que antes le producían placer etc..
Y la segunda, la Gender Inclusive Depression Scale (GIDS), incluye los síntomas de la MSS además de 7 síntomas clásicos de la depresión:  tristeza, ánimo deprimido, pérdida de vitalidad, cansancio, ambivalencia,  ansiedad, intranquilidad, ánimo quejoso, ...
De ellas según un modelo logístico de regresión múltiple se identificó los predictores de depresión según sexos.
Según esto los varones tendrían más alta tasa de ataques de furia y de abuso de sustancias en comparación con las mujeres. 
Señalan que utilizando escalas que incluían síntomas alternativos de depresión para evaluar a los varones habría mayor proporción de depresión en los varones (26,3%) que en las mujeres (21,9%) (P = 0,007).
Si el análisis se hacía utilizando ambos tipos de síntomas (alternativos y tradicionales) la proporción de depresión fue igual, 30.6% en varones y un 33,3% en mujeres (P = 0,57).
Concluyen que si se combinan los síntomas, las diferencias en la prevalencia de la depresión se eliminan.
Sin embargo, el poso que deja es que todo depende de cómo se definan las patologías, y en este tema psiquiatrico donde no existe un gold standard con el que comparar todo es posible. De ahí que clarificar cuales son los síntomas que realmente son constitutivos de depresión es necesario.

Martin LA, Neighbors HW, Griffith DM.  The Experience of Symptoms of Depression in Men vs Women: Analysis of the National Comorbidity Survey Replication.
JAMA Psychiatry. 2013 Aug 28. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2013.1985. [Epub ahead of print]

jueves, 19 de septiembre de 2013

Bajar la tensión arterial no siempre mejora la mortalidad en nuestros mayores

Bajar la tensión arterial no siempre mejora la mortalidad en nuestros mayores

El tema de los niveles de tensión arterial (TA) más adecuados para disminuir la mortalidad en hipertensos mayores y con enfermedad renal crónica (ERC) no queda del todo claro.
Como comentamos según la The Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Clinical Practice Guideline for the Management of Blood Pressure in Chronic Kidney Disease se recomienda unos objetivos en TA en este tipo de pacientes inferiores a  140/90 mm Hg si no tienen proteinuria e inferiores a  130/80 mm Hg en aquellos que además de su ERC presentan albuminuria.
Por ello, he creído interesante comentar este artículo pues se trata de la evaluación de la TA en una  cohorte extensa de 651 749 individuos mayores (veteranos) con ERC del  U.S. Department of Veterans Affairs entre los años 2005 y 2012. La mayoría de ellos varones (97%) y blancos (88%) con una edad media de 73,8 años. De estos 2/3 (62%) se encontraban en el estadio 3A del ERC y el 43% tenían diabetes tipo 2 (DM2). Ninguno estaba en diálisis. La TA media fue de 135/72 mm Hg.
Durante un seguimiento de  5,8 años un tercio de estos individuos murieron.
Para ello se determinaron 96 niveles de tensión arterial sistólica (TAS) y diastólica (TAD)  desde la más baja (inferior a 80 e inferior a 40 mm Hg) a la más alta  (superiora a 210 o superior a 120 mm Hg) con incrementos de 10 mm cada vez, asociándolos a cualquier causa de mortalidad según la variable tiempo y con un modelo estadístico COX para variables confusoras.
Según esto, los pacientes con una TAS entre 130-159 mm Hg combinado con una TAD entre 70-89 mm Hg tendrían la más bajas tasas de mortalidad y aquellos con TAS o TAD por encima o por debajo de estos valores son los que tendrían mayor tasas de mortalidad.
O sea, que aquellos individuos mayores con ERC cuya TAS sea moderadamente elevada y su TAD sea superior a 70 mm Hg tendrían menor mortalidad que aquellos con una TAS según los cánones de las guías de práctica clínica y una TAD inferior a 70 mm Hg.
Señalan que estos resultados fueron consistentes según los subgrupos con una microalbuminuria normal o alta.
Según estos en pacientes mayores con ERC el objetivo de control tensional para aumentar la supervivencia se encontraría entre 130-159/70-89 mm Hg. Como mostró el ACCORD-BP no es interesante disminuir la TAD por debajo de 120 mm Hg.
O sea cuidado con bajar demasiado la TA en nuestros pacientes más mayores sobre todo si tienen ERC.

Ann Intern Med. 2013 Aug 20;159(4):233-42. doi: 10.7326/0003-4819-159-4-201308200-00004.
Blood pressure and mortality in u.s. Veterans with chronic kidney disease: a cohort study.
Kovesdy CP, Bleyer AJ, Molnar MZ, Ma JZ, Sim JJ, Cushman WC, Quarles LD, Kalantar-Zadeh K.

viernes, 13 de septiembre de 2013

La osteopatía en la lumbalgia crónica, ¿es útil?

La osteopatía en la lumbalgia crónica, ¿es útil?

La lumbalgia crónica inespecífica (LCI) es una enfermedad muy común que se caracteriza con dolor e impotencia funcional de la espalda durante al menos 3 meses sin que existan causas claras o patología específica que lo explique. El diagnóstico es por exclusión, descartando patologías graves del tipo infección, fractura o cáncer (red flag) o la presencia de una radiculalgia o estenosis del canal lumbar.
Los tratamientos de esta situación patológica son diversos y de difícil evaluación.
La osteopatía (Osteopathic Manipulative Treatment (OMT)) es una disciplina que entre otros tratamientos utiliza la terapia manual y que en ciertos países está incluido como un tratamiento habitual de este tipo de dolencias.
Ciertas Guías de Práctica Clínica (GPC) hasta el momento no han encontrado evidencias que sustenten esta terapia en este tipo de situaciones. La Cochrane revisando 800 publicaciones sobre la manipulación vertebral en este aspecto no encontró que sus efectos fueran claro. Si que encontró evidencias del masaje complementado con ejercicio físico (13 ensayos clínicos). Un metaanálisis del 2003 mostró que existía mejoría con la OMT pero los resultados de cada uno de los ensayos se debían a estudios con escaso número de pacientes o utilizando una sola intervención de OMT.
Y es que en el caso de la lumbalgia las técnicas efectivas en la síndrome agudo o subagudo pueden no serlo en el crónico, donde existen a veces diferentes factores implicados (yellow flag)
Por ello, he creído interesante hacer un comentario de esta revisión sistemática al respecto.
De las bases de datos médicas  AMED, CINAHL Plus, Cochrane Central Register of Clinical Trials, MEDLINE Plus, EMBASE, MANTIS, OSTMED, PEDro, ScienceDirect, se hizo una búsqueda según diversos términos ad hoc, del tipo  osteopathy/osteopathic, osteopathic manipulative technique, OMT, Spinal Manipulative Therapy, SMT, clinical trial, back pain, chronic back pain. Todos ellos debían ser ensayos clínicos (EC) en adultos y que evaluaran la efectividad y eficacia de la OMT en esta patología y con un mínimo de calidad.
De 809 artículos, 772 se excluyeron por el resumen, quedando al final 37 EC, de los que al final tras su análisis específico, se excluyeron 35, quedando solo 2 EC, que por su heterogeneidad no dio pie a realizar un metaánalisis.
La realidad al final es decepcionante, pues solo se evaluaron 2 EC por los defectos metodológicos de lo publicado, de los cuales uno, concluyó que la OMT en esta patología tenía un efecto similar la intervención simulada, y el otro que sus efectos son parecidos al ejercicio físico y a la fisioterapia. 
Se necesitan por tanto más estudios para poder pronunciarse al respecto.
El artículo se puede leer en su integridad pues está en abierto

Orrock PJ, Myers SP. Osteopathic intervention in chronic non-specific low back pain: a systematic review.  BMC Musculoskelet Disord. 2013 Apr 9;14:129. doi: 10.1186/1471-2474-14-129.



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Pasión india, de Javier Moro

Pasión india, de Javier Moro

Me ha encantado. Se trata de una novela histórica que te sumerge en el ambiente de principios del siglo pasado y en la India colonial británica. Y lo hace describiendo los sentimientos y las emociones de una adolescente (Anita Delgado) que se casa con un marajá de la India. Un hecho insólito en aquel entonces que generó reacciones de todo tipo,  reacciones que fueron desde la curiosidad al rechazo entre los que le rodean e incluso a nivel institucional. Y es que la figura de marajá en la India era la de un jefe de estado feudal de una pequeña porción de este extenso país al tiempo que protegido por el Gobierno Británico. Una estructura medieval que desapareció rápidamente con la independencia. Por ello se describe un mundo y unas costumbres que ya no existen.
Tiene todos los ingredientes para ser una buena novela, pues se aprende a la vez que te emociona. Un libro recomendable


Ed Seix Barral –Booket 2009